BAT. Espacios híbridos para la innovación urbana | Zaramari

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María Arana (arquitecta) y Gorka Rodríguez (Licenciado en Ciencias Sociales y de la Comunicación y productor cultural) forman Zaramari, estudio afincado Bilbao. Zaramari es una productora de ideas que trabaja por la transformación colaborativa del entorno urbano a partir de la creatividad y la implicación ciudadana”.

Los temas que abordan van desde la pedagogía urbana hasta proyectos de comunicación y creatividad aplicada, pasando por el ámbito de la consultoría, gestión y producción cultural, y es en este campo donde surge BAT.

BAT es un proyecto cultural que pretende explorar las posibilidades de aprendizajes múltiples que ofrece la ciudad para la formación de una ciudadanía participe en la transformación de su entorno. Se tratan de aprendizajes basados en la observación, el contacto y la investigación de la realidad urbana, con el objetivo de propiciar reflexiones e iniciativas que contribuyan al desarrollo de ciudades más habitables.

A través de las actividades de su programación (workshops, conferencias, debates, cine-forum…) promueve una participación activa y espacios de comunicación y creación que transcurren simultáneamente en el entorno físico y en la red, abriendo la posibilidad de poner en relación a ciudadanos, arquitectos, urbanistas, diseñadores, agentes del desarrollo comunitario y activadores urbanos para cruzar ideas y miradas con el objetivo de buscar de forma conjunta herramientas y proyectos que traten de contribuir a la (re)construcción de territorios más habitables.

Algunas preguntas sobre las que se construye BAT:

“¿De qué forma se puede contribuir desde la arquitectura a una sociedad más justa y libre?
¿Cómo podemos ciudadanos, urbanistas y arquitectos colaborar en la planificación y (re)construcción de espacios para la convivencia?
¿Puede diseñarse y construirse la ciudad con la lógica de la creatividad compartida?
¿Qué papel puede jugar el arte en este tipo de procesos?
¿Cómo podemos actuar desde lo hiperlocal en el desarrollo urbano?”

Sobre todas estas preguntas y muchas otras cuestiones ha tratado BAT. Sobre la necesidad de generar lugares donde reflexionar y producir de forma colaborativa y colectiva para tratar de encontrar alternativas, planificando y (re)construyendo espacios para la convivencia.

¿Cuál ha sido vuestra formación y trayectoria profesional previa a BAT?

Desde la profesión de la arquitectura hemos trabajado durante más de 10 años en diversos estudios de arquitectura tradicional que abarcaban proyectos desde vivienda colectiva a  la ordenación urbana y planes urbanísticos. Desde nuestras otras profesiones, hemos realizado programas de educación en valores a través del cine, la producción audiovisual y el desarrollo de proyectos educativos que utilizaban el arte y la cultura como disciplinas  formativas. Zaramari nace en el 2009 con el interés de generar proyectos culturales que utilizaban la creatividad y las prácticas artísticas como medio para sensibilizar sobre la ecología urbana desde la participación social. Hay tres proyectos previos al BAT  que fueron el inicio de un cambio en nuestro trabajo y que muestran el interés sobre la construcción participativa y sostenible de las ciudades:

El primero fue la ideación y el diseño de participación de IMAGINATU BILBAO,  un proyecto de construcción colectiva realizado para Alhóndiga Bilbao. Una invitación a todos los visitantes a la exposición TRANSFORMACIONES a dejar sus recuerdos, sus ideas y sus deseos de ciudad, de forma que esas aportaciones construyeron un espacio emocional en la sala de exposiciones. Una instalación que te invitaba a detenerse para compartir la lectura de los deseos de los vecinos y vecinas, antes de continuar su camino a través de una metrópoli plagada de evocaciones de pasado, de vivencias de presente y de sueños de futuro.

Creactivos fue un reto planteado por la agencia de desarrollo local de Busturialdea  para  favorecer procesos de hibridación entre diferentes empresas, instituciones y organizaciones para promover proyectos de colaboración en el sector de la construcción en la zona. Creactivos  implementó dinámicas de participación creativa en la Asociación IREKUR ( Asociación para el desarrollo de la construcción responsable en bustutrialdea) que favorecieron el trabajo colaborativo y facilitaron la interconexión y conocimiento sectorial.

Para acabar Hondakin fué la antesala de BAT, un programa cultural que comisariamos para AlhóndigaBilbao, donde se planteaba (re)buscar entre los escombros de un modelo de crecimiento urbanístico insostenible para proponer un intercambio de experiencias y miradas que usan la práctica arquitectónica como instrumento cultural de investigación, experimentación, interacción y cambio.

¿Qué os llevó a abriros camino en un proyecto cultural de estas características?

Nuestro propio interés en investigar y compartir las prácticas basados en la creación compartida entre arquitectos, diseñadores, artistas y personas interesadas en la transformación colaborativa de las ciudades. Nos interesa visibilizar y promover la emergencia de nuevos talentos y prácticas creativas que hibridan entre la producción cultural, la representación artística, la arquitectura y el urbanismo, entendidos como herramientas para la (re)construcción colaborativa del territorio. Necesitamos generar lugares donde reflexionar y producir de forma colaborativa y colectiva para tratar de favorecer espacios para la el desarrollo de una cultura urbana emergente.

La ciudad produce cruces y mezclas entre disciplinas, conocimientos y culturas  que pueden posibilitar la generación de nuevas ideas y posibilidades digitales y reales de la ciudad que pueden resultar de gran utilidad para fortalecer los procesos de innovación urbana y la generación de oportunidades asociadas al despliegue de la creatividad y las actividades de la nueva economía urbana . Además de esta mezcla entre lo digital y lo físico  la ciudad también produce cruces y mezclas entre disciplinas, conocimientos y culturas  que pueden posibilitar la generación de nuevas ideas y posibilidades.

El actual escenario de crisis ha dejado en las ciudades espacios vacíos, edificios a medio construir, infraestructuras prorrogadas. Estamos en un momento en transformación en la relación entre espacios y usos, entre lugares y redes. De transformación también en la forma en que la creatividad resultante de procesos colaborativos puede incidir en la forma de hacer arte público en la ciudad desde las personas. En un momento que posibilita ensayar metodologías cooperativas que transfieran conocimientos o habilidades, a la vez que comparten maneras diversas de hacer y pensar sobre el lugar.

La ciudad contemporánea no puede ya entenderse sin la tecnología y las prácticas digitales que genera. Ni la gestión urbana, ni la producción/consumo cultural pueden permanecer al margen de estos cambios sociales. Las plataformas digitales constituyen espacios adecuados para crear y compartir información y conocimiento  al tiempo que se generan los procesos relacionales necesarios para movilizar ese conocimiento de un modo colectivo a través de las redes sociales. Un elemento importante de esta dinámica es su capacidad de generar procesos de aprendizaje.Un proceso inclusivo en el que la creatividad urbana contribuye a mejorar la ciudad  vivida por todos los vecinos. Una innovación que, en este caso se basa en la acción colaborativa y el uso de la tecnología para generar redes sociales activas  que trasladan acciones que suceden en el espacio analógico al espacio digital y viceversa. Una generación de espacios híbridos, puntos de encuentro entre los planos digitales y reales de la ciudad que pueden resultar de gran utilidad para fortalecer los procesos de innovación urbana.

¿Os encontrasteis con muchas dificultades en su puesta en marcha?

La mayor complejidad de este tipo de programas es el proceso de búsqueda de apoyos institucionales públicos y privados para poder llevarlos a cabo. Poco a poco y debido a una intensa  labor que desarrollamos durante  muchos meses, cada vez son más las instituciones que reconocen la importancia y el retorno de este tipo de programas culturales y nos trasladan su intención de apoyar BAT. Llevamos realizadas dos ediciones y este tipo de programas se consolidan con el tiempo. Cuantas más ediciones podamos promover, entendemos que más fácilmente podemos conseguir apoyos para llevarlos a cabo.

¿Consideráis que estudiar Arquitectura ha sido un pasaporte fundamental para haber llegado a vuestro trabajo actual?

Reconocemos que la arquitectura y el urbanismo son dos de nuestra inquietudes además de la profesión de uno de los miembros de zaramari. El interés por conocer las relaciones que pueden surgir entre la arquitectura, la ciudad y otras disciplinas culturales ha sido para nosotros el motor para desarrollar nuestro ámbito de trabajo.

Imaginar los nuevos escenarios que ofrece la ciudad para la cultura a través de intervenciones artísticas y usos culturales del espacio público ha fomentado este interés por trabajar en la producción cultural que combina la creatividad y el espacio social incidiendo en la articulación entre cultura-sociedad-territorio.

¿Estáis contentos con los objetivos alcanzados?

Durante las dos ediciones pasadas, el nivel de participación ha sido alto. Hemos conseguido que la Universidad Publica Vasca abale los aprendizajes que generamos en estos encuentros y ofrezca créditos universitarios por la asistencia. Una forma de reconocer la importancia de estas prácticas  que desde la educación no reglada tienen su reconocimieto social y académico. El nivel de implicación y retorno de las personas y asociaciones que participan es fundamental para nosotros y de momento la experiencia sido positiva para todas.

¿Animarías a otros arquitectos a seguir vuestros pasos? ¿Qué pasos consideráis que deberían dar? ¿Cómo completar sus estudios? ¿Qué otros consejos les darías?

Animaría a los arquitectos a pensar cuál es su ámbito de interés dentro de la práctica arquitectónica y a investigar el servicio que pueden ofrecer desde lo que les interesa de la arquitectura. Para nosotros lo importante es poder convertir nuestros intereses culturales relacionados con la arquitectura y las ciudades en nuestra profesión.

¿Crees que los arquitectos en España deberíamos abrir nuevas vías de trabajo para salir de la casilla más “tradicional” de proyectar dada la actual situación de la construcción en nuestro país?

En nuestra opinión cada uno debe hacer lo que más le motive. Para nosotros sería importante mantener la parte tradicional de la arquitectura, entendida como un ejercicio artesanal y sensato donde la construcción se cuide y sea responsable atendiendo a las necesidades territoriales, económicas y sociales. Para ello no solamente es necesario replantear  nuestra profesión sino muchas de las profesiones que orbital en el sector de la construcción desde varias décadas. Creemos que es necesario (re)contruir el terrritorio desde otra sensibilidad y para ello vemos necesario buscar nuevas relaciones y vías de trabajo aporten valor a esa nueva forma de incidir en el territorio que no unicamente debe abordarse desde la practica tradicional.

¿Qué opináis de los que se han ido a trabajar al extranjero?

Creemos que muchos de los arquitectos han emigrado por falta de una oportunidad laboral, dejando aquí la familia y los amigos. En muchas ocasiones creo que ha sido una decisión muy dura y de mucho coraje. Por otro lado entendemos que en otras ocasiones, sacar la cabeza y salir fuera puede ofrecernos la posibilidad de  encontrarnos con otras formas de hacer que pueden ayudarnos a encontrar nuevas oportunidades profesionales dentro de las nuevas tendencias urbanas que se reconocen dentro de la innovación social y ciudadana. Salir no siempre es un drama. Lo interesante sería compartir esas experiencias y conocimientos adquiridos con las personas que nos hemos quedado aquí para favorecer un intercambio de conocimiento.

María Arana y Gorka Rodríguez · proyecto cultural | BAT
Febrero 2014

Entrevista realizada por Ana Barreiro Blanco y Alberto Alonso Oro. Agradecer a María y Gorka su tiempo y predisposición con este espacio.

Alberto Alonso Oro

Arquitecto y editor en veredes, arquitectura y divulgación. Invernalia es un buen lugar. A veces escribo en Fundacion Arquia.

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