[:es]https://veredes.es/blog/los-origenes-de-la-arquitectura-ii-epr/
Las encontramos en el lugar más inesperado: al doblar la esquina, en la plaza del barrio, o en ese descampado que creíamos desconocido para el resto del mundo. Son las arquitecturas de autor, ostentosas ofrendas a la eternidad de arquitectos estrella que resisten como obscenos recuerdos de tiempos pasados.
Hoy yacen, en su mayoría, como mortecinos cetáceos varados en medio de la ciudad.
Esa misma ciudad que en su día fue la razón de ser la arquitectura.

El primo Ramón
Ekaterimburgo, invierno de 2013
https://veredes.es/blog/los-origenes-de-la-arquitectura-iv-epr/[:en]
We find them in the most unexpected place: on having doubled the corner, in the square of the neighborhood, or in this piece of open land that we believed stranger for the rest of the world. They are the author’s architectures, ostentatious offerings to the eternity of major architects who resist as obscene recollections of last times. Today they lie, in the main, since dying cetacean beached in the middle of the city. The same city that in his day was the raison d’être the architecture.
El primo Ramón
Ekaterimburgo, winter 2013
[:gl]
Encontrámolas no lugar máis inesperado: ao dobrar a esquina, na praza do barrio, ou nese descampado que criamos descoñecido para o resto do mundo. Son as arquitecturas de autor, ostentosas ofrendas á eternidade de arquitectos estrela que resisten como obscenos recordos de tempos pasados. Hoxe xacen, na súa maioría, como febles cetáceos varados no medio da cidade. Esa mesma cidade que no seu día foi a razón de ser a arquitectura.
El primo Ramón
Ekaterimburgo, invirno de 2013
[:]




