Rosari70 | Manuel Sánchez Hernández

Separado pero conectado con la ciudad de Valencia se encuentra el barrio del Cabanyal. Un enclave con una historia y un desarrollo siempre ligado al mar. Esta relación distante con el centro urbano, originó un nuevo núcleo que acabaría conectándose con el centro a través de los sucesivos ensanches desde el siglo XIX.

La independencia del Cabanyal generó una estructura muy particular. Esta deriva de una tipología práctica y un crecimiento orgánico que formó manzanas alargadas primero en paralelo al mar y después hacia el interior. En origen, las primeras edificaciones fueron chozas, cabañas y barracas de materiales ligeros y accesibles que fueron creciendo una a continuación de la otra.

Esta falta de recursos derivó en manzanas compactas, rectangulares, muy alargadas y en paralelo al mar. Manzanas de doble frente que en realidad resultan fachadas muy estrechas que reparten la superficie de calle al máximo.

Rosari70 | Manuel Sánchez Hernández © Milena Villalba 2020

En la actualidad el barrio sigue manteniendo un carácter propio, con toques de arquitectura popular, modernista y contemporánea. El Cabanyal sigue conservando su esencia pese a algunas transformaciones e incursiones edificatorias totalmente fuera de estilo y de escala, así como el conflicto creado por el intento de apertura de una gran avenida a través de la trama histórica.

El proyecto Rosari70 tiene como enclave una de estas parcelas entre medianeras. En concreto la más estrecha de las tipologías históricas. Cuatro metros de frente y quince de fondo. Una parcela con orientación oeste-este rodeada de edificios de tres alturas que genera una sensación de callejón.

La dificultad del proyecto radicaba en aprovechar al máximo la edificabilidad, manteniendo todos los espacios bien iluminados, sin que la forma de conectar las estancias restara superficie a los usos.

La primera decisión importante fue no ubicar el patio al fondo de la parcela como es lo habitual. Al ubicarlo de manera intermedia se divide la vivienda en dos volúmenes, que al reducir su altura permite una mejor insolación de los espacios interiores.

La segunda estrategia fue construir los forjados interiores a media planta. Esto permite simplificar el desarrollo de la escalera ahorrando descansillo. Además su diseño fue concebido para proporcionar el mayor paso de luz posible.

Estas decisiones unidas a la gran altura de la planta baja y a que se evitaron los cerramientos transversales dan como resultado un espacio continuo, luminoso y fluido que dista mucho de los interiores oscuros y lineales que cabría esperar.

El reducido frente de parcela, así como el movimiento de los forjados indujo a trabajar con una estructura metálica. Esta se potenció mostrándola en la mayoría de los espacios y elementos. Y al mismo tiempo se combinó con materiales más tradicionales como la cerámica o la madera. Materiales más cercanos a la tradición constructiva de las barracas que conviven en sinergia con la estructura de la vivienda.

Rosari70 | Manuel Sánchez Hernández © Milena Villalba 2020

La fachada se rige por una estructura sencilla y clara, siguiendo el esquema tradicional del barrio y sus materiales, llevándolos a un nivel de limpieza que le otorga un carácter contemporáneo.

Los grandes huecos en fachada hablan de la relación con el barrio, pero en realidad la vivienda organiza la vida hacia su interior. El patio juega con un lenguaje interior-exterior y la relación de los dos volúmenes le empapan de un carácter de calle. Carácter acentuado por la terraza y las balconeras que mantienen el mismo lenguaje que la fachada. La terraza aprovecha en la segunda planta la zona más soleada, convirtiéndola en un solárium.

Este sentido de patio como calle privada se acentúa con el proyecto de paisajismo. Proyecto que combina bancos y jardineras corridas con plantas exuberantes (Strelitzias) y macetas de terracota que incorporan pequeños frutales (kumquats). El paisajismo culmina con un “jardín vertical” como mosaico de verdor en la zona más umbría del patio.

La orientación, distribución y vegetación hacen del patio un espacio con gran bienestar térmico. Este vacío funciona como una máquina térmica. Recibe soleamiento a través de la terraza en las primeras horas del día y se mantiene fresco el resto del tiempo. Además facilita la ventilación del cuerpo principal de la vivienda con capacidad para cerrarse al oeste a través de la fachada principal.

Obra: Rosari70
Autor: Manuel Sánchez Hernández
Dirección de Obra: Crearqciò 
Dirección de ejecución: Julia Fernández Sorokina
Emplazamiento Calle Rosario 70. 46011 Valencia. España.
Superficie útil: 102,60m2
Superficie construida: 117,50m2
Superficie de parcela: 61m2
Presupuesto: 160.000€
Año: 2020
Constructora: Obraxa S.L.
Paisajismo: Manuel Sánchez Hernández
Fotografías: Milena Villalba

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Archivado en: arquitectura, obras, rehabilitación, vivienda colectiva, vivienda unifamiliar

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