El oficio del consultor de estructuras (III) | Juan Carlos Arroyo

¿Cuánto pesa su edificio?

La torre Eiffel: la construcción de un coloso, febrero de 1888 | Fuente: National Geographic
La torre Eiffel: la construcción de un coloso, febrero de 1888 | Fuente: National Geographic

Todos pensamos que nuestra profesión es de mucha responsabilidad. Los consultores de estructuras también… ¡cómo no!

Los profesionales tenemos una responsabilidad sobre el resultado y por tanto debemos saber lo que tiene que dar, antes de hacer el trabajo. Tenemos que tener ese fusible alerta para que si sale algo raro, digamos ¡ojo!

¿Qué pasaría si tu consultor de estructuras confundiera los kilonewtons y las toneladas? ¿Le adjudicarías el proyecto de la estructura?

Ya postulé que el buen profesional, a mi juicio, se compone de tres ingredientes, recordémoslo conceptos claros, orden de magnitud y conocimiento de la tecnología. Del primero, del concepto, ya hemos hablado anteriormente, por eso en esta ocasión nos centramos al segundo de ellos: el orden de magnitud.

¿Se puede ser un buen profesional sin tener orden de magnitud?

Ningún buen profesional puede serlo si no conoce todos los valores y coeficientes involucrados en su trabajo diario.

El agricultor de una finca de naranjas debe saber cuánto cuesta un kilo de naranjas y cuánto cuestan cien (¡ojo recordemos que el precio suele ser una función no lineal!) y cuánto cuesta el transporte hasta el almacén y cuándo es la mejor fecha de recogida y cuántas naranjas se recogen de un naranjo y los naranjos que caben en una hectárea y qué es una hectárea ¿Os imagináis que un agricultor no sepa cuántos naranjos tiene o qué superficie de plantación ocupa…?

Y vosotros, arquitectos, ingenieros… ¿tenéis orden de magnitud?

En los tribunales de PFC mis alumnos saben que siempre caen estas preguntas:

– ¿Dígame, Sr. Fernández, cuánto cuesta su edificio?

– ¿Cuántos metros cuadrados tiene?

– ¿A qué precio está construyendo?

Buckminster Fuller, uno de los protagonistas de este post, delante de una de sus cúpulas geodésicas | Fuente: arquine
Buckminster Fuller, uno de los protagonistas de este post, delante de una de sus cúpulas geodésicas | Fuente: arquine

Muchos de ellos ¡no lo saben! Bueno, son estudiantes… vosotros eso sí lo sabéis…O deberíais ¿no? Vuestro trabajo y el nuestro es de una tremenda responsabilidad por tanto tendremos que tener en la cabeza todos los datos relevantes.

Recordad que hay un efecto derivado de la autoría que es la responsabilidad de todo cuanto se firma. El autor debe conocer su obra como nadie, por lo menos hasta un cierto nivel de detalle, que el juez no le va a permitir que sea un nivel mínimo.

Otra pregunta, que también uso mucho en los PFC, se la copié a D. Richard Buckminster Fuller:

¿Dime, Norman, cuánto pesa tu edificio?…

El oficio del consultor de estructuras (III) Juan Carlos Arroyo Norman Foster
Norman Foster

¡Qué bien hubiera quedado Foster con su amigo Fuller! Pero no lo sabía, y la respuesta es bien fácil, un edificio vacío pesa media tonelada por metro cuadrado y lleno, una tonelada. Así que… tantos metros cuadrados tantas toneladas.

Un autor tiene que saber cuánto pesa su obra, un ingeniero de SEAT debe saber cuánto pesa su coche, a un taxista no hace le falta, aunque seguro que lo sabe. Un arquitecto, el autor de un edificio, tiene que saberlo para decidir qué cimentación necesita, para valorar la sostenibilidad de su construcción, para criticarlo si pesa mucho ¡por estética!

Pero mejor, sigamos haciendo preguntas incómodas. Todos sabemos lo que es un kilo, pero sabemos ¿qué es un newton?

No vale mirar en Wikipedia, ni hacer cuentas de F=mg; hay que saberlo como te sabes el nombre de tu hijo ¡sin pestañear! Un kilo sabemos lo que es, hemos nacido y crecido con kilos (en realidad decimos kilo y deberíamos decir kilopondio, mil unidades de fuerza del sistema CGS), pero un newton

Un newton son cien gramos, y para que no se nos olvide lo debemos asociar a algo conocido, cien gramos es la unidad de medida del charcutero, “dame dos newtons de salchichón” es el nuevo “dame doscientos gramos de salchichón”.

Un alumno, un día, me dio una respuesta mucho más poética:

– Profe, un newton es una manzana (dibujo).

– ¡A tus pies!

En la charcutería Newton el embutido se pide en newtons | Viñeta de Ed Marks
En la charcutería Newton el embutido se pide en newtons | Viñeta de Ed Marks

Queda por aclarar otro asunto muy interesante relacionado con el orden de magnitud, que es la precisión. Eso será en el próximo post.

Y os dejo unas cuantas inquietantes preguntas para responder sobre vuestro actual o próximo proyecto:

– ¿Cuántas zapatas tiene su edificio?

– ¿Y cuántos pilares?

– ¿Qué longitud tiene? ¿Necesita juntas?

– ¿Cuánto cuesta el m2 de forjado?

– ¿Cuántos kilos de acero/m2?

– ¿Por qué eligió usted esa estructura?

– ¿Ha hecho usted algo para paliar la flecha activa que fisuró los tabiques?

– ¿Ha hecho algo para garantizar la intraslacionalidad?

– ¿Cómo resiste los efectos horizontales de viento?

Si eres el autor de la estructura, debes saberlo, el juez así lo va a considerar.

Recuerda, no hay dinero para pagar un fallo estructural, al menos este humilde consultor de estructuras.

Juan Carlos Arroyo (ingenio.xyz y CALTER ingeniería) doctor ingeniero de caminos.
Madrid, Agosto 2017

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