Torres Balbás, en su casa de la Alhambra. | ARCHIVO | Fuente: ideal.es
He tenido que enterarme últimamente de algunos datos acerca de Leopoldo Torres Balbás, que fue antes de la guerra restaurador de la Alhambra, catedrático de «Historia de la Arquitectura y de las Artes Plásticas» de la Escuela de Arquitectura de Madrid e inspirador de la parte doctrinal de la Ley del Tesoro Histórico Artístico de 1933. Además de excelente historiador y restaurador, era un gran crítico y defendía la práctica de la arquitectura moderna, como queda patente en algunos de sus escritos en la revista «Arquitectura», varios recogidos en su libro de la colección de «Textos Dispersos», publicada hace algunos años por el Colegio de Arquitectos de Madrid.
En la Escuela se conserva un oficio, firmado por Eugenio D´Ors como Jefe del Servicio de Monumentos (luego fue Director General de Bellas Artes, pero se ve que empezó más abajo), y fechado el 12 de septiembre de 1938, en el que acepta la dimisión de D. Leopoldo como Arquitecto Conservador de la Alhambra y le nombra conservador de la catedral de Siguenza. Elogia su labor en la Alhambra, con las siguientes palabras:
«haciendo constar en esta aceptación, la consideración debida a toda su labor de investigación y técnica realizada con el máximo celo y acreedora al mayor reconocimiento».
D. Eugenio D´Ors, aunque era franquista, se ve que respetaba a D. Leopoldo, un republicano, aunque sin actividad política.
Pero, ¿qué significaba todo esto? Parece un pacto propuesto por D´Ors:
«Dimita usted de la Alhambra, que va a ser mejor, y yo le doy alguna cosa. Y procuro que no pase nada con la cátedra.»
Esto es una suposición mía, pero, de hecho, le confirmaron como catedrático por oficio de 21 de agosto de 1939.
No obstante, le iniciaron después 3 expedientes de depuración. Uno en Granada, por causa de lo de la Alhambra, que naturalmente terminó en nada. Otro en la Escuela, que estuvo a punto de salir mal, pero que también acabó en nada, esta vez gracias a la intervención a su favor de Emilio Canosa, que era miembro del comité de depuración, falangista y director de la Escuela. Hizo de valedor suyo y la cátedra se volvió a confirmar. Otro tercer expediente fue por parte del Colegio de Arquitectos de Madrid, que acabó en «reprensión pública».
¿Cuáles eran los crimenes de D. Leopoldo?
¡Ahí es nada!
Había sido educado y era persona cercana a la Institución Libre de Enseñanza. Como se ve, un verdadero criminal. Como he dicho, no pasó gran cosa con ninguno de los 3 expedientes, pero D. Leopoldo, a pesar de la inicial protección de D´Ors, no volvió a tener ningún encargo más de restauración, siendo como era uno de los poquísimos profesionales realmente preparados, si no el que más.
Pretendió acceder por concurso a la dirección de la revista «Arquitectura», pero se la dieron a Carlos de Miguel, que era franquista. Cierto es que le hicieron Académico de la Historia en 1951; con su erudición y publicaciones no era para menos. Nunca fue, sin embargo, Académico de Bellas Artes de San Fernando.
Una expresiva mezcla de su amargura y de su humor queda muy bien reflejada en un oficio, también conservado en la Escuela, que él mismo escribe al director del centro, y que dice así:
«Pongo en conocimiento de V.I. que en el día de hoy no ha asistido alumno alguno a mis dos clases. Dios guarde a V.I. muchos años. Madrid, 4 de noviembre de 1953».
Los estudiantes de entonces, futuros participantes de la especulación franquista, no tenían ningún interés por la historia de la arquitectura, y probablemente ni siquiera sabían que tenían un gran profesor. Era lógico, la arquitectura moderna estaba pendiente. Sobre todo la que ellos pensaban hacer.
Sirva esto de recuerdo de D. Leopoldo, uno de los verdaderos sabios y profesores eximios que la Escuela ha tenido.
Antonio González-Capitel Martínez · Doctor arquitecto · catedrático en ETSAM
Madrid · enero 2012
Colección completa de la revista AC. Documentos de actividad contemporánea (1931-37)
AC. Documentos de Actividad Contemporánea es la revista del movimiento racionalista español GATEPAC (Grupo de Artistas y Técnicos Españoles para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea) y cuyo acrónimo del título se corresponde a “Arquitectura Contemporánea”. Se publicaron 25 números entre 1931 y 1937.
El GATEAC, fundado en Zaragoza en 1930, que sirve de medio de expresión del movimiento racionalista en la arquitectura que representa Le Corbusier y las vanguardias plásticas y artísticas durante la década de los treinta del siglo veinte y en el marco de la II República Española.
La revista A. C., dirigida por Josep Lluis Sert y Josep Torres i Clavé, fue producida en Barcelona entre 1931 y 1937 con periodicidad trimestral, por lo que sumó un total de 25 números. Su diseño innovador y contenido desafiante constituyen uno de los mejores legados de la vanguardia del siglo XX en España, truncado con la llegada de la guerra. Las experiencias plásticas modernas proporcionaban un discurso radical con el que incidir en la realidad del momento. Sus creadores eran jóvenes arquitectos atraídos por el estilo racionalista, la simplificación de las formas o la intervención en los espacios verdes, con especial interés en la consecución de una ciudad funcional que superara las carencias en materia de transportes, vivienda, sanidad y ocio. Sus páginas constituyeron un cuerpo de conocimiento comprometido en actualizar el arte español de la época. En A.C. tenía cabida el arte, la arquitectura, el cine, la fotografía, la ciudad, el diseño de mobiliario y la técnica, al tiempo que difundía la obra de los miembros del GATEPAC, que la utilizaron para organizar debates y divulgar noticias de libros y revistas de arte y arquitectura del momento.
Revista AC. Documentos de actividad contemporánea, las 25 portadas
AC. Documentos de Actividad Contemporánea, de periodicidad trimestral, contiene artículos, crónicas, informaciones y noticias sobre arquitectura, urbanismo, materiales constructivos, diseño interior y gráfico, mobiliario, arte, pintura, exposiciones y congresos, además de una sección bibliográfica, otra de cine y fotografía y publicidad comercial relativa a esta temática. Profusamente ilustrada con dibujos, planos, bocetos, y fotografías. Dedicó monográficos, como el dedicado a la arquitectura popular.
El GATEAC, vinculada a Picasso, Dalí o Miró, representó a España en el Comité International pour la realisatión d’Architecture contemporaine (CIRPAC), y tuvo grupos en Barcelona, Madrid y San Sebastián, llevando a cabo numerosos estudios y actividades. En la revista da conocer los proyectos y obras arquitectónicas de los miembros del grupo y difunde obras de los más destacados arquitectos vanguardistas internacionales de entre guerras.
La BNE dispone de los primeros 18 números de los 25 que fueron editados hasta junio de 1937. En 2008, en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía se realizó una exposición sobre esta revista, que fue editada en facsímil en 1975.
La información ha sido recopilada por Eduardo Almalé Artal tras rastrearla a través principalmente de bibliotecas y archivos. Los siguientes repositorios son solo algunos de ellos:
Tres casas dentro de una, como en una especie de “juego de muñecas rusas”. Construidas en una parcela complicada, tratan de aprovechar la sección y la orientación para solventa los condicionantes geométricos. Con el objetivo de que todas disfruten de buena iluminación, ventilación y espacios exteriores generosos y soleados.
Tras la demolición de una casa sin valor histórico, situada en el centro de Guadalajara, se proyecta una vivienda que se alza entre medianeras, adaptada a un escenario urbano complejo y diverso.
La propuesta debía dar respuesta al programa doméstico de una familia, integrada por una pareja de mediana edad y sus dos hijos. El punto de partida, que en la misma casa se reconocieran tres casas diferentes, cada una con sus particularidades funcionales, estableciendo una relación de convivencia, pero conservando cada una un cierto grado de independencia.
Se consideró como la solución más natural el asignar a cada unidad un nivel del edificio, tratando de aprovechar las ventajas que cada altura ofrecía. Sin dejar de relacionar las partes de la intervención con el conjunto, con el propósito de no perder la unidad de la propuesta. Algo similar al sentido del juego de las “muñecas rusas”, en el que cada elemento es independiente, pero conserva una íntima relación geométrica con el conjunto.
La orientación con respecto al sol y la limitación urbana de tener un frente de fachada reducido, supusieron ingredientes de partida determinantes. Por un lado, la parcela presenta dos caras muy diferenciadas: al noreste se encuentra la calle de acceso, de carácter tranquilo, y al suroeste los patios abiertos de la manzana en la que se incluye la parcela. En cuanto al condicionante dimensional de un solar relativamente estrecho, fue aprovechado para caracterizar la distribución de las estancias interiores.
La primera decisión estructurante de la casa, teniendo en cuenta el soleamiento y el carácter de la calle de acceso, pasó por orientar las zonas de día al sur y los dormitorios a la fachada norte. Las zonas de estar y cocinas se nutren del sol y de las vistas interiores, disfrutando además cada nivel de un amplio espacio exterior soleado: un patio en planta baja y dos amplias terrazas en planta primera y tercera. Con el propósito de poder utilizar estos espacios exteriores como una estancia más de la casa, se proyectaron una sucesión de estructuras ligeras a modo de pérgolas, soporte de superficies textiles que ofrezcan sombra durante el verano. La casa se podría explicar sintéticamente atendiendo a su sección: una sucesión en cascada de espacios exteriores abiertos al sur, relacionados visualmente entre sí y que disfrutan del soleamiento, a los que se abren las zonas de día, y una espalda que mira al norte, a la calle de acceso, donde se sitúan las zonas de noche.
La fachada norte se define geométricamente atendiendo a los ritmos y tipo de huecos propios de la escena urbana, tratando de armonizarse con los alzados de las casas vecinas. Un zócalo pautado por puertas de paso y superficies lisas de chapa de acero y vidrio, define los accesos a la casa y a un local comercial proyectado en planta baja. Los balcones de planta primera y segunda se protegen de las vistas y del sol de la mañana mediante unas persianas alicantinas de madera, respondiendo igualmente al carácter urbano del entorno. Al sur la casa se abre de modo muy diferente. La heterogeneidad de las fachadas traseras del resto de la manzana y la posibilidad de aprovechar el soleamiento, son razones para que se proyecten ventanas corridas, aprovechando todo el frente de fachada, y posibilitando una relación más permeable entre interior y exterior.
El color blanco del revoco exterior, la elección de materiales interiores y el sistema de acondicionamiento, responden al requerimiento de que la casa fuera fresca durante el verano y cálida en invierno. El pavimento interior cerámico, bajo el que discurre un circuito de suelo refrescante y radiante, y la búsqueda de un equilibrio entre paramentos revestidos de yesos blancos y de madera de roble, tratan de lograr un ambiente interior confortable durante todo el año.
La condición de sostenibilidad energética está muy presente en las decisiones de proyecto. Se optó por luces estructurales reducidas y por el uso de un tipo de materiales que fueran habituales para la constructora, facilitando así el proceso de obra. El sistema de producción de energía se basa en la aerotermia, optimizando el gasto en calefacción y refrigeración. Igualmente, la orientación de las estancias y el carácter pasante de la planta garantizan una iluminación y ventilación cruzada que contribuyen al control energético. La elección de revestimientos continuos de color blanco, confiados a materiales de composición natural, sumada a la protección que ofrece la familia de pérgolas exteriores, hacen que el control del sol y de la sombra se convierta en parámetro de proyecto, tanto en el interior como en el exterior de la casa. Hay por tanto una familia de “herramientas” de proyecto, no materiales, que desde el principio ayudaron a conseguir la sostenibilidad y el buen funcionamiento de una casa familiar en el centro de una pequeña ciudad. Nos gusta pensar que las cualidades espaciales que hayan podido resultar en esta propuesta fueran el resultado de adecuar una secuencia de espacios en sección a las condiciones del entorno y a las necesidades de sus propietarios.
obra: Casa Henche
autores: Daniel Martínez Díaz, Nacho Román Santiago, Julio Rodríguez Pareja (taller abierto. estudio de arquitectura)
colaboradores: Jorge López Sacristán (arquitecto). Etesa (ingeniería de estructuras).
arquitectas técnicas: Elena Marián Picazo y Natalia Plaza Parra
año: 2018
emplazamiento: Guadalajara
fotografías: Eduardo Mascagni Valero + tallerabierto.es
Caminando por la Piazza San Carlo, in Turin, durante la pandemia provocada por el Covid-19.
Después de que el Gobierno de España decretara el estado de alarma el pasado sábado 14 de marzo de 2020 nos hemos visto confinados en nuestros domicilios convirtiéndolo en el epicentro de nuestras vidas. Dos semanas más tarde, el 3 de Abril, el asesor en envolventes arquitectónicas Marcos Ruiz Julià, lanzaba el primer sondeo destinado a arquitectos para medir el impacto del confinamiento en el diseño de viviendas.
El sondeo ha contado con la participación de 314 arquitectos de distintos países arrojando interesantes conclusiones. La principal conclusión es que el impacto ha sido notable y redefinirá el concepto de vivienda desde este mismo año.
La encuesta se compone de 6 preguntas que obligan a los arquitectos a reflexionar sobre el futuro del diseño de la edificación residencial.
1. ¿CREES QUE EL ACTUAL CÓDIGO TÉCNICO DE LA EDIFICACIÓN CUBRE SUFICIENTES ASPECTOS QUE PERMITAN VIVIENDAS ADAPTADAS A CONFINAMIENTOS?
Casi el 70% de los encuestados cree que el actual CTE no cubre suficientes aspectos que permitan viviendas adaptadas a confinamientos. También llama la atención que casi el 18% contesta que no lo sabe y por tanto denota un desconocimiento del mismo.
2. ¿EN QUE PLAZO CREES QUE EL CONFINAMIENTO PUEDE IMPACTAR EN LOS DISEÑOS CONSTRUCTIVOS?
Casi el 45% cree que el impacto del confinamiento en el diseño de las viviendas se notará a medio plazo entre 1 y 3 años, esto es en 2021-2024. Cabe destacar que casi el 28% entiende que el impacto será a corto plazo, correspondiente al año en curso. Prácticamente con el mismo porcentaje con el 27,2% piensa que el impacto se verá a largo plazo, esto es a partir de 2023.
3. ¿TIENES PREVISTO REDISEÑAR TUS PROYECTOS RESIDENCIALES ACTUALES PARA ADAPTARLOS A PERIODOS DE CONFINAMIENTO?
Como no cabría esperar con más del 56% de respuestas, dependerá de la propiedad que se rediseñen los proyectos residenciales en curso. Cabe destacar que el 22,5% si rediseñará sus proyectos independientemente de la propiedad.
4. ¿CONSIDERAS NECESARIO QUE SE CREE UN SELLO O ETIQUETA QUE IDENTIFIQUE EL NIVEL DE ADAPTABILIDAD DE UNA VIVIENDA PARA EL CONFINAMIENTO?
Con un rotundo 71,6%, no se considera necesario que se cree un sello o etiqueta que ayude a identificar el nivel de adaptabilidad de una vivienda para el confinamiento. No obstante, el restante 28,4%, apostaría por su creación.
5. ¿QUÉ ASPECTOS CREES QUE SE DEBERÍAN EVALUAR O PUNTURA EN DICHO SELLO?
Para los que han considerado que el sello o etiqueta tendría cierto interés, se les ha permitido contestar para que expusieran todos los aspectos que considerarían que dicho sello pudiese evaluar. Se exponen una relación de los aspectos más repetidos en las respuestas. Se han agrupado en 3 categorías: relación con el exterior, flexibilidad espacial y confort & bioseguridad.
6. ¿CREES QUE EN UN FUTURO SE DESARROLLARÁN PROMOCIONES INMOBILIARIAS SOLO PENSADAS PARA PERIODOS DE CONFINAMIENTO?
Más del 60% los arquitectos consultados creen que NO se desarrollaran promociones inmobiliarias solo pensadas para periodos de confinamiento. Tan solo 3,2 % creen que se desarrollaran este tipo de proyectos, pero aumenta al 35% los que creen posible su viabilidad, por tanto el 38% no lo descarta en absoluto.
Quizás este sería el momento de preguntar a los promotores.
El discurso que Nikita Khruchev pronunció en diciembre de 1954 en la Conferencia Nacional de los Trabajadores en Construcción, fue decisivo no sólo para el cambio de la forma de la arquitectura en la URSS y por extensión en el resto del mundo socialista, sino también tuvo un reflejo importante en la ordenación de la forma urbana. Un año tras la muerte de Stalin y dos años antes de formular la famosa crítica a su autoritaria forma de gobernar, Kruschev formuló pautas, o más bien exigencias, para la industrialización masiva de la construcción que llegaría a cambiar la estructura de la ciudad socialista desde Pyongyang hasta Ljubljana.
Se pedía la eliminación de todo lo superfluo del diseño arquitectónico, el aumento de la productividad, del uso de nuevos materiales y de la investigación aplicada. Con el objetivo de paliar la falta de vivienda, se optaba –desde los más alto niveles políticos- por el desarrollo de tipologías óptimas susceptibles a ser construidas mediante elementos prefabricados. Se sustituía la construcción tradicional con ladrillo por paneles prefabricados de hormigón armado, elementos estructurales pretensados, carpintería modular con premarcos ya incorporados y, paralelamente se buscaba la sistematización y unificación de modelos y tipos de la infinidad de componentes constructivas.
Barrio de Floreasca Bucarest.
Uno de los grandes nombres de la prefabricación soviética fue Vitaly Lagutenko, autor de los primeros bloques de “Khruschevki”. Su sistema K-7 eran edificios sencillos de viviendas de 1 o 2 habitaciones, de hasta 5 plantas sin ascensor, con cubierta inclinada, sin elementos decorativos más allá de los pequeños balcones para cada vivienda. A diferencia de las grandiosas construcciones del realismo socialista, se insistía en la economía de la construcción, en la funcionalidad del espacio interior y en el reparto igualitario del espacio. Los bloques de viviendas que criticaba Khruschev no siempre tenían las mismas oberturas o espacios exteriores que en vez de obedecer a la funcionalidad, muchas veces se proyectaban según la composición de la fachada.
El espacio urbano creado por estos bloques era radicalmente diferente de las formas existentes o del urbanismo pensado en la etapa del realismo socialista que todavía obedecía a la composición visual y a una marcada jerarquía espacial y organizativa. La repetición de los mismos elementos formales pedía una nueva formulación de la relación calle-edificio-zona verde. Las soluciones se inclinaban hacia las ideas del movimiento moderno, o como toda la arquitectura post-estalinista, resonaban modelos de las nuevas ciudades soviéticas de los años 20 y 30. La unidad organizativa de los nuevos barrios era llamada mikrorayono microdistrito en relación a la unidad política y territorial más grande del distrito urbano.
Mikrorayon ampliaba los límites del bloque urbano y desarrollaba las ideas del conjunto residencial o de la unidad vecinal. El modelo occidental más conocido con el que se suele relacionar el mikrorayon es el de la Unidad Vecinal de Clarence Perry. Pensado inicialmente como consecuencia del desarrollo del plan para la organización de patios de juegos en Nueva York a principios de los años 20, el concepto –definido hacía el final de la década- identificaba una serie de necesidades sociales inherentes en la organización del espacio urbano. Se trataba de dar respuesta a la forma y tamaño de la unidad en función de las proximidades de centros de abastecimiento y educación primaria. El punto importante era la estricta separación de las vías del tránsito rodado –en auge en los años 20- que por la falta de organización y señalización viaria presentaban un peligro en las grandes ciudades, y de los accesos a las viviendas y centros de la comunidad.
La comunidad se preveía restringida a 5-9.000 habitantes y unas 65ha, de densidad de aproximadamente 10 viviendas familiares por cada acre (4000m2) que permitirían el acceso a los equipamientos básicos en unos 20 minutos a pie, sin necesidad de cruzar las calles transitadas por coches. El modelo apuntaba la necesidad de jerarquizar las conexiones viarias entre las exteriores y las interiores, situando los contenidos comerciales en las vías de transito exterior. Un mínimo de 10% de la superficie de las unidades se destinaría a un parque de uso público. Hacia los años 60 los nuevos barrios residenciales construidos en las ciudades socialistas llegarían a compartir la mayoría de estas premisas, aunque el desarrollo del modelo partía de diferentes bases.
Clarence Perry, unidad vecinal, Nueva York, 1929.
Ernst May, Magnitogorsk, 1931.
Zona verde en el microdistrito. Foto: M. Citron “Urbanismo 1.01”.
Límites del microdistrito. Foto: M. Citron “Urbanismo 1.01”.
En los países socialistas –que estaban encaminados hacia el comunismo- la arquitectura y el urbanismo se vinculaban abiertamente al programa político y eran agentes activos en la transformación de la sociedad. La forma urbana, por tanto, se pensaba en términos de eliminación de la división entre las clases sociales, estructura que es tradicionalmente inscrita en la distribución de las funciones urbanas, tipologías o materialidades de los edificios. El acceso a las comodidades urbanas tenía que ser igual para todos los ciudadanos o para todos los obreros, extendiendo el concepto de urbanidad a todo el territorio. En referencia a las palabras de Lenin:
“Tenemos que poner el objetivo en la fusión de la industria y la agricultura, basándonos en la rigurosa aplicación de la ciencia, combinando el uso del trabajo colectivo y un patrón más difuso del asentamientos para la población. Tenemos que acabar con la soledad, desmoralización y el aislamiento de las áreas rurales, al igual que con la antinatural concentración de las grandes masas populares en las ciudades.”
Esta era la base ideológica del movimiento desurbanista que en los años 20 y 30 buscaban la solución para imprimir las ideas socialistas en la organización de la ciudad. El economista Mikhail Okhitovich y el arquitecto Moisei Guinsburg fueron los ideólogos del movimiento en el que colaboraron, en diferentes proyectos Mikhail Bartsch o Ivan Leonidov. Los desurbanistas veían la ciudad como red de conexiones, desprovista de un núcleo más importante que otros; con el desarrollo ilimitado, el asentamiento desurbanizado aspiraba igualarse con la categoría de territorio.
Los proyectos más conocidos que seguían estas ideas eran el proyecto para Magnitogorsk de Leonidov o de Guinsburg, o para la Ciudad Verde de Moscú de Guinsburg y Bartsch. En sus colaboraciones y contactos con la URSS, Le Corbusier criticaba abiertamente a las ideas desurbanistas, esencialmente por la poca relación que sus ciudades teóricas tenían con los núcleos existentes, por su carácter territorial, falta de límites de crecimiento y relativamente alta ocupación del suelo.
El modelo de mikrorayon de la posguerra combinaba las dos ideas: seguía la premisa ideológica leninista –o desurbanista- de aproximar la calidad del espacio en los entornos urbano y rural, de entender a la ciudad como parte de la planificación territorial y a eliminar la incidencia clasista en la organización de los usos urbanos. Al mismo tiempo incorporaba las ideas de la Ciudad Radiante con su tránsito limitado y especializado según los contenidos, construcción en altura para liberar al terreno y a la planta baja de las construcciones y asegurar el máximo asoleamiento y ventilación para todas las viviendas. La naturaleza ha llegado a ser la parte fundamental del espacio urbano sin variar esencialmente la densidad de la población respecto a los centros históricos. En consecuencia, la manzana abierta y la desaparición de la alineación viaria se han convertido en determinantes formales.
Manzana 21 de Nueva Belgrado, 1959.
Proyecto para el distrito de Obolon, Kiev, 1971.
Zona central del distrito de Zelenograd, Moscú, 1963
El tamaño de la unidad de microdistrito variaba en función de la topografía y del masterplan, limitándose entre los 7.000 y 15.000 habitantes, con extensión de hasta 4 o 5 manzanas urbanas. De hecho, los microdistritos desdibujaban los límites precisos de las manzanas, dejándoles una funcionalidad más ilustrativa u orientativa que organizativa. La distancia máxima para llegar a los servicios públicos como escuela, ambulatorio o centro comercial era de 500m o de unos 20 minutos a pie, similar al modelo de Perry.
Para cumplir con estos parámetros y garantizar un servicio más eficiente, los equipamientos como guarderías, tiendas de alimentación, restaurantes o centros sociales, se desdoblaban en varios establecimientos, mientras que los ambulatorios, mercados, ambulatorios, centros culturales o deportivos daban servicio a 2 o más microdistritos, atendiendo un mayor número de usuarios. Aunque respetaba una organización en red, cada microdistrito contaba con un centro con equipamientos, servicios y plaza pública generalmente posicionado en contacto con una de las avenidas de tránsito intenso que bordeaban el distrito para facilitar la comunicación con los microdistritos vecinos.
Organización territorial de Nueva Belgrado. | Esquema de niveles territoriales.
Lejos de funcionar como barrios dormitorio, los microdistritos promovían una vida comunitaria alrededor de los centros educativos, deportivos y culturales, en las zonas verdes que ocupaban casi todo el espacio de las manzanas. La distribución de la vivienda en función del lugar de trabajo garantizaba una población relativamente homogénea en términos económicos, aunque no siempre culturales o étnicos. Esta ha sido una de las características más criticadas de los conjuntos residenciales socialistas, una vez desaparecido el sistema como tal. La otra, de hecho una crítica relativa pero muy presente y potente, se refería a la baja calidad de las construcciones, falta de mantenimiento o de diversidad de los contenidos en los centros terciarios.
Microdistrito Julino Brdo, Belgrado, 1970.
Centro del Microdistrito Fontana, Nueva Belgrado, 1963.
Centro del microdistrito en Obolon.
Microdistrito Julino Brdo, Belgrado, 1970.
Especialmente a partir de los años 70 los conjuntos residenciales que configuraban los microdistritos partían de importantes pretensiones formales, fueron objetos de amplios concursos nacionales y una vez construidos ganaban premios de arquitectura. A pesar de ser unidades fundamentales en la construcción de las ciudades, los microdistritos, como tampoco sus edificios han sido objeto de protección o rehabilitación conjunta. La construcción y planificación urbanística de los tiempos socialistas ha sufrido una crítica generalizada y quizás precipitada en el tiempo, vinculada más al imaginario de los nuevos poderes fácticos que a las diferentes realidades urbanas.
Nos hemos caído del guindo de la arquitectura espectáculo, de la arquitectura de carnaval, de opereta y de cachondeo, y de golpe todo el mundo está rasgándose las vestiduras, entonando el mea culpa y arrancándose EL CROQUIS (que es casi como decir arrancándose los ojos). Ahora todo el mundo despotrica del carnaval y abraza con fervor la cuaresma. Pues hombre, tampoco era eso. Llevo años criticando a los «arquitectos estrella», a su desfachatez arquitectónica, a su despilfarro, y a la desvergüenza de los políticos que les encargaban obras saltándose los procedimientos y la legalidad, y conchabándose en turbias operaciones.
Pero, sobre todo, llevo años criticando la pésima arquitectura que salía de todo eso. Y era pésima porque solo tenía forma. Pero ahora, con el acostumbrado movimiento pendular, se nos intenta convencer de que la forma es mala. O, mejor dicho, de que lo malo era la forma, e incluso hay quien dice que la arquitectura debería perder la forma y ser solo función, programa, economía, construcción.
Aquí pasamos siempre del blanco al negro sin fases intermedias. La forma no es mala. Es malo que la arquitectura solo tenga en cuenta una forma espectacular, pero también es malo que la arquitectura reniegue de la forma, ¿no?
En EL PAÍS SEMANAL del 2012, salía un reportaje sobre el arquitecto chileno Alejandro Aravena. Reconozco humildemente que no lo conocía (tengo una vastísima incultura), y lo primero que me llama la atención, antes de leerlo completo, son las frases destacadas del reportaje, las de tipo gordo para resaltar. Todas van en la misma (desoladora) dirección:
(Las numeraré para después referirme a ellas).
1.- «Si tienes talento, no lo uses para llegar mas lejos, úsalo para llegar más acompañado«.
2.- «El arquitecto chileno defiende el trabajo desde la escasez. Frente a los proyectos de relumbrón, su prioridad es identificar los problemas de la gente y ayudar al bienestar de los barrios«.
3.- «No se necesita mucho para vivir, solo estar satisfecho de lo que haces«.
4.- «Mi infancia de escasez me marcó. Me da placer viajar con muy poco«.
Con estas cuatro frases destacadas me dan muy pocas ganas de leer la entrevista entera. Me gustan las novelas de Charles Dickens, el genial escritor que siempre andaba por el filo cursi y sensiblero de la navaja, pero que sabía como agarrarte del gaznate y de las gónadas. Sin embargo, sus imitadores tienen un papelón, porque es muy difícil salir airoso de entre tanta salsa agridulce. La primera frase es de ese aire neo-zen y chill-out que ahora está tan de moda y que no significa absolutamente nada. (Pero Aravena es muy guapo). «Sé tú mismo». «Be water». Vamos, que ya somos mayorcitos para que nos vengan con monsergas de ese calibre.
La segunda frase refleja una postura ética. Pero un arquitecto no es un santo, ni un héroe, ni un salvador social. Debería hablar en términos de arquitectura. Si no, no nos entendemos.
¿Cuál es el papel del arquitecto? ¿En qué consiste su profesión?
La tercera es una solemne idiotez. El Pocero está muy satisfecho con lo que hace. Y Francisco Camps, y Cristiano Ronaldo. Refleja una forma de ser, de estar uno encantado de haberse conocido, pero no indica nada. Ah, sí: que nunca se prostituirá, ni hará arquitectura especuladora ni abusona, ni se hinchará a ganar pasta… a no ser que haciendo eso esté satisfecho. En ese caso sí. La cuarta es la más charlesdickens de todas. Ahora da conferencias en Harward, pero, eso sí, viaja a Boston en burra, y se aloja en un motel de película de terror, con bichos mutantes y todo. Me parece muy bien, si está satisfecho con lo que hace.
En ningún sitio se da una referencia arquitectónica, una intención arquitectónica pura. El respeto por el ambiente, por la sociedad, por la economía, por la energía… Sí, claro, por supuesto,
¿pero hay arquitecto?
Como no me quedo satisfecho con esa entrevista busco información en internet, y veo que sí, que hay arquitecto, y aprecio muchas cosas interesantes en su obra. Pero le da vergüenza decirlas en la entrevista. (O no conviene señalarlas en esta parte de EL PAÍS SEMANAL). Se pone los harapos, se marca la frente con ceniza y se dispone a atravesar esta inacabable cuaresma flagelándose, y animándonos a todos a que nos flagelemos. (Pero los demás no somos tan guapos ni de lejos).
Centremos el tema. La arquitectura es economía, función, sensatez, lógica, técnica, respeto… lo que queráis. Pero es todo eso plasmado en forma. Tan deplorable es construir formas caprichosas porque sí, que no contienen nada, como hacer áridos diagramas informes, matrices numéricas sin intención formal ni espacial. Nos hemos caído del guindo. Nuestra obligación y nuestra necesidad es buscar en seguida otro guindo, un guindo mejor que el que teníamos, para subirnos a él. Un guindo con todo eso (honradez, economía, sensatez, racionalidad, intención, programa, respeto, etc), por supuesto que sí, estaría bueno, pero con vocación formal y espacial.
Es decir: el guindo de la arquitectura.
José Ramón Hernández Correa · Doctor Arquitecto
Toledo · Abril 2012 Autor del blog arquitectamoslocos?
PD.- El cuaresmal suplemento semanal sigue, por otra parte, erre que erre con su tradicional vocación confundidora. ¿Carnaval o cuaresma? ¿En qué quedamos? Tras la dickensiana entrevista a Aravena hay un reportaje sobre Rihanna de cuya glosa me siento incapaz, y luego una magnífica crónica gráfica de la crisis, por Paco Roca. Va dando una de cal y una de arena. Una para ciudadanos concienciados y otra para hedonistas. Y termina (como siempre) con su consabido despliegue de tontadas: industria del lujo en Brasil, renovación capilar, cirugía escultórica, decoración guay, y un especial de chuminadas de corcho: lámparas de corcho, sacacorchos de corcho, hielera de corcho, mesita-papelera de corcho y tapones de corcho de corcho. ¡Corcho!
Estamos en el mismo guindo de antes. Yo ya no sé ni qué pensar.
Cuando hablamos de aislamiento, muchas veces enfocamos nuestros mensajes en las grandes ventajas que aporta a las viviendas y sus habitantes: confort térmico y acústico, salubridad, bienestar, seguridad frente al fuego, prevención de condensaciones o humedades, etc.
1. Gracias al aislamiento los edificios pueden reducir sus emisiones contaminantes
Seguramente ya sabrás que los edificios son responsables de algo más del 35% de las emisiones contaminantes globales (además de un 40% del consumo de energía). Con el uso de materiales aislantes los edificios tienen mucha menor necesidad de climatización, tanto de calefacción como de aire acondicionado, la actividad de nuestros hogares que más energía consume y emisiones produce.
2. Reciclado y reciclable
Materiales de aislamiento como los que URSA fabrica están compuestos (tanto el XPS como la lana mineral de vidrio) por hasta un 85% de material reciclado. Además, las mermas o recortes que se producen durante su fabricación, se vuelven a incorporar a la línea de producción. De esta forma se evita la extracción de materias primas (y las emisiones producidas durante este proceso) y se ayuda a que los recursos naturales no se agoten.
Vidrio Reciclado en nuestra fábrica
3. Se da una segunda vida a materiales creados para otros usos
Una caja de XPS que sirvió para transportar unos tulipanes de Holanda o gambas de Huelva puede ser completamente reutilizada para fabricar planchas de URSAXPS. Es un material plástico, sí, pero con cientos de vidas y miles de usos, tantos como días pasa proporcionando confort térmico a los edificios. Lo mismo pasa con las lanas minerales de vidrio que URSA fabrica y que están compuestas con vidrio reciclado (la mayoría proviene de la industria automovilística) hasta en un 85%.
4. Los materiales aislantes ayudan al cierre de la economía circular
Los productos que arrojas al contenedor o las lunas de coche rotas no mueren. Entran de nuevo en el ciclo productivo. Se transforman en materiales aislantes que permanecen en el interior de los edificios durante decenas y decenas de años. URSA cuenta con el análisis del ciclo de vida de todos sus materiales. La industria sigue trabajando en el reciclaje de los residuos de obra y se investiga cómo recuperarlos tras la demolición de los edificios para cerrar por completo su ciclo de vida. De la cuna a la cuna.
5. Son materiales idóneos para la rehabilitación de edificios
La rehabilitación de edificios está considerada como el futuro del sector de la edificación. Es la mejor manera de evitar toneladas de emisiones contaminantes y extracción de recursos naturales (como los que produce la obra nueva). Además, gracias a esta actividad se renueva el parque edificado que en gran medida es obsoleto e ineficiente y se da vida al centro de ciudades y barrios periféricos.
Objetivo 7, Energía asequible y no contaminante;
Objetivo 11, Ciudades y Comunidades Sostenibles;
Objetivo 13, Acción por el Clima;
Objetivo 15, Vida de Ecosistemas terrestres;
Objetivo 17, Alianzas para lograr los objetivos;
son solo algunos de ellos. El futuro no se entiende sin sostenibilidad y la sostenibilidad en la edificación no se entiende sin aislamiento.
7. Una industria plenamente concienciada
“Cuidamos de la tierra, cuidamos de ti”,
es uno de los principales eslóganes de URSA. Formamos parte de una industria que está centrando sus esfuerzos en mejorar sus procesos de fabricación, utilizar cada vez menos tintas en los envasados, optimizar los transportes y facilitar la puesta en obra de los materiales aislantes
Estos siete beneficios son solo una pequeña parte de las ventajas que aportan los aislantes a las personas y al entorno en el que habitan. Concluimos con un dato impactante. A lo largo de su vida útil, los materiales aislantes de URSA son capaces de ahorrar más de 500 veces la energía empleada en su fabricación, transporte e instalación.
La casa LRPD se ubica en el corazón de la ciudad de Sevilla, un ático dúplex perteneciente a un inmueble plurifamiliar de los años 80, de amplia superficie y bien orientado, pero que en la primera visita que realizamos tras la adquisición por parte de sus actuales habitantes no lo parecía, pues arrastraba una configuración típica de aquella época con largos pasillos de distribución y estancias inconexas, sobre la que se había intervenido a lo largo del tiempo con reformas no muy afortunadas que habían dado como resultado una vivienda oscura, fragmentada, anodina y fría, de espacios olvidados y funcionalidad limitada.
El esquema original de la vivienda sobre el que se interviene polariza los espacios servidores (excesivos y mal aprovechados) y los espacios servidos (por lo general poco cualificados), distanciándolos tanto física como conceptualmente, constriñendo, imponiendo y limitando el modo en que este espacio doméstico puede ser vivido en su cotidianeidad. La parte positiva, que las cualidades y oportunidades de la vivienda estaban allí, ocultas, calladas y latentes, por lo que tan solo era necesario desenterrarlas y darles una nueva vida.
Así pues, parecía claro que la estrategia proyectual debía apoyarse en la recuperación de aquellas cualidades y ámbitos que habían sido ignorados y olvidados, propiciando y provocando al mismo tiempo el surgimiento de renovadas y en ocasiones diferentes relaciones entre ellos y el conjunto del ámbito doméstico.
Espacios carentes de uso o destinados a zonas de almacenamiento despojados de luz y de cualidades arquitectónicas son rehabitados, dignificados y reinsertados en el conjunto de la vivienda partiendo de una demolición estratégica, de manera que no existan en el nuevo espacio doméstico propuesto ámbitos secundarios menos cualificados y persiguiendo la consecución de un entorno desjerarquizado, homogéneo en cuanto a sus acabados, el cuidado de los materiales empleados y su calidez, rescatando y poniendo en valor al mismo tiempo aquellas pre-existencias valiosas del inmueble (cualidades espaciales de determinados espacios, variaciones en la orientación solar y el modo en que penetra la luz en las distintas zonas de la vivienda, texturas materiales y lumínicas que habían sido ocultadas) con la finalidad de caracterizar los diferentes ámbitos del nuevo hogar.
En atención a la búsqueda de esta desjerarquización, la intervención propuesta intenta difuminar los límites de las distintas habitaciones originales de la vivienda a través de la concatenación y entrelazado de sus estancias transformadas y la posibilidad de fusión ocasional de las mismas, tanto visual como programáticamente, generando una promenade que actúe como soporte para el acomodo de la vida actual de sus nuevos habitantes, dejando hueco y espacio entre las preexistencias para que su cotidianeidad pueda fluir, y ofreciendo un entorno doméstico abierto capaz de acoger en un futuro las variaciones y evoluciones que ésta, inevitablemente, experimentará con el paso del tiempo.
Obra: Casa LRPD
ubicación: Sevilla, España
arquitecto: Jorge Mingorance Alonso
Año: 2018-2019
Superficie: 260,00 m2
Emplazamiento: Sevilla
Constructoras: Quales construcciones integrales, Grupo Gubia, Cocinel-la
Fotografía: Joaquín Puga
Tras unas semanas de reclusión debido a la pandemia provocada por el COVID-19, hemos aprovechado para charlar con el arquitecto Moisés Puente, actualmente afincado en Barcelona, sobre su labor como editor y su proyecto editorial independiente Puente editores que publica libros de teoría y crítica de la arquitectura y del arte y que pretende servir de plataforma para proyectos independientes.
Sus publicaciones han recibido diversos premios y en 2010 se le concedió el premio FAD de Pensamiento y Crítica. Con toda la experiencia profesional acumulada a lo largo de estos años, en 2016 fundó su propio sello editorial, Puente editores, centrado en ensayos sobre arte y arquitectura.
Sin más preámbulos os dejamos con la entrevista que hemos tenido la oportunidad de realizarle.
¿Cómo, cuándo y por qué surgió Puente editores?
Después de varios años trabajando como editor en la Editorial Gustavo Gili, y a raíz de la reducción de títulos de arquitectura como consecuencia de la crisis económica de 2008, creí que había un sector que desgraciadamente se estaba descuidando por parte de las editoriales especializadas, el ensayo de arquitectura, un campo en el que siempre me he sentido muy cómodo. Fue así cómo en mayo de 2016 me lancé con este proyecto propio con el lanzamiento de un primer título, la traducción del clásico Los Ángeles. La arquitectura de cuatro ecologías, de Reyner Banham, con intención de sacar un par de títulos al año. La idea inicial era compaginar libros de autores contemporáneos con otros títulos olvidados más antiguos que no se habían traducido al castellano, pero con el tiempo me di cuenta que la velocidad de publicación debía ser otra, y que estas categorías podían revisarse.
¿Te has encontrado con muchas dificultades para ponerlo en marcha? ¿Cuáles han sido las más problemáticas?
La gran dificultad, además de la económica, fue pasar de ser editor a ser editorial. Hasta entonces había trabajado solo como editor para otras editoriales, pero montar una editorial significa muchas cosas más que ser editor, pues es necesario de hacerse cargo de cuestiones legales, de producción, de promoción y de venta que hasta entonces desconocía. Tenía la ventaja de que llevaba años en el mundo editorial, de modo que contaba con ciertas herramientas, pero he tenido que aprender muchas cosas sobre la marcha.
¿Cuál fue (o es o será) el momento más crítico una vez comenzado?
En una editorial, cada paso que se da, cada título que se lanza ya es en sí un momento crítico, pues con cada título reformulas o matizas la línea editorial. Mantener una congruencia de títulos es la parte más crítica de la labor editorial.
En otros términos, estos momentos de la crisis sanitaria del Covid-19 suponen un desafío a la resistencia, pues el parón en las ventas han golpeado tan fuerte el sector que hace difícil su ya de por si precaria existencia.
Combino mi trabajo diario como editor en la Gustavo Gili y como director de la revista 2G y de la colección de ensayos que publico en inglés para la editorial alemana Walther König, editorial que también publica la 2G, con mis labores ya no solo como editor de Puente editores, sino con traducciones o redacción de artículos. Por el resto, las labores de edición son un trabajo lento y paciente, de horas en soledad frente al ordenador, y también de mucho papeleo.
¿Cómo seleccionas los títulos a publicar?
La selección depende de muchos factores, y he de decir que tiene mucho que ver cómo a uno se acerca a la información, desde estar atento a los catálogos de editoriales internacionales (para el caso de libros traducidos) a saber qué es lo que está pasando en la academia española e internacional, pasando por sugerencias de amigos, información que ves pasar por la pantalla de tu ordenador e incluso con encuentros casuales. En otros casos, también depende de las ocasiones que a uno se le presentan (como las colaboraciones con museos o escuelas de arquitectura que he publicado), pero casi siempre la decisión final es bastante personal.
Querría dar una permanencia a los títulos que publico, libros que tengan vigencia por un tiempo, no material de consumo inmediato.
Una vez seleccionado el título que se quiere publicar, y en qué colección o formato se quiere hacer, se sigue un proceso bastante estándar en todas las editoriales: contrato con los autores o editores extranjeros, edición o traducción del texto, correcciones, diseño gráfico, más correcciones, hasta finalmente llegar a imprenta, y de ahí a las librerías.
¿Cómo es el proceso de diseño y desarrollo de una publicación de Puente editores?
En muchos de los libros de la editorial, así como en la colección principal de teoría e historia de la arquitectura, trabajo siempre con el diseñador, Rafa Mateo. En el caso de esta colección, lo difícil fue establecer una imagen clara, para lo que las ilustraciones de Rafa Mateo son claves, y un formato asequible, a la vez que se ajustaba mucho el precio de venta al público. Una vez decidida la línea de la colección, se repite a cada título, aunque existen pequeñas diferencias que siempre trato con el diseñador. La confianza con el diseñador es clave a la hora de plantear un diseño.
¿Cómo es el proceso de comercialización de una publicación de Puente editores?
En mi caso, la distribución tanto a librerías o plataformas on-line, de España y de Latinoamérica, la lleva la distribuidora Logilibros de la Editorial Gustavo Gili, quienes tienen una larga experiencia en edición y distribución de libros de arquitectura y arte.
¿Cuáles son tus referencias?
Hay muchas editoriales que me han servido de referencia, desde las míticas colecciones de la Editorial Gustavo Gili a la colección de textos de arquitectos de El Croquis Editorial o la magnífica colección de libros de arquitectura y arte que hace años publicaba el Colegio de Aparejadores de Murcia. De entre las editoriales independientes actuales, me gusta mucho la labor que están haciendo en estos momentos en España editoriales como Consoni, Caniche,Tenov o Bartlebooth, e internacionales como AA Publications, Sternberg Press, Black Square, Alias o Caja Negra, pero la lista es muy extensa.
¿A qué segmento de público/cliente te diriges?
Imagino que a todo aquel estudiante de arquitectura o arquitecto que tiene curiosidad por aquello que está sucediendo en el mundo de la arquitectura, y con la suficiente paciencia como para leerse un libro que no solo tenga imágenes. También a aquel lector de otros campos afines que se quieren aproximar a la arquitectura desde su vertiente de pensamiento más contemporánea.
¿Cómo y para qué utilizas las “nuevas tecnologías”? ¿La “red” ha facilitado vuestra labor? ¿En qué sentido?
En el caso de pequeñas editoriales como la mía, las redes sociales son claves para poder dar a conocer y visibilizar lo que estás haciendo, más aún si se piensa en el público latinoamericano. Es una buena manera de llegar al público interesado en tus libros, aunque la red de librerías desempeña una labor fundamental.
¿Compaginas o complementas esta actividad con otras labores o en otros campos?
Además de las labores editoriales, dedico buena parte de mi tiempo a la traducción de textos.
¿Cómo ves el futuro de la arquitectura? ¿Y el de la profesión?
Veo una muy buena salud en la arquitectura de las generaciones más jóvenes, aunque me temo que en nuestro país desgraciadamente pasa por la precariedad.
¿Qué mejoras crees que son fundamentales y que deberían ser puestas en marcha de forma inmediata?
Un aumento de la cultura arquitectónica en general para que los clientes puedan aceptar la buena arquitectura, y una política de concursos que de acceso a las nuevas generaciones.
Como “emprendedor” ¿qué opinas de los arquitectos que “abren y/o recuperan” nuevos campos y/o enfoques de la profesión?
Todo aquello que signifique ampliar los campos de acción del arquitecto siempre será una buena noticia.
¿Estás contento con la trayectoria realizada hasta ahora? ¿Qué proyectos de futuro te esperan?
Me gustaría poder salir algo de la precariedad y abordar proyectos más ambicioso, pero en general estoy satisfecho con los 17 títulos que he sacado hasta el momento. Los nuevos proyectos incluyen ensayos de autores como Beatriz Colomina, Kersten Geers, Alejandro de la Sota y Sigurd Lewerentz, pero saldrán un poco retrasados por la situación que ha dejado el coronavirus.
Para acabar, ¿qué le aconsejarías a los actuales estudiantes y futuros profesionales de arquitectura?
Que hay muchas maneras de ser arquitecto, y que escojan bien en cuál de ellas se sienten mejor.
Una de las enseñanzas más hermosas que guardo de mi madre y abuela es haber aprendido a hacer la compra en el mercado, ese maravilloso ritual que repetíamos cada semana, y que empezaba con el armado de la lista y la preparación del canasto. Ya en el mercado pasábamos por los puestos saludando a las “caseras” y “caseros”, y parábamos según la prioridad y presupuesto de la semana. Preguntábamos por los precios y por los productos de estación, y seleccionábamos las unidades que cumpliesen con el estricto escrutinio del tacto y olfato de mis mentoras. Allí fue mi primer encuentro con la muerte, al ver como sacrificaban pollos y gallinas para luego exhibirlos colgados de las patas, y en general con el maravilloso ciclo de la vida y de la naturaleza.
Allí también aprendí el arte del regateo que a mis hijos todavía sorprende, a esperar la “yapa” como atención por la compra, y a controlar la balanza y la cuenta sin ser demasiado evidente.
Como imaginarán, en mi casa yo soy el que hace el “mercado”. Me encanta repetir ese ritual de mi niñez, y elijo siempre a la verdulería y a la carnicería de barrio sobre las grandes cadenas de supermercados. No es cuestión de precio, sino de calidad, de frescura y, sobre todo, de confianza.
“Elijo siempre a la verdulería y a la carnicería de barrio sobre las grandes cadenas de supermercados. No es cuestión de precio, sino de calidad, de frescura y, sobre todo, de confianza.”
En la ciudad de La Plata (Argentina), donde vivo, tenemos la suerte de tener no sólo diversas verdulerías y carnicerías cerca de casa, sino de que existan ferias transitorias que van rotando entre diversos espacios públicos. Arrancan temprano por la mañana y se van hacia el mediodía, dejando todo limpio, o casi limpio. Gracias a ello comer sano es una decisión, ya que hay ofertas para los diversos bolsillos.
“Gracias a ello comer sano es una decisión, ya que hay ofertas para los diversos bolsillos.”
Uno de los soportes principales de estos mercados es el cinturón hortícola de la ciudad, que ha sido caracterizado y preservado en los dos últimos planes de desarrollo urbano, y que alberga diversos invernaderos y huertas. También se regula la apertura de hipermercados dentro del casco urbano, permitiéndose sucursales de menor tamaño. Como se puede apreciar, la municipalidad cumple un rol fundamental en el sostenimiento de esta oferta, dado que regula los usos del suelo para preservar las zonas agro-productivas, regula la apertura de grandes superficies comerciales que afectarían a los comercios locales, y organiza y reglamenta el uso de los espacios públicos para que se desarrollen las ferias.
“Como se puede apreciar, la municipalidad cumple un rol fundamental en el sostenimiento de esta oferta, dado que regula los usos del suelo para preservar las zonas agro-productivas, regula la apertura de grandes superficies comerciales que afectarían a los comercios locales, y organiza y reglamenta el uso de los espacios públicos para que se desarrollen las ferias.”
En Lima, con la “modernización” de la ciudad, y bajo la bandera del “libre mercado”, hemos permitido que estos maravillosos espacios desaparezcan o languidezcan en la sombra de las grandes cadenas, afectando no sólo nuestra dieta y calidad de vida, sino también el trabajo de nuestros vecinos, quienes administraban y atendían estos negocios. Se ha afectado también la sostenibilidad de los pequeños productores, que difícilmente pueden mantener los precios y soportar las condiciones comerciales que las cadenas comerciales imponen. La consecuencia de ello es que nos hemos distanciado más aún de la naturaleza, y que nuestros hijos tienen menos conciencia que nosotros sobre el verdadero origen de los insumos que componen sus alimentos.
“Se ha afectado también la sostenibilidad de los pequeños productores, que difícilmente pueden mantener los precios y soportar las condiciones comerciales que las cadenas comerciales imponen. La consecuencia de ello es que nos hemos distanciado más aún de la naturaleza, y que nuestros hijos tienen menos conciencia que nosotros sobre el verdadero origen de los insumos que componen sus alimentos.”
Pero no todo está perdido. Gracias al esfuerzo de algunos empresarios, cooperativas y emprendedores, podemos disfrutar de ferias de comercio justo como la Agroferia Campesina de la Avenida Brasil, donde son los mismos productores quienes comercializan sus mercancías, o de las diversas bioferias que se emplazan en los distintos distritos de la ciudad. También es importante destacar la labor de Gastón Acurio en hacer visibles estos espacios, “descubriéndolos” y valorándolos para la sociedad en general.
“Gracias al esfuerzo de algunos empresarios, cooperativas y emprendedores, podemos disfrutar de ferias de comercio justo como la Agroferia Campesina de la Avenida Brasil, donde son los mismos productores quienes comercializan sus mercancías, o de las diversas bioferias que se emplazan en los distintos distritos de la ciudad.”
Es evidente que los mercados deben evolucionar junto a la sociedad, y que la tecnología nos ofrece nuevas herramientas que debiéramos saber aprovechar para mejorar la conexión con los productores, mejorar la eficiencia de los puestos y reducir la merma por desperdicio. Un destacado ejemplo de ello es el proyecto “Fresh Park Karari” que se implementó en la ciudad de Uchiko, en Japón, para dar sostenibilidad al cinturón hortícola, y no perderlo por la presión del suelo urbano. Se diseñó un modelo comercial en base la habilitación de ciertos mercados de barrio y a la implementación de una plataforma digital que permitía una conexión directa de la góndola con el productor. De esa forma, el comprador sabía de dónde venía lo que estaba consumiendo, el productor llevaba la mercancía justa que se demandaba para la venta, y se generaba una sana competencia entre ellos por los productos mejor valorados. Este modelo es totalmente aplicable.
“Es evidente que los mercados deben evolucionar junto a la sociedad, y que la tecnología nos ofrece nuevas herramientas que debiéramos saber aprovechar para mejorar la conexión con los productores, mejorar la eficiencia de los puestos y reducir la merma por desperdicio.”
Existen diferentes formas de recuperar estos maravillosos espacios públicos que son los mercados. Pero lo que queda claro es que lo primero que debemos hacer es valorarlos en todas sus dimensiones, planificar la ciudad para que sean sostenibles, para que recuperen su rol en la economía doméstica y para volver a acercar a la comunidad con los productores promocionando estos formatos de ferias temporales en nuestros espacios públicos. Es también fundamental identificar y preservar el poco suelo con valor agrícola que se mantiene en los valles, estimulando la producción y aportándole sostenibilidad desde la reducción de la distancia con el consumidor final.
El momento es ahora. Asumamos el reto de organizar el crecimiento de la ciudad de forma estratégica y sostenible, protegiendo y estimulando la producción agrícola en nuestros valles, recuperando los lazos humanos que alguna vez tejieron nuestros barrios y flexibilizando el uso de nuestros espacios públicos para el fortalecimiento de nuestros intercambios.
Nota: El presente artículo ha sido motivado por los relatos de los ponentes y, en particular, por las palabras de destacado empresario nacional Gastón Acurio, en el panel “Ferias y Mercados en el Espacio Público” desarrollado durante el Foro Internacional de Intervenciones Urbanas (Lima, 08/2019), organizado por Lima Como Vamos.
A vueltas como estamos siempre bombardeados con rankings y parametrizaciones de dónde se vive mejor y en función de qué, el debate en nuestros país vuela de Madrid a Barcelona, pasa por Zaragoza, Valencia o Bilbao, alcanza Sevilla o directamente estalla en una liga más vertical en la que juegan nuestros pueblos contra las capitales de provincias con la manida calidad de vida en boca de todos a todas horas. A veces, un viajero inteligente viene a decirnos lo que no queremos saber de las ciudades donde vivimos, señalando las virtudes y defectos de la capital y la capital condal, la una envuelta en una obra eterna que la somete a pertinaz y constante observación por parte de sus habitantes, la otra tan pagada de sí misma que ha olvidado su reciente conversión en ciudad low cost destino erasmus, spring breakers, turistas, modernos, jóvenes y artistas, mercaderes, comerciantes y visitantes de alguna de sus cientos de ferias y festivales.
Al norte de nuestra península, Europa reparte sus brotes verdes entre Estocolmo, que fue capital verde europea en 2019 y Hamburgo, con idéntico galardón un año después. Resulta divertido -sino grotesco o descorazonador directamente- que Murcia o Valencia se presentaran candidatas -obviamente no estuvieron entre las ocho finalistas. Quizá Pamplona o Vitoria tenían bastantes más motivos, no tanto Zaragoza, y desconocemos si Sabedell. Por suerte Madrid andaba ocupada con la carrera olímpica y olvidó presentarse de tal forma que evitó a sus habitantes el bochorno de volver a defender las verdes cualidades de su metrópoli que como sabemos se basaban en una concejal de medioambiente cuyo único mérito, además de ser la señora del ex-presidente del gobierno era disimular disimular con gracia entre los árboles los medidores de polución en los dos pulmones urbanos -el Retiro y la Casa de Campo. y un tráfico infernal sólo aliviado por la futura desaparición de las series históricas de contaminación por obra y gracia de la persona antes citadas, una calle 30 que quiso ser gran circunvalación y cambios de nombre dejando perpleja a la Unión Europea, que quiso sancionarla, y alguna otra fruslería como la ausencia casi total de red de carriles bici en el interior de la ciudad.
La diferencia con las ciudades verdes salta a simple vista. Mientras unas crecen a costa de consumir suelo, las otras lo hacen del lado de sus árboles y lagos, integrando el medio urbano en lo rural o natural -que estaba antes, que estuvo siempre- reclamando para sí situaciones intermedias como el rurban (rural+urbano). Algo de ello hay también en la Sociópolis valenciana cuyos huertos urbanos recuperan las antiguas acequias y zonas agrarias para integrarlas en el un conjunto de viviendas sociales que proyectaban conocidos arquitectos internacionales. Lamentablemente su construcción avanza muy despacio y algunos proyectos quizá no han entendido aquello de que
Al otro lado del Atlántico ciudades como Portland hace que tiempo que apostaron por el smart growth (crecimiento inteligente) lo cual implica relegar al automóvil en su papel como actor urbano secundario principal para primar un modo de vida conocido como slow movement que se complementa con manifestaciones de velocidad lenta y distancias cortas en torno a las comida como slow food, lo cual no implica que retrocedamos sobre nuestros pasos y volvamos a vivir en aldeas y comunidades autosuficientes, ni siquiera que debamos perseguir el sueño de Disney en comunidades como Celebration, sino simplemente reflexionar sobre los dulces conceptos del new urbanism y entender desde lo melancólico o ñoño como posturas radicales, pueden surgir formas de habitar respetuosas y necesarias si no queremos sucumbir a la Macdonalizacióny la Disneylandificación de nuestro tiempo y nuestros espacio.
Más allá de nuestras fronteras, años después de entender que las bicicletas no son sólo para el verano sino que son un medio de transporte más, el debate ha girado hacia nuevas cuestiones como la de evitar accidentes por la segregación de los espacio de circulación. Así, las comunidades en las que shared space (espacio compartido) trata de abrirse paso, no discriminan los vehículos en calzadas diferentes, sino que buscan la convivencia libre y respetuosa, incluso peatones, en una sola vía de uso múltiple en la que los medios y las distancias se retan frente a las conciencias, dejando así por resolver la cuestión de si la ciudad, tal como la conocemos en el s. XXI, es un lugar que el hombre puede llegar a controlar en favor de una sociedad inquieta y múltiple, o simplemente sigue siendo el escenario actual de nuestra velocidad y avaricia, disfrazando de ser urbano nuestro yo depredador.
bRijUNi architects (Beatriz Villanueva y Francisco Javier Casas Cobo).
Riyadh (Arabia Saudí), junio 2009
La revista “L’Esprit Nouveau” fue una importante revista de arte francesa, publicada entre 1920 y 1925 que alcanzó los 28 ejemplares con un promedio de 100 páginas y con imágenes en color. Fue la revista del movimiento purista y su ámbito fue internacional, llegando a alcanzar bastante difusión en países como México.
Colección completa de la revista L’Esprit Nouveau (1920-1925)
La revista “L’Esprit Nouveau”, cuyo título es un homenaje a Apollinaire, y subtitulada Revue Internationale d’Esthétique. Editada en París, fue dirigida en sus tres primeros números por uno de sus tres fundadores, el poeta dadaístaPaul Dermée, (fue importante colaborador inicial, pero sólo participó durante los primeros siete números), Amédée Ozenfant y Charles-Edouard Jeanneret (Le Corbusier). Colaboraron poetas, artistas y músicos como Aragon, Bissière, Breton, Carrà, Cendrars, Cocteau, Éluard, Max Jacob, Lalo, Milhaud, Raynal, Satie, Tzara.
La colaboración entre los dos fundadores, que habían firmado juntos los artículos, terminó en el número 19. A partir de entonces cada uno firmó los suyos propios. De la revista y de su colaboración salieron textos tan famosos como Vers une architecture (números 1-3, 5, 8-10 y 13-16).
En 1925 Le Corbusier, que había publicado en la revista numerosos proyectos arquitectónicos teóricos, como la casa Citrohan, diseñó un pabellón con su nombre para la Exposición Internacional de París.
Su temática abarcaba un gran número de campos, con el purismo como eje (en ella se publicó el manifiesto purista, razón y ser de la revista y su primer número apareció el 15 de octubre de 1920), desde la discusión estética general a la arquitectura, pasando por la literatura, el teatro, el cine, la pintura, la escultura, la moda y el mobiliario, entre otros. Aunque cambió varias veces de objetivo principal, aunque fue el órgano de difusión del “purismo”, un intento radical de culminar la “llamada al orden” en el arte de la posguerra. El purismo nace cuando Ozenfant y Le Corbusier publican el 15 de noviembre de 1918, cuatro días después de la firma del armisticio, Après le Cubisme y en sus escritos de 1918/1926 en la revista “L’Esprit Nouveau”, especialmente en Le purisme, del nº 4 (I-1921).
Lo presentan como un movimiento racionalista que se expresa en un “cerebralismo” extremo y riguroso, que el arte ha de desprenderse de los elementos imaginativos y fantásticos para decantarse hacia una perfección plástica lograda mediante reglas estrictas de composición. Por ello desprecian a los impresionistas y defienden a Ingres, Courbet, Cézanne, Seurat, Signac, Matisse… y Picasso y su cubismo, hasta el punto que serán llamados “cubo-puristas”.
La información ha sido recopilada por Eduardo Almalé Artal tras rastrearla a través principalmente de bibliotecas y archivos. Los siguientes repositorios son solo algunos de ellos:
Espacio Ágora. Colegio Nuestra Señora del Pilar | Pablo Moreno Mansilla – Julián Zapata Jiménez | Álvaro Viera Fotógrafo
La cuadratura del círculo.
Siendo conocedores de los retos sociales y educativos a los que los centros de aprendizaje se enfrentan en la actualidad, desde nuestra profesión vemos a los formadores y profesores como maestros de lo imposible, merecedores de todo nuestro respeto.
La propuesta del concurso en el Colegio Nuestra Señora del Pilar de Valladolid no era sencilla y supuso desde el principio un reto para nosotros.
Hemos entendido éste Proyecto, como una metáfora de las dificultades con las que nos encontramos en nuestras etapas de formación y a lo largo de la vida. De cómo en ocasiones podemos sentirnos perdidos y cómo una buena orientación y guía nos lleva a seguir nuestro camino.
La tarea educativa es compleja, casi un teorema imposible de descifrar; qué funciona, qué no, qué corrientes nuevas llegan, qué es de verdad importante, cuánto es conocimiento, cuánto es formación, cómo adaptarse a las nuevas tecnologías, cómo conectar con los alumnos y jóvenes…
La cuadratura del círculo es un teorema irresoluble, sólo se puede calcular por el método de repeticiones sucesivas.Y ése es un paralelismo más con la educación.
Seguramente no exista una única forma de entender las cosas y podríamos hablar de un método por educador y por alumno. Una educación 1×1, entenderse desde la cercanía, desde lo familiar. A partir de repeticiones sucesivas.
Con este proyecto devolvemos el reto, convertido en un ejercicio divertido e intelectual que representa el recorrido vital de cada uno de nosotros. Formar al ser humano perfecto no es un gesto de fe, es en realidad el fruto de un buen trabajo y la dedicación de unos buenos profesionales.
No presumiremos de haber resuelto el teorema, pero sí de poner en las manos del Colegio una solución actual, respetuosa con la historia del centro, versátil, capaz de adaptarse a todas las actividades que requiere el edificio e incluso a aquellas que no hemos podido imaginar.
Construir lo imposible.
El Ágora es el corazón del Colegio. Ubicado en el patio sur con una forma perfectamente circular insertada en un cuadrado perfecto. Es al mismo tiempo lugar de encuentro, espacio para eventos, distribuidor y foco de tantas acciones como alumnos lo recorran.
Es fruto de un ejercicio plástico, casi escultórico, en el que una nueva rampa accesible crece con una pendiente constante. Esta rampa es la metáfora de la vida, de los años de formación y de la búsqueda del conocimiento.
La misma rampa en su ascenso va generando un graderío en el que cada vez sumamos más espacios, sumar para crecer. Un ejercicio tectónico como un campo de juego donde la topografía no obliga al espacio, sino que libera la imaginación de los usuarios para conquistar y hacer suyo el lugar.
Un espacio cubierto, acristalado controlando los rigores climáticos y un Ágora en planta nos brindan mil oportunidades de uso.
El trabajo arquitectónico propuesto es un volumen de gran potencial, casi trabajado con las manos, casi un trabajo de artesanía que promete no dejar a nadie indiferente.
En esa búsqueda de lo versátil de nacer para estar preparados para el cambio, las esquinas del círculo del ágora se convierten en lugares de oportunidad: accesos directos a espacios clave, lugares para pequeñas reuniones, encuentros con familias, incluso presentaciones públicas y eventos culturales o de ocio.
Matrices de la intervención.
FUNCIONALIDAD
Un acceso fácil, rodeado de gradas para la relación, convierte la antigua planta sótano en una Planta de Acceso.
Un espacio excavado hasta esta cota, convierte un jardín en desuso en el nuevo CENTRO VITAL del colegio. Un espacio de acceso, de paso, de reunión, de trabajo, de juego, de relación, de estudio, de reflexión.
ILUMINACION
La cobertura del patio y su excavación hasta la cota baja, ordenan un espacio muy iluminado, que irradia luz a todos los ámbitos perimetrales y usos que la rodean.
Una trama de madera matemáticamente estructurada tamiza la luz, convirtiendo la cubierta del patio en UN RETABLO QUE MIRA AL CIELO.
ESPIRITUALIDAD
Una rampa circular ascendente conecta la planta de acceso con la antigua planta principal donde se desarrollan las tareas administrativas, de dirección y pastoral del centro.
TRANSPARENCIA
Hemos perseguido la consecución de un espacio abierto transversal mediante usos que bien visualmente o físicamente se comunican siempre entre sí. Desde el acceso se ve el Ágora. Desde el Ágora se ven todas las plantas del edificio, la Capilla, la Biblioteca. Desde la Biblioteca, se ve la Sala de Silencio, la Administración, el vestíbulo, la plataforma de acceso….espacios que se relacionan física y visualmente.
Unas miradas cruzadas que generan sinergias, relaciones, nunca indiferencia.
Espacio Ágora. Colegio Nuestra Señora del Pilar | Pablo Moreno Mansilla – Julián Zapata Jiménez | Álvaro Viera Fotógrafo
Espacio Ágora. Colegio Nuestra Señora del Pilar | Pablo Moreno Mansilla – Julián Zapata Jiménez | Álvaro Viera Fotógrafo
Espacio Ágora. Colegio Nuestra Señora del Pilar | Pablo Moreno Mansilla – Julián Zapata Jiménez | Álvaro Viera Fotógrafo
Espacio Ágora. Colegio Nuestra Señora del Pilar | Pablo Moreno Mansilla – Julián Zapata Jiménez | Álvaro Viera Fotógrafo
Espacio Ágora. Colegio Nuestra Señora del Pilar | Pablo Moreno Mansilla – Julián Zapata Jiménez | Álvaro Viera Fotógrafo
Espacio Ágora. Colegio Nuestra Señora del Pilar | Pablo Moreno Mansilla – Julián Zapata Jiménez | Álvaro Viera Fotógrafo
Espacio Ágora. Colegio Nuestra Señora del Pilar | Pablo Moreno Mansilla – Julián Zapata Jiménez | Álvaro Viera Fotógrafo
Espacio Ágora. Colegio Nuestra Señora del Pilar | Pablo Moreno Mansilla – Julián Zapata Jiménez | Álvaro Viera Fotógrafo
Espacio Ágora. Colegio Nuestra Señora del Pilar | Pablo Moreno Mansilla – Julián Zapata Jiménez | Álvaro Viera Fotógrafo
Espacio Ágora. Colegio Nuestra Señora del Pilar | Pablo Moreno Mansilla – Julián Zapata Jiménez | Álvaro Viera Fotógrafo
Espacio Ágora. Colegio Nuestra Señora del Pilar | Pablo Moreno Mansilla – Julián Zapata Jiménez | Álvaro Viera Fotógrafo
Espacio Ágora. Colegio Nuestra Señora del Pilar | Pablo Moreno Mansilla – Julián Zapata Jiménez | Álvaro Viera Fotógrafo
Espacio Ágora. Colegio Nuestra Señora del Pilar | Pablo Moreno Mansilla – Julián Zapata Jiménez | Álvaro Viera Fotógrafo
Espacio Ágora. Colegio Nuestra Señora del Pilar | Pablo Moreno Mansilla – Julián Zapata Jiménez | Álvaro Viera Fotógrafo
Espacio Ágora. Colegio Nuestra Señora del Pilar | Pablo Moreno Mansilla – Julián Zapata Jiménez | Álvaro Viera Fotógrafo
Espacio Ágora. Colegio Nuestra Señora del Pilar | Pablo Moreno Mansilla – Julián Zapata Jiménez | Álvaro Viera Fotógrafo
Espacio Ágora. Colegio Nuestra Señora del Pilar | Pablo Moreno Mansilla – Julián Zapata Jiménez | Álvaro Viera Fotógrafo
Espacio Ágora. Colegio Nuestra Señora del Pilar | Pablo Moreno Mansilla – Julián Zapata Jiménez | Álvaro Viera Fotógrafo
Espacio Ágora. Colegio Nuestra Señora del Pilar | Pablo Moreno Mansilla – Julián Zapata Jiménez | Álvaro Viera Fotógrafo
Obra: Espacio Ágora. Colegio Nuestra Señora del Pilar
Localización: Valladolid, España
Arquitectos: Pablo Moreno Mansilla – Julián Zapata Jiménez
Colaboradores: Elena López Oterino, Manuel Sánchez Hernández, Adriana Culla Leal, Iskra Sergeeva Martsenkova
Aparejador : Luis García Cebadera
Estructuras: José Ignacio Viñals. ISTEN
Instalaciones: PLENUM Ingenieros
Constructora: CONSTRUCCIONES Y OBRAS CASPEÑA S.L.
Promotor: Fundación Educación Marianista Domingo Lázaro
Fotografía: Álvaro Viera | Architectural Photography
Hace trescientos años, los intelectuales de la Ilustración europea construyeron una mitología de la tecnología. Esta mitología, influida por una mezcla de humanismo, colonialismo y racismo, ignoró la sabiduría local y las innovaciones indígenas, que consideró primitivas. Ahora, nos hemos dado cuenta de que el legado de esta mitología sigue influyendo en nosotros.
Pese a que los diseñadores son conscientes de la necesidad urgente de reducir el impacto negativo del ser humano en el medio ambiente, siguen perpetuando la misma mitología de la tecnología basada en la explotación de la naturaleza. Al responder al cambio climático con grandes infraestructuras y diseños homogéneos de alta tecnología, ignoramos conocimientos milenarios acerca de cómo vivir en simbiosis con la naturaleza. Si no se aplican sistemas más flexibles que integren el respeto a la biodiversidad como un componente esencial, los diseños seguirán siendo inherentemente insostenibles.
Lo—TEK, término que deriva del inglés Traditional Ecological Knowledge (conocimiento ecológico tradicional), es un conjunto de conocimientos, prácticas y creencias multigeneracionales que contrarresta el prejuicio de que las innovaciones indígenas son primitivas y ajenas a la idea misma de tecnología. Es sofisticado y está diseñado para trabajar de forma sostenible con ecosistemas complejos.
Con un prefacio del antropólogo Wade Davis y cuatro capítulos, Montañas, Bosques, Desiertos y Humedales, este libro explora miles de años de sabiduría y diseño inteligente procedentes de 18 países, entre los que se cuentan Perú, Filipinas, Tanzania, Kenia, Irán, Irak, India e Indonesia. Redescubrimos una mitología antigua en un contexto contemporáneo, radicalizando así el espíritu de la naturaleza humana.
Sobre el editor y autor
La académica y autora Julia Watson es directora y creadora de Julia Watson Studio, un centro experimental, de paisajismo y diseño urbano, así como también directora y cofundadora de ‘A Future Studio’, un colectivo de diseñadores concienciados y con espíritu por el cambio ecológico global. Es profesora de Diseño Urbano en las universidades de Harvard y Columbia. Tras graduarse en Harvard con la más alta calificación por su trabajo en conservación y paisajes espirituales, publicó en Nakhara Journal, Water Urbanisms East, World Heritage Sites y Living Culture of Indonesia y es coautora de Spiritual Guide to Bali’s UNESCO World Heritage. junto a J. Stephen Lansing.
Sobre los diseñadores
Piera Wolf y Claudine Eriksson formanW—E studio, un estudio creativo multidisciplinar con sede en Zúrich y Nueva York que se esfuerzan por unir el tiempo y el espacio entre dos ciudades muy distintas y en constante evolución. Tanto Piera como Claudine han sido reconocidas individualmente por publicaciones y organizaciones como The New York Times, Dazed Digital, Rolling Stone, Slanted, entre muchas otras. Han impartido charlas, cursos y talleres en lugares como la Escuela de Artes Visuales de Nueva York, HTW Berlin, Google Creative Lab y la Universidad de las Artes de Zúrich.
Es difícil saberlo. Lo que si parece claro es que el fin del ensimismamiento objetual ha llegado para quedarse. Con eso no quiero decir que todavía hoy no aparezcan en el firmamento edificios de una potencia formal vacía de contenidos. Algunos blogs y las revistas al uso suelen dar cuenta con ceguera de esos ejercicios de banalidad que provocan una pregunta inmediata,
¿por qué?
Sin embargo cada vez más, tanto las nuevas generaciones de arquitectos jóvenes, como algunos de los arquitectos en ejercicio, comprenden que el tiempo donde la arquitectura solamente debía responder a las ambiciones políticas de los gobernantes y a la egolatría desmesurada del eterno aspirante a entrar en el olimpo de los archistars, ha muerto. No volverá. Se ha volatilizado el tiempo de la banalidad por defecto.
Quizás sea un exceso de optimismo, pero sería bonito pensar que los proyectos que surgen desde la asunción de un cambio de ciclo proyectual, se formatean como afirmaciones positivas que ponen al otro, al usuario y/o ciudadano en el centro de las repuestas.
Con el fin de la arquitectura taxidérmica, de pieles lustrosas y conceptos muertos, la finalidad de toda arquitectura cambia de objetivo. Ahora entender el entorno social, cultural, económico, tecnológico y político, allá donde el proyecto pasará a ser una realidad vuelve a ser central. La construcción de los relatos asociados a cualquier propuesta, son fundamentales para calibrar si una intención en arquitectura se puede convertir en una ocasión construida. Y sobre todo, si esa ocasión, a parte de haber sido detectada, conlleva un avance sustancial que revierte en los demás.
Si ese proceso de re-focalización de la arquitectura contemporánea se extiende, veremos como el equipamiento abstracto deja de ser una excusa para la acción mercantil por parte de los responsables de la administración, veremos como la oportunidad de alojar personas, familias y colectivos se distancia a años luz de la mera obtención de plusvalías irrazonables y veremos también como una vez caída la venda de los ojos, replantearemos una nueva alianza con la naturaleza, considerando a esta como socia fundamental de un proceso, en lugar de una agresora de la que guarecerse. En definitiva veremos extirpar la sinrazón.
Lo que parece claro, estemos entrando en una nueva era en la arquitectura y el urbanismo, o no, es que un nuevo posicionamiento conceptual se ha instalado en el quehacer de la arquitectura. La expresión en forma de ideas y proyectos de este posicionamiento es de hecho extraordinariamente dispar y apunta, a la vez que bebe, de muy diferentes culturas del pensamiento. Sin embargo hay algo común que puede ser identificado en cada proyecto de esta nueva manera de hacer, en la forma de una especie de sistema inmunológico que abate la banalidad. Es más, podría decirse que en el centro del debate contemporáneo de la arquitectura se ha situado el antídoto contra lo absurdo, caprichoso y banal de mucha arquitectura de los años 90 y de principios de siglo XXI. Algunos de los componentes de este sistema se plantean aquí.
De las grandes geografías
Hablar del hecho urbano y de la arquitectura hoy, es saber detectar las grandes geografías. No solamente las propias del territorio físico, sino que, igual de importante, es saber detectar la geografía social de un entorno urbano, la geografía cultural y como no, la geografía económica. Solamente desde esa especie de zoom_out es posible y creíble empezar a pensar en la arquitectura. El tiempo de las veleidades formales, parametrizadas desde un decimonónico concepto de la composición formal y la fascinación infantil por la máquina han quedado definitivamente atrás.
En realidad hemos pasado de una pseudo postmodernización basaba en una subyugación por la capacidad de cálculo de ciertos ordenadores dotados con el software adecuado, a la firme construcción de un relato basado en una lectura amplia de lo geográfico. Es decir, del bit al átomo_bit, del embobamiento por la máquina en sí misma, al uso de la máquina como herramienta de trabajo capaz de ampliar el ámbito de lo posible.
Todo es geografía y como decía Doreen Massey, la geografía importa porque en primer lugar
está la relación entre lo social y lo espacial: entre la sociedad y los procesos sociales, por un lado, y entre el hecho y la forma de la organización espacial de ambos, por otro lado.1
La visión amplia de la geografía es en definitiva una herramienta de relación entre lo físico y lo virtual, lo real y los datos, lo específico y lo grupal.
De las estructuras cívicas en red
Esta capacidad de análisis estratégica de la que parece haberse dotado la arquitectura está directamente apuntando al hecho de que la ciudad tiene un modelo de comportamiento complejo basado en las estructuras cívicas, físicas y simbólicas de la misma. Esta idea de red cívica o malla cívica interconectada es la base de una sociedad más justa, más acorde con la identidad líquida del ciudadano y en definitiva, viene a conformarse como una especie de tejido más o menos tupido que envuelve la ciudad. Esta red cívica no solamente vive de la proyección, habitualmente errónea cuando se realiza a 5 años vista de las necesidades de una sociedad cambiante en forma de equipamiento, sino que también, y sobre todo, la configura la realidad física en forma de calle, plaza o edificio que a fin de cuentas va a transferir al ciudadano una atmósfera determinada.
En realidad eso quiere decir que el proyecto urbano ya no se sustenta en los deseos de una clase política determinada a sueldo de la democracia mercantil, sino que provee de herramientas a la ciudad, como si de un ente con vida y consciencia propia se tratara, para desarrollar un crecimiento más dialogante y justo con la ciudadanía. En definitiva, un desarrollo estructurado por la empatía.
Ampliar la visión estratégica de la idea de paisaje
Esta misma empatía con el ciudadano la debemos adquirir también con el paisaje. Para ello hace falta ampliar la visión estratégica que tenemos del concepto de paisaje. El paisaje ya no es el fondo verde, ya no es escenografía de lo urbano. El paisaje y la ciudad, el paisaje y la arquitectura se funden en una sola amalgama proyectual. Eso quiere decir que tanto la ciudad como la arquitectura deberían comportarse de forma abierta, con lógicas de adaptabilidad, asumiendo plenamente el vector tiempo en su desarrollo. Darwin ya lo demostró. No sobrevive el más fuerte, sobrevive el más adaptable. Para hacer sobrevivir la arquitectura y el urbanismo, estos tendrían que asumir estrategias de adaptabilidad, de reacción al entorno y en definitiva, moldearse a partir del comportamiento de la naturaleza.
La naturaleza, así en abstracto, nos enseña que no deja pasar ninguna oportunidad para ser productiva, lo que es subproducto metabólico de una especie, es a su vez producto de primera necesidad de otra. De esta forma, la esencia de lo natural consiste en metabolizar y aprovechar en una cadena infinita el ciclo de la vida. Pensemos por un instante en una ciudad que no genera productos de rechazo. Sería una ciudad capaz de autoconstruir una cadena trófica donde la interdependencia es la ley general y el equilibrio dinámico es constante. Por tanto nada es subproducto, nada es banal. Todo tiene un valor en la multitud de procesos de lo urbano.
Renaturalizar como meeting point
Renaturalizar significa adoptar comportamientos complejos teniendo como espejo la naturaleza. Significa conocer sus procesos y aplicarlos en el entorno urbano. Significa entender, comprender y asumir el conjunto de teorías que describen el comportamiento de lo natural. Renaturalizar es incorporar la disciplina de la arquitectura, en el sentido amplio de la palabra, a las ciencias de la complejidad, ese conjunto de estudios avanzados que plantean un ámbito de conocimiento basado en el comportamiento. Es promover la alianza entre lo urbano, como expresión específica de lo natural, y lo natural, como expresión especifica de lo humano. En este triangulo, cuyos vértices son lo natural, lo urbano y lo humano, nada es caprichoso, nada es producto de rechazo. Todo se enmarca en una especie de círculo virtuoso donde la banalidad no tiene cabida.
Renaturalizar es mapificar y balizar este nuevo territorio disciplinar que surge del encuentro de las partes para constituir un todo. Es enlazar y provocar la interacción entre espacios reverberantes. Entre el espacio natural, el espacio urbano y el espacio humano.
Hacia un nuevo simbolismo, una nueva emotividad
Sin duda el factor determinante de la idea de renaturalizar es la capacidad de provocar la emergencia de una nueva concepción del espacio sensible. A partir de esa nueva realidad, más compleja, más intrincada, más rica, pero también más contradictoria, más mestiza, casi diría que más bastarda, la dimensión del observador, del individuo en tanto que usuario y ciudadano, cambia radicalmente. De forma expeditiva, podría llegar a decirse que lo puro, como categoría estética, se vuelve banal, lo ideal, desde una perspectiva espiritual, se transforma en algo ridículo. Todo es materia, de forma que el antiguo concepto de lo espiritual, también es, en tanto que directamente relacionado con lo natural, pura materia. Pero también valdría decirlo al revés. Todo es espíritu, todo es sensible y por tanto simbólico. Todo es emotividad. La fusión, de hecho, la gran fusión contemporánea del pensamiento, consiste en la unicidad de materia y espíritu, asumiendo en lo material una dimensión sensible y reconociendo en lo espiritual una estructura material.
Si esta intuición fuera cierta, el planteo de una nueva estética íntimamente relacionada con lo simbólico y lo emotivo suena a condición necesaria. En el preciso instante en que el ámbito de lo estético no proviene únicamente de la reflexión filosófica, y trasciende esta, para proveerse de contenido también en la acción, el dualismo pensar y hacer trastoca las bases de la estética filosófica, especialmente la Hegeliana, y hunde sus raíces en la ética.
Construir nuevas herramientas proyectuales
Armarse para resistir la banalidad es desarrollar nuevas herramientas proyectuales para la arquitectura y promover un punto de encuentro donde fundir disciplinarmente el urbanismo, la arquitectura y el paisaje. Significa interconectar la esencia de nuestro utillaje proyectual y entender que el proyecto urbano se desarrolla de forma interescalar, donde las fronteras de las decisiones se desvanecen y transitan con fluidez, entre las escalas geográficas, urbanas y humanas, construyendo constelaciones de decisiones relacionadas. Las herramientas para resistir la banalidad son exigentes técnicamente, intelectualmente y emocionalmente. El objeto último del hecho proyectual, el individuo socialmente responsable, se sitúa en el centro. El contrato tácito de la arquitectura es no defraudar con autoreferencias ni intereses personales al conjunto de individuos que se organizan a partir de la condición urbana.
En definitiva, el fin de la banalidad debería conllevar un replanteo profundo de muchas prácticas que han demostrado con creces su alto nivel de obsolescencia, o dicho en positivo, el advenimiento de una nueva era en la arquitectura, obliga a una reconceptualización pausada y rigurosa no tan solo de los puntos cardinales sobre los que se asienta la disciplina, sino también de sus escalas, sus referencias y sus herramientas.
Miquel Lacasta. Doctor arquitecto
Barcelona, septiembre 2013
Notas:
1 MASSEY, Doreen,Un Sentido Global del Lugar, Ed. Icaria, Barcelona, 2012
El pasado diciembre de 2019 se ha publicado enFilm and Furniture que, como indica su nombre, se dedica a todo lo que tenga relación con el mobiliario que aparece en las pantallas, una noticia insólita, que es un indicio más de cómo funciona nuestro mundo actual. La empresa Domeau & Péres ha puesto a la venta la copia de tres muebles que estaban en la Casa Arpel de Mon oncle: el sofá, el banco «daybed» («camadedía«) -según la denominación de esa empresa- y una mecedora, solo se han construido ocho ejemplares numerados y sellados de cada uno y se venden con certificado de autenticidad y contando con la distribuidora oficialLes Films de Mon Oncle. En esta noticia no se indican los precios de cada mueble, sino que para tener más información, se ha de contactar en privado con Film and Furniture.
Supongo que han visto Mon oncle -y si no lo han hecho, háganlo inmediatamente- pero si no la recuerdan, en ella Jacques Tati hace una divertida, inteligente y despiadada crítica del sentido estético de la burguesía de finales de los años cincuenta, que intentaba estar a la «última» construyendo chalés y comprando muebles con formas modernas, aunque no cumplieran con sus funciones y además en el caso del mobiliario, fuera muy incómodo, recuérdese que el protagonista inclina el banco antes citado para poderse acostar, quedando con la postura que podía haber tenido reposando en la «chaise longue» LC4 diseñada por Charlotte Perriand, Pierre Jeanneret y Le Corbusier, tal como aparece en el dibujo que hice hace ya muchos años para un artículo sobre la arquitectura y Tati.
Hulot acostado en el sofá. Dibujo: Jorge Gorostiza
En el texto publicado en Film and Furniture ya se advierte que estas piezas no son
«completamente prácticas»
y que han de
«ser vistas tal vez más como una obra de arte o escultura»,
nadie puede dudar que Tati era un artista -sin profundizar en este término-, pero sus diseños no pretendían ser en sí mismas las obras de un escultor, solo y no es poco, ser caricaturas de otros muebles que existían en ese momento. Por ello si alguien, seguramente con mucho poder adquisitivo, compra una de estas «piezas» y la coloca en su casa, difícilmente podrá usarlo para sentarse y solo le servirá para enseñarlo a sus amistades, como hacía la fatua y ridícula señora Arpel en Mon oncle. Lo que interesa no es el objeto, sino tener el dinero suficiente para comprarlo, y alardear de su posesión sin importar para qué y por qué fue creado.
Estoy seguro que a Jacques Tati le encantaría ver su muebles en las casas de ricos personajes del siglo veintiuno, tan estúpidos como los Arpel del siglo pasado.
Jorge Gorostiza, Doctor arquitecto.
Santa Cruz de Tenerife, diciembre 2019 Autor del blog Arquitectura+Cine+Ciudad
La revista holandesa Wendingen es conocida fundamentalmente por su dedicación a todas las ramas del arte, siendo su intención inicial contemplarlas no como actividades independientes sino como una totalidad integrada. No obstante, la importancia de su contenido arquitectónico fue tal que con frecuencia es considerada también como una de las publicaciones de arquitectura más destacadas de los años veinte.
Wendingen surgió como nueva revista de la asociación neerlandesa de arquitectos y artistas Arquitectura y Amistad, una de las más importantes de este tipo en el país y que, aunque no tenía una orientación estrictamente profesional, agrupaba a las figuras más destacadas del momento.
«Publicada entre 1918 y 1931, la revista holandesa Wendingen es una obra maestra del diseño editorial de todos los tiempos. El artífice de la publicación fue el arquitecto Hendricus Theodorus Wijdeveld, responsable del proyecto tanto en la orientación de los contenidos como en la exquisita presentación en formato cuadrado y encuadernación a la japonesa.»
Sin embargo su planteamiento inicial se apartó bastante del de una revista de artes al uso o de una revista de arquitectura más o menos profesional dedicada a contenidos de actualidad, ya que representó desde su origen un espíritu de creación y libertad en el que se integraron buena parte de las fuerzas más renovadoras del momento.
Pese a ello, en rigor no puede decirse que Wendingen llegara a formar parte del conjunto de publicaciones representativas de las vanguardias más radicales, como podría ser por ejemplo el caso de De Stijl en relación a los movimientos plásticos, o de i10 o ABC dentro de la nueva vanguardia funcional-objetiva. De ellas le separaron entre otras cosas, el sentido de militancia artística o ideológica de aquellas y su escasa vinculación, en el caso de Wendingen, al compromiso de la abstracción. También fue diferenciador, ya en un plano más formal, su carácter netamente ilustrado y su cuidada edición con un alto sentido artístico en la que cada uno de sus ciento dieciséis números, a excepción de la serie de siete dedicados a Wright que eran iguales, tuvo un diseño diferente de portada encargada individualmente a un artista, ilustrador o arquitecto.
Wendingen, vol. 10, nº 3 (1929)
«Las cubiertas de Wendingen constituyen un recorrido por varias tendencias estéticas de principios del siglo pasado: art nouveau, expresionismo, art deco, constructivismo, neoplasticismo, racionalismo. El Fondo de Reserva de la Biblioteca Enric Bricall tiene una colección de once números que incluyen algunos ejemplares míticos como, por ejemplo, el dedicado a la diseñadora Eileen Gray, al arquitecto Frank Lloyd Wright o al pintor Diego Rivera. Sus espléndidas portadas han forjado la cultura visual contemporánea y son parte de la historia del grafismo del siglo XX.»
La información ha sido recopilada por Eduardo Almalé Artal tras rastrearla a través principalmente de bibliotecas y archivos. Los siguientes repositorios son solo algunos de ellos:
El entorno del faro de Estaca de Bares es un lugar de un carácter excepcional, tanto por su singularidad geográfica, como por sus valores patrimoniales. Estaca de Bares es el punto más septentrional de la Península Ibérica y en su extremo se encuentra un faro de mediados del siglo XIX levantado sobre el yacimiento, de un castro prehistórico de incalculable valor patrimonial. A escasa distancia del faro se hayan los restos de una base militar norteamericana que estuvo activa hasta los años 90 y muy cerca se encuentra un importante punto de observación de aves migratorias que sobrevuelan Estaca en su camino desde el norte de Europa hacia la península Ibérica. Todo este conjunto de valores ha convertido este entorno en un punto de gran interés turístico.
El espacio concreto de actuación se centra en una plataforma de unos 2000m2 sita a escasos metros del faro sobre la que se levantó en su día el primer parque eólico de Galicia y que una vez desmontado a finales de los 90 se convirtió en aparcamiento para los visitantes. Nuestro proyecto surge de la necesidad de mejora de la plataforma debido al deterioro sufrido por su uso constante, en un entorno de una climatología muy exigente.
Para resolver la necesidad de mejora del firme de la plataforma, optamos por una superficie adoquinada ejecutada con granito local. Para resolver las necesidades básicas de ordenación, hemos propuesto un equipamiento y una señalética que nacen a partir del pavimento para reducir su presencia al mínimo e intentando que nunca conformen objetos distorsionantes y en la medida de lo posible que intenten desaparecer. Como borde de protección del aparcamiento hacia el acantilado, planteamos unos planos quebrados, que a modo de parapetos inclinados se levantan con el mismo material que el suelo construyendo el límite para los automóviles, y a la vez generando un espacio de asiento que mira hacia el océano con la intención de posibilitar a las personas con alguna minusvalía un punto singular desde donde contemplar el paisaje y sentirse por un lado protegidos y por otro protagonistas en un lugar propio.
A la par el proyecto ha pretendido mejorar recorridos peatonales que desde el estacionamiento se dirigen en esta primera fase hacia el faro, y en el futuro continuarán hacia la antigua base americana, convirtiendo el proyecto inicial de aparcamiento en la propuesta de un punto de recepción desde donde salen una red de caminos por los que el visitante pueda descubrir los distintos valores de este lugar. A mayores, la propuesta ha pretendido liberar el lugar de ciertas construcciones en desuso, alguna de gran porte como fue la antigua torre de señales acústicas y otras de menor tamaño como los antiguos cierres y las columnas para instalaciones del antiguo parque eólico.
El proyecto en definitiva ha intentado recuperar el carácter natural del lugar y ha intentado convertir un aparcamiento en un espacio de recepción origen de distintos caminos y a la vez dotar a los minusválidos de un espacio donde sentirse protagonistas. El proyecto propone simplemente un marco con la intención de potenciar el valor de la naturaleza y de ese modo intentar protegerla.
Obra: Entorno del faro de Estaca de Bares
Arquitecto: Carlos Seoane -CSA arquitectura-
Contratista: Excavaciones y Obras Candal S.L.
Aparejadores: Carmen Lousame y Luis Romero
Ingenieros: Santiago Bacariza y Miguel Fiunza
Colaboradores: Umut Baris, Marcos Docampo, Raquel Ferreiro, Julia García, María Montenegro, María Montero, Laura Rodriguez Bermudez de Castro.
Fotografía: Héctor Santos Diaz | Ana Amado | Explorer 66 -drón-
Promotor: TurGalicia + cseoane.com
Escapa, desconecta y disfruta de esta cautivadora colección de casas contemporáneas, todas ellas diseñadas con la relajación en mente.
Y respira… Phaidon presenta Living on Vacation, la esencia de las escapadas destilada en un libro sosegado. Transmitiendo el espíritu de un refugio, Living on Vacation es una inspiradora muestra de espacios diseñados exclusivamente para el retiro y el rejuvenecimiento, desde islas privadas bañadas por el sol y tranquilas casas de campo junto a un lago hasta íntimos refugios de montaña y viviendas aisladas en el desierto. Además de ser localizaciones cautivadoras, las mejores escapadas combinan situación y diseño arquitectónico para transformar la idea de un paraíso en una realidad construida.
Cada lugar de retiro incluido en el libro han sido elegidos por su arquitectura única y por su capacidad para cambiar nuestro estado de ánimo. Con cuarenta y cinco casas de todo el mundo, incluyendo Australia, Nueva Zelanda, Fiyi, Estados Unidos, Noruega, España, India, Marruecos, México y muchos más, Living on Vacation va más allá a la hora de descubrir los retiros más deseables del mundo diseñados por arquitectos.
Contempla por ejemplo las asombrosas imágenes de la villa de Nicaragua, situada en una isla privada en la que puedes descansar en una hamaca y dormirte con los sonidos de la jungla, el chalet de ski en Colorado, cuyas vistas panorámicas de las montañas Rocosas y su acogedora chimenea convierten la vida urbana en un recuerdo lejano y el extraordinario pabellón de cristal situado en el desierto andaluz, tan perfectamente aislado que puedes ver las estrellas fugaces cruzando el cielo nocturno sin las molestias de la contaminación lumínica.
Islas | Montañas, bosques y rural | Lagos, ríos y charcas | Costa |Desiertos
Cada proyecto está profusamente ilustrado con imágenes a página completa y a doble página para hacer justicia a estas casas extraordinarias. Las fotografías de interiores tienen tanto peso como los exteriores para garantizar que el lector viva una experiencia más profunda y completa de los proyectos. Las imágenes son elegantes y contemporáneas y muestran las casas con el máximo efecto. El texto descriptivo que acompaña a cada retirada insufla vida a las casas y centra la atención en sus rasgos más seductores, ya sea una piscina desbordante, una bodega de vinos secreta o un suelo de arena con calefacción.
Living on Vacation, un antídoto perfecto e inspirador para la vida diaria, transportará a los lectores a refugios arquitectónicos de tranquilidad, un pedazo de cielo en casa siempre que lo necesites.
La casa del Hombre de Hojalata del Mago de Oz, el Stata Center de Frank Gehry en Boston repostería del alto capitalismo fotografiada en 2009.
Hace poco leía que en Nueva York-Manhattan se están empezando a ofrecer terrazas-jardín construidas en los techos planos de los edificios como una prestación novedosa que aparte de suplir las necesidades de áreas verdes comunitarias, contribuye a frenar el escurrimiento de las aguas de lluvia, mejora el comportamiento térmico de los techos y hace amable la fachada hacia el cielo, de la cual se olvidan con demasiada frecuencia los promotores inmobiliarios.
Lo leí en la sección de negocios del New York Times y no en la de arte o arquitectura y eso lo dice todo. Porque el tema del techo-jardín se viene tratando entre arquitectos desde hace casi un siglo como referencia que manejamos “hacia adentro”, es decir, contando con una cierta incomprensión del público, que lo considera una exigencia impulsada por la deformación profesional. O sea que casi cien años después de que Le Corbusier incluyó el techo-jardín como uno de los Cinco Puntos para una Nueva Arquitectura, el “mundo de los negocios” decide aceptarlo. Y la razón de esta repentina lucidez está por un lado en la crisis inmobiliaria que obliga a crear incentivos; pero también en el despertar de la conciencia de que construir lleva consigo un compromiso con el medio natural. Una idea que se trata de inculcar y promover en el estudiante de arquitectura desde los ya remotos tiempos de la primera modernidad y que era vista desde fuera como un moralismo prescindible. Una “habladera de paja” para decirlo con el venezolanismo en boga.
Y tal vez, con la superación de la crisis el asunto se olvide de nuevo, como ocurrió en tiempos del embargo petrolero de los setenta, que hizo regresar el motor de seis cilindros y el carro compacto en EUA para que al poco tiempo, cuando Reagan tenía “arrodillados” a los productores de petróleo, tanto motores como vehículos empezaran de nuevo a crecer.
Racionalidad y Aceptación.
El que los principios arquitectónicos basados en una irrefutable racionalidad sólo sean aceptados cuando interesan como negocio refuerza lo obvio: que la arquitectura mantiene siempre una dependencia con lo rentable, bien sea en estrictos términos económicos o en términos de Poder. Y en ese preciso sentido, no es tanto la racionalidad lo que interesa al Poder sino lo que le sirve a sus fines, particularmente si hay excedentes económicos o de Poder puro y simple que lo justifiquen. Me explico: si hay dinero sobrante o si hay poder político sin contrapesos la racionalidad de la arquitectura puede pasar a un segundo término.
Es lo que ha ocurrido con la arquitectura de la opulencia en las décadas recientes o como ha pasado en toda la historia con los regímenes dictatoriales.
Tomemos por ejemplo la moda que se expande desde hace dos décadas de torcer los edificios como si el ángulo recto no importara, de hacerle caras bizarras que recuerdan a las que nos asustaban o divertían en algunos cuentos infantiles. O la de convertirlos en suma de acrobacias tecnológicas tensiles con mucho acero inoxidable. O vestirlos, recubrirlos de un envoltorio que ayuda a disimular protuberancias, irregularidades, accidentes, particularidades estructurales, para convertirlos en objetos a recortar. Hay dinero de sobra y se hace todo eso para aparentar novedad. En tiempos opulentos los edificios se disfrazan porque lo dictan las interpretaciones del “efecto Bilbao” impulsadas por la inercia del dinero sobrante .
Del mismo modo el estalinismo llenó la URSS de edificios con el aspecto de tortas de matrimonio con esculturas y cariátides en tiempos de nacimiento de la arquitectura moderna, porque el poder dictatorial lo impuso. Y Hitler revivió la visión académica, los espacios procesionales para intimidar a visitantes, los domos que se comparaban con San Pedro. Tanto en alto capitalismo como en bajo totalitarismo la “sostenibilidad” de la arquitectura la concede el Poder.
Sostenibilidad.
Pero la sostenibilidad es también marketing. He visto reportajes recientes sobre “arquitecturas sostenibles” de relumbrón que elogian la capacidad de adaptación a los tiempos de esos cotizados arquitectos; pero el texto y las arquitecturas que lo acompañan producen una sonrisa escéptica.
¿Sostenibles por quién? ¿Por economías capaces de costear los sofisticados medios técnicos que soportan la “sostenibilidad”? ¿Serían sostenibles no digo ya en nuestro Tercer Mundo sino en provincias del Primero alejadas de los centros de poder? ¿De qué sostenibilidad se habla, la de la Torre de Dubai enchufada al petróleo o la del Capitolio de Chandigarh (Le Corbusier) con medio siglo de construido y en funcionamiento pleno en una región pobre de la India, capaz aún de suscitar la admiración de los jóvenes como la que me trasmitió la semana pasada un arquitecto gallego que acababa de visitarlo?
Un edificio debe ser “sostenible” en cualquier parte del planeta. Toda buena arquitectura, eso se ha dicho insistentemente, es sostenible. La sostenibilidad no es un atributo que se agrega, es parte de la concepción de la arquitectura.
Nuestra Venezuela, también bañada en excedentes petroleros, no produce, como Dubai, una torre desproporcionada en medio del desierto pero sí un monumento análogo, no arquitectónico, cuyo andamiaje institucional, político y económico deriva de un desierto ideológico también hecho fértil a base de dólares. Lo irracional no está aquí en la arquitectura sino en el Poder que le permitiría existir. No hay ninguna posible arquitectura de alcances colectivos, vinculada a un proceso de avance social que pueda ser promovida por un contexto así. Tendrá que darle forma lo que queramos que sustituya a ese andamiaje: una democracia real que abra paso a la racionalidad. Eso será lo sostenible
Óscar Tenreiro Degwitz, Arquitecto.
Venezuela, enero 2010, Entre lo Cierto y lo Verdadero
En 1960, J. G. Ballard escribe “Cronópolis”, un relato de ciencia ficción que muestra el proceso de degradación de una gran ciudad en un inquietante futuro. Se trata de una ciudad en la que ha sido abolida (y prohibida) la medida del tiempo. No existen los relojes, no existe la dimensión temporal de cualquier acción personal.
Esto viene derivado de una gran revolución que se produjo por la presión desmesurada que se había establecido a la hora de controlar las actividades humanas.
Reloj, Cass Technical High School
El relato se centra en la historia de un alumno (Conrad), que posee furtivamente un reloj y su profesor (Stacey), que lo descubre. Juntos inician un viaje hacia el centro la ciudad (de más de 1.000 km²), ahora en ruinas y deshabitado. Durante la travesía, Stacey explica como el paisaje urbano desolado refleja el colapso a la que se vio sometida la ciudad por el desbordante aumento de la población.
“—Treinta millones de almas habitaron una vez la ciudad —señaló Stacey—. Hoy la población apenas pasa de los dos, y sigue bajando. Los que quedamos vivimos en lo que eran los suburbios apartados de otra época, de modo que la ciudad es ahora un enorme anillo de ocho kilómetros de ancho, y un centro muerto de sesenta o setenta kilómetros de diámetro”.
Vista aérea de Detroit
Plantea, directamente, el desequilibrio entre una ciudad superpoblada y unos equipamientos públicos incapaces de dar respuestas simultáneas. Todo ello, explica el profesor, obligó a reorganizar una sociedad absolutamente controlada, clasificada en “zonas de tiempo”, según el estatus socio-económico, la categoría profesional y el nivel de consumo individual. Cada persona, tenía asignado un lapso para efectuar cada una de las actividades necesarias.
Detroit, la historia
No se trata en este espacio de desarrollar la historia. Nos centraremos en el viaje, ya que es allí donde Ballard empieza a mostrarnos su visión ácida y cruel de la condición humana, fruto de sus habituales especulaciones sobre el futuro. Lo que se pretende aquí, es ilustrar el viaje que imaginó Ballard en los sesenta, con imágenes de la decadencia actual de Detroit, ya que guardan un paralelismo asombroso. Para ello, utilizaremos principalmente fotografías que realizaron Yves Marchand y Romain Meffre en su trabajo “The ruins of Detroit”, que servirán de apoyo a citas textuales del relato. De ese modo mezclaremos pasado y presente, premoniciones y futuro. Y veremos, paradójicamente, que la realidad no está tan alejada de la ficción.
La ciudad que describe Ballard llegó a tener 30 millones de habitantes (aproximadamente como Tokio actualmente). Baste recordar que en 1960, momento en que se escribe el relato, la población mundial no llegaba a los 3.000 millones de habitantes, frente a los más de 7.000 millones de la actualidad (y a los 10.000 millones previstos para el año 2050).
“The ruins of Detroit”
Iniciemos el viaje…
“La mitad eran casas vacías, de ventanas rotas y techos derrumbados. Hasta las casas habitadas tenían un aspecto precario, con torres de agua sostenidas por armazones de fabricación casera amarrados a chimeneas,…”
Edificio industrial de Packard, Detroit.
“—Parte del elaborado sistema de ferrocarriles que hubo en otra época, una enorme red de estaciones y empalmes que transportaba quince millones de personas a una docena de terminales, todos los días”.
Michigan Central Station, Detroit
“Aquí las calles habían muerto hacia veinte o treinta años; las vidrieras de las tiendas se habían desprendido, destrozándose en la calle; viejos letreros de neón, marcos de ventanas y cables altos colgaban desde todas las cornisas, derramando sobre el pavimento una maraña de trozos metálicos”.
Calles de Detroit
“A lo lejos, a cuatro o cinco kilómetros de distancia, se erguían las enormes siluetas rectilíneas de los bloques de viviendas, edificios de treinta o cuarenta pisos, ordenados en hileras aparentemente interminables, como gigantescos dominós”.
Apartamentos Rich-Dex , Detroit
“Pocos minutos después pasaban entre los primeros bloques: millares de viviendas idénticas, balcones oblicuos que se recortaban contra el cielo, cortinas de aluminio que centelleaban al sol. Las casas y tiendas pequeñas de las afueras habían desaparecido. No quedaba sitio al nivel del suelo. En los huecos estrechos entre los edificios había pequeños jardines de cemento, complejos de tiendas, rampas que descendían a inmensas playas subterráneas de estacionamiento”.
Calles de Detroit
“Transportar a quince millones de oficinistas a y desde el centro todos los días, ordenar una corriente infinita de coches, ómnibus, trenes, helicópteros, unir entre sí todas las oficinas, casi todos los escritorios con videófonos, todas las viviendas con televisión, radio, energía, agua, alimentar y entretener a esa enorme cantidad de gente, protegerla con servicios complementarios, policía, patrullas contra el fuego, unidades médicas… todo dependía de un factor”.
Fisher Body 21 Plant , Detroit.
“—Naturalmente, al fin hubo una rebelión. En la vida de las sociedades industriales no pasa más de un siglo sin que estalle una revolución y esas sucesivas revoluciones reciben el impulso de niveles sociales cada vez más altos. En el siglo dieciocho fue el proletariado urbano en el diecinueve las clases artesanas, en esta rebelión última el oficinista de cuello blanco, que vivía en el diminuto y así llamado apartamento moderno, sosteniendo mediante pirámides de créditos un sistema económico que le negaba toda libertad de decisión o de personalidad, que lo encadenaba a un millar de relojes…”
Fisher Body 21 Plant , Detroit | One of the most frequently-immitated shots in the plant is the looping of the track. This photograph was directly inspired by a similar picture by Yves Marchand and Romain Meffre.
EPÍLOGO
– Detroit fue la cuarta ciudad más poblada de EEUU en los años 50.
– El territorio urbano ha menguado a la mitad desde 1970.
– Detroit ha pasado de tener 2.000.000 de habitantes, a los 700.000 que tiene actualmente.
– 1/3 de los habitantes vive por debajo del umbral de la pobreza.
– Sólo 1 de cada 4 jóvenes acaba la educación secundaria.
– El índice de desempleo es del 28%.
– Detroit es la tercera gran ciudad más violenta de los EEUU.
– El 28% de las parcelas están ocupadas por inmuebles abandonados.
– En 2012, se inició una campaña municipal para demoler 10.000 inmuebles. – El 18 de julio de 2013, Detroit se declaró en bancarrota, afrontando la mayor quiebra municipal de la historia de los Estados Unidos.
Ballroom, Lee Plaza Hotel, Detroit
Ignacio Grávalos – Patrizia Di Monte. Arquitectos (estonoesunsolar)
Zaragoza-Venezia. Octubre 2014.
Artículo publicado originalmente en La Ciudad Viva en octubre 2014.
“Las obras públicas son realidades muy complejas, que pueden determinar la prosperidad o la ruina de comarcas enteras, determinan la ordenación de un territorio y no se deben planificar en función de meros intereses electorales y coyunturales. Tampoco terminan las obras en el momento en que son inauguradas por el ministro de turno”.
Última clase magistral de D. Fernando Sáenz Ridruejo, profesor de la ETS Caminos Canales y Puertos de la Universidad Politécnica de Madrid.
“más que historiador, ya que me falla la metodología, mi labor es más de curiosidad”
Vídeo Producido por el Gabinete de Tele-Educación de la UPM. 20 de Mayo de 2009
Para nosotras, la ciudad puede ser entendida como un tejido cosido mediante una serie de espacios articuladores que debieran funcionar como activadores sociales urbanos, estando éstos materializados a diferentes escalas. De base, los describiremos como ciertas actuaciones prototipadas permanentes o intermitentes que desencadenan o reactivan programas en entornos urbanos. Estas intervenciones son especialmente interesantes en lugares poco transitados por determinados públicos, o no destinados expresamente a ellos, lo que llamamos Inatmósferas (Feliz, 2019), capaces de generar una atracción de aforo infantil que interactúe con los objetos y estrategias prototipadas y fomenten actividades de socialización en espacios de la ciudad que poseen unas dimensiones más amplias que las estandarizadas. Estamos, por tanto, ante acciones víricas del espacio urbano que reivindican lo público para la infancia.
Pretendemos fomentar, a través de esta secuencia de intervenciones, la utilización del espacio público para los vecinos y las niñas y niños.
Primero en Plaza Callao,
luego en la Plaza de Matadero
y por último en Cal Comte de la Cova,
se visibilizan espacios disponibles que se cualifican temporalmente para su uso y disfrute.
La membrana plástica de la estructura sirve como soporte para acoger intervenciones colectivas o, simplemente, momentos de distensión, como un pequeño concierto, juegos o dibujos colectivos, incentivando así lo social como forma de interacción. De este modo, las estructuras inflables se comportan como organismos capaces de despertar la inquietud del transeúnte por su levedad, materialidad y efecto sorpresa, características que garantizan una experiencia sensorial propiciadas por el entorno y el espacio público.
Esta secuencia de acciones se desarrolló en Plaza de Callao (el 23/03/2019),
Plaza de Matadero (del 09/03/2019 al 10/03/2019)
y en el Patio Cal Comte de la Cova (del 03/07/2019 al 06/07/2019).
Contextualización
Existen numerosos antecedentes de activaciones sociales urbanas trabajadas por diversos agentes, quizás no bajo este nombre, pero sí con estas determinaciones. De esta forma, diferenciamos entre dos corrientes claramente perfiladas. Una de ellas, como
“la irrupción de lo privado en lo público, o más bien, la creación de un nuevo valor social, que es la publicidad de lo privado” (Barthes, 1980),
lo que caracteriza la teoría expuesta (Colmenares, 2016) sobre la apropiación de los espacios públicos mediante acciones domésticas. Determinar qué es aquello entendido como lo doméstico y qué podría describir las condiciones adecuadas que construyen este tipo de performances, es un punto de partida para reconocer cuándo las acciones realizadas están trabajando el espacio público como una extensión de las condiciones que facilitan la vida privada.
En contraposición a esta teoría, la segunda corriente consiste en la cualificación de entornos públicos para poder ser apropiados por sujetos, sin que los elementos que permiten esta apropiación estén vinculados con los objetos o relaciones reconocibles en los entornos domésticos que habitamos. Se plantea el espacio público trabajado a diferentes escalas, como un paisaje topológico, generándose entornos como los Playgrounds de Aldo van Eyck (Fuchs, 2002) o los espacios mini-territoriales vinculados a conocidos proyectos de vivienda colectiva como sucede en los Robin Hood Gardens de Alison + Peter Smithson (Smithson y Smithson, 1956).
Independientemente de estas dos corrientes, en los últimos años, el trabajo de diversos colectivos en estrecha relación con las corrientes de estrategia de creación colectiva que reclaman los espacios públicos cualificados para uso de los vecinos, han fructiferado en el diseño de numerosos objetos mediadores (como los desarrollados en el proyecto de investigación de arquitectura e infancia dirigido por Sara San Gregorio en MediaLab Prado), mobiliario urbano (desarrollado por Enorme Studio); talleres de autoconstrucción ecológica (de Pez Estudio); Instituto Do It Yourself (de Todo por la Praxis); intervenciones artístico-urbanas (de Basurama); o Handmade Urbanism (de Zuloark). Todas estas propuestas, en sus diferentes escalas, permiten la apropiación temporal de los habitantes en barrios que han crecido negando los espacios de relaciones sociales. A pesar de esta negación, la ciudad posee una gran cantidad de espacios sobredimensionados para el recorrido, preparados para programas más estanciales, pero avocados a su abandono por la falta de uso ubicado en ellos.
Proponemos estos espacios como lugares de activación en las ciudades, propicios para ser habitados y reactivados mediante acciones desencadenadas por elementos reconciliadores o micro-articulaciones de actividad, que desencadenen una nueva acción, ya sea expositiva, deportiva o lúdica, promovida desde una instalación arquitectónica enfocada principalmente al empoderamiento y esparcimiento de un público infantil, entendiendo que son aquellos usuarios con la mirada más libre de acervos culturales y capaces de imaginar nuevos usos mediante el extrañamiento de elementos localizados en estas zonas de oportunidad. Estas áreas, que no son reconocibles como lugares abandonados, y que algunos autores han definido como espacios del anonimato o los no lugares (Augé, 2004), se localizan en entornos del discurrir cotidiano, o lo que otros agentes denominarían como espacio público. Sin embargo, nosotras preferimos hablar sobre el espacio colectivo como concepto, en vez de espacio público, puesto que creemos en estas zonas como áreas de encuentro en oposición al concepto de la propiedad del espacio. Entendemos que el espacio colectivo puede ser público o privado, y el espacio urbano puede ser disfrutado individualmente o acompañado. Es decir, es necesario cambiar las acepciones actuales, para diferenciar entre propiedad (pública o privada), gestión (pública o privada) y uso (colectivo o individual) del espacio a disposición común.
Experiencias
Jacobs (1961) indica que
“los niños necesitan una base de operaciones en el exterior, no especializada, donde jugar, observar y conformar sus nociones del mundo real”.
Como facilitador de esta experiencia infantil, hemos planteado la construcción de una secuencia de prototipado.
La aplicación de esta investigación se materializa en artefactos que facilitan la generación de apropiaciones de emplazamientos de la ciudad, generando reconversiones efímeras de espacios urbanos. Un ejemplo de apropiación de estos márgenes sería la toma temporal de una plaza o de un bulevar para transformarlo en un lugar de juego durante una franja horaria determinada al día, y posteriormente la vuelta a su tradicional uso. Es importante resaltar que algunos prototipos podrían llegar a tener cualidades de permanencia en el espacio. En este sentido, debe ser el uso continuado del mismo, el que afiance tal condición, puesto que partimos del supuesto de que la ciudad es cambiante y debe mutar con las necesidades y exigencias de nuestros pequeños usuarios, y no necesariamente al revés.
De este modo, en este proyecto se siembran elementos comunes en el espacio colectivo para activar determinadas zonas. Así, generaremos una ficción mediante la descontextualización de objetos. Creamos nuevas condiciones que posibilitan la apropiación para que las niñas redescubran aquellos lugares que ven cada día, para disfrutarlos y permitir nuevas actividades.
Como objetos no identificados, estos prototipos se localizaron en espacios extraños a ellos, despertando la curiosidad de los pequeños usuarios del entorno receptor. Así, se produjeron aproximaciones entre las personas que se encontraban en ruta y los vecinos que ya se habían hecho con el espacio. Los prototipos se convirtieron en micro-articulaciones colectivas desencadenadas mediante el extrañamiento que los artefactos generaron en los participantes.
Al ser estos prototipos intermitentes, tras su recogida después de un uso puntual, dejan el recuerdo de la diversidad de actividades que pueden albergar en su ausencia, sabiendo que pueden volver a tomar forma en otro espacio distinto para desencadenar nuevas situaciones. Estas acciones pop-ups pueden comportarse como elementos reactivadores de sinergias en entornos urbanos poco transitados, generando la atracción de vecinos que interactuarán con el elemento performativo y socializarán en aquellos espacios de la ciudad que poseen dimensiones sobredimensionadas, desencadenando procesos de diálogo que permitirán actuaciones gestionadas por vecinos.
Obra: Artefacto #estaesmiplaza
Emplazamiento: Plaza Callao | Plaza de Matadero | Cal Comte de la Cova
Autores: Conjuntos Empáticos (Sálvora Feliz + Marta Benito + Tomás Pineda)
Colaboradores: Alberto Ferrero, Noemí Díaz, Nada Bourass, Raquel Calvo, Gloria Cavatton, Marina García Valdés, Alberto García de Vicente, Cristian Giles Jiménez, Juan Pablo Gómez Loaiza, Nerea Iturbe, Leire Jericó, Daniel Martín Villamuelas, Laura Pérez, Javier-Chan Porras Rhee, Wladimir Pulupa y Miguel Ángel Ygoa.
Texto por Sálvora Feliz + Marta Benito (Conjuntos Empáticos) + conjuntosempaticos.com
Referencias
· AUGE, M. (2004). Los no lugares: espacios del anonimato: antropología sobre modernidad. Barcelona: Gedisa.
· BARTHES, R. (1981). Camera Lucida: Reflections on Photography. New York: Hill and Wang.
· COLMENARES, S. (2016). “Tame and reclaim: Domestic performances as a model for Appropriation of the public space” en Proceedings EURAU 2016, Bucarest 28-30 de septiembre de 2016. Bucarest: “Ion Mincu University of Architecture and Urban Planning.
· FELIZ, S. (2019). “Inatmósferas” en Prototipos, Prototopos. Madrid: DPA Prints’.
· FUCHS, R. (2002). Aldo van Eyck: the playgrounds and the city. Amsterdam: Stedelijk Museum.
· JACOBS, J. (1961). Muerte y vida de las grandes ciudades. Madrid: Capitán Swing libros.
· SMITHSON, A.; SMITHSON, P. (1956). From the House of the Future to a house of today. Rotterdam: Ediciones Polígrafa.
Convocatoria 2020. Intervenciones privadas en el patrimonio construido y su entorno
En el año 2020 se convoca el Premio en la categoría de INTERVENCIONES PRIVADAS EN EL PATRIMONIO CONSTRUIDO Y SU ENTORNO, que tiene por objeto reconocer aquellas intervenciones que recuperen o patrimonio construido y pongan en valor su entorno.
Pueden ser candidatos al premio: autor/eres del proyecto o de la intervención, cuyo promotor sea una persona física o jurídica de naturaleza privada.
Sólo se admitirán intervenciones realizadas en Galicia, que fueran finalizadas entre el 1 de enero de 2017 y el 31 de diciembre de 2019.
El plazo para la presentación de candidaturas estará abierto hasta el 17 de julio de 2020 y el fallo del jurado se dará a conocer en el último cuatrimestre del año.
El jurado estará compuesto por:
– Federico López Silvestre, Profesor de Estética e Historia del Arte en la Universidad de Santiago de Compostela (USC). Autor de varios libros sobre paisaje. Co-dirige la colección «Paisaje y teoría» de la editorial Biblioteca Nueva (Madrid)
– Pedro Calaza Martínez, doctor ingeniero agrónomo y doctor en Arquitectura del Paisaje. Decano del Colegio de Ingenieros Agrónomos y miembro del Comité de Expertos de la Escuela Gallega de Paisaje Juana de Vega.
– Covadonga Carrasco López, arquitecta en CREUS y CARRASCO, con varios galardones entre ellos: tres Premios Juana de Vega de viviendas unifamiliares y Premio en la Bienal de Venecia por la Remodelación del Puerto de Malpica.
– Mª Isabel Iglesias Díaz, doctora en Ciencias Biológicas, Profesora Titular en el Departamento de Producción Vegetal y Proyectos de Ingeniería de la USC. Coordinadora del Máster en Arquitectura del Paisaje Juana de Vega y del Grado en Paisaje.
– Inés Santé Riveira, doctora ingeniera agrónoma, Profesora Titular en el Departamento de Ingeniera Agroforestal de la USC. Exdirectora del IET de la Xunta de Galicia.
– Enrique Sáez Ponte, Presidente de la Fundación Juana de Vega.
– Isabel Aguirre de Urcola, arquitecta e directora da Escola Galega da Paisaxe.
El premio tendrá una dotación económica de 6.000,00 €. Además, los premiados recibirán un diploma acreditativo.
A criterio del jurado podrán concederse dos accésits, dotados cada uno de ellos con un diploma y una cantidad económica de 1.500,00 €.
Nave del laboratorio de hidráulica del Centro de Estudios Hidrográficos | Fuente: fundacionfisac.com
Algunos arquitectos han dedicado una gran parte de sus vidas a la construcción del techo. Sin duda Miguel Fisac fue uno de ellos. Entiéndase el techo no como la mera cobertura superior de un edificio, no como la simple superficie horizontal que nos acoge. Basta recuperar sencillas expresiones del lenguaje -tengo que buscarme un techo- para comprobar cómo en ocasiones el término incorpora la idea más elemental de la propia arquitectura, aquello sin lo cual rara vez podamos imaginar una casa, resolver una habitación o pensar una cama: el techo como estructura fundacional de la arquitectura.
Tuve la suerte de visitar el Instituto Laboral de Daimiel muy pronto (como estudiante) allá por los años noventa.1 Fue mi primer encuentro con la sección, con la luz, y recuerdo muy bien nuestras cabezas mirando hacia lo alto con frecuencia. Al llegar al auditorio descubrimos un techo ondulado provisto de paneles móviles -abiertos o cerrados de manera alterna- y cuyo fino revestimiento se convertía, como por arte de magia, en ventana, cobertura o pared. Sin duda la influencia nórdica de Asplund -a quién posiblemente yo descubriría más tarde- se apreciaba en la finura de los detalles en madera, en la exquisitez de una luz domesticada en el epicentro de la llanura manchega.2
Algunos arquitectos han dedicado una gran parte de sus vidas a la construcción del techo: sin duda Miguel Fisac fue uno de ellos. No en vano la nave del laboratorio de hidráulica del Centro de Estudios Hidrográficos pueda ser, tal vez, uno de los espacios más emocionantes de la arquitectura española en la segunda mitad del siglo veinte.3 En la ligera vibración de la luz entre sus huesos se filtra el Día como discurre el tiempo entre las ampollas del reloj de arena: en su interior presentimos la bóveda celeste, el transparente curso de las nubes, otros techos más allá de lo oscuro de los días y sus techumbres miserables.
La arquitectura se la juega en la construcción del techo.
Miguel Ángel Díaz Camacho. Doctor Arquitecto
Madrid. Abril 2016. Autor de Parráfos de arquitectura. #arquiParrafos
Notas:
1 Miguel Fisac, Instituto Laboral de Daimiel, Ciudad Real, 1951. Viaje de tercer curso 1993-94, Grupo de J.I. Linazasoro, ETSAM (Profesor Fernando Tabuenca). 2 Por suerte para la arquitectura española, Fisac había vuelto de su viaje por los países nórdicos (1949) completamente transformado, en sus propias palabras, libre de la concepción arquitectónica «de orientación italiana que había seguido hasta terminar la construcción de mis primeros proyectos«. 3 Con permiso eso sí del gimnasio Maravillas de Alejandro de la Sota o el pabellón de los Hexágonos de Corrales y Molezún, entre otros grandes techos. Por cierto, Miguel Fisac fue jurado en el concurso para la construcción del Pabellón Español en la Exposición Internacional de Bruselas de 1958, ganado precisamente por Corrales y Molezún. A él le debemos -en parte- la construcción de esta hermosa cobertura hoy «olvidada» en la Casa de Campo.
“Vivimos en un mundo crepuscular, pero tan brillante y poético que llega a confundirse con una nueva aurora. Sin embargo, la aceleración de las comunicaciones, las múltiples conexiones en red, la circulación incesante de personas, de mercancías y de información escapan a todo control”.
Existe en la mitología del norte de Europa un concepto denominado el tiempo del lobo. Es un período imaginario que tiene lugar al final de la historia, durante el cual se trastocan las valores que caracterizan al ser humano y caen las más altas torres del conocimiento. El caos se apodera de todo. También recibe ese nombre el momento entre la noche y la aurora, cuando el sueño es más profundo y cuando los temores acechan a los insomnes.
Encontramos varias obras artísticas inspiradas en esa idea: las películas Le temps du loup de Michael Haneke, o Vargtimmen de Ingmar Bergman son sólo dos ejemplos en los que la humanidad, bien como colectivo o como seres individuales, se enfrenta a una incipiente catástrofe al tiempo que se derrumba a su alrededor un mundo que antes parecía totalmente conocido y controlable.
Aunque fueron escritas hace tiempo, reviso estas líneas a finales de marzo de 2020, durante el periodo de confinamiento forzado por el virus SARS-CoV-2, y a raíz del encargo de una nueva serie de artículos para Veredes, en su mayor parte textos ya iniciados en el blog El Tiempo del Lobo entre 2006 y 2016. En estos días tan extraordinarios retomo el título dado en origen a aquel lugar, creado para compartir reflexiones e inquietudes.
Recluido entre las paredes del hogar, pienso en esta moderna edad de lobos que estamos viviendo. «Apart. Not alone», como nos recuerda el reportaje especial publicado por el New York Times con motivo de la pandemia global, frente a la cual necesitamos estar más unidos que nunca y, al mismo tiempo, aislados.
Gracias a los avances en las tecnologías de comunicación e información, resulta fácil estar próximos en esta «relación a distancia» con la familia y el trabajo. Frente al presente cotidiano, que nos confinaba a ver pasar imágenes frenéticas y a la sucesión acelerada de conceptos, estilos y tendencias, transformando lo que conocemos como historia en noticias inmediatamente obsoletas, este paréntesis impuesto nos puede permitir reencontrarnos en el pensamiento pausado y reflexivo.
Bruno Latour afirmó que la única verdad es lo que circula. Afuera se mueven por igual gérmenes y fake-news, mientras se solicita que las personas resistan inmóviles en sus casas. Los modos de ser y estar en el mundo se están distanciando, cada vez más, de las modalidades precedentes de ser y estar en el mundo. Ya hace tiempo que la cultura, el arte, la docencia… incluso las cosas más tradicionalmente materiales como nuestro dinero se van situando en un emplazamiento virtual, inestable, en constante movimiento. Nuestras fotos, música, libros y diarios están cada vez más lejos de nuestro recuerdo.
La razón más obvia para que un lobo aúlle es para mantenerse en contacto; es difícil pensar en alguna manera mejor de comunicación entre los miembros de la manada cuando se está en un área forestal muy densa. Nos encontraremos, de nuevo, a través del bosque. Mientras tanto permanezcamos separados, no solos.
Antonio S. Río Vázquez . Doctor arquitecto
A Coruña. Mayo 2020
Una primera versión de este texto se publicó en el blog El tiempo del Lobo en agosto de 2006 y está incluido en el libro Textos compartidos. Apuntes y artículos breves 2004-2019 (2020)
400 de las mejores habitaciones del mundo creadas por más de 300 interioristas influyentes.
El proyecto editorial Interiors sigue los pasos de los clásicos de Phaidon El ABC del Arte y El ABC de la Moda, que han vendido casi 2,5 millones de ejemplares en todo el mundo en varios formatos y en más de 20 idiomas. Keith Fox, consejero delegado de Phaidon, decía sobre el proyecto:
“Lo que esos clásicos de Phaidon son al diseño y la moda, Interiors lo es al interiorismo y la decoración: un libro de referencia visual con información e inspiración. Es un quién es quién del mundo de la decoración pasado, presente y futuro que incluye a diseñadores, decoradores, mecenas, artistas y figuras influyentes”.
Tras la edición y éxito en 2019 deInteriorscon 4 portadas de distintos colores, Phaidon edita una nueva edición con portada de color naranja aterciopelada. Interiors presenta 400 habitaciones excepcionales y está organizado alfabéticamente. Incluye a los “grandes” del interiorismo y la decoración, entre ellos Elsie de Wolfe, Billy Baldwin y Nancy Lancaster, además de estrellas contemporáneas como Anouska Hempel, Kelly Hoppen y Karim Rashid. Los proyectos van desde extraordinarios castillos, casas de campo y áticos de lujo hasta ranchos en el desierto, casas de playa y pequeños y deliciosos apartamentos en más de 25 países.
El libro va más allá de los decoradores, diseñadores y arquitectos para abarcar las creaciones de diseñadores de moda, artistas, estrellas de cine, iconos de la moda y figuras influyentes cuyo hogar ha realizado una aportación memorable al mundo del interiorismo.
Entre estos destacan los de los diseñadores de moda Bill Blass, Pierre Cardin, Gianni Versace y Coco Chanel y artistas como Pablo Picasso, Georgia O’Keeffe y Salvador Dalí. Con una introducción de William Norwich, ex director de interiorismo y moda en Vogue y The New York Times, Interiors ha sido creado y encargado por un equipo de editores de Phaidon e incluye tres ensayos originales de Graeme Brooker, David Netto y Carolina Irving.
“Al pedir a docenas de interioristas y entusiastas su opinión pretendíamos ofrecer un compendio lo más exhaustivo posible, no de los gustos personales de nuestros editores –ya hay muchos libros que han hecho eso–, sino de las habitaciones y los creadores sobre los cuales habla más a menudo la gente del sector cuando se refiere a la decoración de interiores en los últimos 100 años”,
afirma William Norwich sobre la gestación de Interiors.
Desde 1944 Jané Group es una de las principales licorerías de Tarragona. En 1980 se establecieron en un amplio local de 700 m2 en el Km 1187 entre El Vendrell y Comarruga (Tarragona), espacio que Carmelo Zappulla, CEO de External Reference y Chu Uroz convierten en 2019 en una moderna vinoteca que dará un giro a esta marca de contrastada trayectoria.
Una operación pop que nos remonta a la icónica señalética de Las Vegas ha inspirado la nueva imagen de esta licorería que reafirma sus orígenes. La disposición de los elementos internos con carácter de archivador nos permite clasificar la extensa variedad de bebidas que alberga.
Con capacidad para almacenar y exhibir más de 10.000 referentes de los mejores vinos, destilados y productos gourmet, la licorería Jané es uno de los lugares de referencia para los aficionados del buen beber. Esta enorme diversidad de productos, casi con carácter de colección, es justamente lo que se buscó materializar en la gran fachada principal. Ésta, además, fue diseñada buscando generar un gran impacto visual que lograra captar la atención de la vecina autopista, invitándolos a descubrir y experimentar los tesoros que se hayan dentro. El impacto visual perdura y se remarca a la puesta del sol a través de un sistema de iluminación LED programable integrado mediante un juego cromático que hacen de la Jané Winestore el gran lucero de las noches en Comarruga.
Un perfecto balance entre policarbonato, acero galvanizado y los sistemas retroiluminados dan vida a esta biblioteca de bebidas que se distribuye en cuatro áreas principales:
_La zona de exhibición y venta de licores: una sucesión paralela de estanterías metálicas que neutralizan el espacio y permiten acentuar el producto con una estudiada iluminación.
_El KM1187, un área de degustación que aporta un valor diferencial a la propuesta y ofrece productos recién elaborados a los clientes.
_El altillo: un punto que nos regala una nueva visión del espacio donde socializar y disfrutar la calidez del ambiente.
_La gran estantería de madera: especialmente diseñada para destacar los productos especiales de la marca.
La crisis sanitaria actual ha provocado una situación sin precedentes. No solo a nivel sanitario, sino también en el sector de la construcción, poniendo sobre la mesa cuestiones como por qué no somos capaces de construir un hospital en 10 días o cómo la industrialización de la construcción puede acelerar los procesos de una obra. Cuestiones muy candentes hoy en día y que se debatirán en REBUILD 2020, el evento de innovación para el sector de la edificación que tendrá lugar del 29 de septiembre al 1 de octubre en Barcelona. La situación actual está obligando a muchos sectores a reinventarse, y por eso, más que nunca,REBUILD2020 premiará la innovación en la edificación con los Advanced Architecture Awards 2020.
Los galardones reconocen el trabajo y liderazgo de aquellas empresas y profesionales que apuestan por la transformación, disrupción e innovación: desarrollo de nuevos materiales, productos o soluciones más eficientes, sistemas de edificación acordes con criterios de sostenibilidad, y procesos operativos que ayudan a la industrialización de la producción.
“En la situación excepcional en la que nos encontramos, de confinamiento y de descubrir nuevas formas de trabajar desde casa, es un buen momento para que los profesionales de la edificación den a conocer sus proyectos más notables en los Advanced Architecture Awards 2020 y reciban, así, el reconocimiento por parte del sector”,
señala Gema Traveria, directora de REBUILD.
Los premios están dirigidos a cualquier técnico, profesional, experto, académico, agente público, estudio de arquitectura, compañía de ingeniería o empresa del sector de la edificación que apueste por la innovación en cualquiera de los procesos que se producen a lo largo del ciclo de vida de una construcción, reforma o rehabilitación. Por ello, los Advanced Architecture Awards 2020 valoran cinco categorías principales:
– Innovación de producto, material o sistema: el premio reconoce aquellas propuestas que aportan una mejora de competitividad, costes y nuevos formatos para un desarrollo sostenible, con especial atención a los proyectos que apuestan por la construcción circular.
– Interiorismo y experiencia de usuario: el galardón premia la mejor creación y gestión de la experiencia de cliente, entendiendo ésta como un proceso interactivo, multidimensional entre una edificación en fase de proyecto, obra o rehabilitación y una persona-cliente-usuaria de este entorno.
– Digitalización o apuesta tecnológica en la edificación: reconocimiento al proyecto y obra ejecutados con las últimas tecnologías que demuestren una evolución del sector tradicional de la construcción al sector de la construcción 4.0.
– Sostenibilidad, descarbonización o mayor autogeneración de energía en un edificio: la categoría premia el proyecto de sostenibilidad, descarbonización o mayor autogeneración de energía en un edificio, cubriendo las áreas de climatización, agua, electricidad, uso de energías renovables y la reducción del consumo energético que ayuden a habituar al usuario a consumir lo mínimo, necesario e imprescindible.
– Construcción industrializada: el premio reconoce el liderazgo en el sector de la construcción 4.0, entendida como la aplicación de los conceptos de construcción seca, rápida, precisa y económica.
La convocatoria para presentarse a los Advanced Architecture Awards 2020 estará abierta hasta el próximo 3 de julio de 2020. La pasada edición, en la cual participaron más de 170 proyectos y empresas, reconoció a compañías como TITAN, Aldes, BIM6D, Factor-ia e Instituto Provençana. Este año, los ganadores se darán a conocer el 30 de septiembre en el marco de REBUILD 2020. Las empresas que quieran inscribirse a los premios pueden hacerlo aquí.
Joseph Gandy. El Banco de Londres para Sir John Soane
No es fácil, cada día menos, ver el uso de la naturaleza y la vegetación como motor de la arquitectura. El objeto de estas palabras es, sin embargo, observar cómo la obra de Manuel Gallego ha mantenido siempre un diálogo abierto entre el valor de la propia arquitectura y la de la naturaleza, bien la preexistente o bien aquella que es generada ex novo. Un diálogo que no es más que saber acompasar el tiempo propio del hecho arquitectónico, con el territorio pasado y futuro de su cultura, mediante el reloj de la vegetación, algo tan difícil.
Parece un contrasentido que la propia arquitectura siempre comience en su cuaderno burocrático de las mediciones y presupuesto de proyecto, con la partida de desbroce y limpieza del terreno, como intentando apartar y hacer desaparecer algo que estorba mismo al inicio. Borrar la naturaleza para introducir en su lugar la artificialidad de la arquitectura que el hombre propone. Por suerte, o por desgracia, para la arquitectura y sus habitantes, la naturaleza también incluye en su propio libro “el tiempo”, aquel ritmo que comienza a contar desde el minuto uno de terminar los trabajos de la construcción de un edificio, esa acción biológica espontánea que viene de inmediato a recolonizar la artificialidad que acaba de aparecer. Así poco a poco y a pesar del mantenimiento y esfuerzo de sus usuarios durante la vida o las varias vidas del edificio, la naturaleza reivindica la recuperación de su geografía hasta llegar a demostrarse de nuevo en todo su esplendor cuando llega la ruina. Ruina de la arquitectura que se expresa principalmente por la reaparición de la forma del hecho constructivo (cómo las cosas están hechas), tapado durante su uso, y por la aparición final de la vegetación que reclama su espacio desde que fue retirada…
Hay arquitectos conscientes de los límites de la arquitectura frente a la vida y el paso del tiempo, y su expresión mediante la naturaleza, arquitectos que con humildad aceptan el fracaso de la propia arquitectura como devenir biológico. Así Sir John Soane al proyectar algunas de sus obras y en concreto el Banco de Londres (1792-1823) ya prevé en sus dibujos, encargados a Joseph Gandy, su ayudante, las escenas de la futura ruina en la que habrá de convertirse el edificio que proyecta, mostrándose preocupado por un futuro que no habrá de conocer, pero que imagina. Como arquitecto de su tiempo reclama una ruina, aunque a la manera romántica la mantiene con un cierto control de su vegetación para la exploración y el paseo visual, que no obvia la presencia de la naturaleza en los márgenes de la representación acechando a esa descomposición cuidada del edificio, para apoderarse al menor descuido de los restos de la firmitas. La naturaleza siempre está aunque la hayamos suprimido durante un lapso de tiempo…
Manuel Gallego Croquis Piscina en Chantada
Fuera de esta interpretación de espectro temporal, la naturaleza es casi siempre utilizada en arquitectura como complemento edulcorante de la edilicia. Una naturaleza recolocada de manera adjetiva en los restos y huecos sobrantes que deja lo construido, y, por tanto, una forma de estar no estructurante, ni participativa de la génesis de la acción arquitectónica. Si nos acercamos a la obra de Manuel Gallego, por el contrario, éste acostumbra a plantear, en muchos de sus proyectos, la naturaleza como arquitectura propiamente dicha, como foco que irradia un dominio que construye o reconstruye su entorno, un ejercicio nacido de la implantación y el crecimiento posterior del lugar. Manuel Gallego plantea el ejercicio arquitectónico pensando la naturaleza no como paisaje, una perspectiva torcida de la modernidad que comenzó a explorarse en el s. XIX, si no la naturaleza como geografía, construida por sí misma o entreverada con la edilicia, para dar un soporte cambiante a sus habitantes y en la que se está de maneras diferentes a lo largo del tiempo.
Interior de la piscina cubierta en Chantada
Así se puede recorrer gran parte de la obra de Manuel Gallego, leyendo la génesis de sus proyectos como articulación entre el pensamiento abstracto que ha de organizar un programa y el hecho natural, que bien le ha de dar soporte, o bien será extensión y expresión de ese pensamiento sin forma. Una biografía arquitectónica, profundamente coherente y continua en el discurrir del tiempo en lo que atañe a esta especificidad, pues ya de da en sus primeros proyectos domésticos de Corrubedo (Casa de vacaciones), la Illa de Arousa (Casa del pintor Ortiz) o Veigue (Casa de fin de semana), y que más tarde pasa por aquellos de implantación y escala intermedia, como la piscina de Chantada o la Casa del presidente de la Xunta de Galicia, hasta llegar a otros de significado o escala geográfica como son los Institutos de investigación de Santiago o la Lonja de Lira.
Corrubedo, la Illa y Veigue se pueden describir como un mismo ejercicio preocupado por expresar de distintas maneras -derivadas del invariante de cómo hacer lugar-, la relación entre un núcleo doméstico habitable y lo que sucede con la naturaleza a su alrededor. Un diálogo que a veces debe ser duro y claramente marcado en relación al entorno hostil -Corrubedo-, otras magnetizador del dominio de lo construido sobre lo natural -A Illa- y otras entreverado e inseparable, entre el núcleo y su envolvente –Veigue-.
Más allá de esta forma de expresar relaciones desmultiplicadoras entre arquitectura y naturaleza como diálogo de colonización mutua, Manuel Gallego también propone en otras ocasiones confrontaciones directas. Un ejemplo de ello es el que presenta en el proyecto de los Institutos Tecnológicos del campus sur de Santiago de Compostela, a través de la generación de estancias exteriores que se expresan como un negativo u opposite del interior cerrado. Un ámbito exterior para hacer un lugar, que es una trasposición del espacio de trabajo cubierto hacia un exterior arborizado, que debe ser el recreo y descanso imprescindible a la tensión de unas oficinas de investigación. Ese desdoblamiento dentro-fuera, servirá, al mismo tiempo que como lugar de esparcimiento, como protección solar para las fachadas oeste durante la época estival, y como reloj estacional que hace variar la composición general y la escala y ritmo del conjunto de los cuatro edificios aislados que componen el total de la edificación a lo largo del año. Si en el caso de los institutos la naturaleza ocupa la arquitectura, que le reserva un sitio acotado frente a ella, en la ladera a naciente de la intervención de Monte Pío, localización de la residencia oficial del presidente de la Xunta, sucede y se propone el ejemplo contrario, es la naturaleza la que reserva un sitio a la arquitectura de las estancias y caminos intermedios, para servir de pistas e islas de descanso arquitectónicas, en el paseo de ascenso a través del mundo natural de la colina.
Igualmente Manuel Gallego también ha sabido atender a la naturaleza de forma inclusiva en su arquitectura, aún cuando ésta era una preexistencia y se encontraba alejada de la estricta implantación de sus obras, captándola visualmente en la sección de sus edificios sin necesidad de tocarla. Dos ejemplos radicales, pero sutiles, fijan esta forma de actuar, una la piscina cubierta de Chantada, donde la sección arborizada del cercano río Asma es atraída hacia el interior, a través del planteamiento de construir un continuo ventanal a lo largo de toda la dimensión del vaso de la piscina, soportado por una gran viga a naciente que enmarca sin interrupciones esa geografía próxima. Otra, la superestructura en voladizo de la Lonja de Lira, alero continuo de cubierta que es capaz de recoger y atrapar la geografía lejana del Monte Pindo, demostrando que se está físicamente en un lugar, pero que el dominio de ese lugar, cuando se es consciente del mundo alrededor, puede abarcar un horizonte mucho más amplio, incluso lejano. Y de vuelta, estos ejercicios son propuesta de arquitectura que nos muestran que captando el sentido de lo natural y geográfico alejado, este pude ser utilizado como motor del interior del habitar interior, de lo físico y próximo.
Croquis tres casas, ralizado por Manuel Gallego durante la conversación con Luis Gil en 2004
Finalizamos pensando en la manera que Manuel Gallego tiene de dibujar con la vegetación, como con el sfumato que sale de sus lápices de colores, que es paradójicamente un construir a través del deshacer la arquitectura. Una manera de actuar que ejemplifica perfectamente otro intenso proyecto, esta vez no construido, como era la propuesta para la reconversión del antiguo campo de futbol de Punta Insua en Carnota como espacio público. Usar la naturaleza como materia física inasible para ablandar el contacto entre lo construido y la geografía que ha de albergar la nueva función. Esa geografía-arquitectura rehecha, estará poblada unas veces de naturaleza preexistente, otras de arborización propuesta o de emparrados o de estructuras del dominio de lo agrícola reinterpretados, que no son, como decíamos, un complemento sino la extensión y desmultiplicación del límite unas veces, de la frontera otras. Acciones de proyecto desde la naturaleza, que permiten subvertir los principios más básicos arquitectónicos, dándole la vuelta al calcetín, lo que le permite seguir usándolo como tal, sin ninguna contradicción dejando ver la costura que es aquello que nos dice cómo está construida la cosa…
Si a Manuel Gallego, la vegetación, siempre le ha servido como argumento propositivo del proyecto, tal como acabamos de esbozar y ver, también le vale, como a Sir John Seoane, como elemento de futuro que articula y mejora sus edificios en el tiempo, los modifica, los cambia con cada estación y con cada década que pasa, hasta que algún día se le conviertan en ruina. Una extraordinaria ruina como la del Banco de Londres, The Old Lady of Threadneedle (manera coloquial como se conocía a este edificio en Londres), y como las que puedan llegar a ser un futuro muy lejano Lira, Veigue o Chantada….
nacidas de la verdadera materia con la que se hace la arquitectura: el tiempo.
Luis Gil Pita, arquitecto
Santiago de Compostela, Noviembre 2019
Texto compuesto con motivo de la entrega del IV Premio Ägora do Orcellón a Manuel Gallego por el Instituto de Estudios Carballineses en Enero de 2020.
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