[:es]

Un nuevo edificio de Palacio Municipal de Congresos, contiguo a las “cuatro torres”, fue convocado por un concurso, con un jurado que también prefiero no recordar, y que le dio el premio al proyecto de Luis Moreno Mansilla y Emilio Tuñón, proyectistas que normalmente tienen resultados muy convincentes, que quien escribe suele admirar y que antes elogió.
Pero no puedo pensar, en este caso, que un disco puesto de pie, una suerte de gran rueda, por mucho que aspire y hasta logre representar al sol, pueda llegar a ser un buen edificio. Me parece que todas las cosas, incluso el formalismo contemporáneo, y hasta el sentido del humor, tienen su límite, y creo que este es uno de ellos.
Cierto es, lo sé, que un redondel gana algo de racionalidad, en alguno de sus aspectos, si se pone de pie, ya que sus estratos horizontales –sus plantas- no quedan afectados por las rigideces de la forma redonda. De todos modos, la traidora geometría circular también te vence en este caso, pues te va obligando a que las plataformas horizontales tengan el tamaño irracional que el círculo dicta.
¿Se veían tan seguros los autores de lograr algo enormemente cualificado?
Pues sólo esto podría perdonar un formalismo tan exacerbado. Ya que el formalismo sólo alcanza sentido, verdaderamente, si consigue ser olvidado; esto es, si consigue que, finalmente, la forma parezca un resultado y no un punto de partida. Muy difícil hubiera sido, en este caso.
No obstante, esta promoción ha sido llevada también por el viento de la recesión. No sabemos si volverá al compás de nuevos tiempos más felices, si es que éstos llegan a aparecer.

En uno de los últimos números de la revista “Arquitectura”, que dirigía, quien escribe dedicó un artículo crítico al edificio del “Caixa Forum”, de los arquitectos suizos Herzog y De Meuron. Quien esté más interesado puede buscarlo allí, pues aquí se hará algo más resumido.
Y distinto. Me parece importante tratar aquí el hecho de la falsa conservación de un edificio patrimonial, asunto que está en la base misma de esta actuación. No sé si los restos del viejo caserón que en su día fue una central eléctrica merecía o no ser un edificio protegido. Pero, si era así –al menos, por hipótesis-, debería de haberse conservado. Y, si no, resulta algo superfluo que se haya utilizado como un pretexto proyectual, más o menos conceptualista. La central eléctrica ya no existe, se ha convertido en un lacerado cadáver, por lo que la conservación patrimonial ha sido defraudada.
¿No hubiera sido mejor que se hubiera permitido hacerla desaparecer, y que así el nuevo proyecto hubiera sido intelectualmente más honrado al haber tenido que buscar su inspiración en otro asunto más razonable y atractivo?
Porque utilizar la cáscara de la vieja central para representar el milagro de cortarla por su base y de dejarla suspendida en el aire como un tema formal pretendidamente insólito, permítanme decir que no es otra cosa que un chiste malo. Es un chiste casi tan malo como el de la plaza de Castilla, con las torres que se caen y que no acaban de caerse, y que, como tal chiste, se convierte en repugnante cuando dura, y dura, y sigue durando. Pues la arquitectura tiene esa característica bien conocida de su absoluta terquedad, de que no cambia nunca, por lo que sus temas formales necesitan aguantar bien el paso de un tiempo cruelmente invariable.
No creo que, tampoco, el edificio del Caixa Forum haya vencido el problema primario de composición que los arquitectos mismos se plantearon al hacer crecer el volumen hacia arriba. Creo que han fracasado en este tema tan claro sencillamente por completo, y que el resultado sólo puede satisfacer a los aficionados más viciosos a un “collage” moderno-antiguo, ya bastante pasado de moda.
Por otro lado, y para acabar, me parece bastante decepcionante el detalle muy importante de que, al llegar a la cafetería, en el piso alto, las planchas de acero cortén se agujerean para dar algo de luz y de vista, pero no se retiran lo suficiente para ofrecer la espléndida vista que se podría tener sobre el Jardín Botánico y el sector Este de la ciudad, y que haya de verse esto tan sólo mirando por un agujerito. Creo que el formalismo brilla así, en este edificio, mucho más que la calidad, y que para esto no hacía falta traerse a personalidades extranjeras supuestamente brillantes. Y, por cierto, sin concurso.
Ha sido este tema una gran decepción.

Las otras rehabilitaciones han sido mucho más importantes y, por fortuna, y a juicio de quien escribe, mucho más cualificadas.
La primera es la ampliación del Museo del Prado, de Rafael Moneo, después de un concurso de ideas con programa libre y de otro restringido a los seleccionados en aquél y con un programa muy estrictamente condicionado.
La ampliación ha resuelto las carencias funcionales que en el Museo eran endémicas (falta de salón de Actos, de salas de exposiciones, confusión en los accesos, falta de servicios varios,..), logrando ordenar muy adecuadamente un espacio disponible bastante limitado, de una parte, y saneando de una manera muy satisfactoria los espacios urbanos de la trasera del edificio, de otra.
Quien haga memoria recordará que el edificio de Villanueva, traicionado en su revolucionaria tipología por las retrógradas reformas de Arbós, primero, y de Chueca y Lorente después, que tergiversaron su disposición originaria exenta y sin patios, presentaba una trasera muy desafortunada, y en la que los nuevos volúmenes que lo habían empeorado fingían figurativamente que eran originales, como si el tiempo no hubiera transcurrido y la ignorancia hubiera sido inocua. El edificio se resentía de un encuentro con el terreno que continuaba indeciso entre la horizontalidad y la condición inclinada, y que para resolverlo había ido convirtiendo su trasera en una suerte de gigante “patio inglés”.
Nada que ver con el orden urbano, la limpieza espacial y volumétrica y la adecuación que hoy vemos. El “jardín de los arrayanes” de la cubierta ha domesticado la superficie semi-subterránea de la ampliación, que entesta adecuadamente con las fachadas espurias, y que libera mediante un patio el ábside vilanoviano, que había sido tan disminuido y puesto en duda por aquéllas. La peatonalización de la calle Ruiz de Alarcón ha quedado valorada con la convincente unión entre el volumen nuevo en torno al claustro y la Iglesia de los Jerónimos, y todo este sector urbano brilla hoy con un orden que ha desterrado la vieja inadecuación y el tradicional abandono que antes le era propio.
Ha habido muchos que criticaron aspectos figurativos tanto exteriores como internos, y acaso sea cierto que haya en la ampliación cuestiones visuales no del todo logradas, o convincentes, no sé. No me parecen importantes al lado del orden y de la adecuación que hoy todo respira, y que han logrado hacer del Museo del Prado una institución física y arquitectónicamente a la altura de la colección de pintura más importante del mundo.
Creo que Madrid está en este caso de enhorabuena.
(continuará…)
Antonio González-Capitel Martínez · Doctor arquitecto · catedrático en ETSAM
Madrid · marzo 2013
[:en]
A new building of Municipal Palace of Congresses, contiguous to the “four towers”, was summoned by a contest, with a juror that also I prefer not remembering, and that gave to him the prize to the project of Luis Moreno Mansilla and Emilio Tuñón, designers who normally have very convincing results, which the one who writes is in the habit of admiring and which before it praised.
But I cannot think, in this case, which a disc put of foot, a luck of great wheel, for much that he inhales and even it achieves to represent to the Sun, could manage to be a good building. It seems to me that all the things, even the contemporary formalism, and up to the sense of the humor, have his limit, and I think that this one is one of them.
Certain it is, I it know, that an arena gains something of rationality, in someone of his aspects, if it puts of foot, since his horizontal strata – his plants – do not remain affected by the inflexibilities of the round form. Anyhow, the traitress circular geometry also conquers you in this case, since it is forcing you that the horizontal platforms have the irrational size that the circle dictates. Were authors meeting so sure of achieving something enormously qualified? Since only this might excuse such an irritated formalism. Since the formalism only reaches sense, really, if it manages to be forgotten; this is, if it achieves that, finally, the form looks like a result and not a point of item. Very difficult it had been, in this case.
Nevertheless, this promotion has been taken also by the wind of the recession. We do not know if it will return to the compass of the happiest new times, if it is that these manage to appear.

In one of the last numbers of the magazine “Architecture”, which was directing, the one who writes dedicated a critical article to the building of the “Caixa Forum”, of the Swiss architects Herzog and De Meuron. The one who is more interested party can look for it there, so here it will become slightly more summarized.
And different. It seems to me to be important to treat here the fact of the false conservation of a patrimonial building, matter that is in the base itself of this action. Do not be if the remains of the old house that in his day was an electric power station were deserved by it or not to be a protected building. But, if it was like that – at least less, for hypothesis-, it have to of having remained. And, if not, it turns out slightly superfluous that has been in use as a pretext proyectual, more or less conceptualista. The electric power station already does not exist, has turned into a spoilt corpse, by what the patrimonial conservation has been defrauded. It had not been better than had allowed to make it eliminate, and that like that the new project had been intellectually more honored to the have had to look for his inspiration in another more reasonable and attractive matter?
Because to use the rind of the central old woman to represent the miracle of cutting her for his base and of making her suspended in the air as a formal topic allegedly unusually, allow me to say that it is not another thing that a bad joke. It is a joke almost so badly as that of the square of Castile, with the towers that fall and that do not finish of falling, and that, as such joke, turns in disgustingly when it lasts, and lasts, and continues lasting. Since the architecture has this well-known characteristic of his absolute stubbornness, which it never changes, for what his formal topics need to bear well the step of a cruelly invariable time.
I do not believe that the building of the Caixa Forum has conquered the primary problem of composition, either, that the architects themselves appeared when the volume made grow up. I think that they have failed in this so clear topic simply completely, and that the result only can satisfy the most vicious fans of a modern – ancient “collage”, already enough gone out of fashion.
On the other hand, and to finish, there seems to me to be disappointing enough the very important detail of which, on having come to the cafeteria, in the high floor, the plates of steel cortén are pierced to give something of light and of sight, but they do not withdraw the sufficient thing to offer the splendid sight that might have on the Botanical Garden and the sector East of the city, and that exists of turns this just looking for a little hole. I think that the formalism shines this way, in this building, much more than the quality, and that for this it was not necessary to bring to foreign supposedly brilliant personalities. And, certainly, without contest.
It has been this one be afraid of a great disappointment.

Other rehabilitations have been much more important and, for fortune, and in the opinion of whom he writes, much more qualified.
The first one is the extension of the Prado Museum, of Rafael Moneo, after a contest of ideas with free program and of other one restricted to the selected ones in that one and with a very strictly determined program.
The extension has solved the functional lacks that in the Museum were endemic (lack in assembly hall, in rooms of exhibitions, confusion in the accesses, lack of different services..), managing to arrange very adequately an available limited enough space, of a part, and saneando in a very satisfactory way the urban spaces of the back of the building, of other one.
The one who does memory will remember that Villanueva’s building, betrayed in his revolutionary typology for Arbós’s retrograde reforms, first, and of Joke and Lorente later, that distorted his original exempt disposition and without courts, was presenting a very unfortunate back, and in that the new volumes that had worsened it were shamming figuratively that they were original, as if the time had not passed and the ignorance had been innocuous. The building was suffering from a meeting with the area that was continuing undecidedly between the horizontalidad and the sloping condition, and that to solve it had been turning his back into a luck of giant “court Englishman”.
Nothing to see with the urban order, the spatial and volumetric cleanliness and the adequacy that today we see. The “garden of the myrtles” of the cover has domesticated the semi-underground surface of the extension, that entesta adequately with the spurious fronts, and that liberates by means of a court the apse vilanoviano, that had been so diminished and questioned for those. The peatonalización of the street Ruiz de Alarcón has remained valued with the convincing union between the new volume concerning the cloister and the Church of the Jerónimos, and all this urban sector shines today with an order that has exiled the old inadequacy and the traditional abandon that before him was own.
There have been many that criticized figurative aspects so much exterior as boarders, and perhaps it is true that there are in the extension visual not completely successful, or convincing questions, do not be. They do not seem to me to be important next to the order and the adequacy that today everything breathes, and that have managed to do of the Prado Museum a physical institution and architectonically at a height of the most important collection of painting of the world.
I think that Madrid is in this case of congratulation.
(to be continued…)
Antonio González-Capitel Martínez · Doctor architect · professor in ETSAM
Madrid · march 2013
[:gl]
Un novo edificio de Pazo Municipal de Congresos, contiguo ás “catro torres”, foi convocado por un concurso, cun xurado que tamén prefiro non recordar, e que lle deu o premio ao proxecto de Luis Moreno Mansilla e Emilio Tuñón, proxectistas que normalmente teñen resultados moi convincentes, que quen escribe adoita admirar e que antes eloxiou.
Pero non podo pensar, neste caso, que un disco posto de pé, unha sorte de gran roda, por moito que aspire e ata logre representar ao sol, poida chegar a ser un bo edificio. Paréceme que todas as cousas, mesmo o formalismo contemporáneo, e ata o sentido do humor, teñen o seu límite, e creo que este é un deles.
Certo é, seino, que un círculo gaña algo de racionalidade, nalgún dos seus aspectos, se se pon de pé, xa que os seus estratos horizontais -as súas plantas- non quedan afectados polas rixideces da forma redonda. De todos os xeitos, a traidora xeometría circular tamén te vence neste caso, pois te vai obrigando a que as plataformas horizontais teñan o tamaño irracional que o círculo dita. ¿Víanse tan seguros os autores de lograr algo enormemente cualificado? Pois só isto podería perdoar un formalismo tan exacerbado. Xa que o formalismo só alcanza sentido, verdadeiramente, se consegue ser esquecido; isto é, se consegue que, finalmente, a forma pareza un resultado e non un punto de partida. Moi difícil tería sido, neste caso.
Non obstante, esta promoción foi levada tamén polo vento da recesión. Non sabemos se volverá ao compás de novos tempos máis felices, se é que estes chegan a aparecer.

Nun dos últimos números da revista “Arquitectura”, que dirixía, quen escribe dedicou un artigo crítico ao edificio do “Caixa Forum”, dos arquitectos suízos Herzog e De Meuron. Quen estea máis interesado pode buscalo alí, pois aquí se fará algo máis resumido.
E distinto. Paréceme importante tratar aquí o feito da falsa conservación dun edificio patrimonial, asunto que está na base mesma desta actuación. Non sei se os restos do vello casarón que no seu día foi unha central eléctrica merecía ou non ser un edificio protexido. Pero, se era así -polo menos, por hipótese-, debería de terse conservado. E, se non, resulta algo superfluo que se utilizase como un pretexto proyectual, máis ou menos conceptualista. A central eléctrica xa non existe, converteuse nun lacerado cadáver, polo que a conservación patrimonial foi defraudada. ¿Non tería sido mellor que se tivese permitido facela desaparecer, e que así o novo proxecto tería sido intelectualmente máis honrado ao ter tido que buscar a súa inspiración noutro asunto máis razoable e atractivo?
Porque utilizar a casca da vella central para representar o milagre de cortala pola súa base e de deixala suspendida no aire como un tema formal pretendidamente insólito, me permitan dicir que non é outra cousa que un chiste malo. É un chiste case tan malo como o da praza de Castela, coas torres que caen e que non acaban de caer, e que, como tal chiste, se converte en repugnante cando dura, e dura, e segue durando. Pois a arquitectura ten esa característica ben coñecida da súa absoluta teimosía, de que non cambia nunca, polo que os seus temas formais necesitan aguantar ben o paso dun tempo cruelmente invariable.
Non creo que, tampouco, o edificio do Caixa Forum vencese o problema primario de composición que os arquitectos mesmos se formularon ao facer crecer o volume cara a arriba. Creo que fracasaron neste tema tan claro sinxelamente por completo, e que o resultado só pode satisfacer aos afeccionados máis viciosos a unha “collage” moderno-antigo, xa bastante pasado de moda.
Por outro lado, e para rematar, paréceme bastante decepcionante o detalle moi importante de que, ao chegar á cafetaría, no piso alto, as pranchas de aceiro cortén se perforan para dar algo de luz e de vista, pero non se retiran o suficiente para ofrecer a espléndida vista que se podería ter sobre o Xardín Botánico e o sector Leste da cidade, e que haxa de verse isto tan só mirando por un agujerito. Creo que o formalismo brilla así, neste edificio, moito máis que a calidade, e que para isto non facía falta traerse a personalidades estranxeiras supostamente brillantes. E, por certo, sen concurso.
Foi este tema unha gran decepción.

As outras rehabilitacións foron moito máis importantes e, por fortuna, e a xuízo de quen escribe, moito máis cualificadas.
A primeira é a ampliación do Museo do Prado, de Rafael Moneo, despois dun concurso de ideas con programa libre e doutro restrinxido aos seleccionados naquel e cun programa moi estritamente condicionado.
A ampliación resolveu as carencias funcionais que no Museo eran endémicas (falta de salón de Actos, de salas de exposicións, confusión nos accesos, falta de servizos varios..), logrando ordenar moi axeitadamente un espazo dispoñible bastante limitado, dunha parte, e saneando dun xeito moi satisfactorio os espazos urbanos da traseira do edificio, doutra.
Quen faga memoria recordará que o edificio de Villanueva, traizoado na súa revolucionaria tipoloxía polas retrógradas reformas de Arbós, primeiro, e de Chueca e Lorente despois, que terxiversaron a súa disposición orixinaria exenta e sen patios, presentaba unha traseira moi desafortunada, e na que os novos volumes que o empeoraran finxían figurativamente que eran orixinais, coma se o tempo non tivese transcorrido e a ignorancia tería sido inocua. O edificio resentíase dun encontro co terreo que continuaba indeciso entre a horizontalidade e a condición inclinada, e que para resolvelo fora convertendo a súa traseira nunha sorte de xigante “patio inglés”.
Nada que ver coa orde urbana, a limpeza espacial e volumétrica e a adecuación que hoxe vemos. O “xardín dos arraiáns” da cuberta domesticou a superficie semi-subterránea da ampliación, que entesta axeitadamente coas fachadas espurias, e que libera mediante un patio a ábsida vilanoviano, que fora tan diminuído e posto en dúbida por aquelas. A peatonalización da rúa Ruiz de Alarcón quedou valorada coa convincente unión entre o volume novo en torno ao claustro e a Igrexa dos Xerónimos, e todo este sector urbano brilla hoxe cunha orde que desterrou a vella inadecuación e o tradicional abandono que antes lle era propio.
Houbo moitos que criticaron aspectos figurativos tanto exteriores como internos, e acaso sexa certo que haxa na ampliación cuestións visuais non de todo logradas, ou convincentes, non sei. Non me parecen importantes ao lado da orde e da adecuación que hoxe todo respira, e que lograron facer do Museo do Prado unha institución física e arquitectonicamente á altura da colección de pintura máis importante do mundo.
Creo que Madrid está neste caso de parabén.
(continuará…)
Antonio González-Capitel Martínez · Doctor arquitecto · catedrático en ETSAM
Madrid · marzo 2013
[:]




