IniciofaroUn premio de obra | Luis Gil Pita - Cristina Nieto PeñamaríaUn...

[:es]Un premio de obra | Luis Gil Pita – Cristina Nieto Peñamaría[:gl]Un premio de obra | Luis Gil Pita – Cristina Nieto Peñamaría[:en]A prize of work | Luis Gil Pita – Cristina Nieto Peñamaría[:]

[:es]

“S/T” 2002. Fotografía color. Rubén Ramos Balsa. Colección Purificación García

Un premio de obra. Apuntes sobre la Praza do Curro en Noia.
Salgado y Liñares arquitectos

Hablar de arquitectura es difícil, mucho, hacerla todavía más, por eso vamos a intentar ser breves y no entorpecer con palabras innecesarias el acercamiento a los excepcionales y renovadores valores que la obra de Praza do Curro en Noia de Salgado y Liñares, aportan al entendimiento de las intervenciones sobre el espacio público histórico actual.

Existe la lectura aceptada de que gran parte de las actuaciones que versan sobre la rehabilitación y el acondicionamiento de espacios urbanos, históricos o de nueva planta, no son arquitectura sensu stricto, como si el trabajo y la acción sobre poco más que un plano de pavimentación tuviese escasas oportunidades de alterar nada más allá que esa piel de cota cero. Seguramente el ejemplo de Praza do Curro en Noia es, al contrario, la prueba de que el trabajo sobre la superficie de la pisada tiene, cuando se trata con sinceridad y honestidad, una capacidad irrefutable de activar y/o regenerar la espacialidad de un lugar.

Praza do Curro en Noia de Salgado y Liñares | Fotografía: Héctor Santos-Díez

Esta obra, además de cumplir con todas las expectativas del rigor constructivo y la conciencia del saberse trabajar en un espacio público, tiene un compromiso tanto con el tiempo pasado que es la historia y la memoria de la ciudad, como con el tiempo contemporáneo en el que se sitúa la nueva propuesta y los usos actuales demandados. Es una obra que nace en el vacío público de un hueco común, como decimos lleno de historia y uso, el locus de un mercado al aire libre, una plaza de abastos sin cubierta, que había perdido todo carácter hasta llegar a nuestros días con una clara desagregación entre el plano horizontal de paso y la escena urbana de tránsito que lo cierra. Si el conjunto se había desconfigurado por el paso del tiempo y muy especialmente por los usos y arquitecturas desnaturalizadas de la segunda mitad del s.XX, uno de los grandes valores que aporta esta solución es la de haber sabido traer de nuevo al emplazamiento la naturaleza de un significante, de una forma-lenguaje contemporánea, que permite volver a leer a partir de la horizontalidad del suelo, la totalidad del lugar. En este punto no podemos menos que remitirnos metafóricamente a la obra fotográfica del artista Rubén Ramos Balsa (S/T 2002 en la colección Purificación García) como ejemplo claro de lo que puede llegar a ser y significar la transformación de un espacio a través de la recomposición de la superficie densa del suelo. Actitud propositiva que redefiniendo ese plano bajo los pies deja claro que podemos alterar la percepción del todo, subvirtiendo y negando la lectura más simple y derrotista que tiende a asumir que las estereotomías de lo que caminamos sólo tienen importancia para el horizonte visual de cota cero. Sucede así tanto en la Praza do Curro de Noia, como en la obra de Rubén Ramos Balsa, que mediante la intensificación de la consciencia del suelo, le es devuelto el ser y el valor al entramado espacial que se habita más arriba. Así el lugar, puede nuevamente adquirir unidad e importancia gracias a la reformulación de una parte del mundo de la arquitectura que habitualmente se ve condenada a la marginalidad -el pavimento- uno de sus fundamentales agentes modeladores junto con la cerca que marca el recinto del dominio y más tarde la cubierta.

Praza do Curro en Noia de Salgado y Liñares | Croquis de los arquitectos

Después de ese tomar consciencia y de repensar, como si fuese la primera vez, qué es lo que corre bajo de los pies -por sí mismo y en relación a lo que está alrededor en el resto de planos de la escena urbana- no hay mucho más, un casi nada que decir… Un casi nada que permite orquestar y organizar -como dicen Salgado y Liñares- sus líneas de fuerza en relación a lo que ya está, los flujos, los recorridos, el acceso y la presencia de cada uno de los edificios que merecen diversos estatus o reconocimientos en el encuentro del vacío común. Una revisión, punto a punto, para observar qué elemento necesita un pódium que lo aposente o un rehundido que lo acerque, un remarcar en qué referencia apoyarse o a cual dejar volar, aligerarse. Finalmente saber por dónde hacer correr el agua de lluvia y en donde recogerla cuidadosamente, canales o sumideros, de manera similar, a como la buena arquitectura remata siempre su trabajo, con el saber hacer guiar las manos por las barandillas, poniendo el máximo énfasis en su diseño como última muestra de lo intenso. Una aproximación al cuidado de lo sutil, la del tacto en la barandilla, que a esta altura, la de suelo, ya no es necesario y cuya preocupación por el agarrarse tiene que ver no con las manos sino con los ojos, una guía que sujete la mirada en las líneas de fuerza que son también las de borde de canaleta, ese ingenio de antibordillo para la recogida del agua que sirve además para organizar las necesarias juntas de hormigonado…

Praza do Curro en Noia de Salgado y Liñares | Fotografía: Héctor Santos-Díez

Finalizamos pensando que este ejercicio de arquitectura en el espacio urbano podía haber transitado simplemente por los derroteros del oficio, de los caminos trillados y aceptados por las convenciones contemporáneas de intervención en el espacio público, sobre todo, teniendo tan cerca ejemplos de marcado carácter oficialista, no exentos de valor, en la cercana ciudad Santiago de Compostela. Pero contrariamente a esto, a Salgado y Liñares se les ha ocurrido como al masajista de Robert Walser1 traspasar la frontera de sus obligaciones, las normas de su profesión y, propasándose, llegar a donde no está permitido, al lugar de partida de quienes “actúan con la frescura de una primera vez” (nada más lejos de la realidad, sus premiados trabajos en Muiños de Pedrachan, A Chainza y en el acceso desde Praza de Raxoi a la del Obradoiro en Santiago de Compostela atestiguan el conocimiento profundo de las altas exigencias del arreglo histórico, bien sea en los contextos tradicional o urbano), demostrando el valor que proponen los amateur, no como ingenuos sino como amadores de lo suyo. Espíritu amador que sabe trabajar desde la imposibilidad económica, y más allá de las convenciones y pautas del protocolo aceptado de la actual rutina arquitectónica, para subvertir y repensar qué es o puede ser de nuevo una estereotomía, un reparto o zonificación del material en relación a uno de sus hábitats inmediatos, el suelo, y cómo desde allí abajo se puede remodelar el espacio hasta el cielo de la cornisa continua que compone la suma de la individualidad edilicia. Con esa actitud inconformista e inquieta, no es pues de extrañar que cuando algunos jurados de concursos de arquitectura valoran obras de esta sinceridad y riesgo (ver premio COAG 2015), se le pasen completamente desapercibidas sus cualidades, como el perfume pasa desapercibido al perro de Baudelaire, que sólo tiene su olfato programado para otros menesteres…

Praza do Curro en Noia de Salgado y Liñares | Fotografía: Héctor Santos-Díez

Rara vez una obra es un premio. No, no una obra con premio, sino un premio de obra, más aún cuando se trata de un trabajo en el plano del suelo, donde todo se densifica debido a la gravedad, y por donde la mayor parte de los ciudadanos corre sin apercibirse de la suerte que es tener un espacio común y compartido para pisar. Qué suerte poder adentrarnos, como ciudadanos, como arquitectos, en este suelo-espacio de Salgado y Liñares, en esta inmensa-intensa rayuela y poder recibir este gran premio.

Luis Gil+Cristina Nieto. arquitectos
santiago de compostela. mayo 2015

Notas:

1 “A mí, dicho sea de paso, me preocupa la pregunta casi aventurada, la trivial y sin embargo importante cuestión de palpitante actualidad de si le está permitido a un masajista besar a la mujer a la que tiene que frotar, casi modelar, con el objeto de hacer surgir por ensalmo la belleza. ¿No podría suscitar esto sorpresas, escenas teatrales, contrariedades de primer orden? , podrían decirle a un artista del cuerpo al que se le ocurriese traspasar la frontera de sus obligaciones, las normas de su profesión.” Walser, Robert. Extracto de El cuadro de Brueghel en Ante la pintura. Narraciones y poemas. Edición de Bernhard Echte de Siruela Edt, Madrid 2009

[:gl]

“S/T” 2002. Fotografía color. Rubén Ramos Balsa. Colección Purificación García

Un premio de obra. Apuntes sobre a Praza do Curro en Noia.
Salgado e Liñares arquitectos

Falar de arquitectura é difícil, moito, facela aínda máis, por iso imos intentar ser breves e non entorpecer con palabras innecesarias o achegamento aos excepcionais e renovadores valores que a obra de Praza do Curro en Noia de Salgado e Liñares, achegan ao entendemento das intervencións sobre o espazo público histórico actual.

Existe a lectura aceptada de que gran parte das actuacións que versan sobre a rehabilitación e o acondicionamento de espazos urbanos, históricos ou de nova planta, non son arquitectura sensu stricto, como se o traballo e a acción sobre pouco máis que un plano de pavimentación tivese escasas oportunidades de alterar nada máis alá que esa pel de cota cero. Seguramente o exemplo de Praza do Curro en Noia é, ao contrario, a proba de que o traballo sobre a superficie da pisada ten, cando se trata con sinceridade e honestidade, unha capacidade irrefutable de activar e/ou rexenerar a espacialidad dun lugar.

Praza do Curro en Noia de Salgado e Liñares | Fotografía: Héctor Santos-Díez

Esta obra, ademais de cumprir con todas as expectativas do rigor construtivo e a conciencia de saberse traballar nun espazo público, ten un compromiso tanto co tempo pasado que é a historia e a memoria da cidade, coma co tempo contemporáneo no que se sitúa a nova proposta e os usos actuais demandados. É unha obra que nace no baleiro público dun oco común, como dicimos cheo de historia e uso, o locus dun mercado ao aire libre, unha praza de abastos sen cuberta, que perdera todo carácter ata chegar aos nosos días cunha clara desagregación entre o plano horizontal de paso e a escena urbana de tránsito que o pecha. Se o conxunto se desconfigurar polo paso do tempo e moi especialmente polos usos e arquitecturas desnaturalizadas da segunda metade do s.XX, un dos grandes valores que achega esta solución é a de ter sabido traer de novo á localización a natureza dun significante, dunha forma-linguaxe contemporánea, que permite volver ler a partir da horizontalidade do chan, a totalidade do lugar. Neste punto non podemos menos que remitirnos metaforicamente á obra fotográfica do artista Rubén Ramos Balsa (S/T 2002 na colección Purificación García) como exemplo claro do que pode chegar a ser e significar a transformación dun espazo a través da recomposición da superficie densa do chan. Actitude propositiva que redefinindo ese plano baixo os pés deixa clara que podemos alterar a percepción de todo, subvertendo e negando a lectura máis simple e derrotista que tende a asumir que as estereotomías do que camiñamos só teñen importancia para o horizonte visual de cota cero. Sucede así tanto na Praza do Curro de Noia, como na obra de Rubén Ramos Balsa, que mediante a intensificación da consciencia do chan, lle é devolto o ser e o valor á armazón espacial que se habita máis arriba. Así o lugar, pode novamente adquirir unidade e importancia grazas á reformulación dunha parte do mundo da arquitectura que habitualmente se ve condenada á marxinalidade -o pavimento- un dos seus fundamentais axentes modeladores xunto coa cerca que marca o recinto do dominio e máis tarde a cuberta.

Praza do Curro en Noia de Salgado e Liñares | Esbozos dos arquitectos

Despois dese tomar consciencia e de repensar, coma se fose a primeira vez, que é o que corre baixo dos pés -por si mesmo e en relación ao que está arredor no resto de planos da escena urbana- non hai moito máis, un case nada que dicir… Un case nada que permite orquestrar e organizar -como din Salgado e Liñares- as súas liñas de forza en relación ao que xa está, os fluxos, os percorridos, o acceso e a presenza de cada un dos edificios que merecen diversos status ou recoñecementos no encontro do baleiro común. Unha revisión, punto a punto, para observar que elemento necesita un podio que o aposente ou un reafundido que o achegue, un remarcar en que referencia apoiarse ou a cual deixar voar, alixeirarse. Finalmente saber por onde facer correr a auga de chuvia e onde recollela coidadosamente, canles ou sumidoiros, de xeito similar, a como a boa arquitectura remata sempre o seu traballo, con saber facer guiar as mans polas varandas, poñendo a máxima énfase no seu deseño como última mostra do intenso. Unha aproximación ao coidado do sutil, a do tacto na varanda, que a esta altura, a de chan, xa non é necesario e cuxa preocupación por agarrarse ten que ver non coas mans senón cos ollos, unha guía que suxeite a mirada nas liñas de forza que son tamén as de bordo de canaleta, ese enxeño de antibordo para a recollida da auga que serve ademais para organizar as necesarias xuntas de formigonado…

Praza do Curro en Noia de Salgado e Liñares | Fotografía: Héctor Santos-Díez

Finalizamos pensando que este exercicio de arquitectura no espazo urbano podía ter transitado simplemente polos rumbos do oficio, dos camiños trillados e aceptados polas convencións contemporáneas de intervención no espazo público, sobre todo, tendo tan preto exemplos de marcado carácter oficialista, non exentos de valor, na próxima cidade Santiago de Compostela. Pero contrariamente a isto, a Salgado e Liñares ocorréuselles como ao masaxista de Robert Walser1 traspasar a fronteira das súas obrigas, as normas da súa profesión e, propasándose, chegar onde non está permitido, ao lugar de partida dos que “actúan coa frescura dunha primeira vez” (nada máis lonxe da realidade, os seus premiados traballos en Muiños de Pedrachan, A Chainza e no acceso dende Praza de Raxoi á do Obradoiro en Santiago de Compostela testemuñan o coñecemento profundo das altas esixencias do arranxo histórico, ben sexa nos contextos tradicional ou urbano), demostrando o valor que propoñen os amateur, non como inxenuos senón como amadores do seu. Espírito amador que sabe traballar dende a imposibilidade económica, e máis alá das convencións e pautas do protocolo aceptado da actual rutina arquitectónica, para subverter e repensar que é ou pode ser de novo unha estereotomía, unha repartición ou zonificación do material en relación a un dos seus hábitats inmediatos, o chan, e como dende alí abaixo se pode remodelar o espazo ata o ceo da cornixa continua que compón a suma da individualidade edilicia. Con esa actitude inconformista e inqueda, non é pois de estrañar que cando algúns xurados de concursos de arquitectura valoran obras desta sinceridade e risco (ver premio COAG 2015), se lle pasen completamente desapercibidas as súas calidades, como o perfume pasa desapercibido o can de Baudelaire, que só ten o seu olfacto programado para outros mesteres…

Praza do Curro en Noia de Salgado e Liñares | Fotografía: Héctor Santos-Díez

Rara vez unha obra é un premio. Non, non unha obra con premio, senón un premio de obra, máis aínda cando se trata dun traballo no plano do chan, onde todo se densifica debido á gravidade, e por onde a maior parte dos cidadáns corre sen apercibirse da sorte que é ter un espazo común e compartido para pisar. Que sorte poder internarnos, como cidadáns, como arquitectos, neste chan-espazo de Salgado e Liñares, neste inmensa-intensa peletre e poder recibir este gran premio.

Luis Gil+Cristina Nieto. arquitectos
santiago de compostela. maio 2015

Notas:

1 “A min, dito sexa de paso, preocúpame a pregunta case aventurada, a trivial e non obstante importante cuestión de palpitante actualidade de se lle está permitido a un masaxista bicar a muller á que ten que fregar, case modelar, co obxecto de facer xurdir por ensalmo a beleza. Non podería suscitar isto sorpresas, escenas teatrais, contrariedades de primeira orde? , poderían dicilo a un artista do corpo ao que se lle ocorrese traspasar a fronteira das súas obrigas, as normas da súa profesión.” Walser, Robert. Extracto do Cadro de Brueghel en Ante a pintura. Narracións e poemas. Edición de Bernhard Echte de Siruela Edt, Madrid 2009

[:en]

“S/T” 2002. Photographs color. Rubén Ramos Balsa. Purificación García Collection

A prize of work. Notes about the Praza do Curro en Noia.
Salgado and Liñares architects

To speak about architecture is difficult, great, to do it even more, because of it we are going to try to be brief and the approximation does not obstruct with unnecessary words to the exceptional ones and innovators values that the work of Praza do Curro in Noia by Salgado and Liñares, they contribute to the understanding of the interventions on the public historical current space.

The reading exists accepted of that great part of the actions that turn on the rehabilitation and the conditioning of urban, historical spaces or of new plant, they are not an architecture sensu stricto, as if the work and the action on little more than a plane than paving had scanty opportunities to alter nothing beyond that this skin of level zero. Surely the example of Praza do Curro in Noia is, on the contrary, the proof that the work on the surface of the trodden one has, when it treats itself truthfully and honesty, an irrefutable aptitude to activate and / or regenerate the espacialidad of a place.

Praza do Curro in Noia by Salgado and Liñares | Photography: Héctor Santos-Díez

This work, beside expiring with all the expectations of the constructive rigor and the conscience of being able to be employed at a public space, has a commitment so much with last time that is the history and the memory of the city, since with the contemporary time in the one that places the new offer and the current demanded uses. It is a work that it is born in the public emptiness of a common hollow, as we say abundance of history and use, the locus of a market outdoors, a square of supplies without cover, which had lost any character up to coming to our days with a clear disaggregation between the horizontal plane of step and the urban scene of traffic that closes it. If the set was desconfigurado by the passage of time and very specially by the uses and unnatural architectures of the second half of s. XX, one of the big values that contributes this solution is that of having could bring again to the emplacement the nature of the significant one, of a contemporary form – language, which allows to return to read from the horizontalidad of the soil, the local totality. In this point we cannot send less than us metaphorically to the photographic work of the artist Rubén Ramos Balsa (S/T 2002 in the Purification García collection) as clear example of what can manage to be and mean the transformation of a space across the alteration of the dense surface of the soil. Attitude propositiva that re-defining this plane under the feet clarifies that we can alter the perception completely, subverting and denying the simplest reading and defeatist who stretches to take up office that the estereotomías of what we travel only have importance for the visual horizon of level zero. It happens this way so much in the Praza do Curro in Noia, since in Rubén Ramos Balsa’s work, that by means of the intensification of the conscience of the soil, the being and the value is returned to him to the spatial studding that is lived more above. This way the place, it can acquire again unit and importance thanks to the reformulation of a part of the world of the architecture that habitually there meets condemned to the marginality – the pavement – one of his fundamental agents patternmakers together with the fence that marks the enclosure of the domain and later the cover.

Praza do Curro in Noia by Salgado and Liñares | Architects´sketch

After this to take conscience and of rethinking, as if it was the first time, what is what runs down the feet – for yes same and in relation to what it is around in the rest of planes of the urban scene – is not much any more, one almost anything that to say … One almost anything that it allows to orchestrate and to organize – as say Salgado and Liñares – his lines of force in relation to what already it is, the flows, the tours, the access and the presence of each one of the buildings that deserve diverse status or recognitions in the meeting of the common emptiness. A review, point to point, to observe what element needs a pódium that lodges it or the resunked one that brings it over, one to notice in what reference to rest or whom leaving to fly, to get lighter. Finally to know where to make traverse the water of rain and where to gather her carefully, channels or sinks, of a similar way, to since the good architecture it finishes off always his work, with to be able to make guide the hands for the rails, putting the maximum emphasis in his design as last sample of the intense thing. An approximation to the care of the subtle thing, that of the tact in the rail, which to this height, that of soil, already is not necessary and which worry for fighting has to see not with the hands but with the eyes, a guide who holds the look in the lines of force that are also those of edge of canaleta, this ingenuity of antibordillo for the withdrawal of the water that serves in addition to organize necessary meetings of concrete…

Praza do Curro in Noia by Salgado and Liñares | Photography: Héctor Santos-Díez

We finish thinking that this exercise of architecture in the urban space could have passed simply along the courses of the trade, of the ways trite and accepted by the contemporary conventions of intervention in the public space, especially, having so nearby examples of marked character party-liner, not exempt from value, in the nearby city Santiago de Compostela. But contrary to this, to Salgado and Liñares it has happened like to the masseur of Robert Walser1 to penetrate the border of his obligations, the procedure of his profession and, exceeding, to come where it is not allowed, the place of item of those who “act with the freshness of the first time” (not beyond at all of the reality, his winning works in Muiños de Pedrachan, A Chainza and in the access from Praza de Raxoi to that of the Obradoiro in Santiago de Compostela they testify the deep knowledge of the high requirements of the historical arrangement, well be in the contexts traditionally or urban), demonstrating the value that the amateur propose, not as ingenuous but as lovers of his. Loving spirit that can work from the economic impossibility, and beyond the conventions and guidelines of the protocol accepted of the current architectural routine, to subvert and to rethink what is or can be again an estereotomía, a distribution or zoning of the material in relation to one of his immediate habitats, the soil, and how from there below it is possible to remodel the space up to the sky of the constant cornice that composes the sum of the individuality edilicia. With this attitude unconformist and it worries, is not so of surprising that when some jurors of contests of architecture value works of this sincerity and risk (to see COAG AWARD 2015), him his qualities pass completely unnoticed, since the perfume goes unnoticed to Baudelaire’s dog, which only has his smell programmed for other occupations…

Praza do Curro in Noia by Salgado and Liñares | Photography: Héctor Santos-Díez

Rarely a work is a prize. Not, not a work with prize, but a prize of work, even more when it is a question of a work in the plane of the soil, where everything is densified due to the gravity, and where most of the citizens runs without preparing of the luck that is to have a space common and shared to tread. What luck to be able to enter, as citizens, as architects, this soil – space of Salgado and Liñares, this immense – intense rayuela and be able to receive this great prize.

Luis Gil+Cristina Nieto. architects
santiago de compostela. may 2015

Notes:

1 “To me, saying is of step, there worries the almost risky question, the trivial one and nevertheless important highly topical question of if there is allowed to a masseur to kiss the woman whom it has to rub, almost shape, in order the beauty makes arise for incantation. Might not this provoke surprises, theatrical scenes, oppositions of the first order?, they might say to an artist of the body to the one that should happen to penetrate to him the border of his obligations, the procedure of his profession.” Walser, Robert. Extract of Brueghel’s picture in Ante la pintura. Narraciones y poemas. Edition by Bernhard Echte de Siruela Edt, Madrid 2009

[:]

Luis Gil Pita
Luis Gil Pitahttps://gilpitanietopenamariaarquitectos.com/
Arquitecto por la ETSA en 1997, desde ese año colabora en el estudio de Manuel Gallego Jorreto hasta 1999. Becado de investigación en Holanda en 2000-1, con un estudio sobre lo fronterizo y liminar en arquitectura, por la Diputación de A Coruña, fue posteriormente Profesor invitado en el área de proyectos de la Facultad de Arquitectura de Guimaráes, Universidade do Minho, del 2001 hasta el 2007. Desde el inicio de su carrera ha publicado asiduamente artículos y ha participado como editor en diferentes publicaciones alrededor de la arquitectura.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS