InicioartículosLa máquina del millón y la alegría de la arquitectura | Luis...

[:es]La máquina del millón y la alegría de la arquitectura | Luis Gil Pita[:gl]A máquina do millón e a alegría da arquitectura | Luis Gil Pita[:en]The million-dollar machine and the joy of architecture | Luis Gil Pita[:]

[:es]

La-máquina-del-millón-y-la-alegría-de-la-arquitectura-Luis-Gil-Pita-Sobre-la-adecuación-de-un-espacio-público-en-los-Tilos.-Teo-2018.-Eduardo-Cruz.-00
La máquina del millón y la alegría de la arquitectura | Luis Gil Pita

Sobre la adecuación de un espacio público en los Tilos. Teo 2018. Eduardo Cruz Aguiar

“Me gustó siempre hablar de Arquitectura como divertimento; si no se hace alegremente no es Arquitectura. Esta alegría es, precisamente, la Arquitectura, la satisfacción que se siente. La emoción de la Arquitectura hace sonreír, da risa. La vida no”.

Alejandro de la Sota

Releyendo a Alejandro de la Sota uno se da cuenta al instante de que la mayor parte de la  arquitectura se ha vuelto triste, muy triste, no el verla sino el vivirla, entenderla, porque pocas veces se descubre algo más allá de su fotografía. Incluso en este sentido, el de su representación fotográfica, ha venido a darse últimamente un paso más hacia el nulo riesgo que toman hoy día los arquitectos, produciéndose una novedad atonal, pues, si  hasta hace poco, a algunos fotógrafos los arquitectos los llamaban para acabar su obra y suplir la falta de carácter de lo propuesto -es decir los fotógrafos ponían con su trabajo la tensión de la que carecía la arquitectura que retrataban-ahora en ciertas obras lo arquitectos llegan a preparar con su vana arquitectura el trabajo de las fotografías al fotógrafo.

Una previsión que se demuestra perversa, en un adelanto a lo que debería ser la función del fotógrafo como observador, rigidizando y anulándola libre lectura que todo edificio debe generar a sus espectadores y usuarios, introduciendo un doble falsete, en un retorcer de lo ya inexistente e imaginario, de algo que obviamente debería ser real. Estos planteamientos arquitectónicos, tan publicables, se han ido convirtiendo en una cárcel, un funeral para la propuesta creativa y vital que todo ejercicio de arquitectura debe proveernos, traicionando la confianza y la esperanza que llegaba a darse incluso en la arquitectura que fallaba, porque ésta al menos era la que se arriesgaba. Decepciones de estas hay muchas, cada día más y muy cerca.

Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018.
Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018 | Fotografía: Luis Gil Pita

Pero la vida, que no da risa, como dice Sota, también te procura momentos de reencuentro e ilusión con arquitectos de siempre (también gracias a la labor de fotógrafos que nos los permiten revisar como Ana Amado– aquí al contrario de lo citado anteriormente los arquitectos Oíza, Arniches-Domínguez, Fdez. del Amo  hacen arquitectura y los fotógrafos fotografía…- ), y con otros nuevos y jóvenes, que te reaniman como arquitecto y te devuelven la esperanza como ciudadano. Son proyectos y obras menores, sólo en su apariencia y escala, porque a estos arquitectos prácticamente sólo les quedan los resquicios y los márgenes para poder trabajar, pero grandes en su intensidad y conciencia transformadora. Les preguntas a estos profesionales y, de manera indirecta a sus obras y, al contrario que a los arquitectos a los que nos referíamos en el párrafo anterior, te responden que son imperfectas, que están llenas de tropiezos, que no merece la pena que los y las cites, y lo dicen sin falsa modestia.

Les entendemos, pues para seguir trabajando con ese nivel de compromiso en la difícil contemporaneidad que les ha tocado habitar, es preferible pasar desapercibido.  Sin embargo esas conscientes torpezas o imperfecciones nos parece que son –como las propuestas que Javier Tomeo hace en su literatura mediante sus personajes literarios, imperfectos, asimétricos, cojos, sordos, bizcos, con pequeños defectos o con lesiones y taras,  que les han permitido llevar otra vida diferente mucho más dura pero más rica de la ordenada y prevista en primera instancia- la tectónica del auténtico proceso creativo, el argumento real  que es lo que hace de la vida y de la propia arquitectura algo dificultoso y enrevesado pero al mismo tiempo tenso y natural.

Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018.
Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018 | Fotografía: Luis Gil Pita

Decíamos que uno de estos momentos de ilusión leído en proyectos llenos de vida, es la reconfiguración del espacio público del Parque de los Tilos en Teo, ayuntamiento colindante con el de Santiago de Compostela, del arquitecto Eduardo Cruz Aguiar. Terminada en 2018 es un proyecto no fácilmente definible, pues se trata de una actuación sobre un espacio público que cruza transversalmente muchos de los principios básicos de la arquitectura y, sin quererlo, de la profunda cultura de la misma.

El propio arquitecto al ser interpelado sobre su significado dice:

“No sabría cómo definirlo. Tal vez sea un artefacto. Un espacio-mecanismo para usos inciertos. No deja de ser una infraestructura soporte de actividad diversa en un espacio exterior cubierto”.

Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018.
Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018 | Fotografía: Luis Gil Pita

Ese no saber muy bien qué es lo que uno ha realizado, esa inseguridad consciente, es la primera pista que nos hace sentir y poder leer que estamos ante esta construcción habitando una obra de arquitectura de raíz.

Sólo en apariencia, esta pieza es una sencilla cubrición a manera de losa plana de planta cuadrangular, cuyo fin es proteger un área preexistente que se extiende -en forma circular- más allá de la propia y nueva cubrición, sin marcar un dominio estrictamente definido. El objetivo de esta protección es reservar al menos una parte del espacio total de la plaza de las inclemencias atmosféricas, especialmente del agua –en forma de recinto abierto-permitiendo usar parte de la misma en días de lluvia o bien en otros momentos estivales ofreciendo sombra bajo el fuerte soleamiento.

Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018.
Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018 | Fotografía: Luis Gil Pita

La referida losa de cubrición se encuentra perforada de forma asimétrica por una serie de lucernarios impermeables al agua mediante la interposición de una membrana del tipo ETFE. Lucernarios que son cañones de luz proyectada y variable sobre el plano del suelo, al mismo tiempo que ayudan a rigidizar la propia losa. La principal acción arquitectónica provocada por esta cubrición, la de proteger un ámbito abierto y en apariencia indefinido, se completa con la reserva de un núcleo semicerrado, para los aseos y el guardado de materiales comunes varios, y con la ubicación de una serie de mesas circulares al interior y exterior de la protección, todos ellos especie de bumpers de un habitable pimball que genera una amplia variabilidad de usos al ciudadano.

El dominio cambiante que se genera en forma de sombra o de protección, se proyecta centrífugamente hacia un perímetro exterior más alejado, mediante el posicionamiento de unos amplios bancos de forma semicircular abierta.

Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018.
Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018 | Fotografía: Luis Gil Pita

Poco más diría su autor, excepto los esfuerzos constructivos que lleva aparejado, resolver una estructura tan sutil y tensa. Bastante más –arquitectura-, dice la contemplación del reestructurado lugar al ver los usos abiertos y diversos que hacen los ciudadanos–los niños, los ancianos, los comerciantes, los músicos, las asociaciones…- de esta arquitectura cuando permaneces en ella un tiempo.

Que no exista cerca, no quiere decir que no exista recinto, como sería preceptivo según los principios clásicos de la arquitectura, sólo que en el caso de este edificio “abierto”, la cerca se materializa mediante un borde libre, un muro invisible pero bien perceptible, nacido de la proyección cambiante de la sombra, y también de la mancha del agua arrojada, acciones ambas que “construyen” el limite seco y húmedo de un dominio cambiante según las condiciones atmosféricas. Más allá de este dominio más físico, el edificio se expande en otros sentidos mediante las relaciones cambiantes de control y dependencia visual entre el banco exterior y las acciones a cubierto, bien sean de los juegos de los niños y la vigilancia de los mayores, bien de los conciertos de música o mercado que se emplazan al interior, pero que crecen hacia fuera…

Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018.
Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018 | Fotografía: Luis Gil Pita

Y entretanto, la proyección al interior de la luz natural de los lucernarios durante el día, regresa durante la noche mediante la iluminación artificial al exterior por los mismos huecos, volviéndose ahora lámparas a la vecindad doméstica colindante del parque, en un movimiento de sístole-diástole, de respiración yóguica, que procura expresión arquitectónica en diferente horarios, también los nocturnos.

Una arquitectura casi precaria, al margen de la edilicia estandarizada, que es un presente para los ciudadanos, pero también un regalo a los arquitectos por la presencia y riqueza de profundas referencias a la cultura de la arquitectura. Un lujo el que podamos sentir de manera cruzada, habitando la sombra de este edificio, la lectura abierta de los clásicos Aldo van Eyck, Le Corbusier, Noguchi, Mies, pero también más allá, la referencia de su propuesta arquitectónica al compromiso social y ético con una ecología de la infraestructura del maestro Maarten Struijs.

Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018.
Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018 | Fotografía: Luis Gil Pita

Struijs lo dice bien claro

El espacio perfecto es aquel que aloja en su interior un morar desinteresado procurando un entorno más estable para así prevenir al ciudadano de las urbes de sentirse en un permanente estado de extrañeza en su propia ciudad”.

Algo que nos parece muy evidente en esta obra y siendo así ésta y todas las referencias proporcionadas indirectamente por Eduardo Cruz Aguiar valen, porque quien reflexiona y propone el proyecto, se deja, sin preconceptos, entreverar de las necesidades más básicas de la arquitectura, que son las que más necesita el ciudadano libre y la también la alta cultura de la arquitectura alegre…

Una alegría-risa en la manera que decía Sota, como satisfacción que se siente y se transmite al emanar de la propia acción proyectual, algo tan poco habitual. La misma satisfacción que al jugar a la máquina del millón, al flipper, al pimball, sentíamos al ver bailar y correr a la bola de acero, como ciudadana libre, entre los bumpers y los pasillos abiertos antes de escuchar el “tac” seco de la partida extra.

Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018.
Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018. | Fotografía: Luis Gil Pita

Luis Gil Pita, arquitecto.
Santiago de Compostela, noviembre 2018[:gl]La-máquina-del-millón-y-la-alegría-de-la-arquitectura-Luis-Gil-Pita-Sobre-la-adecuación-de-un-espacio-público-en-los-Tilos.-Teo-2018.-Eduardo-Cruz.-00

Sobre a adecuación dun espazo público nos Tilos. Teo 2018. Eduardo Cruz Aguiar.

“Gustoume sempre falar de Arquitectura como divertimento; se non se fai alegremente non é Arquitectura. Esta alegría é, precisamente, a Arquitectura, a satisfacción que sente. A emoción da Arquitectura fai sorrir, dá risa. A vida non”.

Alejandro de la Sota

Relendo a Alejandro da Sota uno dáse conta ao instante de que a maior parte da arquitectura volveuse triste, moi triste, non o vela senón o vivila, entendela, porque poucas veces descóbrese algo máis alá da súa fotografía. Mesmo neste sentido, o da súa representación fotográfica, veu a darse ultimamente un paso máis cara ao nulo risco que toman hoxe día os arquitectos, producíndose unha novidade atonal, pois, se ata hai pouco, a algúns fotógrafos os arquitectos chamábanos para acabar a súa obra e suplir a falta de carácter do proposto -é dicir os fotógrafos poñían co seu traballo a tensión da que carecía a arquitectura que retrataban-agora en certas obras o arquitectos chegan a preparar coa súa va arquitectura o traballo das fotografías ao fotógrafo.

Unha previsión que se demostra perversa, nun adianto ao que debería ser a función do fotógrafo como observador, rigidizando e anulándoa libre lectura que todo edificio debe xerar aos seus espectadores e usuarios, introducindo un dobre falsete, nun retorcer do xa inexistente e imaxinario, de algo que obviamente debería ser real. Estas formulacións arquitectónicas, tan publicables, fóronse convertendo nun cárcere, un funeral para a proposta creativa e vital que todo exercicio de arquitectura debe provernos, traizoando a confianza e a esperanza que chegaba a darse mesmo na arquitectura que fallaba, porque esta polo menos era a que se arriscaba. Decepcións destas hai moitas, cada día máis e moi preto.

Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018.
Espazo público nos Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018 | Fotografía: Luis Gil Pita

Pero a vida, que non dá risa, como di Sota, tamén che procura momentos de reencontro e ilusión con arquitectos de sempre (tamén grazas ao labor de fotógrafos que nolos permiten revisar como Ana Amado– aquí ao contrario do citado anteriormente os arquitectos Oíza, Arniches-Domínguez, Fdez. do Amo fan arquitectura e os fotógrafos fotografa…- ), e con outros novos e novos, que che reaniman como arquitecto e devólvenche a esperanza como cidadán. Son proxectos e obras menores, só na súa aparencia e escala, porque a estes arquitectos practicamente só quedan as físgoas e as marxes para poder traballar, pero grandes na súa intensidade e conciencia transformadora. Pregúntaslles a estes profesionais e, de maneira indirecta ás súas obras e, ao contrario que aos arquitectos aos que nos referiamos no parágrafo anterior, respóndenche que son imperfectas, que están cheas de tropezos, que non merece a pena que os e cítelas, e dino sen falsa modestia.

Entendémoslles, pois para seguir traballando con ese nivel de compromiso na difícil contemporaneidad que lles tocou habitar, é preferible pasar desapercibido. Con todo esas conscientes torpezas ou imperfeccións parécenos que son –como as propostas que Javier Tomeo fai na súa literatura mediante os seus personaxes literarios, imperfectos, asimétricos, cojos, xordos, vesgos, con pequenos defectos ou con lesións e taras, que lles permitiron levar outra vida diferente moito máis dura pero máis rica da ordenada e prevista en primeira instancia- a tectónica do auténtico proceso creativo, o argumento real que é o que fai da vida e da propia arquitectura algo dificultoso e enrevesado pero ao mesmo tempo tenso e natural.

Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018.
Espazo público nos Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018 | Fotografía: Luis Gil Pita

Diciamos que un destes momentos de ilusión lido en proxectos cheos de vida, é a reconfiguración do espazo público do Parque dos Tilos en Teo, concello lindeiro co de Santiago de Compostela, do arquitecto Eduardo Cruz Aguiar. Terminada en 2018 é un proxecto non facilmente definible, pois se trata dunha actuación sobre un espazo público que cruza transversalmente moitos dos principios básicos da arquitectura e, sen querelo, da profunda cultura da mesma.

O propio arquitecto ao ser interpelado sobre o seu significado di:

“Non sabería como definilo. Talvez sexa un artefacto. Un espazo-mecanismo para usos incertos. Non deixa de ser unha infraestrutura soporte de actividade diversa nun espazo exterior cuberto”.

Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018.
Espazo público nos Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018 | Fotografía: Luis Gil Pita

Ese non saber moi ben que é o que un realizou, esa inseguridade consciente, é a primeira pista que nos fai sentir e poder ler que estamos ante esta construción habitando unha obra de arquitectura de raíz.

Só en aparencia, esta peza é unha sinxela cubrición a maneira de laxa plana de planta cuadrangular, cuxo fin é protexer unha área preexistente que se estende -en forma circular- máis aló da propia e nova cubrición, sen marcar un dominio estritamente definido. O obxectivo desta protección é reservar polo menos unha parte do espazo total da praza das inclemencias atmosféricas, especialmente da auga –en forma de recinto aberto-permitindo usar parte da mesma en días de choiva ou ben noutros momentos estivais ofrecendo sombra baixo o forte soleamiento.

Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018.
Espazo público nos Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018. | Fotografía: Luis Gil Pita

A referida laxa de cubrición atópase perforada de forma asimétrica por unha serie de lucernarios impermeables á auga mediante a interposición dunha membrana do tipo ETFE. Lucernarios que son canóns de luz proxectada e variable sobre o plano do chan, ao mesmo tempo que axudan a rigidizar a propia laxa. A principal acción arquitectónica provocada por esta cubrición, a de protexer un ámbito aberto e en aparencia indefinido, complétase coa reserva dun núcleo semicerrado, para os aseos e o gardado de materiais comúns varios, e coa localización dunha serie de mesas circulares ao interior e exterior da protección, todos eles especie de bumpers dun habitable pimball que xera unha ampla variabilidade de usos ao cidadán.

O dominio cambiante que se xera en forma de sombra ou de protección, proxéctase centrífugamente cara a un perímetro exterior máis afastado, mediante o posicionamento duns amplos bancos de forma semicircular aberta.

Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018.
Espazo público nos Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018 | Fotografía: Luis Gil Pita

Pouco máis diría o seu autor, excepto os esforzos construtivos que leva aparellado, resolver unha estrutura tan sutil e tensa. Bastante máis –arquitectura-, di a contemplación do reestruturado lugar ao ver os usos abertos e diversos que fan os cidadáns–os nenos, os anciáns, os comerciantes, os músicos, as asociacións…- desta arquitectura cando permaneces nela un tempo.

Que non exista preto, non quere dicir que non exista recinto, como sería preceptivo segundo os principios clásicos da arquitectura, só que no caso deste edificio “aberto”, a preto materialízase mediante un bordo libre, un muro invisible pero ben perceptible, nacido da proxección cambiante da sombra, e tamén de mánchaa da auga arroxada, accións ambas que “constrúen” o limite seco e húmido dun dominio cambiante segundo as condicións atmosféricas. Máis aló deste dominio máis físico, o edificio expándese noutros sentidos mediante as relacións cambiantes de control e dependencia visual entre o banco exterior e as accións para cuberto, ben sexan dos xogos dos nenos e a vixilancia dos maiores, ben dos concertos de música ou mercado que se emprazan ao interior, pero que crecen cara a fóra…

Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018.
Espazo público nos Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018 | Fotografía: Luis Gil Pita

E namentres, a proxección ao interior da luz natural dos lucernarios durante o día, regresa durante a noite mediante a iluminación artificial ao exterior polos mesmos ocos, volvéndose agora lámpadas á veciñanza doméstica lindeira do parque, nun movemento de sístole- diástole, de respiración yóguica, que procura expresión arquitectónica en diferente horarios, tamén os nocturnos.

Unha arquitectura case precaria, á marxe da edilicia estandarizada, que é un presente para os cidadáns, pero tamén un agasallo aos arquitectos pola presenza e riqueza de profundas referencias a cultura da arquitectura. Un luxo o que podamos sentir de maneira cruzada, habitando a sombra deste edificio, a lectura aberta dos clásicos Aldo van Eyck, Le Corbusier, Noguchi, Mies, pero tamén máis aló, a referencia da súa proposta arquitectónica ao compromiso social e ético cunha ecoloxía da infraestrutura do mestre Maarten Struijs.

Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018.
Espazo público nos Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018 | Fotografía: Luis Gil Pita

Struijs o dixo ben claro

“O espazo perfecto é aquel que aloxa no seu interior un morar desinteresado procurando unha contorna máis estable para así previr ao cidadán das urbes de sentirse nun permanente estado de estrañeza na súa propia cidade”.

Algo que nos parece moi evidente nesta obra e sendo así esta e todas as referencias proporcionadas indirectamente por Eduardo Cruz Aguiar valen, porque quen reflexiona e propón o proxecto, déixase, sen preconceptos, entreverar das necesidades máis básicas da arquitectura, que son as que máis necesita o cidadán libre e a tamén a alta cultura da arquitectura alegre…

Unha alegría-risa na maneira que dicía Sota, como satisfacción que sente e transmítese ao emanar da propia acción proyectual, algo tan pouco habitual. A mesma satisfacción que ao xogar á máquina do millón, ao flipper, ao pimball, sentiamos ao ver bailar e correr á bóla de aceiro, como cidadá libre, entre os bumpers e os corredores abertos antes de escoitar o “ tac” seco da partida extra.

Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018.
Espazo público nos Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018 | Fotografía: Luis Gil Pita

Luis Gil Pita, arquitecto.
Santiago de Compostela, novembro 2018

[:en]La-máquina-del-millón-y-la-alegría-de-la-arquitectura-Luis-Gil-Pita-Sobre-la-adecuación-de-un-espacio-público-en-los-Tilos.-Teo-2018.-Eduardo-Cruz.-00

On the adequacy of a public space in the Tilos. Teo 2018. Eduardo Cruz Aguiar.

“I always liked to talk about architecture as fun; if it is not done happily it is not Architecture. This joy is precisely the Architecture, the satisfaction that is felt. The emotion of Architecture makes us smile, it makes us laugh. Not life”.

Alejandro de la Sota

Rereading Alejandro de la Sota one realizes instantly that most of the architecture has become sad, very sad, not to see it but to live it, to understand it, because rarely is anything discovered beyond its photography. Even in this sense, that of its photographic representation, has come to take one more step towards the null risk that architects take today, producing an atonal novelty, because, until recently, some photographers were called by architects to finish their work and replace the lack of character proposed -that is, the photographers put with their work the tension that lacked the architecture they portrayed-now in certain works the architects come to prepare with their vain architecture the work of photographs the photographer.

A forecast that is perverse, in an advance to what should be the role of the photographer as an observer, stiffening and canceling free reading that every building must generate its viewers and users, introducing a double falsetto, in a twist of the already non-existent and imaginary, of something that obviously should be real. These architectural expositions, so publishable, have been converted into a prison, a funeral for the creative and vital proposal that every architecture exercise should provide us, betraying the trust and hope that came to be given even in the architecture that failed, because this At least she was the one who took the risk. There are many disappointments, every day more and very close.

Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018.
Public space in Los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018 | Photography: Luis Gil Pita

But life, which does not make you laugh, as Sota says, also gives you moments of reunion and enthusiasm with architects of all time (also thanks to the work of photographers that allow us to review like Ana Amado – here, contrary to what was previously mentioned. architects Oíza, Arniches-Domínguez, Fdez. del Amo make architecture and photographers photograph … -), and with new and young people, who revive you as an architect and give you back hope as a citizen. They are minor projects and works, only in their appearance and scale, because these architects have practically only the gaps and margins left to work, but great in their intensity and transforming consciousness. You ask these professionals and, indirectly, their works and, unlike the architects we referred to in the previous paragraph, they respond that they are imperfect, that they are full of obstacles, that it is not worth the trouble and the cites, and they say it without false modesty.

We understand them, because to continue working with that level of commitment in the difficult contemporaneity that they have had to inhabit, it is preferable to go unnoticed. However, these conscious awkwardness or imperfections seem to us to be -as the proposals that Javier Tomeo makes in his literature through his literary characters, imperfect, asymmetric, lame, deaf, cross-eyed, with small defects or with injuries and defects, which have allowed them to to lead a different life that is much harder but richer than that ordered and envisaged in the first instance – the tectonics of the authentic creative process, the real argument that is what makes life and architecture itself difficult and convoluted but at the same time Tense and natural. Support structure of diverse activity in a covered outdoor space.

Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018.
Public space in Los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018 | Photography: Luis Gil Pita

We said that one of these moments of illusion read in projects full of life, is the reconfiguration of the public space of the Parque de los Tilos in Teo, city council next to that of Santiago de Compostela, by the architect Eduardo Cruz Aguiar. Completed in 2018 it is a project that is not easily defined, since it is a performance on a public space that transversally crosses many of the basic principles of architecture and, unwittingly, of its profound culture.

The architect himself when asked about its meaning says:

“I would not know how to define it. Maybe it’s an artifact. A space-mechanism for uncertain uses. It does not stop being an infrastructure supporting diverse activity in a covered outdoor space”.

Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018.
Public space in Los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018 | Photography: Luis Gil Pita

That not knowing very well what one has done, that conscious insecurity, is the first clue that makes us feel and be able to read that we are facing this construction inhabiting a work of architecture at the root.

Only in appearance, this piece is a simple covering in the form of a flat slab with a quadrangular plan, whose purpose is to protect a preexisting area that extends – in a circular way – beyond the own and new covering, without marking a strictly defined domain. The objective of this protection is to reserve at least a part of the total space of the place of the atmospheric inclemencies, especially of the water -in the form of open enclosure- allowing to use part of it in rainy days or in other summer moments offering shade under the strong sun.

Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018.
Public space in Los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018 | Photography: Luis Gil Pita

The aforementioned covering slab is perforated asymmetrically by a series of skylights impermeable to water by means of the interposition of a membrane of the ETFE type. Lucernarios that are projected and variable light cannons on the ground plane, at the same time helping to stiffen the slab itself. The main architectural action brought about by this covering, that of protecting an open and apparently undefined area, is completed with the reservation of a semi-closed core, for the toilets and the storage of several common materials, and with the location of a series of tables circular to the interior and exterior of the protection, all of them kind of bumpers of a habitable pimball that generates a wide variability of uses to the citizen.

The changing domain that is generated in the form of shade or protection, is projected centrifugally towards a more remote outer perimeter, through the positioning of large banks of open semicircular shape.

Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018.
Public space in Los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018 | Photography: Luis Gil Pita

Little more would the author say, except the constructive efforts involved, to resolve such a subtle and tense structure. Quite more -architecture-, says the contemplation of the restructured place to see the open and diverse uses made by citizens-children, the elderly, merchants, musicians, associations …- of this architecture when you stay in it weather.

That it does not exist nearby, does not mean that there is no enclosure, as would be mandatory according to the classical principles of architecture, only that in the case of this “open building”, the fence is materialized by a free edge, an invisible wall but perceptible, born of the changing projection of the shadow, and also of the stain of the thrown water, actions both that “build” the dry and humid limit of a changing domain according to the atmospheric conditions. Beyond this more physical domain, the building expands in other senses through the changing relations of control and visual dependence between the external bank and the covered actions, whether of the children’s games and the surveillance of the elderly, well of music concerts or market that are located inland, but that grow out …

Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018.
Public space in Los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018 | Photography: Luis Gil Pita

And in the meantime, the projection into the interior of the natural light of the skylights during the day, returns during the night by means of the artificial lighting to the exterior by the same holes, now becoming lamps to the adjoining domestic neighborhood of the park, in a movement of systole- diastole, of yogic breathing, which seeks architectural expression at different times, also nocturnal.

An almost precarious architecture, apart from the standardized building, which is a present for citizens, but also a gift to architects for the presence and richness of deep reference to the culture of architecture. A luxury that we can feel crossed, inhabiting the shadow of this building, the open reading of the classics Aldo van Eyck, Le Corbusier, Noguchi, Mies, but also beyond, the reference of his architectural proposal to social and ethical commitment with an ecology of the infrastructure of the teacher Maarten Struijs.

Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018.
Public space in Los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018 | Photography: Luis Gil Pita

Struijs says it clearly

“The perfect space is the one that lodges in its interior a disinterested dwelling seeking a more stable environment to prevent the citizen of the cities from feeling in a permanent state of strangeness in his own city”.

Something that seems very evident in this work and being this and all the references provided indirectly by Eduardo Cruz Aguiar, because who reflects and proposes the project, is left, without preconceptions, entreverar of the most basic needs of architecture, which they are what the free citizen needs most and also the high culture of cheerful architecture …

A joy-laughter in the way that Sota said, as satisfaction that is felt and transmitted as it emanates from the project’s own action, something so unusual. The same satisfaction that when playing the million dollar machine, the flipper, the pimball, we felt seeing the dance and running to the steel ball, as a free citizen, between the bumpers and the open hallways before listening to the dry “tac” of the extra game.

Espacio público en los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018.
Public space in Los Tilos. Teo. Eduardo Cruz. 2018 | Photography: Luis Gil Pita

Luis Gil Pita, architect.
Santiago de Compostela, november 2018

[:]

Luis Gil Pita
Luis Gil Pitahttps://gilpitanietopenamariaarquitectos.com/
Arquitecto por la ETSA en 1997, desde ese año colabora en el estudio de Manuel Gallego Jorreto hasta 1999. Becado de investigación en Holanda en 2000-1, con un estudio sobre lo fronterizo y liminar en arquitectura, por la Diputación de A Coruña, fue posteriormente Profesor invitado en el área de proyectos de la Facultad de Arquitectura de Guimaráes, Universidade do Minho, del 2001 hasta el 2007. Desde el inicio de su carrera ha publicado asiduamente artículos y ha participado como editor en diferentes publicaciones alrededor de la arquitectura.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS