El hombre que usted no conoce | epR

Puede que usted no sepa quién es Jean-Jacques Sempé.

Jean-Jacques Sempé en 2009, en su estudio del boulevard Montparnasse de París |Fotografía: Daniel Mordzinski | Fuente: elpais.com

Viejo, alto y francés, Sempé trabaja cada día en su casa, en un séptimo piso del boulevard Montparnasse, y es uno de los principales ilustradores del siglo XX. Sin embargo, esto no lo ha convertido en un personaje popular fuera de su propio país; tal vez porque en Francia se toman muy en serio esto de la ilustración -mucho más que sus vecinos- pero en el caso de Sempé hay otro motivo: la popularidad de uno de sus personajes ha sobrepasado con creces la de su creador. Ese personaje es el pequeño Nicolás.

Sempé, que nació en Burdeos en 1932, empezó a dibujar porque la guerra no era para él. Enrolado en el ejército en 1950, recibió amonestaciones por pasar las guardias dibujando. Fue la única escuela de este autodidacta que, poco después, se mudó a París y conoció a René Goscinny. Junto al prolífico guionista –padre también de Astérix y Obélix, Lucky Luck y tantos otros- comenzó a publicar en 1955 las historias de Le Petit Nicolas en las páginas del semanario belga La Moustique. Lo que inicialmente era un tebeo centrado en la vida de un niño francés de clase media se transformó a partir de 1959 -tras pasar a las páginas de la revista Pilote en una serie de relatos cortos ilustrados que, más tarde, serían recopilados en una serie de libros. Y estos, a su vez, se convirtieron en un fenómeno global resistente al paso del tiempo.1

Pero Sempé es mucho más que aquellos libros del Pequeño Nicolás: autor de numerosas portadas del New Yorker y de viñetas que condensan las paradojas de la vida moderna, ha colaborado también en la obra de escritores como Patrick Süskind (La historia del Señor Sommer) o Patrick Modiano (Catherine).

Sempé es un hombre tranquilo que ha llegado muy lejos. Y lo ha logrado sin abandonar esa forma de hacer tan característica, esos dibujos  lánguidos, naturales y felices, de colores líquidos y despreocupados. Dibujos que son casi nada, a los que en ocasiones parece que no debemos prestar mucha atención.

Como si siempre hubieran estado allí.

El primo Ramón
Plage-les-Pins, Primavera 2021

Notas:
1. Se estima que las ventas de los diferentes títulos de El pequeño Nicolás superan los diez millones de ejemplares y han sido traducidos a más de treinta idiomas.

 

Nadie sabe con certeza quién es el primo Ramón.

Muchos creen que Ramón nació en algún lugar de Galicia, aunque pronto los azares de la vida le obligaron a cruzar el Atlántico. Afincado en Buenos Aires, y tras fracasar en su intento de ganarse la vida como lateral izquierdo de Ferro Carril Oeste y como bajista de Los Desconocidos de Siempre, aprendió el oficio de ilustrador en un puñado de talleres del barrio de San Telmo.

Otros opinan que tras el seudónimo se esconde Borja López Cotelo, un arquitecto que ante la pertinaz insistencia del editor jefe Veredes comenzó a publicar ilustraciones hasta que una mañana, como el malogrado Gregor Samsa, se despertó después de un sueño intranquilo convertido en un monstruoso ilustrador. Aunque esta versión no parece muy verosímil.

Tal vez por eso hay quien asegura que, en realidad, Ramón ni siquiera es una persona sino dos, tres o incluso un equipo tumultuoso y variopinto como la tripulación del Pequod.

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