Las arquitectas pioneras: la presencia de la ausencia (VII) | Cristina García-Rosales

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Las arquitectas pioneras: la presencia de la ausencia (VI) | Cristina García-Rosales

Ahora, y por medio de unas leves pinceladas, me gustaría citar a otra gran arquitecta pionera europea: Margarete Schütte-Lihotzky, fallecida el 23 de enero de 2000 en un hospital de Viena, cuando estaba a punto de cumplir 103 años. Esta arquitecta se especializó en el diseño y construcción de viviendas sociales y sobre todo es conocida por ser la creadora de la célebre Cocina de Frankfurt, prototipo de la cocina funcional y moderna de nuestros días.

Margarete Schütte-Lihotzky

Las enciclopedias, tratados e historias de la arquitectura contemporánea –ya está dicho- raramente citan a las arquitectas pioneras, ni siquiera cuando son conocidas dentro de la profesión, como es este caso u otros similares, y si las nombran lo hacen como si de arquitectos varones se tratara o cuando han sido las esposas o compañeras de importantes arquitectos masculinos.

Así Kenneth Frampton, en su libro “Historia Crítica de la Arquitectura Moderna” escribe:

La ultraeficiente cocina tipo laboratorio, la Cocina de Frankfurt, fue diseñada por el arquitecto G. Schutte-Lithotzky.”

Hoy sabemos que G. es la inicial de una magnífica mujer de los años veinte, la primera arquitecta austríaca, que firmaba siempre con su  diminutivo: Grethe Schutte-Lihotzky.

Nacida en 1897, fue la hija rebelde de un funcionario austriaco. Estudió arquitectura en vez de seguir la formación de institutriz, una de las escasas posibilidades previstas en la Viena de principios del siglo XX para jóvenes burguesas con ambiciones profesionales. Su original talento pronto se dio a conocer: consiguió varios premios en su ciudad natal (medalla de bronce y de plata de la ciudad de Viena en 1922 y 1923) y  tuvo la gran oportunidad de trabajar con el arquitecto Adolf Loos, autor del libro “Ornamento y Delito”, libro que revolucionaría la arquitectura moderna dando lugar al movimiento racionalista.

Al poco tiempo se trasladó a Frankfurt, donde se asoció con el también arquitecto y urbanista Ernst May. Juntos se embarcaron en un atractivo proyecto social con el que pudo demostrar su capacidad y su valía profesional.

En Frankfurt, al igual que en Berlín, se estaban desarrollando entonces las primeras experiencias europeas en la construcción de viviendas higiénicas y estandarizadas, con el objetivo fundamental de mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

Su intención era transformar la tipología de viviendas colectivas del siglo XIX, carentes de instalaciones sanitarias, hacinadas en el interior de oscuras y húmedas manzanas cerradas con pequeños patios interiores de luces. Se pretendían sustituir por viviendas en bloques abiertos, soleados, blancos y luminosos, separados entre sí y asentados entre amplias zonas verdes comunes. Con una mentalidad eminentemente social, se creaban espacios colectivos tales como lavaderos, terrazas cubiertas y otros recintos comunitarios, así como múltiples espacios exteriores, con la intención de favorecer una vida sana y un tejido social íntegro.

El trabajo más importante de Grethe Schuthe-Lihoztky fue el diseño de un barrio que se desarrolló bajo estas premisas y que realizó junto con Ernst May en Frankfurt am Main para las autoridades de la Construcción de la Edificación de Frankfurt. En este barrio se edificaron 15.000 viviendas, representando el 90% de las construidas en esta ciudad en aquel período. Los estándares mínimos de May, gracias a los cuales se produjeron tal cantidad de viviendas, al conseguir abaratar costes, dependían en gran medida de la prefabricación de los elementos de construcción, de la reducción de la superficie habitable, del uso de ciertos dispositivos de almacenaje, como camas y muebles plegables, y sobre todo de la eficiente cocina que Grethe diseñó hasta el último detalle: la “Frankfurter Küche“, referencia emblemática de la vivienda contemporánea, fabricada en serie para unas 10.000 viviendas.

Este primer ejemplo de cocina estandarizada, tenía 6.43 m2 y fue producido por el Ayuntamiento de Frankfurt con precios más baratos de los que ofrecía la industria privada. Estaba destinada a la nueva mujer moderna que no disponía de mucho tiempo de dedicación a las tareas domésticas, con objeto de racionalizar y facilitar su trabajo y mejorar su posición social, al disponer de más tiempo libre para poder desarrollar una actividad profesional fuera del hogar.  “Toda mujer pensante”, escribía Grethe en 1926,

“debe de ser consciente del retraso que tienen aún los métodos domésticos y debe reconocer que éstos obstaculizan su propio desarrollo y, por lo tanto, también el de su familia.”

La cocina de Frankfurt

La “Frankfurter Küche” fue la primera versión de la cocina empotrada moderna, la que ha sustituido a las obsoletas cocinas del siglo XIX. En ella, todas las partes quedan perfectamente integradas y adaptadas en el menor espacio posible de acuerdo con su función, ya sea de almacenaje, de trabajo, de lavado y planchado o de cocinado.

Shutte-Lihotzky vivió la arquitectura como reflejo de una particular filosofía de vida en la que creía y de unos ideales políticos que no dudó en poner en práctica. Afiliada al partido comunista, tomó una postura activa en campañas antifascistas que le costaron cuatro años de cárcel, desde 1941 a 1945. Arrestada por los nazis en Austria pudo librarse, excepcionalmente, de la pena de muerte.

Dedicó la práctica y la teoría de su profesión a la planificación de viviendas para los sectores menos privilegiados de la sociedad, participó en grandes proyectos y fue profesora de arquitectura en Moscú, donde tanto ella como Ernst May, a partir de los años 30, intentaron repetir sin mucho éxito el programa de construcción de viviendas realizado en Frankfurt. Ella lo intentó en China, Estambul y en la Habana, antes de encontrar en Austria, su país, un reconocimiento tardío, aunque caluroso.

Su obra se expuso por primera vez en 1993, en el Museo de Artes Aplicadas en Viena. Fue allí donde, en 1997, Margarethe, ya respetable colega femenina entre sus compañeros arquitectos, celebró su propio centenario bailando un último vals.

Cristina García-Rosales. Arquitecta
Madrid. Abril 2014

Las arquitectas pioneras: la presencia de la ausencia (VIII) | Cristina García-Rosales

Cristina García-Rosales

Soy arquitecta (1980). Mis proyectos son muy diversos. En 1995 fundo el grupo La Mujer Construye, en el que ocupo la Presidencia. 

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