[:es]
Después de unos meses de descanso y de búsqueda de nuevos proyectos, os presentamos Bartlebooth Magazine, un pequeño proyecto editorial a cargo de cuatro jóvenes arquitectos, Luis Armas, Antonio Giráldez, Begoña Hermida y Pablo Ibáñez.
Bartlebooth no es una publicación física al uso, es un juego, un puzzle, un proyecto que sale de la suma de diferentes inquietudes personales de estos jóvenes arquitectos y de los diferentes colaboradores.
“Bartlebooth, partiendo de un cero, llegaría a otro cero, a través de las transformaciones precisas de unos objetos acabados.”
Cada número es único ya que parten de un tema transversal y se desarrolla a partir de unas reglas de juego establecidas. Este planteamiento de inicio determina el resultado final de la publicación.
“Sin embargo, el entendimiento global del número sólo es posible a través de las lecturas de los invitados y de las conclusiones que el propio lector saque de ellas, cerrando finalmente el círculo de transformaciones precisas del tema o hilo conductor.”
Os dejamos con los autores de esta aventura, y que en esta ocasión se someten a nuestras reglas y nos descubren algunos misterios.

¿Cuál ha sido vuestra formación y trayectoria profesional previa a “Bartlebooth Magazine”?
Profesional ninguna. El “proyecto” (si es que podemos llamarlo así) salió de una servilleta en la cafetería de la Escuela de Arquitectura y nuestra trayectoria hasta entonces había sido meramente académica.
¿Qué os llevó a abriros camino en el mundo editorial?¿Por qué una revista física en “estos tiempos”?
Por una lado, inquietudes personales y obsesiones compartidas. No sabíamos muy bien qué queríamos hacer, pero siempre habíamos tenido ganas de lanzarnos a hacer una publicación, no necesariamente de arquitectura, o al menos no explícitamente. Nos gustaba el carácter volátil de las ediciones pequeñas, de los experimentos que tienen un inicio y un fin. Por otro, amor por lo táctil, todo aquello que podemos tocar, en un tiempo en el que lo digital se ha impuesto. Y no sólo se trataría de imprimir un contenido, sino que sólo podría entenderse desde su fisicalidad. Continente y contenido debían ir estrechamente relacionados.
¿Teníais alguna experiencia previa en el mundo editorial?
Absolutamente ninguna.
¿Os encontrasteis con muchas dificultades? ¿Cuáles fueron las más problemáticas?
Un desconocimiento absoluto de todos los aspectos asociados a la puesta en marcha de cualquier proyecto, por pequeño que fuese. Desde la coordinación de todo el contenido, que fue creciendo en complejidad con los números, hasta innumerables problemas de gestión con las imprentas.
¿La más problemática? No creemos que haya habido ninguna más importante, pero en conjunto todas suman. En el fondo nos dimos cuenta de la gran responsabilidad que hay detrás de cada tarea, por minúscula que sea, y del tiempo de aprendizaje que cada una de ellas requiere. Estamos tocando palos, técnicas y tareas que jamás habíamos realizado, y todo eso pasa factura.
¿Estáis contentos con los objetivos alcanzados?
Sí. Por nuestra parte contentos porque cada vez son números más ricos, más complejos y vamos aprendiendo en ciertas cosas. Y sobre todo con todos los agentes que participan de él (colaboradores y lectores) porque son los que realmente le dan sentido a los experimentos. Solemos decir que el lector es el que “cierra el círculo de transformaciones precisas”, y en realidad él tendrá la última palabra sobre sus éxitos o fracasos.

¿Qué expectativas y proyectos de futuro tenéis para “Bartlebooth Magazine”?
Más que expectativas, deberes, ir creciendo en rigor y seriedad, por nuestra parte, de forma paralela al crecimiento de los números y de sus contenidos. Hasta ahora los proyectos habían surgido de forma algo espontánea uno tras otro, quizás el proyecto futuro debería ser tener un proyecto verdadero, más a medio o largo plazo.
¿Son rentables este tipo de iniciativas? ¿Os sentís bien remunerados por la labor que realizáis?
En absoluto. Nunca hemos buscado la rentabilidad económica, sino básicamente hacer accesible un contenido que a nosotros nos interesaba, a gente como nosotros. Si probablemente analizásemos Bartlebooth desde un punto de vista económico sería algo absolutamente desastroso. De hecho, para poder llevar a cabo el último número tuvimos que poner en marcha una campaña de micromecenazgo para poder materializar un número mucho más ambicioso que, desde nuestra precariedad absoluta, sería impensable.
Cuando empezamos no teníamos en mente ninguna remuneración económica, sino obtener a cambio otra serie de recompensas, de satisfacciones personales que Bartlebooth nos ha dado a lo largo de estos dos años. Así que, desde ese punto de vista, nos sentimos más que realizados. Nos damos con un canto en los dientes.
¿Compagináis o complementáis esta actividad con otras labores o en otros campos?
Cada uno con sus estudios.
¿Cómo veis el futuro del mundo editorial?
Interesante, muy interesante. No sólo porque la irrupción de nuevas tecnologías haya democratizado, de una manera u otra, los medios editoriales arquitectónicos sino porque además permite poner en contacto y establecer nodos de comunicación entre diferentes agentes que, de otra forma, serían absolutamente desconocidos. Frente a modelos que desde nuestro punto de vista se han quedado obsoletos y carentes de interés, aparecen nuevas herramientas, como Tumblr, que permiten sacar a la luz a absolutos desconocidos que, sin ninguna infraestructura empresarial que los publicite o sostenga, están llevando a cabos proyectos muy interesantes y enriquecedores. Y esta misma situación la podemos aplicar al mundo editorial.
Tal vez los proyectos más interesantes con los que hemos entrado en contacto a lo largo de este tiempo se nutran de esta misma periferia o nazcan precisamente en ella. Creemos que están formándose multitud de proyectos editoriales alejados de la “revista pornográfica” de arquitectura, pero también de la “revista indexada” de textos académicos. Frente a dos modelos que sólo sirven para sostenerse a sí mismos, aparecen situaciones híbridas o exteriores a ambas que recuperan la esencia, peso e importancia de las publicaciones históricas de arquitectura.
Con lo cual vemos el futuro duro, muy duro, pero a la vez emocionante.

¿Consideráis que estudiar Arquitectura ha sido un pasaporte fundamental para haber llegado a vuestro trabajo actual?
Sí. Al fin y al cabo no podríamos desligar esta labor “editorial” de nuestra práctica, intereses o formación arquitectónica.
¿Animaríais a otros arquitectos a seguir vuestros pasos? ¿Qué pasos consideráis que deberían dar? ¿Cómo completar sus estudios? ¿Qué otros consejos les darías?
Claro. ¿Por qué no? Si alguien tiene algo que decir y ganas de decirlo, que lo haga. Que no tenga miedo a saltar al vacío pues siempre habrá alguien a quien le interese lo que tenga que decir. Respecto a los pasos, que se lo tomen como una carrera de fondo, sin prisas pero sin pausa; con unas metas más o menos definidas para no ir a salto de mata y entendiendo que todo pequeño detalle o tarea puede ser decisiva.
¿Creéis que los arquitectos en España deberíamos seguir abriendo nuevas vías de trabajo para salir de la casilla más «tradicional» de proyectar dada la actual situación de la construcción en nuestro país?
Tal vez el problema sea que, durante un breve lapso de tiempo, se ha asociado indisolublemente la construcción de objetos arquitectónicos a la única salida de la disciplina. Sin embargo la disciplina arquitectónica es mucho más amplia y, lo que es más importante, está en constante reconfiguración. Sólo es necesario echar la vista atrás o revisar los textos teóricos para entender el amplio abanico de posibilidades que puede englobar la práctica arquitectónica. Obviamente sin caer en los discursos triunfalistas del arquitecto omnipotente que todo lo puede, pues es un auténtico engaño que quien mucho abarca, poco aprieta.

¿Qué opináis de los que se han ido a trabajar al extranjero?
Es un tema complicado. Por un lado, es indudable que un arquitecto recién titulado en España (con todo lo que ello le ha supuesto) debe buscar ambientes que permitan desarrollar profesionalmente sus capacidades, además de ir ofreciéndole cierta estabilidad económica, lejos de lo precario. Por otro, emigrar por sistema es peligroso, si buscamos solo construir, desde el inmovilismo, si nos olvidamos de preguntarnos el por qué de esta situación y de pensar en caminos para seguir aportando a nuestros territorios como colectivo. Es importante también poner en valor el trabajo de arquitectos, que a pesar de lo inestable de quedarse, han conseguido encontrar o crear aquí oportunidades sin escapar del oficio, a través de otros procesos, campos, y con dignidad.
La arquitectura, tiene abiertos muchos frentes de batalla (LSP, Bolonia, paro, precariedad laboral, COAs, ETSAs, emigración, comunicación, etc), ¿no serán demasiados para la polarización existente dentro de la misma?
Tal vez la incertidumbre o la crisis constante sea algo que debamos asumir como una condición de partida o inherente a la práctica profesional y no como algo excepcional. Probablemente existan múltiples campos de batalla, y sigan surgiendo más y más, sin embargo cada uno es libre de escoger aquellas que librar. No vemos posible intentar buscar posiciones unitarias o discursos únicos a día de hoy sin caer en la banalización o panfletización de cualquier tipo de discurso. El posicionamiento es inherente a cada individuo, y todo el mundo ha de tener claras sus ideas sobre cada uno de los temas mencionados en la pregunta; no obstante, pretender una opinión central o unitaria respecto a los mismos creemos que es un error.
¿Cómo veis el futuro de la profesión?
Incierto.

Luis Armas – Antonio Giráldez – Begoña Hermida – Pablo Ibáñez · publicación/revista | Bartlebooth Magazine
Octubre 2015
Entrevista realizada por Ana Barreiro Blanco y Alberto Alonso Oro. Agradecer a la Begoña, Luis, Pablo y Antonio su tiempo y predisposición con este espacio.
[:gl]
Logo duns meses de descanso e de procura de novos proxectos, presentámosvos Bartlebooth Magazine, un pequeno proxecto editorial a cargo de catro novos arquitectos, Luis Armas, Antonio Giráldez, Begoña Hermida e Pablo Ibáñez.
Bartlebooth non é unha publicación física ao uso, é un xogo, un puzzle, un proxecto que sae da suma de diferentes inquietudes persoais destes novos arquitectos e dos diferentes colaboradores.
“Bartlebooth, partindo dun cero, chegaría a outro cero, a través das transformacións precisas duns obxectos acabados.”
Cada número é único xa que parten dun tema transversal e desenvólvese a partir dunhas regras de xogo establecidas. Esta formulación de inicio determina o resultado final da publicación.
“Con todo, o entendemento global do número só é posible a través das lecturas dos invitados e das conclusións que o propio lector saque delas, pechando finalmente o círculo de transformacións precisas do tema ou fío condutor.”
Deixámosvos cos autores desta aventura, e que nesta ocasión sométense ás nosas regras e descóbrennos algúns misterios.

Cal foi vosa formación e traxectoria profesional previa a“Bartlebooth Magazine”?
Profesional ningunha. O “proxecto” (si é que podemos chamalo así) saíu dunha servilleta na cafetería da Escola de Arquitectura e a nosa traxectoria ata entón fora meramente académica.
Que vos levou a abrirvos camiño no mundo editorial? Por que unha revista física “nestes tempos”?
Por unha lado, inquietudes persoais e obsesións compartidas. Non sabiamos moi ben que queriamos facer, pero sempre habiamos ter ganas de lanzarnos a facer unha publicación, non necesariamente de arquitectura, ou polo menos non explícitamente. Gustábanos o carácter volátil das edicións pequenas, dos experimentos que teñen un inicio e un fin. Por outro, amor polo táctil, todo aquilo que podemos tocar, nun tempo no que o digital impúxose. E non só se trataría de imprimir un contido, senón que só podería entenderse desde o seu fisicalidad. Continente e contido debían ir estrechamente relacionados.
Tiñades algunha experiencia previa no mundo editorial?
Absolutamente ningunha.
Atopástesvos con moitas dificultades? Cales foron as máis problemáticas?
Un descoñecemento absoluto de todos os aspectos asociados á posta en marcha de calquera proxecto, por pequeno que fose. Desde a coordinación de todo o contido, que foi crecendo en complejidad cos números, ata innumerables problemas de xestión coas imprentas.
A máis problemática? Non creemos que haxa ningunha máis importante, pero en conxunto todas suman. No fondo démonos conta da gran responsabilidade que hai detrás de cada tarefa, por minúscula que sexa, e do tempo de aprendizaxe que cada unha delas require. Estamos tocando paus, técnicas e tarefas que xamais realizaramos, e todo iso pasa factura.
Estades contentos cos obxectivos alcanzados?
Si. Pola nosa banda contentos porque cada vez son números máis ricos, máis complexos e imos aprendendo en certas cousas. E sobre todo con todos os axentes que participan del (colaboradores e lectores) porque son os que realmente danlle sentido aos experimentos. Adoitamos dicir que o lector é o que “pecha o círculo de transformacións precisas”, e en realidade el terá a última palabra sobre os seus éxitos ou fracasos.

Que expectativas e proxectos de futuro tendes para “Bartlebooth Magazine”?
Máis que expectativas, deberes, ir crecendo en rigor e seriedade, pola nosa banda, de forma paralela ao crecemento dos números e dos seus contidos. Ata agora os proxectos xurdiran de forma algo espontánea un tras outro, quizais o proxecto futuro debería ser ter un proxecto verdadeiro, máis a medio ou longo prazo.
Son rendibles este tipo de iniciativas? Sentídesvos ben remunerados polo labor que realizades?
En absoluto. Nunca buscamos a rentabilidad económica, senón basicamente facer accesible un contido que a nós nos interesaba, a xente como nós. Si probablemente analizásemos Bartlebooth desde un punto de vista económico sería algo absolutamente desastroso. De feito, para poder levar a cabo o último número tivemos que poñer en marcha unha campaña de micromecenazgo para poder materializar un número moito máis ambicioso que, desde a nosa precariedad absoluta, sería impensable.
Cando empezamos non tiñamos en mente ningunha remuneración económica, senón obter a cambio outra serie de recompensas, de satisfaccións persoais que Bartlebooth deunos ao longo destes dous anos. Así que, desde ese punto de vista, sentímonos máis que realizados. Dámonos cun canto nos dentes.
Compaxinades ou complementáis esta actividade con outros labores ou noutros campos?
Cada un cos seus estudos.
Como vedes o futuro do mundo editorial?
Interesante, moi interesante. Non só porque a irrupción de novas tecnoloxías democratice, dun xeito ou outra, os medios editoriais arquitectónicos senón porque ademais permite poñer en contacto e establecer nodos de comunicación entre diferentes axentes que, doutra forma, serían absolutamente descoñecidos. Fronte a modelos que desde o noso punto de vista quedáronse obsoletos e carentes de interese, aparecen novas ferramentas, como Tumblr, que permiten sacar á luz a absolutos descoñecidos que, sen ningunha infraestructura empresarial que os publicite ou sosteña, están levando a cabos proxectos moi interesantes e enriquecedores. E esta mesma situación podémola aplicar ao mundo editorial.
Talvez os proxectos máis interesantes cos que entramos en contacto ao longo deste tempo nútranse desta mesma periferia ou nazan precisamente nela. Creemos que están formándose multitude de proxectos editoriais afastados da “revista pornográfica” de arquitectura, pero tamén da “revista indexada” de textos académicos. Fronte a dous modelos que só serven para sosterse a si mesmos, aparecen situacións híbridas ou exteriores a ambas que recuperan a esencia, peso e importancia das publicacións históricas de arquitectura.
Co cal vemos o futuro duro, moi duro, pero á vez emocionante.

Considerades que estudar Arquitectura foi un pasaporte fundamental para chegar ao voso traballo actual?
Si. Á fin e ao cabo non poderiamos desligar este labor “editorial” da nosa práctica, intereses ou formación arquitectónica.
Animaríades a outros arquitectos a seguir os vosos pasos? Que pasos considerades que deberían dar? Como completar os seus estudos? Que outros consellos lles daríalles?
Claro. Por que non? Se alguén ten algo que dicir e ganas de dicilo, que o faga. Que non teña medo a saltar ao baleiro pois sempre haberá alguén a quen lle interese o que teña que dicir. Respecto dos pasos, que os tomen como unha carreira de fondo, sen présas pero sen pausa; cunhas metas máis ou menos definidas para non ir á esculca do gran de millo e entendendo que todo pequeno detalle ou tarefa pode ser decisiva.
Creedes que os arquitectos en España deberiamos seguir abrindo novas vías de traballo para saír da casilla máis «tradicional» de proxectar dada a actual situación da construción no noso país?
Talvez o problema sexa que, durante un breve lapso de tempo, asociouse indisolublemente a construción de obxectos arquitectónicos á única saída da disciplina. Con todo a disciplina arquitectónica é moito máis ampla e, o que é máis importante, está en constante reconfiguración. Só é necesario botar a vista atrás ou revisar os textos teóricos para entender o amplo abanico de posibilidades que pode englobar a práctica arquitectónica. Obviamente sen caer nos discursos triunfalistas do arquitecto omnipotente que todo o pode, pois é un auténtico engano que quen moito abarca, pouco aperta.

Que opinades dos que se foron a traballar ao estranxeiro?
É un tema complicado. Por unha banda, é indubidable que un arquitecto recentemente titulado en España (con todo o que iso lle supuxo) debe buscar ambientes que permitan desenvolver profesionalmente as súas capacidades, ademais de ir ofrecéndolle certa estabilidade económica, lonxe do precario. Por outro, emigrar a diario é perigoso, si buscamos só construír, desde o inmovilismo, se nos esquecémos de preguntarnos o por que desta situación e de pensar en camiños para seguir aportando aos nosos territorios como colectivo. É importante tamén poñer en valor o traballo de arquitectos, que malia o inestable de quedarse, conseguiron atopar ou crear aquí oportunidades sen escapar do oficio, a través doutros procesos, campos, e con dignidade.
A arquitectura, ten abertos moitas frontes de batalla (LSP, Bolonia, paro, precariedad laboral, COAs, ETSAs, emigración, comunicación, etc), non serán demasiados para a polarización existente dentro da mesma?
Talvez a incerteza ou a crise constante sexa algo que debamos asumir como unha condición de partida ou inherente á práctica profesional e non como algo excepcional. Probablemente existan múltiples campos de batalla, e sigan xurdindo máis e máis, con todo cada un é libre de escoller aquelas que librar. Non vemos posible intentar buscar posicións unitarias ou discursos únicos a día de hoxe sen caer na banalización ou panfletización de calquera tipo de discurso. O posicionamiento é inherente a cada individuo, e todo o mundo ha de ter claras as súas ideas sobre cada un dos temas mencionados na pregunta; no entanto, pretender unha opinión central ou unitaria respecto de os mesmos creemos que é un erro.
Como vedes o futuro da profesión?
Incerto.

Luis Armas – Antonio Giráldez – Begoña Hermida – Pablo Ibáñez · publicación/revista | Bartlebooth Magazine
Outubro 2015
Entrevista realizada por Ana Barreiro Branco e Alberto Alonso Ouro. Agradecer á Begoña, Luís, Pablo e Antonio o seu tempo e predisposición con este espazo.
[:en]
After a few months of rest and of search of new projects, let’s sense beforehand Bartlebooth Magazine, a small publishing project at the expense of four young architects, Luis Armas, Antonio Giráldez, Begoña Hermida and Paul Ibáñez.
Bartlebooth is not a physical publication to the use, is a game, a puzzle, a project that goes out of the sum of different personal worries of these young architects and of the different collaborators.
“Bartlebooth, departing from a zero, it would come to another zero, across the precise transformations of a few finished objects.”
Every number is only since they depart from a transverse topic and develops from a few rules of game established. This exposition of beginning determines the final result of the publication.
“Nevertheless, the global understanding of the number only is possible across the readings of the guests and of the conclusions that the own reader extracts of them, closing finally the circle of precise transformations of the topic or conductive thread.”
We leave you with the authors of this adventure, and that in this occasion surrender to our rules and discover some mysteries.

Which has been your formation and professional path before “Bartlebooth Magazine”?
Professional none. The “project” (if it is that we can call it this way) went out of a napkin in the cafeteria of the School of Architecture and our path till then had been merely academic.
What did lead you to opening way you in the publishing world? For what physical magazine in “these times”?
For one side, personal worries and shared obsessions. We did not know very well what we wanted to do, but always we had had desire of throwing to do a publication to us, not necessarily of architecture, or at least not explicitly. We liked the volatile character of the small editions, of the experiments that have a beginning and an end. For other one, love for the tactile thing, all that that we can touch, in a time in which the digital thing has been imposed. And not only it would be a question of stamping a content, but only it might be understood from his fisicalidad. Continent and content had to go narrowly related.
Had you some previous experience in the publishing world?
Absolutely none.
Did you meet many difficulties? Which were the most problematic?
An absolute ignorance of all the aspects associated with the putting in march of any project, for small that was. From the coordination of the whole content, which was growing in complexity with the numbers, up to innumerable problems of management with the presses.
The most problematic? We do not believe that there has been more important none, but as a whole they all add up. In the bottom we realized the great responsibility that exists behind every task, for small letter that is, and of the time of learning that each of them needs. We are touching sticks, technologies and tasks that we had never realized, and all that spends invoice.
Are you satisfied with the reached aims?
Yes. For our part contentments because every time they are richer numbers, more complexes and we are learning in certain things. And especially with all the agents who take part of him (collaborators and readers) because they are those who really give him sense to the experiments. We are in the habit of saying that the reader is the fact that “it closes the circle of precise transformations”, and actually he will have the last word on his successes or failures.

What expectations and projects of future have you for “Bartlebooth Magazine”?
More than expectations, duties, to be growing in rigor and seriousness, for our part, of form parallel to the growth of the numbers and of his contents. Till now the projects had arisen from slightly spontaneous form one after other one, probably the future project should be have a real project, more to average or long term.
Are this type of initiatives profitable? Do you feel good remunerated by the labor that you realize?
By no means. We have never sought for the economic profitability, but basically to make accessible a content that we were interested us, to people as us. If probably we were analyzing Bartlebooth from an economic point of view it would be something absolutely disastrous. In fact, to be able to carry out the last number we had to start a campaign of micropatronage to be able to materialize a number much more ambitious that, from our absolute precariousness, it would be unthinkable.
When we begin we did not have in mind any economic remuneration, but obtain in exchange another series of rewards, of personal satisfactions that Bartlebooth has given us throughout these two years. So, from this point of view, we feel more than realized. We give each other with a singing in the teeth.
Do you arrange or complement this activity with other labors or in other fields?
Each one with his studies.
How do you see the future of the publishing world?
Interesting, very interesting. Not only because the irruption of new technologies has democratized, by some means or another, the publishing architectural means but because in addition it allows to contact and to establish nodes of communication between different agents who, of another form, would be absolutely unknown. Opposite to models who from our point of view have remained obsolete and lacking in interest, new tools appear, as Tumblr, which allow to extract to the light absolute strangers who, without any managerial infrastructure that publicizes or supports them, are taking to ends very interesting and wealth-producing projects. And the same situation we can apply to the publishing world.
Maybe the most interesting projects with which we have entered contact throughout this time are nourished of the same periphery or be born precisely in her. We think that there is formed multitude of publishing projects removed from the “pornographic magazine” of architecture, but also of the “magazine indexed” of academic texts. Opposite to two models who only serve to be supported to yes same, there appear hybrid or exterior situations to both that recover the essence, weight and importance of the historical publications of architecture.
With which we see the hard, very hard future, but simultaneously exciting.

Do you think that to study Architecture has been a fundamental passport to have come to your current work?
Yes. In the end we might not untie this “publishing” labor of our practice, interests or architectural formation.
Would you encourage other architects to follow your steps? What steps do you consider that they should give? How to complete his studies? What other advices would you give them?
Clear. Why not? If someone has something that to say and you gain of saying it, that should do it. That is not afraid to jumping to the emptiness since always there will be someone to whom he is interested what it has to say. With regard to the steps, which take it as a long-distance race, without hurries but without pause; with a few goals more or less defined not to go to jump of bush and understanding that any small detail or task can be decisive.
Do you think that the architects in Spain we should continue opening new routes of work to go out of the most «traditional» cabin of projecting given the current situation of the construction in our country?
Maybe the problem is that, during a brief space of time, there has been associated indissolubly the construction of architectural objects with the only exit of the discipline. Nevertheless the architectural discipline is much more wide and, which is more important, is in constant reconfiguration. Only it is necessary to throw the sight behind or to check the theoretical texts to understand the wide range of possibilities that can include the architectural practice. Obviously without falling in the euphoric speeches of the omnipotent architect that everything it can, since it is an authentic deception that the one who much includes, little presses.

What do you think of those that they have been going to work abroad?
It is a complicated topic. On the one hand, it is undoubted that an architect newly titled in Spain (with everything what it has supposed him) must look for environments that allow to develop professionally his capacities, beside going offering him certain economic stability, far from the precarious thing. For other one, to emigrate for system is dangerous, if we seek to construct only, from the immobility, if we forget to ask ourselves why of this situation and of thinking about ways to continue reaching to our territories as group. It is important also to put in value the architects’ work, which in spite of the unstable thing of remaining, opportunities have managed to find or to create here without fields escape of the trade, across other processes, and with dignity.
The architecture, it has opened many fronts of battle (LSP, Bologna, unemployment, labor precariousness, Spades, ETSAs, emigration, communication, etc), will not they be too much for the existing polarization inside the same one?
Maybe the uncertainty or the constant crisis is something that we should assume as a condition of item or inherently in the professional practice and not as something exceptional. Probably multiple battlefields exist, and continue arising more and more, nevertheless each one is free to choose those that to free. We do not see possibly to try to look for unitary positions or the only speeches a today without falling down in the banalización or panfletización of any type of speech. The positioning belongs inherent in every individual, and the whole world has to have his ideas clear on each of the topics mentioned in the question; nevertheless, to claim a central or unitary opinion with regard to the same ones we think that it is a mistake.
How do you see the future of the profession?
Uncertain.

Luis Armas – Antonio Giráldez – Begoña Hermida – Pablo Ibáñez · publication/magazine | Bartlebooth Magazine
October 2015
Interview realized by Ana Barreiro Blanco and Alberto Alonso Oro. To be grateful for the Begoña, Luis, Paul and Antonio his time and predisposition with this space.
[:]




