Arquitectura Espontánea | Íñigo García Odiaga

Favela Painting, 2006, un proyecto de Jeroen Koolhaas y Dre Urhahn

Los valores de las ciudades autoconstruidas. La economía de la globalización, con la crisis actual entre sus referentes, arrastra sin concesiones a la sociedad contemporánea hacia un mayor desequilibrio entre clases; tal vez olvidadas en occidente pero ni mucho menos en los países emergentes. Este desequilibrio acentúa las fronteras entre la ciudad del urbanismo y lo que podríamos denominar la ciudad espontánea, la de las favelas, las chabolas o las cañadas reales.

Brasil es reconocida en la actualidad como una de las economías emergentes más importantes del planeta, y curiosamente en este país latinoamericano encontramos a nivel social y urbanos contraste difícilmente reconciliables.

A principios de este año 2010 se celebraba el 50 aniversario de la inauguración de Brasilia, tal vez el proyectos urbanístico construido más ambicioso del siglo XX. El presidente de corte progresista Juscelino Kubitschek organizó un concurso para construir una nueva capital en una zona forestal del centro del país en la que no había nada. El urbanista Lucio Costa proyecto una planta de geométrica rotundidad en forma de boomerang para dar cabida a las infraestructuras de la ciudad y un jovencísimo Oscar Niemeyer construyó con un lenguaje inequívocamente moderno todos los edificios representativos de la ciudad. Cuarenta y un meses después se inauguraba Brasilia, bautizada como un milagro de hormigón surgido de la nada. Brasilia se ideó como una utopía de igualdad y modernidad, pero con la perspectiva que dan los 50 años transcurridos críticos como William J. R. Curtis juzgan hoy fallido el resultado, sobre todo en lo que se refiere al objetivo inicial de igualdad social. El urbanismo planificado del movimiento moderno, con grandes espacios abiertos y enormes manzanas residenciales articuladas por el gran eje monumental de los edificios administrativos ha generado una ciudad dependiente del vehículo en la que los ricos transitan de un lugar a otro y los pobres están obligados a vivir en ese espacio vacío.

Brasilia, Lucio Costa y Lucio Costa

En el otro extremo y con una historia antitética se encuentra Rocinha. Rocinha es el nombre de una de las favelas más grandes de Rio de Janeiro. Según datos oficiales se calcula que en ella residen alrededor de 57.000 personas, es decir una población a medio camino entre la del municipio de Santurtzi e Irun, por establecer dos referentes cercanos. En 1931 se levantó la considerada como primera edificación ilegal de la favela, los trámites para su derribo comenzaron en el año 1952. La desidia de una administración muy burocratizada propició que muchos inmigrantes llegados a Rio para trabajar en las obras de infraestructuras de la zona sur de la ciudad buscasen su espacio en Rocinha.

Son innegables los problemas que estos métodos espontáneos de colonización del territorio generan. Barrios con problemas de salubridad, con redes de suministro sin ningún tipo de control, la utilización de solares con serios problemas de estabilidad del terreno, a los que hay que añadir problemáticas de índole social como la inseguridad, el analfabetismo o la falta de servicios sociales.

Rocinha es una favela de la Zona Sur de Río de Janeiro, Brasil

Pero por contraposición al modelo ortodoxo de Brasilia la cohesión social y el sentimiento de colectividad es un valor capital de este “modelo urbano”. Tal vez esta condición identitaria fue descubierta por la administración cuando en las protestas y manifestaciones la favela se levantaba como un único elemento social, sin fisuras y con fuertes uniones entre sus miembros.

Precisamente esta condición de colectividad es la que expertos urbanistas han aclamado y utilizado como impulso para la reforma de estos asentamientos. Planes como el Favela Barrio, un programa de acción que mediante pequeños proyectos de cirugía urbana pretende obtener beneficios sociales, promoviendo la integración y la transformación de la favela en barrio. En definitiva romper la imagen de esa “tierra de nadie” que un día alguien hizo suya y que es la imagen de la arquitectura de la pobreza mediante el rescate de los valores inherentes a estos asentamientos como la cultura social de comunidad.

Tanto urbanistas como artistas contemporáneos ven en este sentimiento de colectividad, un potencial que la ciudad académica del tablero de dibujo disciplinar no posee. Esta realidad levanto el proyecto Favela Painting, como una forma de atraer la atención de la comunidad internacional sobre los valores activos que mueven a estas comunidades que han trasgredido la legalidad urbana para poder subsistir.

Favela Painting, 2006, un proyecto de Jeroen Koolhaas y Dre Urhahn

El proyecto Favela Painting se desarrolla en otra barriada marginal de Rio, Vila Cruzeiro, dirigido por los artistas de origen holandés Jeroen Koolhaas y Dre Urhahn. El proyecto intenta revalorizar la belleza de las estructuras urbanas surgidas de forma aleatoria, en las que un gran porcentaje de sus habitantes intentan vivir con tranquilidad y honestidad rompiendo la barrera de la pobreza.

La propuesta artística consiste en pintar mediante murales gigantes las circulaciones verticales de las favelas, transformando así los muros que forman las escaleras y las paredes de las viviendas en grandes carteles-escaparate que hacen la favela presente para el reto de la ciudad. Además el proyecto se apoya en la comunidad local para realizar los trabajos que se ejecutan con la misma aleatoriedad y espontaneidad que creó la trama urbana hace casi 100 años.

El valor de estos asentamientos siempre denostados por su origen marginal, reside en su valor social y en el de su arquitectura. Una arquitectura basada en la espontaneidad para dar respuesta a problemáticas individuales que se ha revelado como la mejor de las recetas para la colectividad, en contraposición al urbanismo proyectado para la colectividad que a menudo olvida los problemas del individuo.

Favela Painting, 2006, un proyecto de Jeroen Koolhaas y Dre Urhahn

íñigo garcía odiaga . arquitecto
san sebastián. octubre 2008

Publicado en MUGALARI 10.10.08

Íñigo García Odiaga

Arquitecto. Editor de NOMU. 1/5 del estudio de arquitectura VAUMM. Vivo en Donosti.

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