[:es]
Violencia blanca es el nombre de una exposición realizada en el marco del proyecto artístico 1 Mes / 1 Artista, un pequeño espacio ubicado en el Centro Histórico de ciudad de México. Realizada por la artista japonesa Seiko Yamamoto esta obra parte de la arquitectura moderna como leitmotiv.
Su inició es sencillo, Yamamoto toma el color predominantemente blanco que caracterizaba a esta arquitectura –que tenía en su origen criterios puramente utilitarios vinculados a la higiene y la salubridad– para establecer una crítica hacia lo impersonal y poco sensible que resulta este tipo de espacios. La artista japonesa recurre a su propia biografía para cuestionar los valores aún vigentes:
“En [Senri Nueva Ciudad] –la ciudad donde creció la artista, construida de cero en 1970 de acuerdo a valores modernos– no puedo sentir ni el olor que genera un ser humano”.

Alejandro Hernández Gálvez exponía en Arquine cómo se cuestionaba este modelo arquitectónico incluso en su propia época. Aldous Huxley –creador del libro Un mundo feliz– acusaba a Le Corbusier –padre espiritual del Movimiento Moderno– de realizar una arquitectura fuera de todo valor humano, cuyo aspecto era más propio de “una consulta de dentista” que de una vivienda.
Pasados los años, no es ningún secreto que el carácter hospitalario de la arquitectura moderna era una de sus máximas. La creencia y necesidad tras un principio de siglo XX plagado de enfermedades y malas condiciones de vida fruto de la industrialización y la guerra que se necesitaba una nueva arquitectura que resolviera los males que aquejaban al ser humano era casi una doctrina.
“Las paredes de vidrio, como los Rayos-X, son instrumentos de control. Del mismo modo que los rayos-x exponen el interior del cuerpo a la mirada pública, la casa moderna expone su interior. Lo que antes era privado se somete ahora al escrutinio público”.
Beatriz Colomina
Pero el siglo XX no sólo vio nacer nuevas viviendas sociales –donde existía un proyecto de estado que cuidaba el cuerpo social– sino que vino acompañado de nuevas formas en la fábrica, la escuela o el hospital. Todos estos espacios asociados a modelos disciplinarios, donde la conducta y el cuerpo son observados y fijados por la mirada constante de un observador omnipresente. La arquitectura moderna –con sus paredes de cristal– evolucionó hasta convertirse en un dispositivo médico, cercana a una máquina de rayos X, que exponía en su totalidad al sujeto que la habitaba.

“Las cosas de cristal no tienen ‘aura’. El cristal es el enemigo del misterio, y lo es también de la propiedad”.
Walter Benjamin
“La transparencia deshace todos los límites y umbrales”.
Su herencia puede estar en lo que el filósofo coreano-alemán Byung Chul Han denomina Sociedad de la transparencia: una sociedad que se exhibe y expone –ya sea a través de la arquitectura o las redes sociales como Facebook– en la que habitar ya no es posible.
Han alude a Heidegger y apunta que ya no podemos “estar en paz,” lo que deriva en una sociedad llena de perturbaciones como “el agotamiento, el cansancio o la depresión”. Sentimientos nada lejanos a aquellos de los que se lamentaba la señora Farnsworth sobre la casa de descanso que le había realizado Mies van der Rohe. Su queja apuntaba al estrés de estar en constante exposición, de vivir en “una radiografía” donde no se podía esconder ni ocultar. Pero el filósofo apunta, además, otro aspecto: la arquitectura moderna y su modelo disciplinario –establecido por Foucault en los psiquiátricos o las cárceles– ha sido sustituida por una nueva arquitectura, la de “gimnasios, torres de oficinas, bancos, aviones, grandes centros comerciales y laboratorios genéticos” que nos llevan a una sociedad del rendimiento, donde el cuerpo se (auto) explota y (auto)consume2.
Resulta pues paradójico que aquella arquitectura cuyo objeto era la mejora del cuerpo físico acabara por alterar el cuerpo psíquico. Habrá que preguntarse entonces cómo conseguir una nueva ciudad y una nueva arquitectura que sea capaz de, por lo menos, alterar la vida para mal lo menos posible.

Pedro Hernández · arquitecto
ciudad de méxico. agosto 2015
Notas:
1. Sobre esto mismo Han apunta también que a la sociedad de la transparencia le resulta sospechoso todo aquel que tiene algo que ocultar. Pensemos entonces en los nuevos métodos de vigilancia y escaneo de aeropuertos y otras redes de transporte. Ocultarse, nos dice Han, es negativo y resulta peligroso.
2. Véase también la exposición Indisposición general. Ensayo sobre la fatiga, comisariada por Martí Peran para Fabra i Coats Centre d’Art Contemporani en Barcelona.
https://veredes.es/blog/del-cansancio-ii-pedro-hernandez/[:en]
Violence White is the name of an exhibition realized in the frame of the artistic project 1 Month / 1 Artist, a small space located in the Historical Center of city of Mexico. Realized by the Japanese artist Seiko Yamamoto this work departs from the modern architecture as leitmotiv.
His it initiated it is simple, Yamamoto takes the predominantly white color that it was characterizing to this architecture – that had in his origin purely utilitarian criteria linked to the hygiene and the health – to establish a critique towards the sensitive impersonal and small thing that turns out to be this type of spaces. The Japanese artist resorts to his own biography to question the still in force values:
“In [Senri Nueva City] – the city where there grew the artist constructed of zero in 1970 of agreement modern values – I can feel not even the smell that a human being generates”.

Alejandro Hernández Gálvez was exposing in Arquine how there was questioning this architectural enclosed model in his own epoch. Aldous Huxley –creator of the book A happy World– was accusing to Le Corbusier –spiritual father of the Modern Movement– of realizing an architecture out of any human value, which aspect was more own of “a dentist’s consultation” that of a housing.
Spent the years, it is not any secret that the hospitable character of the modern architecture was one of his maxims. The belief and need after a beginning of 20th century riddled with diseases and bad living conditions fruit of the industrialization and the war that one needed a new architecture that was solving the males who were afflicting the human being was an almost a doctrine.
“The glass walls, as the Rayos-X, are instruments of control. In the same way that the beams – x expose the interior of the body to the public look, the modern house exposes his interior. What before was deprived surrenders now to the public scrutiny”.
Beatriz Colomina
But the 20th century not only saw new social housings were born – where there existed a project of condition that was taking care of the social body – but wine accompanied of new forms in the factory, the school or the hospital. All these spaces associated with disciplinary models, where the conduct and the body are observed and fixed by the constant look of an omnipresent observer. The modern architecture – with his walls of crystal – evolved up to turning into a medical device, near to a machine of X-rays, which was exhibiting in its entirety to the subject that he her was living.

“The things crystals do not have ‘aura’. The crystal is the enemy of the mystery, and it it is also of the property”.
Walter Benjamin
“The transparency undoes all the limits and thresholds”.
His inheritance can be in what the philosopher Korean-German Byung Chul Han names Society of the transparency: a company that shows itself and exhibits – already it is across the architecture or the social networks as Facebook – in which living already is not possible.
They have it alludes to Heidegger and aims that already we cannot “be in peace”, what derives in a company full of disturbances as “the depletion, the weariness or the depression”. Not distant at all feelings to those about which the lady Farnsworth was complaining on the house of rest that it had realized Mies van der Rohe. His complaint was pointing at the stress of being in constant exhibition, of living in “a X-ray photography” where it was possible neither to hide nor conceal. But the philosopher aims, in addition, at another aspect: the modern architecture and his model disciplinary – established by Foucault in the psychiatric ones or the jails – has been replaced with a new architecture, that of “gymnasia, towers of offices, banks, planes, big malls and genetic laboratories” that take us to a company of the performance, where the body (auto) exploits and (auto) consumes2.
It turns out so paradoxical that that architecture which object was the improvement of the physical body was ending for altering the psychic body. There will be necessary to ask then how to obtain a new city and a new architecture that is capable of, at least, altering the life for badly as little as possible.

Pedro Hernández · architect
ciudad de méxico. augusto2015
Notes:
1. On this itself They Have it aims also that to the society of the transparency him turns out to be suspicious everything that one that has something that to conceal. Let’s think then about the new methods of vigilance and scanning of airports and other networks of transport. To hide itself, he says to us Han, it is negative and turns out to be dangerous.
2. See also the exhibition Indisposición general. Ensayo sobre la fatiga, curated by Martí Peran for Fabra i Coats Centre d’Art Contemporani in Barcelona.
[:gl]
Violencia branca é o nome dunha exposición realizada no marco do proxecto artístico 1 Mes / 1 Artista, un pequeno espazo situado no Centro Histórico de cidade de México. Realizada pola artista xaponesa Seiko Yamamoto esta obra parte da arquitectura moderna como leitmotiv.
O seu iniciou é sinxelo, Yamamoto toma a cor predominantemente branco que caracterizaba a esta arquitectura –que tiña na súa orixe criterios puramente utilitarios vinculados á hixiene e a salubridade– para establecer unha crítica cara ao impersonal e pouco sensible que resulta este tipo de espazos. A artista xaponesa recorre á súa propia biografía para cuestionar os valores aínda vixentes:
“En [Senri Nova Cidade] –a cidade onde creceu a artista, construída de cero en 1970 de acordo a valores modernos– non podo sentir nin o cheiro que xera un ser humano”.

Alejandro Hernández Gálvez expoñía en Arquine como se cuestionaba este modelo arquitectónico mesmo na súa propia época. Aldous Huxley –creador do libro Un mundo feliz– acusaba a Lle Corbusier –pai espiritual do Movemento Moderno– de realizar unha arquitectura fóra de todo valor humano, cuxo aspecto era máis propio de ?unha consulta de dentista? que dunha vivenda.
Pasados os anos, non é ningún segredo que o carácter hospitalario da arquitectura moderna era unha das súas máximas. A crenza e necesidade tras un principio de século XX infestado de enfermidades e malas condicións de vida froito da industrialización e a guerra que se necesitaba unha nova arquitectura que resolvese os males que afectaban ao ser humano era case unha doutrina.
“As paredes de vidro, como os Raios-X, son instrumentos de control. Do mesmo xeito que os raios-x expoñen o interior do corpo á mirada pública, a casa moderna expón o seu interior. O que antes era privado sométese agora ao escrutinio público”.
Beatriz Colomina
Pero o século XX non só viu nacer novas vivendas sociais –onde existía un proxecto de estado que coidaba o corpo social– senón que veu acompañado de novas formas na fábrica, a escola ou o hospital. Todos estes espazos asociados a modelos disciplinarios, onde a conduta e o corpo son observados e fixados pola mirada constante dun observador omnipresente. A arquitectura moderna –coas súas paredes de cristal– evolucionou ata converterse nun dispositivo médico, próxima a unha máquina de raios X, que expoñía na súa totalidade ao suxeito que a habitaba.

“As cousas de cristal non teñen ‘aura’. O cristal é o inimigo do misterio, e o é tamén da propiedade”.
Walter Benjamin
“A transparencia desfai todos os límites e limiares”.
A súa herdanza pode estar no que o filósofo coreano-alemán Byung Chul Han denomina Sociedade da transparencia: unha sociedade que se exhibe e expón –xa sexa a través da arquitectura ou as redes sociais como Facebook– na que habitar xa non é posible.
Han alude a Heidegger e apunta que xa non podemos “estar en paz,” o que deriva nunha sociedade chea de perturbacións como “o esgotamento, o cansazo ou a depresión”. Sentimentos nada afastados a aqueles dos que se lamentaba a señora Farnsworth sobre a casa de descanso que lle realizaba Mies van der Rohe. A súa queixa apuntaba á tensión de estar en constante exposición, de vivir en “unha radiografía” onde non se podía esconder nin ocultar. Pero o filósofo apunta, ademais, outro aspecto: a arquitectura moderna e o seu modelo disciplinario “establecido por Foucault nos psiquiátricos ou os cárceres” foi substituída por unha nova arquitectura, a de “ximnasios, torres de oficinas, bancos, avións, grandes centros comerciais e laboratorios xenéticos” que nos levan a unha sociedade do rendemento, onde o corpo se (auto) explota e (auto)consome2.
Resulta pois paradoxal que aquela arquitectura cuxo obxecto era a mellora do corpo físico acabase por alterar o corpo psíquico. Haberá que preguntarse entón como conseguir unha nova cidade e unha nova arquitectura que sexa capaz de, polo menos, alterar a vida para mal o menos posible.

Pedro Hernández · arquitecto
cidade de méxico. agosto 2015
Notas:
1. Sobre isto mesmo Han apunta tamén que á sociedade da transparencia resúltalle sospeitoso todo aquel que ten algo que ocultar. Pensemos entón nos novos métodos de vixilancia e escaneo de aeroportos e outras redes de transporte. Ocultarse, dinos Han, é negativo e resulta perigoso.
2. Vease tamén a exposición Indisposición xeral. Ensaio sobre a fatiga, comisariada por Martí Peran para Fabra i Coats Centre d?Art Contemporani en Barcelona.
[:]




