De la ciudad nuclear a la Eco-ciudad | Íñigo García Odiaga

Oak Ridge en Estados Unidos
Oak Ridge en Estados Unidos

Parece que la construcción de una ciudad ex-novo, desde cero es un planteamiento que tiene que ver con la antigüedad, pero en realidad es un fenómeno que se esta llevando acabo incluso en la actualidad. Construir una ciudad nueva, donde antes no había nada conlleva un planteamiento titánico y de máxima envergadura, por lo que en general es un proceso ligado a impulsos económicos, sociales y políticos muy fuertes. Un buen ejemplo de estos impulsos políticos es el llevado a cabo por Brasil en 1956 para la construcción de su capital Brasilia en una meseta interior del país. Lucio Costa como urbanista, Oscar Niemeyer al mando de los arquitectos que edificarían los edificios y Burle Marx como arquitecto del paisaje, tardaron 41 meses en inaugurar una ciudad que les otorgaría fama mundial.

Una caso similar pero de motivación bien distinta es el de la ciudad de Oak Ridge en Estados Unidos. Oak Ridge nació en 1942 cuando Estados Unidos se apresuró a construir una bomba atómica antes de que lo hiciera la Alemania de Hitler. Dirigidos por el estudio SOM, en la actualidad uno de los mayores del mundo, los ingenieros del ejército levantaron en dos años una ciudad para 75.000 habitantes. El primer reactor nuclear de la historia fue construido en esta ciudad junto con varios complejos industriales, en el tiempo record de 30 meses. Muchas ciudades se han visto afectados por las guerras, pero Oak Ridge es una de las pocas ciudades que se han creado a causa de una guerra.

Oak Ridge en Estados Unidos en 1942
Oak Ridge en Estados Unidos en 1942

Para poder construir ha esta velocidad máxime durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los materiales de construcción eran escasos, la oficina de SOM, Skidmore, Owings y Merrill adaptó el sistema de paneles de cemento para los diseños de unas 2.500 casas prefabricadas. Estos paneles robustos y ligeros, compuestos de un núcleo de fibra de caña de azúcar, tableros aislantes en ambos lados y forrados con asbesto y cemento, facilitaron la construcción de edificios con un lenguaje vanguardista y en sintonía con el movimiento moderno.

La ciudad albergó a cientos de ingenieros, técnicos superiores y altos cargos militares, que desarrollaban su trabajo en parcelas estancas, lo que hacía muy difícil tener una visión global del conjunto. De esta manera la gran mayoría de los residentes eran participantes involuntarios en la cosecha de uranio para la bomba “Little Boy”, que devastó Hiroshima en 1945, y sólo supieron en qué habían estado trabajando exactamente cuándo leyeron los titulares que proclamaban el fin de la guerra. La ciudad secreta de Oak Ridge genero a sus habitantes una sensación similar a la del protagonista de la película el Show de Truman, en la que el personaje principal vive su vida cotidiana frente a las cámaras aún antes de nacer, aunque no es consciente de este hecho. En la era de Google, Facebook y las redes sociales cuesta imaginar cómo pudo ser posible la construcción de una ciudad secreta con una población engañada. En la actualidad y al amparo de la ilusión de un mundo mejor, que poco tiene que ver con el mundo nuclear, la ecología es el magma que rodea estos proyectos.

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Interiores de Oak Ridge en Estados Unidos en 1942

Masdar, diseñada por Foster&Partners, es una ciudad proyectada bajo las premisas de cero emisiones de carbono y cero residuos, en medio del desierto de los Emiratos árabes. En la primera fase de una construcción que terminará según se prevé en el 2016, pretende alojar 50,000 personas en una ciudad estudiada en sección para funcionar en tres niveles.

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Masdar, diseñada por Foster& Partners. Ordenación

Frente a una ausencia absoluta de agua, temperaturas veraniegas que rebasan los 55 grados y una economía basada en el petróleo, el estudio de Norman Foster ha diseñado una ciudad en la que el transporte público, los peatones y los ciclistas dominen el panorama urbano y en la que los ciudadanos no dependan más del automóvil.

Una central de energía fotovoltaica se construida en las afueras junto con un sistema de reciclaje de basura, proporcionará la energía eléctrica, mientras que un imposible, y sofisticado sistema de reciclaje de aguas grises ayudará a la viabilidad de una ciudad verde rodeada por el desierto.

Masdar, diseñada por Foster y Partners. Instituto Árabe
Masdar, diseñada por Foster& Partners. Instituto Árabe

Aunque pueda parecer que es la ecología la que guía este impulso verde, Abu Dabi persigue ser la pionera en el desarrollo de tecnologías medioambientales y energías renovables y de esta manera transformar su economía de la riqueza de los hidrocarburos a la riqueza de la tecnología sostenible.

Para bien o para mal es curioso comprobar cómo al igual que Oak Ridge fue creada para mantener la hegemonía económica de Estados Unidos mediante la energía nuclear, Abu Dabi levanta Masdar para mantener su estatus tras la era del petróleo aprovechándose de la preocupación central actual, la ecología. Un mismo objetivo perseguido desde polos opuestos, esperemos que por lo menos lo ecológico obtenga mejores resultados que lo nuclear.

Masdar, diseñada por Foster y Partners
Masdar, diseñada por Foster&Partners. Plaza central

íñigo garcía odiaga. arquitecto
san sebastián. junio 2011

Artículo publicado 2011.06.19 _  ZAZPIKA

Íñigo García Odiaga

Arquitecto. Editor de NOMU. 1/5 del estudio de arquitectura VAUMM. Vivo en Donosti.

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