Si acaso tan gamberros como Aldo van Eyck | Luis Gil Pita

Apropiación

Sobre un campo de skate en Sta. Marta en Santiago de Compostela (Galicia, España).

Nuestra querencia por la arquitectura de cota cero viene de muy lejos, principalmente del estudio de los dominios y los espacios y delimitaciones de las fronteras en nuestros textos sobre lo liminar. Todo lo que sucede cerca del suelo, al borde del campo generado en el dominio de una acción, siempre nos ha interesado, incluso como muchos de nuestros colegas reconocen, al pararnos a investigar en cada obra el pormenor de cómo ha de ser a relación de enlace del plano horizontal con el vertical, el rodapié.

Espacio de juego

Así de manera recurrente desde nuestra estancia en Holanda nos paramos a pensar lo que Aldo van Eyck en sus parques de juego infantiles nos trataba de decir y comunicar en tanto habitantes y ciudadanos. Pseudo-arquitecturas de la cota cero relacionadas con el movimiento de juego y la estancia de los niños en, o alrededor, de determinados accidentes creados ex profeso. Un plano arquitectónico con referencias a diferentes usos y formas de estar que generan movimientos y armonías de usufructo lúdico.

Espacio colonizado

Lo que estas letras abordan, un parque de skate, construido por sus mismos usuarios, no está tan lejos, sino al contrario muy cerca, de los planteamientos subversivos de Aldo van Eyck. En este parque que analizamos hay además muchas otras nociones relacionadas con lo espontáneo que nos enseña que la necesidad pura es el instinto que crea la auténtica arquitectura, aunque se trate a los ojos de casi todos, de una arquitectura marginal que fabrican sus propios usuarios que son los mejores conocedores de su programa. Un programa nacido de los ritmos y movimientos de la mecánica de la máquina que se usa, un simple skate con unos deslizamientos que marcan las distancias y los corredores que se generan en la demanda del tipo de obstáculo a ser salvado y con el que se establece el diálogo a encarar. Un campo abierto de accidentes libres que otros deportes como la hípica han terminado por rigidizar sobremanera…

Composición

Pero nos interesa además muy especialmente de este no lugar la manera de ser construido, autoconstruido, por sus usuarios. Un espacio ejecutado sin la rigidez de las propuestas ya tan estandarizadas que la burocratización de este ahora deporte ha ido construyendo doquier apropiándose poco a poco de la generosidad creativa de lo amateur.

Asociaciones

Es este campo de acción un ejemplo de lo que el “ansia” por hacer, sin esperar a que lo ejecuten otros mediante la política, puede llegar a generar como riqueza y apertura en lo espacial, arquitectónico y creativo. Es esa espontaneidad la que nos deja leer esta plataforma urbana desde otras perspectivas que pueden tener más con lo creativo o incluso artístico contemporáneo. Igualmente, porque nos enseña que se puede todavía “hacer” a través de los restos, de lo sobrante, de los detritus constructivos de un barrio todavía en formación y construcción, como hacen los buenos espigadores. No necesitamos nada, ni vuestro permiso, ni vuestro dinero, ni vuestra formalización estandarizada, vienen a decir estos usuarios. Simplemente un paseo por los contenedores de obra y como buenos rastreros, que diría Andrés Trapiello, recoger los restos de una primera vuelta de la arquitectura para reconstruir otra de nuevo, incluso mejor porque está más cerca de los principios elementales casi antropológicos que Aldo van Eyck pretendía.

Relaciones

Seguramente mi amigo el artista Manuel Eirís podría avanzar a través de su profundo conocimiento de este mundo del monopatín muchas más especificidades de cada uno de los accidentes de este flipper recorrible que son estos espacios de deslizamiento. Lo que nos interesa sin embargo a nosotros es destacar el valor que surge de una acción todavía conectada a la realidad, al suelo y a la gravedad del cuerpo y que es compatible con que todos estos chicos y chicas al salir de este campo de juego en movimiento, se suben a otra realidad contemporánea casi opuesta, aquella sin constancia alguna de la densidad, del peso, de la gravedad, que es el humo etéreo de los datos en red de sus Smartphone.

Espacio intervenido

Luis Gil Pita, arquitecto.
Santiago de Compostela, marzo 2021

Arquitecto por la ETSA de A Coruña en 1997, desde ese año colabora en el estudio de Manuel Gallego Jorreto hasta 1999. Becado de investigación en Holanda en 2000-1, con un estudio sobre lo fronterizo y liminar en arquitectura, por la Diputación de A Coruña, fue posteriormente Profesor invitado en el área de proyectos de la Facultad de Arquitectura de Guimaráes, Universidade do Minho, del 2001 hasta el 2007. Desde el inicio de su carrera ha publicado asíduamente artículos y ha participado como editor en diferentes publicaciones alrededor de la arquitectura.

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