Xavier Campos · arquitectura, cómic y crítica | Lexcursó

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El humor gráfico es un arte, generalmente asociado a la prensa en el que abunda la sátira de la actualidad política y/o social. Por tanto podemos considerarlo como parte de un diálogo, de una interacción con la realidad en la que nace.

Este espejo frecuentemente distorsionador es el cometido o la vocación que existe tras el dibujo chistoso, caricatura, viñeta, tira, etc, o como le llamemos, y qué mejor campo que la arquitectura para explorar en este tipo humor. Por ello hoy abordamos a Xavier Campos, arquitecto desde principio de siglo, que ha combinado la profesión de arquitecto con la de diseñador gráfico, formador e ilustrador.

Cuando me hice arquitecto y para no gastarme la pasta en psicólogo, me dediqué a dibujar lo que me pasaba y burlarme de ello; siempre a modo de terapia y por prescripción médica.

Extracto de la entrevista en la revista Notas.

Os preguntaréis, qué tiene que ver esto con arquitectura, pues todo y nada, es un forma más de crítica, y que en este caso Xavier, desarrolla a través de su alter ego Lexcursó.

Lexcursó proviene de la palabra “escurçó” (víbora), que significa, en una de sus acepciones, “Persona maligna/ “llengua d’escurçó” (lengua de víbora). Persona maldiciente, que mal habla traicioneramente.

¿Cómo definirías a Lexcursó?

“Lexcursó es un arquitecto mediocre venido a menos que piensa que la única manera de encontrar trabajo es que lo voten como decano o similar. Pasa el tiempo recluido en un despacho sórdido dibujando tiras cómicas sobre su miserable vida como arquitecto pensando que algún día ganará algún dinero con ello, principalmente si deja de dibujar”.

Extracto de la entrevista en la revista Notas.

Sin más os dejamos con el humor y la sátira que ha compartido Xavier y su alter ego, con este espacio.

 Xavier Campos | Fotografía: Plajorrin
Xavier Campos | Fotografía: Plajorrin

Explícanos, ¿cómo y por qué surge Lexcursó?

Lexcursó salió en los albores del 2000 de las zarpas de un joven y por entonces, apuesto arquitecto, acabado de licenciar. Probablemente alguien le dio de beber agua o lo alimentó después de medianoche, saliendo de él, un ser despreciable y malévolo. Eso cuenta la leyenda, pero lo cierto es que cuando me hice arquitecto, para no gastarme la pasta en psicólogos, me dediqué a dibujar lo que me pasaba y burlarme de ello, siempre a modo de terapia y por prescripción médica. Como ya sabrán, al licenciarse como arquitecto, nos dan un título de egocentrismo ilustrado y empecé a dibujar mis hazañas y batallas con promotores y constructores que lo único que querían era algo tan despreciable como ganar dinero. De todo eso salió el best seller “Trazar líneas en el agua” como metáfora arquitectónica de lo que me sucedía con promotores mediocres y sin sentido. Al final (cuidado spoiler), se suicida subido a los tomos del código técnico. El final fue más celebrado que el de “Perdidos” pero con resultados económicos distintos. Como el proceso editorial fue complejo y costoso, alrededor del 2002, Lexcursó pasó a ser un webcómic, cosechando éxitos y un casipremio (mención especial al concurso de webcómics “Alhóndiga Bilbao”).

¿Te encontraste con muchas dificultades? ¿Cuáles fueron las más problemáticas?

Como todo webcómic, blog, etc, lo más difícil es la continuidad. Ser ocurrente cada semana y confeccionar una tira cómica con la calidad que lo hacía (espero no oír risas), y compaginarlo con el trabajo, es harto difícil. Y si encima todo ese trabajo no es recompensado de forma económica, es más difícil justificarlo en casa y a unos churunbeles que tienen la manía de comer 5 veces al día. A todo eso vino la “crisis” y “twitter”. La crisis hizo mella, tanto en la parte económica, la parte psicológica y sobretodo la parte creativa. Como ya he contado, las tiras cómicas estaban basadas en hechos parecidos, y encerrado en un despacho esperando que las únicas llamadas que recibes no sean solo para que te cambies de compañía telefónica, hace que ocurran menos cosas para luego poder contarlas. Twitter fue la puntilla a mi creatividad. Cualquier ocurrencia más o menos graciosa, alguien o yo mismo, la podía plasmar en 160 caracteres, sin necesidad de pasarme una semana dibujando. Por eso tuve que readaptar mis viñetas a una freakada más o menos incomprensible para algunos, como fue StarWars, architect’s version y una readaptación de los clásicos en “arquitectura vintage”.

Donde tuve problemas serios fue con el blog de Ko.A.C, una página ANARQUISTA, SUBVERSIVA y NIHILISTA sobre arquitectos. Una cosa era meterme con promotores, constructores y conmigo mismo, y otra es hacer humor del CSACE, COAs y compañías de seguro. Unos quisieron cerrarme la página y otros me expulsaron de su compañía de seguros por “efectuar mal doloso a la compañía” (creo que citaban algo así). Esa compañía patrocina ésta y muchos de los blogs de arquitectura actuales, por lo que mejor no hablo mal de ella si quiero que esta entrevista se publique. Como Lexcursó nunca tuvo una ristra de colaboradores para seguir batallando (éramos, yo, yo mismo y mis circunstancias), y nunca tuve un apoyo incondicional de seguidores enfurecidos, Lexcursó se desvaneció y desapareció como Yoda en Dagobah.

” – Van a ir a por ti. – Tú vas a ir a por mí. Porque eso es lo que tiene que ocurrir. Porque a veces, la verdad no es suficiente. A veces la gente se merece algo más. A veces la gente, se merece una recompensa por tener fe.”

Batman, El Caballero oscuro.

¿Qué referencias maneja Lexcursó a la hora de realizar sus viñetas?

Referencias todas y ninguna. Quizás la referencia más clara es la vida misma, pues la mayoría de mis viñetas se basan y algunas incluso, relatan mi vida. Siempre he sido un fan, coleccionista y dibujante de cómics, por lo que referentes tengo muchos. He modificado el estilo de mis viñetas en varias ocasiones, hasta encontrar, creo, un estilo más o menos propio. En un principio, con “Trazar líneas en el agua”, estuve muy marcado por el cómic underground, tanto con en el dibujo como por su irreverencia. “Odio” y “Mundo idiota” de Peter Bagge, “Pobre Cabrón” de Joe Matt, “American Splendor” de Harvey Pekar y Robert Crumb, etc. Algunos “amigos” dicen, que incluso tengo una retirada a Paul Giamatti (de la película “American Splendor”, de Robert Pulcini y Shari Springer Berman), no tanto por su aspecto, sino por su forma de ser. Superada la etapa underground y la reconversión de Lexcursó en un webcómic, con

“Siempre nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena”,

de los dibujos a lápiz y en ocasiones a tinta, pasé a realizar las viñetas en “flash”, con un estilo visual al “Raspa Kids Club” y a Chris Ware, como referencias así a lo lejos, pues ya me gustaría que mis viñetas se parecerían en algo. Después de un viaje iniciático y de reflexión y reconversión de mí mismo, jodida crisis, y la lectura de “Asterios Polyp” de David Mazzucchelli, decidí otra vez reinventarme y conseguir un estilo parecido, a lo lejos y con los ojos entornados, a los dibujos de Mazzuchelli, pero los míos dibujados en Cad. “Architecture vintage” y “Star Wars architect’s versión”, éste último, con alguna referencia a una saga de películas de las que soy un poco fan.

Ya no tanto como referencia sino como admiración absoluta, está Klaus, como alguien que siempre he querido ser de mayor, pese a ser Klaus más joven que yo. De los pocos, único en su especie, creo, que puede plasmar en una viñeta de una calidad excelente, una crítica mordaz y humorística de la arquitectura actual y encima poder ganar algo de dinero con ello. También tengo un especial cariño a Eiza, por plasmar en un tumblr algo que yo hacía hace mucho tiempo atrás, escaneando y recopilando arquitectura y cómic (algún día, prometo llegaré a darle esa información) y que me sirve en algunas ocasiones como inspiración a seguir trabajando.

“Ordinary life is pretty complex stuff”

Harvey Pekar

¿Cómo surgen las temáticas que abordas en tus viñetas? ¿Qué finalidad tienen tus viñetas?

Mis viñetas siempre han tenido un sentido pedagógico, y el humor como único camino. Quiero pensar que mis viñetas son un homenaje a los arquitectos de a pie. A los arquitectos que no salen en las revistas ni en webs de prestigio arquitectónico. Profesionales que se buscan la vida con esta profesión, y que luchan en su más profundo de su ser en no poner balaustres en sus obras, y tienen que ceder si quieren llegar a final de mes. Arquitectos menospreciados y extorsionados por los colegios profesionales y seguros de responsabilidad. Arquitectos olvidados que los ayuntamientos nunca escuchan por no ser nadie. (Aplausos, bajando del pedestal, gracias, gracias, muchas gracias).

Xavier Campos | Fotografía: Plajorrin
Xavier Campos | Fotografía: Plajorrin

En muchas de ellas reflexionas sobre diversos temas, ¿podríamos decir que realizas crítica de arquitectura?

Intento hacer una crítica destructiva como autoreflexión de nuestra profesión. No sé si tiene mucho sentido lo que he dicho, pero los críticos son muy dados a hacer frases sin mucho sentido. En contadas ocasiones he hecho crítica de arquitectura. Y cuando lo he hecho, lo hice de los más fáciles, Calatrava, Torres, Ferrater y otras chicas del montón. Lo mío es más de criticar la profesión de arquitecto, de cómo nos vapulean y nos dejamos vapulear, sea por promotores, por constructores, y sobre todo por nosotros mismos. Mi crítica va dirigida principalmente a arquitectos, no tanto a su obra. Arquitectos estrella, lobbys de arquitectos, arquitectos en colegios profesionales, cscaes etc. Todos esos que han hecho con su esfuerzo y entrega, que seamos un hazmerreir.

Preguntado lo anterior, es casi ineludible plantearte la siguiente, ¿crees que la crítica de arquitectura ha muerto?

Si consideramos que Lexcursó hacía crítica de arquitectura, podríamos decir que al menos una parte ha muerto. Entre todos le mataron y él solito se murió. La crítica a la arquitectura no ha muerto ni creo que muera nunca, pero actualmente no se manifiesta.

Hace unas semanas, Santiago de Molina escribía sobre “vivir sin maestros”, ¿podrías radiografiar el panorama actual de la arquitectura española? ¿Y mundial?

Otro maestro más verde y pequeño que Grassi, Yoda, citaba:

“Siempre dos hay. No más, no menos. Un maestro, y un aprendiz”.

Todos hemos tenido y tenemos nuestros maestros, y algunos, incluso han llegado a ser maestros con sus respectivos aprendices. Algunos aprendices también han derrotado a sus maestros y maestros que han explotado a aprendices, hasta que estos se han pasado al lado oscuro pidiendo un contrato. No sé si soy muy digno como para radiografiar ni la arquitectura española ni la mundial, pero si lo tengo que hacer diría que aparte de factura de tibia y peroné, fruto de una entrada dura y a destiempo por los ingenieros, la arquitectura tiene claramente una rotura de coxis fruto de tantas orgías y sodomizaciones fuera de presupuesto.

Una ilustración de Lexcursó
Una ilustración de Lexcursó

La arquitectura, tiene abiertos muchos frentes de batalla (LSP, Bolonia, paro, precariedad laboral, COAs, ETSAs, emigración, comunicación, etc), ¿no serán demasiados para la polarización existente dentro de la misma?

El pensamiento único está mal, sobre todo cuando no es el mío, y la polarización es mal asunto sobre todo por ser una palabra con tantas sílabas y de difícil comprensión. Con tantos frentes abiertos está claro que “la polarización va a llegarrr”, pero si pensáramos todos lo mismo seríamos ingenieros. O como dice mi amigo y genial arquitecto, Maikel Menéndez

“siempre que haya 2 arquitectos saldrán 3 ideas”.

¿Cómo ves el futuro de la arquitectura? ¿Y el de la profesión?

Como todo en el futuro es incierto. La arquitectura existe desde que existen los tiempos, y le veo aún larga vida. Sí veo que hay un cierto estancamiento en la arquitectura, no tanto con el talento, que hay muchísimo, sino en los procesos constructivos. Seguramente por culpa de la normativa y de la espada de Damocles en forma de responsabilidad. No hay riesgo en la arquitectura. No hay innovación, sí existe innovación en materiales, por ejemplo, pero no en su uso, debido probablemente a los rigurosos controles de calidad, a la normativa desmesurada y también debido a la burocratización de la arquitectura. ¿Han intentado sacar un certificado energético usando biomasa en vez de placas solares? o pongan aerotermia en sus proyectos, verán qué risas.

Sobre la profesión, el futuro, más que incierto es ciertamente negro. En algunos países la profesión de arquitecto tiende a desaparecer y en algunos ya ni existe. Por aquí de momento se aguanta a duras penas. Todos los frentes de batalla antes comentados, la burocratización, la extensa normativa, la corrupción de colegios y consejos, la falta de clientes etc, hacen que la profesión sea tediosa y cansina.

¿Qué opináis de los que se han ido a trabajar al extranjero?

La mayoría de mis amigos han tenido que buscar fortuna fuera, algunos la han encontrado, otros no tanto. Para mí es triste, pues ahora a duras penas les veo. La falta de trabajo hace medidas desesperadas y se necesita mucha valentía para probar suerte fuera. Pero esa opción no es buena para todos y es muy agobiante cuando a la falta de trabajo siempre te hagan la misma pregunta

¿has probado en el extranjero?

Una ilustración de Lexcursó
Una ilustración de Lexcursó

¿Qué opinas de los arquitectos que emprenden en nuevos campos?

Inmediatamente después de la pregunta ¿has probado en el extranjero?, viene la de ¿por qué no te dedicas a otra cosa, o te haces emprendedor? Me parece estupendo la gente que encuentra trabajo en el extranjero o que emprende nuevos campos o se autoproclama decano de un colegio de arquitectos (bueno, igual eso último no me parecería tan bien). Todo y que he ejercido como arquitecto al uso durante bastante tiempo, también he trabajado en otros campos, como diseñador gráfico, como formador, como ilustrador en juegos para móviles…, y actualmente hago parques temáticos. Tanto plancho un huevo como frio una camisa. En definitiva, me parece fatal.

¿Estás contentos con los objetivos alcanzados? ¿Qué proyectos de futuro le esperan a Lexcursó?

El objetivo principal de Lexcursó (tal como reza en su bio), era la de ser “decano en lugar del decano” o “ganar dinero dibujando”, o que “le pagaran para que lo dejara de hacer”. En el primer caso fracasé rotundamente, quizás debería haber probado de presentarme, pero no lo hice. Respecto a ganar dinero, poco o más bien nada, y sobre que alguien me pagara para que lo dejara de hacer, amenazas pues tuve varias, pero nunca me han ofrecido dinero por ello.

Respecto al segundo caso estoy a punto de hacer una novela gráfica, que lo más probable se convierta en un best seller, con el único fin de retirarme. Para ello cuento con el prólogo de J.M Echarte (que aunque él no lo sepa aún, con un par de cañas se le convence rápido) y con la ayuda de mi socio Enrique Parra (de la prácticamente desconocida página pedacicos), con él hemos creado “Parralex studio” y estamos buscando editorial y distribuidora. Cuando la encontremos y nos hagan un anticipo, escribiremos el guión y empezaré a dibujar.

Para acabar, ¿qué le aconsejas a los actuales estudiantes y futuros profesionales de arquitectura?

Que cojan la puerta y empiecen a correr, sin mirar atrás, que entren en el primer supermercado o Macdonalds y le pregunten al cajero, cajera, de qué le sirvió el último máster de arquitectura que pagó a la Universidad, y cuando se coman un Mac Royal con queso cocinado por un doctorado, reflexionen sobre sus actos, se levanten de su asiento y con voz airosa y agarrando el lápiz de la wacoom griten

“A Mies pongo por testigo que nunca más volveré a pasar hambre”,

acto seguido corran mucho más rápido, pues si son estudiantes de arquitectura no tendrán dinero para pagarse una Mac Royal con queso.

Y si querían una respuesta más optimista, haber leído a Echarte, o probablemente es que no han entendido esta entrevista.

Una ilustración de Lexcursó
Una ilustración de Lexcursó

Xavier Campos · arquitectura, cómic y crítica | Lexcursó
Marzo 2016

Entrevista realizada por Ana Barreiro Blanco y Alberto Alonso Oro. Agradecer a Xavier su tiempo y predisposición con este espacio.

Alberto Alonso Oro

Arquitecto y editor en veredes, arquitectura y divulgación. Invernalia es un buen lugar. A veces escribo en Fundacion Arquia.

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