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El barrio, como última resistencia social. Ensayo acerca de los barrios pasados, presentes y futuros (I) | Adolfo Gabriel Ayala Moreno

“Barrio es una palabra que ha llegado a sonar como un poema de San Valentín. Como concepto sentimental, barrio es dañino para el urbanismo. Como tal, impulsa a moldear a la fuerza la vida de una ciudad como imitaciones de la vida residencial o provinciana. El sentimentalismo juega melosas intenciones en lugar de con el sentido común.”

Jane Jacobs

Un poco de historia para entender el presente

Hablar de barrios, es hablar de cierto modo de arquitectura; hablar de arquitectura, es hablar de cierto modo de ciudad; hablar de ciudad, es, indefectiblemente hablar de su escala pequeña, el barrio y hablar de barrio, es hablar de la importancia del valor social. Así como las células determinan el correcto funcionamiento y salud del organismo humano, los barrios son los que determinan el correcto funcionamiento y salud de la ciudad. Del mismo modo que el organismo humano no puede prescindir de las células, las ciudades no pueden prescindir de los barrios. Se ha escrito acerca de los barrios tanto como se sabe acerca del universo, y el universo es una gran incógnita. La ciudad es Una gran estructura conformado por un sistema, dividido por el municipio, alcaldía o ayuntamiento, tantas veces crea necesario, sea en diez o en cien partes, la Unidad seguirá siendo el barrio. La “mancha de aceite” —como lo mencionaría Le Corbusier al sobrevolar Buenos Aires en 1929— se ha extendido tanto que ha llegado a sectores rurales, modificando las condiciones del lugar, o dicho de otra manera, imponiendo nuevas condiciones. La urbanización no conoce de límites, tanto así, que le hemos designado siglas a las ciudades: AMA, AMBA, QDM, RMRJ, AMM, GL, AMLP, RMS, AMB, ZMVMX, AMB, GP, ACNS… en todos los casos, como la metáfora que utilizó Le Corbusier, la “mancha de aceite”, son como gotas que caen en papel absorbente y se expanden hasta ser absorbidas por ellas mismas, como aquella imagen del pez grande que se come al pez pequeño, hasta que llega otro y se come al anterior, y así, de manera sucesiva, una ciudad se traga a otra, pero, ello no implica la pérdida de la unidad, ésta seguirá latiendo y resistiendo.

Mucho se ha escrito acerca de las ciudades, pero, ¿de los barrios quién se ha ocupado? Una gran defensora sin lugar a dudas lo fue Jane Jacobs en Muerte y Vida de las grandes ciudades, expone sus razones por las cuales esa Unidad que es el barrio, se debe defender. Pero no fue la única exponente, hurgando, encontramos también a Francesco Tonucci, quien en La ciudad de los niños, nos explica la importancia de pensar junto a los niños esa “ciudad ideal”, ciudad en la que ellos vivirán, y no en aquella que nosotros nos imaginamos que será mejor para ellos. Henri Lefebvre, David Harvey y otros autores, nos hablan y explican acerca de El Derecho a la ciudad, como un derecho universal, pero, si en las áreas rurales se vive mejor que en la ciudad, ¿por qué querríamos acceder a ella? Dejando de lado esta dicotomía, Jacobs, nos da varios motivos por los cuales debemos defender ese derecho universal que es la ciudad, insistiendo en la idea de la unidad primera de toda ciudad, el barrio.

El barrio, como última resistencia social. Ensayo acerca de los barrios pasados, presentes y futuros (I) Adolfo Gabriel Ayala Moreno
El barrio, como última resistencia social. Ensayo acerca de los barrios pasados, presentes y futuros (I) Adolfo Gabriel Ayala Moreno
Breve reseña a la evolución del ser-humano

El padre de la teoría de la evolución, y otros autores como Carl Sagan en Los dragones del Edén o Federico Kukso en Odorama, nos explican el proceso evolutivo del ser-humano. Hablamos de millones de años, cuando el ser-humano vivía vagando por el mundo, no conocía de límites, se desplazaba de un sitio a otro, en ocasiones se asentaba en un lugar determinado, como ser una cueva, al pie de una montaña u orillas de un río, pero siempre lo hacía de manera temporal, luego, volvía a emprender viaje. Jean-Jacques Annaud, director de la película En busca del fuego, nos cuenta que así vivió el hombre por miles de años. Los factores físicos del territorio, como la topografía, hidrografía y vegetación, desempeñaron un rol clave en la evolución del ser-humano, además de la geografía que determina la manera y forma de asentarse en un lugar específico. Así se explica cómo ciertos grupos humanos tan distantes, lograron dar respuestas similares a determinadas circunstancias del momento, como el habitar (la arquitectura). Con el paso de los años, el ser-humano aprendió y entendió que asociándose con otros, tendría mayor oportunidad de sobrevivir y tener un mejor pasar, ya que, las tareas que antes las realizaba unicamente él, ahora eran compartidas. De vivir en solitario, pasó a vivir en grupo y luego a formar comunidad, éste, fue un gran cambio en el comportamiento y modo de ser. Conforme iba evolucionando, comprendió que mediante las herramientas y nuevos conocimientos, ya no era necesario seguir vagando, podía asentarse en un lugar y desarrollar una vida comunitaria más tranquila y segura. Con los años, la comunidad fue creciendo y fue complejizándose, de ser un puñado de personas, pasaron a ser cientos y luego miles; de ser una pequeña aldea, algunas pasaron a ser un pueblo, otras una ciudad, dependiendo de su tamaño ésta era dividida en sectores o distritos, dando origen a lo que hoy conocemos como barrio.

Aromas del pasado. el origen de los barrios

“Érase que se era, encaramadas en la escarpadura de sus colinas y perdidas por los marjales del Tíber, un grupo de pobres aldeas al presente mediocres y, según podía parecer, sin porvenir alguno. Pasan unos siglos. Los desheredados de ayer realizan en provecho propio la unidad italiana y, por la conquista de la cuenca mediaterránea, fundan el Imperio más poderoso que jamás ha conocido el mundo. ¿Cuento de hadas? No. Más y mejor que eso. Pura historia: la historia de Roma.”

León Pol Homo en Nueva Historia de Roma nos relata cómo y dónde nace una de las ciudades más importante del Imperio. Situar el año cero en coincidencia con la fundación de Roma, sería negar o cuanto menos, dejar de lado gran parte de los eventos que también forman parte de la historia universal. Tanto aquellos pueblos originarios como Grecia y Roma, han dejado un legado histórico tangible e intangible que forman parte de la historia que debería ser presente, para comprender no sólo cómo se fueron desarrollando estas ciudades y sus barrios, sino también, cómo el espacio público se conforma y cambia según el momento histórico por el que atraviesa.

El barrio, como última resistencia social. Ensayo acerca de los barrios pasados, presentes y futuros (I) Adolfo Gabriel Ayala Moreno
El barrio, como última resistencia social. Ensayo acerca de los barrios pasados, presentes y futuros (I) Adolfo Gabriel Ayala Moreno

El pulso de la vida pública siempre estuvo —y estará— en el espacio exterior, la calle, como actor protagónico principal de la escena urbana; los barrios, como pieza clave donde se desarrollan esas escenas y donde el actor, adquiere su rol principal. En Atenas, los barrios nacen y se organizan básicamente según la estructural social y las actividades que desarrollan sus habitantes. Todos aquellos barrios tenían una característica particular, diferente al resto que lo hacía único, por lo que cada barrio era una pieza significante, tanto los residenciales, el de artesanos hasta el ágora —sitio con una carga política, social y religiosa—. La vida social se desarrollaba en todos ellos.

“Era en el mercado donde los atenienses gozaban del pleno sabor de la vida urbana. […] eran los hombres y los esclavos quienes hacían la compra y disfrutaban al mismo tiempo de las muchas atracciones del ágora. Comprar y vender eran actividades ruidosas: la gente regateaba y los vendedores voceaban sus mercancías. Alrededor del área central del mercado estaban las tiendas de los peluqueros, perfumistas, zapateros talabarteros y vendedores de vino.”

Nos relata Yi-Fu Tuan en Topofilia.

En Roma, la organización y estructura social, no fue muy diferente al de Atenas, el pulso de la vida pública también se medía en el espacio exterior: la calle. De cierto modo y en determinados aspectos, Roma, tomaría como base el conocimiento de los griegos como punto de partida y aprendizaje para construir uno nuevo. De manera similar a los atenienses, los romanos, dividieron su ciudad en rioni (regiones), lo que a partir de la edad media pasaría a conocerte como barrios. Cada rione poseía una singularidad que con el paso de los años se iría consolidando, a tal punto que, la actividad singular que realizaban en esa rione terminaría imponiendo su nombre.

“No existía el concepto de «barrio elegante» en la Roma de los césares: aristócratas y plebeyos se codeaban por doquier. Incluso las artes y la industria estaban ampliamente dispersas por la ciudad y los trabajadores vivían esparcidos en casi todos los rincones. El bullicio de la ciudad se veía acrecentado por el estruendo de las herramientas, el ajetreo del trabajo, así como por los gritos y palabrotas de los trabajadores.”

Yi-Fu Tuan

De cierto modo, es una escena muy similar a la que se vivía en Atenas, pero, con la salvedad que, en Roma, la estructura social y las actividades se desarrollaban en un ambiente más desestructurado. Si en Atenas el espacio más significativo, por su componente político, social y religioso era el Ágora, en Roma, el espacio más significativo lo es el Foro, espacio que congrega y concentra la vida social.

Durante la edad media, de manera similar a Atenas y Roma, los barrios se clasificaron y fueron conocidos según el trabajo desempeñado por gran parte de sus habitantes. Dependiendo de la actividad realizada, era el prestigio —o desprestigio— del barrio. Existían barrios de artesanos ­–y su clasificación según el oficio–, comerciales –y su clasificación según el producto–, residenciales —y su clasificación según el estatus social—. En cada uno de ellos, se desarrollaba una manera de vivir y un ritmo de vida distinto al de los demás. Cada barrio era único, no por la arquitectura, tampoco por la actividad, sino, por la manera en que sus habitantes se relacionaban y el espacio social en el cual lo hacían. En general, en todos ellos, se vivía un ambiente bastante ajetreado, bullicioso y colorido.

“Las calles medievales eran en general angostas, sinuosas y sucias. La lluvia transformaba ciertas calles en lodazales y para poder cruzarlas muchas personas llevaban galochas o zuecos de madera que se apoyaban en aros de hierro. No había aceras. La confusión y la suciedad en las calles medievales se agravaban con la presencia de puercos y pollos que corrían libremente, alimentándose de los desperdicios.”

Una escena urbana que no se aleja mucho de aquella ciudad griega y romana anteriormente descritas, Yi-Fu Tuan nos dibuja un escenario urbano cotidiano. Ese bullicio cargado de actividades son las que dan vida a las ciudades, que, con el paso de los años han dado identidad a los barrios que hoy conocemos como históricos. La vida social se desarrollaba en las calles; la vida privada, resguardada dentro de los muros que en mayor medida eran ciegos. Como resultado, el aspecto de la calle era bastante rudimentario, animado durante el día, lúgubre por las noches.

El barrio, como última resistencia social. Ensayo acerca de los barrios pasados, presentes y futuros (I) Adolfo Gabriel Ayala Moreno
El barrio, como última resistencia social. Ensayo acerca de los barrios pasados, presentes y futuros (I) Adolfo Gabriel Ayala Moreno

De manera similar a la evolución del ser-humano, el avance en cuanto a la técnica de construcción y nuevos materiales, hizo que la arquitectura evolucione, las catedrales góticas son un magnífico ejemplo de ello, de igual manera la relación entre la calle y el plano base de las edificaciones también sufren modificación, se vuelven menos ciegas, tanto la permeabilidad visual como física, cobran mayor protagonismo y el espacio público-privado se difumina.

En la siguiente publicación veremos la importancia de defender, mantener y poner en valor la identidad del barrio.

Ojos que no ven, corazón que no siente | Jorge Meijide

Ojos que no ven, corazón que no siente Jorge Meijide ojo-blanco
Ojos blanco

No me reconozco, soy ajeno a mi mismo. No me reconozco porque lo que veo alrededor es ajeno a mi, demasiado ajeno. Demasiada gente hace cosas a mi alrededor. Muchas cosas. Otras cosas. Cosas duplicadas, cosas multiplicadas. Las vidas de otros son ajenas.

¡Claro, como si no, yo no soy los otros!

La mirada te coloca en relación con los demás. La mirada desde dentro claro, porque la mirada externa pasa y se va como el aire. No se queda y deja el aroma; no como el olor. El olor es recordado, es penetrante y persiste. A veces la vida de los otros se queda un rato, o algo más que un rato. Pero no son tú. Tú eres tú y los demás son los demás. Obvio. Hay quien se funde con los otros y no es uno mismo.

¿Quién es uno mismo sin quedarse aislado? ¿Quién puede permitirse ser solo uno mismo?

Aislamiento. Observar te da cierta ventaja, observar te da distancia -si tu quieres y si no te vuelves loco-, pero cuando llevas rato mirando te das cuenta de que tú eres ellos, otro rato más y tú y ellos es -son, sois- lo mismo. Hay quien se esfuerza en ser diferente a los demás, y cuanto más lo intenta más parecido es. Mirar por mirar es un ejercicio interesante, es una terapia estupenda, hasta que, otra vez, te das cuenta de que en el fondo te miras a ti mismo. La ventana es un ojo, es tu otro ojo, es un marco. Lo que se ve es como otra cosa.

Una película. James Stewart, impedido, observa vidas. Te sientas y miras. Miras ventanas, miras calle, miras gente haciendo cosas. El Nagakin te mira ¿Que otra cosa puede hacer con tantos ojos si no? El Nagakin es ahora pequeño, casi íntimo. Es como una caja de recuerdos.

Una caja de memoria. Cada ventana es uno. La premisa, la utopía, la proposición es… era, lo que se ve. Tokio es denso, muy denso. Uno no es uno, son muchos. ¿Somos todos iguales? El Nagakin es lo contrario, uno es uno. Una ventana, un óculo, una cápsula, son una persona, es una torre individual, un edificio unipersonal. Es una comunidad unipersonal, conjunto de individualidades.

¿Qué es si no la colectividad mas que un conjunto -asociado y disociado a la vez- de individualidades?

Uno y los demás. Ortega nos recordaba con lucidez filosófica la relación del espectador con la escena contemplada. Ambos son necesarios en la relación. Uno lo es en función del otro, de la otra, y viceversa.

Observar y ser observado. Actuar y mirar. Ver y ser visto. ¿Existe algo si no lo observamos? ¿Existe algo cuando no lo vemos? Schrödinger se frotaría las manos. El austríaco, que fue más tarde irlandés, nos confundiría, pero en el fondo sabemos que el árbol caído en el bosque, aunque no lo oigamos, está caído y sigue caído, seguirá caído. El gato en su caja no está muerto y vivo a la vez. O una cosa o la otra, no las dos a la vez. ¿O si? El gallego duda si sube o si baja, decía Sota. El de Duchamp baja lentamente, eternamente. La incertidumbre no es certeza -ni lo contrario-. La vista tampoco lo es. Santo Tomás lo atestigua, la llaga es real. El tacto fue necesario. Mirar y ver son dos cosas distintas y todos lo sabemos. Tocar es otra cosa. Mirar es atestiguar, ver es comprender; como hablar es pronunciar, decir es enunciar y contar es convencer. Y así muchas cosas. Nada es lo que parece y nada es lo que nos dicen.

Aún así seguimos mirando y seguimos viendo; seguimos hablando y seguimos contando. Alguien nos oirá, alguien nos entenderá, y quizás alguien, uno, solo uno, nos comprenderá. Esperaremos pues.

Jorge Meijide . Arquitecto
A Coruña. Julio 2013

Un texto para engawa #14 a propósito de una imagen propuesta por Filipe Magalhães y Ana Luisa Soares

Charcutería-Restaurante Joselito’s LRV | Sergio Murillo Moreno – David Hernández Martin

Charcutería-Restaurante Joselito’s LRV | Sergio Murillo Moreno - David Hernández Martin © Gabriel Gallegos 
Charcutería-Restaurante Joselito’s LRV | Sergio Murillo Moreno – David Hernández Martin © Gabriel Gallegos

El concepto detrás de este restaurante-charcutería se ha inspirado en la idea de crear un espacio que funcione como un laboratorio natural, donde la experiencia gastronómica se convierta en un espectáculo en sí misma.

Charcutería-Restaurante Joselito’s LRV Sergio Murillo Moreno - David Hernández Martin 01_Planta
Charcutería-Restaurante Joselito’s LRV | Sergio Murillo Moreno – David Hernández Martin | Planta

Se busca no solo ofrecer un lugar donde degustar los productos cárnicos de la marca, sino también un espacio donde se puedan presentar y enseñar creaciones experimentales de cocina, explorando nuevas formas de disfrutar la charcutería de alta calidad. A raíz de esta visión innovadora, surge este concepto, combinando la venta de sus productos con una experiencia culinaria única y educativa.

Charcutería-Restaurante Joselito’s LRV | Sergio Murillo Moreno - David Hernández Martin © Gabriel Gallegos 
Charcutería-Restaurante Joselito’s LRV | Sergio Murillo Moreno – David Hernández Martin © Gabriel Gallegos

Para ello, se ha diseñado una barra circular que no solo cumple una función estética, sino que también estructura la interacción entre el producto, los profesionales que lo preparan y los comensales que lo disfrutan.

Charcutería-Restaurante Joselito’s LRV | Sergio Murillo Moreno - David Hernández Martin © Gabriel Gallegos 
Charcutería-Restaurante Joselito’s LRV | Sergio Murillo Moreno – David Hernández Martin | Sección

Uno de los aspectos más innovadores de este diseño es la disposición del charcutero en una posición elevada en el centro de la barra. Esta distribución permite que los clientes, situados alrededor en una cota inferior, puedan observar directamente el proceso de corte y emplatado, generando así un mayor impacto visual y una sensación de exclusividad.

Charcutería-Restaurante Joselito’s LRV | Sergio Murillo Moreno - David Hernández Martin © Gabriel Gallegos 
Charcutería-Restaurante Joselito’s LRV | Sergio Murillo Moreno – David Hernández Martin © Gabriel Gallegos

Se ha buscado generar un espacio amplio y sosegado, centrado en lo realmente necesario. El diseño del local potencia la sensación de amplitud y luminosidad, creando un entorno acogedor y relajado donde los clientes pueden disfrutar de la experiencia gastronómica sin distracciones innecesarias.

Charcutería-Restaurante Joselito’s LRV | Sergio Murillo Moreno – David Hernández Martin | Planta constructiva de la barra

La disposición del mobiliario y la elección de materiales refuerzan esta atmósfera, asegurando que cada elemento contribuya a una sensación de armonía y bienestar.

Charcutería-Restaurante Joselito’s LRV | Sergio Murillo Moreno - David Hernández Martin © Gabriel Gallegos 
Charcutería-Restaurante Joselito’s LRV | Sergio Murillo Moreno – David Hernández Martin © Gabriel Gallegos

La elección de los materiales en el diseño del espacio también juega un papel clave en la creación de esta atmósfera especial. Se han utilizado elementos naturales como la madera chapada en haya vaporizada, la cual refuerza la conexión con la naturaleza generando sintonía con la filosofía de la marca.

Charcutería-Restaurante Joselito’s LRV | Sergio Murillo Moreno – David Hernández Martin | Sección constructiva

Estos materiales aportan calidez y autenticidad al entorno, realzando la identidad del espacio.

Charcutería-Restaurante Joselito’s LRV | Sergio Murillo Moreno - David Hernández Martin © Gabriel Gallegos 
Charcutería-Restaurante Joselito’s LRV | Sergio Murillo Moreno – David Hernández Martin © Gabriel Gallegos

Además, el diseño incorpora estratégicamente detalles en rojo, el color corporativo de la marca. Estos toques de color no solo sirven como un elemento visual distintivo, sino que también refuerzan la identidad de marca dentro del espacio, dotándolo de una personalidad única y coherente.

Obra: Charcutería-Restaurante Joselito’s LRV
Autores: Sergio Murillo Moreno y David Hernández Martin
Año finalización construcción: 2025
Superficie construida (m2): 117 m²
Ubicación: C/ Juan Ramón Jiménez Nº3 Pl0 Pt01, 28232, Las Rozas de Madrid (Madrid, España)
Ejecución Obra: Vegascon Norte S.L
Fotografía: Gabriel Gallegos 
+ dhernandezarquitectura.es
+ murilloarquitectos.com

Cubiertas inteligentes en la arquitectura contemporánea: Criterios técnicos para un diseño eficiente, duradero y conforme al CTE

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En la arquitectura contemporánea, la cubierta ha dejado de entenderse como un mero elemento de cierre para convertirse en una parte esencial de la envolvente térmica del edificio. Su correcta concepción influye de forma directa en el comportamiento energético, la durabilidad constructiva y el confort interior, tanto en obra nueva como en intervenciones de rehabilitación.

En este contexto, el concepto de cubierta inteligente se consolida como una estrategia proyectual basada en la integración coherente de sistemas constructivos, más que en la incorporación de soluciones tecnológicas aisladas. Proyectar una cubierta inteligente implica comprender el funcionamiento conjunto de sus distintas capas —aislamiento térmico, impermeabilización, control del vapor y ventilación— y anticipar su comportamiento a lo largo del tiempo bajo condiciones climáticas reales.

Cubiertas inteligentes en la arquitectura contemporánea Axonometria Esquema 1
Cubiertas inteligentes en la arquitectura contemporánea | Axonometria | Esquema funcionamiento
La cubierta como sistema: una visión integral

Desde un punto de vista técnico, una cubierta inteligente es aquella que responde eficazmente a tres exigencias fundamentales:

  • Estanqueidad frente al agua.
  • Control del flujo térmico y del vapor de agua.
  • Capacidad de ventilación y secado del sistema.

Estas funciones no pueden abordarse de manera independiente. Un fallo en cualquiera de ellas compromete el comportamiento global del conjunto y puede derivar en patologías como condensaciones intersticiales, pérdida de prestaciones térmicas o degradación prematura de los materiales.

Por este motivo, en la práctica profesional resulta cada vez más habitual recurrir a sistemas constructivos integrales, ensayados como conjunto, frente a la simple superposición de materiales independientes cuya compatibilidad no siempre está garantizada.

Cubiertas inteligentes en la arquitectura contemporánea Axonometria Esquema 1
Cubiertas inteligentes en la arquitectura contemporánea | Axonometria | SIATE
Aislamiento térmico en cubierta: continuidad y compatibilidad

El aislamiento térmico es uno de los factores con mayor impacto en la demanda energética del edificio. En cubiertas inclinadas, su correcta disposición resulta especialmente crítica debido a la complejidad geométrica de encuentros, aleros, limas o pasos de instalaciones.

Más allá del espesor del aislamiento, un criterio determinante es la continuidad de la envolvente térmica y la correcta resolución de los puentes térmicos. Su presencia no solo incrementa las pérdidas energéticas, sino que puede provocar condensaciones superficiales o intersticiales difíciles de diagnosticar una vez finalizada la obra.

En este sentido, soluciones constructivas integrales como los paneles sándwich de madera ONDUTHERM® permiten resolver en una única operación la formación del soporte continuo de cubierta, el aislamiento térmico y acústico y el acabado interior. Este enfoque reduce el riesgo de discontinuidades y simplifica el proceso constructivo, especialmente en cubiertas inclinadas ligeras y en proyectos de rehabilitación energética.

“Sistemas como ONDUTHERM® facilitan mucho la instalación de cubiertas inclinadas ligeras y eficientes, ofreciendo diferentes niveles de aislamiento térmico y varios tipos de acabados compatibles con las exigencias del CTE y con una amplia variedad de proyectos arquitectónicos”.

Cubiertas inteligentes en la arquitectura contemporánea Axonometria Esquema 3 SISTEMA-INTEGRAL-TEJA-MIXTA-1
Cubiertas inteligentes en la arquitectura contemporánea | Axonometria | Esquema de sistema integral de teja mixta
Impermeabilización bajo teja: un requisito técnico, no opcional

En cubiertas inclinadas con teja o pizarra, la impermeabilización desempeña un papel determinante, especialmente en situaciones de pendiente media o baja (inferior al 25 %).

El Documento Básico HS1 del Código Técnico de la Edificación establece la obligatoriedad de incorporar una capa impermeable adicional en función del tipo de cobertura y de la pendiente del faldón, lo que refuerza la necesidad de proyectar esta solución desde las fases iniciales del diseño.

Una impermeabilización eficaz debe cumplir, al menos, tres requisitos básicos:

  • Garantizar la estanqueidad para la pendiente prevista.
  • Mantener su integridad frente a solicitaciones mecánicas y variaciones térmicas.
  • Permitir la evacuación del vapor de agua y de posibles condensaciones.

Las soluciones de impermeabilización bajo teja instaladas en seco, como las placas onduladas impermeables, permiten cumplir estos criterios y, además, facilitan la ventilación del sistema de cubierta. Sistemas como ONDULINE BAJO TEJA® DRS están diseñados para trabajar en pendientes a partir del 15 %, ofreciendo compatibilidad con tejas cerámicas, de hormigón o pizarra.

Cubiertas inteligentes en la arquitectura contemporánea SIATE-TOP-con-BARRERA-DE-VAPOR
Sistema SIATE TOP con barrera de vapor
Microventilación: un factor clave para la durabilidad de la cubierta

La ventilación de la cubierta es uno de los aspectos más frecuentemente subestimados y, sin embargo, uno de los más determinantes a largo plazo. Una cámara de aire ventilada y correctamente dimensionada permite:

  • Evacuar el vapor de agua generado en el interior del edificio.
  • Reducir el riesgo de condensaciones.
  • Prolongar la vida útil del aislamiento y del soporte.
  • Mejorar el comportamiento higrotérmico del conjunto.

La combinación de una impermeabilización continua bajo la cobertura con una microventilación permanente desde el alero hasta la cumbrera constituye la base para la conservación de la cubierta y sus elementos en condiciones óptimas a lo largo del tiempo.

Cubiertas inteligentes en la arquitectura contemporánea SIATE-TOP-Cuartel-Militar-Valencia-ONDULINE-PIR-UTR--2-MAS-FIJACIONES
Sistema SIATE TOP durante la rehabilitación del cuartel militar de Valencia, con ONDULINES UTR con dos o más fijaciones
Tendencias actuales en el diseño de cubiertas

La evolución normativa y las exigencias de sostenibilidad están marcando líneas claras en el diseño de cubiertas inclinadas:

  • Rehabilitación energética desde el exterior, mejorando la envolvente térmica sin interferir en el uso del edificio.
  • Uso de sistemas ligeros, especialmente relevantes en edificios existentes o de valor patrimonial.
  • Refuerzo del comportamiento acústico en entornos urbanos.
  • Integración de instalaciones, como sistemas fotovoltaicos, que exige una especial atención a la impermeabilización y a los puntos de fijación.
  • Industrialización del proceso constructivo mediante sistemas prefabricados y ensayados.

En este contexto, soluciones integrales como el SISTEMA INTEGRAL ONDULINE® responden a esta tendencia hacia una construcción más controlada, eficiente y técnicamente fiable, al integrar soporte, aislamiento, impermeabilización y ventilación en un único sistema constructivo.

Cubiertas inteligentes en la arquitectura contemporánea Rehabilitación-energética-cubierta-ikastola-Asteasu-Sistema-SIATE-Onduline-(2)
Rehabilitación energética de cubierta de ikastola Asteasu con Sistema SIATE Onduline
Errores habituales que deben evitarse

A pesar de la disponibilidad de soluciones contrastadas, persisten errores recurrentes que comprometen el rendimiento de la cubierta:

  • Dimensionar el aislamiento únicamente para cumplir el mínimo normativo.
  • No garantizar la continuidad del aislamiento térmico.
  • Omitir la barrera de vapor en condiciones higrotérmicas exigentes.
  • Resolver de forma deficiente los remates y puntos singulares.
    Interrumpir la ventilación de la cubierta.
  • Confiar exclusivamente en la cobertura exterior como barrera impermeable.

La mayoría de estas patologías deben prevenirse desde la fase de proyecto, definiendo correctamente el sistema constructivo y controlando su correcta ejecución en obra.

Consideraciones finales para la prescripción técnica de cubiertas

Una cubierta verdaderamente eficiente no es el resultado de un único material, sino de la correcta integración de todos sus componentes. Entender la cubierta como un sistema, y no como una suma de capas independientes, es clave para proyectar edificios duraderos, confortables y energéticamente eficientes.

Desde esta perspectiva, los sistemas constructivos integrales de cubierta aportan una mayor seguridad técnica y facilitan tanto la prescripción y el cumplimiento normativo como la ejecución y el control en obra.

Bajo sospecha | bRijUNi

26 viviendas sociales en Alameda (Málaga) de Elisa Valero © Fernando Alda
26 viviendas sociales en Alameda (Málaga) de Elisa Valero © Fernando Alda

La arquitectura sigue siendo, aunque contaminada de una gran cantidad de temas menores, un asunto constructivo. La profesión entiende que la complejidad del proceso constructivo ha ido en aumento y por tanto el carácter heroico de aquellos que aún realizando la aceptada y muy manoseada triple actividad (docente, investigadora, proyectual-constructiva) siguen en la brecha de la obra y la responsabilidad civil, es aún mayor y la distancia que los separa de los puramente teóricos es insalvable excepto en casos muy puntuales.

Siendo así, la vivienda de baja densidad aparece como un asunto menor donde validar la actividad del arquitecto, teniendo en cuenta que de algún modo, la baja densidad sigue bajo sospecha.

Veamos por qué. En primer lugar, la maldita crisis pasó por alto la proliferación del modelo de ciudad-jardín de Ebenezer Howard en su versión más infantil. Se produjeron sólo dos situaciones posibles:

  • Allí donde el suelo era abundante y barato, pueblos de todo el territorio y localidades de la periferia de las grandes ciudades, el modelo se utilizaba para crecer en tamaño (también en costosas e inútiles infraestructuras) y recaudación municipal vía impuestos, validado por infames planes y normativas que daban crédito a la idea de que los pequeños núcleos deben crecer en la baja densidad, traducida de forma simple a una limitación en altura (dos o tres) de chaletones y adosados con mini-patio vallado.

  • La otra situación, de vuelta a la gran ciudad, se repitió más o menos de la misma forma angustiosa excepto en seleccionadas urbanizaciones cerradas donde las parcelas crecían hasta tamaños indecentes que sus dueños podían pagar, convirtiendo lo que podían haber sido interesantes espacios de descompresión de la trama urbana en un gran espacio vallado y vigilado que en su interior alojaba una urbanización de lujo.

Huelga decir el nulo valor para la ciudad de ambas situaciones.

Aún así conviene, antes de seguir, aclarar de qué estamos hablando cuando decimos baja densidad. No habiendo un acuerdo aparente en el ámbito de la investigación, Aurora Fernández Per y Javier Mozas sitúan en cien viviendas por hectárea el tope por debajo del cual se puede hablar de baja densidad. También distinguen entre densidad bruta y densidad neta.

Grosso modo, en la primera tenemos en cuenta los viarios (planes urbanos) y en la segunda no y esto conduce rápidamente a que el atento lector se pregunte si tiene sentido hablar de la baja densidad de un objeto arquitectónico aislado como un conjunto de unifamiliares, sin hacerlo en relación a la ciudad y al espacio que consumen sus accesos, o es mejor hacerlo en relación con su entorno, al menos, inmediato. Entonces nos preguntamos si la Unidad de Habitación de Firminy, objeto aislado coronando una suave colina, es vivienda de baja densidad (bruta, pues ocupa muy poco espacio en relación al que libera en la colina) o alta densidad (neta, ya que en su proyección vertical acumula muchas plantas que lo hacen ser un objeto denso en sí mismo).

Aquí por tanto estamos hablando de urbanismo y no de vivienda de baja densidad. Para seguir centrando el tema, descartaremos las saludables operaciones del Movimiento Moderno y su baja densidad bruta (grandes bloques convenientemente separados y espaciados) y hablaremos sólo de baja densidad neta, es decir, de la relación de lo construido con lo proyectado verticalmente (ocupación) incluyendo espacios interiores como patios o jardines pero no en su relación con los viales o la ciudad, con lo cual estamos hablando de conjuntos de viviendas de poca altura y, en todo caso, de cierta porosidad o permeabilidad a ser posible.

Probablemente uno de los ejemplos relativamente recientes más interesantes y conocidos sean las viviendas de Mulhouse de Lacaton & Vassal de las que ya se habló aquí (Detail Edición Española 1/2008). Interesa por muchísimas razones explicadas una y mil veces de las que a nosotros hoy nos gustaría señalar una: la flexibilidad o la ausencia de programación de los espacios. Teniendo en cuenta que estas catorce viviendas forman parte de un programa de sesenta y una vivienda sociales, cualquiera que conozca la sofocante normativa de cualquier país desarrollado, entenderá el enorme mérito de haber conseguido mayores superficies de las programadas dentro un presupuesto ajustado apostando por un lujo espacial y la libertad de un programa definido sólo a medias a la espera de que el usuario lo adapte a sus necesidades.

Esta flexibilidad en el programa ha sido con frecuencia reclamada desde la participación del usuario, como hace Antonio Jiménez Torrecillas en relación a sus viviendas sociales en Molvízar ya que

«en el 95% de los casos, los beneficiarios de estas viviendas, nada más habitarlas, comienzan un rosario de reformas cuyo objetivo no es otro que el de amoldar sus casas a sus particulares deseos de vida. (…) Estos conjuntos no son más que ‘panales’ a la espera de la labor de las abejas».

Posteriormente, en la casa más o menos, Lapanadería incorpora el concepto tiempo a los nuevos modos de habitar y en concreto al grado de acabado de las viviendas «permitiendo a los usuarios que pudieran terminarlas en la medida que fuera necesario y en función de los recursos disponibles», algo que de nuevo nos lleva de algún modo a pensar en los poblados dirigidos de los años 50 donde los futuros habitantes de las viviendas aportaban su trabajo (los domingos ya que la semana laboral era de lunes a sábado, de ahí que se les conociera como «los domingueros») en contraprestación al veinte por ciento que no financiaba el estado y que ni siquiera estaban en condiciones de aportar de otra manera.

De hecho en los Países Bajos no tienen las mismas exigencias que en nuestro país y es curioso comprobar por ejemplo cómo no existe una palabra para anunciar una vivienda en alquiler vacía (sin muebles ni acabados) cuando sí existe para amueblada y para decorada (sin muebles pero sí con acabados en suelo y paredes). La normativa que arrastramos, absolutamente proteccionista y por desgracia necesaria para evitar la picaresca y la infravivienda, es uno de los asuntos donde innovar para crear nuevas situaciones posibles adaptadas, sin moralinas, a hipotéticos usuarios menos exigentes en materia de terminaciones por ejemplo.

Bajo sospecha bRijUNi 15 viviendas unifamiliares en Almadén de la Plata (Sevilla). Olvido Muñoz © Jesús Granada
15 viviendas unifamiliares en Almadén de la Plata (Sevilla). Olvido Muñoz © Jesús Granada

Otra de las carencias de los programas de baja densidad en viviendas que derivan en la sucesión en serie de unifamiliares es su baja cohesión social. La sociabilidad y el hedonismo son, según Amann y Cánovas (y otros muchos), el asunto de la vivienda y quizá del siglo en el que nos encontramos. Mientras el hedonismo podría ser, quizá, satisfecho en algunas ocasiones de forma privada e individual, la sociabilidad es un asunto colectivo que las redes sociales y la tecnología sólo matizan sin que sea posible que satisfagan por completo.

El proyecto de dosmasunoarquitectos para 67 viviendas en La Maquinilla, Colmenar Viejo (Madrid) se preocupa según sus autores de los espacios comunes y la construcción de la colectividad proponiendo

«un sistema de transición de privacidad entre la ciudad más pública y el jardín más privado en el que tengan cabida otra serie de espacios intermedios (…) colectivos, que crean un colchón entre la vía pública y la vivienda privada (…) distribuyéndose en planta baja y planta alta dando lugar a áreas de recreo y esparcimiento».

De ello también se ocupan Jorge Palomero y Ángel Cordero en sus 12 VPO en San Francisco de Huércal-Overa (Almería) donde invierten el significado de los lugares comunes poniendo en crisis la tipología convencional de viviendas adosadas en hilera, cuyas calles

«privadas» dominan el territorio suburbanizado (…) agregando las viviendas en torno a núcleos y abriendo los accesos hacia la calle en espacios de convivencia: los lugares comunes, entendidos como Mario Benedetti en sus paisajes íntimos: experiencias cotidianas con potencial poético».

Plomero y Cordero expanden la ciudad hasta los límites de la privacidad proponiendo a cambio

«una imagen discreta (…) y una solución discreta al continuo problema de la liquidación urbana».

También de la imagen discreta (o del contexto histórico y el respeto a la tradición) nos hablan otros proyectos igualmente vernáculos y respetuosos con esa historia encalada de muros blancos y sol castigando que aprecia los patios y las sombras como los de Antonio Jiménez Torrecillas y Elisa Valero, entresitio o Lourdes Bueno y Luis Valero.

Bajo sospecha bRijUNi 51 alojamientos en La Rinconada (Sevilla). Lourdes Bueno y Luis Valero © Jesús Granada
51 alojamientos en La Rinconada (Sevilla). Lourdes Bueno y Luis Valero © Jesús Granada

Junto a la tranquila presencia de todos ellos, sólo alterada con colores disonantes en las puertas (Bueno y Valero) o materiales igualmente vernáculos pero inesperados (Elisa Valero), Jiménez Torrecillas traslada el foco del debate al asunto de la obsolescencia programática y la ausencia de participación del usuario sobre la que reclama quizá

«una mayor participación de cada familia durante el proceso de gestación del proyecto, o tal vez permitir una estructura espacial más libre que hiciera posible atender ‘a la carta’ las necesidades de cada usuario».

Es un tema, el de la participación, ya muy antiguo y también, como la baja densidad, sometido a debate y sospechoso de ineficaz. Antonio Vázquez de Castro, arquitecto madrileño autor junto a José Luís Íñiguez de Onzoño, del poblado dirigido de Caño Roto a finales de los años 50 en Madrid nos habló de

«Turner y todos estos que hablaban del diseño participativo (Alexander). Es imposible y más cuando tratabas como era nuestro caso con gente que no sabía leer los planos. Caño Roto tiene una gran riqueza tipológica porque empezamos ese juego desde el principio, pero como estábamos muy presionados para que el proyecto no se dilatara por la urgencia política, en dos o tres meses nos hinchamos a hacer series tipológicas a ver cuáles tenían más aceptación y siempre jugábamos con algo que se llama baja densidad pero cierta compactación y ocupación de suelo, huyendo un poco del tema de los esquemas del Movimiento Moderno de grandes espacios libres».

«Aquí seguía vivo el esquema de los CIAM y la carta de Atenas. Nosotros fuimos por otro camino que nos interesaba más y fue quizá el éxito rotundo de los poblados. Fuimos lo suficientemente sensatos con la participación aunque se nos complicaba mucho porque eso se hacía en la prestación personal no en las que se hacían para la gente que quería una vivienda hecha por alguien de fuera no participando ellos. En Entrevías, en Caño Roto y en Orcasitas, en los poblados del sur fue más o menos donde se hizo los programa de prestación personal».

Si ya en los años sesenta había conciencia del fracaso del urbanismo top-down que proponían los CIAM frente a la nueva sensibilidad ground-up de las propuestas participativas con todas sus reservas, parece imposible retomar esas propuestas, aún cuando siguen siendo de baja densidad neta y alta densidad bruta, buscando la concentración en nodos de redes muy dispersas frente a los más aceptados modelos de ciudad compacta y compleja de Salvador Rueda que se oponen al sprawl de la ciudad dispersa y difusa.

En esa línea, la propia Elisa Valero prefiere hablar de densidad natural y no de alta o baja densidad, entendiendo que a cada población y núcleo urbano le corresponde una densidad en correspondencia con su naturaleza, estructura, historia y demás parámetros asociados, de tal forma que el crecimiento se produce de forma orgánica y natural y no como un añadido o parche. Valero también utiliza la idea de urban-porosis para explicar la pérdida de tejido urbano (solares vacíos, viviendas sin ocupar) y el consiguiente deterioro de los centros urbanos y su actividad, muy habitual en algunas ciudades americanas (por ejemplo Detroit) que se han volcado en las comunidades suburbanas abandonado el centro hasta convertirlo en un gueto.

Intensificar y complejizar los obsoletos e históricos centros urbanos se convierte por tanto en tema posible también para algunas bajas densidades existentes como en los proyectos de rehabilitación de cinco viviendas en Francisco Escudero, Marta y Luz Marta Fernández Valderrama en la calle Goyeneta de Sevilla o la Casa Tetris de Semisótano Arquitectos en el casco histórico de Almería, un edificio de un siglo de antigüedad cuya obsolescencia constructiva y programática de cinco viviendas se recicla (según la acepción más aceptada de la hasta ahora llamada rehabilitación) para tener una nueva oportunidad de vivir largamente en sus nuevas trece viviendas resultado de varias superposiciones volumétricas de cierta complejidad.

Reciclar más rehabilitar, decía Juan Herreros en la presentación junto a José María Ezquiaga y Juan Fisac del Proyecto Madrid Centro, con ideas muy próximas a la sensibilidad de Lacaton & Vassal para, no ya el centro sino la periferia de París y el enorme cinturón de pequeñas localidades construido en los años setenta. Reciclar, por tanto, concediendo así la posibilidad de que algo tenga una nueva oportunidad, un nuevo uso, una vida nueva, más allá de la restitución de su condición anterior.

Pero aunque sigamos reciclando, ojalá, cada día más, las construcciones de nueva planta seguirán pujando por nacer a pesar de los enormes stocks de viviendas sin vender y de la escasez de suelo en las grandes ciudades. Si hay que hacerlo, piensan algunos, al menos que sea construyendo con verde, el único material de proyecto que interesó a Lucía Cano y José Selgas en su proyecto Vallecas 20 donde

«las plantas absorben los contaminantes del aire produciendo oxígeno, su presencia tiene un efecto muy positivo tanto para la psique como para la salud (…) además absorben el ruido, controlan la temperatura, refrescan en verano y protegen del frío en invierno…».

Trabajando en la difícil alta densidad de muy baja altura, el proyecto Camaleon Living en Rivas-Vaciamadrid de Carlos Arroyo juega con el planeamiento para no segregar una parcela para cada una de las 119 viviendas que comparten, al contrario, una única parcela ahora sí, susceptible de ser usada con dignidad para espacios comunes y públicos de interés para la comunidad que de otra forma hubieran estado condenados a pírricas soluciones individuales. Así mismo convierte la exigente normativa de acceso de emergencias en una oportunidad para reformular los accesos privados en coche y los espacios públicos a través de espacios semi-enterrados y semi-abiertos y añadiendo una pista de atletismo que garantiza el fácil acceso de emergencias.

Densidades artificiosas en contextos casi inexistentes se dieron en los VINEX (cuarta nota extra) holandeses que intentaron solucionar el problema de vivienda en Holanda desarrollando dos terceras partes de las más de seiscientas mil viviendas que el programa quiso construir entre 1995 y 2005 en urbanizaciones fuera de las ciudades y en general en lugares donde no había posibilidad de trabajar cerca, lo cual complicó el ya enorme problema del tráfico en el Randstad holandés. Según Susana Aparicio (SUJU architectuur), la nota exigía una densidad de 35 viviendas por hectárea (entendemos que densidad bruta) para garantizar una «ciudad compacta».

La realidad del tedio de viviendas unifamiliares en ninguna parte o simplemente próximas a un centro comercial o a un nudo de comunicaciones, se salpicó con algunas propuestas interesantes como las de 119 viviendas de MVRDV en Hagen Island, dentro del master plan para siete mil viviendas en Ypenburg, cerca de la Haya, que asumiendo como tantas veces que la situación no era la ideal, construyeron grupos de una, dos, tres, cuatro y ocho viviendas situadas en filas no alineadas introduciendo así diagonales visuales y un paisaje inesperado de colores y materiales diferentes retomando quizá la berlagiana idea de la unidad en la multiplicidad.

También desde un programa VINEX y de nuevo traduciendo un contexto casi inexistente en una oportunidad para la complejidad y la intensidad, S333 vuelven a lo general a pesar de lo particular de Schoenmaekers y construyen 56 de las setecientas viviendas del VINEX para Bloembollenhof (Vijfhuizen), al sur de Haarlem con una única imagen y tres materiales que se combinan de forma idéntica para todos los grupos de viviendas que se reparten buscando una irregularidad regular por la parcela, de nuevo a la búsqueda de espacios diferentes y relaciones interiores inesperadas entre las distintas viviendas, huyendo de la monotonía de la sección invariable de calle-jardín-casa.

Otros planteamientos más densos recuperan las ideas de invernadero incorporado a la vivienda del proyecto de Mulhouse de Lacaton & Vassal y de paso la estética agrícola y su sabiduría constructiva que, en su sencillez, como en el caso del proyecto de Javier Gutiérrez en la Dehesa de la Villa (Madrid), donde ofrece una interesante imagen conjunta manteniendo la escala de las unidades, a medio camino entre los extensos paisajes almerienses de plástico infinito y la emoción de una nueva sensibilidad tecnológica en la que además se propone una cierta

«hibridación de los elementos característicos de la vivienda colectiva con otros de la vivienda unifamiliar».

Bajo sospecha bRijUNi 51 Viviendas en Iznájar (Córdoba). Solinas + Verd © Jesús Granada
Bajo sospecha bRijUNi 51 Viviendas en Iznájar (Córdoba). Solinas + Verd © Jesús Granada

Es un asunto antiguo, que ya cuestionó Antonio Miranda con su Elogio de la medianería urbana. Problemas de los desarrollos en vivienda unifamiliar aislada y no ya por su evidente consumo de suelo y otros recursos sino por su falta de cohesión social, por lo que Miranda propone trabajar el espacio público como ámbito de hábitat interior.

Aceptando esta crítica y el hecho de que no se puede demonizar la baja densidad en todos los casos, es posible trabajar con proyectos optimistas y valientes como muchos de los que aparecen en el texto y en el número actual si bien, como arquitectos, quizá no deberíamos olvidar que nuestros proyectos no sólo deberían aspirar a cumplir los sueños del pequeño burgués en que la sociedad del primer mundo nos ha convertido, ni un mundo más seguro, sino un mundo mejor.

bRijUNi architects (Beatriz Villanueva y Francisco Javier Casas Cobo)
Riyadh (Arabia Saudí), enero 2012

Podéis disfrutar de más lectura en su libro Crónicas distantes. Del oasis al desierto.

¿Dónde está Joseph Beuys? | Miquel Lacasta

¿Dónde está Joseph Beuys Miquel Lacasta Joseph Beuys. Foto Cortesía Cine Colombia
 Joseph Beuys © Cortesía Cine Colombia

La figura chamánica por excelencia de la segunda mitad del siglo XX, se encarna, sin duda, en la figura de Joseph Beuys. Su posición vital, más que incluso su obra, terminaron convirtiéndolo en el auténtico guía de la plástica conceptual tanto a nivel formal como ético. En palabras de Fietta Jarque, autora de Como Piensan los Artistas,1

Hay señales de la influencia de Beuys en Vito Acconci, y también en artistas más jóvenes como Santiago Sierra o Martín Credd.

En todo caso en cuanto al mundo del arte existe el consenso de que Beuys es fundamental para entender el arte desde los años sesenta hasta hoy día.

Beuys crea toda una narrativa tanto a través de su figura como de su actividad artística. Su fuerza lo convierte en un artista visionario, aunque como declaró en múltiples ocasiones el renegaba de su condición de artista y lucho por poner en valor la faceta de artista que todos llevamos dentro.

Yo no me siento un artista. Yo incluso me niego a ser considerado un artista en el antiguo sentido del término. Si la gente llegara a tener claro que todo parte de la libertad creativa y pudiera llegar a desarrollarla, independientemente de la influencia del Estado, 

y aquí me atrevería a incorporar la influencia del capitalismo neoliberal,2 entonces, sigue Beuys, me sentiría nuevamente artista.

Beuys te atrapaba con las palabras, te atravesaba con la mirada como si quisiera verte desde tu espalda, como recuerda Jarque,

Cuando hablaba -con ímpetu, con convicción, con una fluidez a veces difícil de seguir- no miraba a su interlocutor, lo traspasaba; parecía hacerlo para sí mismo, o para seres que estuvieran más allá del alcance de su mirada.

Sin lugar a dudas, fue un revolucionario, un trabajador y un predicador del arte, que en la misma entrevista declaraba:

Lo que trato de desarrollar es un entendimiento antropológico, un desarrollo psicológico del arte relacionado con la historia que lleva verdaderamente al estado en el que se puede hablar de arte moderno… Por eso veo la necesidad de encontrar un nuevo entendimiento del arte relacionado con la creatividad de todos, lo que hoy llamaríamos inteligencia colectiva, para llegar verdaderamente a otro entendimiento de la sociedad capitalista. El dinero no será el valor de cambio de la gente, sino su espíritu en el trabajo, lo que se llama también la creatividad en el trabajo, que es el capital de la humanidad. El dinero solo es un regulador de la creatividad.

Beuys que se autodefinía como Escultor Social, también introdujo la reflexión medioambiental en el arte, Creó en 1967 la asociación para la Democracia Directa y en 1971 la Universidad Libre Internacional, cofundadora del Partido Verde alemán de la antigua República Federal Alemana. Beuys llegó a presentarse como candidato por el Partido Verde en las elecciones parlamentarias de 1980.

Resumiendo, quizás excesivamente, la filosofía ecológica de Beuys propone que cada hombre es un artista y todos los seres animados e inanimados somos parte del mismo ecosistema. El arte ecologista de Beuys no se realiza en paisajes naturales, sino desde otros espacios donde vinculaba sistemas naturales y políticos. El arte para Beuys ayuda a tomar conciencia sobre asuntos políticos o de orden social y enlaza conceptualmente con las intervenciones de Robert Smithson, si bien este se opone a los límites del espacio de la galería y lleva sus piezas a espacios remotos. Smithson cuestiona la división entre lo natural y lo artificial. Se trata pues de proponer una obra ecológica que intenta preservar el medio ambiente y que dirige la mirada del espectador hacia otros espacios. Beuys, sin embargo, integraba en los medios de expresión común del arte su lectura medioambiental del mundo.

Como escultor social, cabe destacar la obra de Beuys 7000 robles (1982), un proyecto de reforestación dirigido a las áreas destruidas por la Segunda Guerra Mundial, en donde sembró árboles a lo largo de la ciudad de Kassel en la documenta 12, cada uno acompañado de una piedra.

En todas estas actitudes y declaraciones podemos leer una infinidad de afirmaciones y ramificaciones que hoy tiene entre manos la arquitectura contemporánea. La participación ciudadana sería una de esas ramificaciones en tanto que mediante ella aspiramos a descubrir la parte de arquitecto que todo ciudadano lleva dentro y que también puede implicarse como creador de la ciudad. Todos somos arquitectos si emulamos Beuys. La lectura del posicionamiento vital de Joseph Beuys es muy interesante en tanto que nos hace ver la transformación necesaria y las alternativas posibles que se abren hoy día en la arquitectura para desplazar del centro de los procesos de desarrollo del urbanismo y la arquitectura el eje del mercado neoliberal, declinando su estructura financiero/productiva a instrumentos cooperativos, asociativos o de equilibrio público privado, donde el sector estrictamente privado se pone al servicio del sector público para las grandes demandas estratégicas de interés común.

Y la parte quizás más llamativa de Beuys, que lejos de aleccionar desde la poltrona artística, es aquella en la que se arriesga y se implica en la acción política, acción que debería ser esencialmente practicada por profesionales de la arquitectura pero que tan aparentemente lejos queda de los intereses de estos. En ese ámbito entra como eje de la acción política el conflicto medioambiental, que hoy, juntamente con la guerra social liderada por el capital financiero, son los dos grandes y casi diría que únicos pilares sobre los que la política se debería enrocar.

Por eso noto a faltar el chamán de la arquitectura capaz de lanzar una nueva hipótesis general, de perfilar un nuevo estado de la cuestión de la arquitectura y el urbanismo, una arquitecta, un arquitecto capaz de catalizar la profundísima transformación que esta operando en el mundo entero hoy, ya, ahora.

Sobre todo si tenemos en cuenta la velocidad de transformación en la que estamos envueltos  tanto a nivel social como medioambiental y que a mi modo de ver tan poco interés parece concitar en una parte de la disciplina.

Por eso creo que no son genios lo que necesitamos ahora,3 son chamanes.

Notas:

1 Jarque, Fietta, Como Piensan los Artistas. Entrevistas, Editorial Fondo de Cultura Económica, México DF, 2015

2 Hay que tener en cuenta que esta entrevista que aparece en el libro anteriormente reseñado de Jarque, se realizó en octubre de 1985, tres meses antes de su muerte

3 Parafraseando la famosa frase de Coderch.

Pabellón 100 Metros Lineales | Pablo Paradinas Sastre – Eletres Studio

Pabellón 100 Metros Lineales Pablo Paradinas Sastre - Eletres Studio A01 ©Gian-Franco-Pili
Pabellón 100 Metros Lineales | Pablo Paradinas Sastre – Eletres Studio ©Gian Franco Pili

El pabellón 100 metros lineales se inserta en el paisaje de la huerta valenciana como una línea sutil y evocadora, construida a partir de la repetición rítmica de un pórtico reinterpretado. Esta estructura, inspirada en las tradicionales tomateras de madera que durante generaciones han sostenido el cultivo de tomates en la región, se adapta al presente mediante el uso de redondos de acero corrugado: un material contemporáneo, reciclable y reversible que mantiene la ligereza y la honestidad constructiva del original.

La propuesta establece un diálogo entre memoria agrícola y arte contemporáneo, articulando una línea de 100 metros que no impone una forma cerrada, sino que activa el territorio mediante un gesto mínimo pero poderoso. Esta línea, construida por la reiteración casi musical del módulo, no solo invita a recorrer, sino a mirar, habitar y escuchar la huerta.

Pabellón 100 Metros Lineales Pablo Paradinas Sastre - Eletres Studio A03 ©Sergi-Villanueva
Pabellón 100 Metros Lineales | Pablo Paradinas Sastre – Eletres Studio ©Gian Franco Pili

La cubierta textil, ligera y flotante, introduce un segundo plano de lectura: el de la sombra y la atmósfera. Las telas tensionadas entre los pórticos generan un juego de luces y penumbras que recuerdan los ritmos del cultivo, las protecciones estacionales y los cuidados cotidianos del campo. No es una cubierta funcional, sino simbólica: una evocación del trabajo, del cobijo y de los tiempos largos del paisaje agrícola.

El proyecto entiende que la preservación del territorio agrícola no pasa únicamente por conservar su aspecto físico, sino por activar su imaginario desde una lectura contemporánea. Reinterpretar las estructuras agrícolas no es solo un gesto formal, sino una forma de traer al presente un modo de vida amenazado por la presión urbana, el abandono del campo y la crisis climática. El pabellón se convierte así en una herramienta crítica y poética para recuperar la relación emocional y sensorial con el territorio.

Pabellón 100 Metros Lineales Pablo Paradinas Sastre - Eletres Studio A18 ©Gian-Franco-Pili
Pabellón 100 Metros Lineales | Pablo Paradinas Sastre – Eletres Studio © Gian Franco Pili

Desde su carácter reversible y su mínima huella ecológica, la instalación plantea un marco de contemplación y relectura del paisaje. Invita a la comunidad a recorrerlo, habitarlo y apropiarse de él desde una mirada renovada. Lejos de imponerse, la intervención acompaña: se funde con los surcos, sigue la dirección del riego, y se deja atravesar por el viento, el sol y el paso del tiempo.

El proyecto, 100 metros lineales, busca reactivar la memoria patrimonial desde la fragilidad, la ligereza y la repetición. Construye un puente entre tradición e innovación, entre el gesto agrícola y el gesto artístico, entre lo que fuimos y lo que aún podemos ser como comunidad vinculada a un territorio en transformación.

Obra: Pabellón 100 Metros Lineales
Status : Construido / Ganador convocatoria internacional Miradors de l’Horta 2025
Autor: Pablo Paradinas Sastre – Eletres Studio
Año finalización construcción: 26 Octubre 2025
Superficie construida (m2) y Ubicación del proyecto: 100 m2 / Valencia, España
Arquitecto(s) a cargo: Pablo Paradinas Sastre + Danerix Cardenas + Luis Albino Reyes
Equipo de montaje: Gian franco Pili + Daniel Almorox + Antonio Verdet
Fotografía: Pablo Paradinas Sastre + Eletres Studio + Sergi Villanueva + Gian franco Pili
Créditos dibujos / Ilustraciones / modelos a escala: Pablo Paradinas Sastre + Danerix Cardenas + Luis Albino Reyes
+ paradinassastre.com
+ eletresstudio.com

Bajo el lema “TERRITORIO” se abre la X edición de arquia/próxima, el programa de la Fundación Arquia que impulsa el talento en la arquitectura emergente

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La Fundación Arquia anuncia el comisario y el tema de la X edición de arquia/próxima (2024–2025), el programa dedicado a impulsar, promocionar y poner en valor la arquitectura emergente de España y Portugal. Esta convocatoria, abierta hasta el 5 de febrero de 2026, está comisariada por el arquitecto José María Sánchez García, con la propuesta “Territorio”, que invita a repensar este concepto más allá de su dimensión geográfica, incorporando aspectos culturales, ecológicos, sociales y virtuales.

“TERRITORIO” se abre la X edición de arquiapróxima Embalse del Jerte, Plasencia. Foto de José María Sánchez García
“TERRITORIO” se abre la X edición de arquiapróxima | Embalse del Jerte, Plasencia © José María Sánchez García

En esta edición, el tema Territorio busca reflejar el modo en que las generaciones jóvenes de la arquitectura trabajan entre lo digital y lo real, trasladando procesos inmateriales a realidades construidas. Así lo explica el comisario Sánchez García

“El territorio siempre ha estado presente en la arquitectura, pero hoy es más actual que nunca reflexionar como releerlo. Nos movemos entre lo virtual y lo tangible, entre lo que es real y lo que no lo es. Este territorio híbrido es el campo de trabajo del arquitecto contemporáneo”. 

La edición 2024–2025 busca realizaciones que interpreten el territorio desde múltiples escalas y perspectivas, reflejando la diversidad de aproximaciones que caracteriza a la arquitectura emergente en España y Portugal. La convocatoria está abierta a iniciativas que aborden el territorio desde diferentes enfoques: desde proyectos de paisaje a gran escala hasta intervenciones en vivienda que transformen los propios barrios, pasando por intervenciones urbanas, iniciativas comunitarias o procesos digitales.

“La idea de territorio es interesante por su condición escalable, los límites entre lo físico y lo virtual y la posibilidad de explorar distintos tipos de territorios. Esta temática nos ofrece flexibilidad y apertura”,

señala Sánchez García, quien también preside el jurado de esta edición que está conformado por Begoña de Abajo, Pablo Millán, María Fandiño, Carles Enrich, Branco Del-Rio, Lloc Arquitectes y Sol Candela, directora de la Fundación Arquia.

Las propuestas curatoriales previas de arquia/próxima han estado a cargo de destacados profesionales tales como Marina Otero (2024), Josep Ferrando (2022), Gonzalo Herrero (2020), Alberto Veiga (2016) y Eva Franch i Gilabert (2014).

Criterios de participación y premios

En arquia/próxima 2024-2025 podrán participar profesionales de la arquitectura y disciplinas afines titulados en escuelas de España o Portugal con menos de diez años de ejercicio profesional. El comisario y el jurado de cada edición eligen las realizaciones ganadoras de los premios arquia/próxima, dotado con 15.000 euros, y arquia/innova, con 3.000 euros, en reconocimiento a la creatividad, la innovación y la capacidad transformadora de las realizaciones seleccionadas.

Calendario
  • Cierre de inscripciones de la presente convocatoria: 5 de febrero 2026
  • Anuncio de realizaciones seleccionadas: abril 2026
  • Festival arquia/próxima 2026 y anuncio de realizaciones ganadoras: octubre de 2026 en Barcelona.

Habitar el recuerdo | José del Carmen Palacios Aguilar

Le Corbusier con su «collection particulière» en su apartamento/estudio, París, foto: René Burri, 1959, Museum für Gestaltung Zürich, Colección Gráfica, © Magnum Photos
Le Corbusier con su «collection particulière» en su apartamento/estudio, París © René Burri, 1959, Museum für Gestaltung Zürich, Colección Gráfica © Magnum Photos

Habitar lo recogido, recorrer la memoria del objeto, sentir el frio material abandonado por el calor del tiempo, sentir su temperamento al rozar sus estrías con un soplo de abandono.

Habitar el recuerdo es poner de manifiesto esa voluntad de volver a ser, ese material que dejo de cuestionar su existencia y pertenencia de lugar.

Habitar es sentir, es tomar ese recuerdo para vivirlo nuevamente, habitar es renacer ese espacio vacío que subyace en el cuenco de nuestras manos y el vacío de nuestros dedos que a veces deja que se fue para volver a ser.

Habitar el recuerdo es poseer por un instante la memoria de quien lucho por vivir su presente, es permanecer por insistencia de la vida en ese espacio vacío, en esa memoria que un día tardará en reclamar su presencia. Es sentirnos vivos en aquellos lugares que su memoria nos susurra al oído con insistencia de que seamos nosotros sus habitantes.

Le Corbusier con su «collection particulière» en su apartamento/estudio, París, foto: René Burri, 1959, Museum für Gestaltung Zürich, Colección Gráfica, © Magnum Photos
Le Corbusier con su «collection particulière» en su apartamento/estudio, París © René Burri, 1959, Museum für Gestaltung Zürich, Colección Gráfica © Magnum Photos

Informalidad estructural. La autoconstrucción, el desarrollo urbano y la inclusión financiera | Aldo G. Facho Dede

Informalidad estructural. La autoconstrucción, el desarrollo urbano y la inclusión financiera Aldo G. Facho Dede autoconstruccion Foto Perú Construye
Autoconstrucción © Perú Construye

Como señalara el economista Edward Glaeser en su libro El Triunfo de las Ciudades, las personas no se trasladan a las urbes para ser más pobres, sino porque tienen la esperanza de mejorar su condición económica y calidad de vida. Las ciudades, por economía de escala, concentran oportunidades y servicios, son mejores lugares para desarrollar negocios, y donde el Estado puede prestar una mejor atención a los ciudadanos. La planificación urbana sirve para esto, permite proyectar el crecimiento y la densificación con una adecuada dotación de servicios básicos, reservar suelo para nuevas vías, parques, colegios, centros de salud y otros equipamientos necesarios para el desarrollo de una vida digna en una vivienda segura. Para que esto suceda, es indispensable contar con un plan de desarrollo urbano, y, sobre todo, con municipalidades con la capacidad técnica y política necesaria para planificar y gestionar su territorio. Esto evidentemente no está sucediendo en el Perú.

El grupo de Análisis para el Desarrollo (GRADE) viene trabajando en importantes investigaciones asociadas al impacto de la informalidad e ilegalidad en el crecimiento de las ciudades y en el acceso a la vivienda. Hace unas semanas publicaron su más reciente trabajo, financiado por la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios del Perú (ADI), que arroja llamativas cifras asociadas a la autoconstrucción en nuestro país. Primero, debemos dimensionar este fenómeno: el 71% de las viviendas han sido autoconstruidas, es decir que durante el proceso de ejecución no han contado con al menos uno de los requisitos mínimos de la construcción formal, siendo los más críticos el diseño estructural y la certificación del proceso constructivo, cuya omisión pone en riesgo directo a sus habitantes. Estas viviendas se ubican, en su mayoría, en suelos ocupados informalmente, con lo cual el problema se agudiza, pues al no haber sido planificada la urbanización, esta no cuenta con servicios básicos, equipamientos y vías que garanticen una adecuada habitabilidad. Esta es la realidad de más del 93% del suelo ocupado en las ciudades del país (GRADE, 2020).

Según este estudio, la autoconstrucción representa el 60% del PBI de la construcción, y equivale al 4,1% del PBI nacional. Sólo el 2% de las familias accede a un crédito hipotecario para autoconstruir su vivienda, mientras que el resto recurre a créditos personales (23%) y a mecanismos de ahorro y acopio de materiales. El gasto promedio familiar es de S/ 1 550 mensuales durante 8 años, que bien podría servir para pagar un crédito hipotecario del Fondo Mi Vivienda sumando ciertos incentivos del Estado.

Esta situación representa un enorme riesgo para la seguridad de millones de peruanos, sobre todo cuando habitan en zonas de riesgo no mitigable, como son los márgenes de los ríos o las quebradas. Asimismo, el inadecuado enfoque de las políticas de vivienda de interés social ha llevado a que el mercado inmobiliario formal sólo atienda al tercio de la población que tiene mayores ingresos (ADI, 2020), concentrando sus productos en los distritos consolidados de las principales ciudades (sobre todo en Lima Metropolitana). Por otro lado, el enorme déficit de viviendas (1’860 mil a nivel nacional, INEI) y el peso de la autoconstrucción en el PBI ponen en evidencia que existe una gran reto y oportunidad para el sector financiero, inmobiliario y de la construcción.

Para conectar estos hechos, y convertirlos en una solución sostenible a la demanda de viviendas dignas y seguras, necesitamos que el Estado tome conciencia del problema y se decida a actuar junto al sector privado y a la banca multilateral en el diseño de proyectos piloto innovadores que promuevan productos financieros diseñados para incluir al sector informal de la PEA. Asimismo, sería importante que se trabaje en el mejoramiento de las viviendas autoconstruidas, verificando las condiciones de habitabilidad, y ofreciendo créditos y subsidios dirigidos al reforzamiento estructural. Este conjunto de medidas permitirá salvar vidas y aportará de manera significativa a la formalización del sector, generando más trabajo, reduciendo las brechas sociales, y estimulando el desarrollo productivo y financiero asociado a la construcción. Ganamos todos, pero sobre todo ganan las futuras generaciones, a quienes les debemos un mejor país.

VAD 14. Los acervos

VAD14. Los-acervos
VAD14. Los-acervos

Son los acervos, según las definiciones recogidas en los diccionarios, “conjuntos de bienes morales, culturales o materiales que pertenecen a una colectividad” (Espasa), “(…) acumulados por tradición o herencia” (RAE). Moliner y Larousse también definen el acervo como “Montón de cosas pequeñas y compartidas”. Sus derivados son muy expresivos: acerico=almohadilla para alfileres o Aceruelo= Albardilla para portar pequeñas cosas. Se trataba a menudo de conjuntos de bienes de consumo, los más preciados, como lentejas y trigo. Una definición que se ha ido extendiendo para abarcar patrimonios formados por los bienes, materiales o no, que reúne una comunidad, una institución, etc., para la puesta a disposición de todos sus miembros e incluso, a veces, del público en su acepción más amplia.

Los acervos, en efecto, nos acercan a los conjuntos: paisajes bioculturales y ciudades, entendidos como entramados de bienes de distinto tamaño, porte y naturaleza, no siempre relevantes en su individualidad, pero sí necesarios en la preservación del significado cultural del todo en el que se inscriben. Hablar de acervos, hoy, nos permite ahondar en el carácter transescalar del Patrimonio que reconocemos, por ejemplo, en el ámbito Ferroviario. Este comprende desde infraestructuras y bienes inmuebles de diversas dimensiones -como son los cúmulos de vías, estaciones, apeaderos, almacenes, talleres, aduanas, etc. -hasta elementos muebles y de menor tamaño como son las señales, agujas y relojes de estaciones, aquellos que por primera vez obligaron a unificar la hora entre provincias de un mismo Estado.

El acervo también nos remite a una concepción del Patrimonio que contempla su original diversidad y complejidad, además de la inclusión de aquello que se ha considerado, hasta escasas décadas, ajeno, otro, diverso. Es el caso de los cultivos y, en general, de la vegetación, espontánea o no, en la que se encuentra inmerso el bien y que a menudo debemos de considerar como parte de su misma esencia. Se considerará aquí, por ejemplo, como riqueza y parte de ese Patrimonio Ferroviario al que aludíamos anteriormente, las especies vegetales que circulan a lo largo de las vías, provenientes de lugares lejanos y que constituyen una peculiar rama de la botánica clasificada, precisamente, como ferroviaria.

Por todo ello, al convocar este número como continuación del anterior dedicado al Patrimonio en su sentido más general y amplio, pensamos en elementos patrimoniales aislados, pero también en calles, plazas y espacios libres; parques más que jardines; la vegetación, las esculturas, los grafitis, el mobiliario urbano, con la vista puesta en su utilización por parte del vecindario, los visitantes, los animales domésticos, y con su luz, música, colores, ruidos. Así introducimos el acervo en una geografía, con su topografía, sus cursos de agua, su clima y todos esos accidentes naturales que, junto a los artificiales, nos dan un paisaje determinado. El acervo, de hecho, al ser un conjunto de cosas, nos obliga a delimitar espacios homogéneos con un concepto de homogeneidad muy flexible, acorde a la diversidad y complejidad de la sociedad actual. Pero es imprescindible, si queremos aprender y aprehender los acervos como un bien cultural.

En ellos encontramos la belleza de la singularidad de elementos naturales y antrópicos, así como de la repetición de los mismos, prestándose a diferentes lecturas y aproximaciones de carácter metodológico para su comprensión, clasificación, catalogación y, en definitiva, acción dirigida hacia su preservación.

También encontramos vida, y por tanto modificaciones constantes, debidas al paso del tiempo y a los cambios de uso que exigen una reflexión acerca de posibles medidas de conservación de los acervos y de su puesta en valor. De todo ello se deduce la obligación de transmitirlos, puesto que parten de la tradición. La palabra tradición, de hecho, proviene del latín traditio, que a su vez deriva del verbo tradere, cuyo significado es entregar o transmitir de generación en generación. De aquí la dimensión de colectividad que entendemos inherente a los acervos.

El reúso, en este sentido, se perfila hoy como una práctica patrimonial necesaria. A diferencia de otras, tradicionalmente ligadas a la Restauración de Monumentos, que ponen el acento en el objeto patrimonial, el reúso – del inglés adaptive reuse– antepone el interés de los usuarios al contemplar acciones miradas a asegurar su funcionalidad compatible con los valores patrimoniales. La valoración, a su vez, no está exenta de un inevitable grado de interpretación por parte de los agentes llamados a intervenir, tanto desde la administración pública como a nivel particular. Su subjetividad deberá cuanto menos respetar la legislación vigente y los principios básicos de las Cartas Internacionales que han marcado avances significativos en los últimos años.

Por último, se quiere aquí abogar en favor de una mayor educación patrimonial, profundamente arraigada en la sociedad desde los niveles más básicos. El Plan Nacional de Educación Patrimonial impulsado por el Ministerio de Cultura a través del Instituto de Patrimonio de España (IPCE) a partir de 2013 y finalizado en 2023, hace esperar un futuro mejor, aunque mucho queda por hacer en este campo. Se trata de un reto que afecta directamente a las Escuelas de Arquitectura, llamadas a formar profesionales comprometidos con nuestros acervos.

Los profesores Fernando Vela Cossío y Guendalina Salimei firman, respectivamente, el Editorial y la sección de Coyunturas de este número, aportando una perspectiva contemporánea desde el ámbito académico y profesional. En el caso de la arquitecta italiana Salimei, la elaboración de este monográfico coincide con su comisariado del Pabellón Italia en la Bienal de Arquitectura de Venecia de 2025, Terrae Aquae, dedicado a las franjas costeras del Mediterráneo, como conjunto patrimonial que reúne diversas escalas, culturas y significados.

Con todo ello, se aboga desde aquí por los acervos como una oportunidad para la sociedad que no puede ser asociada únicamente al turismo. Nos gustaría por ello imaginarlos desprovistos de su valor económico y confiar al Arte y a la Arquitectura la trasmisión de los valores éticos y morales de la materia que los constituye ¿Es eso posible?

SUMARIO
Entrevista

– Entrevista a Linarejos Cruz Pérez. Graziella Trovato

Prólogo

– Los acervos. Graziella Trovato

Editorial

– El patrimonio cultural, concepto dinámico. Fernando Vela Cossío

Artículos de investigación

– Patrimonio (in)material: El espacio de la fiesta en la música electrónica de baile. Javier Marcuello López
– Paisaje Agavero y antiguas instalaciones industriales del tequila: De la patrimonialización a la mercantilización. José Pedro Sánchez Victoria | Francisco Covarrubias Villa
– Conflictos no resueltos: El patrimonio inmaterial, identidades y reconstrucciones. Guillem Carabí-Bescós
– El estatuto del lugar como instrumento para la identificación y preservación del patrimonio territorial en la costa norte peruana. Raúl Gálvez | José Luis Perleche | Jorge I. Guerrero
– El patrimonio y legado cultural del plan de construcción de los Hogares Rurales del Frente de Juventudes durante la posguerra franquista. Javier Caballero Chica
– Etnohistoria del patrimonio arquitectónico maya. Daniela Sánchez Aroche
– Habitar el paisaje biocultural marítimo: Chipperfield y Siza entre el territorio y el agua. Mª Pura Moreno Moreno | Javier de Esteban Garbayo

Artículos de crítica

– Coyunturas: ¿De qué estamos hablando los arquitectos en Italia? Guendalina Salimei | Anna Riciputo
– El museo sin muros: Resignificar el patrimonio inmaterial a través de la museografía. Diana Maján | Gema Ramírez | Ángel Luis Rocamora
– De raíces a etiquetas: La pérdida del sentido del patrimonio como legado vivo. Ángel Daniel Ramírez Herrera | José de Jesús Ceja Buenrostro
– Cuando el patrimonio es un prodigio. Karen Takano Valdivia
– Acervos vivos en Santiago: Los parques urbanos gestionados por el Estado. Pía Gamboa Wallberg

Reseñas

– Manuel Trillo de Leyva. Obra completa 1964–2005. VV. AA. Pedro Mena Vega
– Open Heritage. Community-driven Adaptive Reuse in Europe: Best Practice. VV. AA. Israel Nagore Setién
– Guía de alojamiento ecológico: Recomendaciones de diseño adaptadas al entorno de la provincia de Ourense. Mol Arquitectura. Abigail Ballesteros Teixeira
– Les «Constructions» de l’Imagerie d’Épinal Pellerin 1862-1995. Dieter Nievergelt (ed.). Fernando Jiménez Parras

Toda la información en web.

Habilitación de la Caseta de La Marina de Valencia como espacio de trabajo temporal artístico | el fabricante de espheras

Habilitación de la Caseta de La Marina de Valencia como espacio de trabajo temporal artístico el fabricante de espheras © Milena Villalba
Habilitación de la Caseta de La Marina de Valencia como espacio de trabajo temporal artístico | el fabricante de espheras © Milena Villalba

Situado en el Puerto de Valencia, se construye entre 1945 y 1956 un pequeño edificio para el control aduanero, “muy compacto y de estilo ecléctico” que, con los años, deja de tener uso y cae en el abandono.

Dentro del plan estratégico para el desarrollo y promoción del espacio público de La Marina de Valencia, surge la posibilidad de rescatar esta pequeña pieza arquitectónica y reconvertirla en un espacio destinado a residencias artísticas temporales y otra serie de proyectos reconocidos por su trasfondo social y cultural.

Habilitación de la Caseta de La Marina de Valencia como espacio de trabajo temporal artístico el fabricante de espheras 5 Esquemas-de-uso
Habilitación de la Caseta de La Marina de Valencia como espacio de trabajo temporal artístico | el fabricante de espheras | Esquemas de uso

Siempre respetuosos con el valor patrimonial que la caseta posee, se protegen y restauran las fachadas, mientras en el interior se rehabilita por completo el espacio. La apertura de un patio y un muro cerámico distribuyen los usos y generan una atmósfera propia e íntima que permite el desarrollo de los trabajos, mientras una nueva puerta permite vincular el interior al nuevo espacio público.

Habilitación de la Caseta de La Marina de Valencia como espacio de trabajo temporal artístico el fabricante de espheras © Milena Villalba 3
Habilitación de la Caseta de La Marina de Valencia como espacio de trabajo temporal artístico | el fabricante de espheras © Milena Villalba

La protección ambiental del edificio afectaba únicamente a la imagen exterior del mismo, por lo que se realizó una redistribución y adaptación del espacio interior para adecuarlo a las nuevas necesidades: espacios amplios de trabajo, mayor iluminación y ventilación natural, así como la posibilidad de acceder a la cubierta para su adecuado mantenimiento.

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Habilitación de la Caseta de La Marina de Valencia como espacio de trabajo temporal artístico | el fabricante de espheras © Milena Villalba

El edificio de la caseta se articula a través de un patio interior que genera las relaciones espaciales necesarias para dotar a los diferentes espacios interiores de la privacidad e independencia que requieren, posibilitando la separación y la matización de las diferentes actividades.

Habilitación de la Caseta de La Marina de Valencia como espacio de trabajo temporal artístico el fabricante de espheras © Milena Villalba 8
Habilitación de la Caseta de La Marina de Valencia como espacio de trabajo temporal artístico | el fabricante de espheras © Milena Villalba

Se resuelve a su vez la necesidad de una mayor aportación de luz natural en el interior y de acceso a la cubierta para su mantenimiento, sin alterar la imagen volumétrica de la Caseta. De esta forma, se configura un espacio común de trabajo y un segundo espacio de carácter más privado que alberga los servicios mínimos de baño y oficina.

Habilitación de la Caseta de La Marina de Valencia como espacio de trabajo temporal artístico el fabricante de espheras 11 Detalles-constructivos
Habilitación de la Caseta de La Marina de Valencia como espacio de trabajo temporal artístico | el fabricante de espheras | Detalles constructivos

Presenta un espacio interior que se lee como una unidad y utiliza los cerramientos ligeros para diferenciar distintas áreas de actividad reubicando el acceso principal en la fachada este para abrirse a un espacio público de plaza de mayor dimensión.

Con el nuevo patio interior se permite acceder a cubierta, consiguiendo así disfrutar de uno de los enclaves más privilegiados de La Marina.

Obra: Habilitación de la Caseta de La Marina de Valencia como espacio de trabajo temporal artístico
Autor: el fabricante de espheras, coop. v. (Pasqual Herrero Vicent, Fernando Navarro Carmona, Mª Amparo Sebastiá Esteve, Eduardo J. Solaz Fuster, Víctor Muñoz Macián, Anna Morro Peña, María Pitarch Roig, Yasmina Juan Osa, Francisco Piñó Alcaide, Sara Juanes Herrera, Jorge Roy Pérez, Ana Vargas Núñez, Elisa García Capilla, Sergio Estruch González)
Ubicación: Muelle de la aduana del Puerto de La Marina de Valencia. CP 46024, València (España)
Año finalización: 2018 (Proyecto) – 2022 (Obra)
Superficie Construida: 98,00 m2
Cliente: Consorcio Valencia 2007
Arquitecto/a técnico: Elisa García Capilla
Arqueólogo: Jose Manuel Melchor (Arqueólogo Director del Museo)
Constructor: Lorquimur S.L.
Fotografía: Milena Villalba 
+ elfabricantedeespheras.com

LFA Award 2025

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LFA Award 2025 Pedro Leão Neto (coord.)
LFA Award 2025, Pedro Leão Neto (coord.)

LFA Award 2025 es una publicación a caballo entre la revista y el libro, que recoge y expande la primera edición del Concurso Internacional de Fotografía Luis Ferreira Alves. Se trata de un certamen bienal e internacional sobre fotografía de arquitectura, que celebra el legado de Alves, fotógrafo portugués y figura clave de la documentación visual de la arquitectura contemporánea. La ceremonia del concurso se celebró en la Antiga Casa da Câmara de Oporto, donde se presentó también el libro y donde se puede ver la exposición de esta edición hasta el 31 de octubre.

El libro, bilingüe en portugués e inglés, reúne los proyectos premiados, seleccionados entre más de 1.400 candidaturas de 99 países. El primer galardón fue para el iraní Maho, el segundo para la francesa Cyril Weiner y el tercero para el español Sergio Belinchón, cuyo trabajo se centró en Alemania. Tres textos de los miembros del jurado —Hélène Binet, Eduardo Souto de Moura y Paulo Catrica— hablan sobre las obras ganadoras y la selección para el concurso.

LFA Award 2025
LFA Award 2025, Pedro Leão Neto (coord.)

También incluye los proyectos finalistas y dos menciones especiales. Además, textos ensayísticos de otros autores a modo de introducción, entre ellos el de Pedro Leao Neto, editor de la publicación. Se añade una biografía de Luis Ferreira Alves y un texto de homenaje a cargo de Catarina Providência, fundadora del concurso.

Más allá de un registro visual, LFA Award 2025 propone un espacio de reflexión sobre la fotografía como medio de interpretación arquitectónica. El proyecto se presenta como una coedición internacional entre Scopio Editions y Turner, que se distribuirá internacionalmente.

Habitar el perímetro | Miguel Ángel Díaz Camacho

Habitar el perímetro Miguel Ángel Díaz Camacho Villas en la Quinta de Bom Sucesso, Óbidos, Portugal, João Luís Carrilho da Graça, 2003-11
Villas en la Quinta de Bom Sucesso, Óbidos, Portugal, João Luís Carrilho da Graça, 2003-11

El terreno suburbano se encuentra a menudo fragmentado en parcelas seriadas, un instrumento letal para la transformación del paisaje en obscena colección de solares. Solares desolados: mercancías. Con frecuencia las arquitecturas que han de habitar el territorio así desatendido, ocupan su lugar en relación a las otras, es decir, se aíslan o se adosan formando pares o hileras de proyectos repetidos. En cualquiera de estas ordenaciones la casa ocupa (oh paradoja) el lugar central de la parcela, convirtiendo el perímetro en un espacio residual y fragmentado, una franja ocupada por palmeras, barbacoas y otros elementos propios de un imaginario cultural uniforme y redundante.

«Como alternativa, propusimos una ocupación volcada a lo largo de los bordes de las parcelas para conformar un gran patio jardín central para cada casa. Todos los espacios de la vivienda se articulan en torno a este gran jardín que aporta privacidad y funciona como el corazón de la casa. […] Cada vivienda traza así la frontera de la parcela vecina por lo que no se hace necesario la implantación de muros divisorios o de vallas vegetales. Estos polígonos de casas patio se suceden de forma secuencial, apoyándose sobre el terreno, o flotando sobre su rasante, dependiendo de las ligeras variaciones de la topografía del conjunto».1

Carrilho de Graça propopone la creación de un paisaje propio sin renunciar a la hermosa vista que se extiende ante las villas en la Quinta de Bom Sucesso: la construcción del horizonte o el proyecto como colección de paisajes. Los claustros definidos por una estrecha banda de programa en una sola planta, configuran racimos de viviendas familiares pero distintas ya sea por su geometría o por su posición respecto a la topografía del lugar: igualdad y diversidad.

La higiene sencilla y radical de la arquitectura. Pero al margen de los temas de proyecto interesa aquí la actitud del arquitecto, su posicionamiento militante ante la tozuda realidad y sus múltiples y afiladas resistencias. Tal vez ser arquitecto consista en proporcionar al mundo una estructura más sensible, merodear en torno a las certezas de la cultura, indagar en los márgenes de nuestro tiempo: habitar el perímetro.

Notas:

1 João Luís Carrilho da Graça, El Croquis 170, Villas en la Quinta de Bom Sucesso, Caminho dos Ciprestes, Óbidos, Portugal, 2003-11, págs. 146-157.

2 Imposible no recordar aquí las casas Kingo o Kingohusene de Jørn Utzon en Elsinor, Dinamarca, 1956-58.

Vigas | David García-Manzanares Vázquez de Agredos

La arquitectura, sin vigas, sería insoportable.

Y no tanto por su impotencia para sostener las cargas o para sostenerse a sí misma, como por la ausencia de esa tensión invisible que mantiene unidas las partes, que las convence de no separarse y que, de otro modo, tenderían a dispersarse. Un edificio sin vigas podría erguirse con otros recursos, pero le faltaría ese trazo de firmeza que organiza la materia y la voluntad del proyecto, esa certeza horizontal que le da coherencia al conjunto. Las vigas son el pulso estable de la arquitectura, la línea que impide que ésta se rompa en fragmentos inconexos. Sin ellas, los espacios tenderían a desbordarse sin dirección, como un pensamiento que no encuentra la frase que la contenga.

Las vigas viven en silencio fértil, ocultas tras falsos techos o disimuladas bajo capas de acabado, trabajando sin exigir aplauso ni atención, asumiendo no sólo el peso de la estructura, sino también el de la confianza de quienes la habitan. Hay en ellas algo de papel secundario, de presencia discreta que permite que todo lo demás ocurra sin llamar la atención sobre sí mismas, como esos actores que, sin protagonizar ninguna escena memorable, permiten que la trama avance con naturalidad, y que sin ellos todo se derrumbaría. Así, cada viga es como John Cazale en el cine,1 podríamos decir:

Jamás protagonista, siempre esencial. En cada película en la que participó -todas obras maestras-, su presencia aportaba un contrapeso humano, una vibración íntima que trababa la historia. Sin él, esas películas seguirían existiendo, sí, pero serían otras, menos densas, menos verdaderas. Del mismo modo, sin las vigas, la arquitectura tal vez seguiría en pie, pero le faltaría esa base invisible de firmeza y verdad que la hace habitable.

Vigas David García-Manzanares Vázquez de Agredos 1 Croquis conceptual. Fuente AV, recuperado en httpsarquitecturaviva.comobrasmuseo-de-arte-de-sao-paulo
Croquis conceptual | Fuente: AV

Y sin embargo, hay ocasiones en que las vigas deciden mostrarse. Se exponen, abandonando su papel en la penumbra para reclamar el centro de la escena. Así, sucede en ocasiones que la viga se lanza más allá de su perímetro natural y se convierte en voladizo que desafía la gravedad con la obstinación de un funambulista que se niega a mirar abajo. Pueden trazar las fachadas mismas, dibujando líneas de sombra que se leen desde la calle, con la perseverancia de un verso que se alarga para encontrar la palabra justa. O, como en ciertos gestos radicales, pueden convertirse en la arquitectura en sí: no ya un elemento que la soporta, sino la propia definición física y conceptual del edificio, recordándonos que la arquitectura no sólo se apoya en ellas, sino que se define a través de su presencia.

En el Museo de Bellas Artes de Sao Paulo, Lina Bo Bardi llevó esta idea hasta un extremo inolvidable. Allí, el volumen del museo flota sobre la avenida Paulista, suspendido por dos vigas colosales que cruzan de lado a lado y descansan en apenas cuatro pilares laterales. No se ocultan ni se disculpan: se muestran con la franqueza de un músculo en tensión, proclamando que sin ellas nada existiría, cargando con todo ―con las plantas que cuelgan bajo ellas, con el peso del arte que albergan, con el gesto radical de liberar el suelo para el espacio público―, pero también con el sentido simbólico del edificio: la arquitectura como puente entre la ciudad y la cultura, como espacio que se eleva para que la vida fluya debajo. La estructura no es un medio oculto, es el mensaje.

Vigas David García-Manzanares Vázquez de Agredos 2 Sección, con las vigas sosteniendo el proyecto. Fuente AV
Sección, con las vigas sosteniendo el proyecto | Fuente: AV

Salvar una luz de más de setenta metros sin apoyos intermedios es un desafío técnico que, en manos de Lina, se convierte en manifiesto. La ausencia de pilares a nivel de calle no sólo multiplica el espacio útil, sino que transforma el museo en una pasarela urbana, en un mirador suspendido que observa y es observado. El vacío y el volumen se igualan en importancia; la gravedad y la ligereza se reconcilian.

Y pintar de rojo estas vigas no es capricho cromático. No es decorativo, sino declarativo. Señala, sin ambigüedad, que allí está el verdadero soporte del edificio, el corazón que late y bombea la energía que mantiene todo en pie. En medio de la trama gris de la ciudad, esas líneas rojas funcionan como recordatorio de que la arquitectura puede sostener más que cargas físicas, puede sostener ideas, símbolos, encuentros, incluso formas de convivencia. Sostener, en este caso, significa liberar, dejar que la ciudad suceda debajo, permitir que la cultura flote pero no se aísle.

Vigas David García-Manzanares Vázquez de Agredos 3 Alzado suspendido. Fuente AV
Alzado suspendido | Fuente: AV

La mayor parte del tiempo, sin embargo, las vigas prefieren la penumbra de su oficio silencioso. Cumplen su papel desde la sombra, como esos vínculos humanos que no necesitan ser nombrados para ser indispensables. Se conforman con cumplir su tarea, impidiendo que las paredes se abran, que las cargas se dispersen, que el edificio se fracture en su propio afán de ser. Sin ellas, un techo no sería más que un peso inestable, y una pared, un límite sin dirección.

Es cierto que un edificio podría buscar otros caminos para sostenerse: muros portantes, bóvedas, cables tensados. Pero en todos esos casos, cuando falta la horizontal firme de una viga, se pierda algo más que resistencia estructural; se pierde una promesa de continuidad y algo de orden interno del universo. Las vigas representan esa misma certeza que sentimos cuando sabemos que, aunque no lo veamos, alguien sostiene la otra punta del hilo telefónico a miles de kilómetros de nosotros.

Vigas David García-Manzanares Vázquez de Agredos 4 Alzado por pilares y vigas, como una lección de estructuras. Fuente AV
Alzado por pilares y vigas, como una lección de estructuras | Fuente: AV

En algunos casos, la viga se convierte en rasgo poético sin renunciar a su función, como en ciertas vigas de madera que quedan expuestas, no como ornamento y aderezo, sino como recordatorio de un esfuerzo. Allí, las vetas y los nudos hablan de un tiempo anterior al edificio, de un árbol que alguna vez estuvo vivo y que ahora, transformado en estructura, sigue sosteniendo vida de otra manera. En el hormigón visto, las vigas muestran la huella del encofrado, como si conservaran la memoria de su molde, del momento anterior a su solidez. Esa memoria material es también parte de su belleza, la de recordarnos que todo lo que hoy es firma alguna vez fue frágil.

Y así, volviendo a Lina Bo Bardi, sus vigas rojas no sólo sostienen un museo: sostienen una manera de entender el urbanismo, como un vacío ofrecido a la ciudad. Es el reverso de tantas arquitecturas que se encierran y se aíslan. Pero aquí, lo más valioso no está dentro, sino debajo. La gente pasa, se detiene, protesta, se besa bajo esas vigas, y en ese acto cotidiano la estructura se convierte en escenario de la vida, y la arquitectura en razón de ser.

Vigas David García-Manzanares Vázquez de Agredos 5 Perspectiva. Fuente AV
Perspectiva | Fuente: AV

Es por eso que sin vigas la arquitectura sería insoportable. Y no en el trivial sentido literal, sino porque las vigas son la encarnación de un acto de sostener que va más allá de lo estructural.

Tal vez por eso las vigas, aun cuando se ocultan, tienen un papel que va más allá de lo técnico y abarcan lo pedagógico: que lo que sostiene de verdad no siempre se ve; que la permanencia no está en lo que brilla, sino en lo que resiste; que la belleza de un espacio necesita un orden invisible que lo haga posible; que todo descansa en una firmeza previa, en una línea horizontal que mantiene el mundo en su sitio. Que toda ligereza -un techo flotando, una ventana sin marco, una habitación abierta- se apoya en una idea que nos sobrevuela.

Vigas David García-Manzanares Vázquez de Agredos 6 Boceto del espacio interior liberado. Fuente AV
Boceto del espacio interior liberado | Fuente: AV

Las vigas nos enseñan también que sostener no siempre significa cargar con todo el peso; a veces, significa distribuirlo, compartirlo, saber hacia dónde dirigirlo. Que la solidez no es sinónimo de rigidez, y que un soporte puede ser flexible en su función y aun así inquebrantable en su propósito.

Al final, la arquitectura, como la vida, se sostiene sobre gestos visibles y pensamientos ocultos. Las vigas pertenecen a este segundo grupo, y no necesitan ser nombradas, pero si faltan, todo lo demás empieza a tambalearse: solados, cerramientos, carpinterías, vínculos, acuerdos tácitos y promesas que no se anuncian pero que se cumplen. Porque, quizá, el verdadero soporte de nuestra memoria no sean los recuerdos grandilocuentes, sino esas líneas rectas y silenciosas que nos permiten habitar el mundo sin que todo se nos venga encima.

Vigas David García-Manzanares Vázquez de Agredos 7 Estructura en construcción. Fuente AV
Estructura en construcción | Fuente: AV

Sin vigas, la arquitectura sería insoportable. Y no por la ausencia de un cálculo estructural, sino por la pérdida de esa firmeza invisible que organiza el espacio, que le da dirección, que la protege del derrumbe físico y también del derrumbe moral. Porque la arquitectura ―y esto lo saben bien las vigas― se sostiene sobre todo por lo que nunca llegamos a ver y conocer, por lo qua habita a la sombra pero sin lo cual nada podría mantenerse en pie.

Notas:

1 John Holland Cazale (Revere, Massachusetts, 12 de agosto de 1935 – Nueva York, 13 de marzo de 1978) fue actor de cine y teatro estadounidense. Durante su corta carrera, actuó en cinco producciones cinematográficas en un periodo de siete años, todas ellas nominadas el Premio Óscar a la mejor película: El padrino (1972), La conversación (1974), El padrino II (1974), Tarde de perros (1975) y El cazador (1978). Mientras estudiaba actuación en el Boston College, comenzó a desarrollar el estilo que lo acompañó a lo largo de su carrera posterior, explorando los aspectos internos, las motivaciones y el trasfondo de sus personajes, y construyéndolos a partir del dolor. A menudo, el resultado eran personajes débiles, vulnerables o vacilantes, que podían ser trágicos y graciosos al mismo tiempo. Debido al enfoque y compromiso con su trabajo, llegó a ser descrito por sus colegas como “perfeccionista”, “meticuloso” y “maníaco”.

(…) Estaba trabajando en la obra Agamenón, de Joseph Papp, cuando se le diagnosticó cáncer de pulmón. A pesar de ello, aceptó un papel en el drama bélico El cazador. Falleció poco después de haber completado sus escenas a los 42 años de edad. En 2009, se estrenó el documental Descubriendo a John Cazale, que cuenta con entrevistas a cineastas y actores que trabajaron con él, incluyendo a Pacino, Coppola, Lumet, Meryl Streep y Robert De Niro, como también a una nueva generación de actores a quienes influenció, como Philip Seymour Hoffman y Steve Buscemi. Varios medios destacaron a Cazale como una figura influyente del cine de la década de 1970.

John Cazale (28 de junio de 2025). En Wikipedia Recuperado.

Edificio Impulso Verde, Concello de Lugo. El viaje de la madera

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El Edificio Impulso Verde de Lugo es hoy uno de los referentes más destacados de la construcción sostenible en Galicia. Concebido dentro del programa europeo LIFE Lugo+Biodinámico, este proyecto demuestra cómo la madera gallega, utilizada en soluciones estructurales avanzadas como el CLT y otras tipologías innovadoras, puede dar forma a edificios públicos de altas prestaciones ambientales.

Su diseño bioclimático, su baja huella de carbono y la apuesta por materiales locales lo convierten en un ejemplo real de arquitectura eficiente, circular y alineada con los retos climáticos actuales. Este vídeo nos acerca a su proceso, su impacto y el papel protagonista que la madera puede desempeñar en el futuro de nuestras ciudades, de la mano de Susana Penedo y Benigno Jáuregui, arquitectos del Concello de Lugo.

 

Policlínica Dental Pérez-Arroyo | David Hernández Arquitectura – Murillo Arquitectos

Policlínica Dental Pérez-Arroyo David Hernández Arquitectura - Murillo Arquitectos © Gabriel Gallegos 01_Exterior-01
Policlínica Dental Pérez-Arroyo | David Hernández Arquitectura – Murillo Arquitectos © Gabriel Gallegos

El círculo, inspirado en la morfología dental, se convierte en el hilo conductor del proyecto y en el lenguaje arquitectónico que traduce la práctica odontológica en espacio. Esta geometría orgánica, evocando la morfología esencial de los dientes en su vista superior, se despliega en volúmenes, luminarias, identidad corporativa así como detalles constructivos, generando una identidad coherente y única. Por ejemplo, los recortes circulares sobrantes del portón de acceso se transforman en un aplique mural retroiluminado.

Policlínica Dental Pérez-Arroyo David Hernández Arquitectura - Murillo Arquitectos 02_Planta
Policlínica Dental Pérez-Arroyo | David Hernández Arquitectura – Murillo Arquitectos | Planta

En el interior, la composición se organiza a partir de volúmenes circulares que suavizan los recorridos y redefinen los límites espaciales de la parte central de la planta. Estos elementos, revestidos en madera natural y chapa plegada microperforada, contrastan con la pureza de los planos blancos y la textura ligera de los cerramientos.

La elección de formas orgánicas centrales confronta con la organización más ortogonal del programa dental que se desarrolla en el perímetro. Esta franja responde a criterios funcionales y sanitarios, con circulaciones jerarquizadas que garantizan dobles recorridos: uno público, que conecta la ‘’zona pública’’ con los gabinetes, y otro interno, reservado al personal para el acceso rápido a higienes, esterilización y almacenes. Los gabinetes se disponen alineados, permitiendo una secuencia eficiente y ordenada que facilita la supervisión, la limpieza y la privacidad en las intervenciones. Esta estructura ortogonal optimiza la relación entre las áreas clínicas y los espacios de apoyo, mientras que el núcleo central curvo se convierte en un espacio de transición amable y de identidad.

Policlínica Dental Pérez-Arroyo David Hernández Arquitectura - Murillo Arquitectos © Gabriel Gallegos 10_Digonal
Policlínica Dental Pérez-Arroyo | David Hernández Arquitectura – Murillo Arquitectos © Gabriel Gallegos

En el exterior la fachada se abre al entorno urbano con un gesto sobrio y elegante. El uso de superficies limpias y transparencias invita a cruzar el umbral, donde la continuidad visual entre exterior- interior genera una atmósfera de calma. La fachada se realiza con la misma chapa microperforada utilizada en el interior, pero colocada en la franja superior, contraponiéndose al vacío del interior y estableciendo un juego de dualidad entre los espacios interior y exterior. El cuerpo inferior de la fachada se forra con un aplacado de chapa de acero inoxidable, que completa la composición y aporta solidez y contraste al conjunto.

La disposición circular de los espacios fomenta la fluidez y refuerza la idea de movimiento continuo. La iluminación, tanto natural como artificial, potencia la percepción de amplitud y refuerza la sensación de serenidad. Cada detalle, desde la recepción hasta las áreas de espera y consulta, está diseñado para generar confianza, confort y bienestar.

Policlínica Dental Pérez-Arroyo David Hernández Arquitectura - Murillo Arquitectos © Gabriel Gallegos 12_Sala-de-Espera
Policlínica Dental Pérez-Arroyo | David Hernández Arquitectura – Murillo Arquitectos © Gabriel Gallegos

Así, la clínica se configura como una representación arquitectónica del universo dental, donde la precisión de la forma y la suavidad de la curva transmiten confianza, excelencia y cercanía.

Obra Policlínica Dental Pérez-Arroyo
Autor: David Hernández Arquitectura y Murillo Arquitectos
Arquitecto(s) a cargo: David Hernández Martin y Sergio Murillo Moreno
Ubicación: Avenida Casado del Alisal Nº49 Pl00 Pt02 Palencia – 34001
Año finalización construcción: 2025
Superficie construida (m2): 212 m²
Ejecución de la Obra: Polcubor S.L
Fotografía: Gabriel Gallegos 
+ dhernandezarquitectura.es
+ murilloarquitectos.com

Arquitectura moderna y patrimonio histórico

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El presente texto realiza un recorrido por las nuevas intervenciones arquitectónicas en lugares consolidados con valor histórico. No se limita únicamente al debate sobre la restauración monumental y las nuevas intervenciones que se dio en los siglos XIX y XX, sino que se contemplan antecedentes desde el Renacimiento cuando nace para los historiadores el término «moderno». 

Arquitectura moderna y patrimonio histórico - Cristóbal Vallhonrat
Arquitectura moderna y patrimonio histórico | Cristóbal Vallhonrat

El texto entonces supone realizar un viaje cronológico —viaje que no hemos visto abordar anteriormente— por reconocidas obras destacadas en Europa, de manera que se muestre, tanto en los casos en los que se actuó con la fuerza de los nuevos lenguajes que contrastaban con la ciudad existente, como los que han tratado de asimilarse a ella desde la atención al ambiente y al contexto históricos, la diversidad final de las distintas formas que actúan en el devenir de la historia de la ciudad. Un asunto que siempre ha despertado una acusada sensibilidad social.

Cristóbal Vallhonrat Anduiza

Arquitecto por la Escuela de Madrid en 1977. Autor, con Andrés Perea, de proyectos y obras como la Biblioteca de Granada. Ha sido Director de Patrimonio Histórico de Alcalá de Henares, donde realizó numerosas obras como la Biblioteca Central Cardenal Cisneros. Entre 1992 y 1996 fue Subdirector General de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas de la Comunidad de Madrid. Premio Europa Nostra en 1994 por la rehabilitación del Colegio del Rey en Alcalá de Henares y Premio Madrid de Urbanismo en 1998, por el Plan Especial de Protección del Casco Histórico de Alcalá de Henares, con Carlos Ferrán. Miembro del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS-España) y de su Junta Directiva durante 9 años. Miembro experto del Comité Científico Internacional de Ciudades y Poblaciones Históricas (CIVVIH) del ICONOS. Ha sido coautor de los expedientes de Patrimonio Mundial de Alcalá de Henares y de Madrid en el área del Paseo del Prado y el Retiro. Autor de diversas exposiciones, publicaciones y conferencias en medios nacionales e internacionales y jurado de concursos de arquitectura y premios nacionales del Ministerio de Cultura. Ha sido profesor de la Escuela Contemporánea de Humanidades, del Máster de Patrimonio de la Universidad de Alcalá de Henares y del de la Universidad Europea de Madrid.

Berlage: Un corazón con freno y marcha alante* | José Ramón Hernández Correa

Ya que me he puesto a hablar de Berlage quiero rematar la faena contando algo que me impresiona y me produce emoción. Se trata de varias cosas, pero principalmente de lo difícil que es la arquitectura y de la fuerza y el coraje que hay que tener para llevarla a cabo. Y de la vejez y la esperanza.

Empecemos por hablar de Hendrik Enno van Gelder, el hombre necesario. Este archivero y después director de las colecciones de la ciudad de La Haya hizo campaña en 1912 para que el ayuntamiento construyera un museo que reuniera todas esas colecciones dispersas. Le llevó tiempo convencer a los gobernantes municipales, pero en 1918 ya había una comisión decidida a llevar a cabo la empresa.

La ubicación de ese museo ya estaba prevista en el plan urbanístico de Berlage, al lado del parque Zorgvliet. Un sitio muy hermoso, luminoso, tranquilo… Una delicia.

Y ya que Berlage había señalado ahí la ubicación de un museo, ¿a qué otro arquitecto se lo iban a encargar? Pues a él. En agosto de 1919 ya le estaban firmando el contrato, y en la primavera de 1920 ya estaban los diseños encima de la mesa de plenos del ayuntamiento: Planos, perspectivas y hasta una maqueta de yeso.

(Van Gelder, que al principio había pensado en otro arquitecto, en cuanto le encargaron el proyecto a Berlage se puso a trabajar con él con entusiasmo, y estaba muy satisfecho de la solución propuesta).

El edificio proyectado era muy interesante: Una planta en forma de rectángulo deformado, irregular, asimétrico, que abrazaba una lámina de agua. Era una disposición de espacios muy racional y regular, pero todas las alas giraban levemente, se desviaban de la estricta simetría. El emplazamiento era muy amplio y no había ningún impedimento para utilizar ángulos rectos. No era la forma del solar, sino el gusto de «dejar correr la mano» lo que había producido esos ángulos. Un punto de frivolidad, pero en definitiva se lograba un acuerdo muy bueno entre la necesaria independencia de algunas piezas y su relación en un todo armónico.

Berlage Un corazón con freno y marcha alante José Ramón Hernández Correa Museo Municipal (Geemente Museum) de La Haya. Primera versión, 1919-20. Planta baja y 1
(Izq)Museo Municipal (Geemente Museum) de La Haya. Primera versión, 1919-20. Planta baja.
(Drecha) Museo Municipal (Geemente Museum) de La Haya. Primera versión, 1919-20. Planta primera.

En mi opinión las plantas son muy sencillas y correctas, con los espacios bien estructurados. Y, por lo que veo en la perspectiva del interior del vestíbulo de ingreso, los huecos y adornos seguían una línea que yo llamaría «art nouveau duro«, a base de quiebros y recortes ortogonales en lugar de las curvas delicuescentes del «art nouveau ortodoxo«. Pero en estos regustos por la ortogonalidad no se puede apreciar ninguna influencia de De Stijl, que en esa época estaba en su primera fase y ya se hacía oír, y eso que estoy seguro de que Berlage seguía al grupo con el interés y la curiosidad (pero también la distancia) de un padre o un abuelo.

Berlage propuso la estructura de hormigón armado, como venía haciendo en esta última etapa de su trabajo y de su vida, lo cual es un gesto de fe en el progreso y de ganas de experimentar, llamativo a su edad.1 (El vestíbulo quedaba cubierto por una cúpula de hormigón  armado aligerada por cuarterones; es decir, una cúpula formada por nervios paralelos y meridianos de hormigón armado).

La comisión municipal aprobó el proyecto en junio de 1920 y lo expuso al final de ese año y al comienzo del siguiente. Provocó reacciones a favor y en contra (como todo, como siempre).

En octubre de 1921 el comité consultivo para el museo dictaminó que tenía un tamaño muy grande y que había que reconsiderarlo todo.

Van Gelder sabía mejor que nadie lo extensas que eran las colecciones a exponer, y tenía muy claras las ideas de lo que tenía que ser un museo moderno, que no sólo exponía obras, sino que tenía que alojar todo tipo de actividades culturales. El dictamen del comité le sentó como un tiro. El tamaño no era excesivo en absoluto. Era justo lo que necesitaba la ciudad.

Todo se paralizó, y se invitó a los directores de los museos de Hamburgo y de Fránkfurt a que estudiaran el proyecto y dieran su dictamen. Estaban ya en noviembre de 1922. El de Hamburgo fue favorable y el de Fránkfurt desfavorable. Siguió la parálisis.

Tras evaluar el posible presupuesto, la decisión ejecutiva se aplazó sine die en 1923.

En 1927 Van Gelder amenazó con dimitir y el ayuntamiento reconsideró el asunto. En diciembre volvieron a llamar a Berlage, que ya tenía setenta y un años, y le pidieron otro proyecto más pequeño, pero que previera futuras ampliaciones.

Berlage volvió a empezar a una edad en la que ya debería de llevar bastantes años jubilado, e hizo la que es a mi juicio su mejor obra.

Museo Municipal (Geemente Museum) de La Haya. Segunda versión, 1928-35. Planta baja y primera
(Izq) Museo Municipal (Geemente Museum) de La Haya. Segunda versión, 1928-35. Planta baja.
(Drecha) Museo Municipal (Geemente Museum) de La Haya. Segunda versión, 1928-35. Planta primera.
Estudio del recorrido.

El anteproyecto fue aprobado en febrero de 1928, el proyecto de ejecución estuvo listo en junio de 1929 y las obras comenzaron en mayo de 1931.

Berlage murió en agosto de 1934 allí, en La Haya, a la edad de setenta y ocho años, y las obras se terminaron unos meses después2: en mayo de 1935 (veintitrés años después de que Van Gelder comenzara su campaña y su aventura por el museo).

Museo Municipal (Geemente Museum) de La Haya. Estado actual © Ana Moreno
Museo Municipal (Geemente Museum) de La Haya. Estado actual © Ana Moreno

Si nos fijamos en la planta, vemos que ya es completamente ortogonal y ha perdido la «gracia» que tenía la versión anterior, pero ha ganado rigor y sencillez. (Es tan sencilla que vemos sala, sala, sala, pasillo, sala…).

Museo Municipal (Geemente Museum) de La Haya. Estado actual © Ana Moreno
Museo Municipal (Geemente Museum) de La Haya. Estado actual © Ana Moreno

Sin embargo el recorrido de los visitantes está muy bien estructurado y es todo muy fácil y directo.

El lenguaje formal del edificio es dual e incluso esquizofrénico: Un exterior de ladrillo con remates de cobre y carpinterías y caligrafías «románticas» (un tanto postwrightianas pasadas por el filtro de la rigidez ortogonal y las maclas de una forma vagamente similar a la de Dudok, y -entiéndase como se quiera- muy «holandés»), y un interior blanco, aséptico, hospitalario, con líneas decorativas de azulejo de color, ahora ya sí bastante Stijl de la primera época.

Museo Municipal (Geemente Museum) de La Haya. Estado actual © Ana Moreno

Y, para colmo, una gozosa justicia poética hizo que este museo acabara siendo uno de los más grandes templos del arte de De Stijl, un lugar imprescindible para quienes amamos ese movimiento, que podemos ver en sus salas muchas de las mejores obras de sus miembros. Así que el remoto abuelo indirecto del grupo acabó diseñando el museo donde hoy lo gozamos.

Museo Municipal (Geemente Museum) de La Haya. Estado actual © Ana Moreno

Todo lo que llevo dicho, no sólo en esta entrada, sino también en la anterior, es una mera introducción al párrafo que sigue, que es el que verdaderamente yo quería escribir:

Suele decirse (y yo también lo asumo) que pasada cierta edad uno ya no puede hacer nada nuevo, sino tan solo repetir lo que ya ha hecho. Puede introducir variantes, pero no hará nunca nada realmente nuevo. Es decir: los viejos sobran y estorban (sobramos y estorbamos); se anclan al pasado y al grito de «esto se ha hecho siempre así» ni progresan ni dejan progresar. Pues bien, Berlage nos demuestra que eso es mentira. Berlage y Van Gelder nos demuestran que un sueño puede estamparse contra una muralla, y contra dos y contra tres, pero hay que saber esperar y trabajar sin perder jamás la esperanza -no solo la esperanza: el entusiasmo-, y que cuando uno empieza una empresa a los sesenta y tres años, a punto ya de despedirse de todo y de renunciar a todo, no renuncia a nada ni se despide de nada, y pasan los años, y termina su sesentena y empieza la setentena y sigue peleando, y le obligan a abandonar un sueño, a renunciar a él, y agarra otro más modesto, más constreñido. Y hace de esa necesidad virtud y ese nuevo sueño es más joven, más ilusionante y más poderoso que el anterior. Y uno rebasa la curva final de su vida y corre ya a lo largo de la recta definitiva, y viendo que está llegando a la meta entrega el testigo, presenta el brillante expediente sin tacha, se adecenta el tipo, se atusa las barbas y muere. Muere entregando al mundo su última obra, su mejor obra, para que todos vayamos a verla y digamos en silencio:

«Gracias, amigo».

¿Dije que Berlage era mediocre? Soy un gilipollas.

Notas:

1 En 1919 Berlage tenía sesenta y tres años, una edad en la que normalmente uno está más que anclado y afianzado en lo que conoce y no se lanza a probar cosas nuevas. Además, en esa época el hormigón armado era aún un material poco frecuente en arquitectura, muy audaz incluso para los más jóvenes.
2 A su admirado Wright le ocurriría lo mismo veinticinco años después: Moriría a punto de ver terminado su gran museo.
3 Al nombrarla al principio he puesto un enlace a su blog Fragmentos del Cosmos, que no actualiza desde 2011. A ver si se le cae la cara de vergüenza y nos pone algo nuevo.
(*).- La palabra «alante» no está recogida en el DRAE, pero a estas alturas a mí ya me da lo mismo. Nunca digo «marcha adelante» («Vamos, tira marcha adelante«). Si no estáis de acuerdo, iros con vuestras quejas a la RAE.
(**).- Me entero de que hoy es el día del abuelo. Pues mira tú por dónde.

A Ana Moreno, por las fotos,
a Jaume Prat, por no estar de acuerdo,
y a Emilio, por el último párrafo.

Anthony Minghela. Arquitectos y cineastas | Jorge Gorostiza

Anthony Minghela. Arquitectos y cineastas Jorge Gorostiza entrevista
Anthony Minghela. Arquitectos y cineastas

Hace más de diez años comencé a publicar una serie titulada Arquitectos y cineastas, con textos de cineastas que relacionaban la realización de una película con la construcción de un edificio, en ella fui publicando algunos textos de directores, como Woody Allen, Ingmar Bergman, Valerian Borowczyk, René Clair, Fernando Colomo, Luigi Comencini, Dziga Vertov, John Ford, José Luis García Sánchez, Amos Gitai, Peter Greenaway, Abbas Kiarostami, Raúl Ruiz y John Sayles, así como de la actriz Viola Dana, y el ensayista Sigfried Giedion.

Ayer encontré un conjunto de entrevistas con Anthony Minghela entre ellas, hay una en la que habla sobre este tema, desde la escritura del guion, declarando:

«Como guionista, como sé que estoy dirigiendo mis propias películas, incluyo cada vez menos información en el guion, porque no la considero necesaria. Siento que estoy diseñando un edificio al escribir un guion. Solo estoy imaginando una película en lugar de un edificio. La obligación del arquitecto es trabajar en un espacio y hacerlo dentro de las limitaciones del planeamiento. Cuando escribo, imagino una película de la misma manera que un arquitecto imagina un edificio funcional».

Minghela además se refiere a la relación de la arquitectura con la escritura de obras teatrales:

«Seguía escribiendo, a veces literalmente, pero metafóricamente durante todo el proceso. Eso es algo que entendí como profesor de obras de teatro, que escribir para el teatro es arquitectónico. Los escritores de teatro son arquitectos dramáticos. No le están dando palabras a la gente para que las diga, están creando una puesta en escena».

Es curioso que ya en el 2009, había publicado una entrada sobre la escritura de guiones y la construcción de una edificación, porque, como he escrito en otras ocasiones; «las relaciones entre arquitectura, cine y ciudad son variadas e inagotables».

Tejas Verea y el COAG premian las cubiertas que respetan el entorno y revalorizan el patrimonio en sus premios de arquitectura

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La empresa Tejas Verea y el Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia (COAG) entregaron esta mañana en Sobrado dos Monxes los Premios Internacionales de Arquitectura Cubiertas Tejas Verea. En la segunda edición de estos premios se distinguieron cuatro proyectos por su ejecución técnica, adaptación a su entorno y por aplicar nuevos usos de las tejas cerámicas.

Tejas Verea y el COAG premian las cubiertas que respetan el entorno y revalorizan el patrimonio en sus premios de arquitectura
Tejas Verea y el COAG premian las cubiertas que respetan el entorno y revalorizan el patrimonio en sus premios de arquitectura

El certamen, que duplicó el número de candidaturas recibidas con respecto a su primera edición, se dirigió a profesionales de arquitectura con el objetivo de distinguir proyectos de cubierta inclinada con teja cerámica Verea finalizados entre 2021 y 2024. El director comercial de Tejas Verea, Manuel Verea, destacó la variedad y calidad de los proyectos recibidos,

“que han apostado por la teja cerámica como aliada de la sostenibilidad, la conservación histórica y la calidad constructiva”.

En la categoría Gama Eternal el proyecto premiado fueron los Refuxos de Porto Quilmas en Carnota (A Coruña), obra de los arquitectos Francisco Xabier Liñares y Alfonso Salgado Suárez, de Salgado e Liñares Arquitectos.

Los galardones reconocieron cuatro proyectos por su calidad técnica, integración en el entorno y uso innovador de la teja cerámica, en una edición que duplicó el número de candidaturas respecto a la primera convocatoria.

En la categoría Gama Clásica el jurado declaró el premio ex aequo, otorgándolo a dos proyectos que compartieron el galardón: Villa Carolina en Cariño, (A Coruña), del arquitecto Jorge Juan Cao, y la rehabilitación de la cubierta de la Catedral de Ciudad Rodrigo (Salamanca), diseñada por Emilio Sánchez Gil, Fernando Sánchez Cuadrado y Emilio Sánchez Cuadrado del estudio Sánchez Gil Arquitectos.

Por primera vez, se incluyó una mención especial para nuevos usos de las tejas cerámicas en diseño, señaléctica y revestimientos verticales, que recayó en la señalización del Centro de Hidroterapia Spasinho en Outes, de Ricardo Tubío y Xabier Rilo, de Cenlitros Sociedade Cooperativa Galega.

Los premiados recibieron de manos del decano del COAG, Luciano González Alfaya y del equipo de Tejas Verea, premios por valor de 3.000 euros en la categoría de Gama Eternal, 1.500 euros para cada premiado de la Gama Clásica y una mención en el caso de la categoría de nuevos usos de las tejas. Recibieron también una figura conmemorativa que recuerda los orígenes del oficio de la elaboración de las tejas, un ‘cabaqueiro’ o tejero tradicional gallego.

En la entrega de premios, que tuvo lugar en la casa rural Abeiro da Loba de Sobrado, participaron María Encarnación Díaz Rivas, directora xeral de Urbanismo y José Luis Gil Pita, vocal de la Junta de Gobierno del COAG y miembro del jurado. Al finalizar la entrega de premios, tuvo lugar un house tour dirigido por Luciano González y Miguel Estévez, arquitectos responsables de la rehabilitación de Abeiro da Loba.

Refugios en Porto Quilmas | Salgado e Liñares arquitectos
Refugios en Porto Quilmas | Salgado e Liñares arquitectos
CATEGORÍA GAMA ETERNAL

Arquitecturas que miran al horizonte: los Refuxos de Porto Quilmas

Conjunto de 7 cabañas o ‘refuxos’ situados en el puerto natural de Quilmas (Carnota, A Coruña), obra de Salgado e Liñares Arquitectos y fraguado como un eco de las primeras casetas tradicionales de pescadores, viejos refugios de cubierta a dos aguas, que ahora se elevan para mirar al horizonte.

El jurado valoró el alto nivel de calidad de la cubierta, en la que se emplearon todas las piezas especiales que la teja Marsella de la Gama Eternal ofrece. La instalación de la teja es totalmente en seco (sin uso de morteros), sobre una estructura de rastreles e impermeabilización mediante lámina impermeable transpirable.

Refugios en Porto Quilmas | Salgado e Liñares arquitectos
Refugios en Porto Quilmas | Salgado e Liñares arquitectos | Planimetría
CATEGORÍA GAMA CLÁSICA

Una vivienda integrada en el paisaje rural de Cariño: Villa Carolina

Vivienda diseñada por el arquitecto Jorge Juan Cao Abad como villa de recreo integrada en el rural y situada en Cariño (A Coruña), en un promontorio abierto a la ría de Ortigueira.

Tejas Verea y el COAG premian las cubiertas que respetan el entorno y revalorizan el patrimonio en sus premios de arquitectura Villa-Carolina-04
Villa Carolina | Jorge Juan Cao Abad

La cubierta se diseñó como la quinta fachada de la casa, la principal desde la carretera. Para resolverla se utilizó una cubierta a dos aguas de teja curva que la integra con edificaciones vecinas, fundiéndola tanto con el entorno construido como con el medio natural próximo.

Destaca la relación entre la cubierta a dos aguas y la estancia que techa: a través de la geometría de las vigas pared que soportan el encofrado de la cubierta, se pauta y equilibra su direccionalidad aprovechando un pequeño altillo para almacenaje.

Tejas Verea y el COAG premian las cubiertas que respetan el entorno y revalorizan el patrimonio en sus premios de arquitectura Villa-Carolina-Planimetria
Villa Carolina | Jorge Juan Cao Abad

El jurado valoró la cuidada ejecución de la cubierta, instalada según el Verea System y la integración del proyecto en el entorno.

Una compleja rehabilitación de cubiertas históricas: Catedral de Ciudad Rodrigo

El proyecto de rehabilitación de las cubiertas de la sacristía de la Catedral de Ciudad Rodrigo (Salamanca), con gran complejidad histórica y constructiva, fue diseñado por Emilio Sánchez Gil, Fernando Sánchez Cuadrado y Emilio Sánchez Cuadrado, de Sánchez Gil Arquitectos.

Cubiertas de la Sacristía de la Catedral de Ciudad Rodrigo | Sánchez Gil Arquitectos
Cubiertas de la Sacristía de la Catedral de Ciudad Rodrigo | Sánchez Gil Arquitectos

La intervención aseguró la estabilidad y estanqueidad de la cubierta y la puesta en valor del conjunto, de manera que permite la visita turística para redescubrir la riqueza histórica del edificio. Para ello se planteó una nueva solución constructiva que mantuvo la geometría exterior original de la envolvente pero en la que se despejó el espacio situado bajo la misma potenciando la contemplación de las cubiertas originales de piedra de la catedral románica.

El jurado valoró la solución constructiva de la cubierta mediante rastreles de madera y teja talón Verea, que mejora las prestaciones y reduce el mantenimiento; y la dificultad de ejecución del proyecto, al emplear teja “vieja” recuperada como teja cobija.

Cubiertas de la Sacristía de la Catedral de Ciudad Rodrigo | Sánchez Gil Arquitectos | Planimetría
Cubiertas de la Sacristía de la Catedral de Ciudad Rodrigo | Sánchez Gil Arquitectos | Planimetría
MENCIÓN NUEVOS USOS DE LAS TEJAS CERÁMICAS

Innovación con identidad: Señalización del centro de hidroterapia Spaşinho

Spaşinho es un centro de hidroterapia situado en la desembocadura del río Tambre, en Outes (A Coruña). Cuenta con un circuito termal distribuido en diferentes inmuebles y espacios conectados mediante un itinerario predeterminado.

Señalización del centro de hidroterapia Spasinho, Cabaniñas do Bosque Cenlitros Sociedade Cooperativa Galega
Señalización del centro de hidroterapia Spasinho, Cabaniñas do Bosque | Cenlitros Sociedade Cooperativa Galega

Para la señalización exterior del complejo y las diferentes estaciones del circuito termal, los diseñadores Ricardo Tubío y Xabier Rilo, de Cenlitros Sociedade Cooperativa Galega, diseñaron como soporte de información la teja plana de la Gama Eternal de Verea, incorporada con una fijación mecánica sin necesidad del uso de pegatinas. Los diseñadores apostaron por la cerámica como solución atemporal que convive desde tiempos inmemoriales entre piedra o la madera e históricamente vinculada al agua.

Por su parte, la gráfica insertada en las tejas se grabó mediante chorreo de arena a presión y luego pintado el bajo relieve en blanco. El color terroso y acabado mate de las tejas añadieron un aspecto natural y una gran capacidad de integración en los espacios.

Señalización del centro de hidroterapia Spasinho, Cabaniñas do Bosque | Cenlitros Sociedade Cooperativa Galega
Señalización del centro de hidroterapia Spasinho, Cabaniñas do Bosque | Cenlitros Sociedade Cooperativa Galega | Planimetría

El jurado apreció el diseño y desarrollo de anclajes específicos para la teja plana, que se adaptaron para ser aplicables sin adhesivos tanto en la fijación a techo, a pared y sobre lateral izquierdo y derecho de la teja, lo que añadió dificultad al proyecto.

Lise Meitner Square: La plaza que nunca debió existir | BOARD (Bureau of Architecture, Research, and Design) – STAR – strategies + architecture

Una plaza nacida de desafíos técnicos

Lise Meitner Square forma parte del proyecto experimental de vivienda START en Ivry-sur-Seine, en el Gran París, compuesto por cinco edificios residenciales. Y, sin embargo, esta plaza no estaba destinada a existir. Su creación requirió superar importantes limitaciones ligadas a dos pozos geotérmicos de 1.500 metros de profundidad situados en el lugar, que proporcionan calefacción a gran parte de la ciudad y que, en un principio, exigían una zona vallada, impermeable e inaccesible.

Lise Meitner Square The Square That Was Never Meant to Exist BOARD - STAR – strategies + architecture 1
Lise Meitner Square: La plaza que nunca debió existir | BOARD (Bureau of Architecture, Research, and Design) – STAR – strategies + architecture © STAR strategies + architecture

Una solución así habría comprometido seriamente la calidad de vida de las cerca de 300 familias que viven en START-Ivry. Actualmente, la energía geotérmica es, junto con la solar y la eólica, una de las fuentes renovables más utilizadas en contextos urbanos. Tras extensas negociaciones con el operador geotérmico, transformamos una limitación técnica en un recurso urbano con sentido: un espacio público de 2.600 m².

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Lise Meitner Square: La plaza que nunca debió existir | BOARD (Bureau of Architecture, Research, and Design) – STAR – strategies + architecture ©STAR-BOARD
De la restricción al regalo urbano

Aunque moldeada por las restricciones, Lise Meitner Square terminó convirtiéndose en un regalo para el barrio: un espacio público plenamente abierto e inclusivo. Ocupa un lugar privilegiado frente al río Sena, a solo 400 metros del futuro Parc-de-la-Confluence, en el corazón de la zona de renovación urbana ZAC Ivry-Confluences.

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Lise Meitner Square: La plaza que nunca debió existir | BOARD (Bureau of Architecture, Research, and Design) – STAR – strategies + architecture © STAR-BOARD

El diseño pone de relieve el sistema geotérmico en su centro, mientras que los materiales responden a estrictas exigencias de mantenimiento, y la paleta cromática se alinea con el proyecto START-Ivry. Su forma triangular la conecta con los espacios públicos vecinos, mientras que dos nuevos pasajes peatonales atraviesan los basamentos de los edificios, enlazando la plaza con la avenida principal y enmarcando vistas hacia el icónico puente atirantado sobre el Sena.

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Lise Meitner Square: La plaza que nunca debió existir | BOARD (Bureau of Architecture, Research, and Design) – STAR – strategies + architecture © STAR-BOARD

Debido a las limitaciones de mantenimiento de los pozos geotérmicos, se prohibieron las plantaciones y el mobiliario fijo, y la mayor parte de la superficie debía permanecer impermeable y extremadamente robusta para soportar vehículos pesados de mantenimiento. Además, como la plaza no estaba prevista inicialmente, no existía presupuesto asignado para su construcción. Sin embargo, mediante una estrecha colaboración con el arquitecto del proyecto START-Ivry, logramos asegurar la financiación necesaria para hacerla realidad.

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Una nueva forma de reindustrialización urbana

Pocos habrían anticipado un retorno de la industria a las ciudades occidentales décadas después de la desindustrialización. En los últimos cuarenta años, gran parte de esta capacidad industrial —especialmente la manufactura pesada— ha sido desmantelada o trasladada. Sin embargo, los recientes esfuerzos por combatir el cambio climático han reintroducido ciertos componentes industriales, como los pozos geotérmicos, en el tejido urbano.

Lise Meitner Square: La plaza que nunca debió existir | BOARD (Bureau of Architecture, Research, and Design) – STAR – strategies + architecture © STAR strategies + architecture

A medida que la producción de energía renovable se integra cada vez más en los barrios, arquitectos y urbanistas enfrentan crecientes desafíos para incorporar estos sistemas sin comprometer la calidad del espacio público. Puede hablarse de una reindustrialización parcial de Occidente, un fenómeno que acompaña la ambición contemporánea de muchos países occidentales de “revitalizar y reindustrializar”, según expresa el discurso político francés. Lise Meitner Square encarna esta nueva forma de reindustrialización urbana, donde la infraestructura energética y la vida pública coexisten en un mismo paisaje.

De infraestructura a espacio público

La existencia de Lise Meitner Square expresa un cambio más amplio en el diseño urbano contemporáneo: la transformación de infraestructuras técnicas en espacios públicos. Aquí, los mecanismos tradicionalmente ocultos de la ciudad —energía, accesos, mantenimiento— se vuelven visibles y significativos en la vida colectiva. Este enfoque guio el proceso de diseño, estructurado en torno a tres temas centrales: la energía geotérmica, los cuatro recorridos y las tres “zonas”. Juntos traducen la necesidad técnica en identidad espacial y experiencia cotidiana, mostrando cómo una limitación infraestructural puede convertirse en fuente de generosidad cívica.

Lise Meitner Square: La plaza que nunca debió existir | BOARD (Bureau of Architecture, Research, and Design) – STAR – strategies + architecture © STAR-BOARD
La energía geotérmica

El primero y más definitorio de los temas es la energía geotérmica. La disposición de la plaza —y en particular su perímetro de seguridad—, habitualmente percibida como una limitación técnica, se convierte aquí en el elemento central del proyecto. Se materializa mediante un anillo de asfalto naranja que traza la forma oval característica de la plaza.

Lise Meitner Square: La plaza que nunca debió existir | BOARD (Bureau of Architecture, Research, and Design) – STAR – strategies + architecture © STAR-BOARD

En el centro, una amplia superficie de asfalto negro se dinamiza mediante tres marcajes aplicados con pintura especializada de alto contraste, similar a la utilizada para pasos peatonales: duradera, legible y adecuada a las exigencias de mantenimiento. Cada uno cumple un rol visual y simbólico, transformando la superficie técnica en un campo de signos.

  1. El “Súper-Cebra”: una alfombra continua de franjas que atraviesa el sector noroeste. Este elemento gráfico subraya el carácter peatonal de la plaza y vincula visualmente la torre exenta con las otras cuatro torres del conjunto arquitectónico. Integra tres escalones, una cuneta de hormigón y elementos de accesibilidad como contrahuellas en contraste y bandas táctiles.

  2. El “Mini-Plan Maestro”: reproduce en el pavimento la huella de los cinco edificios emblemáticos de START-Ivry. Orientado como en el proyecto real y dibujado a una escala aproximada de 1:30, invita a leer la arquitectura in situ, fomentando la legibilidad espacial y reforzando el sentido de identidad entre residentes y visitantes.

  3. La “Cita”: inscribe un fragmento de la escritora y antropóloga Françoise Héritier (1933–2017), extraído de su libro Le Sel de la vie (2012):

    “Respirer l’odeur secrète du goudron et de la mer dans les cheveux de la personne qu’on aime…”(“Respirar el olor secreto del alquitrán y del mar en el cabello de la persona que se ama…”).

    Aporta una dimensión poética al óvalo negro.

Lise Meitner Square: La plaza que nunca debió existir | BOARD (Bureau of Architecture, Research, and Design) – STAR – strategies + architecture © Nicolas Grosmond
Los cuatro recorridos

El segundo tema comprende cuatro recorridos que estructuran el movimiento y los accesos a través de la plaza.

Dos nuevos pasajes peatonales atraviesan los basamentos de los edificios, conectando la avenida principal con la plaza. El pasaje norte abre una vista hacia el icónico puente peatonal atirantado sobre el Sena. Ambos están pavimentados con hormigón desactivado beige y flanqueados por cinco bancos, cada uno evocando la huella de uno de los cinco edificios circundantes e integrando iluminación.

Un tercer recorrido bordea la plaza por el sur: una franja de seis metros de hormigón cepillado, resistente y de apariencia casi vial. Permite el acceso de vehículos de mantenimiento y reparto. Bolardos retráctiles regulan la entrada, y su textura rugosa sugiere una velocidad reducida.

Un cuarto recorrido, también en hormigón desactivado, discurre por el borde norte de la plaza, enmarcándola contra la fachada del edificio adyacente.

Las tres “zonas”

El tercer tema aborda tres áreas circulares concebidas como espacios de uso flexible —deporte, ejercicio, terrazas de café u otras actividades—, cada una materializada mediante un tratamiento superficial distinto: superficie blanda roja, hormigón desactivado beige y césped bajo.

La superficie restante se planta con gramíneas y vivaces de altura media, aunque la vegetación en torno a estas zonas aún está en proceso de completarse.

De acuerdo con las limitaciones geotérmicas, las plantas deben mantenerse entre 50 cm y 1 metro de altura según la estación. La paleta vegetal incluye gramíneas perennes como Stipa, Festuca y Deschampsia. Acentos azules proceden de avenas ornamentales, mientras que espiguillas verdes y púrpuras salpican suavemente el espacio. Estas plantas ligeras y cambiantes crean una experiencia sensorial relajante en toda la plaza.

Durante el verano, las gramíneas forman un paisaje contemplativo y florido que atrae abejas, mariposas, aves y pequeños animales. Este ecosistema natural se complementa con elementos para la biodiversidad como troncos perforados, piedras ligeras, montículos de arena y cajas nido para distintas especies.

Mobiliario urbano e iluminación

Debido a la prohibición de instalar mobiliario fijo en la plaza por las restricciones geotérmicas, los elementos situados en el corazón de la manzana —equipamiento deportivo y sillas— son fácilmente desmontables. El equipamiento deportivo se sitúa en dos de las zonas circulares, mientras que las sillas se ubican en la parte norte. Combinan metal coloreado —acorde a la paleta del proyecto— y madera, y sus orientaciones alternas crean pequeños grupos de dos o tres asientos.

Los cabezales de los pozos geotérmicos, que deben estar protegidos del tráfico, están rodeados de protectores de acero galvanizado hechos a medida, que también pueden utilizarse para ejercicios de fitness.

La iluminación de Lise Meitner Square se compone de dos tipos:

Iluminación alta, con mástiles de cinco metros equipados con luminarias regulables que cubren áreas de unos 20 metros de radio.
Iluminación baja, con mástiles de 2,5 metros colocados cada cinco metros a lo largo de los pasajes y del recorrido frente a una de las torres, reforzando la legibilidad de estos itinerarios.

Lise Meitner Square: La plaza que nunca debió existir | BOARD (Bureau of Architecture, Research, and Design) – STAR – strategies + architecture © Cortesía de un residente local

Obra: Plaza Lise Meitner
Autor: Bernd Upmeyer, Efrain Perez del Barrio (BOARD), Beatriz Ramo (STAR strategies + architecture)
Emplazamiento: Plaza pública en Ivry-sur-Seine, Gran París (Francia)
Año: 2025
Superficie: 2.600 m²
+ st-ar.nl
+ b-o-a-r-d.nl

¿Qué edificio es este? Un libro de adivinanzas sobre arquitectura

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Una introducción lúdica al diseño y la arquitectura con escenas detalladas en corte transversal de diez edificios cotidianos, que incluye un juego interactivo de adivinanzas.

¿Qué edificio es este Un libro de adivinanzas sobre arquitectura Rebecca Donnelly Jocelyn Cho
¿Qué edificio es este Un libro de adivinanzas sobre arquitectura | Rebecca Donnelly y Jocelyn Cho

¿Qué edificio es este?, un encantador primer libro de arquitectura para niños de 5 a 8 años. Los jóvenes lectores descubrirán cómo los arquitectos diseñan edificios cotidianos —desde planetarios y supermercados hasta aeropuertos y acuarios— para que respondan de la mejor manera a las necesidades de sus usuarios.

Planteado como un juego de adivinanzas, ¿Qué edificio es este? ofrece pistas que invitan a los lectores a deducir qué tipo de edificio se necesita en 10 escenarios diferentes. Cada edificio se presenta a través de un conjunto de necesidades que deben cumplirse, y los lectores intentan adivinar antes de pasar la página y descubrir una vibrante ilustración en corte transversal del edificio en cuestión.

Por ejemplo:

¿qué edificio necesitan los estudiantes y maestros para aprender sobre ciencia, historia y arte? ¡Una escuela!

Las respuestas se revelan en espectaculares ilustraciones repletas de detalles. Un papel cuadriculado estilizado sirve como fondo perfecto para dibujos y recuadros de texto, de modo que los pequeños aspirantes a arquitectos se sumerjan por completo en el proceso creativo.

El libro comienza con una introducción cautivadora que anima a los niños a cuestionar su entorno y a observar los edificios y ambientes cotidianos con curiosidad. El libro contiene divertidas búsquedas en sus páginas, asegurando que los pequeños se mantengan atentos y entretenidos. Los lectores notarán a un arquitecto con chaleco amarillo escondido en cada edificio, junto con muchos otros detalles por descubrir: mascotas traviesas, ideas que traman escapar de la biblioteca, personas-flor comprando miel en el supermercado, y mucho más.

Un glosario de términos arquitectónicos cierra el libro y ofrece explicaciones accesibles para los niños que quizás no estén familiarizados con ciertos conceptos. Las ilustraciones llamativas y minuciosamente detalladas de la artista Jocelyn Cho hacen que cada edificio cobre vida en la página. La autora Rebecca Donnelly recurre a su amplia experiencia como escritora de más de 30 libros infantiles —incluido uno reconocido como Mejor Libro de 2023 por School Library Journal— para ofrecer un texto informativo pero lleno de fantasía, que señala con ingenio las características arquitectónicas y de diseño de cada construcción.

Al presentar la imaginación como la herramienta principal del arquitecto, ¿Qué edificio es este? inspira a los jóvenes lectores a ver un mundo lleno de posibilidades creativas.

EDIFICIOS DESTACADOS
  • Escuela
  • Museo
  • Planetario
  • Centro comercial
  • Panadería
  • Aeropuerto
  • Supermercado
  • Clínica veterinaria
  • Acuario
  • Biblioteca
Rebecca Donnelly

Es autora de más de 30 libros infantiles, incluido How to Stage a Catastrophe, seleccionado por Indies Introduce/Kids’ Indie Next. Su libro de no ficción Total Garbage: A Messy Dive into Trash, Waste, and Our World fue elegido como uno de los Mejores Libros de 2023 por School Library Journal.

Jocelyn Cho

Es una ilustradora que vive en San Francisco cuyo trabajo abarca una amplia gama de publicaciones, incluidos libros de texto escolares, portadas de novelas y revistas como The Hollywood Reporter. Este es su primer libro infantil

PHAIDON

Phaidon es líder editorial global de las artes creativas con más de 1.500 títulos en catálogo. Trabajamos con los artistas, chefs, escritores y pensadores más influyentes del mundo para producir libros innovadores sobre arte, fotografía, diseño, arquitectura, moda, comida y viajes, además de libros ilustrados para niños. Phaidon tiene sus sedes en Londres y Nueva York.

Lo cabal y lo sutil | Sergio de Miguel

Lo cabal y lo sutil Sergio de Miguel Roland Barthes. (Ulf Anderesen)
Roland Barthes © Ulf Anderesen

Cuando Barthes elevó su análisis filosófico y existencial de la fotografía a una perspicaz interpretación de toda imagen, logró establecer categorías perceptivas tan claras como evocadoras. Acertó a diferenciar el studium, el saber manifiesto, la implicación cultural, intelectual y social, el trasfondo compartido que da forma y sentido a lo general, del punctum, ese pulso conmovedor de lo excepcional, de carácter incisivo y singular, que marca el matiz espontáneo y subjetivo de la reacción afectiva. Descubriendo así que toda imagen mantiene un vínculo oculto con el inconsciente al situar al espectador ante los límites difusos de su propia experiencia, logrando despertar las inexpresables representaciones de lo instintivo. Cada captura reúne presencias ausentes, activa recuerdos y deseos, y deja una vibrante sensación del paso del tiempo. Todo fragmento visual produce el estremecimiento de intercalar momentos.

Por estar hecha de tiempo, la arquitectura también ronda lo inexplicable. En su experiencia y percepción nos valemos de procedimientos físicos, ciertamente sensoriales y externos, pero también de profundos mecanismos químicos, internos y reactivos. Encontramos fácilmente aquello que lo hace completo, normativo, explícito, público, reconocible y regulado; lo que se comparte, analiza y explica colectivamente, lo que expresa el totalizador orden racional. La interpretación consciente y crítica, basada en nuestra comprensión del mundo. Pero a su vez nos afecta decisivamente el matiz, la delicadeza inesperada, la sorpresa latente, la marca singular, el puntual impacto emotivo que escapa a la lógica provocando una experiencia única y personal. Nos detenemos en todo aquel detalle que atrae la atención de manera particular, sin apenas necesidad de establecer un análisis consciente. En ese excepcional elemento que incita y provoca una respuesta instantánea y emocional. Pudiendo llegar a ser algo aparentemente intrascendente, pero que siempre alberga la capacidad de alterar nuestros códigos de interpretación.

Cabría pensar que no todo se puede anticipar y definir. Hacer arquitectura supone trasladar y traducir lo que está codificado, pero de algún modo, también, lo que no lo está. Lo visible y lo invisible. Además de lo racional, analizable, universal, se debe involucrar lo personal, inconsciente, y no intencional. Y con esa cocina se alimentan los más venturosos simulacros de realidad.

Sergio de Miguel, Doctor arquitecto
Madrid, Noviembre 2025

Superar la imagen | Óscar Tenreiro Degwitz

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Superar la imagen Óscar Tenreiro Degwitz Producto de Ikea
Producto de Ikea

Hablaba de la traición de la imagen (Magritte). Porque uno se queja de la tendencia a convertir la imagen en asunto esencial que en cierto modo sobrepasa a la realidad, a la complejidad a veces agobiante del proceso de producción del edificio. Pero de todos modos sucumbe a su embrujo. Todos somos culpables.

Porque la imagen es importante. Nos hemos formado rodeados de imágenes entre las cuales las de la arquitectura construida o imaginada ocupan lugar principal.

Recuerdo cuando tuve a mi alcance por primera vez uno de los volúmenes de las Obras Completas de Le Corbusier. Lo había llevado a la casa mi hermano Jesús, que estudiaba cuarto año cuando yo comenzaba, a comienzos del año 56. Se trataba del volumen V, 1946-1952 donde aparecieron las primeras informaciones sobre Ronchamp. Recuerdo nítidamente el impacto que tuvieron en mi las imágenes de la maqueta de alambre y papel que permitían anticipar las complejas formas del techo y las paredes. No entendía, me intrigaban, me dejaban sin defensa y me preguntaba cual era la lógica detrás de esas formas, buscaba el por qué para sentirme más seguro y tal vez llegar hasta el gusto por lo que veía. Se lo decía a mi hermano con perplejidad, pero aún así no tuve interés en examinar las fotos del proceso de construcción, incluidas en el libro, tan importantes para entender la génesis formal de aquella obra que me intrigaba. Las pasé por alto y sólo muchísimo después fui capaz de dedicarles la atención necesaria para ir más allá de lo puramente visual, de lo plástico, y conectarme con lo que ese momento inicial más hubiera contribuido a mi conocimiento. El tema esencial de la dimensión técnica y sus múltiples caras moderadoras o impulsoras de la síntesis formal quedó fuera de mis reflexiones. Me subyugó la imagen y en cierto modo me invitó a quedarme en ella.

Quedarse en la imagen 

Esa tendencia a quedarse en la imagen es una permanente tentación para nosotros los arquitectos, aparte de que lo sea también, como es obvio, para la gente en general. Pero somos nosotros los que deberíamos defendernos de ella en la búsqueda de una concepción de la arquitectura más completa y sobre todo menos superficial.

Durante nuestros años de estudio, tal como me ocurrió al encontrarme con Ronchamp, la imagen es un estímulo permanente que en cierta manera rige nuestro desempeño. Lo que hacemos en ese tiempo de formación tiene una relación estrecha con las imágenes de arquitectura que vamos asimilando. Lo que proponemos se parece, se conecta, se refiere, a imágenes que han hecho impacto en nuestra sensibilidad y que se abren paso a través de nuestras insuficiencias o favorecidas por alguna particular destreza para expresarlas filtradas por nuestro trabajo. Lo que hacemos en esos años siempre se parece a alguna de las imágenes que han anidado mejor en nuestra sensibilidad personal. Y se considera más aprovechados a los estudiantes que logran aproximarse mejor a ella. Más hábilmente.

Porque el método universal de enseñanza de la arquitectura, el de la prueba y error en el cumplimiento de la tarea de dar forma a un edificio o un fragmento de ciudad, o cualquier simple ejercicio de carácter más abstracto, siempre se refiere a esas imágenes anidadas.

Originalidad 

Hace algún tiempo escribí en otra parte que el estudiante de arquitectura se encuentra, por decirlo así, ante una suerte de panoplia de imágenes que solicitan su adhesión, que lo llaman, que quieren seducirlo. Y él se acerca a algunas movido por afinidades para decidir como aproximárseles, cómo lograr reproducir en su trabajo lo que ellas le sugieren. Pero la condición que usualmente le exige el contexto académico es que no lo reconozca abiertamente, que oculte su intención tras una retórica ad-hoc de cosecha personal. Se le prescribe, o lo sugiere la dinámica docente, podría decirse, un autoengaño. Y si era verdad, en tiempos en los que yo estudié, que se insistía en una búsqueda de originalidad negándose a reconocer esa tarea que pudiéramos llamar mimetizadora, tal como lo prescribía Gropius al rechazar la enseñanza de la Historia de la Arquitectura en los años iniciales, hoy en día se entiende mucho mejor, aunque sigue sin reconocerse abiertamente, que no hay invención ex-nihilo sino repetición en términos de analogía de lo hecho por otros, de lo descubierto a través de la historia lejana y reciente.

Difusión

Y llegamos al punto que me interesaba destacar. Si bien es imposible negar que en nuestra disciplina la imagen es ídolo y por eso mismo instrumento privilegiado de difusión, hasta el punto que podríamos decir que es un aspecto constitutivo de ella; si reconociendo eso deseamos sin embargo ir más allá de ella para lograr una visión más completa que incluya la búsqueda de raíces más profundas, que considere la repercusión en el contexto social y cultural, es decir, todo aquello que se le pide a una visión crítica madura y orientadora; si eso es así, repito, se impone la necesidad de revisar el peso que la imagen por sí sola tiene en la formación del juicio de valor. Es lo que se le pide a la crítica, lo que podría ayudarnos a superar la presión de los mecanismos del mundo mediático que hoy definen preferencias y proclaman el éxito.

He dicho otras veces que esa mirada diferente debe partir de una mejor capacidad para entender lo que se es, en el sentido de identidad respecto a un lugar y a una cultura. Lo que caracteriza a un contexto y lo hace singular e irrepetible. Podría decirse en cierta manera que estoy adhiriéndome a lo que Kenneth Frampton postuló hace unos años y bautizó con el nombre de Regionalismo Crítico, pero esa propuesta terminó desvaneciéndose como una etiqueta mientras Frampton se sumergió en una especie de red conceptual que lo llevó por otros caminos. Porque Frampton es, pese a su esfuerzo por construir una mirada certera, un crítico que ve la arquitectura desde el Primer Mundo. Sus esfuerzos por ir hacia lo más complejo, hacia una valoración más culta, podríamos decir, son eso, esfuerzos, no concretados en un discurso claro.

Cómo lograr acercarse a ese punto de vista más comprometido con la circunstancia podría ser la tarea del momento porque es ahora, frente a la crisis de la arquitectura del espectáculo y la opulencia cuando parece despertarse la necesidad de mirar en otra dirección.

La crítica ideológica

No se trata de retornar a la crítica ideológica que desde el marxismo o las nuevas izquierdas hizo de las suyas en los sesenta y primeros setenta del siglo pasado, sustituida después por el torrente postmodernista. Tampoco de insistir en los juegos retóricos en torno a la identidad que tanto prosperaron en los seminarios de Arquitectura Latinoamericana (SAL). Se trata más bien de recuperar la capacidad de ir hacia lo que se hace o se quiere hacer identificando lo capacidad que la obra y su autor tiene para abrir espacios de superación en un medio dado. La repercusión de la obra en ese medio, su significación como precedente o como apertura, todas cosas semiolvidadas por la crítica del mundo primero.

En resumen, la crítica, para ser algo más que una crónica, exige ejercerse desde el conocimiento profundo del medio en el que se produce la obra. La valoración más auténtica de una arquitectura nace desde el lugar donde la arquitectura se da.

Y al decirlo se revelan las carencias de nuestro medio. Volveré sobre ese tema recordando aquí, porque lo recién escrito me lleva inmediatamente a su figura, al fallecido prematuramente William Niño Araque. Sobre él me detendré un poco y digo de nuevo, como cuando murió, que lo echamos de menos.

Óscar Tenreiro Degwitz, arquitecto.
Venezuela, Noviembre 2013

Retos y soluciones para impermeabilizar cubiertas inclinadas con poca pendiente

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En el diseño y en la rehabilitación de cubiertas, la impermeabilización es uno de los puntos más críticos del proyecto. Cuando, además, se trata de una cubierta inclinada con poca pendiente, la dificultad aumenta: el agua evacúa más lentamente, los riesgos de filtración crecen y las exigencias normativas se vuelven más estrictas.

En este contexto, los sistemas constructivos deben combinar eficacia, durabilidad y compatibilidad con las soluciones de cobertura más habituales, como las tejas cerámicas o de hormigón. Desde un enfoque técnico, es clave entender los retos que plantean este tipo de cubiertas, qué exige el Código Técnico de la Edificación (CTE) y qué soluciones constructivas permiten garantizar la estanqueidad y la durabilidad del conjunto.

¿Qué se considera una cubierta inclinada de baja pendiente?

Se considera que una cubierta inclinada presenta baja pendiente cuando el faldón tiene una inclinación inferior al 25 % (o inferior a la pendiente mínima exigida por el fabricante de la teja). En este rango, el comportamiento frente al agua cambia sustancialmente: la evacuación es más lenta, y cualquier fallo en el sistema de cobertura —fisuras, desplazamientos o roturas de tejas— puede dar lugar a filtraciones.

Por este motivo, el CTE – Documento Básico HS establece que, para pendientes inferiores a los valores mínimos recomendados según el tipo de cobertura, debe preverse una capa de impermeabilización adicional bajo la teja. Esta medida deja de ser una opción para convertirse en un requisito técnico esencial.

En cubiertas con pendientes a partir del 15%, la implementación de sistemas de impermeabilización bajo teja, como las placas asfálticas onduladas, se presenta como una solución técnica validada para asegurar la estanqueidad del tejado incluso en condiciones de lluvia intensa, viento o nieve.

Retos y soluciones para impermeabilizar cubiertas inclinadas con poca pendiente Obra-nueva
Cubierta en obra nueva con sistema bajo teja instalado y tejas apiladas
Retos técnicos de la impermeabilización en cubiertas de baja pendiente

El diseño de una cubierta inclinada con baja pendiente debe contemplar una serie de condicionantes técnicos específicos que afectan tanto al cálculo estructural como al comportamiento higrotérmico:

  • Mayor riesgo de filtraciones. La evacuación del agua es más lenta, lo que incrementa las posibilidades de que el agua penetre bajo las tejas.

  • Condensaciones y humedades. Si no se garantiza la ventilación adecuada, la humedad puede afectar al aislamiento y a la estructura.

  • Compatibilidad de materiales. Las tejas cerámicas, de hormigón o la pizarra requieren sistemas de impermeabilización compatibles y con garantías de adherencia y durabilidad.

  • Cumplimiento normativo. El CTE (DB-HS1) obliga a incorporar soluciones de impermeabilización continua cuando la pendiente del faldón no alcanza los mínimos exigidos.

Estas circunstancias hacen imprescindible trabajar con sistemas constructivos integrales que combinen impermeabilización, ventilación y aislamiento térmico.

Soluciones técnicas para impermeabilizar cubiertas de baja pendiente

Existen diferentes estrategias para resolver una cubierta de baja pendiente cumpliendo con el CTE y asegurando un comportamiento duradero. Entre las más contrastadas, destacan tres sistemas que integran impermeabilización, aislamiento y ventilación.

Retos y soluciones para impermeabilizar cubiertas inclinadas con poca pendiente Rehab.cubiertas
Detalle de instalación de sistema de impermeabilización bajo teja con microventilación
1. Impermeabilización bajo teja con microventilación

Este tipo de sistema crea una capa impermeable continua bajo la teja y, al mismo tiempo, aporta microventilación gracias a su geometría ondulada y a su instalación en seco.

    • Aplicación: en cubiertas inclinadas con teja o pizarra, desde el 15 % de pendiente.

    • Instalación: se adapta a diferentes tipos de soportes y aislamientos térmicos. Las placas se instalan con un sistema de solape longitudinal y transversal, variando según la pendiente del faldón, para garantizar la estanqueidad. Las placas se fijan mecánicamente por la parte alta de la onda, asegurando su sujeción frente a cargas.

    • Compatibilidad: puede instalarse con tejas cerámicas curvas, mixtas, planas, tejas de hormigón e incluso pizarra.

    • Durabilidad: Estos sistemas ofrecen garantías de impermeabilización de hasta 30 años.

La baja masa superficial (≈ 3 kg/m²), la flexibilidad y la fijación en seco de las placas asfálticas onduladas permiten cumplir las exigencias del CTE en pendientes reducidas y proteger tanto el aislamiento térmico como la estructura frente a filtraciones o movimientos de las piezas de cobertura.

2. Cubiertas ligeras y eficientes con panel sándwich

Cuando además de impermeabilizar se busca mejorar el aislamiento térmico y acústico, el panel sándwich ofrece una solución constructiva integral: combina soporte de cubierta, aislamiento y acabado interior en un único elemento.

Disponible en espesores de aislamiento entre 40 y 200 mm, con acabados interiores como friso de madera, yeso o cemento-madera, este sistema permite reducir tiempos de instalación y optimizar la eficiencia energética del edificio.

En cubiertas con poca pendiente, el tablero superior hidrófugo debe protegerse con una capa impermeable y ventilada. La combinación de panel sándwich con un sistema de impermeabilización bajo teja (como ONDULINE BAJO TEJA® DRS) conforma una unidad constructiva de cubierta ligera, aislada, impermeabilizada y ventilada.

Este enfoque es especialmente relevante en proyectos de rehabilitación energética, donde se requiere mejorar el comportamiento térmico sin incrementar el peso sobre la estructura existente.

3. Soluciones integrales de rehabilitación: SIATE de cubierta

Para intervenciones sobre cubiertas inclinadas con forjados de hormigón, cerámicos o de madera, la implementación de un Sistema Integral de Aislamiento Térmico Exterior (SIATE) en cubierta propone una solución constructiva de alto rendimiento, con aislamiento térmico continuo e impermeabilización integrada.

El sistema se compone de tres capas principales:

    1. Barrera de vapor, para controlar la condensación desde el interior (cara caliente).

    2. Panel aislante, que proporciona el aislamiento térmico y acústico, además de un soporte continuo para la instalación de la impermeabilización y la cobertura.

    3. Placas de impermeabilización bajo teja, que actúan como capa impermeable de la cubierta, protegiendo y ventilando bajo la cobertura final de teja o pizarra.

Esta configuración permite eliminar puentes térmicos, mejorar el confort interior y garantizar la estanqueidad incluso en pendientes reducidas, cumpliendo con los requisitos del CTE en materia de eficiencia y salubridad.

Buenas prácticas de diseño y ejecución en cubiertas de baja pendiente
Retos y soluciones para impermeabilizar cubiertas inclinadas con poca pendiente INSTALACION-TEJA-O-PIZARRA
Instalación de tejas sobre el sistema bajo teja por operarios en cubierta inclinada

Una cubierta de baja pendiente no admite improvisaciones. Además de elegir un sistema adecuado, es fundamental cuidar ciertos aspectos de diseño y montaje:

  • Verificación normativa. Revisa el CTE (DB-HS1 3 y DB-HE 4) para definir los espesores de aislamiento, los solapes mínimos y la ventilación requerida.

  • Solapes y sellados. Adapta los solapes según la pendiente. En el caso de las placas asfálticas onduladas, se recomienda un solape de unos 22 cm para pendientes entre el 15 % y 20 %, y de 14 cm para pendientes mayores.

  • Fijación mecánica. A partir del 15 % de pendiente, la fijación mecánica de las placas es obligatoria para garantizar la estabilidad frente a succión de viento.

  • Ventilación continua. Diseña una cámara de aire ventilada de alero a cumbrera. Prioriza soluciones en seco que mantengan la microventilación constante.

  • Protección en obra. Evita mojar los paneles o el aislamiento durante el proceso constructivo; planifica fases de trabajo o cubre zonas temporales para proteger el material.

Estas prácticas no solo garantizan la estanqueidad, sino que también contribuyen a mejorar la durabilidad y el rendimiento energético del conjunto.

Errores frecuentes a evitar en la impermeabilización de cubiertas

En cubiertas con baja pendiente, pequeñas desviaciones en el diseño o la ejecución pueden generar patologías importantes. Algunos errores habituales son:

  • Confiar solo en la teja como barrera impermeable.

  • No definir correctamente los solapes o los remates en cumbreras y aleros.

  • Macizar las cumbreras o aleros, impidiendo la ventilación.

  • Subdimensionar la evacuación de aguas o no prever una pendiente mínima en canalones y limas.

Prevenir estos fallos desde la fase de proyecto evita filtraciones, condensaciones y reparaciones costosas a medio plazo.

Conclusión

Las cubiertas inclinadas con poca pendiente requieren un enfoque técnico riguroso para garantizar su estanqueidad y durabilidad. Incorporar una capa impermeable bajo la teja y asegurar la microventilación son medidas imprescindibles para evitar filtraciones y condensaciones.

La elección de sistemas de impermeabilización bajo teja, combinados con paneles sándwich o soluciones integrales de aislamiento, permite proyectar cubiertas ligeras, eficientes e impermeables, cumpliendo las exigencias del CTE y aportando fiabilidad a largo plazo.

Green House. Reforma y ampliación de una casa en Barcelona | Anna & Eugeni Bach

Green House. Reforma y ampliación de una casa en Barcelona Anna & Eugeni Bach 2
Green House. Reforma y ampliación de una casa en Barcelona | Anna & Eugeni Bach

Disfrutar del espacio exterior. Cocinar, comer y compartir la tarde con los amigos bajo las hojas de un denso ficus en una habitación al aire libre. Convertir el jardín existente en una estancia más de la casa para generar un oasis dentro del barrio donde trasladar gran parte de la actividad diaria, mientras gozamos del agradable clima mediterráneo.

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Green House. Reforma y ampliación de una casa en Barcelona | Anna & Eugeni Bach

El proyecto consiste en la reforma y ampliación de una vivienda de dos plantas con un pequeño jardín ubicada en los bajos de una finca entre medianeras.

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Green House. Reforma y ampliación de una casa en Barcelona | Anna & Eugeni Bach | Axonometría

La casa existente disponía de cocina y comedor en planta baja, en contacto con el jardín, y habitaciones en la planta primera, pero no tenía salón. La premisa de partida por parte de los clientes consistía en reformar la casa y ampliarla dotándola de este nuevo espacio en contacto con el exterior.

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Green House. Reforma y ampliación de una casa en Barcelona | Anna & Eugeni Bach

La propuesta empieza reformulando la pregunta y, en lugar de ampliar la casa con esta pieza, trasladamos la cocina al exterior para poder liberar espacio en el interior para el salón y el comedor. De esta manera conseguimos que todas estas piezas estén en contacto con el espacio exterior y que desde todas ellas logramos unas visuales largas entre ellas y hacia el jardín.

El nuevo volumen se realiza con una estructura de madera y vidrio, como un invernadero, en una ubicación donde, por las sombras del propio edificio y las de los vecinos, nunca hay una gran insolación. Por otra parte, al ser una pieza tan transparente, conseguimos que el resto de la planta baja continúe disfrutando de luz natural.

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Green House. Reforma y ampliación de una casa en Barcelona | Anna & Eugeni Bach

La nueva fachada de la ampliación se separa de la vertical de la finca mostrando los dos arcos que originalmente encerraban el espacio interior y que ahora actúan como tránsito entre el salón–comedor y la nueva galería con la cocina y el estudio. Al separar la fachada de la vertical de la finca, la nueva envolvente se libera de las directrices del edificio existente, realizando unas pequeñas inflexiones que permiten más espacio en las zonas de mayor actividad, tanto en el interior como en el propio patio.

Green House. Reforma y ampliación de una casa en Barcelona Anna & Eugeni Bach 16
Green House. Reforma y ampliación de una casa en Barcelona | Anna & Eugeni Bach

En la planta primera de la vivienda se realizan pequeños cambios en el mobiliario de las habitaciones y se reformula la sala / estudio, con la voluntad de no intervenir en aquellas zonas donde no es estrictamente necesario.

Obra: Green House.
Autor: Anna & Eugeni Bach / Bach arquitectes
Fecha de finalización de la obra: 2024
Superficie construida: 150 m2
Promotor: Privado
Constructor: Restyle Works SL
Emplazamiento: Sants, Barcelona (España)
Fotografías: Eugeni Bach
+ annaeugenibach.com

Las Ferias del Campo. Paisajes y arquitecturas modernas en la Casa de Campo

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Las Ferias del Campo. Paisajes y arquitecturas modernas en la Casa de Campo presenta una investigación rigurosa y detallada sobre el recinto Ferial de la Casa de Campo de Madrid. Sus paisajes y arquitecturas fueron realizados entre los años 1950 y 1975 con motivo de las Ferias del Campo.

Las Ferias del Campo. Paisajes y arquitecturas modernas en la Casa de Campo jose de coca
Las Ferias del Campo. Paisajes y arquitecturas modernas en la Casa de Campo | José de Coca Leicher

La exposición del Museo ICO se sintetiza aquí con los contenidos seleccionados por su interés y repercusión, organizados cronológica y temáticamente con planos originales, fotografías y vuelos históricos enriquecidos con la restitución mediante los dibujos de sus arquitecturas, la aportación de diferentes autores escogidos y la visión actual del fotógrafo Luis Asín. El objetivo final es dar a conocer al público el enorme valor patrimonial del recinto y su interés como pieza urbana con un gran potencial de oportunidad en la ciudad presente y futura, en el entorno de la Casa de Campo y el parque Madrid Río.

José de Coca Leicher 

es doctor arquitecto, profesor y director del Departamento de Ideación Gráfica Arquitectónica de la ETSAM-UPM. Pertenece a los grupos de investigación: “Dibujo de Arquitectura, Arte y Patrimonio” de la UPM y “Arquitectura, Historia, Ciudad y Paisaje” de la UAH donde participa en diferentes proyectos. Ha sido redactor de planes estratégicos en Madrid: “Plan Especial Feria del Campo”, “Finca de Vista Alegre” y “Renovación de la Escena urbana del río Manzanares”. Es asesor del Ayuntamiento de Madrid en la rehabilitación de pabellones modernos en la Casa de Campo. Ha impartido docencia en la UAH y ha sido Gastprofessor en la Technische Universität Mittelhessen. Reconocido con dos sexenios con investigaciones en el campo del paisaje cultural, la intervención en patrimonio del siglo XX y las metodologías gráficas aplicadas. Es autor del libro Paisajes expositivos. El Recinto Ferial de la Casa de Campo de Madrid (Ediciones Asimétricas, 2018). Actualmente es comisario en el museo ICO de la exposición Las Ferias del Campo. Paisajes y arquitecturas modernas en la Casa de Campo.

Textos de:

José de Coca Leicher, Ángeles Layuno Rosas, Gabriel Ruiz Cabrero, Alberto Grijalba Bengoetxea, Ana Esteban Maluenda, Alberto Ruiz Colmenar, Eduardo Delgado Orusco, María del Mar Barbero y Juan Manuel Fernández Alonso.

Entender al arquitecto | Eduardo Domingo de Miguel

Entender al arquitecto Eduardo Domingo de Miguel Universidad de Navarra
Universidad de Navarra (España)

Llevo años trabajando entre arquitectos y he conocido ya a muchas generaciones de arquitectos y arquitectas formados en nuestra escuela de la Universidad de Navarra y en otras muchas. Jóvenes o mayores, jubilados o recién graduados, navarros, iberoamericanos, españoles, europeos y asiáticos. Y reconozco que algo tiene esta formación que hace que mi admiración por ella se incremente cada vez más con el paso de los años.

Confieso que yo no podría ser arquitecto. Aunque quizá, por tener una forma de razonamiento comparable, yo también necesito de un lápiz y un papel para pensar. Tal vez sea eso lo que me permite entender bien la sustancia de esta profesión.

Tengo el pleno convencimiento que cada persona ha de estudiar, desarrollar y potenciar las aptitudes que la naturaleza le ha concedido. Quien se conoce bien, elegirá bien. Esa es la garantía de éxito que llevará a una persona a estudiar disfrutando la formación que escoja.

Igualmente, ese acierto en la elección de los estudios, en la formación académica que uno recibe y en la profesión que se elige o se encuentra, nos convierte a muchos en privilegiados e incluso en workaholics. Ese índice se multiplica por cien en el caso de los arquitectos, profesión apasionante como pocas.

El arquitecto construye, pero ¿cómo se construye un arquitecto?

En primer lugar, hay que enseñarle a mirar. A contemplar, a entender las proporciones y las medidas y a que sea capaz de plasmar con un simple lápiz lo que está imaginando en su cabeza. Después, tiene que aprender a entender al ser humano, a la vida y sus necesidades, al cliente. En tercer lugar, debe conocer la historia: lo que se ha realizado y ha sobrevivido exitosamente al tiempo y lo que no lo ha hecho.

¿Qué mejores lecciones para el aprendizaje que las de los éxitos y los fracasos?

En cuarto lugar, tiene que aprender la técnica: saber erigir construcciones resistentes, confortables, que aporten bienestar, saber escoger materiales y cómo utilizarlos. En quinto lugar, debe saber integrar todo ello al lugar en que su edificio va a situarse, en concordancia con su entorno, particularidades climáticas, etcétera. Por último, valiéndose de su bagaje, analizará, sintetizará y comprenderá la realidad e información que deberá transformar en una obra de arquitectura: una vivienda, una plaza o una infraestructura cívica.

¡Qué maravilla entender y procesar todo esto! Y lograrlo gracias a esa formación, que es única y de las más completas que existen. Una disciplina creativa que integra conocimientos científicos y humanísticos.

Hurguemos un poco en el cerebro de un arquitecto. Ahí hallaremos el proceso creativo: las incesantes vueltas a cada idea. La espiral de un proceso que sólo se detiene cuando se le obliga a hacerlo, porque lo agita la convicción de que toda idea es siempre susceptible de ser perfeccionada.

Quisiera dejar dos reflexiones a modo de conclusión.

La primera es de hecho un reconocimiento a todos los profesores de las escuelas de arquitectura de ayer, de hoy y de mañana, en especial a aquellos de nuestra Escuela de Pamplona. A estos últimos les debemos que nuestros arquitectos, en su mayoría formados en esas aulas, hayan creado la maravillosa ciudad que tenemos. ¡Gracias!

La segunda surge de una frase que una vez escuché decir a alguien: la arquitectura no es una carrera que se estudie en solitario. Así es, en efecto. En arquitectura siempre se trabaja en equipo. Cada miembro de ese equipo aporta lo mejor que tiene a todo ese conjunto de conocimientos, aptitudes y actitudes tan diversas que esta requiere, y que a nivel individual tan imposible resulta dominar. Y hay que tener también muy presente que la arquitectura no sólo se estudia. La arquitectura se vive, y se vive en conjunto: la ciudad, el pueblo, la plaza, el edificio, el parque… se viven en colectivo, de ahí la crucial importancia de tomar conciencia desde las aulas del deber de servicio, guiado por un buen sentido de antropocentrismo, que debe ser siempre el fundamento de la actividad del arquitecto.

Por todo ello, merece la pena conocer, entender y respetar la arquitectura. Con sus virtudes y sus defectos.

May You Live in Interesting Times | Miquel Lacasta

May You Live in Interesting Times Miquel Lacasta instalación-opera Sun & See (Marina)
Instalación-opera Sun & See (Marina), obra de tres mujeres: la artista, músico y compositora Lina Lapelytė, la poeta y dramaturga Vaiva Grainytė y la cineasta y directora teatral Rugilė Barzdžiukaitė. Representando al Pavellón de Lituania, la obra ha ganado el León de Oro de la Biennale de arte de Venecia en su última edición

Contrariamente a lo que pueda sugerir, la frase que vivas tiempos interesantes, forma parte de una maldición.

Cuenta la leyenda que la cultura china tenia reservada esta irónica frase para elegantemente desearte lo peor. La ambigüedad de la frase reside en que no queda estipulado el origen del qué o del quién de esa fuente de interés. La cita me recuerda un comentario de un buen amigo londinense que hace unos cuantos años me describía su momento vital, al mismo tiempo había roto con su pareja, estaba momentáneamente sin trabajo y le habían detectado un cáncer de piel. Ante tal concentración de desgracias, cerraba el relato de su situación con un lacónico its quite an interesting time.

Sin bien parece que nunca se ha llegado a demostrar que la frase formase parte de la cultura china, esta expresión ha calado hondo en la cultura anglosajona hasta tal punto que muchos políticos desde que Joseph Chamberlain la pronunciara en un discurso de 1898 la han usado hasta convertirse en usual. Esa misma cita falsa, ha sido tomada por Ralph Rugof como título de la 58ª Biennale de Venecia de Arte. Con este título Rugof pretende dar cuenta de las complejas contradicciones y las fabulosas convulsiones que vive nuestra sociedad. Especial hincapié en esta edición de la Biennale ha sido las referencias más o menos explicitas a el tema mayor que ocupa hoy la humanidad: la aceleración de cambio climático.

Algo de esa ironía no exenta de maldad viene a zarandear la arquitectura y en particular las arquitectas y los arquitectos que se enfrentan a una multiplicidad de contradicciones disciplinares que van camino de alumbrar una dilatada época de incertidumbre.

Creo que en el debate de fondo de la disciplina de la arquitectura está ocurriendo pues, algo parecido a lo que insinúa la cita en cuestión.

Para algunos estos “tiempos interesantes” se abocan a la disolución del oficio de la arquitectura en un entorno extremadamente complejo. No paramos de oír y de clamar por la falta de respeto que se ha ido perdiendo paulatinamente por la figura del arquitecto y la obra arquitectónica. La sociedad ya no nos valora como antes, hay un desprecio profundo por los valores culturales que puede aportar la profesión y el resultado inmediato esta siendo desde hace años la caída inmisericorde de los honorarios devengados por nuestros servicios, con la complicidad vergonzosa de los colegios de arquitectos que actúan por omisión.

Para otros, en los que me incluyo, la disciplina ha entrado de lleno en un área de oportunidades potenciales que deben ser rastreadas y exploradas sin a prioris, con la mente abierta y ambiciosa. La madeja de articulaciones posibles de la disciplina arquitectónica con los ámbitos de la sociología, el medioambiente, la nueva eco-economía productiva, la salud, la tecnología y otras que seguramente me dejo por el camino no dejan de abrir una ventana excitante para pensar, y/o pensar la arquitectura.

No hace falta decir aquí que subyacente en el discurso disciplinar coexisten un sinfín de temas también muy interesantes como lo son, la integración profesional de género, la revisión del código deontológico y su necesaria reestructuración ética, la imprescindible estabilidad de un grueso considerable de arquitectos jóvenes que subsisten en la precariedad, etc.

Bajo el paraguas de la confrontación inicial expuesta más arriba, para simplificar, los que anuncian el fin de la profesión versus los que leen la situación actual como una oportunidad de salir de nuestras cenizas, subyace bajo mi modo de ver la capacidad de los arquitectos de asumir una cierta pérdida de autonomía disciplinar.

Me explico, la arquitectura se puede tomar como un oficio cerrado que conserva y eterniza ciertos códigos y secretos, tal como hacían los masones, los artesanos de la piedra del gótico o por el contrario, la arquitectura se puede entender como un cuerpo de conocimiento abierto, no solamente a lo propiamente disciplinar de la arquitectura, sino también a otras disciplinas o principios que necesariamente impactarán en la toma de decisiones urbanas o arquitectónicas.

Para entender esta lucha, pongamos algún ejemplo especifico. Digamos que estamos en un proyecto en el que tenemos que decidir la materialidad de una fachada a partir de la ingente paleta de opciones posible. Imaginemos también que estamos proyectando un edificio de oficinas.

Si estamos dispuesto a asumir una cierta perdida de nuestra autonomía disciplinar y estamos comprometidos con realizar edificios con una huella de emisiones de carbono prácticamente 0, la paleta se reduce. Ya sea por consejo de especialistas en economía circular o por sugerencia del ingeniero medioambiental, deberemos rechazar por ejemplo el aluminio como material de fachada ya que este genera una huella ecológica enorme en su proceso de extracción de la bauxita. Si no se quiere renunciar al aluminio deberemos como mínimo exigir un certificado de la fabrica que produce el aluminio que el 100% de su producción proviene de aluminio reciclado.

En la misma línea y en positivo, deberemos orientarnos a un acabado o unas carpinterías en madera provenientes de cultivos cíclicos de bosques propios del fabricante y apoyar la consabida formula de 1Mde madera es capaz de almacenar 1Tn de CO2. Si la madera no la imaginamos en el proyecto, tendremos algunas opciones más, un acabado en ladrillo prensado, que no cocido, o una fachada en piedra. Hay que remarcar que estos materiales apuntados son de origen biológico, de extracción directa y con muy pocos procesos industriales intermedios. Prácticamente son materiales en crudo.

Este ejemplo tan básico saca a flote la pregunta clave, ¿estamos dispuesto a perder autonomía disciplinar, a perder la exclusividad en la toma de decisiones?

No hace falta decir que personalmente, por pura lógica ética y medioambiental, no tengo ni un reparo en perder rangos de libertad en mi toma de decisiones si a cambio se favorece claramente un edificio de bajas emisiones o incluso emisiones 0.

¿Porque sino los edificios con estructura de madera están imponiéndose como opción principal ante un hormigón que su producción conlleva una ingente huella ecológica?

En definitiva, entendemos que aquí el quid de la cuestión es, ¿Dejó que otras disciplinas se entrometan en mis decisiones arquitectónicas, o no estoy dispuesto a ceder ni un ápice de mi ámbito de decisiones a nadie?

Imaginemos que somos una mayoría de arquitectos y urbanistas que cedemos una porción de esa autonomía, pero ¿ganamos algo?

Bajo mi punto de vista ganamos mucho, en tanto que nos entrometemos igualmente en esas disciplinas que seguramente nos acogerán con los brazos abiertos. En otras palabras, a cambio de ser un poco menos arquitectos, no convertimos un poco más en ecólogos.

Ampliemos el foco entonces. De la misma manera que ocurre con la ecología, podemos entrometernos en la sociología si incorporamos a nuestros equipos a sociólogos que nos ayuden a descifrar la comunidad sobre la que se asienta nuestro proyecto y que sin duda nos acabarán acotando nuestra organización urbana y nuestro diseño, por poner un ejemplo. O nos permitirá adentrarnos en la economía si dejamos que especialistas en modelos de desarrollo socialmente justo nos permitan comprender los medios de producción y las estructuras financieras que hay detrás de un proyecto.

En fin, globalmente, esta reflexión acerca de la supuesta perdida de la autonomía disciplinar de los arquitectos, se convierte en una enorme ganancia ya que nos implica en el diseño político de nuestras ciudades y proyectos, algo extraordinariamente común en los arquitectos de los años 60 y 70, y que de forma absurda hemos ido perdiendo en apenas 3 o 4 décadas. La perdida de nuestra autonomía disciplinar abre una ventana de oportunidad para que las arquitectas y los arquitectos volvamos a incidir con fuerza en nuestra sociedad y de paso retomar el prestigio perdido por tantos y tantos años de mirarnos el ombligo.

La crisis medioambiental nos va a dar la oportunidad de explotar nuestro talento más allá de lógicas estrictamente arquitectónicas y transformar desde los cimientos nuestra ya de por si fascinante profesión.

Pasemos de una vez del ME al WE, que se adivinan tiempos interesantes.