IniciofaroLa arquitectura pública en Madrid y en el inicio del siglo XXI...

[:es]La arquitectura pública en Madrid y en el inicio del siglo XXI (VII) | Antón Capitel[:gl]A arquitectura pública en Madrid e no inicio do século XXI (VII) | Antón Capitel[:en]The public architecture in Madrid and in the beginning of the 21st century (VII) | Antón Capitel[:]

[:es]

[:es]La arquitectura pública en Madrid y en el inicio del siglo XXI (VI) | Antón Capitel[:gl]A arquitectura pública en Madrid e no inicio do século XXI (VI) | Antón Capitel[:en]The public architecture in Madrid and in the beginning of the 21st century (VI) | Antón Capitel[:]

La arquitectura pública en Madrid y en el inicio del siglo XXI (VII) | Antón Capitel. Nuevo Colegio de Arquitectos, patio. Gonzalo Moure, arquitecto
Nuevo Colegio de Arquitectos, patio. Gonzalo Moure, arquitecto

El Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid ha abandonado su sede tradicional de la calle de Barquillo, como es bien sabido, y ha pasado a ocupar el nuevo edificio de la calle de Hortaleza, en el solar de lo que fueron en el pasado las Escuelas Pías de San Antón. Ello después de un concurso, ganado por el arquitecto Gonzalo Moure, que realizó la obra y la finalizó en 2012.

El edificio surgió de un acuerdo con el municipio, a quien pertenece en realidad, teniendo el Colegio de Arquitectos una concesión por 70 años. El conjunto consta del Colegio y de algunas partes construidas por acuerdo y directamente para el municipio, como es una Escuela de Música, una Escuela Infantil y una piscina municipal. No podemos saber ahora –ni lo sabremos nunca, pues pasaremos en su momento a criar malvas- si el Colegio de Arquitectos ha hecho bien o mal en este acuerdo. No son buenos tiempos para los Colegios profesionales, y mucho menos para el nuestro, pero aventurar su futuro al plazo que sea es sencillamente imposible.

En el sentido urbano, creo que la realización del nuevo Colegio de Arquitectos ha sido una buenísima operación, pues ha transformado una siniestra ruina del casco antiguo, y un siniestro lugar, en un edificio y un lugar resplandecientes. Esta zona de la ciudad, la calle de Hortaleza, es uno de los sectores centrales madrileños todavía fuertemente degradados, en cuanto a su aspecto y su conservación, por lo que la transformación que el Colegio ha supuesto ha beneficiado al sector de forma extraordinaria. El Colegio refuerza la calidad de la ciudad y de su casco antiguo al afianzarse en el centro y no huir a la periferia. El cambio en la imagen de la calle trasmite la calidad de la renovación en forma elocuente.

Arquitectónicamente hablando, se trata en realidad de un edificio de nueva planta, pues de las antiguas Escuelas Pías sólo quedaba una fachada, de composición muy simple, y cuyo tratamiento material y de cierre también ha necesitado ser nuevo. La imagen urbana es, pues, más o menos la misma, si exceptuamos el notable cambio que supone pasar del abandono y la suciedad a las superficies nuevas y a la limpieza.

El conjunto realizado por Gonzalo Moure ha tenido, a mi entender, dos características positivas principales. La más básica e importante, la de tratarse de la ordenación de un conjunto en torno a un gran patio; esto es, un asentamiento tradicional que revela su vigencia moderna y que mejora la tradición convencional al realizarse mediante una arquitectura abierta y transparente tanto a la circulación como a los usos.  Ver el Colegio desde fuera es sentir y en gran parte ver el gran patio jardín interior, y estar dentro es también gozar de la relación matizada e inmediata con el espacio urbano. Madrid, una ciudad de patios, casi siempre convencionalmente ocultos, enseña así esa condición sureña y mediterránea que su posición geográfica tiende a no revelar, y en el nuevo Colegio se ha hecho mediante una interpretación que ha unido armónicamente antiguo y moderno, y que honra así a la institución colectiva de los arquitectos, y muy concretamente al proyectista, por haber sido capaces de llevarla a cabo.

La otra buena característica es estilística. Se trata de que, en nuestros eclécticos y figurativamente tontos tiempos, alguien decida lúcidamente seguir siendo moderno –moderno de los maestros-, esto es, seguir la tradición racionalista, muy concretamente miesiana, y sacarle partido estilístico a esa tendencia, cuyos logros formales no están agotados, aunque sean conocidos. El edificio opone así su modernidad literal a los valores formales del casco antiguo, y obtiene gran éxito en ello, pues el racionalismo no es otra cosa –desde hace mucho tiempo- que un nuevo clasicismo.

Un matiz importante de esta posición moderna es el valor que el edificio ha dado a la construcción material y muy concretamente a la estructura.  Como edificio moderno y de tradición miesiana, la estructura resistente toma un valor muy intenso, pasando a ser en el interior el material figurativo más intenso, casi único.

La operación, pues, es excelente, al menos desde un punto de vista abstracto; esto es, arquitectónico y urbano. Deseamos al Colegio, en primer lugar -al haber sido quien se ha arriesgado y financiado la operación- y al Ayuntamiento y a la propia ciudad, un éxito también completo desde el punto de vista concreto del equipamiento y el servicio ciudadano.

La arquitectura pública en Madrid y en el inicio del siglo XXI (VII) | Antón Capitel. Detalle de la Prolongación de la Castellana, de Ezquiaga y Ábalos
Detalle de la Prolongación de la Castellana, de Ezquiaga y Ábalos

La prolongación de la Castellana es la operación urbana más importante proyectada por el municipio. Con unos esquemas urbanos no demasiado convincentes y procedentes del arquitecto Ricardo Bofill, primero, y hace ya años, y con un diseño nuevo realizado por el equipo formado por José María Ezquiaga e Iñaqui Ábalos, hace poco tiempo, el importantísimo eje de la capital pretende prolongarse más allá de su hoy precario final en el aparatoso nudo de tráfico que a la altura del Hospital de «la Paz» conecta la calle con la M-30 y con las carreteras de Colmenar y de Burgos.

La primera virtud de esta importante prolongación, si llegara a hacerse, sería precisamente la de destruir este estúpido final de la avenida, hoy insensatamente confiado a una tonta y fea  solución ingenieril del tránsito rodado en vez de a un diseño de carácter urbano. La entrega de la ciudad a los ingenieros y a las empresas de obras públicas, que han sacado con ello pingües beneficios, es una de las principales y más siniestras características de la gestión municipal madrileña, que ha conseguido así, modernamente, la ciudad más plagada de túneles y de errores urbanísticos de carácter ingenieril.

Por otro lado, el diseño proyectado por el equipo de Ezquiaga y Ábalos supera con creces, como era lógico esperar, tanto la posición del limitado proyectista catalán como la de los ingenieros y empresas de obras públicas, presentando soluciones mucho más atractivas. Han sido soluciones muy concretas, incluso desde el punto de vista arquitectónico, y figurativamente interesantes. La duda que nos asalta al contemplarlas resulta evidente: ¿resistirá la ciudad, sin mucha merma de la calidad prometida, las arquitecturas reales que en su día aparezcan allí cuando este anteproyecto se convierta simplemente en ordenanzas? Se dirá que es lo que pasa siempre con cualquiera que sea el planeamiento urbanístico, y se estará así cerca de la verdad, desde luego, lo que no le quita un ápice de importancia a este asunto. Dada, sobre todo, la condición ordinaria y poco cualificada de la arquitectura profesional y comercial contemporánea.

Pero ésta sigue siendo una cuestión «abstracta», dicho esto en el sentido que se ha empleado antes; esto es, correspondiente a la arquitectura y a la imagen y la forma de la ciudad. Hablando de cosas más concretas, esto es, del funcionamiento de la ciudad misma, hay otra importante duda que nos asalta cuando pensamos en la prolongación de la Castellana.

Si se compara el Paseo de Recoletos y el de la Castellana con la Avenida Diagonal de Barcelona, por ejemplo, calle similar en aquella ciudad, se recordará como esta última es de una vida urbana más intensa, tiene más comercios, más actividad, más vitalidad general y más atractivo para el viandante. Quizá sea ello porque la Diagonal barcelonesa corta directamente el ensanche, lo que en Madrid no es ya tan exacto.

Pero si vamos en Madrid a lo que se conoce como la prolongación de la Castellana, desde los Nuevos Ministerios, recordaremos con facilidad que la vida urbana de esta calle es más que precaria, si se descuenta su condición de vía de tránsito privado y público. Los comercios son escasos y la vitalidad ínfima. Y si se va más allá de la plaza de Castilla, la cuestión se agrava notablemente.

Así, pues, la nueva prolongación de la Castellana ¿podrá llegar a ser una vía dotada de vitalidad, de vida urbana a la escala de la importancia material y física de la propia vía?¿Podrá superar la condición pura de barrio de viviendas y de oficinas a la que le llevarían los edificios planeados? ¿No revelará, quizá, que la Castellana es un mito y que el cultivo sentimental de dicho mito ha sido superior a la lógica y a la realidad urbanística?

Acaso no lo comprobaremos, pues resultaría más que probable que la prolongación de la Castellana no fuera otra cosa que una fantasía, un espejismo, propio de las ideas de la época anterior a la actual recesión económica, y que ésta pondrá las cosas en su sitio, desestimando aquellas ampliaciones urbanas que no tienen sentido, hoy por hoy, en una ciudad en inevitable decadencia, muy posiblemente en disminución. Acaso sea mejor así, pero entonces habremos de seguir soportando el estúpido nudo de tráfico del final del gran eje, cosa que quien firma no perdona.

La arquitectura pública en Madrid y en el inicio del siglo XXI (VII) | Antón Capitel. Madrid | Autor: Pedro Lozano
Madrid | Autor: Pedro Lozano

Espero haber dedicado a las distintas obras de arquitectura pública del Madrid de los últimos años algo, al menos, de la atención que se merecen. Y es de reconocer en ellas que, tanto por parte estatal, como municipal o institucional, el balance es mucho más positivo que en la etapa inmediatamente anterior, y ello a pesar de algunas de las sombras. Pido excusas por los olvidos que acaso haya podido tener, y también porque no quepan ya en las limitaciones inherentes a este escrito, y como había advertido en un principio, los comentarios acerca de las viviendas de promoción pública, que tan importantes y tan abundantes han sido en la ciudad y en esta época.

Antonio González-Capitel Martínez · Doctor arquitecto · catedrático en ETSAM
Madrid · marzo 2013[:en]

Architects’ new College, court. Gonzalo Moure, architect

The Architects’ Official College of Madrid has left his traditional headquarters of the street of Rolled wafer, since it is known well, and has happened to occupy the new building of Hortaleza’s street, in the lot of what they were in the past San Antón’s Pious Schools. It after a contest gained by the architect Gonzalo Moure, who realized the work and finished it in 2012.

The building arose in an agreement with the municipality, to whom it belongs actually, having the Architects’ College a concession for 70 years. The set consists of the College and of some parts constructed by agreement and directly for the municipality, since it is a School of Music, an Infantile School and a municipal swimming pool. We cannot know now – we nor will know it ever, so we will happen in his moment to raise mallows – if the Architects’ College has done well or badly in this agreement. They are not good times for the professional Colleges, and much less for ours, but to venture his future to the term that is is simply impossible.

In the urban sense, I think that the accomplishment of the Architects’ new College has been a very good operation, since it has transformed a sinister ruin of the old town, and a sinister place, into a shining building and a place. This zone of the city, Hortaleza’s street, is one of the central sectors of Madrid still strongly degraded, as for his aspect and his conservation, for what the transformation that the College has supposed has been of benefit to the sector of extraordinary form. The College reinforces the quality of the city and of his old town on having become strong in the center and not having fled to the periphery. The change in the image of the street trasmite the quality of the renovation in eloquent form.

Architectonically speaking, it is a question actually of a building of new plant, since of the former Schools You Peep only there was staying a front, of very simple composition, and whose material treatment and from closing also new being has needed. The urban image is, so, more or less the same one, if we exempt the notable change that supposes going on from the abandon and the dirt to the new surfaces and to the cleanliness.

The set realized by Gonzalo Moure has had, to my deal, two positive principal characteristics. The most basic and important, her of treating itself about the arrangement of a set concerning a great court; this is, a traditional accession that reveals his modern force and that improves the conventional tradition on having be realized by means of an opened architecture and be transparent both to the traffic and to the uses. To see the College from out is to feel and largely the great court sees interior garden, and to be inside it is also to enjoy the variegated and immediate relation with the urban space. Madrid, a city of courts, almost always conventional secret, teaches like that this southern and Mediterranean condition that his geographical position tends not to reveal, and in the new College there has been done by means of an interpretation that has joined harmonicly ancient and modern, and that it honors this way to the collective institution of the architects, and very concretely to the designer, for having been capable of carrying out her.

 Another good characteristic is stylistic. It treats itself that, in our eclectic ones and figuratively silly times, someone decides to continue being lucidly modern – modern of the teachers-, this is, to follow the racionalist tradition, very concretely miesiana, and to cash in him stylistically to this trend, which formal achievements are not exhausted, though they are known. The building objects this way his literal modernity to the formal values of the old town, and obtains great success in it, since the rationalism is not another thing – for a lot of time ago – that a new classicism.

 An important shade of this modern position is the value that the building has given to the material construction and very concretely to the structure. As modern building and of tradition miesiana, the resistant structure takes a very intense value, happening to be in the interior the most intense figurative, almost only material.

The operation, so, is excellent, at least from an abstract point of view; this is, architectural and urban. We wish to the College, first – on having had been the one who has risked and financed the operation – and to the Town hall and to the own city, a success also completely from the concrete point of view of the equipment and the civil service.

Detail of the Prolongation of the Castilian one, by Ezquiaga and Ábalos

The prolongation of the Castilian one is the most important urban operation projected by the municipality. With a few urban schemes not too convincing and proceeding from the architect Ricardo Bofill, first, and already years ago, and with a new design realized by the equipment formed by Jose Maria Ezquiaga and Iñaqui los Abuse, it does a little time, the most important axis of the capital tries to extend beyond his precarious final today in the showy knot of traffic that at a height of the Hospital of » The peace » connects the street with the M-30 and with the roads of Apiary and of Burgos.

The first virtue of this important prolongation, if it was managing to be done, would be precisely it of this final stupid of the avenue destroys, today senselessly entrusted to a silly and ugly solution ingenieril of the traffic rolled instead of to a design of urban character. The delivery of the city to the engineers and to the companies of public works, which have extracted with it fat benefits, is one of the principal ones and more left hands typical of the municipal management of Madrid, which has obtained this way, nowadays, the city most riddled with tunnels and with urban development mistakes of ingeneery character.

On the other hand, the design projected by the equipment of Ezquiaga and Them Abuse overcome fully, since it was logical to wait, so much the position of the limited Catalan designer as that of the engineers and companies of public works, presenting much more attractive solutions. They have been very concrete solutions, even from the architectural point of view, and figuratively interesting. The doubt that assaults us on having contemplated them turns out to be evident: will it resist the city, without great wastage of the promised quality, the royal architectures that in his day appear there when this preliminary design turns simply into ordinances? It will be said that it is what happens always with anyone that is the urban development planning, and one will be like that near the truth, certainly, what does not take an apex of importance from him to this matter. Given, especially, the ordinary and slightly qualified condition of the professional and commercial contemporary architecture.

But this one continues being a «abstract» question, saying this in the sense that has been used before; this is, corresponding to the architecture and to the image and the form of the city. Speaking about more concrete things, this is, of the functioning of the city itself, there is another important doubt that assaults us when we think about the prolongation of the Castilian one.

If there compares the Recluses’ Walk and that of the Castilian one with the Diagonal Avenue of Barcelona, for example, similar street in that city, it will be remembered since the latter it is of a more intense urban life, has more trades, more activity, more general vitality and more attractive for the viandante. Probably it is it because the Barcelonian Diagonal cuts directly the widening, which in Madrid is not already so exact.

But if we go in Madrid to what it is known as the prolongation of the Castilian one, from the New Departments, we will remember with facility that the urban life of this street is more than precarious, if there is discounted his condition of route of private and public traffic. The trades are scanty and the negligible vitality. And if it goes away beyond the square of Castile, the question worsens notably.

This way, so, the new prolongation of the Castilian one will it be able to manage to be a route provided with vitality, with urban life to the scale of the material importance and physics of the own route? Will it be able to overcome the pure condition of neighborhood of housings and of offices to which they would take the planned buildings to him? Will not it reveal, probably, that the Castilian one is a myth and that the sentimental culture of the above mentioned myth has been superior to the logic and to the urban development reality?

Perhaps we it will not verify, since it would turn out more that probably that the prolongation of the Castilian one was not another thing that a fantasy, a mirage, own of the ideas of the epoch previous to the current economic recession, and that this one will put the things in his site, scorning those urban extensions that do not make sense, today per today, in a city in inevitable decadence, very possibly in decrease. Perhaps be better like that, but at the time we will will to continue supporting the nude stupid of traffic of the end of the great axis, thing that the one who signs does not excuse.

Madrid | Autor: Pedro Lozano

I expect to have dedicated to the different works of public architecture of Madrid of last years something, at least, of the attention that is deserved. And it is of recognizing in them that, so much on state part, as municipal or institutional, the balance sheet is much more positive than in the immediately previous stage, and it in spite of some of the shades. I ask for excuses for the olvidos that perhaps it could have had, and also because they do not fit already in the limitations inherent in this writing, and since he had noticed in a beginning, the comments it brings over of the housings of public promotion, which so important and so abundant have been in the city and in this epoch.

Antonio González-Capitel Martínez · Doctor architect · professor in ETSAM

Madrid · march 2013

[:gl]

Novo Colexio de Arquitectos, patio. Gonzalo Moure, arquitecto

O Colexio Oficial de Arquitectos de Madrid abandonou a súa sede tradicional da rúa de Barquillo, como é ben sabido, e pasou a ocupar o novo edificio da rúa de Hortaleza, no soar do que foron no pasado as Escolas Pías de San Antón. Iso despois dun concurso, gañado polo arquitecto Gonzalo Moure, que realizou a obra e a finalizou en 2012.

O edificio xurdiu dun acordo co municipio, a quen pertence en realidade, tendo o Colexio de Arquitectos unha concesión por 70 anos. O conxunto consta do Colexio e dalgunhas partes construídas por acordo e directamente para o municipio, como é unha Escola de Música, unha Escola Infantil e unha piscina municipal. Non podemos saber agora -nin o saberemos nunca, pois pasaremos no seu momento a criar malvas- se o Colexio de Arquitectos fixo ben ou mal neste acordo. Non son bos tempos para os Colexios profesionais, e moito menos para o noso, pero aventurar o seu futuro ao prazo que sexa é sinxelamente imposible.

No sentido urbano, creo que a realización do novo Colexio de Arquitectos foi unha boa operación, pois transformou unha sinistra ruína da zona antiga, e un sinistro lugar, nun edificio e un lugar resplandecentes. Esta zona da cidade, a rúa de Hortaleza, é un dos sectores centrais madrileños aínda fortemente degradados, en canto ao seu aspecto e a súa conservación, polo que a transformación que o Colexio supuxo beneficiou ao sector de forma extraordinaria. O Colexio reforza a calidade da cidade e da súa zona antiga ao afianzarse no centro e non fuxir á periferia. O cambio na imaxe da rúa trasmite a calidade da renovación en forma elocuente.

Arquitectonicamente falando, trátase en realidade dun edificio de nova planta, pois das antigas Escolas Pías só quedaba unha fachada, de composición moi simple, e cuxo tratamento material e de peche tamén necesitou ser novo. A imaxe urbana é, pois, máis ou menos a mesma, se exceptuamos o notable cambio que supón pasar do abandono e a sucidade ás superficies novas e á limpeza.

O conxunto realizado por Gonzalo Moure tivo, ao meu entender, dúas características positivas principais. A máis básica e importante, a de tratarse da ordenación dun conxunto en torno a un gran patio; isto é, un asentamento tradicional que revela a súa vixencia moderna e que mellora a tradición convencional ao realizarse mediante unha arquitectura aberta e transparente tanto á circulación coma aos usos. Ver o Colexio dende fóra é sentir e en gran parte ver o gran patio xardín interior, e estar dentro é tamén gozar da relación matizada e inmediata co espazo urbano. Madrid, unha cidade de patios, case sempre convencionalmente ocultos, ensina así esa condición sureña e mediterránea que a súa posición xeográfica tende a non revelar, e no novo Colexio se fixo mediante unha interpretación que uniu harmonicamente antigo e moderno, e que honra así á institución colectiva dos arquitectos, e moi concretamente ao proxectista, por ser capaces de levala a cabo.

A outra boa característica é estilística. Se trata de que, nos nosos eclécticos e figurativamente parvos tempos, alguén decida lucidamente seguir sendo moderno -moderno dos mestres-, isto é, seguir a tradición racionalista, moi concretamente miesiana, e sacarlle partido estilístico a esa tendencia, cuxos logros formais non están esgotados, aínda que sexan coñecidos. O edificio opón así a súa modernidade literal aos valores formais da zona antiga, e obtén grande éxito niso, pois o racionalismo non é outra cousa -dende hai moito tempo- que un novo clasicismo.

Un matiz importante desta posición moderna é o valor que o edificio deu á construción material e moi concretamente á estrutura. Como edificio moderno e de tradición miesiana, a estrutura resistente toma un valor moi intenso, pasando a ser no interior o material figurativo máis intenso, case único.

A operación, pois, é excelente, polo menos dende un punto de vista abstracto; isto é, arquitectónico e urbano. Desexamos o Colexio, en primeiro lugar -ao ter sido quen se arriscou e financiou a operación- e ao Concello e á propia cidade, un éxito tamén completo dende o punto de vista concreto do equipamento e o servizo cidadán.

Detalle da Prolongación da Castellana, de Ezquiaga e Ábalos

A prolongación da Castelá é a operación urbana máis importante proxectada polo municipio. Cuns esquemas urbanos non demasiado convincentes e procedentes do arquitecto Ricardo Bofill, primeiro, e hai xa anos, e cun deseño novo realizado polo equipo formado por José María Ezquiaga e Iñaqui Ábalos, hai pouco tempo, o importante eixe da capital pretende prolongarse máis alá do seu hoxe precario final no aparatoso nó de tráfico que á altura do Hospital de «a Paz» conecta a rúa coa M-30 e coas estradas de Alvariza e de Burgos.

A primeira virtude desta importante prolongación, se chegase a facerse, sería precisamente a de destruír este estúpido final da avenida, hoxe insensatamente confiado a unha parva e fea solución ingenieril do tránsito rodado en vez da un deseño de carácter urbano. A entrega da cidade aos enxeñeiros e ás empresas de obras públicas, que sacaron con iso pingües beneficios, é unha das principais e máis sinistras características da xestión municipal madrileña, que conseguiu así, modernamente, a cidade máis enchida de túneles e de erros urbanísticos de carácter ingenieril.

Por outro lado, o deseño proxectado polo equipo de Ezquiaga e Ábalos supera de sobra, como era lóxico esperar, tanto a posición do limitado proxectista catalán coma a dos enxeñeiros e empresas de obras públicas, presentando solucións moito máis atractivas. Foron solucións moi concretas, mesmo dende o punto de vista arquitectónico, e figurativamente interesantes. A dúbida que nos asalta ao contemplalas resulta evidente: resistirá a cidade, sen moita mingua da calidade prometida, as arquitecturas reais que no seu día aparezan alí cando este anteproxecto se converta simplemente en ordenanzas? Dirase que é o que pasa sempre con calquera que sexa o plan urbanístico, e se estará así preto da verdade, dende logo, o que non lle quita un ápice de importancia a este asunto. Dada, sobre todo, a condición ordinaria e pouco cualificada da arquitectura profesional e comercial contemporánea.

Pero esta segue sendo unha cuestión «abstracta», dito isto no sentido que se empregou antes; isto é, correspondente á arquitectura e á imaxe e a forma da cidade. Falando de cousas máis concretas, isto é, do funcionamento da cidade mesma, hai outra importante dúbida que nos asalta cando pensamos na prolongación da Castelá.

Se se compara o Paseo de Recoletos e o da Castelá coa Avenida Diagonal de Barcelona, por exemplo, rúa similar naquela cidade, recordarase como esta última é dunha vida urbana máis intensa, ten máis comercios, máis actividade, máis vitalidade xeral e máis atractivo para o viandante. Quizais sexa iso porque a Diagonal barcelonesa corta directamente o ensanche, o que en Madrid non é xa tan exacto.

Pero se imos en Madrid ao que se coñece como a prolongación da Castelá, dende os Novos Ministerios, recordaremos con facilidade que a vida urbana desta rúa é máis que precaria, se se desconta a súa condición de vía de tránsito privado e público. Os comercios son escasos e a vitalidade ínfima. E se se vai máis alá da praza de Castela, a cuestión agrávase notablemente.

Así, pois, a nova prolongación da Castelá ¿poderá chegar a ser unha vía dotada de vitalidade, de vida urbana á escala da importancia material e física da propia vía? ¿Poderá superar a condición pura de barrio de vivendas e de oficinas á que lle levarían os edificios planeados? ¿Non revelará, quizais, que a Castelá é un mito e que o cultivo sentimental do devandito mito foi superior á lóxica e á realidade urbanística?

Acaso non o comprobaremos, pois resultaría máis que probable que a prolongación da Castelá non fose outra cousa que unha fantasía, un espellismo, propio das ideas da época anterior á actual recesión económica, e que esta poñerá as cousas no seu sitio, desestimando aquelas ampliacións urbanas que non teñen sentido, hoxe por hoxe, nunha cidade en inevitable decadencia, moi posiblemente en diminución. Acaso sexa mellor así, pero entón haberemos de seguir soportando o estúpido nó de tráfico do final do grande eixe, cousa que quen asina non perdoa.

Madrid | Autor: Pedro Lozano

Espero ter dedicado ás distintas obras de arquitectura pública do Madrid dos últimos anos algo, polo menos, da atención que merecen. E é de recoñecer nelas que, tanto por parte estatal, como municipal ou institucional, o balance é moito máis positivo que na etapa inmediatamente anterior, e iso a pesar dalgunhas das sombras. Pido escusas polos esquecementos que acaso puidese ter, e tamén porque non caiban xa nas limitacións inherentes a este escrito, e como advertira nun principio, os comentarios acerca das vivendas de promoción pública, que tan importantes e tan abundantes foron na cidade e nesta época.

Antonio González-Capitel Martínez · Doutor arquitecto · catedrático en ETSAM

Madrid · marzo 2013

[:]

Antón Capitel
Antón Capitelhttp://acapitel.blogspot.com.es/
Es arquitecto y catedrático de Proyectos de la Escuela de Arquitectura de Madrid, fue director de la revista Arquitectura (COAM) de 1981 a 1986 y de 2001 a 2009. Historiador, ensayista y crítico, ha publicado numerosos artículos en revistas españolas y extranjeras sobre arquitectura española e internacional. Entre sus libros destacan diferentes monografías sobre arquitectos.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS