InicioartículosLa frontera espacio de contacto, encuentro e intercambio | Luis Gil A...

[:es]La frontera espacio de contacto, encuentro e intercambio | Luis Gil [:gl]A fronteira espazo de contacto, encontro e intercambio | Luis Gil [:en]The border of contact, encounter and exchange space | Luis Gil [:]

[:es]https://veredes.es/blog/el-plan-como-herramienta-de-desbordamiento-de-la-frontera-luis-gil/

Letras a La Border - Nómada Laboratorio Urbano
Letras a La Border – Nómada Laboratorio Urbano | Fuente: nmdlab.com

La naturaleza intrínseca de la frontera es la de ser área de peligro, espacio de inseguro en el que el desarrollo de las tareas esenciales de la vida exigen un estado de alerta continuo. Es el espacio para el intercambio de energía, donde ésta se libera o se integra en nuevas áreas, lo cual supone un constante reequilibrio de las fuerzas que sobre ella actúan. Zonas que se hace necesario el soltar o absorber energía para pasar de un nivel o estado superior a otro inferior (y viceversa).1

Ese espacio de intercambio, el borde arrastra un pesado equipaje cultural que constantemente nos lleva a identificarlo de forma negativa, debido a que es el área donde las diferentes estructuras culturales y sociales dirimen sus diferencias y discrepancias políticas o económicas convirtiéndose en muchas ocasiones, el propio espacio físico de la frontera, en origen de ser de dichas diferencias.

Lejos de esta percepción, o paradójicamente cerca, se encuentra la actitud, en este caso positiva, del espacio fronterizo como lugar de acercamiento entre mundos, hábitat para el encuentro y confraternización, donde también son empleados vocablos que se refieren al limite desde una perspectiva positiva, como lugar de encuentro, intercambio, acercamiento, acceso, etc. Definiciones a través de las que se puede percibir que en el fondo el límite es capaz de subvertir ese significado de peligro e incertidumbre en otro vocacionado para el enriquecimiento de la actividad humana por contagio de lo extranjero. Porque el borde y la muralla no siempre se declaran cerrados e impermeables2 sino que son susceptibles de ser atravesados, rotos y fragmentados pacíficamente en un acercamiento al más allá, al otro lado, que pese a su inmediata cercanía es ya otro mundo.

Entendido de este modo el espacio fronterizo permite al mismo tiempo la comunicación y el enriquecimiento de las ideas y los mundos interiores por el contacto de lo extranjero y desconocido en un proceso de ósmosis enriquecedor.

Dentro esta dualidad y guerra de significados opuestos es donde el límite desarrolla y significa su naturaleza más auténtica y real como generadora al mismo tiempo de muerte y vida.

Durante miles de años antes de la llegada de las nuevas tecnologías de comunicación el intercambio económico y cultural entre los pueblos sólo era posible a través del borde geográfico, donde los barcos podían arribar o por donde las caravanas podían cruzar o bordear. Sólo más tarde el contagio cultural llegaba a estratos de mayor profundidad, al interior geográfico del cuerpo donde podría ser asimilado como nuevo elemento. Este mestizaje producido por el contagio del otro lado de las fronteras, ha sido el responsable principal de fenómenos de enriquecimiento cultural de incalculable valor.

Este movimiento de contagio hacia el interior, bien pacífico o por agresión, ha sido acompañado continuamente la contra-idea de reconquista no sólo territorial, sino de recuperación o de reimposición de cultura supuestamente propia, a veces no tan real como imaginada o idealizada. Fenómenos que han venido funcionando a lo largo de la historia a la manera del mecanismo sístole-diástole añadiendo a la recuperación de lo estrictamente físico, el territorio del que antes hablábamos, la circunstancia política que introduce el germen nacionalista discriminador del hombre o mujer que proviene del otro lado. El individuo que no pertenece al clan o grupo social-tribal originario y que por una estancia prolongada se convierte en habitante ya no circunstancial sino que integrado en el nuevo territorio a lo largo de varias generaciones se transforma en un atrapado cultural de esa reconquista.3

En la actualidad el límite como espacio de intercambio ha cambiado en tanto que el contagio cultural o económico ya no necesita bordear o romper físicamente a la frontera para introducirse en otras realidades contiguas. Esta nueva pauta tiene sus orígenes no sólo en los nuevos avances tecnológicos sino en el uso que se hace de estos avances bajo pautas de comportamiento enraizadas en la visión que sobre el mundo aporta la cultura anglosajona y norteamericana que basa su argumento vital en la ausencia del concepto de frontera, aunque paradójicamente no se trata tanto de una ausencia como de una trasgresión continua de ella.Una idea económica y cultural inacabada e irrealizable dentro de su propio perímetro, que continúa expandiéndose y atravesando fronteras exteriores a nivel económico, en la que la colonización no es espacial, sino de mercado.

Así pues la geografía ha dejado de ocupar un papel fundamental en la definición y acotación de la frontera, de lo que está dentro y de lo que está fuera. La noción de borde geográfico pierde sentido, se diluye igual que la muralla, la protección del fortín perdió el suyo desde que la ingeniería militar diseñó el proyectil que fue capaz de atacar y destruir el interior de la ciudad sin acercarse a ella. En ese momento la estrategia de defensa concretada a través del instrumento del recinto amurallado debe variar y transformarse. La naturaleza de los cambios en los campos técnicos y culturales que estamos viviendo nos obliga de la misma manera a replantear el sentido del limite. Un límite que tiende a hacer virtual su parte física, pero que lejos de ablandar el control lo reafirma mediante el sometimiento comercial.

Luis Gil Pita, arquitecto
Santiago de Compostela, Noviembre 2019

Notas:

Como explica desde la física la teoría cuántica de Planck.

Como la que circunda por cuarentena a la ciudad de Orán en la obra de Albert Camus «La  Peste».

Este fenómeno no sólo se ha producido en la historia de manera espontánea sino que en muchas ocasiones es un fenómeno artificial y perverso introducido para crear conflictos étnicos  continuos e irresolubles. Algunos siguen actuales como el que es resultado de la permanencia de los colonos judíos en Palestina.

Verdú Vicente. El planeta americano. Edt Anagrama  Barcelona 2000

La ciudad de frontera | Luis Gil

Capítulo del artículo Alegoría de la frontera y el límite, publicado originalmente en la revista Obradoiro nº34, invierno de 2009.

[:gl]

Letras a La Border - Nómada Laboratorio Urbano
Letras a La Border – Nómada Laboratorio Urbano | Fonte: nmdlab.com

A natureza intrínseca da fronteira é a de ser área de perigo, espazo de inseguro no que o desenvolvemento das tarefas esenciais da vida esixen un estado de alerta continuo. É o espazo para o intercambio de enerxía, onde esta libérase ou se integra en novas áreas, o cal supón un constante reequilibrio das forzas que sobre ela actúan. Zonas que se fai necesario o soltar ou absorber enerxía para pasar dun nivel ou estado superior a outro inferior (e viceversa).1

Ese espazo de intercambio, o bordo arrastra unha pesada equipaxe cultural que constantemente nos leva a identificalo de forma negativa, debido a que é a área onde as diferentes estruturas culturais e sociais dirimen as súas diferenzas e discrepancias políticas ou económicas converténdose en moitas ocasións, o propio espazo físico da fronteira, en orixe de ser das devanditas diferenzas.

Lonxe desta percepción, ou paradoxalmente preto, atópase a actitude, neste caso positiva, do espazo fronteirizo como lugar de achegamento entre mundos, hábitat para o encontro e confraternización, onde tamén son empregados vocábulos que se refiren ao limite desde unha perspectiva positiva, como lugar de encontro, intercambio, achegamento, acceso, etc. Definicións a través das que se pode percibir que no fondo o límite é capaz de subverter ese significado de perigo e incerteza noutro vocacionado para o enriquecemento da actividade humana por contaxio do estranxeiro. Porque o bordo e a muralla non sempre se declaran pechados e impermeables2 senón que son susceptibles de ser atravesados, rotos e fragmentados pacificamente nun achegamento ao máis aló, alén, que a pesar da súa inmediata proximidade é xa outro mundo.

Entendido deste xeito o espazo fronteirizo permite ao mesmo tempo a comunicación e o enriquecemento das ideas e os mundos interiores polo contacto do estranxeiro e descoñecido nun proceso de ósmosis enriquecedor.

Dentro esta dualidade e guerra de significados opostos é onde o límite desenvolve e significa a súa natureza máis auténtica e real como xeradora ao mesmo tempo de morte e vida.

Durante miles de anos antes da chegada das novas tecnoloxías de comunicación o intercambio económico e cultural entre os pobos só era posible a través do bordo xeográfico, onde os barcos podían arribar ou por onde as caravanas podían cruzar ou bordear. Só máis tarde o contaxio cultural chegaba a estratos de maior profundidade, ao interior xeográfico do corpo onde podería ser asimilado como novo elemento. Esta mestizaxe producida polo contaxio do outro lado das fronteiras, foi o responsable principal de fenómenos de enriquecemento cultural de incalculable valor.

Este movemento de contaxio cara ao interior, ben pacífico ou por agresión, foi acompañado continuamente a contra-idea de reconquista non só territorial, senón de recuperación ou de reimposición de cultura supostamente propia, ás veces non tan real como imaxinada ou idealizada. Fenómenos que viñeron funcionando ao longo da historia á maneira do mecanismo sístole- diástole engadindo á recuperación do estritamente físico, o territorio do que antes falabamos, a circunstancia política que introduce o xerme nacionalista discriminador do home ou muller que provén do outro lado. O individuo que non pertence ao clan ou grupo social-tribal orixinario e que por unha estancia prolongada convértese en habitante xa non circunstancial senón que integrado no novo territorio ao longo de varias xeracións transfórmase nun atrapado cultural desa reconquista.3

Na actualidade o límite como espazo de intercambio cambiou en tanto que o contaxio cultural ou económico xa non necesita bordear ou romper fisicamente á fronteira para introducirse noutras realidades contiguas. Esta nova pauta ten as súas orixes non só nos novos avances tecnolóxicos senón no uso que se fai destes avances baixo pautas de comportamento enraizadas na visión que sobre o mundo achega a cultura anglosaxoa e norteamericana que basea o seu argumento vital na ausencia do concepto de fronteira, aínda que paradoxalmente non se trata tanto dunha ausencia como dunha trasgresión continua dela.4 Unha idea económica e cultural inacabada e irrealizable dentro do seu propio perímetro, que continúa expandíndose e atravesando fronteiras exteriores a nivel económico, na que a colonización non é espacial, senón de mercado.

Así pois a xeografía deixou de ocupar un papel fundamental na definición e anotación da fronteira, do que está dentro e do que está fóra. A noción de bordo xeográfico perde sentido, dilúese igual que a muralla, a protección do fortín perdeu o seu desde que a enxeñería militar deseñou o proxectil que foi capaz de atacar e destruír o interior da cidade sen achegarse a ela. Nese momento a estratexia de defensa concretada a través do instrumento do recinto amurallado debe variar e transformarse. A natureza dos cambios nos campos técnicos e culturais que estamos a vivir obríganos da mesma maneira a reformular o sentido do limite. Un límite que tende a facer virtual o seu parte física, pero que lonxe de abrandar o control reafírmao mediante o sometemento comercial.

Luis Gil Pita, arquitecto
Santiago de Compostela, Novembro 2019

Notas:

Como explica desde a física a teoría cuántica de Planck.

Como a que circunda por corentena á cidade de Orán na obra de Albert Camus «A Peste».

Este fenómeno non só se produciu na historia de maneira espontánea senón que en moitas ocasións é un fenómeno artificial e perverso introducido para crear conflitos étnicos continuos e irresolubles. Algúns seguen actuais como o que é resultado da permanencia dos colonos xudeus en Palestina.

Verdú Vicente. O planeta americano. Edt Anagrama  Barcelona 2000

Capítulo do artigo Alegoría da fronteira e o límite, publicado orixinalmente na revista Obradoiro nº34, inverno de 2009.

[:en]

Letras a La Border - Nómada Laboratorio Urbano
Lyrics to La Border – Nomad Urban Laboratory | Source: nmdlab.com

The intrinsic nature of the border is that of being an area of danger, an insecure space in which the development of the essential tasks of life requires a state of continuous alertness. It is the space for the exchange of energy, where it is released or integrated into new areas, which implies a constant rebalancing of the forces acting on it. Areas that are necessary to release or absorb energy to move from a higher level or state to a lower one (and vice versa).1

That space of exchange, the edge drags a heavy cultural baggage that constantly leads us to identify it in a negative way, because it is the area where different cultural and social structures settle their differences and political or economic discrepancies becoming many times, the own physical space of the border, in origin of being of said differences.

Far from this perception, or paradoxically close, is the attitude, in this positive case, of the border space as a place of approach between worlds, habitat for the encounter and fraternization, where words that refer to the limit from a positive perspective are also used , as a meeting place, exchange, approach, access, etc. Definitions through which one can perceive that, in the end, the limit is capable of subverting that meaning of danger and uncertainty in another one intended to enrich human activity due to contagion from abroad. Because the edge and the wall are not always declared closed and waterproof2 but are likely to be crossed, broken and fragmented peacefully in an approach to the beyond, on the other side, which despite its immediate proximity is already another world.

Understood in this way the border space allows at the same time the communication and enrichment of ideas and inner worlds by the contact of the foreign and unknown in an enriching osmosis process.

Within this duality and war of opposite meanings is where the limit develops and means its most authentic and real nature as a generator at the same time of death and life.

For thousands of years before the arrival of new communication technologies, economic and cultural exchange between peoples was only possible through the geographical edge, where ships could arrive or where caravans could cross or border. Only later the cultural contagion reached strata of greater depth, to the geographical interior of the body where it could be assimilated as a new element. This miscegenation produced by the contagion of the other side of the borders, has been the main responsible for phenomena of cultural enrichment of incalculable value.

This movement of contagion towards the interior, either peaceful or by aggression, has been continually accompanied by the counter-idea of not only territorial reconquest, but also of recovery or reimposition of a supposedly own culture, sometimes not as real as imagined or idealized. Phenomena that have been functioning throughout history in the manner of the systole-diastole mechanism adding to the recovery of the strictly physical, the territory of which we spoke earlier, the political circumstance that introduces the discriminating nationalist germ of the man or woman that comes in the other side. The individual who does not belong to the original clan or social-tribal group and who for a prolonged stay becomes an inhabitant no longer circumstantial but who is integrated into the new territory over several generations becomes a cultural entrapment of that reconquest.3

At present, the limit as an exchange space has changed while the cultural or economic contagion no longer needs to physically border or break the border to enter other contiguous realities. This new pattern has its origins not only in the new technological advances but in the use made of these advances under behavioral patterns rooted in the vision that the Anglo-Saxon and North American culture brings about the world that bases its vital argument on the absence of border concept, although paradoxically it is not so much an absence as a continuous transgression of it.4 An unfinished and unrealizable economic and cultural idea within its own perimeter, which continues to expand and cross external borders at an economic level, in which Colonization is not spatial, but market.

Thus, geography has ceased to occupy a fundamental role in defining and defining the border, of what is inside and what is outside. The notion of geographical edge loses meaning, it is diluted just like the wall, the protection of the fort lost its own since the military engineering designed the projectile that was able to attack and destroy the interior of the city without approaching it.

Thus, geography has ceased to occupy a fundamental role in defining and defining the border, of what is inside and what is outside. The notion of geographical edge loses meaning, it is diluted just like the wall, the protection of the fort lost its own since military engineering designed the projectile that was able to attack and destroy the interior of the city without approaching it. At that time the defense strategy specified through the walled enclosure instrument must vary and be transformed. The nature of the changes in the technical and cultural fields that we are experiencing forces us in the same way to rethink the sense of the limit. A limit that tends to make its physical part virtual, but that far from softening control reaffirms it through commercial submission.

Luis Gil Pita, architect
Santiago de Compostela, November 2019

Notes:

As explained by physics the quantum theory of Planck.

Like the one that surrounds the city of Oran in quarantine in the work of Albert Camus «La Peste».

This phenomenon has not only occurred in history spontaneously but it is often an artificial and perverse phenomenon introduced to create continuous and irresolvable ethnic conflicts. Some are still current as the result of the permanence of Jewish settlers in Palestine.

Verdú Vicente. El planeta americano. Edt Anagrama  Barcelona 2000

Article chapter Allegory of the border and the limit, originally published in the Obradoiro magazine nº34, winter 2009.

[:]

Luis Gil Pita
Luis Gil Pitahttps://gilpitanietopenamariaarquitectos.com/
Arquitecto por la ETSA en 1997, desde ese año colabora en el estudio de Manuel Gallego Jorreto hasta 1999. Becado de investigación en Holanda en 2000-1, con un estudio sobre lo fronterizo y liminar en arquitectura, por la Diputación de A Coruña, fue posteriormente Profesor invitado en el área de proyectos de la Facultad de Arquitectura de Guimaráes, Universidade do Minho, del 2001 hasta el 2007. Desde el inicio de su carrera ha publicado asiduamente artículos y ha participado como editor en diferentes publicaciones alrededor de la arquitectura.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS