Estas conversaciones se desarrollan en el marco de la preparación del libro Cutting-edge Barcelona Landscapes. Este libro va más allá de ser una recopilación de proyectos de los alumnos del Trabajo Final de Grado TFG del curso 2014/2015 de la Esarq. En realidad es una publicación que pretende compartir una intensa reflexión de 11 meses que se estructura a partir de la reflexión de dotar de nuevas oportunidades al paisaje peri-urbano.
Más que comentar la evolución del taller o de aspectos específicos, debido a la experiencia de Carlos Pereda como padrino de la promoción del año anterior, hemos querido ahondar en una conversación distendida, acerca de las claves de la docencia de la arquitectura y las diferentes sensibilidades como afrontar esta.

Carlos Pereda, Marta García-Orte y Miquel Lacasta
Restaurante Il Giardinetto, 21 de mayo del 2015, 14.00h
Miquel Lacasta: Más allá de comentar el trabajo del taller de este año cuyo desarrollo no conoces, queríamos aprovechar tu paso por Barcelona para intercambiar opiniones sobre cuáles son las claves de la docencia contemporánea de la arquitectura.
Carlos Pereda: Honestamente tengo que decir que no las sé. Aunque creo que la docencia debería ser una aproximación a la realidad. Y vuestra estrategia académica, que tuve el placer de compartir el año pasado como padrino de promoción y que observo tiene continuidad, no solo me parece interesante y enriquecedora, sino que es una propuesta de curso que plantea problemas de nuestra realidad. Obviamente si queremos que los alumnos sean arquitectos de su sitio, tiempo y lugar deben tratar ejercicios de una cierta complejidad. Cómo no va a ser enriquecedor encontrarse, en un mismo ejercicio y taller, situaciones donde un alumno pone la atención en la situación de borde, otro en el paisaje, y otro en el sistema productivo, otro en lo constructivo, otro trabaja en una intervención a escala urbana…esto habla de un ejercicio enriquecido en base a lo que un alumno puede encontrarse en su tiempo más próximo.
Una de las claves es entonces estar atento a lo que está pasando, intentar abrir los ojos a lo que van a encontrar y no caer en la endogamia de pensar que la profesión y la sociedad no está cambiando.
Entonces diría que la clave es estar atento a lo que está pasando.
ML: Estoy de acuerdo. Es más, en alguna introducción de un curso de TFG escribí para los alumnos que la carrera de arquitectura es como un “windtunnel”, un túnel de viento en el que testeas la aerodinámica de tus conocimientos y donde aumentas la presión paulatinamente para ver cuál es tu reacción y comportamiento.
Esto no deja de ser la aproximación a la realidad que los alumnos encontrarán circulando libremente, ya como profesionales, ante situaciones cambiantes.
Por tanto es un banco de pruebas donde el alumno aprende a partir de su propia experiencia, sin ofrecerle un paquete cerrado de conocimientos. Aunque obviamente hay una parte de los estudios que sí son así, este no es el caso de la asignatura de proyectos.
La presión va cambiando y va aumentando la complejidad de las condiciones de ese clima artificial del banco de pruebas que es una escuela. Condiciones que cambian año tras año hasta asumir el planteamiento de TFG que hacemos en la ESARQ a modo de TFG pre-profesional donde, menos con el presupuesto, cumple con todos los componentes de la ecuación que configuran un proyecto: instalaciones, construcción, accesibilidad, urbanismo… Una fórmula alcanzable gracias a que la universidad pone a todos sus departamentos al servicio del curso, liderado desde el área de proyectos, pero es un proyecto de escuela, no de nuestra área.
Marta García-Orte: Exacto, someterlos a más complejidad para dotarlos de más mecanismos, herramientas y capacidad de maniobra.
CP: La carrera es lo suficientemente larga y lo suficientemente corta para que el alumno se de cuenta de lo que es la arquitectura y con esa pre-realidad y los inputs de nuestra profesión y su dinámica profesional, empezar a trazar un conocimiento más preciso de lo que a cada uno se quiera dedicar.
Hay un aspecto sobre los programas que proponéis en vuestros cursos, que me parece interesante, porque también creo que la arquitectura se apoya clarísimamente en la necesidad. Y ¿qué necesitamos hoy en día? ¿Viviendas? Sí, por supuesto, pero también necesitamos una investigación programática, geográfica, urbana, solucionar problemas. Y hay problemas que verdaderamente necesitan ayuda y resoluciones de cierta complejidad de producción, circulación, de movimientos…porque vivimos en un mundo global.
La aproximación a la realidad desde esa complejidad enriquece tanto al alumno como a todo un taller y me parece un camino idóneo en el momento en el que estamos viviendo.
La necesidad es una condición básica en la arquitectura.
ML: Es bonito, y esto me hace pensar en las dos entrevistas que he leído a Víctor López-Cotelo. Él se refería a la arquitectura en términos de inteligencia. Decía que en realidad, da igual cómo sea tu proyecto, sino qué inteligencia tiene. Es más, la belleza proviene de la inteligencia que uno le pone al proyecto y ligándolo con lo que tu dices, la inteligencia sirve precisamente para resolver esa necesidad de la que tú hablas. Y esto desarma cualquier acercamiento pseudoartístico a la condición proyectual que ha dejado una fiebre formal años atrás. Y con esto no digo que un proyecto no deba ser bello, ha de ser bellísimo, organoléptico diría! Tiene que ser capaz de envolverte y construir desde la inteligencia una respuesta compleja y completa a esa necesidad y de allí saldrá el concepto de belleza.
La belleza es precisamente la contraposición a esa especie de corriente austera y conservadora actual en la que las cosas tienen que ser aparentemente baratas para que sean arquitectura en tiempos de crisis, del mismo modo que es también la contraposición al formalismo banal, o la fiebre paramétrica
CP: absolutamente de acuerdo, sólo apuntar un comentario que leí respecto al concepto de belleza. Y es que la belleza en arquitectura no hace referencia a la estética, sino que, debe ser la última utilidad de la arquitectura. Antes, la arquitectura sirve para muchas otras cosas.
ML: La belleza también es útil…
MGO: ¡Y la belleza es necesaria!
CP: Y sobre lo de la línea austera…pues es que la arquitectura se apoya en la necesidad y la medida. Y si por ejemplo se necesita un auditorio hay que medir exactamente todas las cuestiones programáticas, funcionales, conceptuales, constructivas, económicas, tiempo en el que se vive…pero sin convertir todo eso en una formula
ML: Exacto, no caer en un automatismo, un reduccionismo de la complejidad.
CP: Porque cuando esa austeridad se convierte en una fórmula de seguridad y consumo inmediato pasa a ser moda. Hay que responder a una necesidad con la medida que pide esa necesidad.

Miquel Lacasta: Hablemos de algo más dulce… ahora que has vuelto de forma activa, intencionada y exitosa a la docencia en Zaragoza, haznos un resumen de lo que estáis haciendo, el enfoque que le estáis dando y ¡del placer de salir del estudio por un día!
Carlos Pereda: ¡Es un placer! Es tan intenso que al día siguiente o incluso dos días después aún siento como una especie de resaca… Después de dedicarnos durante unos años al estudio, al retomar la docencia, uno se da cuenta que es muy enriquecedor porque si uno la toma como un mecanismo para transmitir, no unos conocimientos, sino una actitud, te das cuentas que los alumnos eso lo perciben y reciben creyéndoselo y ves cómo empiezan de una forma y acaban el curso de otra.
Es como rejuvenecer, ver su ingenuidad y frescura, cómo plantean y presentan los proyectos es fantástico.
En Zaragoza estamos haciendo un curso que corresponde a 3º-4º y en el que planteamos que la arquitectura nace de las ideas y que éstas no están prefijadas, intentamos abrir la mente. Por proximidad los ejercicios se emplazan en la misma ciudad, y este último semestre les hemos hecho trabajar en edificios en altura. Tenían que trabajar en grupo y la magnitud de la entrega era lo suficientemente ambiciosa para que más allá que aprender con el proyecto, aprendieran del trabajo en equipo y de la organización.
La maqueta les debía hablar de construcción, estructura… ¡y claro hablamos de maquetas de 2m de alto!
Un aspecto singular que planteamos en nuestros cursos es que hablamos siempre en m3 y no en m2, y así los programas son una declaración de espacio y no de superficie que obliga al estudiante a apoyarse en otros documentos que no sean las plantas. Y sobre esta última entrega, lo más singular fue disfrutar del último día, de la puesta en escena que habla más allá de la docencia y forma parte de la arquitectura, cómo presentar los proyectos, cómo explicarlos…este último taller ha sido particularmente intenso por esto.
Recuerdo en particular un equipo que transportó la maqueta dividida en 10 cajas de cartón y que llegó a la universidad a las 10h de la mañana y acabaron de montarla como a las 13h, y estaban montándola en el vestíbulo de la universidad en un hall a doble altura al que dan varios pasillos de las aulas, y cuando acabaron salieron los alumnos que pertenecen al ramo de ingeniería para aplaudir el final.
ML: es fundamental el momento de la condición proyectual en el que se ponen a trabajar en grupo, porque eso además, es quizá uno de los hechos más definitivos de la manera de practicar la arquitectura contemporánea. La autoría queda diluida en un montón de gente que interviene en un proyecto. Los procesos se han hecho tan complejos que un arquitecto se convierte en un manager de la complejidad que no puede resolverlo todo.
Nosotros somos los que hacemos el proyecto, lo lideramos y lo seguimos desde el inicio hasta el final, pero es muy importante contar con buenos ingenieros al lado, cuya resolución estructural pueda dotar de una gran calidad espacial al proyecto, por ejemplo. De hecho, así con todas las ramas profesionales que envuelven un proyecto…y tiene que formar de nuestro código genético que uno debe poder rodearse de los mejores para que mejoren el proyecto. Quizás en todo el proceso el arquitecto ha liderado el proceso, pero
¿quién es el autor?
CP: entender que hoy en día el trabajo es en grupo y también la responsabilidad es en grupo. Tengo claro que el aprendizaje de verdad está en la diferencia. Cuando tú avanzas hasta un punto y luego vuelves a avanzar en el siguiente trabajo hasta el mismo punto, realmente has aprendido poco. Cuando avanzas un poco más y encuentras diferencias entre un trabajo y otro es cuando realmente has aprendido. La diferencia está siempre en la base de aprendizaje.
Un trabajo en grupo, cuando está bien enlazado, es evidente que es capaz de llegar mucho más lejos que un trabajo individual, que está limitado por la capacidad personal.
Y luego hay un salto trascendente que tenemos como arquitectos que no es que un individuo haga proyectos maravillosos, sino que la trascendencia está en el grupo, en crear civilizaciones más alejadas todavía. A los alumnos les decimos que hay que discutir mucho, pero mucho, mucho…y en esa tensión por entender que uno no tiene la razón al 100% o que otro te cuenta algo que no acabas de entender pero que luego se descubre, sólo eso va generando una identidad de equipo o de la propia escuela, como en vuestro caso que todos los departamentos se pongan al servicio del TFG es un gran ejercicio de arquitectura que además genera un bi-orden positivo como arquitecto y como ser humano.
ML: Y te remite a la condición de lo profesional hoy en día, porque si crees que lo puedes resolver todo como hace 30 años…en cambio, estás dentro de una cadena de valor y eres junto al cliente el que sabe más del proyecto. Me gusta mucho una palabra que se usa más en innovación: “disruptivo”, que tiene que ver con que en una conversación entre dos personas en la que cada uno habla de una cosa exista una verdadera intención por escuchar y comprender. Sin ganas de compartir, no pasa nada…pero si se quiere generar algo, compartiendo puede surgir una idea disruptiva que no tiene nada que ver con lo que dice uno u otro sino que es la multiplicación de ambas. Como si surgiera una idea nueva de la confrontación de otras dos diferentes, pero en una conversación donde sobre todo existe la actitud de escucharse y comprender ya que, en la diferencia con el otro hay algo que vas a poder utilizar a favor tuyo.
CP: Retomando una cosa que has dicho antes, tengo la mala o buena costumbre de mirar los créditos de los proyectos. Y cuando un proyecto me interesa de verdad, rara vez aparecen pocas personas, y si es así, me parece sospechoso. Me parece evidente que un proyecto no es de una sola persona. Hay gente muy buena que puede aportar muchas cosas buenas.
ML: Carlos, si pudiéramos transmitir todo esto al 110% a nuestros alumnos, podríamos decir que realmente hemos hecho el trabajo! Tu pasión cuando hablas de arquitectura, estoy seguro que llega. Muchas gracias por la charla! Hasta la próxima
Marta García-Orte: Muchas gracias Carlos, un placer de nuevo.
CP: Gracias a vosotros. Volveré pronto para seguir hablando de arquitectura. Un abrazo.
Miquel Lacasta Codorniu. Doctor arquitecto
Barcelona, Junio 2015