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[:es]Dominio doméstico. Frontera y límite como “recinto” | Luis Gil [:gl]Dominio doméstico. Fronteira e límite como “recinto” | Luis Gil [:en]Domestic domain. Border and boundary as «enclosure» | Luis Gil [:]

[:es]https://veredes.es/blog/arquitecturas-limite-la-frontera-luis-gil/

Pueblo Nubas, Casa Korongo | Imagen: George Rodger
Pueblo Nubas, Casa Korongo | Imagen: George Rodger

El redescubrimiento del borde y del recinto como objeto de estudio y como generador de nuevas formas de entender donde la actualidad pasa, no como en la cuestión cultural y de presentación del tema liminar por la metáfora de la transición del fin y en concreto de la crisis neoliberal de fin de siglo o bimilenio, sino por la necesidad de redescubrir en medio de un océano de falsedades imaginarias, cuáles pueden ser, como decía el Maestro Cornelis van Eesteren los principios elementales de la arquitectura, aquellos que deben ser constantemente redescubiertos para el perdido oficio de la arquitectura.

Nos interesa recuperar estos temas de fondo y peso como ha interesado en estos últimos años retomar el pensamiento, obra y crítica del Team X y la generación ligada a su pensamiento y discusión. No es casual ver entonces que el objeto principal de discusión del su tiempo fuese entre otros junto con la crisis del espacio público, y sus diferentes grados de relación con el espacio privado y la línea que los enlazaba, el recinto como principio original de la arquitectura, que ahora nos ocupa. Desde el borde doméstico y el recinto en Alison y Peter Smithson presente en toda su obra como refundación de la arquitectura al estudio del dominio en las distancias entre las piezas de juego en los parques infantiles de Ámsterdam de Aldo van Eyck y sus variaciones entono al in between en sus ejercicios de organización entre espacios interiores y exteriores.

Finalmente, pues, la frontera y el limite al encuentro con la escala más próxima al hombre y al arquitecto , el límite como borde de su espacio de protección más intimo, la frontera como organizador de lo propio frente a la naturaleza exterior y del mundo público. Limite y frontera como borde separador del espacio controlado por reglas propias frente al organizado por reglas colectivas, comunales y/o naturales de orden superior y también político.

Pero al igual que en la escala territorial y cultural, la cuestión liminar del recinto, pasa por el imprescindible repensar sobre la idea de dominio. Éste se muestra como la energía generadora y organizadora de cualquier territorio que después deba ser marcado o registrado. Sin esta previa cuestión (de marcado carácter antropológico), la marca, el recinto, en el fondo la geometrización o materialización de lo controlado carece del sentido que le da origen o del que es expresión.

Abordar las cuestiones básicas sobre la apropiación del espacio o territorialización por el hombre de su entorno es siempre y en cualquier caso primario, aunque ya estemos tratando con la escala arquitectónica doméstica. El dominio es la idea fundacional del conflicto y del problema arquitectónico como delimitación de los fenómenos duales dentro-fuera, público-privado, cerrado-abierto, etc. en el que se apoya de la génesis y organización del recinto arquitectónico.

Dominio doméstico. Frontera y límite como “recinto” Luis Gil

Dentro de la arquitectura, el dominio quiere significarse como control del espacio a nuestro alrededor, de las cosas del entorno en la distancia marcada por la función a realizar y no sólo. Marcas y distancias dadas por los usos a practicar desde un lugar original. Dominio también es buscar sitio, localizarse, ubicarse y asentarse, tareas nada fáciles a la verdadera práctica arquitectónica y fundacionales de su práctica. Dominio de igual forma es distribuir, reorganizar y equilibrar, ya sea de manera espontánea, como en la naturaleza o de forma planeada como hace la arquitectura. El dominio tampoco es otra cosa diferente del conflicto, de la marca que señala donde terminan o empiezan otros espacios colindantes.

Complejidad e interacción, relaciones desiguales de dominio. Avance, conquista más alejada de lo propio, a veces innecesarias tanto en la vida diaria como en arquitectura. Después claro está llegarán las nociones de limite, de frontera… De la posible armonización de esos conflictos resultará la naturaleza de lo colectivo. Un reequilibrio de fuerzas que organiza la colonización de los espacios y los intersticios que permiten los pasos y movimientos en los territorios de cualquier escala. Sólo hay que ver el desorganizado equilibrio de la disposición de los cuerpos en las abarrotas playas en época estival. Se usa, se ocupa más que lo propiamente substancial. Las personas, los animales y las cosas parecen extenderse, debido a su naturaleza y a las funciones que le son propias, más allá de su ámbito o espacio físico propio, como los minerales radiactivos o los metales magnetizados. De igual que nos quemamos con la energía del fuego antes mismo de tocar la llama.

Existe siempre un núcleo fundamental, a la manera que Heidegger nos lo explica, origen, referencia desde donde se proyecta cierta energía hacia el exterior, donde al final nace la forma el recinto y el muro fronterizo doméstico. Ese origen, función o uso, es el que más tarde formula la arquitectura reconocible en la forma. Función que crece alrededor, que se prolonga dándonos la dimensión final del muro con el que trabajaremos.

El dominio son las reglas del juego, las marcas que lo organizan y limitan y que se convertirán a veces en las líneas pintadas en el suelo del campo de juego, como las paredes y los muros de cerramiento y límite de la arquitectura, pero de cota cero y todo ello mucho antes del clásicamente procurado equilibrio forma-función. Y en otras ocasiones en las complejas reglas y leyes del recinto como fachada como borde construido.

El resto, todo aquello que parece más complejo, es mucho más fácil…

Luis Gil Pita, arquitecto
Santiago de Compostela, Noviembre 2019

Capítulo del artículo Alegoría de la frontera y el límite, publicado originalmente en la revista Obradoiro nº34, invierno de 2009.

[:gl]

Pueblo Nubas, Casa Korongo | Imagen: George Rodger
Pueblo Nubas, Casa Korongo | Imaxe: George Rodger

O redescubrimiento do bordo e do recinto como obxecto de estudo e como xerador de novas formas de entender onde a actualidade pasa, non como na cuestión cultural e de presentación do tema liminar pola metáfora da transición do fin e en concreto da crise neoliberal de fin de século ou bimilenio, senón pola necesidade de redescubrir no medio dun océano de falsidades imaxinarias, cales poden ser, como dicía o Mestre Cornelis van Eesteren os principios elementais da arquitectura, aqueles que deben ser constantemente redescubiertos para o perdido oficio da arquitectura.

Interésanos recuperar estes temas de fondo e peso como interesou nestes últimos anos retomar o pensamento, obra e crítica do Team X e a xeración ligada ao seu pensamento e discusión. Non é casual ver entón que o obxecto principal de discusión do o seu tempo fose entre outros xunto coa crise do espazo público, e os seus diferentes graos de relación co espazo privado e a liña que os enlazaba, o recinto como principio orixinal da arquitectura, que agora nos ocupa. Desde o bordo doméstico e o recinto en Alison e Peter Smithson presente en toda a súa obra como refundación da arquitectura ao estudo do dominio nas distancias entre as pezas de xogo nos parques infantís de Ámsterdam de Aldo van Eyck e as súas variacións entoo ao in between nos seus exercicios de organización entre espazos interiores e exteriores.

Finalmente, pois, a fronteira e o limite ao encontro coa escala máis próxima ao home e ao arquitecto , o límite como bordo do seu espazo de protección máis intimo, a fronteira como organizador do propio fronte á natureza exterior e do mundo público. Limite e fronteira como bordo separador do espazo controlado por regras propias fronte ao organizado por regras colectivas, comunais e/ou naturais de orde superior e tamén político.

Pero do mesmo xeito que na escala territorial e cultural, a cuestión liminar do recinto, pasa polo imprescindible repensar sobre a idea de dominio. Este móstrase como a enerxía xeradora e organizadora de calquera territorio que despois deba ser marcado ou rexistrado. Sen esta previa cuestión (de marcado carácter antropolóxico), a marca, o recinto, no fondo a geometrización ou materialización do controlado carece do sentido que lle dá orixe ou do que é expresión.

Abordar as cuestións básicas sobre a apropiación do espazo ou territorialización polo home da súa contorna é sempre e en calquera caso primario, aínda que xa esteamos a tratar coa escala arquitectónica doméstica. O dominio é a idea fundacional do conflito e do problema arquitectónico como delimitación dos fenómenos duais dentro-fóra, público-privado, pechado-aberto, etc. no que se apoia da xénese e organización do recinto arquitectónico.

Dominio doméstico. Frontera y límite como “recinto” Luis Gil

Dentro da arquitectura, o dominio quere significarse como control do espazo ao noso ao redor, das cousas da contorna na distancia marcada pola función para realizar e non só. Marcas e distancias dadas polos usos para practicar desde un lugar orixinal. Dominio tamén é buscar sitio, localizarse, situarse e asentarse, tarefas nada fáciles á verdadeira práctica arquitectónica e fundacionais da súa práctica. Dominio de igual forma é distribuír, reorganizar e equilibrar, xa sexa de maneira espontánea, como na natureza ou de forma planeada como fai a arquitectura. O dominio tampouco é outra cousa diferente do conflito, da marca que sinala onde terminan ou empezan outros espazos lindeiros.

Complexidade e interacción, relacións desiguais de dominio. Avance, conquista máis afastada do propio, ás veces innecesarias tanto na vida diaria como en arquitectura. Despois está claro chegarán as nocións de limite, de fronteira… Da posible harmonización deses conflitos resultará a natureza do colectivo. Un reequilibrio de forzas que organiza a colonización dos espazos e os intersticios que permiten os pasos e movementos nos territorios de calquera escala. Só hai que ver o desorganizado equilibrio da disposición dos corpos en abarrótalas praias en época estival. Úsase, ocúpase máis que o propiamente substancial. As persoas, os animais e as cousas parecen estenderse, debido á súa natureza e ás funcións que lle son propias, máis aló do seu ámbito ou espazo físico propio, como os minerais radioactivos ou os metais magnetizados. De igual que nos queimamos coa enerxía do lume antes mesmo de tocar a chama.

Existe sempre un núcleo fundamental, á maneira que Heidegger explícanolo, orixe, referencia desde onde se proxecta certa enerxía cara ao exterior, onde ao final nace a forma o recinto e o muro fronteirizo doméstico. Esa orixe, función ou uso, é o que máis tarde formula a arquitectura reconocible na forma. Función que crece ao redor, que se prolonga dándonos a dimensión final do muro co que traballaremos.

O dominio son as regras do xogo, as marcas que o organizan e limitan e que se converterán ás veces nas liñas pintadas no chan do campo de xogo, como as paredes e os muros de cerramento e límite da arquitectura, pero de cota cero e todo iso moito antes do clasicamente procurado equilibrio forma-función. E noutras ocasións nas complexas regras e leis do recinto como fachada como bordo construído.

O resto, todo aquilo que parece máis complexo, é moito máis sinxelo…

Luis Gil Pita, arquitecto
Santiago de Compostela, Novembro 2019

Capítulo do artigo Alegoría da fronteira e o límite, publicado orixinalmente na revista Obradoiro nº34, inverno de 2009.

[:en]

Pueblo Nubas, Casa Korongo | Imagen: George Rodger
Nubas people, Korongo House | Photography: George Rodger

The rediscovery of the edge and the enclosure as an object of study and as a generator of new ways of understanding where current affairs happen, not as in the cultural and presentation issue of the subject being limited by the metaphor of the transition of the end and in particular of the crisis neoliberal of the end of the century or bimilenio, but by the need to rediscover in the middle of an ocean of imaginary falsehoods, what can be, as Master Cornelis van Eesteren said the elementary principles of architecture, those that must be constantly rediscovered for the lost architecture trade.

We are interested in recovering these issues of substance and weight as you have been interested in the last few years to return to the thinking, work and criticism of Team X and the generation linked to your thinking and discussion. It is no accident to see then that the main object of discussion of his time was among others along with the crisis of public space, and its different degrees of relationship with private space and the line that linked them, the site as the original principle of architecture , which now concerns us. From the domestic edge and the enclosure in Alison and Peter Smithson present in all his work as a re-foundation of the architecture to the study of the domain in the distances between the play pieces in the playgrounds of Amsterdam of Aldo van Eyck and its variations in between in your organizational exercises between interior and exterior spaces.

Finally, then, the border and the limit to the encounter with the scale closest to the man and the architect, the limit as the edge of his most intimate protection space, the border as an organizer of his own against external nature and the public world . Limit and border as a separating edge of the space controlled by its own rules against that organized by collective, communal and / or natural rules of a higher order and also political.

But as in the territorial and cultural scale, the liminal question of the enclosure, goes through the essential rethinking about the idea of dominance. This is shown as the generating and organizing energy of any territory that must then be marked or registered. Without this previous question (of marked anthropological character), the brand, the enclosure, in the background the geometrization or materialization of the controlled lacks the meaning that gives rise to it or of which it is expression.

Addressing the basic questions about the appropriation of space or territorialization by the man in his environment is always and in any case primary, although we are already dealing with the domestic architectural scale. The domain is the foundational idea of the conflict and the architectural problem as a delimitation of the dual phenomena inside-outside, public-private, closed-open, etc. which relies on the genesis and organization of the architectural site.

Dominio doméstico. Frontera y límite como “recinto” Luis Gil

Within the architecture, the domain wants to be meant as control of the space around us, of the things of the environment in the distance marked by the function to be performed and not only. Marks and distances given by the uses to be practiced from an original place. Domain is also to find a place, locate, locate and settle, tasks not easy to the true architectural practice and foundational practice. Mastery in the same way is to distribute, reorganize and balance, either spontaneously, as in nature or in a planned way as architecture does. The domain is also nothing different from the conflict, from the brand that indicates where other adjacent spaces end or begin.

Complexity and interaction, unequal domain relationships. Advance, conquers further from the own, sometimes unnecessary in both daily life and architecture. Then, of course, the notions of limit, of border will arrive … From the possible harmonization of these conflicts, the nature of the collective will result. A rebalancing of forces that organizes the colonization of spaces and interstices that allow the steps and movements in the territories of any scale. You just have to see the disorganized balance of the arrangement of the bodies on the crowded beaches in summer. It is used, it deals more than the substance itself. People, animals and things seem to extend, due to their nature and their own functions, beyond their own physical space or space, such as radioactive minerals or magnetized metals. Just as we burn with the energy of the fire before touching the flame.

There is always a fundamental nucleus, in the way that Heidegger explains it to us, origin, reference from where some energy is projected towards the outside, where in the end the enclosure and the domestic border wall form. That origin, function or use, is the one that later formulates the recognizable architecture in the form. Function that grows around, which continues giving us the final dimension of the wall with which we will work.

The domain is the rules of the game, the brands that organize and limit it and that will sometimes become the lines painted on the floor of the playing field, such as walls and walls of enclosure and limit of architecture, but dimension zero and all this long before the classically sought form-function balance. And on other occasions in the complex rules and laws of the enclosure as a facade as a built edge.

The rest, everything that seems more complex, is much easier …

Luis Gil Pita, architect
Santiago de Compostela, November 2019

Article chapter Allegory of the border and the limit, originally published in the Obradoiro magazine nº34, winter 2009.

[:]

Luis Gil Pita
Luis Gil Pitahttps://gilpitanietopenamariaarquitectos.com/
Arquitecto por la ETSA en 1997, desde ese año colabora en el estudio de Manuel Gallego Jorreto hasta 1999. Becado de investigación en Holanda en 2000-1, con un estudio sobre lo fronterizo y liminar en arquitectura, por la Diputación de A Coruña, fue posteriormente Profesor invitado en el área de proyectos de la Facultad de Arquitectura de Guimaráes, Universidade do Minho, del 2001 hasta el 2007. Desde el inicio de su carrera ha publicado asiduamente artículos y ha participado como editor en diferentes publicaciones alrededor de la arquitectura.
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