Participa en la segunda edición del RCR Summer e-Workshop, los talleres enfocados a comprender la arquitectura y el paisaje desde una mirada transdisciplinar e investigadora y donde también se incluyen otras disciplinas creativas como la fotografía o la comunicación audiovisual.
El RCR Summer E-Workshop de este año tendrá lugar del 5 al 23 de julio y nace con el objetivo de ser un espacio dedicado a investigar temas claves de la arquitectura, esenciales para crear espacios vivenciales, así como difundir la metodología proyectual de los arquitectos RCR.
II e-Workshop Internacional de Arquitectura y Paisaje. Del 5 al 23 de julio de 2021.
Un workshop para entender tu relación con el entorno y el paisaje a través de la creatividad.
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II e-Workshop Internacional de Fotografía. Del 5 al 16 de julio de 2021.
Profundiza en tus conocimientos sobre la fotografía y en la representación del espacio y la arquitectura.
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II e-Workshop Internacional de Fotografía + I e-Workshop Internacional de Audiovisual. Del 16 al 23 de julio de 2021.
Analiza las diferentes fases del proceso de producción audiovisual y como mejorar tu comunicación visual.
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Las inscripciones estarán abiertas hasta el 24 de mayo.
“Es esta misma noción […] donde, relacionando el teatro a la vida, se proponía una “escenografía abierta” y despojada, capaz de ofrecer al espectador la posibilidad de inventar y participar del acto existencial que representa el espectáculo del teatro”.1
La historia de la arquitectura teatral puede estudiarse a través de la relación entre la acción escénica y los espectadores. Esta relación estuvo muy presente en los planteamientos teatrales de Lina Bo, que, tras haber realizado diferentes proyectos de escenografías, vestuario, etc. se marcó como objetivo la disolución e incluso la eliminación de los límites y barreras entre el actor y el espectador, con el fin de que todas las personas formaran parte de la obra teatral.
Lina Bo, por lo tanto, procura romper la separación entre la vida y la ficción representada en los teatros, pero esta búsqueda de la unión y relación directa entre escena y auditorio, no es una cuestión novedosa, ya que a lo largo de la historia de la arquitectura teatral son varios los arquitectos que han cuestionado y trabajado sobre los mismos conceptos.
Arquitectos como Gottfried Semper en el Hoftheater de Dresde (1835), Peter Behrens en el proyecto no construido del Spielhaus (1901), Heinrich Tessenow en la Festspielhaus Hellerau (1913) y Karl Friedrich Schinkel en sus primeros planteamientos para el Schauspielhaus de Berlín (1918); así como escenógrafos como Adolphe Appia y dramaturgos como Georg Fuchs ya buscaban una relación y continuidad más directa entre escena y auditorio, basándose fundamentalmente en los principios del modelo del teatro clásico griego.
Escena para el segundo acto de “Orfeo” de C.W.Gluck. Instituto Jaques-Dalcroze, Hellerau (Heinrich Tessenow 1910/4). Adolphe Appia. DE MICHELIS, Marco. Heinrich Tessenow, 1876-1950. Milano: Electa, 1991. p.23.
“(El teatro no solucionará sus problemas mediante) novedades tecnológicas, inventos mecánicos, trucos y aparatos, sino solamente con soluciones arquitectónicas, por las cuales le es posible al arte visual crear un marco favorable al drama y al intérprete, y al espectador los requisitos de admisión más oportunos. (…) Participantes y público, escenario y sala no son opuestos en su origen, sino una unidad”.2
Espacio rítmico, luz de luna. Adolphe Appia. DE MICHELIS, Marco. Heinrich Tessenow, 1876-1950. Milano Electa, 1991. p.18.
Lina también se aproximará a una concepción clásica del teatro griego, el cual no era un espectáculo destinado a ser percibido de manera pasiva, sino destinado a la participación colectiva de los miembros de la polis. Además, al igual que en dicho teatro, Lina aspira a proporcionar espectáculos teatrales que no impliquen la división o estratificación social de los espectadores, revelando su postura ética y social.
La arquitecta por lo tanto, al igual que lo hicieron todos los arquitectos y artistas citados anteriormente, estudiará y cuestionará el teatro como tipología arquitectónica, aportando sus planteamientos y propuestas dentro de su contexto cultural, político, social y económico.
Javier García Librero. Arquitecto
Valencia. Febrero 2016.
Notas:
1 BO BARDI, Lina. Lina Bo Bardi. Ferraz Carvalho, Marcelo (Coord.). São Paulo, Imprensa Oficial, 2008, p.9. 2 PRIETO LÓPEZ, Juan Ignacio. Teatro Total: la arquitectura teatral de la vanguardia europea en el período de entreguerras. Director: Fernando Agrasar Quiroga y Amparo Casares Gallego. Universidad de A Coruña, Departamento de Proyectos Arquitectónicos y Urbanismo, 2013. La cita pertenece a: KONEFFKE, Silke, Theater-Raum. Visionen und Projekte von Theaterleuten und Architekten zum Anderen Aufführungsort, 1900-1980. Berlín: Reimer, 1999. pp. 28-39.
*Este artículo pertenece a la serie “El drama de lo cotidiano. Arquitectura y representación en Lina Bo Bardi”. Artículo Finalista en la XIV BEAU (Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo) en la categoría Artículo de Investigación.
Capítulo 5 del libro “Principios de la Estructura Urbana”, 2005, de Nikos A. Salíngaros
Traducción de María Fernanda Sánchez
Resumen. Los principios científicos aplicados a la forma de la ciudad ayudan a comprender el papel de los distintos tipos de conectividad urbana. El grado de “vida” de una ciudad o región de una ciudad está ligado a la complejidad de las conexiones visuales, geométricas y de los caminos. Existe una distribución óptima de las longitudes de las conexiones en una ciudad viva, y la violación de esta distribución elimina la vida del entorno urbano. Las parcelaciones alternativas de una ciudad viva revelan la compleja estructura necesaria para generar el contacto humano, que es la base de la vida en la ciudad. Estos resultados se comparan con el trabajo de Christopher Alexander.
1. Introducción 2. “Una ciudad no es un árbol” de Christopher Alexander 3. Parcelaciones alternativas de una ciudad viva 4. Módulos urbanos y fuerzas conectivas 5. Módulos urbanos y alineación geométrica 6. La homogeneización y la segregación destruyen la estructura del sistema 7. Dualidad entre los edificios y el espacio urbano 8. El control y la supresión del surgimiento 9. Las ciudades evolucionan su propia forma 10. La distribución de las longitudes conectivas 11. Los ecosistemas y la geometría 12. Conclusión
Introducción
¿Qué hay que hacer para arreglar la forma urbana inhumana? Cada vez es más evidente que no entendemos realmente cómo construir un entorno habitable. Estoy convencido de que la respuesta se encuentra fuera de los enfoques contemporáneos que derivan de los modos de pensamiento arquitectónico, en las técnicas desarrolladas para el análisis de sistemas complejos. Un gran sistema complejo contiene un enorme número de conexiones internas. Está formado por componentes de diversos tamaños, que se conectan e interactúan de manera particular para crear un todo coherente. La forma en que esto ocurre en diferentes casos se desprende de reglas muy generales derivadas de la biología y la informática. Hasta ahora, esos resultados han quedado fuera de la corriente principal del urbanismo.
Una importante excepción que va en sentido contrario es el trabajo de Christopher Alexander. A partir del clásico artículo “A City is Not a Tree” (Alexander, 1965), el posterior libro “A Pattern Language” (Alexander, Ishikawa et al., 1977) y su libro más reciente (Alexander, 2001), sus resultados sobre la forma arquitectónica y urbana se aplican ahora en informática y biología. El trabajo de Alexander contiene muchas soluciones a problemas de diseño urbano. Su artículo apareció originalmente en 1965 y fue aclamado como una declaración seminal sobre la estructura urbana; sin embargo, a pesar de haber sido reimpreso y traducido a varios idiomas, ha tenido poco impacto en el desarrollo de las ciudades desde entonces. Los arquitectos convencionales nunca adoptaron “A Pattern Language”, por lo que las ideas de Alexander y sus coautores parecen haber sido ignoradas por la profesión.
Ya es hora de que apreciemos el enfoque matemático de Alexander por las herramientas inmensamente poderosas que ofrece. Dichas herramientas permiten acceder a muchos resultados de disciplinas científicas distintas que podrían traducirse a términos relevantes para la estructura urbana. Además, la claridad del pensamiento científico protege la sensibilidad humana contra las fuerzas irracionales del diseño, que se dejan llevar por la moda y la búsqueda sin sentido de la novedad. Algunas de ellas se han incorporado al canon de diseño urbano actual, que se basa tanto en la ideología y la ignorancia como en las necesidades humanas. Las ciudades deberían estar configuradas de acuerdo con un conjunto de principios de diseño bien probados. Me gustaría derivar esas reglas.
El debate girará en torno a los nodos y sus interconexiones; cómo los nodos se conectan para formar módulos; y cómo los módulos se conectan para formar una ciudad. Las conexiones pueden adoptar diversas formas: acoplamiento geométrico de estructuras contiguas (Salingaros, 2000a), acoplamiento visual entre una persona y la información de una estructura (Mikiten, Salingaros et al., 2000; Salingaros, 1999), interacción entre seres humanos, acoplamiento peatonal de dos nodos geométricos o funcionales a través de un sendero (Salingaros, 1998), acoplamiento de transporte por carretera o metro entre nodos muy separados (Salingaros, 1998), etc.
Aunque se trata de nociones distintas de conectividad, resulta que todas están relacionadas. Los bordes geométricos, por ejemplo, proporcionan tanto una separación transversal como un posible conducto para las conexiones a lo largo del borde. Las interfaces urbanas actúan como separadores transversales para un tipo de flujo (por ejemplo, el de los automóviles) al tiempo que fomentan el tráfico peatonal a través de la interfaz. Por lo tanto, a efectos de este debate, me referiré simplemente a las conexiones como un concepto general e inclusivo, y no especificaré exactamente qué tipo de conexión está implicada.
“Una ciudad no es un árbol”, de Christopher Alexander
El título del primer artículo de Alexander es pegadizo, aunque un poco engañoso. Sí, una ciudad viva no sigue una estructura arbórea matemática, pero el argumento de Alexander es que la mayoría de las ciudades contemporáneas son árboles (Alexander, 1965). Los profesores han tenido en mente el modelo “arbóreo” al enseñar la forma de la ciudad, perpetuando así los principios urbanísticos de la posguerra que se basan en los árboles. Ahora construimos ciudades “arbóreas” y convertimos incuestionablemente las antiguas ciudades vivas en “árboles”; sin embargo, siempre que hacemos esto, la vida de esa región urbana disminuye perceptiblemente. Es útil relacionar intuitivamente la geometría urbana con la “vida” -aunque este último término no se pueda definir con precisión- porque se siente su presencia inmediatamente. Como resultado de sus propiedades geométricas (que analizaré más adelante), las ciudades “arbóreas” modernas no están vivas en el sentido en que lo están las ciudades que mantienen una estructura más tradicional.
Alexander descubrió que una ciudad viva está modelada por una semi-trama matemática (es decir, una red), en contraste con una ciudad muerta, que está modelada por un árbol. Una red tiene un número mucho mayor de conexiones internas que un árbol de tamaño comparable. No sólo hay muchas conexiones en una red, sino que hay una gran variedad de ellas; por el contrario, los árboles tienen conexiones únicas. Sin embargo, me ha parecido más práctico dejar de lado la terminología de árbol y semi-trama y abordar el tema desde el punto de vista de los sistemas jerárquicos. Si consideramos que una ciudad viva es un sistema complejo coherente, ¿podemos descomponer dicho sistema en módulos? Resulta que pensar en este problema nos lleva a un razonamiento paralelo al del artículo de Alexander. Esto no es sorprendente, ya que Alexander, junto con Jane Jacobs (Jacobs, 1961), fue el primero en comprender la complejidad organizada de las regiones urbanas. Puedo intentar simplificar el mensaje de Alexander replanteándolo de la siguiente manera:
“Si se pueden segregar ordenadamente las funciones o las regiones en el plano de una ciudad, ésta representa un árbol y, en consecuencia, no está viva”.
Parcelas alternativas de una ciudad viva
Los teoremas de descomposición para sistemas complejos se publicaron por primera vez hace unos cuarenta años (Courtois, 1985; Simon, 1962; Simon y Ando, 1961). Voy a utilizarlos para intentar comprender la complejidad de la forma de las ciudades. Una ciudad viva se compone de partes, pero ¿cómo se determinan esas partes? La elección de los componentes básicos de un sistema complejo es en realidad arbitraria y depende del punto de vista del observador. Esto se debe a que el todo no es en absoluto reducible a las partes y su interacción. Se pueden definir subsistemas por comodidad, pero cada subsistema no se comporta de forma totalmente independiente. Para ayudar en mi análisis, una ciudad puede descomponerse de varias formas distintas; por ejemplo:
1. En edificios como unidades básicas (como se hace habitualmente) y sus interacciones a través de caminos conectivos.
2. Como un conjunto de caminos conectivos anclados y guiados por edificios (Salingaros, 1998).
3. Como espacios externos e internos conectados por caminos conectivos y reforzados por edificios (Alexander, 2001; Salingaros, 1999).
4. Como los bordes e interfaces que definen los espacios y las estructuras construidas (Alexander, 2001; Salingaros, 2000a).
5. En patrones de actividad e interacción humana que se producen en los bordes e interfaces urbanos (Alexander, Ishikawa et al., 1977; Salingaros, 2000b).
Son posibles otras descomposiciones, en las que se identifica un tipo diferente de unidad básica. Cualquier módulo que pueda utilizarse como bloque de construcción de un sistema complejo tendrá en sí mismo complejidad interna y no estará vacío ni será homogéneo. Esto nos permite construir la ciudad desde varias perspectivas totalmente distintas. Evidentemente, la forma de la ciudad resultante puede tener un aspecto radicalmente distinto en función de la elección del tipo de unidad básica que se utilice para construirla. Todas las opciones podrían ser igualmente válidas, y cada una de ellas conduce a una comprensión parcial de la complejidad de la forma y la función urbanas. Lo que quiero decir es que una ciudad viva es la superposición y el compromiso equilibrado entre todas estas opciones diferentes.
De las cinco alternativas de parcelación de una ciudad viva ofrecidas anteriormente, sólo el primer método es reconocible como parte del pensamiento urbanista estándar. Los otros cuatro, aunque son esenciales para un análisis matemático de la forma de la ciudad, siguen siendo descartados o considerados irrelevantes por la mayoría de los profesionales. La única manera de que los estudiantes aprendan sobre ellas es a través de los escritos de Alexander y sus colegas (Alexander, Ishikawa et al., 1977; Alexander, 2001) y Jan Gehl (Gehl, 1987), entre otros. No creo que sea posible diseñar o reparar entornos urbanos sin comprender a fondo cómo el espacio entre los edificios contribuye — de hecho, proporciona la base — a la “vida” urbana.
El primer enfoque (1) dispone los edificios en un cierto orden. Por desgracia, esto puede impedir la generación de conexiones útiles. La alineación geométrica suele sustituir, y en muchos casos reemplaza, las conexiones entre los nodos urbanos. El segundo enfoque (2) crea una jerarquía de vías, desde las vías peatonales protegidas hasta las autopistas. Cuando se construye una ciudad a partir de las vías peatonales, disponiendo los demás elementos urbanos de manera que no perturben la estructura de las vías, la organización de los edificios se vuelve más floja y menos simétrica. La geometría resultante es lineal y conectada; no es aleatoria ni caótica. Las ciudades históricas y los asentamientos ilegales obedecen a esta geometría mucho más libre. Sin embargo, empezar por las vías rápidas para construir una red conectada no funciona, porque invierte las prioridades de escala (Alexander, Ishikawa et al., 1977; Salingaros, 1998).
Módulos urbanos y fuerzas de conexión
Un “módulo” es cualquier grupo de nodos (unidades) con un gran número de conexiones internas (Figura 1). Muchos de esos nodos también van a estar conectados a otras unidades fuera del módulo, siendo el propósito de definir un módulo el de internalizar conexiones relativamente fuertes. La modularización es un proceso de estabilización, ya que los buenos módulos contienen las fuerzas más fuertes para que los módulos (que son entidades más grandes) puedan interactuar entre sí más débilmente. Para hacer una analogía, imaginemos el movimiento térmico de las partículas: las más pequeñas vibran más rápido, mientras que los grupos más grandes vibran más lentamente porque tienen más inercia. Podemos entonces construir módulos de módulos, etc., según una jerarquía de fuerzas de fuerza decreciente.
Figura 1. Seis nodos conectados entre sí definen un módulo. La posición exacta de los nodos no tiene importancia.
Los sistemas coherentes están definidos por unidades fuertemente conectadas, algunas de las cuales (aunque no necesariamente todas) pueden agruparse en módulos. Los elementos de un módulo no deben estar excesivamente separados entre sí, pero no son necesariamente adyacentes. El criterio no es la proximidad geométrica, sino la conectividad: las conexiones entre los nodos internos deben ser más fuertes que las externas. Así, un módulo urbano no tiene por qué tener un aspecto agradable en un plano; y a la inversa, una agrupación geométricamente regular de nodos no es automáticamente un módulo urbano. Un grupo de nodos sin conexión entre sí no formará un módulo (Figura 2).
Figura 2. Nueve nodos están geométricamente próximos entre sí pero no están interconectados. No forman un módulo, a pesar de su proximidad.
La conectividad puede consistir en la continuidad geométrica, la conectividad entre nodos o el intercambio de personas e información. Los edificios se acoplan geométricamente al tener paredes comunes; o bien se conectan a través de un espacio intermedio (Salingaros, 2000a). Este espacio puede contener recorridos e información que vinculen a los edificios que lo rodean. Una zona peatonal o plaza puede ser o no un elemento de conexión, dependiendo de si es muy utilizada o no. Eso, a su vez, depende de cómo se distribuyan los nodos en su periferia para que la gente necesite cruzar el espacio. Una plaza desolada y vacía no es un elemento conectivo como tampoco lo es un aparcamiento. Las conexiones de los senderos deben diseñarse para fomentar el libre intercambio de usuarios entre los nodos, y debe haber razones funcionales para este intercambio. Tampoco hay que descartar la conectividad informativa en el suelo, como ocurre cuando un patrón de suelo enlaza visualmente con las estructuras circundantes (Mikiten, Salingaros et al., 2000).
Una carretera muy transitada que separa los edificios es un límite que corta posibles caminos entre ellos (Salingaros, 1998). El interés informativo de las fachadas de los lados opuestos de una calle estrecha podría superar esta separación, a menos que el tráfico vehicular impida a los peatones cruzar. Este ejemplo subraya las funciones de apoyo mutuo de la conectividad informativa y del camino. Adoptar superficies lisas en edificios y pisos, y construir hasta los retranqueos suprime la conectividad informativa. El automóvil destruye el espacio peatonal al obligar a ensanchar las calles y hacer irrelevantes los diseños de las fachadas de los edificios y del suelo. Por otro lado, el papel positivo del automóvil es hacer accesibles los nodos urbanos. A menudo, una vía de poco tráfico que desemboca en una zona peatonal de difícil acceso mejora la conectividad del espacio urbano en lugar de dificultarla (Salingaros, 1999).
En cuanto comprendemos que una ciudad viva no se compone de edificios simplemente sentados uno al lado del otro, sino que la vida de una ciudad surge de su conjunto de conexiones, entonces la necesidad de que la geometría dé cabida a esas conexiones se vuelve primordial. Se empieza a pensar en configuraciones geométricas más complejas y entrelazadas que puedan soportar múltiples conexiones, y a fijarse en ejemplos urbanos del pasado que lo consiguieron (Salingaros, 2000a). Una parte esencial de esta imagen es permitir una multiplicidad de conexiones alternativas, ya sea a través de caminos conectivos o de información. Está claro que los atributos de una ciudad viva son
(i) la riqueza de la información, y
(ii) la priorización de las vías peatonales.
Estos requisitos no tienen por qué afectar a la red de conexiones vehiculares.
Figura 3. Los módulos internalizan las conexiones entre los nodos que los componen. Tres módulos se conectan entre sí mediante fuerzas organizables.
La unión entre módulos tendrá éxito si se produce a lo largo de una región que sea más débil que las conexiones internas de cualquier módulo; es decir, una unión debe separar el sistema donde haya vinculación o transición en lugar de una estructura concentrada. La parcelación sigue la fuerza relativa de las fuerzas de cohesión que definen un sistema: las fuerzas internas fuertes mantienen unido un módulo, mientras que las fuerzas más débiles mantienen los distintos módulos en su sitio dentro del sistema (Courtois, 1985). Aunque demasiado simplificado, el ejemplo de la figura 3 ilustra la contención de fuerzas dentro de los módulos: hay 3 enlaces inter-modulares en cada caso, mientras que cada módulo contiene 6 enlaces internos.
Módulos urbanos y alineación geométrica
Una vez establecida la noción de módulos urbanos en virtud de su conectividad interna, debemos disipar algunos malentendidos en la práctica urbanística de finales del siglo XX. El primero y más importante es la confusión entre conectividad y alineación geométrica. Una no implica automáticamente la otra; significativamente, hoy en día se gastan muchos esfuerzos y costes en la alineación geométrica, y el resultado perjudica la vida urbana. La simple alineación en las fases iniciales de la planificación no es un factor que contribuya a la coherencia urbana (Salingaros, 2000a). La alineación entra en juego como mecanismo de organización en un sistema urbano que funciona, y resulta útil cuando la coherencia surge de una subestructura que interactúa intensamente.
Para ilustrar lo que quiero decir, consideremos un ejemplo extraído del plano de una ciudad. Asumiré una geometría para los nodos y sus conexiones (a diferencia de los nodos simbólicos mostrados en las figuras anteriores). Los seis nodos mostrados en la Figura 4 podrían ser edificios de cualquier tamaño en una agrupación simétrica vista desde el aire, una situación muy común hoy en día. En la parte superior de la figura 4 vemos la simetría geométrica en el plano, que da la impresión engañosa de que existe alguna forma de ordenación urbana. La parte inferior de la figura 4 muestra dónde se encuentran realmente las conexiones entre los seis nodos: no es lo que uno espera de un grupo ordenado de seis nodos urbanos. Hubiera sido preferible un diagrama conectivo que relacionara los seis nodos con conexiones de corto alcance.
Figura 4. Seis nodos urbanos ordenados simétricamente vistos desde el aire no forman un buen módulo, porque sus interconexiones están geométricamente contorsionadas.
Aunque la figura 4 ilustra un ejemplo negativo, representa una situación mucho mejor que la existente en muchas regiones urbanas. Al fin y al cabo, los seis nodos mostrados en la figura 4 están en su mayoría conectados entre sí, aunque esas conexiones no sean muy prácticas. Gran parte de lo que se construye hoy en día entra en la categoría de “cerca pero desconectado”. Eso corresponde a tener los nodos mostrados en la parte superior de la figura 4 sin ninguna conexión entre sí (véase también la figura 2). Esta patología urbana debe entenderse como la ausencia de toda necesidad de comunicación entre los nodos distintos. Limitarse a proporcionar conexiones potenciales que quedan sin utilizar no puede construir una ciudad viva.
Un sistema urbano trata de autoorganizarse para desarrollar vínculos entre sus numerosos nodos. Un grupo de nodos estrechamente acoplados definirá un módulo urbano. El propósito del gobierno y de la legislación debe ser facilitar todas estas conexiones, en todas las escalas diferentes, y para todas las personas diferentes (es decir, la fuerza de trabajo, las personas con y sin coche, los ancianos, los niños, los discapacitados, etc.). Las fuerzas de conexión de las interacciones sociales empujan a la gente a utilizar los sistemas de peatones, autobuses, tranvías, trenes ligeros y ferrocarriles principales, además de los coches privados. Cada sistema de transporte definirá su propia geometría de red lineal, y requiere una infraestructura independiente. Es más económico a largo plazo fomentar sistemas de transporte múltiples y que compitan entre sí, en lugar de intentar empujar todas las conexiones hacia un único canal.
La alineación geométrica en las ciudades vivas no proviene de intentar satisfacer un ordenado plano aéreo rectangular, sino de facilitar la geometría de las redes de transporte superpuestas. La conectividad peatonal alinea los edificios. El exterior de los edificios proporciona el tejido construido que define los canales del flujo de transporte, ya sea para el coche, el autobús o el peatón. Esta es una ley fundamental del urbanismo, que se corresponde con nuestras parcelas (3) y (4) dadas anteriormente. Una ciudad se compone de “espacios externos e internos conectados por caminos y reforzados por edificios”, y de “bordes e interfaces que definen los espacios y las estructuras construidas”. A pesar de los trabajos anteriores de Hillier y Hanson (1984; 1997; 1999), de Gehl (1987) y de Alexander, Neis et. al. (1987) que apoyan esta ley, los planificadores siguen ignorándola. Existe una confusión fundamental sobre la necesidad de alinear los módulos urbanos y, en consecuencia, la conectividad urbana se resiente.
Fijémonos en la conectividad peatonal, que es la red de menor escala que une los nodos urbanos y sin la cual no puede haber vida urbana. Como se ha dicho en otro lugar (Salingaros, 1999), el espacio urbano está definido por regiones exteriores convexas que están parcial- — pero no totalmente — rodeadas por los muros exteriores de los edificios. Cada región del espacio urbano bien definida, por pequeña o modesta que sea, necesita estar conectada en una red de caminos peatonales, y este proceso linealiza y canaliza el espacio urbano. Hillier y Hanson (1984) determinaron precisamente esta estructura en un análisis detallado de los entornos peatonales vivos en muchas culturas urbanas diferentes. Correlacionaron el grado de vida social y comunitaria directamente con la intensidad de la red conectiva del espacio urbano.
En la sección 7, más adelante, se analiza cómo las redes de espacio urbano peatonal que funcionaban perfectamente (y que mantenían unidos los módulos urbanos) fueron sacrificadas en favor de los coches. Hoy en día, tenemos que entender que esta sustitución nos ha hecho olvidar por qué el flujo peatonal determinaba la alineación correcta de los nodos urbanos. Además, introdujo una geometría totalmente diferente, hostil al espacio urbano peatonal. La geometría de la red de automóviles no alinea los edificios. Tenemos aquí dos entidades contrapuestas: por un lado, una red urbana peatonal definida enteramente por la alineación de los muros exteriores de los edificios (es decir, su límite); y por otro, una red de automóviles definida directamente por sus caminos construidos (es decir, la superficie de la carretera). Para hacer las cosas más difíciles, las vías para automóviles invaden y borran el espacio urbano peatonal existente. La magnitud de este daño se ve agravada por la confusión sobre lo que realmente ocurre.
El malentendido se manifiesta cuando los planificadores tratan a los peatones como a los coches, trazando caminos geométricos que a nadie le gusta utilizar. Se espera que nos ciñamos a las vías peatonales de hormigón, como si se tratara de un juguete robótico (y los arquitectos hacen esfuerzos extraordinarios para obligarnos a ello). Sin embargo, por profundas razones psicológicas y fisiológicas, los peatones se aferran a los límites construidos y toman el camino recto más corto hacia un nodo urbano visible, por lo que cualquier camino funcional tiene que seguir las necesidades humanas (Salingaros, 1998).
La gente ignorará los caminos no naturales que algún planificador bienintencionado pero ignorante haya trazado, y cortará sus propios caminos a lo largo de las paredes y a través del espacio urbano peatonal protegido, exactamente donde los límites construidos y los objetivos visuales definen el camino. Esto puede ponerlos en peligro por los automóviles y los cambios de nivel. Los espacios urbanos históricamente exitosos, y los caminos peatonales en general, sólo se dan en aquellos casos en los que los exteriores de los edificios se doblan y cooperan para definir el ámbito peatonal. Los espacios urbanos son espacios abiertos peatonales que albergan una multitud de caminos entrecruzados (Salingaros, 1998).
Para subrayar el contraste entre la geometría del movimiento peatonal y la de la ciudad del automóvil, mostraré cómo la primera crea alineación, mientras que la segunda promueve la aleatoriedad. Este resultado es inesperado para la mayoría de los lectores, ya que es lo contrario de lo que afirmaban las autoridades de planificación en el siglo XX. La figura 5 muestra cómo los muros exteriores cooperan para unir los espacios urbanos, junto con sus edificios de apoyo, en un módulo urbano. Supongo que este conjunto protege la continuidad del espacio urbano peatonal, con la posibilidad de que los coches lo atraviesen de forma controlada, pero sin amenazar a los peatones. Una condición absoluta es que los coches no saturen el espacio urbano aparcando. El resultado es una ordenación geométrica en una cuadrícula deformada, ya que la red urbana linealiza (es decir alinea) los nodos construidos. No es la ordenación la que crea las conexiones, sino al revés.
Figura 5. La conexión de los espacios urbanos A, B y C define la ordenación urbana mediante la alineación de los muros exteriores de los edificios.
La figura 6 muestra la geometría de la ciudad del automóvil. Los nodos son aparcamientos. Los edificios no definen ningún orden geométrico concreto, ya que no existe ningún principio de ordenación. Los edificios sólo necesitan tener una entrada en el aparcamiento. Si dos edificios cercanos están alineados de alguna manera, es una decisión puramente arbitraria de sus arquitectos. La geometría no tiene nada que ver con la conectividad. Como los coches pueden ir a cualquier lugar donde exista pavimento, y no se cansan como los seres humanos, sus trayectorias pueden desarrollar una geometría amorfa. A gran velocidad, las carreteras se vuelven rectas. Lo que he mostrado es un “árbol” en la terminología definida anteriormente. En la ciudad contemporánea, hay que tomar la autopista para ir de un nodo urbano a otro. En el tejido urbano más antiguo de la posguerra, también habrá conexiones locales (normalmente sólo para coches) entre los nodos de aparcamiento. Sólo en tejidos urbanos mucho más antiguos la conectividad y el flujo peatonal influyen en la geometría de los nodos urbanos.
Figura 6. La conexión de los aparcamientos A, B y C no da lugar a ninguna ordenación geométrica.
La homogeneización y la segregación destruyen la estructura del sistema
Las normas de planificación que concentran los nodos que no interactúan impiden que se formen módulos urbanos. Al negar la base de la coherencia de un sistema urbano, es matemáticamente imposible realizar una ciudad viva. Las ciudades contemporáneas imponen un conjunto de leyes de zonificación que generan una estructura física muy particular: vastas regiones urbanas con sectores homogéneos y mucho movimiento mecánico por todas partes, pero con muy poca vida. En el ejemplo de la figura 7, tres no-módulos (cada uno de ellos formado por cuatro nodos adyacentes pero no conectados) se enlazan entre sí. La patología de esta situación se ve al comparar los enlaces: 3 enlaces externos, pero 0 enlaces internos en todos los casos.
Figura 7. Situación patológica consistente en tres no-módulos sin conexiones internas, por lo que todas las conexiones son entre los grupos.
La concentración de funciones similares como en el ejemplo de la figura 7 viola la composición básica de un sistema: las conexiones internas de un módulo deben ser más fuertes que las conexiones que forman la interfaz entre los módulos (Courtois, 1985; Simon, 1962; Simon y Ando, 1961). Dado que las unidades similares no suelen interactuar entre sí, intentar agrupar unidades del mismo tipo en un módulo carece de sentido. En lugar de reducir las fuerzas que actúan entre los módulos, tal agrupación externaliza todas sus fuerzas. La parcelación modular sólo es eficaz cuando las fuerzas más fuertes están contenidas dentro de los módulos. La contención de las fuerzas mediante el acoplamiento de las unidades que interactúan fuertemente en los módulos suele dar lugar a una partición geométrica no evidente.
Alexander señala en “A City is Not a Tree” que el diseño del entonces nuevo Lincoln Center de Manhattan es fundamentalmente defectuoso (Alexander, 1965). La segregación de los edificios de artes escénicas en una región no tiene sentido porque no tienen caminos conectivos. Por caminos me refiero a conexiones reales que satisfagan la necesidad humana de ir de un punto a otro, lo que tiene muy poco que ver con el lugar donde se construyen realmente los “senderos” de hormigón (Salingaros, 1998). Los edificios están desconectados en el sentido de la parcelación (2) antes mencionada (véanse las figuras 2 y 7). ¿Se acercará alguien a escuchar una sinfonía en el edificio de al lado después de haber ido primero a la Ópera? No es probable. No hay caminos conectivos y, por tanto, no hay conexiones humanas entre los distintos edificios del conjunto.
Dualidad entre los edificios y el espacio urbano
La división de un sistema en componentes puede llevarse a cabo mediante una interfaz adecuada. Las interfaces entre los módulos que componen un sistema complejo deben ser en sí mismas complejas; tienen que acoplar y conectar, además de separar las distintas unidades. Un sistema puede descomponerse parcialmente en un conjunto de módulos complejos semiautónomos e interfaces igualmente complejas que permitan su unión. Así es precisamente como ocurre en la biología. El éxito de la descomposición del sistema depende de la correcta distinción entre módulos e interfaces. No identificar las interfaces correctas impide que el sistema funcione después de la parcelación. Las conexiones a nivel de sistema en la descomposición modular requieren que se permita una complejidad suficiente en una interfaz.
En “A City is Not a Tree” (Alexander, 1965), Alexander identifica sus unidades básicas como nodos geométricos. Cada uno de ellos podría representar un edificio o cualquier punto fijo del espacio urbano. A continuación, Alexander basa su análisis en la estimación del enorme número de conexiones necesarias para que esas unidades definan una ciudad viva. Llega a la conclusión de que la práctica urbanística del siglo XX no contempla — y sus principios teóricos ni siquiera admiten la existencia — el número necesario de conexiones. Además, permitir conexiones alternativas que permitan a un sistema generar su propia complejidad contradice la idea de la planificación, que supuestamente tiene que prever completamente todas las conexiones. Dos nodos cualesquiera de un árbol matemático están conectados por un único camino, por lo que una ciudad “arbórea” encaja en esta mentalidad.
Mi enfoque aquí es más general, ya que concibo los distintos tipos de interfaces como los módulos de una ciudad viva. Por ejemplo, una interfaz geométrica a lo largo de la cual se mueven las personas, y dentro de la cual éstas interactúan y realizan funciones que hacen que las ciudades estén “vivas”, constituye un módulo. Sus unidades son caminos combinados en lugar de edificios. Estos módulos están unidos en una red. Este objeto tiene un aspecto orgánico y fractal; se parece vagamente a alguna extraña forma vegetal. Las conexiones determinan las formas de los edificios y no al revés. Se trata de una inversión de la figura y el suelo en el plano de una ciudad: ¿los espacios exteriores contribuyen a construir el tejido urbano, o están completamente ocupados por los automóviles? Alexander (Alexander, 2001) se ocupa precisamente de todas esas conexiones.
Las ciudades antiguas se construían diseñando un espacio urbano continuo en toda la ciudad, como en nuestra tercera parcelación (3) (Alexander, 2001; Gehl, 1987; Salingaros, 1999). Esta era una forma obvia de hacer las cosas mientras el movimiento peatonal era el medio de transporte dominante en las ciudades: las principales funciones urbanas se producían en el espacio urbano propiamente dicho. Ese planteamiento tuvo que ser revisado para dejar entrar a los coches en número creciente, que por su tamaño y velocidad dominantes desplazan a los peatones y a las conexiones peatonales. Sin embargo, es evidente que los planificadores modernistas fueron demasiado lejos al disolver por completo el espacio urbano y luego cortar autopistas a través de los núcleos de las ciudades. La importancia del espacio urbano se perdió en el siglo XX cuando el énfasis filosófico en las estructuras de significado pasó del espacio entre los edificios a la pura geometría de los edificios aislados.
La parcelación (4) construye una ciudad en términos de acoplamientos geométricos básicos en lugar de edificios aislados. Las interfaces geométricas son las unidades activas de la ciudad, pero sólo si consiguen acoplar los objetos de ambos lados (Salingaros, 2000a). Las interfaces son bordes que representan elementos lineales, a lo largo de los cuales se genera la “vida” de una ciudad. Sin embargo, en una región urbana típica construida hoy en día, todos los componentes geométricos están desconectados, por lo que no hay ningún borde interactivo. Lo cierto es que hemos olvidado cómo crear una interfaz conectiva. El acoplamiento casi siempre funciona a través de una región intermedia — el borde complejo, poroso o enrevesado — que se elimina hoy en día por razones estilísticas. Los bordes no conectados cumplen una función puramente decorativa.
Alexander y sus colegas se dieron cuenta de la importancia de las parcelas numeradas (4) y (5), y las utilizaron ampliamente al escribir “A Pattern Language” (Alexander, Ishikawa et al., 1977). Mediante el estudio de los ejemplos de estructuras urbanas más exitosas desde el punto de vista funcional y emocionalmente atractivas de la historia y de todo el mundo, descubrieron que los bordes conectivos desempeñan un profundo papel en la vida urbana. Muchos patrones de actividad humana se producen únicamente a lo largo de interfaces geométricas, siendo el catalizador la complejidad de la propia interfaz (la parcelación (5)) (Salingaros, 2000b). El modernismo elimina deliberadamente la interfaz entre los elementos urbanos en la búsqueda de un estilo visual “puro” que no muestre conexiones. Por esta razón, muchos patrones alejandrinos parecen estar fuera de lugar en el canon del diseño urbano actual y, al ser incomprensibles, son ignorados.
El control y la supresión del surgimiento
Un sistema complejo del que se espera que responda a las condiciones internas cambiantes — como por ejemplo al diagnosticarse a sí mismo y corregir los daños internos — necesita estructuras emergentes. La autoestabilización, la reparación y la evolución son propiedades que no dependen de los módulos individuales, por lo que deben existir fuera de cualquier descomposición modular. Como las propiedades emergentes son globales, también están fuera de las funciones programadas originalmente y no pueden definirse a nivel modular. En este sentido, son “no funcionales” porque no se corresponden con las funciones originales diseñadas. Las conexiones emergentes sólo son posibles en un sistema que ya está muy conectado y que ofrece un mecanismo de conexiones adicionales.
Son precisamente estas propiedades evolutivas las que generan la vida biológica en un organismo; la inteligencia en el cerebro; así como la “vida” en un edificio o región urbana. Para fomentar la formación de propiedades emergentes, no podemos aplicar una única parcelación al entorno construido. En todos los sistemas, el surgimiento se produce desde nuevas conexiones y no estrictamente de las contenidas en los propios módulos originales. Mientras que los módulos son inicialmente fijos, pueden surgir conexiones adicionales de forma espontánea a partir de las interfaces entre módulos. En el cerebro humano, la multitud de conexiones neuronales trabajan conjuntamente para producir la conciencia, una propiedad que no puede entenderse a partir de los componentes del cerebro por sí solos (Edelman y Tononi, 2000).
La comparación entre un agregado simplista y un sistema con propiedades emergentes tiene que ver con la elección: el primero se prefiere en situaciones en las que todo tiene que estar totalmente controlado; mientras que el segundo se da en situaciones en las que el crecimiento espontáneo no es una amenaza. En el urbanismo, el contraste entre las regiones muertas y las vivas es muy marcado. Las ciudades muertas están planificadas de forma rígida para que no se permita la interacción espontánea entre las personas; los edificios concentran las unidades de oficinas o de vivienda en vertical para que se pueda controlar fácilmente una sola entrada; los complejos de apartamentos suelen estar controlados por una sola puerta; los centros comerciales interiores tienen entradas limitadas y vigiladas; etc. El control se impone además por medio de la legislación: no se puede merodear en público; no se puede caminar por la calle; no se puede sentarse en las paredes; no se puede comerciar en los enclaves residenciales; no se puede vender en la acera; etc.
Las ciudades vivas, en cambio, son más desordenadas geométricamente y contienen múltiples vías que ofrecen rutas alternativas tanto a los peatones como a los coches. Los edificios tienden a estar entrelazados y no demasiado dispersos, con usos mixtos y un número razonablemente pequeño de plantas. Los complejos de edificios se componen de edificios más pequeños conectados con múltiples entradas, en lugar de concentrarse verticalmente en un único edificio gigante. También encontramos aquí una proliferación de elementos urbanos “no funcionales” como pequeños parques, muros bajos, bancos, vendedores ambulantes, cafés en las aceras, quioscos, etc. Este entrelazamiento vital del comercio con la vida cotidiana, el paso del tiempo con extraños y la socialización en público proporciona los fundamentos dinámicos de la vida en una ciudad. El antiguo mercado o ágora no sólo era un centro de comercio, sino que era al mismo tiempo un centro de socialización e intercambio político e intelectual.
Las ciudades evolucionan con su propia forma
La zonificación conjunta de unidades que no interactúan crea no-sistemas patológicos, como centros comerciales funcionalmente concentrados y suburbios residenciales homogéneos (Salingaros, 2000a). Como es necesario vincular fuertemente estos dos grupos para la comunicación y el transporte, las conexiones de largo alcance generan enormes fuerzas externas que acaban provocando la asfixia funcional de las ciudades. La nueva situación genera a su vez nuevas configuraciones en la estructura urbana, que la planificación puede orientar en sentido positivo o negativo. Si se les deja solos, los ciudadanos intentarán reubicar sus negocios o su residencia en respuesta a las fuerzas urbanas.
Las conexiones responsables de los fenómenos emergentes surgen al tener muchas opciones alternativas que conectan un subsistema con otro. La posibilidad de elegir depende tanto de la geometría urbana como de la legislación. La posibilidad de elegir no existe cuando todos los nodos se conectan a través de un único camino. El surgimiento, y por tanto la evolución, son imposibles en una ciudad totalmente planificada que no ofrece ninguna elección entre las posibles alternativas. La evolución del sistema genera conexiones que cruzan tanto los límites modulares como las distintas escalas para conectar un subsistema con una estructura mucho más grande o mucho más pequeña: tales conexiones son extramodulares. Otras conexiones del sistema se reordenan o se cortan. Para entender la evolución de la morfología urbana, tenemos que examinar cómo una ciudad cambia sus conexiones a lo largo del tiempo.
Figura 8. Dos módulos se reorganizan con el tiempo definiendo nuevas conexiones y nuevos límites.
Cualquier división de una ciudad en módulos — incluso si esos módulos tienen más sentido tanto estructural como funcionalmente — tendrá que basarse en el estado de la ciudad en ese momento concreto. Sin embargo, sabemos que las funciones y los nodos de una ciudad siempre cambian. Los sistemas tienen un orden más o menos jerárquico, en el que los componentes más pequeños que interactúan se asocian a componentes más grandes (pero no necesariamente encajan en ellos). Los componentes más pequeños se modifican continuamente o son sustituidos por otros componentes, lo que altera la composición interna de los módulos. Las interfaces que se encargan de las conexiones del sistema se ven modificadas por estos cambios. Habrá que dar cabida a nuevas conexiones que representen fenómenos emergentes; no se puede decidir de antemano cómo hacerlo.
El enfoque opuesto a la planificación segregada se intentó en las no tan recientes Ciudades Nuevas, que están formadas por un conjunto de pueblos artificiales. Esta parcelación tampoco funciona muy bien. Estas ciudades ideales parecen más humanas sobre el papel, porque sus módulos se basan en prototipos antiguos que funcionan. También siguen las leyes del sistema al estar descompuestas en módulos autónomos, cada uno de los cuales consta de unidades fuertemente acopladas, como casas, tiendas, escuelas, parques, etc. Alexander ya señaló que esta estructura es un árbol y, por tanto, no está viva (Alexander, 1965). La razón de ello es más sutil que en el caso de la ciudad modernista funcionalmente segregada, y tiene que ver con las fuerzas emergentes entre los módulos.
Figura 9. La ciudad utópica construida a partir de módulos que no interactúan genera una forma viva al forjar conexiones intermodulares. Este proceso destruye la parcelación originalmente ordenada.
Una ciudad ideal construida a partir de módulos de aldea que no interactúan empezaría a deshacerse inmediatamente. La gente encontrará empleo en un módulo diferente; otros se trasladarán a otro módulo pero mantendrán a sus amigos, parientes y compras en su módulo anterior; los comercios cambiarán para que la gente vaya fuera de su propio módulo; una escuela vecina que se deteriora o simplemente el deseo de una mayor calidad obliga a una familia a enviar a sus hijos a la escuela de otro módulo; etc. Las fuerzas sociales y comerciales cortan las conexiones internas y generan nuevas y fuertes conexiones entre los módulos y fuera de ellos. La descomposición del sistema, cuidadosamente planificada, se deshace, haciendo inaplicable la partición original a gran escala en módulos. El sistema se degrada porque no está diseñado para dar cabida a las conexiones emergentes.
La distribución de las longitudes de los conectores
Es extremadamente difícil, si no imposible, planificar una ciudad viva de una vez. No nos queda más remedio que pasar de una planificación rígida impuesta a la estructura urbana a un proceso dependiente del tiempo que guía la evolución natural de una ciudad. Alexander (Alexander, 2001) analiza cómo la geometría de una ciudad viva evoluciona con el tiempo. En este trabajo, he tratado de indicar los dos puntos extremos opuestos a partir de los cuales una ciudad trata de evolucionar: (A) el no-sistema zonal segregado con sólo conexiones de largo alcance; (B) el grupo utópico de aldeas artificiales que sólo tienen conexiones de corto alcance. Una ciudad viva se encuentra en algún punto intermedio entre estos dos extremos rígidamente planificados, aunque mucho más cerca de (B) que de (A). Además, la viabilidad de una ciudad depende de la libertad para reorganizar sus conexiones a lo largo del tiempo.
Estos dos modelos conectivos extremos para una ciudad se caracterizan por sus longitudes de conexión mutuamente excluyentes. ¿Cuál es la distribución óptima de las longitudes de conexión en una ciudad viva? Un resultado matemático sobre la distribución de tamaños (Salingaros y West, 1999) responde a esta pregunta. Los sistemas dependen de componentes de diferentes magnitudes, y la distribución de esas magnitudes es óptima cuando obedecen a una regla de escalado de potencia inversa. Esta regla de escalado dice que el número de conexiones de cada longitud es inversamente proporcional a su longitud elevada a una potencia entre 1 y 2. Por lo tanto, las conexiones cortas son mucho más comunes que las largas, y cuanto más larga sea la conexión, menos frecuente debería ser (Figura 10).
Figura 10. Distribución de las longitudes de los trayectos según la ley 1/x2, mostrando sólo los tres trayectos más largos.
Un tejido urbano que funciona — barrios vivos que se conectan de forma mutuamente beneficiosa entre sí, así como con regiones urbanas distintas — contiene longitudes de conexión que obedecen a una distribución de potencia inversa. Volviendo a la dualidad entre nodos y conexiones comentada en un apartado anterior, la regla del poder inverso se aplica también a la distribución de los espacios urbanos. Los espacios urbanos tienen que estar destinados a grupos de personas en número creciente: muchos apropiados para grupos pequeños de personas, y sólo unos pocos que puedan albergar a muchas personas. El objetivo es fomentar las interacciones personales según la misma distribución: muchos contactos diarios íntimos o breves de pequeños grupos de personas en el espacio urbano, con disposiciones para la congregación menos frecuente de grupos más grandes.
El apoyo a esta conclusión proviene de una increíble variedad de sistemas complejos que obedecen la regla de escalamiento mencionada, desde la estructura del ADN, hasta las leyes de potencia de la economía, pasando por todas las formas fractales (Salingaros y West, 1999). La escala de potencia inversa es omnipresente en la naturaleza y se encuentra en una amplia gama de fenómenos tanto naturales como artificiales. La distribución de enlaces en la World-Wide Web sigue esta regla (Albert, Jeong et al., 1999). Quizá el ejemplo más relevante tenga que ver con la distribución de la longitud de las neuronas en animales invertebrados simples (Watts y Strogatz, 1998). La naturaleza ya ha resuelto el problema de cómo conectar los nodos de un organismo complejo de forma óptima. Existe una estrecha relación entre la escala de potencia inversa y las redes de “mundo pequeño”, cuyos detalles describiré a continuación.
La distribución de la longitud de las conexiones desempeña un papel fundamental en el funcionamiento de una red totalmente conectada. Las redes que aparecen tanto en los sistemas naturales como en los artificiales se sitúan entre dos extremos: (A) Redes aleatorias caracterizadas por enlaces aleatorios; y (B) Redes regulares que consisten sólo en enlaces de vecino más cercano (Watts y Strogatz, 1998). En las primeras, las longitudes de las trayectorias se agrupan en torno a una media de distribución, por lo que la mayoría de los enlaces son mucho más largos que los de los vecinos más cercanos. La reconexión de un sistema del tipo (A) mediante la desconexión de muchos enlaces largos y su sustitución por conexiones de longitudes cercanas; o la prolongación de algunas de las conexiones inicialmente cortas en (B) para generar conexiones medias y largas da lugar a una red de “mundo pequeño”, que tiene propiedades de conectividad muy mejoradas con respecto a las redes aleatorias o regulares (Watts y Strogatz, 1998).
Las distribuciones de potencia inversa caracterizan a los sistemas que no tienen una escala fija, es decir, que funcionan igual de bien en todas las escalas (Salingaros y West, 1999). En la práctica, las distribuciones de potencia inversa tienen un corte inferior en alguna longitud mínima permitida, que es el enlace del vecino más cercano, y su longitud media es algún múltiplo (entre 3/2 y 2) de la longitud más pequeña. Esto favorece las longitudes de conexión más pequeñas. En cambio, la longitud característica o media de una distribución aleatoria es una fracción (aproximadamente 1/3) del tamaño de todo el sistema, lo que representa la máxima longitud posible. Dado que la ciudad y el suburbio modernistas carecen de conexiones de pequeña longitud, la zonificación monofuncional empuja la longitud característica de las conexiones urbanas más allá de la media aleatoria, y más cerca de la distancia máxima.
Ecosistemas y geometría
Las ciudades pueden aprender de la modelización teórica de los ecosistemas. Los ecosistemas biológicos son complejos sistemas superpuestos compuestos por módulos de organismos de diferentes tamaños. Tiene tanto sentido definir un hábitat rectangular para algún animal como un “sector de vivienda”. Aislar plantas y animales en sus propios sectores segregados destruye un ecosistema. Una geometría de grano fino que permita la mezcla es un requisito previo para la vida. Podemos crear un arrecife artificial vertiendo coches viejos y frigoríficos en el fondo del mar; en pocos años está repleto de vida marina. Un lago cristalino de montaña (que ocupa un lugar destacado en nuestra lista según el valor estético) está esencialmente muerto, mientras que un estanque verde opaco lleno de troncos y ramas en descomposición suele ser rico en formas de vida.
Además de la geometría, entre las cualidades urbanas descuidadas están la evolución dinámica y la estabilidad. Los ecosistemas son dinámicos en el sentido de que su composición interna y sus límites cambian continuamente. Nadie planea un ecosistema, pero una intervención equivocada (ya sea por parte de los humanos o por eventos naturales catastróficos) puede destruirlo para siempre. La estabilidad de los ecosistemas se basa en la existencia de módulos de distintos tamaños: cada uno reacciona de forma diferente a las perturbaciones. Un modelo sencillo muestra que los módulos ecológicos grandes reaccionan más lentamente a las perturbaciones, mientras que los pequeños lo hacen más rápidamente. Esta diversidad incorporada garantiza cierta estabilidad básica ante distintos tipos de perturbaciones.
Una ciudad necesita el mismo tipo de resistencia a las condiciones cambiantes que tiene un ecosistema sano. No sé cómo diseñar esto, pero está claro que la solución debe venir de un conjunto de leyes urbanas — aún por derivar — que permitan a una ciudad evolucionar su propia vida, y mantenerla a lo largo del tiempo. No sólo hay que legislar las condiciones de la “vida” urbana en un conjunto de directrices que ayuden a la cohesión del tejido urbano, sino que las leyes deben guiar la evolución de la vida en una dirección positiva y no negativa. Necesitamos un conjunto de leyes evolutivas, que son lo contrario de las leyes de diseño rígidas como la zonificación monofuncional. Además, esas leyes tienen que permitir la reconexión de las unidades urbanas para mantener o aumentar el grado de vida en el entorno.
Nuestra civilización es lo suficientemente inteligente como para lograr lo que quiere. El problema es que un segmento importante de la población actual quiere en realidad regiones urbanas muertas. La gente busca las mismas cosas — como una geometría monumental simplista, una zonificación monofuncional, prioridad para el tráfico de automóviles, bloques comerciales y residenciales vallados y obligar a todos los pobres a vivir en enormes bloques de apartamentos — que destruyen la vida de una ciudad. Los pobres han recogido las mismas imágenes, por lo que tras ascender en la sociedad se unen inevitablemente a otros ciudadanos de clase media para matar su ciudad. La legislación urbana crea el tipo de ciudad que tenemos hoy en día; una legislación radicalmente diferente podría volver a crear una ciudad viva, si se puede convencer a la gente de que sus vidas y las de sus hijos serían mejores.
Conclusión
Mi propósito en este artículo era presentar nuevos resultados teóricos sobre la estructura urbana que se derivan de la parcelación de sistemas complejos coherentes. Estos resultados alteran drásticamente nuestra concepción de la ciudad como una simple yuxtaposición de edificios, ordenadamente alineados. Una ciudad sólo cobra vida si su geometría permite un enorme número de conexiones cambiantes, lo que le permite evolucionar de forma similar a como lo hace un organismo. Las conexiones responsables de la “vida” de una ciudad definen por sí mismas descomposiciones alternativas de la forma de la ciudad. Surge una imagen clara, la de una ciudad cuya complejidad se basa en muchas más conexiones de corto alcance que de largo alcance. Las ciudades necesitan restablecer un gran número de acoplamientos entre los vecinos más cercanos, así como un número considerable de ellos a varias longitudes intermedias. Además, la característica central de una ciudad viva es que reajusta constantemente todos sus vínculos. Por lo tanto, cualquier esfuerzo de planificación debe ayudar a este proceso natural de reconexión, en lugar de obstaculizarlo.
Versión castellana del libro “Principles of Urban Structure” publicado por Techne Press, Amsterdam en 2005. Traducción del inglés hecha por María Fernanda Sánchez.
veredes, arquitectura y divulgación está colaborando con el autor para publicar los capítulos de su libro “Principles of Urban Structure” traducidos gratis en la red, para el beneficio de los estudiantes hispanohablantes en todo el mundo. El libro en versión inglesa está publicado en Holanda, los EEUU y Nepal.
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Podrán participar obras de nueva planta de uso público o privado y reformas o rehabilitaciones en espacios públicos urbanos, finalizadas entre enero de 2018 y diciembre de 2020 Tejas Verea convoca los Premios Internacionales de Arquitectura Cubiertas Tejas Verea, en colaboración con el Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia, con el objetivo de distinguir obras o soluciones más eficientes y sostenibles en cubiertas realizadas con tejas cerámicas Verea.
El certamen está dirigido a profesionales de la arquitectura y en esta primera edición distinguirá obras finalizadas entre enero de 2018 y diciembre de 2020 con cubierta inclinada de teja cerámica. Se valorará positivamente aquellas que hayan sido instaladas utilizando el Verea System.
Podrán presentar candidatura los profesionales, arquitectos superiores o técnicos colegiados que desarrollen su actividad por cuenta propia, en empresas privadas o en instituciones públicas tanto en España como en el extranjero, así como las sociedades profesionales de arquitectura o arquitectura técnica.
En cuanto a las obras, podrán participar las de nueva planta de uso público o privado y reformas o rehabilitaciones en espacios públicos urbanos. El certamen elegirá las dos mejores de entre todas las presentadas y entregará dos premios diferenciados: un Premio de Obra nueva, por valor de 3.000 euros, y un Premio de Rehabilitación, por el mismo valor.
Los interesados dispondrán de un plazo límite para la inscripción y presentación de la documentación desde hoy, 13 de abril, hasta el viernes 17 de septiembre de 2021, antes de las 24.00 horas.
FECHA LÍMITE AMPLIADA
A 30 DE SEPTIEMBRE DES 2021 antes de las 24.00 horas.
Para realizar la inscripción o consultar las bases del Premio, se ha habilitado un apartado específico en la web.
La teja cerámica, un producto natural
La teja es un producto que nace de la naturaleza, ya que es la combinación de tierra, agua, aire y fuego. Durante el proceso de fabricación adquiere propiedades de durabilidad y aislamiento térmico que la convierten en la mejor opción para las cubiertas.
Además, es un producto de economía circular ya que al final de ciclo de vida se puede reciclar al 100%.
El proyecto objeto de encargo consistía en construir una vivienda en una esquina alargada, en una parcela un tanto complicada donde la futura casa tendría que aprender a convivir con dos medianeras: una bastante grande en el linde este y otra de dimensiones más proporcionadas en su cara norte. De esta manera el espacio resultante donde poder construir la casa miraría hacia el oeste en su fachada más larga y hacia el sur en la corta.
En cualquier proyecto de arquitectura estas cuestiones de orientación y la volumetría colindante, que no escogemos sino que nos vienen dadas por el lugar donde se sitúa la parcela, son siempre clave para entender de dónde nace y cómo se desarrollará el proyecto. Son invariables y ayudan a no actuar sobre un lienzo en blanco, a tener algo sobre lo que empezar a proyectar.
Los anhelos del cliente, quien había pensado mucho y mucho sobre su casa soñada, giraban alrededor de tres elementos fundamentales: una gran terraza donde poder estar y disfrutar de los agradables inviernos valencianos, un patio más resguardado y fresco, y un espacio amplio donde se desarrollara la vida interior de la casa, y alrededor del cual giraran sus quehaceres diarios y el resto de espacios.
Es una suerte cuando un cliente habla de funciones domésticas en lugar de formas predefinidas, de cuestiones sensitivas en lugar de materiales.
Pero estos deseos debían materializarse. La forma alargada de la parcela en esquina podría sugerir construir esta casa como normalmente se han construido las esquineras de los pueblos de l’horta: dos piezas separadas por un patio. La pieza principal de mayor altura, que albergaba los usos propios de vivienda, junto a la esquina y al fondo una construcción menor que hacía la función de almacén.
Pero decidimos invertir este orden… construimos una volumetría mayor a norte que nos hacía pensar en la casa de pueblo con una cubierta a dos aguas, conservamos la centralidad del patio, sí, pero lo acompañamos de otro menor y más íntimo; y hacia el sur construimos una pieza que sobre una cochera en planta baja es terraza en la planta primera y que completa su volumetría con una falsa fachada por imposición normativa, pero que al ser realizada a modo de celosía permitiría aprovechar las bondades de nuestro clima.
El acceso a la casa se hace por el un grieta en el centro de la fachada larga que, cuando la atraviesas, te lleva visualmente a un patio. Un patio que se entiende como una estancia más de la casa, como una extensión del espacio diáfano en el que se comparte el día a día con los otros.
En el lado derecho del patio se encuentra la vida privada, que se relaciona a su vez con un patio de dimensiones más reducidas y más protegido, en el que se erige un árbol frutal.
En el interior, una escalera lineal bajo la inclinación de una de las aguas de la cubierta nos lleva hasta la planta superior, un gran espacio que podrá ser diáfano o estar compartimentado sin dejar de ser un espacio flexible. Y al fondo, la terraza.
Ésta queda protegida de la calle,ver sin ser apenas visto, por una celosía de ladrillo que permite disfrutar de la brisa en esquina, dejar pasar los rayos de sol. Y repetir los usos domésticos: una noche de barbacoa con amigos bajo el frescor de una enredadera, una ducha fresca en verano, o proyectar una película sobre la medianera vecina.
Al final, se trata de una casa que, sin dejar de relacionarse con aquello que tiene a su alrededor, mira hacia su interior buscando los patios. Es una casa que quiere ser vernácula y que es consciente del su entorno y de la huerta, que utiliza materiales que no son ajenos al lugar o que repite formas volumétricas y ritmos en fachada similares a los de sus vecinas. Pero a la vez, es consciente de su contemporaneidad y lo transforma en algo más sobrio y controlado.
Obra: La casa del cantó
Autores: Piano Piano Studio
Año finalización: 2020
Superficie Construida: 249 m2
Ubicación: Foios, València
Cliente: Privado
Arquitecto/a técnico: Ana Edo / Juanjo Ros
Cálculo de estructuras: Temcco
Fotografía: Milena Villalba + pianopiano-studio.com
“Gio Ponti, arquitecto sin fronteras. E italiano.”
Estudiar la prolífica obra de Gio Ponti es apreciar la visión clara y unificadora que hay detrás de un universo creativo complejo. Síntesis de las artes, combinó la grandeza italiana y una ligereza premeditada para dar forma a un estilo icónico que se desarrolló de forma intuitiva y polifacética. Su capacidad única para pasar de lo micro a lo macro le permitió abordar con la misma convicción y sentido de la belleza el diseño de una cucharilla o de una ciudad entera. El arquitecto y el diseñador, el editor y el poeta, el artista y el hombre. Lo particular y lo universal. Un referente por derecho propio, su obra es un hito del Renacimiento italiano de mediados de siglo y de los valores modernistas que buscaba llevar a la práctica.
Este nuevo libro sobre su trabajo es la monografía más completa publicada hasta la fecha, sin precedentes en escala y alcance. Analiza el desarrollo de la obra de Ponti a lo largo de 6 décadas, con 136 proyectos catalogados y reproducidos en alta resolución en un atractivo formato de 36 x 36 cm. Al tiempo que se sumerge en la atmósfera del espacio, presenta cada objeto en el contexto en el que Ponti lo creó. Como ventanas a su vida, los materiales inéditos y las imágenes privadas que se incluyen crean nuevos diálogos entre sus famosas obras maestras y sus logros menos conocidos.
Elaborados en estrecha colaboración con el archivo Gio Ponti, se incluye un ensayo biográfico y un conjunto de textos que ofrecen una visión íntima de toda su obra.
Materializando la esencia de la filosofía de la modernidad de Ponti, presenta la arquitectura como un objeto escénico, un escenario «autoiluminado» para su arte de vivir humanista y creatividad ilimitada.
Famosa primera edición: Primera tirada de 4.000 copias numeradas
“El elemento más resistente no es la madera, no es la piedra, no es el acero, no es el vidrio. El elemento más resistente en la construcción es el arte. Hagamos algo muy hermoso.”
— Gio Ponti
Gio Ponti. La búsqueda de la luz y la ligereza
Sobre los autores
El fotógrafo, artista y conservador Salvatore Licitra creó “Gio Ponti Archives” en el estudio de su abuelo Gio Ponti en 1996. Ha comisariado exposiciones destacadas, como “Gio Ponti Archi-Designer” en el Museè des Arts Decoratifs de París en 2018 y “Gio Ponti: Loving Architecture” en el MAXXI de Roma en 2019.
Stefano Casciani es un escritor y diseñador italiano. La innovadora inspiración de su propio trabajo ha sido reconocida con premios como el Compasso d’Oro en 2001. Fue director editorial de Domus entre los años 2000 y 2011 y dirige y edita la revista disegno desde 2012.
Lisa Licitra Ponti (1922-2019), conocida por su faceta como poeta y artista, flanqueó a su padre Gio Ponti en Domus y fue su directora editorial hasta 1979, al tiempo que también colaboraba en Stile. En 1990 editó la destacada monografía Gio Ponti. The Complete Work, 1923–1978.
Brian Kish es historiador de la arquitectura y el diseño italiano del siglo XX y especialista en BBPR, Caccia Dominioni, Gardella y Ponti. En 2001 fue comisario de la primera exposición sobre Gio Ponti en Estados Unidos y ha colaborado en Entryways of Milan y Gio Ponti Archi-Designer (M.A.D. Paris).
Fabio Marino es historiador de arquitectura e investigador en el Politécnico de Milán. Su investigación se centra en la arquitectura contemporánea y su conexión con el diseño italiano de las décadas de 1950 y 1960. Ha coescrito varios libros sobre diseño italiano.
Sobre el editor
El editor independiente y director de arte establecido en Berlín Karl Kolbitz trabajó con Mario Testino y Wolfgang Tillmans durante muchos años antes de fundar su propio estudio creativo, centrado en el desarrollo y diseño de publicaciones como Entryways of Milan and Gio Ponti.
Década de los sesenta en Brasil, el país se encuentra sumido en un régimen militar dictatorial que somete a la población, entre dicha población se encuentra la arquitecta Lina Bo, que encuentra en el teatro un medio de lucha y resistencia para expresar sus ideas y pensamiento a través de la arquitectura.
La arquitecta Italiana, nacionalizada brasileña, realizará propuestas para escenografías de obras teatrales, así como varios proyectos de teatros, pero más allá de su producción arquitectónica, lo que resulta más interesante en su relación con el teatro, es su conexión directa con la “vida” de las personas y como su arquitectura actúa a modo de “escenarios” para la coreografía social de esa vida.
¿Cómo relacionar teatro y vida a través de la arquitectura? ¿Cómo relacionar la arquitectura con la vida real y cotidiana de las personas?
Acto I. Vida Teatral
“Quando joven, assitia a espetáculos de variedades, que mamãe não quería. Tinha um tio jornalista e ele nos levava. Conheciamos os atores, como Petrolini”.1
Lina Bo estuvo siempre muy cerca del teatro, ya desde niña le gustaba ir a espectáculos.
Pero es durante la década de los sesenta cuando la arquitecta comienza a participar y a involucrase más activamente en las producciones teatrales y en proyectos sociales experimentales. Durante este período mantuvo más contacto con personas ligadas a las artes plásticas y al teatro que con los propios arquitectos, lo que le llevo a realizar varios proyectos de escenografías, vestuarios, así como proyectos arquitectónicos de teatros, donde pudo representar y expresar sus ideas.
Croquis paredes laterales de “Na selva das ciudades”. BO BARDI, Lina. Lina Bo Bardi. Ferraz Carvalho, Marcelo (Coord.). São Paulo, Imprensa Oficial, 2008. p.187.
El teatro latinoamericano a partir de los años sesenta desarrolla nuevos estilos, escuelas, técnicas y teorías, tanto en la dramaturgia y en la escenificación que son influenciados directamente por:
1. El teatro épico de Bertolt Brecht, donde se destaca “la función política del teatro en la era científica”
2. El teatro oprimido de Augusto Boal.
3. Las corrientes de vanguardia europeas.
4. El Teatro Pobre de Jerzy Grotowski.
Por consiguiente, El Nuevo Teatro Latinoamericano, iniciado a partir de la década del sesenta tendrá como características.
1. La utilización del teatro como instrumento crítico de la realidad social y de transformación de la conciencia social.
2. La recepción e incorporación de teorías, técnicas, escuelas y estilos del teatro universal.
3. La búsqueda de elementos autóctonos sobrevivientes de las “culturas tradicionales”.2
El teatro de Lina, así como sus planteamientos, son influenciados por estas corrientes y características, donde destaca el Teatro Pobre de Jerzy Grotowski y el teatro épico de Bertolt Brecht. Lina fue encargada de realizar la escenografía de varías de las obras teatrales del dramaturgo alemán, como por ejemplo: “A opera de três tostões” en el Teatro Castro Alves (Salvador, Bahia, noviembre de 1960) y “Na selva das ciudades” en el Teatro Oficina (São Paulo, 1969), en las cuales Lina Bo reinterpretó de forma audaz los conceptos del teatro brechtiano, creando espacios para la acción y no de mera representación.
Croquis escenario de la “Na selva das ciudades”. BO BARDI, Lina. Lina Bo Bardi. Ferraz Carvalho, Marcelo (Coord.). São Paulo, Imprensa Oficial, 2008. p.187.
Esta relación con el teatro le acompañará durante toda su vida y estará presente de forma importante tanto en su obra construida como en su discurso teórico:
“Si fuera necesaria una definición de arquitectura (…) sería quizás la de una aventura en la cual el hombre es llamado a participar como actor, íntimamente; a definir la no gratuidad de la creación arquitectónica, su absoluta adherencia al útil, (…) pero no por esto menos ligada al hombre “actor”; quizás esta pueda ser, siempre que sea necesaria, una definición de arquitectura. Una aventura estrictamente ligada al hombre, vivo y verdadero”.3
Lina Bo asocia el teatro directamente con la práctica de la arquitectura y lo que es aún más importante y que es considerado un tema fundamental en la obra de Lina Bo, con la idea de “vida”, refiriéndose siempre a las vidas de las personas reales, con necesidades vitales y que participan cotidianamente de la experiencia arquitectónica. La arquitecta ya comprendía al hombre como un actor social insertado en el teatro del mundo.
Estudios sobre el vestuario de “Na selva das ciudades”. BO BARDI, Lina. Lina Bo Bardi. Ferraz Carvalho, Marcelo (Coord.). São Paulo, Imprensa Oficial, 2008. p.187.
Es por ello que, para Lina, su relación con el teatro va más allá de su estudio como tipología arquitectónica aislada, para ella el teatro toma una dimensión social, urbana y sobre todo humana, en la que la propia arquitectura tiene un papel fundamental, ya que representa el escenario en el cual el hombre desarrollará su vida cotidiana, como si de un teatro mismo se tratara.
Javier García Librero. Arquitecto
Valencia. Febrero 2016.
*Este artículo pertenece a la serie “El drama de lo cotidiano. Arquitectura y representación en Lina Bo Bardi”. Artículo Finalista en la XIV BEAU (Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo) en la categoría Artículo de Investigación.
Jean-Jacques Sempé en 2009, en su estudio del boulevard Montparnasse de París |Fotografía: Daniel Mordzinski | Fuente: elpais.com
Viejo, alto y francés, Sempé trabaja cada día en su casa, en un séptimo piso del boulevard Montparnasse, y es uno de los principales ilustradores del siglo XX. Sin embargo, esto no lo ha convertido en un personaje popular fuera de su propio país; tal vez porque en Francia se toman muy en serio esto de la ilustración -mucho más que sus vecinos- pero en el caso de Sempé hay otro motivo: la popularidad de uno de sus personajes ha sobrepasado con creces la de su creador. Ese personaje es el pequeño Nicolás.
Sempé, que nació en Burdeos en 1932, empezó a dibujar porque la guerra no era para él. Enrolado en el ejército en 1950, recibió amonestaciones por pasar las guardias dibujando. Fue la única escuela de este autodidacta que, poco después, se mudó a París y conoció a René Goscinny. Junto al prolífico guionista –padre también de Astérix y Obélix, Lucky Lucky tantos otros- comenzó a publicar en 1955 las historias de Le Petit Nicolas en las páginas del semanario belga La Moustique. Lo que inicialmente era un tebeo centrado en la vida de un niño francés de clase media se transformó a partir de 1959 -tras pasar a las páginas de la revista Pilote– en una serie de relatos cortos ilustrados que, más tarde, serían recopilados en una serie de libros. Y estos, a su vez, se convirtieron en un fenómeno global resistente al paso del tiempo.1
Sempé es un hombre tranquilo que ha llegado muy lejos. Y lo ha logrado sin abandonar esa forma de hacer tan característica, esos dibujos lánguidos, naturales y felices, de colores líquidos y despreocupados. Dibujos que son casi nada, a los que en ocasiones parece que no debemos prestar mucha atención.
Como si siempre hubieran estado allí.
El primo Ramón
Plage-les-Pins, Primavera 2021
Notas: 1. Se estima que las ventas de los diferentes títulos de El pequeño Nicolás superan los diez millones de ejemplares y han sido traducidos a más de treinta idiomas.
La Fundación Arquia convoca la VIII edición 2020-2021 del concurso arquia/próxima, concebido para ofrecer apoyo a los arquitectos españoles y portugueses en los diez primeros años de ejercicio profesional. La presente convocatoria incorpora a diseñadores, artistas plásticos y profesionales de disciplinas afines a la arquitectura.
Bajo el lema de esta edición RESILIENCIA: UN EQUILIBRIO DINÁMICO, el comisario, Josep Ferrando, define la salud de una sociedad como su capacidad para reponerse y superar cada conflicto. Además, reflexiona sobre la tarea preventiva y transformadora de la actuación de los arquitectos cuyas soluciones técnicas mostrarán las posibilidades y limitaciones como sociedad global y cuyo papel humanista evitará generar ciudades, con grandes desequilibrios latentes.
El resto del jurado está formado por Álvaro Carrillo, representante de la Zona Sur; Cristina Díaz (amid0) representante de la Zona Centro; Olga Felip representante Zona Levante; Inés Lobo representante de Portugal; Javier Peña representante de la Zona Norte; Patricia Urquiola, representante de diseñadores, artistas plásticos y disciplinas afines y María Villar San Pío, patrona de la Fundación Arquia.
En el marco de “World Design Capital Valencia 2022”, la Fundación Arquia y Valencia Capital Mundial del Diseño 2022 han alcanzado un acuerdo de colaboración donde ambas instituciones establecerán sinergias para contribuir a impulsar iniciativas para poner en valor la calidad del sector creativo del diseño y la arquitectura como agente principal del cambio social y la innovación urbana.
La ciudad de Valencia acogerá en octubre de 2022 el VIII Festival arquia/próxima: Resiliencia. Un equilibrio dinámico como reconocimiento al vínculo existente entre ambas disciplinas.
En la periferia de la ciudad de Valencia, en la población de Picaña, en una de esas zonas residenciales de viviendas unifamiliares en hilera que la rodean, se sitúa la parcela de forma regular, plana, situada entre medianeras, con una agradable brisa procedente del mar Mediterráneo, que constituye el punto de partida para el proyecto de la Casa Hen.
Los clientes entran en contacto con el estudio de arquitectura Valero y Ochando a través del boca a boca, gracias a otros clientes en la misma zona, con el conocimiento y la experiencia del trabajo ya construido.
La vivienda surge por la necesidad del cliente, un matrimonio joven con dos hijos, de mayor espacio para la familia. Una de las premisas es disponer de zonas exteriores para juego de los niños y que éstas, a su vez pudieran estar controladas por los padres en cualquier momento. A la vez, definen número de dormitorios, baños, etc. Con estas premisas y el conocimiento previo de la zona, la mejor manera de orientar la casa, soleamiento, etc., comenzamos a trabajar.
Fue fundamental la confianza depositada en nosotros por parte de los propietarios. Se estableció una relación muy fluida entre arquitecto y cliente que dio como resultado la Casa Hen.
A la izquierda, una vivienda unifamiliar adosada a la medianera y, a la derecha otra, pero esta vez exenta y separada completamente de los lindes constituyen el punto de partida. La propuesta se dibuja entre las trazas de dos prismas rectangulares superpuestos que contienen el programa, maximizando las condiciones impuestas por la normativa urbanística y escapando de los condicionantes de vivienda tradicional de suburbio de la periferia urbana. Se consigue así un edificio que, respondiendo a una tipología de vivienda entre medianeras acaba convirtiéndose en unos volúmenes con carácter propio, exentos del resto que se destacan fuertemente sobre el entorno.
Los prismas rectangulares se configuran de manera que se libere la mayor parte del espacio exterior en planta baja dadas las limitadas dimensiones de la parcela y, al mismo tiempo formen parte del interior de la vivienda percibiéndose una gran amplitud. La caja que constituye la planta superior se sitúa de forma ortogonal a la inferior, lo que permite unos grandes vuelos sobre los espacios liberados en planta baja, consiguiendo un gran expresividad y el control solar sobre estos espacios inferiores.
El interior de la vivienda se articula alrededor de la escalera, de manera que ésta modula y organiza las circulaciones y su relación con el resto de espacios, tanto horizontalmente como en sentido vertical. Las habitaciones se organizan alrededor de la escalera, percibiéndose así el conjunto de la planta inferior a través del espacio abierto de la misma y, la planta baja, configurada como un espacio único que se compartimenta e independiza en diferentes zonas cuando sea necesario.
No existe el hueco. La luz se desliza en el interior por los espacios existentes entre la masa, entre los muros que configuran los límites de las cajas, que delimitan y acotan los espacios. Desaparecen lados completos de estos prismas, convirtiéndose en cerramientos acristalados completos unas veces o espacios entre armarios o mobiliario las otras. El espacio se percibe como continuo, sin límites, no se confina en una caja entre cuatro paredes, se participa tanto del interior como del exterior apropiándose y utilizándose toda la parcela. La cocina, separada por un paramento que se escamotea completamente en el interior de la pared para unirla la salón comedor, continúa en el espacio exterior y piscina.
La lámina de agua que constituye la piscina, se adosa a los muros que limitan el fondo de la parcela, consiguiendo un efecto de continuidad en el muro que sale desde el fondo del agua. Esta posición de la lámina de agua impide que podamos alcanzar el límite de la parcela reforzando el concepto de continuidad espacial.
Casa Hen se empapa de la luz del Mediterráneo y ofrece un espacio cómodo y diáfano para vivir en familia.
· Los candidatos deben pertenecer a CONECTA, el plan gratuito de hna que ofrece ventajas exclusivas para alumnos de Arquitectura.
· Se concederán ocho becas de 1.000 euros para estudiantes con discapacidad y cuatro becas estándar de 500 euros cada una.
Fundación hna, entidad sin ánimo de lucro promovida por Grupo hna, ha creado un programa de doce becas para ayudar a financiar el máster habilitante en Arquitectura. La finalidad de estas ayudas es contribuir al éxito de los estudiantes ayudándoles a afrontar parte de los costes de matrícula de sus estudios.
Los alumnos deben estar inscritos en el programa CONECTA by hna, un plan totalmente gratuito dirigido a estudiantes de arquitectura, con ventajas exclusivas para ellos, y cuyo objetivo es impulsar su formación y ampliar sus conocimientos para el desarrollo de su próxima actividad profesional. Desde su puesta en marcha, más de 2.800 estudiantes se han sumado a CONECTA by hna.
PROMOVER LA DIVERSIDAD
Para promover la diversidad del alumnado, en esta primera edición de becas para el máster habilitante en Arquitectura, dotada con 10.000 euros, Fundación hna concederá ocho becas de 1.000 euros para estudiantes con discapacidad -que, en atención a sus necesidades especiales, difieren en requisitos y cuantía, según se describe en las bases de la convocatoria- y cuatro becas estándar de 500 euros cada una. Fundación hna constituirá una comisión evaluadora que analizará las solicitudes recibidas y decidirá la concesión de la beca.
La convocatoria estará abierta hasta el 31 de mayo de 2021, no pudiéndose aportar documentación complementaria después de esa fecha, excepto a petición de la comisión evaluadora del programa de la Fundación hna. La comisión fallará la concesión de las becas durante el mes de junio de 2021, produciéndose la asignación económica durante el mes de julio del mismo año.
Y no olvides que Conecta by hna te ofrece muchas otras ventajas pensadas exclusivamente para ti, como descuentos de hasta el 75% en cursos Revit online con certificado Autodesk, suscripción anual gratuita a la biblioteca digital de la revista El Croquis, descuentos de hasta un 40% en ópticas, gimnasios y otros servicios de bienestar además de sorteos mensuales y promociones para tus familiares y amigos.
La pandemia del COVID-19 ha desnudado las enormes debilidades y limitaciones que tenemos como Nación. Nuestras ciudades, como construcciones sociales que son, han sido uno de los escenarios donde se han evidenciado con mayor fuerza el egoísmo e indiferencia que nos lastran, así como la solidaridad y la esperanza que nos unen. Lamentablemente, las brechas generadas por lo primero se han tornado, en algunos casos, infranqueables, mostrándonos los grandes retos que, en materia de urbanismo, tenemos que asumir para que la “nueva normalidad” sea más justa e inclusiva que la previa a la pandemia.
Podríamos enumerar esos retos, pero considero que hay un concepto que los aglutina: el “derecho a la ciudad” como ampliación del “derecho a la vivienda”, que fue eliminado en la Constitución de 1993 pero que está subyacente en la mayoría de derechos fundamentales: al libre desarrollo y bienestar, a la no discriminación, a elegir el lugar de residencia, al disfrute del tiempo libre y al descanso, a gozar de un ambiente equilibrado y adecuado para el desarrollo de la vida, a la educación y a la salud.
¿Por qué es importante que el Estado Peruano reconozca el derecho a la ciudad como un derecho fundamental?
Porque con ello se estaría evidenciando la integralidad del bienestar, es decir, que toda intervención o inversión del Estado orientada a mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos tendría que estar enmarcada en un modelo de desarrollo urbano que la justifique y, por ende, permita maximizar sus beneficios.
“¿Por qué es importante que el Estado Peruano reconozca el derecho a la ciudad como un derecho fundamental? Porque con ello se estaría evidenciando la integralidad del bienestar, es decir, que toda intervención o inversión del Estado orientada a mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos tendría que estar enmarcada en un modelo de desarrollo urbano que la justifique y, por ende, permita maximizar sus beneficios.”
Por ejemplo, no deberíamos ver más pistas recién terminadas que son rotas para ampliar la red de agua y desagüe; proyectos de vivienda social sin parques, colegios ni postas médicas; nuevas urbanizaciones sin conexión a la red de transporte público; titulación de viviendas a las que no se puede llegar con una ambulancia o proyectos de teleféricos para viviendas sin servicios básicos.
“El derecho a la ciudad se viabiliza mediante la planificación urbana estratégica. En el mundo tenemos grandes muestras de este enfoque integral de desarrollo y de su aporte en la reducción de la vulnerabilidad social.”
Ciudades como Barcelona, Londres, Berlín y París han renovado importantes sectores mediante intervenciones integrales, utilizando, incluso, grandes eventos como gatilladores del cambio. En nuestro continente tenemos el destacado ejemplo de la ciudad de Medellín que, con la implementación de los Proyectos Urbanos Integrales, consiguió conectar, equipar y valorar sectores históricamente marginados.
“En nuestro país hemos intentado seguir esos ejemplos con escasos o nulos resultados, principalmente porque la planificación urbana no es determinante para viabilizar la inversión pública, y el Estado no reconoce a la ciudad como una unidad espacial y social, en la que cada acción impacta de forma transversal en la vida de las personas.”
En el caso de Lima tenemos proyectos millonarios de movilidad como el Metro Línea 2; de vivienda social como los de Carabayllo, Comas y Ancón; o de recreación y deporte como algunos parques zonales y el legado de los Juegos Panamericanos. Todos están desconectados de la ciudad, desperdiciados o muy poco aprovechados por no haber sido pensados bajo un enfoque urbano integral, que te lo da la planificación urbana. No lo debemos permitir más.
“Dejemos de pensar que el problema es la falta de vivienda y que este se soluciona estimulando la generación de viviendas sin ciudad, cuando el problema de fondo es la falta de ciudades planificadas, inclusivas, seguras y saludables, donde puedan desarrollarse ofertas diversas para vivir dignamente.”
Debemos exigir el derecho a la ciudad como el legado del Bicentenario hacia el Tricentenario. Este es un reconocimiento a la integralidad del bienestar, pues la única forma que tendremos de salir de la pobreza de manera sostenida es con ciudades que nos garanticen el desarrollo de nuestros derechos básicos, exaltados en ese derecho mayor.
Para celebrar el Día Internacional del Libro desde veredes, arquitectura y divulgación queremos repasar las publicaciones realizadas para que puedas recordarlas y reseñar aquellas que hayas leído o te interesaría leer. Esperamos que así este periodo que nos ha tocado vivir sea más llevadero.
Sin preámbulos os dejamos las 30 publicaciones seleccionadas, como se suele decir ni son todos los que están, ni están todos los que son:
El 11 de septiembre de 2011 se cometió el atentado contra las Torres Gemelas. Mucho tiempo, aunque quienes lo vivimos, nunca olvidaremos dónde estábamos ese día, cuando nos enteramos, y recordaremos la primera vez que vimos, casi en directo, las imágenes de las destrucciones.
«Si ves la línea del horizonte de Manhattan, que es terrible, digamos que es el monumento más noble del capitalismo, es la cosa más excelente que el capitalismo haya construido, es como la cima de una cordillera. Es absolutamente hermosa. Ahora van a levantar dos edificios de cien pisos, más altos que el Empire State, edificios gemelos. Con lo aburrido que es ver dos objetos iguales. Justo en la punta, en la punta de la línea del horizonte. Cuando veas la línea del horizonte de Nueva York dentro de cinco años, no verás la increíble línea del horizonte que todos ven en las películas, verás estos dos enormes colmillos elevándose. No tiene nada que ver con la atmósfera, ni con el medio ambiente. Creo que cualquier cosa que destruye la atmósfera, hablando en general, está trabajando para el diablo.»
Es curioso que Mailer estuviera en contra de las torres que ocupaba el World Trade Center, incluso llegando a mencionar al diablo, y, sobre todo, que el motivo fuera estropear la cinematográfica línea del horizonte, el «skyline» en original, de Manhattan, porque pronto se convirtieron en un icono de la ciudad. Incluso a las personas más inteligentes y notables, les cuesta aceptar los cambios de las ciudades, que suelen ser inevitables en capitales sin planificación urbanística como Nueva York.
Norman Mailer en The Thoughts That Once We Had
Hubiera sido interesante saber que pensaba Mailer sobre las torres después de esta entrevista y desde 1973, cuando se construyeron, sí se conocen algunas reacciones posteriores al atentado, en un artículo del New York Times publicado unos días después, el 9 de diciembre de ese año, se menciona una frase de Mailer:
«Hemos de reconocer que las personas que lo hicieron eran brillantes»,
Respecto a los edificios se ha mencionado que las ruinas le parecieron dos «dientes enormes» y «más hermosas que los edificios» y además que
«todo lo que estaba mal en Estados Unidos llevó a que se construyera esa Torre de Babel que en consecuencia tuvo que ser destruida».
La pregunta es si se alegró, evidentemente solo desde un punto de vista estético, de su desaparición,
Mailer falleció seis años después del atentado en el que, según Wikipedia, murieron dos mil seiscientas seis personas de muchos países diferentes.
Norman Mailer en The Thoughts That Once We Had «Verás estos dos enormes colmillos elevándose»
Jorge Gorostiza, Doctor arquitecto.
Santa Cruz de Tenerife, septiembre 2020 Autor del blog Arquitectura+Cine+Ciudad
Space for Women Architects. A conversation about boundaries in architecture
Space for women Architects: Boundaries (Espacios para mujeres arquitectas. Una conversación sobre los límites en arquitectura)
«Límites», el tema que estamos analizando este mes, se puede abordar desde diferentes perspectivas, incluida la de romper las barreras de género en la arquitectura.
En la semana en la que se celebraba el Día Internacional de la Mujer y a través de una conversación que invita a la reflexión, hablamos con cuatro prestigiosas arquitectas que están arrojando luz sobre las cuestiones de género en la arquitectura a través de su práctica y trabajo académico.
¿Dónde estamos ahora y qué nos depara el camino hacia la igualdad de género en el sector?
La sesión estuvo moderada por Martha Thorne, decana de IE School of Architecture and Design y ex-directora ejecutiva del Premio Pritzker de Arquitectura, y Diane Gray, directora ejecutiva de LA (H) B y editora en jefe de rocagallery.com
Espacios para mujeres arquitectas es un ciclo de conversaciones promovidas por Roca para hablar sobre el papel de la mujer en el ámbito de la arquitectura y el diseño. Tras las anteriores ediciones celebradas en los Roca Galleries de Madrid, Barcelona y Lisboa, las conversaciones se trasladan al mundo digital para estar disponibles en todo el mundo.
Martha Thorne
Licenciada en Asuntos Urbanos por la Universidad Estatal de Nueva York en Buffalo y realizó un Master en Urbanismo en la Universidad de Pennsylvania. Llevó a cabo estudios adicionales en la London School of Economics.
En la actualidad ocupa el cargo de decana de IE School of Architecture and Design, una innovadora escuela internacional que forma parte del campus de la IE University en Madrid y Segovia. Desde 2005, ha ocupado el cargo de Directora Ejecutiva de los Premios Pritzker de Arquitectura. De 1996 a 2005 trabajó como comisaria asociada en el Departamento de Arquitectura del Instituto de Arte de Chicago. También ha sido miembro del consejo de la Fundación Graham de Estudios Superiores de Bellas Artes y formó parte de la Junta de Asesores del Archivo Internacional de la Mujer en Arquitectura. Asimismo, ha sido miembro del jurado del premio ArchVision- Women in Architecture award.
Diane Gray
Cofundadora y directora ejecutiva de LA(H)B Laboratorio Arquitectura Hospitalaria Barcelona y editora jefe de rocagallery.com. De 1990 a 2013 ocupó el cargo de coordinadora del Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea-Premio Mies van der Rohe y curadora de la colección y el archivo de la Fundación Mies van der Rohe. Sus trabajos sobre arquitectura y diseño han tenido una amplia difusión y asimismo, ha organizado y participado en numerosos congresos y exposiciones internacionales. En la actualidad es profesora del Master en arquitectura hospitalaria de la UPC y es miembro de la junta directiva de ArquinFAD en Barcelona y del comité internacional de la Bienal de Arquitectura de Buenos Aires.
Lo que nos encontramos al llegar por primera vez al lugar fue una construcción enterrada por su parte posterior, de dos plantas, con fachada a la calle y una larga parcela en pendiente hacia la parte posterior.
La normativa permitía ampliar el fondo edificable al doble y construir un anexo en la parcela.
Se decidió utilizar esta ampliación para introducir luz hacia la parte posterior de la vivienda. Con la construcción del anexo en planta baja se crea un patio al que se vuelca la planta baja y a través del cual entra luz y aire en la planta en la que era más difícil conseguirlo.
La planta alta y la planta bajo cubierta se construyen sobre el volumen original, dejando un espacio vacío en el punto a partir del cual la casa se amplía. De esta forma es posible leer hasta donde llegaba la casa original y qué es ampliación. Algo que nos parece muy deseable en cualquier intervención sobre cascos históricos para no perder la lectura histórica de los inmuebles.
A través de esa grieta en el punto en que se termina la vivienda original, se articula una escalera que una las tres plantas y un patio a través del cual ventilan estancias y conseguimos una vista cruzada de toda la longitud de la parcela, lo que da mayor sensación de amplitud.
En la parcela se crean terrazas hasta su parte alta, formando así plataformas de uso y cultivo en una parcela con una fuerte pendiente.
Por usos la vivienda se distribuye de la siguiente forma: salón, comedor, cocina, baño y espacios auxiliares en planta baja, tres dormitorios y un baño en planta primera, y un espacio polivalente con otro baño en planta bajo cubierta.
Se han conservado los muros de piedra, y el resto se ha construido con madera de castaño maciza. Las vigas, suelos, carpintería (castaño laminado) e incluso mobiliario. Todo tratado con protecciones transpirables y detalles constructivos que garanticen un correcto intercambio de humedad con el ambiente. En el caso del patio se ha empleado en fachada madera termotratada de pino trasventilada.
Obra: Rehabilitación de vivienda entre medianeras en Santiago
Año: Diciembre 2018-abril 2020
Autores: Cristina Ansede Viz y Alberto Quintáns Arrondo (Ansede Quintáns Arquitectos)
Empresa constructora: Trabecón S.L.
Arquitecto técnico: Gustavo Ríos Sánchez
Fotografía: Luis Díaz Díaz + ansedequintans.com
El TRANSFER Architecture Video Award es un premio independiente, lanzado en 2019, para reconocer los cortometrajes más creativos e innovadores en el campo de la arquitectura, la ciudad o el paisaje a nivel mundial.
La edición 2019 del Premio atrajo la participación de más de 300 videos de más de 50 países.
El video es cada vez más fundamental en el análisis de la arquitectura y el entorno humano, y está directamente relacionado con las redes digitales que sustentan la comunicación contemporánea.
Con el premio TRANSFER Architecture Video Award, pretendemos destacar las contribuciones que mejor representan los nuevos medios de conocimiento y análisis de la arquitectura utilizando el video como soporte.
Criterios
Los criterios principales son la contribución del cortometraje a explorar formas innovadoras de analizar y experimentar la arquitectura, la ciudad o el paisaje, la relevancia del tema y su impacto social, y un alto estándar de producción.
Los cortometrajes deben tener una duración máxima de 5 minutos y deben haber sido producidos en los últimos tres años (2019-2021).
Participantes
El premio es de alcance mundial y está abierto a cineastas, arquitectos, artistas, fotógrafos o cualquier individuo o grupo cuyo trabajo en video esté relacionado con la arquitectura, la ciudad o el paisaje.
Jurado
Giovanna Borasi, Directora, Canadian Centre for Architecture, Montreal
Alejandra Celedón, Profesora, Head Master Architecture, Pontificia Universidad Católica, Santiago de Chile
Josep Ferrando, Principal Josep Ferrando Architecture, Director ETSA La Salle-URL, Director Centre Obert d’Arquitectura, Barcelona
Fabrizio Gallanti, Director Arc en Rêve, Burdeos
Christophe Girot, Profesor de Arquitectura del Paisaje, ETH Zurich
Daniel Kötter, Cineasta, Berlín
Rahul Mehrotra, Arquitectos principales RMA, Mumbai-Boston, Profesor y Director del Departamento de Urbanismo, Harvard GSD
Isabel Concheiro, Editora- en jefe, TRANSFER
Helen van Vemde, Fundador, Sotto Voce Fondation
Otorgar
El ganador del premio y las menciones honoríficas recibirán un certificado TRANSFER Architecture Video Award 2021 . Se publicarán en la plataforma de arquitectura global TRANSFER y se presentarán en un evento público en el otoño de 2021.
Calendario
Convocatoria de presentaciones: 1 de abril de 2021
Fecha límite de presentación: 1 de julio de 2021
Anuncio de los videos finalistas: octubre de 2021
Ceremonia de entrega de premios: noviembre de 2021
Envio
Los trabajos se enviarán exclusivamente en línea a: www.transfer-arch.com/video-award-submission
Documentos de envío: cortometraje original Full HD 1920x1080px, mp4, título y descripción del cortometraje, datos de contacto del autor. Cada participante puede enviar un máximo de dos videos.
Cuota de envío: 50 €
En la naturaleza no hay una sola línea recta, ni un círculo perfecto, ni un cubo, ni una esfera. Hay muchas figuras que casi lo son, pero la materialidad estropea la pureza de la idea platónica. La pirita cristaliza en cubos… casi perfectos. Los planetas son (casi) esféricos. Los juncos son (más o menos) rectos. Etcétera.
Se diría, con Platón, que la idea de la que proceden los objetos reales sí es perfecta, pero los objetos ya no lo son. La arquitectura pretende lo imposible: Hacer objetos que respondan fielmente a una idea pura y abstracta. La arquitectura desafía a la cruda realidad y no acepta que siempre venga el tío Paco con la rebaja. No hay rebaja.
San Pedro del Vaticano. Planta
Refugiarse en una cueva es algo natural, instintivo. Amontonar material (ramas, paja, hojas, pieles…) para meterse dentro, también. Lo que no es nada instintivo, ni nada natural, es trazar un ángulo recto así, para empezar, para mostrar los principios irrenunciables que uno profesa. ¿A santo de qué? ¿Tiene algo que ver trazar un ángulo recto con procurarse un refugio, un abrigo? No. Nada en absoluto.
Trazar un ángulo recto tiene que ver con otra cosa. Tiene que ver con ordenar el mundo. (Con intentarlo, al menos).
Ser arquitecto implica tener una alta dosis de soberbia luciferina. Consiste en verse con fuerzas para desafiar al caos, y en tener una confianza ciega en la capacidad de crear orden. (Caín fue expulsado del Edén y diseñó una ciudad).
Triángulo 3, 4, 5. Esto me lo enseñó un albañil en mi primera obra. Yo me sabía el teorema de Pitágoras y él no, pero él sabía hacer esto, que a mí no se me habría ocurrido jamás.
Ser arquitecto implica estar convencido del poder demiúrgico de varias operaciones muy poderosas, y tener la osadía de llevarlas a cabo.
El arquitecto mide un terreno y se lo lleva a su estudio. (¡Se lo lleva a su estudio!). Allí dibuja, sobre la representación planimétrica de aquel terreno, la de un edificio. Baraja la organización en planta con las alturas y desniveles en sección, y busca el auxilio de croquis rápidos, monigotes, detalles y esquemas que muy a menudo le sacan de un callejón sin salida para meterle en otro.
Al cabo del tiempo el organismo artificial y artificioso toma entidad, funciona. Y finalmente se lleva de nuevo al terreno, de donde vino todo.
En el terreno se dibuja la silueta del edificio (y los ejes de estructura y otras referencias) a tamaño natural, para lo que se empieza por clavar una estaca y trazar un ángulo recto.
Con esa operación, aquel terreno irregular, natural, lleno de barro o polvo, o de árboles, ese terreno magmático, cósmico e inaprehensible, queda preñado de una criatura geométrica, que es fruto de una mente lógica que cree en líneas rectas y en figuras platónicas.
Eso es una pasada, una sensación indescriptible, un vértigo terrible.
Por supuesto que la pureza platónica nunca se consigue. La materialidad impide el triunfo de lo abstracto, del arquetipo. Pero esa materialidad le da a la arquitectura su peso y su dimensión. Es decir: Lo grandioso es el fracaso. Lo grandioso es aspirar a lo abstracto y quedar en lo concreto; aspirar a la perfección y asumir los errores y las limitaciones… para seguir aspirando a la perfección.
Tengo amigos (incluso inteligentes) a quienes no les parece que lo más fantástico que se puede ser en esta vida es ser arquitecto. No lo puedo entender.
En fin; hay gente para todo. Supongo que habrá quien crea que curar enfermedades o dar de comer a la gente también tiene algún mérito.
José Ramón Hernández Correa · Doctor Arquitecto
Toledo · noviembre 2014
En el Delta del Orinoco hoy, arquitectura con raíces y deseo de mundo. Foto Juan Tenreiro
He insistido mucho en las distancias entre nuestro espacio cultural y el de los centros donde se produce la arquitectura más divulgada. Nuestro mundo sigue estando en muchos aspectos asediado por múltiples dificultades de convivencia. Esa carga se proyecta junto a muchas otras en nuestras posibilidades de dar forma a una arquitectura. Por ejemplo, no es posible discurrir sobre la vida doméstica tropical, marcada por la apertura, el espacio intermedio (interior-exterior: el corredor, el balcón), la comunión con un ambiente grato, la vivencia de un clima, hacer de ello doctrina o premisa para la concepción de la casa, si la realidad urbana de todo el país nos obliga al encierro, al límite, a la cerca electrizada, a la protección permanente. Recuerdo en mis tiempos de estudiante (nuestro crimen urbano es de vieja data) que en Caracas toda idea de ventana exigía la superposición de rejas protectoras. Eso, en tiempos de la “Glass House” de Philip Johnson en Connecticut, y en California las viviendas de Richard Neutra y las “Case Study Houses” de Craig Ellwood. Referencias de una arquitectura abierta al ambiente inmediato, al paisaje, que circulaban en la Facultad.
Eso era un simple detalle en ese entonces porque había una actividad muy vigorosa, y parte importante de nuestro sector dirigente veía en la arquitectura “moderna” un medio para sumarse a una prevaleciente idea colectiva de avance y progreso. Desde aquí, pensábamos, podía decirse una palabra válida en la escena arquitectónica universal. Podían reinterpretarse para relanzarlos, hallazgos de otros medios, aunque las restricciones negativas del proceso social, como ese temor al crimen, actuasen, como siguen actuando hoy, como un peso incómodo.
Alejamiento
Pero ahora la carga negativa se ha hecho enorme. Acompañada por un estancamiento cultural con muchas direcciones. Como síntoma también parcial y focalizado, vale hacer notar que la clase media acomodada, que abrió espacio durante décadas a la realización de experiencias arquitectónicas de valor, se entrega hoy a reproducir el Kitsch internacional. En el importantísimo terreno de la vivienda de interés social, que produjo muy buenos ejemplos, hemos sufrido perniciosos rebotes del populismo. Que alejó con la excusa de la optimización económica la idea de los modelos arquitectónicos como referencias necesarias y generalizables. Desde el marxismo se insistió por décadas en que la vivienda era un problema de número y producción relegando el valor arquitectónico o la formación de ciudad. Y se impuso un prejuicio que abrió paso a la bajísima calidad de la vivienda económica en nuestro país, campo de vendedores de sistemas constructivos que sirven para construir ratoneras. Hasta caer hoy en manos de las mediocridades iraníes, chinas, bielorusas o cubanas, preferidas del oficialismo por revolucionarias. Y más grave aún, mientras en los centros, la arquitectura ha ganado terreno como expresión esencial de la cultura, aquí lo ha perdido. Una situación que si es atribuible a nuestra fragilidad también es fruto de los coletazos tardíos (como es propio en las periferias) del relativismo posmoderno que le dio un segundo aire a los estilos, convirtiendo además en premisa la sujeción al cliente.
Mercadería
Ese apaciguamiento posmoderno del empuje moralizante de la arquitectura, para convertirla en mercadería, se regó por todas partes, pero en medios culturalmente inmaduros como el nuestro, tuvo un efecto devastador porque legitimó la imitación epidérmica, lo falso, la idea de la arquitectura como simple escenario, tendencias típicas de las periferias pero ya convertidas “ideológicamente” en opciones válidas. Si los arquitectos universalmente se quitaron el ropaje de luchadores sociales, las sociedades desarrolladas de todos modos imponen exigencias. Mientras en países como el nuestro, sin un peso institucional equivalente, con un nivel muy bajo de capacidad crítica, ese cambio actuó como la licencia para entregarse a la fiesta de las imitaciones “light”, ajenas e incluso antagónicas a las realidades sociales, culturales y técnicas.
En nuestras escuelas de arquitectura, con la excepción de nichos que resisten, encontramos a cada paso ejemplos de torpes lecturas de lo más conocido. El vendaval formal de la arquitectura de éxito se convierte en manjar que seduce al joven, deseoso de integrarse a ese mundo brillante sin percibir lo que conforma su territorio, el espacio que le dará valor y especificidad a sus esfuerzos. El auge de la parafernalia cibernética, trajinada como “lo nuevo” en los centros, se convierte aquí en fiesta provinciana de disfraces. Y aunque sabemos que la imitación puede ser el origen de un proceso de asimilación que se va dejando atrás como etapa que permitió el desarrollo de un lenguaje personal, se requiere rigor. Se requiere superar lo superficial, en búsqueda de mucho más que la imagen. Se impone el esfuerzo por dominar el mundo técnico-económico que permite construir una arquitectura con raíces. De otro modo, como sostenía el Ing. August Komendant en una entrevista que publicamos hace algunos años, esa especulación con figuras no es sino producción de imágenes “sopladas al viento”.
Esto último es lo que uno siente al ver por Internet algunos de los premios y menciones de cierto concursos. No es fácil entender lo que pasó por la mente del Jurado y menos por la de los miembros ilustres de lo mismos. El grueso de los resultados premiados no enorgullece sino a los autores. Una muestra del estancamiento que vivimos. Que iremos superando: hoy daremos una señal.
Óscar Tenreiro Degwitz, arquitecto.
Venezuela, septiembre 2010, Entre lo Cierto y lo Verdadero
• La Fundació Enric Miralles, con el apoyo del Ajuntament de Barcelona y la Generalitat de Catalunya, impulsan un homenaje a Enric Miralles, de cuyo fallecimiento se cumplieron 20 años el pasado 2020.
• Exposiciones y actividades mostrarán a lo largo de 2021 sus múltiples facetas como creador: arquitecto, diseñador, fotógrafo y profesor, acercando su figura profesional y humana al gran público.
• Los comisarios del homenaje, Benedetta Tagliabue y Joan Roig i Duran, han seleccionado para su exhibición materiales originales e inéditos del archivo de la Fundació Enric Miralles.
La Fundació Enric Miralles, con el apoyo del Ajuntament de Barcelona y la Generalitat de Catalunya, impulsan un homenaje a Enric Miralles, una de las figuras más emblemáticas de la arquitectura catalana contemporánea y de cuyo fallecimiento se cumplieron 20 años el pasado 2020.
MIRALLES es un programa de exposiciones y actividades que muestra al gran público el legado que el arquitecto dejó, con obras en Barcelona -ciudad donde vivió y trabajó-, Catalunya y en el resto del mundo. El homenaje aborda sus diferentes facetas como creador: arquitecto, diseñador, fotógrafo y profesor, ofreciendo una mirada poliédrica y personal de su trayectoria.
Las actividades de MIRALLES están comisariadas por Benedetta Tagliabue (Miralles Tagliabue EMBT) y Joan Roig i Duran (Batlle i Roig), y organizadas por la Fundació Enric Miralles con el apoyo del Ajuntament de Barcelona y la Generalitat de Catalunya a través de sus Departamentos de Presidencia, Cultura y Territorio y Sostenibilidad, en colaboración con l’Escola Tècnica Superior d’Arquitectura (ETSAB), el Col·legi d’Arquitectes de Catalunya (COAC) y el estudio de arquitectura Miralles Tagliabue EMBT.
Este homenaje
“no solo quiere recordar la figura humana y profesional de Enric Miralles, sino también mantener vivo el espíritu del visionario, del experimentalista como forma de trabajar y de ver el mundo. Y dejar su legado también para las futuras generaciones.”
subraya Benedetta Tagliabue.
El programa se extiende por espacios representativos de la ciudad de Barcelona, empezando por el Saló del Tinell, que es la sede de la exposición sobre Miralles arquitecto y que fue elegida por haber hospedado en 1956 la primera retrospectiva de otro ilustre arquitecto de la ciudad, Antoni Gaudí. Las otras sedes de las actividades, igualmente emblemáticas, serán el Centre d’Arts Santa Mònica de la Generalitat de Catalunya, el Disseny Hub del Ajuntament de Barcelona, el Col·legi Oficial d’Arquitectes de Catalunya (COAC), la Escola Tècnica Superior d’Arquitectura de Barcelona (ETSAB) y la Fundació Enric Miralles.
A través de estos lugares se ha diseñado un “circuito Miralles” que puede visitarse en varios momentos del año y que es accesible a todos los públicos. Usando diferentes formatos: charlas, debates, fotografía, vídeos, planos, dibujos, maquetas, libretas de notas, croquis, collages… cualquier persona, esté o no vinculada al mundo de la arquitectura, puede acercarse a la figura humana de uno de los arquitectos catalanes contemporáneos más internacionales.
Miralles cuenta con una carrera excepcionalmente prolífica: en sólo 26 años de profesión, desde 1974 hasta el 2000, ha recibido 62 premios, ha participado en 68 concursos y ha sido finalista en otros muchos. Además, ha realizado instalaciones y ejecutado diferentes proyectos. Entre todos estos aspectos, se recogen un total de 225 obras y proyectos en diferentes países como por ejemplo Holanda, España, Italia, Alemania, Escocia, Japón, Austria, Argentina, Estados Unidos, Brasil, Grecia, Finlandia, Francia, EE. UU., Inglaterra, Irlanda, Suiza, y Dinamarca.
Ejerció la docencia en Barcelona, en Frankfurt, y en las universidades más prestigiosas de USA como Harvard, Columbia, Princeton o Yale. Es el arquitecto más estudiado e imitado por los estudiantes del mundo occidental y oriental. La fundación que atesora su legado recibe cada año más de 2.000 visitas de todas partes del mundo.
El homenaje prioriza la documentación y materiales que Miralles realizó en vida, algunos de ellos inéditos, que salen por primera vez del archivo. Pero MIRALLES es también un acto de afirmación de la herencia que ha dejado en la historia de la arquitectura y en el mundo académico alargando la mirada hasta la huella que el estudio EMBT ha sabido seguir.
El comisario Joan Roig i Duran explica que
“se ha hecho un esfuerzo minucioso para rebuscar entre el archivo aquellos documentos y materiales que mejor puedan explicar Miralles al gran público. No es un homenaje hecho desde la distancia, se ha pensado desde primera línea para hacerlo accesible a todos.”
Enric Miralles. Inestable | Maro Kouri
Enric Miralles Moya (Barcelona 1955 – Sant Feliu de Codines 2000) se formó en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona ETSAB graduándose en 1978. De 1973 a 1983 colaboró con Albert Viaplana y Helio Piñón, y en 1984 comenzó su trayectoria independiente. En su primera etapa creativa, junto a la arquitecta Carme Pinós, creó alguna de sus obras más poéticas, como el Cementerio de Igualada.
Fue profesor visitante Fulbright en la Universidad de Columbia el curso 1980-81. Dos años más tarde presentó su tesis doctoral «Las cosas vistas hacia la izquierda y hacia la derecha, (sin gafas)». Fue profesor de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona ETSAB desde 1985, ocupando la Cátedra de Arquitectura desde 1996.
En 1993 crea el estudio EMBT con su esposa, Benedetta Tagliabue. Juntos llevaron adelante grandes y emblemáticos proyectos como la remodelación del Mercat de Santa Caterina o el nuevo Parlamento de Escocia.
También fue director y Profesor de las clases magistrales en el Städelschule de Frankfurt-am-Main desde 1990, profesor en la Universidad de Harvard, en la Cátedra Kenzo Tange desde 1992, profesor invitado y conferenciante en varias universidades de los Estados Unidos (Columbia, Princeton, Harvard, Yale), Alemania, Reino Unido, Italia, Holanda y miembro de la Royal Incorporation of Architects in Scotland.
Entre otros premios, en el 1995 fue galardonado con el Premio Nacional de Arquitectura, concedido por el Ministerio de Cultura, y en el 1996 con el «León de Oro» a la Bienal de Arquitectura de Venecia. En 2002 recibió a título póstumo la Medalla de Oro del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya.
Considerado como un arquitecto de gran inventiva, se le definió como el enfant terrible de la arquitectura española. Murió prematuramente en Sant Feliu de Codines, en Julio del año 2000, en el punto álgido de su carrera profesional.
Autor de edificios abrumadores, conjugó un lenguaje genuinamente nuevo con un profundo respeto por el lugar. Nos dejó un mundo arquitectónico exuberante y una prolífica obra intelectual: escritos, dibujos, bocetos, fotomontajes, libretas de notas, y casi un millar de maquetas originales.
EXPOSICIONES Y ACTIVIDADES DEL HOMENAJE
En el Saló del Tinell se expone MIRALLES. A quarts de quatre… una visión del Miralles arquitecto, centrada en cuatro proyectos construidos y referentes de la arquitectura moderna europea, y que además representan un hito en su vida. El Parque cementerio de Igualada (1985-1991…) es su obra “inaugural” y encarna el trabajo con la topografía del lugar; el Pabellón de Baloncesto de Huesca (1994) se escogió por ser uno de los primeros grandes edificios de su carrera y porque en él destacan las cubiertas como elemento arquitectónico; Mercat de Santa Caterina (1997) es el más vinculado a Barcelona, es un proyecto que actúa en el corazón de la ciudad y del barrio, y en el que el arquitecto establece respeto y diálogo con la historia del lugar. Por último, se eligió el Parlamento de Escocia en Edinburgo (2004), como obra maestra de Miralles que recoge toda su experiencia y práctica arquitectónica, y que probablemente fue su mayor desafío. El diseño expositivo corre a cargo de Benedetta Tagliabue y Joan Roig i Duran, la museografía del estudio de arquitectura Miralles Tagliabue EMBT en colaboración con la arquitecta Victoria Garriga. El proyecto de iluminación está a cargo de Maria Güell de La Invisible.
El Centre d’Arts Santa Mònica por su parte muestra en MIRALLES. Photos & Collages los collages y fotomontajes tan identificativos de la manera de expresarse de Enric Miralles. Fotografías de viajes familiares y profesionales, fotomontajes y proyecciones son solo una parte del archivo privado del arquitecto que se podrá ver de manera inédita durante esta exposición, comisariada por Salvador Gilabert Sanz, profesor y jefe de proyectos de Miralles Tagliabue EMBT. Miralles usaba este formato sistemáticamente con distintos propósitos, fragmentando, reconstruyendo y volviendo a deconstruir la realidad, inspirado por el cubismo de Picasso o de David Hockney. Es la primera vez que se realiza una muestra tan amplia centrada en esta faceta del arquitecto. La exposición recoge cerca de 170 collages de su archivo. El soporte expositivo de los collages fue diseñado por Miralles en 1995 y se ha producido por primera vez para esta muestra.
Enric Miralles | Maro Kouri
En la Fundació Enric Miralles, la exposición MIRALLES. To be continued… mostrará el trabajo que desde su estudio Miralles Tagliabue EMBT se ha realizado en los últimos veinte años. Uno de los objetivos fundamentales de la Fundació es la preservación de la obra, las ideas y el espíritu creador del arquitecto para el beneficio de todas las generaciones. Con una selección de maquetas, bocetos, fotografías, correspondencias, collages y proyecciones, la Fundació Enric Miralles presentará una exposición donde se recoge el legado que ha dejado el autor y que ha marcado la trayectoria que aún hoy sigue el estudio Miralles Tagliabue EMBT. Este proyecto expositivo está diseñado por Victoria Garriga y el estudio de arquitectura Miralles Tagliabue EMBT, coordinado por Beatriz Mínguez de Molina y contará con reflexiones de Martha Thorne.
En el Disseny Hub, bajo el título MIRALLES. Perpetuum Mobile se exhibirá el trabajo de Miralles como diseñador. Una exposición que contará con mobiliario y objetos inéditos, como las mesas ‘Inestable’, ‘Dolmen’, ‘Troncos’ y “Tropical”, la estantería ‘Lelukaappi’ inspirada en la obra del arquitecto Alvar Aalto, y varias sillas y puntos de luz inéditos. Todo ello junto a planos, dibujos y croquis de los proyectos, que se mostrarán conjuntamente por primera vez. Los muebles son piezas únicas que diseñaron para su casa y fueron usados por él y su familia. Enric Miralles conseguía convertir un objeto inerte en una pieza móvil y en constante evolución. La exposición, comisariada por Benedetta Tagliabue y Joan Roig i Duran, apoyada por American Hardwood Export Council (AHEC) con madera donada por AE Maderas, contará con proyecciones que permitirán ver los muebles en movimiento. Un ejemplo es la mesa ‘Inestable’, que tiene 20 posiciones distintas. El proyecto de iluminación de esta exposición corre a cargo de Maria Güell de La Invisible.
En el Col·legi d’Arquitectes de Catalunya (COAC), se realizará el ciclo de conferencias públicas MIRALLES. Converses en las que intervendrán diferentes personajes, maestros, socios profesionales, colaboradores y amigos que conocieron personal y profesionalmente al arquitecto catalán. Encuentros entre Rafael Moneo y Benedetta Tagliabue, Liz Diller y Beatriz Colomina; y Soraya Smithson y Carme Pinós.
En la Escola Tècnica Superior d’Arquitectura (ETSAB) se organiza una exposición bajo el título de MIRALLES. A l’escola. Se enseñará su labor académica como docente, tanto en Barcelona como en el resto del mundo. Esta es una faceta muy importante de Enric Miralles, que aunque dejó mucha repercusión internacional, está poco documentada. Se recorrerán todas sus etapas en ámbito académico a nivel europeo y mundial, recordando cuando en 1984 empezó como profesor titular de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona ETSAB, o cuando fue profesor en la Universidad de Harvard, con la Cátedra Kenzo Tange desde 1992. Esta exposición está comisariada por Carme Ribas y Ton Salvadó.
A lo largo del año nuevas exposiciones y presentaciones, todavía en fase de definición, se sumarán a los eventos enmarcados en el homenaje MIRALLES.
Miralles | Paco Elvira, 1995
AGENDA
MIRALLES. A quarts de quatre…
Desde 15.04.21 hasta 04.07.2021
Saló del Tinell. Plaça del Rei, 10 Barcelona
Precio: 3 € (entrada general MUHBA)
MIRALLES. Photos & Collages
Desde 15.04.21 hasta 30.06.21
Centre d’Arts Santa Mònica. La Rambla, 7 Barcelona
Gratuito
MIRALLES. To be continued…
Desde 15.04.21 hasta 23.12.21
Fundació Enric Miralles. Passatge de la Pau, 10 bis Barcelona
Gratuito
MIRALLES. Perpetuum Mobile
Desde 27.05.21 hasta 29.08.21
Disseny Hub. Plaça de les Glòries, 37 Barcelona
Precio: 3 € (entrada en Disseny HUB)
MIRALLES. Converses
03.06 – 10.06 – 17.06.2021
COAC. Plaça Nova, 5 Barcelona
Gratuito
MIRALLES. A l’escola
Desde 22.09.2021 hasta el 24.11.2021
ETSAB. Av. Diagonal, 649-651 Barcelona
Gratuito
Separado pero conectado con la ciudad de Valencia se encuentra el barrio del Cabanyal. Un enclave con una historia y un desarrollo siempre ligado al mar. Esta relación distante con el centro urbano, originó un nuevo núcleo que acabaría conectándose con el centro a través de los sucesivos ensanches desde el siglo XIX.
La independencia del Cabanyal generó una estructura muy particular. Esta deriva de una tipología práctica y un crecimiento orgánico que formó manzanas alargadas primero en paralelo al mar y después hacia el interior. En origen, las primeras edificaciones fueron chozas, cabañas y barracas de materiales ligeros y accesibles que fueron creciendo una a continuación de la otra.
Esta falta de recursos derivó en manzanas compactas, rectangulares, muy alargadas y en paralelo al mar. Manzanas de doble frente que en realidad resultan fachadas muy estrechas que reparten la superficie de calle al máximo.
En la actualidad el barrio sigue manteniendo un carácter propio, con toques de arquitectura popular, modernista y contemporánea. El Cabanyal sigue conservando su esencia pese a algunas transformaciones e incursiones edificatorias totalmente fuera de estilo y de escala, así como el conflicto creado por el intento de apertura de una gran avenida a través de la trama histórica.
El proyecto Rosari70 tiene como enclave una de estas parcelas entre medianeras. En concreto la más estrecha de las tipologías históricas. Cuatro metros de frente y quince de fondo. Una parcela con orientación oeste-este rodeada de edificios de tres alturas que genera una sensación de callejón.
La dificultad del proyecto radicaba en aprovechar al máximo la edificabilidad, manteniendo todos los espacios bien iluminados, sin que la forma de conectar las estancias restara superficie a los usos.
La primera decisión importante fue no ubicar el patio al fondo de la parcela como es lo habitual. Al ubicarlo de manera intermedia se divide la vivienda en dos volúmenes, que al reducir su altura permite una mejor insolación de los espacios interiores.
La segunda estrategia fue construir los forjados interiores a media planta. Esto permite simplificar el desarrollo de la escalera ahorrando descansillo. Además su diseño fue concebido para proporcionar el mayor paso de luz posible.
Estas decisiones unidas a la gran altura de la planta baja y a que se evitaron los cerramientos transversales dan como resultado un espacio continuo, luminoso y fluido que dista mucho de los interiores oscuros y lineales que cabría esperar.
El reducido frente de parcela, así como el movimiento de los forjados indujo a trabajar con una estructura metálica. Esta se potenció mostrándola en la mayoría de los espacios y elementos. Y al mismo tiempo se combinó con materiales más tradicionales como la cerámica o la madera. Materiales más cercanos a la tradición constructiva de las barracas que conviven en sinergia con la estructura de la vivienda.
La fachada se rige por una estructura sencilla y clara, siguiendo el esquema tradicional del barrio y sus materiales, llevándolos a un nivel de limpieza que le otorga un carácter contemporáneo.
Los grandes huecos en fachada hablan de la relación con el barrio, pero en realidad la vivienda organiza la vida hacia su interior. El patio juega con un lenguaje interior-exterior y la relación de los dos volúmenes le empapan de un carácter de calle. Carácter acentuado por la terraza y las balconeras que mantienen el mismo lenguaje que la fachada. La terraza aprovecha en la segunda planta la zona más soleada, convirtiéndola en un solárium.
Este sentido de patio como calle privada se acentúa con el proyecto de paisajismo. Proyecto que combina bancos y jardineras corridas con plantas exuberantes (Strelitzias) y macetas de terracota que incorporan pequeños frutales (kumquats). El paisajismo culmina con un “jardín vertical” como mosaico de verdor en la zona más umbría del patio.
La orientación, distribución y vegetación hacen del patio un espacio con gran bienestar térmico. Este vacío funciona como una máquina térmica. Recibe soleamiento a través de la terraza en las primeras horas del día y se mantiene fresco el resto del tiempo. Además facilita la ventilación del cuerpo principal de la vivienda con capacidad para cerrarse al oeste a través de la fachada principal.
La propuesta LIFE CerSuds que se presenta aborda el problema del agua y del sellado del suelo en la ciudad, mediante el desarrollo de un Sistema Urbano de Drenaje Sostenible (SUDS) que reutiliza la cerámica de bajo valor comercial para la realización de un pavimento drenante. La iniciativa se lleva a cabo en el marco del programa de la Unión Europea LIFE15CCA/ES/000091, dentro de su objetivo específico dedicado a la adaptación al cambio climático, aportando una solución de urbanización sostenible.
El sistema permeable de pavimentación parte de un adoquín conformado con la reutilización de baldosas cerámicas de bajo valor comercial. Su realización a través de la división por corte de estas baldosas, la posterior disposición de canto de las piezas resultantes y su encolado a modo de adoquín, de modo que la separación producida por el encolado, inferior a un milímetro, garantiza la permeabilidad transversal al agua sin comprometer su uso como pavimento urbano. La solución permite dar salida a estos productos de difícil comercialización, genera empleo local y reduce las emisiones de CO2 asociadas a la producción de los pavimentos urbanos. Se trata por tanto de un proceso de economía circular con beneficios ambientales, sociales y económicos.
Para la elaboración de la propuesta se realizó un análisis del ámbito en base a cinco indicadores de sostenibilidad en el espacio público: proporción de suelo sellado, gestión de las aguas pluviales, accesibilidad universal, movilidad sostenible y la calidad ambiental. A partir de estos parámetros, se determinaron los objetivos específicos y las acciones a realizar, consistentes en: reducción del suelo sellado del 90 % actual a un 30 %; gestión sostenible de las escorrentías urbanas con una reducción superior al 80 % de los vertidos a la red; reorganización de la sección viaria existente garantizando la accesibilidad universal; creación de un itinerario en sombra para uso peatonal y ciclista; e incremento en un 75 % de las áreas arboladas equipadas como zonas de estancia.
La propuesta final se organiza en torno a jardines de lluvia que gestionan las aguas pluviales de las cubiertas y se utilizan como zonas de estancia ajardinadas, mientras que las aceras peatonales funcionan como áreas de infiltración y de captación subterránea de las escorrentías que son conducidas a un canal–depósito, situado bajo el carril–bici, capaz de almacenar el agua necesaria para el riego de las áreas ajardinadas. Con ello se logra establecer una relación directa entre la gestión sostenible del agua de lluvia y la mejora de las condiciones ambientales del espacio público.
Adoquín permeable fabricado con baldosas cerámicas reutilizadas de bajo valor comercial
Descripción Adoquín Cerámico El adoquín permeable se conforma a partir de la reutilización de baldosas de gres porcelánico de pasta roja de 330x330x8mm de bajo valor comercial, divididas en cintas de 75mm mediante corte por agua y encoladas mediante cemento cola tipo C2. Los adoquines se disponen en seco sobre una capa de arena de nivelación Ø2–6 mm de 3 cm de espesor, separada mediante un geotextil de una subbase de gravas drenantes Ø4–20 mm de 21 cm y un recebado con árido de sílice Ø1–2 mm. Los ensayos realizados para dicha sección de firme dan una carga de rotura puntual en el punto más desfavorable de 4600 N y una permeabilidad 5580 mm/h, manteniéndose, por tanto, dentro de los valores recomendados para este tipo de pavimentos urbanos drenantes. Así mismo, se ha realizado una comparativa de los impactos ambientales del ciclo de vida: el impacto ambiental asociado al pavimento en la categoría GWP (Global Warming Potential) es 17,9 kg CO2 eq; respecto a un pavimento de adoquines de hormigón permeable (23,9 kg CO2 eq) se obtiene una reducción del 25 % en la categoría de impacto GWP (kg CO2 eq); la instalación de unos 1950 m2 de pavimento cerámico permeable ha permitido reducir 11,7 toneladas de emisiones de CO2 equivalente respecto a la instalación de un pavimento permeable de adoquines de hormigón.
Obra: Life cersuds
Proyecto Europeo: LIFE15 CCA/ES/000091
Socios: Instituto de Tecnología Cerámica, ITC-AICE | Ayuntamiento de Benicàssim | Instituto de Ingeniería del Agua y Medio Ambiente, UPV-IIAMA | CHM Obras e Infraestructuras, S.A | TRENCADIS de Sempre, S.L | Centro Cerámico Bologna, CCB | Centro Tecnológico da Cerâmica e do Vidro de Coimbra, CTCV | Coordinación LIFE ITC-AICE: Javier Mira y Jorge Corrales
DEMOSTRADOR BENICÀSSIM
Situación Calle Torre Sant Vicent, Benicàssim, España
Autores: UPV-Cátedra Cerámica: Eduardo De Miguel y Enrique Fernández-Vivancos
Diseño Hidráulico UPV-IIAMA: Ignacio Domenech y Jessica Castillo
Green Blue Management, GBM: Sara Perales
Producción Adoquín TRENCADIS de Sempre, S.L
Constructora CHM Obras e Infraestructuras, S.A
Presupuesto PEM 449.890 €
Año: Proyecto 2017 | Comienzo de Obra 2018 | Final de Obra 2019
Fotografía: Milena Villalba + lifecersuds.eu
Érase una vez que se era… un humilde, barato y poco apreciado material de construcción…
A la hora de plantear el estudio de los sistemas constructivos básicos es fundamental comenzar por las unidades más elementales que intervienen en los mismos. De forma similar al aprendizaje de la escritura, empezamos conociendo las letras, que compondrán palabras y que posteriormente se combinarán en frases cada vez más complicadas, párrafos, capítulos, etc. Por explicarlo de una forma más gráfica, el Quijote empezó escribiendo una E.
En el tipo de construcción al que estamos familiarizados en España, esa unidad básica es nuestro humilde ladrillo. Un elemento a menudo infravalorado –al fin y al cabo, no es más que un bloque de arcilla cocida-, pero que posee una flexibilidad funcional insuperable por ningún otro elemento constructivo. Y esa funcionalidad comienza por sus dimensiones.
Casa Huarte de José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún, 1966, | Fuente: Metalocus
Elemento constructivo
Casi cualquier elemento constructivo requiere el uso de ambas manos para su colocación o, en el peor de los casos, la colaboración de varios operarios. El tamaño estándar del ladrillo viene definido por la necesidad de manejarlo con una sola mano, para poder aplicar el mortero con la otra. Su peso es razonable y además es posible aligerarlo para conseguir, por una parte, mejorar sus prestaciones aislantes y por otra una mayor facilidad de manejo. Es barato y su sistema de fabricación permite jugar tanto con la composición de la masa como con la forma, dimensiones y acabados superficiales, sin más que variar los aditivos y moldes utilizados.
Su condición de elemento unitario ha permitido a lo largo de la historia colocarlo de formas variadas mediante la combinación imaginativa de sus piezas, componiendo los diversos aparejos, que incluso terminaron por bautizar distintos tipos de muros y tabiques –a soga, tizón, palomeros, a panderete, etc.- Se puede utilizar visto o revestirlo con cualquier tipo de elemento, de tipo mortero o en piezas fijadas mecánicamente.
Escuelas Aguirre (actual Casa Árabe) de Emilio Rodríguez Ayuso, 1881 | Fuente: wikipedia
Sirve tanto para componer elementos portantes por su capacidad de resistencia a compresión como para construir delicados detalles decorativos. Es reciclable, duradero y no presenta incompatibilidades reseñables con otros materiales de construcción. Presenta un comportamiento térmico y acústico más que razonable, que en todo caso se puede mejorar al formar parte de sistemas constructivos más complejos, y responde sin problemas a agresiones medioambientales, incendios y acciones mecánicas inesperadas.
Si pasamos a analizar sus condiciones estéticas, basta con levantar la vista al pasear por cualquiera de nuestras ciudades. Es cierto que parte de la mala prensa del ladrillo viene de su excesiva utilización en casi cualquier obra de arquitectura construida en los últimos 50 años. El ladrillo visto es una de las causas de la aburrida monotonía de nuestro panorama urbano. Pero sería pertinente preguntarse si este es un problema del material o del uso que los arquitectos hemos hecho de él. Y, para muestra de sus posibilidades, un botón.
Como elemento característicamente manufacturado, tanto en su fabricación como en su colocación está, no obstante, sujeto a la pericia –o la falta de ella- de la mano que lo maneja. Si bien es cierto que los procesos de fabricación se han industrializado y somos capaces de producir miles de ladrillos exactamente iguales en color, peso y dimensiones la ejecución final del sistema depende casi en exclusiva de la calidad del trabajo manual del operario.
Capilla Kresge (M.I.T.) de Eero Saarinen, 1950 | Fuente: wikiarquitectura
En estos tiempos de industrialización, maquinismo y gusto por una estética pretenciosamente futurista, en que los proyectos ya no se hacen con escuadra y cartabón sino con aplicaciones informáticas de nombre impronunciable, sería interesante volver de cuando en cuando la vista hacia abajo, recuperar las bases más elementales de este oficio nuestro y preguntarse, como dicen que solía hacer Kahn,
Cubierta del MuCEM que se convierte en un mar artificial que reconstruye aquel mar que golpeaba los cimientos de la Catedral vieja.
Llegar a Marsella desde tierra, es una contradicción impuesta por el transporte contemporáneo y el avión. La segunda capital de Francia, es sin lugar a dudas, una ciudad abierta al mar Mediterráneo, cuyo origen, esplendor y futuro están íntimamente ligados a esa condición marítima de la urbe.
Desde su fundación como puerto griego en el año 600 a.C., Marsella ha sido un crisol de culturas, un espacio destinado al comercio, en el que judíos, árabes y centro europeos, se relacionaban construyendo una ciudad próspera y llena de los matices de las diferentes culturas que la conforman. De alguna manera, la ciudad hacía honor a su condición ribereña del Mediterrráneo, y se aprovechaba de ese mar en medio de diferentes territorios, para erigirse como un espacio compartido entre todas ellas.
Solamente desde este punto de vista, puede entenderse que cuando Marsella fue designada como capital cultural del año 2013, su proyecto no mirase tanto a Francia como al mar Mediterráneo, e hiciese valer su característica mezcla racial, para convertirse en una especie de capital cultural del Mediterráneo.
Así su proyecto estrella, que como edificio tractor ha rehabilitado una importante zona degradada del puerto industrial, fue el MuCEM, Museo de las civilizaciones Europeas y del Mediterráneo.
El MuCEM, es en realidad la suma de dos edificios, por un lado, se rehabilitó como museo la antigua fortaleza que protegía la bocana del puerto viejo de Marsella, y por otro lado se construyó una nueva pieza ubicada de cara al mar, construyendo así ambas piezas un nuevo paisaje.
MuCEM y fortaleza de Saint-Jean | AFP Photo / Gerard Julien
La ciudad ofrece ahora una nueva primera imagen renovada, a aquellos que la visitan desde el mar, convirtiendo este espacio en un punto de encuentro entre ambas orillas del Mediterráneo, pero también en punto de encuentro entre el pasado y el futuro de la ciudad. Donde, la antigua fortaleza defensiva, es ahora un edificio que recibe con los brazos abiertos al visitante contemporáneo.
El propio arquitecto de la obra Rudy Ricciotti, es fiel reflejo de esa suma entre culturas que el museo quiere representar. Nacido en Argel, se formó como arquitecto en la Escuela Nacional Superior de Arquitectura de Marsella, para después obtener el título de ingeniero en la escuela de Ginebra. Así que por formación y por origen vital, Ricciotti representa a una generación que aúna el poder de una mirada abierta a diversos mundos con una gran formación académica.
El nuevo edificio del MuCEM, es un cuadrado perfecto de 72 metros de lado, de geometría perfecta que parece recordar las matemáticas puras de los griegos que fundaron la ciudad. Para acceder a este nuevo edificio, se debe atravesar una ligera pasarela de 52 metros, que cruza las aguas del puerto, sirviendo de nexo entre la plaza del fuerte de Saint-Jean y la cubierta del nuevo equipamiento.
Desde la cubierta del museo, una sucesión de rampas entrelazadas, sumergirán al usuario en los espacios museísticos, pero también le permitirán conectar con el nivel del agua, con el mar, que desde el fuerte era un elemento lejano, distante y del que protegerse. De este modo el edificio, se presenta como una torre de Babel, un símbolo compartido por las diferentes civilizaciones a las que sus carteles en hebreo, árabe o francés, se dirigen.
Pero si algo caracteriza al edificio de Ricciotti, es la piel de hormigón prefabricado que envuelve tanto las fachadas como la cubierta del edificio, otorgándole una condición casi mineral, de roca erosionada por el mar. Una imagen que reinterpreta desde lo contemporáneo, los antiguos muros de piedra de la fortaleza, y que en una visión lejana desde el mar, pone en relación ambas edificaciones.
Continuidad de la celosía prefabricada en fachadas y cubiertas
Esta piel de hormigón representa mejor que nada la fusión de culturas que conforma Marsella. Por un lado es un alarde tecnológico de la industria francesa y europea, que con hormigón y acero inoxidable ha sido capaz de levantar una membrana de filigrana frágil y delicada, mediante técnicas de prefabricación.
Pero por otro lado es una celosía oriental, un damasquinado que protege del sol, generando sombras caladas, como en innumerables arquitecturas árabes y judías de la cuenca del mediterráneo.
También esta envolvente negra es un burka, que protege los tesoros del museo, un velo como los que se pueden ver en las calles de Marsella, y que tanta tensión generan en la sociedad occidental.
Pero al llegar al edificio desde el puente que lo conecta con la antigua fortaleza, esta celosía se convierte en la cubierta, rasante a los ojos en una alfombra voladora, en un mar pétreo que llega hasta los pies de la catedral de Marsella. Un efecto óptico sutil, que recupera de nuevo las postales de la ciudad, en las que las olas del mar Mediterráneo golpeaban los cimientos de la catedral, como intentando evitarle el espacio de tierra que esa mezcla de civilizaciones que es Marsella le arrebató.
La caja abstracta del MuCEM frente al mar Mediterráneo
Íñigo García Odiaga. Arquitecto
San Sebastián. Junio 2017
Vista general de la Basílica con la nueva cubierta superior, perspectiva desde la Av. Santa María
Contexto histórico
La Basílica de Santa María la Mayor, ubicada en el casco histórico de la ciudad de Pontevedra, fue construida entre finales del siglo XV y comienzos del XVI en unos terrenos en los que ya había existido una iglesia románica. Considerada la Iglesia principal de Pontevedra, es uno de los mejores ejemplos del gótico gallego. Consta de tres naves, cuya cubierta se ejecuta mediante bóvedas de crucería, siendo especialmente destacable por su belleza la portada de estilo plateresco que queda enmarcada entre dos contrafuertes.
Detalle de faldón terminado
La Basílica fue reconocida como ‘Bien de Interés Cultural’ en el año 1931 y fue declarada ‘basílica’ en 1962 por decreto del Papa Juan XXIII. Santa María cuenta además con la distinción de ‘Real Santuario’. En 2020, con motivo de la preparación para el año Xacobeo 2021, la Consellería de Cultura y Turismo aprobó un plan de rehabilitación para asegurar la estructura del templo, centrado en la restauración de la cubierta principal.
Proyecto de rehabilitación
El proyecto de rehabilitación de la basílica contempla la restauración de las carpinterías de las vidrieras, con el objetivo de mejorar las condiciones de ventilación, garantizar la estabilidad y seguridad de la crestería de la cubierta, limpieza y rejuntado con mortero de cal de las fachadas y, sobre todo, la reparación de la cubierta para detener el acusado deterioro que la entrada de agua estaba ocasionando en el templo.
Ejecución del faldón con fijación en seco de las piezas cerámicas
Los trabajos realizados por Obras Gallaecia, recientemente finalizados, comenzaron en el último trimestre del año 2020 con un presupuesto total de 275.000 €, destinándose en su mayor parte a las labores previstas de restauración de la cubierta.
El proyecto contemplaba mantener la actual solución de cubierta (que cuenta con unos 900 m2 de superficie), formada por placa ondulada de fibrocemento y teja curva cerámica 40×15 roja, pero realizando una sustitución total de las piezas cerámicas, debido a su gran deterioro, y mejorando la ventilación del todo el sistema mediante la aplicación del sistema Verea (según DIT 622/16).
Detalle de ejecución de cumbrera en seco
La ejecución de la cubierta con este sistema permite garantizar hasta 50 años la durabilidad de las tejas cerámicas, pero sobre todo algo que era muy interesante en este proyecto, debido a los problemas de humedades, como es la correcta ventilación de la cubierta, gracias a la fijación en seco de todas las piezas, la entrada de aire por los aleros y su evacuación por las zonas de cumbrera y limatesa.
Toda la fijación en seco de las piezas cerámicas se ha realizado mediante ganchos, grapas y tornillos de acero inoxidable o tratamiento Geomet 500B, lo que evitará posibles problemas de corrosión de estos elementos en un clima marítimo potencialmente agresivo como el que tiene la ciudad pontevedresa.
Detalle de alero
De gran importancia han sido también las labores ejecutadas en canalones y bajantes, siempre relevantes, pero más si cabe teniendo en cuenta que la basílica cuenta con faldones que superan los 20 metros de longitud.
Cobo Estratos, el nuevo restaurante del cocinero Miguel Cobo, pretende ser una de las referencias gastronómicas en el norte de España. El proyecto reúne dos propuestas culinarias complementarias -Cobo Evolución y Cobo Tradición- en un mismo espacio, y busca dar cabida a todos los sentidos en la experiencia que supone la alta cocina. En un entorno privilegiado, una de las antiguas plazas de mercado de la ciudad, y junto a la histórica Casa del Cordón, se desarrolla un proyecto arraigado al subsuelo.
Pese a su céntrica ubicación y sus generosas dimensiones, el antiguo local se situaba casi por completo bajo rasante, estaba totalmente compartimentado y apenas contaba con cuatro huecos en su fachada principal. Esto nos hizo tomar conciencia de la vital importancia de la luz natural, lo que propició que el nuevo lugar se generara esencialmente mediante una estrategia de vaciado. Para ello se abrieron varios huecos en los forjados de la estructura existente, sacando a la luz su anatomía oculta y descubriendo dos espacios asimétricos en cascada que discurren desde la fachada principal hasta el fondo del restaurante. Estos vacíos, junto con la diferencia de cotas respecto a la calle, han permitido establecer un cambio de escala y construir un nuevo lugar caracterizado por una luz natural muy localizada.
El solar es un cuadrado de aproximadamente veinte metros de lado y tres plantas de altura en el que destacan la presencia y jerarquía de la estructura heredada. A su vez, la planta se ha ordenado en tres partes, ocupando la intermedia una gran caja de nogal donde cada uno de sus ‘estratos’ se manifiesta mediante el cambio en la modulación de su superficie. Este núcleo central alberga los aseos y los oficios, y se distingue de los vacíos situados en ambos laterales, que dan cabida a los comedores de sendas propuestas gastronómicas. Sobre dichos vacíos, y en constante contacto visual con la ciudad, se sitúan las cocinas y la ‘mesa del chef’, que por la noche iluminan los comedores. Esta posición fomenta las vistas cruzadas entre comensales, cocineros y viandantes, además de reservar una situación privilegiada para el personal, quienes más tiempo permanecen en el restaurante.
Fundamentalmente se ha hecho uso de tres materiales: cal, madera y acero. Esenciales todos ellos, pero incorporados de manera actual, como lo hace nuestro chef con la elaboración de productos tradicionales en su cocina contemporánea. En la elección y trabajo de los materiales hay una voluntad de vincularlos con determinadas situaciones, por lo que los tres dialogan para dar abrigo a la multitud de realidades que aquí conviven. El mortero de cal, la madera de nogal y el acero natural predominan en los espacios más públicos y colectivos, mientras que la piedra caliza, la madera de abedul y el acero inoxidable hacen lo propio en las zonas de servicio y los aseos. El proyecto también ha posibilitado la reflexión y elección, y en algún caso el diseño y fabricación junto a los gremios, del mobiliario y la iluminación artificial, que constituyen otra parte fundamental de este proceso compartido.
Obra: Restaurante Cobo Estratos
Emplazamiento: Burgos, España
Año: 2018-20
Superficie: 1.500 m2 construidos
Presupuesto: 1.500.000 €
Autores: Enrique Jerez Abajo – Álvaro Moral García – Víctor Manzanedo Aramendía
Colaboradores: Rebeca Piedra Dueñas, José Antonio Vilumbrales Hernando
Aparejador: Iván Poncelas Ramón
Constructora: Construcciones Gesdesbur SL
Estructura: Gamaliel López, Marta Fernández
Carpintería: Carpintería Guada
Metalistería: Construcciones Metálicas Pedro Pérez, Jansen
Mobiliario y Equipamiento: Fritz Hansen, Ondarreta, Inclass, Dynamobel, Charvet, Comercial Hostelera del Norte, Mademadera
Iluminación: Viabizzuno, Simon
Fotografía: Pedro Pegenaute | Javier Bravo + jerezarquitectos.com + madevarquitectos.com
Retrospectiva dedicada al herrero, constructor, diseñador e ingeniero francés Jean Prouvé, autor de algunos de los edificios y piezas más emblemáticos del diseño industrial del siglo XX.
En la muestra se podrán ver dibujos, maquetas, mobiliario, archivos escritos y fotográficos, y elementos arquitectónicos. Una oportunidad para sumergirse y entender su universo.
“Jean Prouvé expresa de manera singularmente armoniosa el tipo “de constructor” que la ley aún no acepta, pero que la época en que vivimos reclama ”.
Le Corbusier, 1954
Esta retrospectiva sigue cronológicamente los comienzos de Jean Prouvé (París, 1901 – Nancy, 1984) como herrero, sus primeros trabajos con arquitectos modernos como Robert Mallet-Stevens, Eugène Beaudouin y Marcel Lods, Le Corbusier y Pierre Jeanneret, hasta sus creaciones de mobiliario para comunidades y sus edificios prefabricados más conocidos como la Maison Métropole, la Maison Coc o la Maison des Jours Meilleurs. Al frente de su empresa, trabaja enfocado a un objetivo: la industrialización de la construcción y la producción en serie de muebles.
El universo de Prouvé es el taller, el trabajo en equipo, el dominio de las técnicas, la pasión por los materiales, la colaboración con los arquitectos, el compartir con sus estudiantes de ingeniería y la ambición de crear productos para al mayor número de personas posible.
Gracias a una donación de su familia, el Centro Pompidou ha conservado los archivos de Jean Prouvé y muchas de sus obras forman parte de sus colecciones de arquitectura y diseño.
Michele Mantovani, es un arquitecto milanés que vive en Barcelona que pese a su corta edad ha logrado acumular una experiencia internacional en muy poco tiempo. Funda Michele Mantovani Studio en 2010 y desde el 2014 su estudio continúa su desarrollo de proyectos de arquitectura, interiorismo, mobiliario, stands, showrooms y más para clientes en España, Italia, Rusia, China y EEUU principalmente.
En 2017 establece una delegación en Shanghai en un proceso de expansión y acercamiento a nuevos mercados y experiencias. Esto nos ha permitido ofrecer un servicio más completo y personalizado a nuestros clientes del continente asiático.
Soy una persona muy curiosa y creativa. La curiosidad es esencial en nuestro trabajo porque es lo que nos permite encontrar, analizar y aprender algo nuevo en cada proyecto. Eso es muy importante para mi: siempre quiero entender el proceso de cada proyecto, sea de arquitectura como de diseño de mobiliario, dirección de arte o interiorismo. Eso me permite ser aún más creativo, porque conozco mis capacidades y las capacidades de mi interlocutor además de las capacidades de los materiales y recursos que utilizamos en los proyectos.
¿Cómo, cuándo y por qué surge su interés por la arquitectura?¿Y por el diseño de mobiliario?
Muy pronto, a los 15 años, decidí que quería estudiar arquitectura y una vez inicié la universidad descubrí y me sedujo totalmente el diseño de mobiliario e interiorismo. Me apasiona poder pensar un proyecto desde una visión de arquitectura más general hasta llegar al diseño del detalle del mueble. Un proyecto completo y pensado en todas sus partes y detalles, cuya culpa tiene seguro mi formación en el Politecnico di Milano donde el diseño y el amor por la creación se respira en cada rincón sea cuál sea el campo de trabajo.
¿Cuál ha sido su formación y trayectoria profesional?
He estudiado al Politecnico di Milano, y me he graduado en arquitectura. Durante los años de la carrera he estudiado arquitectura de interior, diseño de producto y museografía. Este tipo de estudio del diseño, completamente humanista y holístico, me ha permitido concebir todos los campos como un uno, donde lo esencial es la idea, la funcionalidad, la elegancia y las necesidades del cliente.
¿Qué dificultades o problemáticas ha encontrado a la hora de poner su propio estudio en marcha? ¿Cuál/es son/fueron las más problemáticas?
Me mude a España en 2012, y primero trabajé como Art Director en una empresa de mobiliario. Siempre me había gustado y pensé que podía seguir aquí y empezar mi propia aventura. Elegí Barcelona sin conocerla mucho al principio, pero fui a visitarla y me enamoró. Es muy activa, se respira creatividad en cada esquina y es una ciudad cosmopolita y abierta, y con una elegancia mediterránea única.
Los primeros años fueron los más difíciles: conseguir clientes era una gran preocupación. También encontrar los proveedores adecuados para hacer realidad mis proyectos no ha sido fácil. Me gusta pensar que cada día que me levanto de la cama es un nuevo inicio para mi: todos los días hay problemas que resolver pero también hay muchas recompensas por el trabajo que hacemos; me encanta éste movimiento constante.
Sacucci Building Headquarter interior
Hace unos años abrieron una sede China manteniendo la base en Barcelona, ¿cómo funciona un estudio con dos sedes?
La idea de abrir en China vino desde que empezamos a tener varios proyectos ahí. Nuestros clientes asiáticos nos pedían una presencia permanente del estudio. Por eso pensamos en abrir una delegación con un Project Manager para hacer un seguimiento de los proyectos. La parte creativa se ha quedado en Barcelona, que es desde donde desarrollamos todos los proyectos. Pero tener una sede con Project Management en China nos ha permitido llevar el día a día de los proyectos en ese país de una forma mucho más personalizada y ágil, tanto para el trato con el cliente final como con proveedores, distribuidores, industriales, etc.
¿Cómo es el día a día de trabajar en Michele Mantovani Studio?¿Qué labores realiza actualmente Michele?
Cuando tienes tu propio estudio tienes que ocuparte un poco de todo. A veces diseño, a veces soy el comercial, hago visitas de obra, encuentro nuevos proveedores. Me gusta mi trabajo porque es variado y siempre interesante. Normalmente por la mañana temprano me dedico a comunicarme con clientes y colaboradores en China, por la diferencia horaria. Luego me pongo con mi equipo y revisamos todos los proyectos en curso. Por las tardes me dedico mas a visitas de obra y proveedores en Barcelona y alrededores.
Aunque cada día puede ser distinto, y nunca se que haré exactamente hasta que empieza. En si mismo es un funcionamiento creativo también en la organización puesto que trabajar internacionalmente (China, Italia, Estados Unidos..) y en territorio nacional te obliga a estar preparado en todo momento para reenfocarte.
Antes de la pandemia los viajes a China y Estados Unidos eran casi bimensuales. Ahora esto ha cambiado y si que mantengo los viajes a Italia donde desarrollamos varios proyectos de mobiliario e interiorismo. Estos viajes también marcan de alguna manera el calendario y el día a día… de alguna manera ésta idea de estudio global (en tanto que funcionamos para todo el mundo) hace que tengamos una visión amplia de horarios, culturas, necesidades, visiones, maneras de comerciar y relacionarse…
¡el día a día en mi estudio es de todo menos aburrido!
Apartamento Poblenou
¿Cómo es el proceso de gestación y desarrollo de los proyectos en Michele Mantovani Studio ¿En un proceso individual o colectivo?
Me gusta trabajar en equipo, nuestro proyectos siempre son colectivos. Empezamos siempre con un briefing para desarrollar una idea. En eso me ayuda mucho Alberto Merino, que es el Creative Director del estudio, además de socio y pareja, y por él pasan todos los proyectos. En esencia funcionamos como un negocio familiar clásico, de ahí que entendamos tan bien a todos nuestros clientes (muchas veces también empresarios) y proveedores (la mayoría negocios de estructura familiar, pienso en especial en las empresas del mueble de Brianza).
Por eso con los briefings analizamos varias cosas, desde lo que nos dice el cliente hasta las necesidades que vemos que puede tener y como podemos solucionarlas, hasta las líneas generales básicas estéticas de las que partiremos, los proveedores con los que trabajaremos y los calendarios que nos marcaremos. Para nosotros un buen análisis lleva a un buen producto final.
Cuando estas líneas básicas están claras el proyecto se reparte en cada miembro del equipo, según de lo que se trate. Al ser una forma colectiva de trabajar siempre volvemos a las reuniones de equipo donde supervisamos los estados del proceso, volcamos la información nueva que recibimos de los clientes, plazos… lo resumiría en un diálogo constante buscando una exigencia máxima para un resultado óptimo.
Teniendo obras en diversos países y continentes, ¿cómo se organizan?
Básicamente tenemos una estructura interna muy definida y trabajamos muy bien en equipo. Nos reunimos y hablamos todos juntos de cada proyecto y luego cada persona del equipo tiene su función y su calendario.
Nos ha costado casi un año de trabajo implantar esta estructura pero ahora podemos manejar varios proyectos a la vez en varios continentes. Por supuesto somos un estudio multidisciplinar e internacional y eso nos obliga a tener sistemas de comunicación y organización muy flexibles y estar atentos a los cambios (de cualquier tipo) que van llegando.
Con China tenemos una relación muy fluida y constante que es lo que nos permite desarrollar los proyectos de forma segura y casi como si estuviéramos cerca. Antes de la pandemia viajaba cada dos meses allí. Esto lo estamos supliendo ahora gracias a nuestros Project Manager y las videollamadas.
Es una cuestión de actitud entender el mundo como algo no tan grande para trabajar de esta forma. Por otro lado el trabajo con Italia es constante, pero concibo los aviones como trenes del aire que en dos horas me llevan de Barcelona a Milano y viceversa. Creo que es eso, querer hacer el mundo más cercano y entender que todo es cuestión de organizarse.
Sacucci Building Headquarters
Además de arquitectura e interiorismo también realizan diseño de mobiliario ¿Es un pasión personal o es una línea de trabajo más dentro de su oferta de servicios?
El diseño de mobiliario es mi pasión personal pero se ha transformado en una oferta de nuestro estudio. De hecho el diseño de mobiliario representa el 30% de nuestros proyectos.
Diseñamos colecciones de muebles para productores de mobiliario Españoles, Italianos y de EE.UU. Diseñamos mobiliario que se presenta en las ferias internacionales más importantes del sector: ISaloni Milano, Maison&Objet, ISaloni Shanghai, ICFF Guangzhou, IMM Cologne, etc.
Muchos de nuestros muebles los usan otros diseñadores para contract, por ejemplo en el hotel Hilton Diagonal Mar, y alrededor del mundo se pueden ver nuestras piezas.
Además cuándo hablamos de diseñar mobiliario, no solo es esto. Ésta experiencia, y contactos directos dentro del sector, nos permite diseñar y producir piezas a medida para nuestros proyectos de arquitectura e interiorismo. Se convierte en una de nuestras fortalezas dentro del sector y algo por lo que muchos de nuestros clientes nos eligen.
¿Por qué un servicio de dirección de arte?
Es un servicio que surge del trabajo de diseñar para empresas del sector del mueble. De hecho es algo que nace de forma natural, ya que diseñar una colección, en si, es tomar muchas decisiones en una línea estética y comunicativa que en nuestro caso, ya se desprenden desde la presentación de dicha colección al productor. De ahí, finalmente acabamos ofreciendo un pack con un servicio integral que permite conservar una coherencia entre marca-producto-comunicación.
Juega un punto a favor ser un estudio internacional, ya que entramos en contacto con diferentes culturas y tipologías de clientes. Visitamos las principales ferias del sector (como expositores, comerciales y para recibir las últimas tendencias, año tras año).
A través de nuestro conocimiento ofrecemos a productores de mobiliario un servicio integral de diseño de mobiliario, catálogos, stands para ferias y showrooms, estudio y propuesta de nuevos materiales y acabados, propuesta de gráfica corporativa… Eso es para nosotros una dirección de arte, la visión completa y coherente de aquello que diseñamos para quien lo diseñamos y como lo comunicamos.
¿Establecéis sinergias con otros campos y/o profesionales?
¡Por supuesto! Nuestro estudio funciona en esencia gracias a esa sinergia. En cada proyecto siempre involucramos profesionales de varios campos y sectores. Tanto internos como colaboradores externos. Creo firmemente en la colaboración y el diálogo y en la profesionalidad de cada miembro del equipo para conseguir un buen resultado en un proyecto y me gusta sacar lo mejor de cada persona que trabaja con nosotros.
¿Qué referencias maneja Michele (y su equipo) a la hora de enfocar y realizar sus diferentes proyectos?
Mis referencias vienen sobre todo de mis estudios de arquitectura en Milano.
Las distribuciones claras y limpias en planta, para mi eso es lo más importante. De ahí sale todo. De Carlo Scarpa y Franco Albini, ambos arquitectos y diseñadores de interiores y mobiliario al mismo tiempo, son dos referentes clarísimamente para mi, no solo como figuras del diseño sino por su amor y pasión por los detalles de cada cosa que hacían.
También me inspiro mucho en el arte clásico, el uso de los materiales y los ritmos compositivos. Y a la vez me interesan los contrastes de materiales, el brutalismo, las arquitecturas bioclimáticas y los materiales nuevos…
En un mundo hiperconectado, ¿cómo y para qué utiliza las “nuevas tecnologías”?
Calendarios, Video Meeting, servidores on-line. Eso son solamente algunos de los instrumentos que utilizamos cada día y que nos permiten poder trabajar en diferentes proyectos y países que además tienen diferencias horarias. Es una forma de trabajar que llevamos varios años implementando y continuamente mejorando. De alguna manera esa hiperconectividad no es nueva para nosotros, está en nuestro ADN y por eso siempre vamos mejorando los métodos de comunicación y gestión en éste sentido.
Desde otro punto de vista, intentamos estar al día en como las nuevas tecnologías afectan al diseño de interiores, que no es un tema menor: desde las zonas de trabajo hasta las salas de ocio, home cinema, o puestos de videoconferencias para oficinas. Creo que las nuevas tecnologías, por otra parte, ya no son tan nuevas, y que vamos hacia una integración total y casi invisible de los dispositivos en el mobiliario, los electrodomésticos y los propios muros de las casas. Estamos atentos y fascinados con esto.
¿La “red” ha facilitado vuestra labor?
Podemos afirmar que nuestra forma de trabajar no es posible sin Internet.
¿Cómo enfoca la “divulgación y/o comunicación” en cada uno de los medios?
Como lo hacemos con el cliente final, partiendo de una completa honestidad. Creo que las redes a veces pueden llevar a mostrar un mundo demasiado simplificado y poco personal, la cual cosa a mi no me interesa. Mi estudio surge de una visión clásica del diseño, donde el diseño y el respeto a éste lo es todo y donde el cliente es quien marca las premisas de necesidad y funcionalidad de ése diseño. En los medios nos gusta mostrar ésta visión tan personal y tan slow ya que creemos en la elegancia de lo bello y el trabajo artesanal.
Living Ludé
¿Está contento con la trayectoria realizada hasta ahora? ¿Qué proyectos de futuro le esperan a Michele Mantovani? ¿Y a Michele Mantovani Studio?
Me encanta lo que hago y no me cuesta hacerlo. Es mi pasión. Estoy contento con lo que hemos conseguido, con mucho esfuerzo. Pero siempre pienso en que podemos hacer más. Este año, por ejemplo, hemos conseguido un nuevo emocionante proyecto de arquitectura para un edificio corporativo en Shanghai. Estamos todos muy expectantes por ver nacer ése proyecto ya que significará un antes y un después en como se nos percibe como estudio. Pocas veces tienes la oportunidad de desarrollar un programa tan amplio y ambicioso como éste, con tantos detalles, con una visión bioarquitectónica y con la posibilidad de propuesta por parte del cliente.
Por otro lado estamos profundizando para que todos nuestros proyectos se desarrollen con criterios bioclimáticos, y llegar al desarrollo de proyectos de casas passive house. Es una necesidad actual para tener un futuro limpio que nuestros hogares dejen la menor huella posible en el entorno, y que además, crea espacios más sanos.
Para acabar, ¿qué le aconsejaría a los actuales estudiantes y futuros profesionales de arquitectura?
Pasión, esfuerzo y sobre todo visión a medio-largo plazo de vuestros proyectos, tanto vitales como profesionales. Hay que ser tenaz y defender tu objetivo siempre. Es mi fórmula para sacar adelante mis proyectos.
Vila Shanghai
Entrevista realizada por Alberto Alonso Oro. Agradecer a Michele su tiempo y predisposición con este pequeño espacio. También a Gisela la oportunidad y la gestión de la misma.
Manuel de las Casas Gómez, un magnífico arquitecto y un gran profesor. Referente de la arquitectura española de la democracia
Manuel de las Casas Gómez había nacido en Talavera de la Reina (1940) y falleció en Madrid (2014). Hijo de un ilustre Aparejador y Abogado, Manuel estudió Arquitectura en la Escuela de Madrid y se tituló en 1964. Como arquitecto fue socio en los primeros años de Javier Segui y de Santiago López, luego de su hermano Ignacio y de Jaime Lorenzo y, finalmente, de sus hijos Icíar y Sergio. Toda su vida compatibilizó la enseñanza con el alto ejercicio de la profesión y, en ocasiones, con la función pública.
Fue discípulo de Francisco Javier Sáenz de Oíza y de Alejandro de la Sota, con quien empezó a trabajar como profesor en la Escuela de Madrid en 1969. Fue luego Profesor adjunto del catedrático Antonio Fernández Alba (1976) y en 1987 catedrático de Proyectos Arquitectónicos. Profesor enormemente significativo y de muy importante relieve en la Escuela de la UPM durante muchísimos años, se jubiló en el año 2010. Fue nombrado entonces Profesor emérito por la Universidad de Castilla-La Mancha, que le encargó la fundación y la dirección de una Escuela de Arquitectura en Toledo, hoy en feliz funcionamiento. Conferenciante e invitado en numerosas universidades e instituciones, fue profesor en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Bolonia, Italia.
Habiéndose iniciado en la restauración de monumentos en los años 70, fue llamado por Dionisio Hernández Gil para ocupar el cargo de Inspector General de Monumentos del Estado en la Dirección General de Bellas Artes, participando activamente en la renovación de la política y de la técnica de la restauración en España, que en buena media protagonizó. Llegado el primer gobierno de Felipe González (1982), fue nombrado Subdirector General de Arquitectura, habiendo realizado importantes campañas, como fue la interesantísima y fructífera de rehabilitación de los Teatros españoles. Fue luego (1987) durante algunos años Director General de Arquitectura y Edificación.
Como arquitecto ha sido una figura de especial relieve en el panorama español del último tercio del siglo XX y de la primera década del XXI. Destacó en la especialidad de restauración y rehabilitación de monumentos (catedral de Toledo, 1979-89, entre otros). Fue con su equipo uno de los más relevantes arquitectos de edificios y conjuntos de vivienda colectiva y social después de la generación de Sáenz de Oíza, con interesantísimos trabajos, en Talavera de la Reina (1977), y, sobre todo, en las obras oficiales de remodelación de la periferia en Madrid (Orcasur, Palomeras Sureste, Norte de Albufera, Plaza de San Francisco, Polígono C de Carabanchel, 1976-1987) y también en otros sitios de España (Santiago de Compostela, 1988). Más recientes fueron el conjunto de viviendas en Alcobendas (Madrid), y el conjunto en Vitoria (con sus hijos, 2004). La vivienda social y colectiva tomó con su trabajo una calidad extraordinaria, realizando soluciones que pueden considerarse canónicas.
Pero no fue menos activo y brillante en arquitecturas de carácter singular, como el vanguardista Colegio en Medina del Campo (con Seguí, 1968), la residencia de internas en Talavera de la Reina (1975) y la Biblioteca pública en Valladolid (1984). Con el edificio de la Consejería de Agricultura de Castilla-La Mancha, en Toledo (1989), demostró además el modo en que una arquitectura moderna podía compatibilizarse brillantemente con la ciudad histórica, demostración que confirmó con la casa patio particular Sánchez Medina, también en Toledo (2005). Un Palacio de Congresos para Pontevedra, una Facultad en La Coruña (1997) y un Instituto en Torrevieja (2005) pueden completar las referencias de sus atractivas y acertadas arquitecturas públicas.
Pocas veces se dará un arquitecto tan intensa y brillantemente comprometido en el triple perfil de gran profesor, excelente profesional y muy eficiente alto funcionario, y a quien, por lo tanto, la sociedad española debe mucho. Descanse en paz un hombre entero, eximio arquitecto y ciudadano. Su atrayente y completo perfil está ya, por fortuna, en la historia.
Antonio González-Capitel Martínez · Doctor arquitecto · catedrático en ETSAM
Madrid · febrero 2014
Carme Pinós inicia su carrera en la década de 1980 junto a Enric Miralles, periodo al que se dedica la primera parte de la exposición, y donde se recogen ocho proyectos realizados conjuntamente.
Probablemente, esta primera etapa es la más conocida mediáticamente y, sin embargo, no es la de más peso en la carrera de Pinós. El Museo ICO, perseverando en su compromiso con la inmensa, y en ocasiones desconocida, riqueza de la arquitectura española, apuesta con esta exposición por la puesta en valor de la carrera y figura de Carme Pinós en sí misma, con la apertura, en 1991, del Estudio Carme Pinós, en activo hasta la actualidad. Es a este fructífero periodo al que se dedica la segunda parte de la muestra, la más extensa, con 80 proyectos realizados por el Estudio Carme Pinós en estos treinta años de andadura. Una tercera y última sección recoge la biblioteca de Pinós y relata la importancia de los libros en sus proyectos profesionales y personales.
La arquitectura de Carme Pinós es diversa, adaptada a cada proyecto individual, pero con una base común: la importancia del contexto y del entorno sobre la que esta arquitectura se asienta. Y es que, como ella misma explica,
“la arquitectura construye paisaje o construye ciudad: no es una escultura. Con cada actuación urbana, hemos de tener el propósito de hacer ciudad, el propósito de dignificar nuestro entorno. Cuando trabajo, considero que mi intervención se propone, en último término, mejorar, embellecer el contexto”.
Esta férrea creencia en la necesidad de acoger el entorno, sea natural o urbano, se aprecia en todos sus trabajos, entre los que podemos destacar el Caixaforum de Zaragoza (2014), las mejicanas Torres Cube (2005/2014), o la barcelonesa Escuela Massana de Artes y Diseño (2017).
Carme Pinós. Escenarios para la vida
Desde 10 de Febrero de 2021
Hasta 09 de Mayo de 2021
Museo ICO, C/ Zorrilla, 3, 28014 Madrid
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