
La vivienda original, ubicada en el histórico barrio de Vistabella en la ciudad de Murcia y cuya fundación se remonta a los años cuarenta, presentaba una distribución compartimentada en habitaciones y pasillos de circulación que respondía a las necesidades de muchas de las organizaciones familiares a las que les eran entregadas las viviendas del barrio en aquellos años.

Cuando nos encontramos con la vivienda, en el último piso del edificio, sabíamos de las posibilidades espaciales que se abrirían al quitar el falso techo continúo que ocultaba el generoso volumen disponible. Desde ese momento, Casa Melón se convirtió en un proceso para pensar, dibujar, ensayar, madurar y construir detalle a detalle muchas de nuestras inquietudes y conceptos de trabajo en el estudio.

Como premisa ineludible se buscó que la nueva casa expresara la identidad de sus huéspedes, solucionara sus necesidades concretas y posibilitara una forma de vivir el espacio abierta, creativa, flexible y sin complejos. Queríamos ser explícitos en una convicción: cada casa es única y personal.

Esculpir todo el volumen disponible nos ofrecía oportunidades poco comunes en un piso en el centro de la ciudad, como la creación de una pasarela flotante que da acceso a la librería, rincón de lectura y a una habitación/estudio con baño integrado, nivel al que accedemos por una escalera que discurre en chapa blanca detrás del mueble de carpintería diseñado a medida y se asoma cambiando a madera natural en sus primeros peldaños ensanchándose en el primero a modo de banco-baúl, invitándonos a subir.

La distribución proyectada amplifica el espacio disponible multiplicando las relaciones visuales y ampliando los fondos de perspectiva buscando largas vistas cruzadas en el interior creando un nuevo paisaje interior luminoso conectado con el paisaje exterior del río y el frondoso arbolado del parque orientado a sur- levante.
Dicho de otra forma: buscamos pasar del pasillo, al paseo.

Para conseguir esta fluidez y continuidad espacial, hemos tomado decisiones como la ubicación de la cocina escamoteable en un lugar que podría haber quedado reducido a un espacio “de paso o mera circulación” y que pasa a transformarse en un ensanchamiento del espacio para encontrarnos, leer, trabajar o comer juntos en una bancada, que es también almacenamiento, alrededor de una mesa hecha a medida. Siguiendo el recorrido interior, dos veladuras de cristales translúcidos acanalados insinúan sombras y dejan entrever los espacios húmedos. Estas veladuras, a su vez, dejan pasar al interior de la casa una luz tamizada norte desde el patio de luces del edificio y permiten corrientes interiores de ventilación cruzada natural gracias a las partes practicables superiores diseñadas para tal fin.
El proceso de obra se convirtió en un laboratorio vivo donde se repensaron, ensayaron, diseñaron y construyeron soluciones adhoc, “porque la obra lo acabó pidiendo”, hasta encontrar una atmósfera personal y acogedora, que nos envolviera en texturas, recuerdos, olores y colores en los que nada más abrir la puerta nos sintamos “en casa”.

Obra: Casa Melón
Autor: María Estrada y Dictinio de Castillo (Dictinio de Castillo arquitectos) colaboradores:
Año: 2024
Emplazamiento: Murcia, España
Fotografías: Lluís Bort
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