Iniciofaro¿Usamos correctamente el lenguaje los arquitectos? | StepienybarnoUsamos correctamente a linguaxe os...

[:es]¿Usamos correctamente el lenguaje los arquitectos? | Stepienybarno[:gl]Usamos correctamente a linguaxe os arquitectos? | Stepienybarno[:en]Do we use correctly the language the architects? | Stepienybarno[:]

[:es]

Los arquitectos hemos jugando un papel determinante en la construcción de nuestras ciudades, pero la comunicación de lo que hemos hecho, no ha sido la más adecuada. El esfuerzo por llegar a la sociedad que disfruta o sufre nuestra arquitectura ha sido escaso.

¿Por qué cuando hablan ciertos arquitectos no se les entiende prácticamente nada de lo que quieren decir? ¿Y qué pasa cuando una persona ajena a la arquitectura oye hablar a los arquitectos “de sus cosas”?

Saving Le Corbusier's museums – Getty Conservation Institute launches special workshop | CLAD: Museums & Heritage
Saving Le Corbusier’s museums – Getty Conservation Institute launches special workshop | CLAD: Museums & Heritage

Para quien no sea de nuestro gremio, le recordamos1 que los arquitectos no nacemos tan pedantes como luego se nos ve. El problema es que, durante la carrera, por culpa de una absurda costumbre de hablar de la manera más compleja posible, nos volvemos un pelín insoportables.

El filósofo Daniel Innerarity en un congreso celebrado, hace tiempo, en Vitoria afirmaba que

“los filósofos cogen la realidad que todo el mundo entiende y la complican de tal forma que cuando la vuelven a contar nadie sabe de lo que están hablando”.

Pues con algunos arquitectos, quizás ocurra algo muy parecido. A muchos, les encanta hablar de metalenguajes y de hibridaciones de la complejidad post estructuralista.

En fin, que ya desde la carrera nos gusta darle al palique y hablar para que no se nos entienda; pensando que así lo que decimos es más interesante. De esta manera, se intenta respaldar la idea que se lleva entre manos, con el consiguiente peligro de que el proyecto quede convertido en  una historia más o menos ingeniosa y compleja, sin nada más sustancioso donde poder hincarle el diente.

Sin embargo, comenta Emili Donato,

“la arquitectura ni es, ni se comporta como un lenguaje; no explica, no narra historias, ni ofrece argumentos y si lo hace hará el ridículo. La arquitectura trata temas y presencias que expresan ideas o valores de un modo muy general y siempre  directo, sin mediaciones literarias o discursivas”.  

Este concepto va de la mano del planteamiento platónico, que ya nos avisaba que el lenguaje existe y se manifiesta en una sola dirección y puede jugar con su temporalidad, mientras que el espacio funciona en todas las direcciones y su tiempo es siempre hacía delante. Por lo que, la correlación entre ambos es más complicada de lo que en un principio pudiera parecer. A pesar de ello, los arquitectos nos empañamos en narrar lo que la arquitectura debería estar contando por ella misma.

Y lo peor de todo no es que hablemos de lo que nos ronda por la cabeza mientras se plantea el proyecto, lo peor es que, en muchos casos, no sabemos concretar estas ideas a palabras que sean entendibles. También es cierto que, es imposible “traducir” lo que hemos imaginado (evidentemente,  sin palabras), pues, por muy bien que lo hagamos, en el mismo instante que lo queramos atrapar y verbalizar ya estaremos perdiendo por lo menos una parte de su esencia.

También es interesante saber cómo nos ven desde fuera; en ese sentido, Emilio Luque comenta,

“la formación de los arquitectos les lleva a querer seducir, convencer, o epatar con otros arquitectos. Hablan y escriben rematadamente mal, entre otras cosas porque saben que frente a un A0 siempre pueden señalar un detalle constructivo, un alzado, una de esas encantadoras cartografías que sustituyen a menudo una investigación genuina, y recibir el asentimiento de oro arquitecto que murmura “ya veo, ya veo”. Pues no, los ciudadanos no vemos.

Necesitamos otros lenguajes para ser convencidos, para articular de forma más compleja e interesante los problemas en los que interviene, casi siempre con terrible buena voluntad, el arquitecto.”

Cuando el arquitecto se enfrenta a un público no docto en la disciplina ¿en qué idioma les habla? Creemos que por desgracia se tiene cierta tendencia a hablar “en arquitecto”... Sin embargo, los arquitectos tenemos que volver a aprender a hablar “en humano”, para que aquellos que “no ven”, puedan, por lo menos, entendernos.

Pero ¿qué entiende un particular que tiene la inocente pretensión de hacerse una casita con su porche y su piscina, cuando el arquitecto, presa de sus instintos, le deleita con un lenguaje que le es totalmente ajeno? Qué pensará del arquitecto cuando éste se arranque  con frases de corte endogámico tipo:

“el edificio quedará fuera de escala”,

o el típico

“así los dos volúmenes pueden entablar un diálogo entre sí”,

o la no menos habitual

“ésta es la forma de que la arquitectura quede enraizada y  se agarre al suelo”.

Mucho nos tememos, que estos comentarios no harán otra cosa que hacer pensar al cliente que se encuentra ante “el artista de turno”, que manejará los ahorros de toda su vida (pasada y futura), de manera demasiado alegre e irresponsable.

Aun así, no hay que quitar la razón a Einstein cuando afirmaba que las cosas se tienen que explicar de la manera más sencilla posible, pero no más. Por ello, tiene todavía más mérito cuando el arquitecto que ha dado respuesta a una situación muy compleja con su arquitectura, es capaz de explicar ésta de manera sencilla.

Carlos Puente nos recuerda que

“es bien sabido, que resulta más fácil usar un lenguaje complicado para explicar las cosas sencillas, que explicar con palabras sencillas lo que es complicado.

Por el prestigio que la oscuridad, como residuo del poder ejercido por la cultura, ostenta frente a la claridad, ¡es incluso difícil  encontrar la sencillez explicada de manera sencilla!”

Ya lo decía San Agustín,

“en la sencillez está la virtud”;

y en el lenguaje no podía ser diferente, pero con la particularidad que muchas veces nos creemos con cierto dominio de las palabras, y en general, como decía Luque, los arquitectos no estamos especialmente dotados para ello (aunque a más de uno esta idea le parezca ridícula).  Citando a Heidegger,

“El hombre se comporta como si fuera el forjador y el dueño del lenguaje, cuando es éste, y lo ha sido siempre, el que es señor del hombre. Cuando esta relación de señorío se invierte, el hombre cae en extrañas maquinaciones”.

Por otro lado, en muchas ocasiones, será la proyección mediática del proyecto lo que haga aparecer un lenguaje arquitectónico, muchas veces plagado de espectaculares metáforas. Por poner uno de los múltiples ejemplos de metáforas a posteriori, podemos rescatar del recuerdo el proyecto del Museo de Cantabria de Tuñón y Mansilla y la asimilación de sus lucernarios a las lejanas montañas cántabras que se ven en el horizonte.

Es curioso, que independientemente de que el proyecto esté mejor o peor, lo que puede hacer que realmente salga adelante  es que sea entendible y comunicable por el político de turno. Porque esta es otra, estas metáforas no se piensan para que la sociedad entienda mejor cómo es el proyecto. Aparecen por una cuestión de supervivencia del mismo; para que alguien que no quiere emplear mucho tiempo en entender nada, tenga un buen titular para la prensa. 

Lo que está claro, es que nuestros edificios públicos muchas veces están plagados de excesivas historias, justificaciones y metáforas. Pero

¿acaso le importan a quien los habitará toda esta palabrería del arquitecto?

La respuesta es no. Así que, el edificio proyectado deberá dialogar por sí mismo con el usuario para ser capaz de provocar un mundo realmente habitable en él.

Stepienybarno_Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó, arquitectos
Estella, Agosto 2017

Artículo publicado originalmente en la Plataforma de La Ciudad Viva.

Notas:

Artículo que condensa lo escrito en El lenguaje de los arquitectos (I) y (II) 

[:gl]

Os arquitectos habemos xogando un papel determinante na construción das nosas cidades, pero a comunicación do que fixemos, non foi a máis adecuada. O esforzo por chegar á sociedade que goza ou sofre a nosa arquitectura foi escaso.

Por que cando falan certos arquitectos non se lles entende practicamente nada do que queren dicir? E que pasa cando unha persoa allea á arquitectura oe falar aos arquitectos “das súas cousas”?

Saving Le Corbusier's museums – Getty Conservation Institute launches special workshop | CLAD: Museums & Heritage
Saving Le Corbusier’s museums – Getty Conservation Institute launches special workshop | CLAD: Museums & Heritage

Para quen non sexa do noso gremio, lembrámoslle1 que os arquitectos non nacemos tan pedantes como logo véllenos. O problema é que, durante a carreira, por culpa dun absurdo costume de falar da maneira máis complexa posible, volvémonos un pelín insoportables.

O filósofo Daniel Innerarity nun congreso celebrado, hai tempo, en Vitoria afirmaba que

“os filósofos collen a realidade que todo o mundo entende e complícana de tal forma que cando a volven a contar ninguén sabe do que están a falar”.

Pois con algúns arquitectos, quizais ocorra algo moi parecido. A moitos, encántalles falar de metalinguaxes e de hibridaciones da complexidade post estructuralista.

En fin, que xa desde a carreira gústanos darlle ao palique e falar para que non se nos entenda; pensando que así o que dicimos é máis interesante. Desta maneira, téntase apoiar a idea que leva entre mans, co consecuente perigo de que o proxecto quede convertido nunha historia máis ou menos enxeñosa e complexa, sen nada máis substancioso onde poder fincarlle o dente.

Con todo, comenta Emili Donato,

“a arquitectura nin é, nin se comporta como unha linguaxe; non explica, non narra historias, nin ofrece argumentos e se o fai fará o ridículo. A arquitectura trata temas e presenzas que expresan ideas ou valores dun modo moi xeral e sempre directo, sen mediacións literarias ou discursivas”.  

Este concepto vai da man da formulación platónico, que xa nos avisaba que a linguaxe existe e maniféstase nunha soa dirección e pode xogar coa súa temporalidade, mentres que o espazo funciona en todas as direccións e o seu tempo é sempre facía diante. Polo que, a correlación entre ambos é máis complicada do que nun principio puidese parecer. A pesar diso, os arquitectos embazámonos en narrar o que a arquitectura debería estar a contar por ela mesma.

E o peor de todo non é que falemos do que nos rolda pola cabeza mentres se expón o proxecto, o peor é que, en moitos casos, non sabemos concretar estas ideas a palabras que sexan entendibles. Tamén é certo que, é imposible “traducir” o que imaxinamos (evidentemente, sen palabras), pois, por moi ben que o fagamos, no mesmo instante que o queiramos atrapar e verbalizar xa estaremos a perder polo menos unha parte da súa esencia.

Tamén é interesante saber como nos ven desde fóra; nese sentido, Emilio Luque comenta,

“a formación dos arquitectos lévalles a querer seducir, convencer, ou epatar con outros arquitectos. Falan e escriben rematadamente mal, entre outras cousas porque saben que fronte a un A0 sempre poden sinalar un detalle construtivo, un alzado, unha desas encantadoras cartografías que substitúen a miúdo unha investigación xenuína, e recibir o asentimiento de ouro arquitecto que murmura “xa vexo, xa vexo”. Pois non, os cidadáns non vemos.

Necesitamos outras linguaxes para ser convencidos, para articular de forma máis complexa e interesante os problemas nos que intervén, case sempre con terrible boa vontade, o arquitecto.”

Cando o arquitecto enfróntase a un público non docto na disciplina en que idioma fálalles? Cremos que por desgraza tense certa tendencia para falar “en arquitecto”... Con todo, os arquitectos temos que volver aprender a falar “en humano”, para que aqueles que “non ven”, poidan, polo menos, entendernos.

Pero que entende un particular que ten a inocente pretensión de facerse unha casiña co seu soportal e a súa piscina, cando o arquitecto, presa dos seus instintos, deléitalle cunha linguaxe que lle é totalmente alleo? Que pensará do arquitecto cando este arrínquese con frases de corte endogámico tipo:

“o edificio quedará fóra de escala”,

ou o típico

“así os dous volumes poden establecer un diálogo entre si”,

ou a non menos habitual

“esta é a forma de que a arquitectura quede enraizada e agárrese ao chan”.

Moito nos tememos, que estes comentarios non farán outra cousa que facer pensar ao cliente que se atopa ante “o artista de quenda”, que manexará os aforros de toda a súa vida (pasada e futura), de maneira demasiado alegre e irresponsable.

Aínda así, non hai que quitar a razón a Einstein cando afirmaba que as cousas se teñen que explicar da maneira máis sinxela posible, pero non máis. Por iso, ten aínda máis mérito cando o arquitecto que deu resposta a unha situación moi complexa coa súa arquitectura, é capaz de explicar esta de maneira sinxela.

Carlos Puente lémbranos que

“é ben sabido, que resulta máis fácil usar unha linguaxe complicada para explicar as cousas sinxelas, que explicar con palabras sinxelas o que é complicado.

Polo prestixio que a escuridade, como residuo do poder exercido pola cultura, ostenta fronte á claridade, é mesmo difícil atopar a sinxeleza explicada de maneira sinxela!”

Xa o dicía San Agustín,

“na sinxeleza está a virtude”;

e na linguaxe non podía ser diferente, pero coa particularidade que moitas veces crémonos con certo dominio das palabras, e en xeral, como dicía Luque, os arquitectos non estamos especialmente dotados para iso (aínda que a máis dun esta idea parézalle ridícula). Citando a Heidegger,

“O home compórtase coma se fose o forjador e o dono da linguaxe, cando é este, e foino sempre, o que é señor do home. Cando esta relación de señorío invístese, o home cae en estrañas maquinaciones”.

Doutra banda, en moitas ocasións, será a proxección mediática do proxecto o que faga aparecer unha linguaxe arquitectónica, moitas veces infestado de espectaculares metáforas. Por poñer un dos múltiples exemplos de metáforas a posteriori, podemos rescatar do recordo o proxecto do Museo de Cantabria de Tuñón e Mansilla e a asimilación das súas lucernarios ás afastadas montañas cántabras que ven no horizonte.

É curioso, que independentemente de que o proxecto estea mellor ou peor, o que pode facer que realmente salga adiante é que sexa entendible e comunicable polo político de quenda. Porque esta é outra, estas metáforas non se pensan para que a sociedade entenda mellor como é o proxecto. Aparecen por unha cuestión de supervivencia do mesmo; para que alguén que non quere empregar moito tempo en entender nada, teña un bo titular para a prensa.

O que está claro, é que os nosos edificios públicos moitas veces están infestados de excesivas historias, xustificacións e metáforas. Pero

seica lle importan a quen os habitará toda esta palabrería do arquitecto?

A resposta é non. Así que, o edificio proxectado deberá dialogar en por si co usuario para ser capaz de provocar un mundo realmente habitable nel.

Stepienybarno_Agnieszka Stepien e Lorenzo Barnó, arquitectos
Estella, Agosto 2017

Artigo publicado orixinalmente na Plataforma de La Ciudad Viva.

Notas:

Artigo que condensa o escrito en A linguaxe dos arquitectos (I)(II) 

[:en]

The architects we have playing a determinant paper in the construction of our cities, but the communication of what we have done, it has not been the most suitable. The effort for coming to the company that enjoys or suffers our architecture has been scanty.

Why when certain architects speak they there is not understood practically anything of what they want to say? And what happens when a person foreign to the architecture hears speaking to the architects “about his things”?

Saving Le Corbusier's museums – Getty Conservation Institute launches special workshop | CLAD: Museums & Heritage
Saving Le Corbusier’s museums – Getty Conservation Institute launches special workshop | CLAD: Museums & Heritage

For whom it is not of our union, we remember1 that the architects we are not born so pedantic as then one sees us. The problem is that, during the career, through the fault of an absurd habit of speaking in an as complex as possible way, we turn one a bit unbearable.

The philosopher Daniel Innerarity in a celebrated congress, some time ago, in Vitoria was affirming that

“the philosophers take the reality that the whole world understands and complicate it in such a way that when they turn it to counting nobody knows about what they are speaking”.

So with some architects, probably it happens slightly very similarly. To many, it is charmed with speaking about metalanguages and about hybridizations of the complexity post estructuralista.

In end, which already from the career we like to give him to the chitchat and to speak in order that we are not understood; thinking that so that we say is more interesting. Hereby, one tries to endorse the idea that removes in hands, with the consequent danger of which the project remains turned into a more or less ingenious and complex history, without anything more substantial where to be able to push in the tooth.

Nevertheless, comments Emili Donato,

“the architecture neither is, nor behaves as a language; it does not explain, neither narrates histories, nor offers arguments and if it does it it will do the ridiculous one. The architecture treats topics and presences that express ideas or values of a very general way and always directly, without literary or discursive mediations”.  

This concept goes of the hand of the platonic exposition, which already was warning us that the language exists and demonstrates in an alone direction and can play with his temporality, whereas the space works in all the directions and his time is always it was doing ahead. For what, the correlation between both is more complicated of what in a beginning could seem. In spite of it, the architects we mist ourselves in narrating what the architecture should be counting for her itself.

And the worse thing of everything is not that we speak what courts us for the head while the project appears, the worse thing is that, in many cases, we cannot make concrete these ideas to words that are understandable. Also it is true that, it is impossible “to «translate” what we have imagined (evidently, without words), so, for very well that we do, in the same instant that let’s let’s want to catch and to verbalize already we will be losing at least a part of his essence.

Also it is interesting to know how they see us from out; in this sense, Emilio Luque comments,

“the formation of the architects leads them to wanting to seduce, to convince, or to amaze with other architects. They speak and write rematadamente badly, among other things because they know that opposite to an A0 always they can indicate a constructive detail, a gathering, one of these charming cartographies that replace often a genuine investigation, and receives the golden assent architect who murmurs “already I see, already I see”. So not, the citizens we do not see.

We need other languages to be convinced, to articulate of more complex and interesting form the problems in which the architect intervenes, almost always with terrible good will.”

When the architect faces a not learned public in the discipline in what language does he speak to them? We think that unfortunately there is had certain trend to speak “in architect”… Nevertheless, the architects we have to return to learn to speak “in human being”, in order that those that “they do not see”, could understand us, at least.

But what understands an individual who has the innocent pretension to a little house be done by his porch and his swimming pool, when the architect, dam of his instincts, delights him with a language that him is totally foreign? What will think about the architect when this one starts with phrases of court endogámico type:

“the building will stay out of scale”,

or the typical one

“this way both volumes can begin a dialog between yes”,

or not less habitual

“his one is the form of which the architecture remains deeply rooted and fights to the soil”.

Much we are afraid, that these comments will not do another thing that to make think to the client who thinks before “the artist of shift”, that he will handle the savings of all his life (past and future), in a too happy and irresponsible way.

Even this way, it is not necessary to take the reason from Einstein when it was affirming that the things have to explain in an as simple as possible way, but not more. For it, it has even more merit when the architect who has given response to a very complex situation with his architecture, is capable of explaining this one in a simple way.

Carlos Puente remembers his that

“it is known well, that turns out to be easier to use a language complicated to explain the simple things, that to explain with simple words what is complicated.

For the prestige that the darkness, as residue of the power exercised by the culture, shows opposite to the clarity, it is even difficult to find the simplicity explained of a simple way!”

Already San Agustín was saying it,

“in the simplicity the virtue is”;

And in the language it could not be different, but with the particularity that often we believe ourselves with certain domain of the words, and in general, as was saying Luque, the architects we are not specially endowed for it (though this one designs any more of one seem to her to be ridiculous). Mentioning Heidegger,

“The man behaves as if he was the counterfeiter and the owner of the language, when it is this one, and it it has been always, which is a gentleman of the man. When this relation of dominion is invested, the man falls down in strange machinations”.

On the other hand, in many occasions, it will be the media projection of the project what makes appear an architectural language, often riddled with spectacular metaphors. For putting one of the multiple examples of metaphors a posteriori, we can rescue of the recollection the project of the Museum of Cantabria of Tuñón and Mansilla and the assimilation of his lucernarios to the distant Cantabrian mountains that are seen in the horizon.

It is curious, that independently of that the project is better or worse, which can do that really it goes out forward is that it is understandable and communicable for the politician of shift. Because this one is different, these metaphors are not thought in order that the company understands better how it is the project. They appear for a question of survival of the same one; in order that someone who does not want to use a lot of time of understanding nothing, has a good holder for the press. 

What is clear, is that our public buildings often are riddled with excessive histories, justifications and metaphors. But

perhaps do they matter for the one who them will live all this fllood of words of the architect? 

The response is not. So, the projected building will have to talk for yes same with the user to be capable of provoking a really inhabitable world in him.

Stepienybarno_Agnieszka Stepien and Lorenzo Barnó, architects
Estella, August 2017

Article published originally in the Platform of La Ciudad Viva.

Notds:

Article that it condenses written in The language of the architects (I) and (II) 

[:]

Stepienybarno
Stepienybarnohttps://www.stepienybarno.es/
Stepienybarno está formado por Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó, ambos arquitectos y formados en temas de Identidad Digital y Comunicación online. Desde el 2004 tenemos nuestro propio estudio de arquitectura, ubicado en un pequeño pueblo de Navarra, Estella, y ambos estamos embarcados en nuestras tesis doctorales. A su vez, colaboramos con otros profesionales tanto del ámbito de la arquitectura, sostenibilidad y comunicación online. Vivir en Estella nos da la tranquilidad necesaria para poder encarar el día a día con energía y la red nos posibilita contactar con un mundo maravilloso que de otra forma hubiera sido imposible.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS