Da arquitectura da suciedade a arquitectura da sociedade | Stepienybarno


 Advocacy planning: Urbanismo al servicio de la justicia social | Strategic advocacy planning training, Budapest, septiembre 2012
Advocacy planning: Urbanismo al servicio de la justicia social | Strategic advocacy planning training, Budapest, septiembre 2012

El pasado 20 de noviembre 2015, Anatxu Zabalbeascoa, mientras moderaba la estupenda mesa redonda de Siza x Siza, comentó que la obra del maestro portugués, más allá de sus evidentes bondades, tenía el plus de que estaba pensada cuidando todos los detalles -incluso el poco tratado tema de la limpieza del proyecto-. Para ilustrarlo hablaba de cómo en uno de sus primeros proyectos, las piscinas de Leca de Palmeira, los vestuarios estaban diseñados para ser limpiados con un simple manguerazo.

Posteriormente Anatxu, ya en petit comité, nos contaba que tanto el coste de las obras de arquitectura, como su posterior limpieza y mantenimiento eran dos temas que siempre le habían interesado.

Piscinas en Leça de Palmeira de Álvaro Siza | Foto: Fernando Guerra_ FG+SG fotografía de arquitectura | Publicada en Alvaro Siza. Obras completas 1952-2013 Editorial Taschen
Piscinas en Leça de Palmeira de Álvaro Siza | Foto: Fernando Guerra_ FG+SG fotografía de arquitectura | Publicada en Alvaro Siza. Obras completas 1952-2013 Editorial Taschen

En este sentido, nos pareció muy oportuna su intervención pues, en los actuales tiempos en los que la imagen, y el postureo, son tan importantes (todo es efímero casi por naturaleza), pararnos, como arquitectos, a pensar en el detalle y en lo que no se ve en la foto, nos parece de suma importancia. Ante tanto formalismo desatado y publicación de cualquier proyecto que sea espectacular, bien nos viene volver a la esencia de la propia arquitectura y dejarnos de brindis al sol.

De todas formas, esto no es nuevo y en la arquitectura muchas veces ha ido conviviendo la innovación formal y tipológica, con grandes chapuzas constructivas. Es más, hasta un cierto punto, fue necesaria cierta temeridad constructiva, y asumir posibles goteras, para dar nacimiento, sin ir más lejos, a la arquitectura moderna.1

No hay que olvidar que el propio Le Corbusier, era muy consciente de las consecuencias mediáticas de sus proyectos e incluso de su propia persona. El marketing, que tanto sigue provocando sarpullido a muchos arquitectos, es algo que ha ido de la mano de los más grandes de la arquitectura; pero este es ya otro tema y en otros post nos ocuparemos de él.

En cualquier caso, una cosa es arriesgar en el límite de la técnica, y otra, bien distinta, sucumbir ante el mundo del espectáculo.

En muchos proyectos, aparecen vidrios demasiado grandes que son imposibles de limpiar, a no ser que se monté el circo para ello. En este sentido, con la llegada en el 2006 del CTE (se nos hace raro estar defendiendo semejante tocho lleno de contradicciones), se puso el acento en que los vidrios de las ventanas pudieran ser limpiables con facilidad. Aun así, no es complicado ir por la calle y encontrarte a más de una persona jugándose la vida –literal- para limpiar sus ventanas (¿posible solución?).

Tampoco ayuda demasiado la típica ventana corrida con la vitrocerámica delante y a ras. Seguramente, quedará muy bien, pero desde el punto de vista de limpieza, desde luego que no.

Otro aspecto dudoso que aparece, muchas veces, en la “arquitectura minimalista” es el encuentro entre paramento vertical y horizontal; de hecho, lo que suelen hacer es encontrarse tal cual, pues un rodapié “ensuciaría” el proyecto. Curiosamente, lo que acabará ensuciándose, sin duda alguna, son los bajos de esa pared, una vez que el fotógrafo de turno haya hecho el reportaje del proyecto.

Y así podríamos seguir con la lista de soluciones proyectuales que no ayudan para nada al mantenimiento ni limpieza de los proyectos.2

Reparación de Palau de les arts,obra de Santiago Calatrava | Foto: José Cuellar para El Mundo
Reparación de Palau de les arts,obra de Santiago Calatrava | Foto: José Cuellar para El Mundo

Hace ya unos añitos, cuando éramos todavía estudiantes, no nos parábamos demasiado a pensar qué hacía que un proyecto acabará siendo publicado en la AV o en el Croquis; sin demasiada reflexión al respecto, dábamos por hecho que la buena arquitectura era la que se terminaba publicando.

Y eso era así, pero solo en parte. Sin ir más lejos, que una vez terminado el proyecto, se llame a un fotógrafo o a otro, hará que las posibilidades de publicación del proyecto aumenten considerablemente. Y por supuesto, los fotógrafos más caros, en general, son los que tenían y tienen los mejores contactos editoriales; así que, ser portada de una revista de papel, puede pasar en gran parte por tener pasta para gastar en el reportaje del edificio.3

Con ello, muchas veces la labor del fotógrafo -cuya necesidad y calidad de la mayoría de ellos, no dudamos- ha ido más allá de retratar el edificio y se ha centrado en ocasiones en camuflar sus defectos, incluso usando el photoshop cuando hace falta. Sobre barandillas que aparecen o desaparecen en las fotos de los proyectos (según intereses) daría para otro buen post.

Seguro que no siempre es así; pero sí en muchos casos. Como vemos este tipo de situaciones y actitudes están muy lejos del rigor con el que Anatxu hablaba de Siza.

Rodapié de la escalera del Caixa Forum Madrid. Arquitectos: Herzog & de Meuron | Fotos: José Ramón Hernández Correa
Rodapié de la escalera del Caixa Forum Madrid. Arquitectos: Herzog & de Meuron | Fotos: José Ramón Hernández Correa

De esta forma, en demasiadas ocasiones la arquitectura ha olvidado su papel de servicio y se ha dejado engatusar por la foto y papel couché. Proyectos que, casi desde el momento de ser paridos, sucumbían al espectáculo y no es que se fueran a preocupar de cómo será su limpieza o mantenimiento, sino que cualquier deficiencia constructiva, podía ser asumida en favor de su posterior difusión y publicación.

Ejemplos de esta arquitectura la tenemos en abundancia y pasa desde los “clásicos” de Santiago Calatrava o Zaha Hadid, hasta otros en ocasiones menos evidentes como Bjarke Ingels o muchos de los edificios de Frank Gehry.

Mientras esto ha ocurrido, y todavía nos ha distanciado más de la sociedad, también ha existido siempre arquitectura seria y rigurosa. De hecho, España es un país en que abundan arquitectos, casi anti-mediáticos, como los casos de Fisac o Coderch y otros muchos, más actuales, como Tuñón y Mansilla o Cruz y Ortiz.

La lista, por suerte sería interminable.

Iglesia de Nuestra Sra. de la Coronación de Vitoria. Miguel Fisac, 1957-60 | Proyecto que visitamos no hace mucho y que se encuentra es muy buen estado.
Iglesia de Nuestra Sra. de la Coronación de Vitoria. Miguel Fisac, 1957-60 | Proyecto que visitamos no hace mucho y que se encuentra es muy buen estado.

Aun con todo, y no siendo poco esta arquitectura rigurosa, sincera y eficaz de la que hablamos, lo que en la actualidad a nosotros más nos interesa, es el nacimiento de un nuevo tipo de arquitecto. Esta figura, totalmente alejada de los fuegos de artificio, pone todo su énfasis en acercar la arquitectura a la sociedad.

Así, pasamos de una especie de arquitectura de la suciedad (en el sentido literal y también en el de su encantamiento por la imagen) a una arquitectura de la sociedad.

No nos vale eso de que si es buena arquitectura ya es social y, por tanto, entabla un diálogo suficiente con la sociedad. No entabla nada, lo único que hace es hacernos valer como una necesidad a la sociedad; lo cual, por otro lado, siempre está bien.

Estamos convencidos que, para que nos entiendan los “no arquitectos”, tendremos que hacer bastante más que construir buena arquitectura; este es un paso imprescindible, pero tenemos que aprender a comunicarnos de manera diferente.

Seguramente, no lo conseguiremos en esta generación, sobre todo si no nos ponemos la pilas -y de momento, desde nuestras cabezas pensantes no se hace gran cosa en este sentido-. Aun así, gracias a arquitect@s como Almudena de Benito (Chiquitectos), Zaramari y su arkitente o Maushaus, que trabajan con l@s más pequeñ@s, quizás haya más opciones de que la próxima generación no nos vea como unos tipos pedantes y distantes que no se sabe muy bien lo que hacen.

Sobre el lenguaje de los arquitectos ya hemos hablado mucho y sobre la apatía del colectivo a la hora de bajar a tierra nuestras ideas también.

Imagen de taller realizado por Almudena de Benito (Chiquitectos) | Publicada en: https://visionarq.wordpress.com
Imagen de taller realizado por Almudena de Benito (Chiquitectos) | Publicada en visionarq.wordpress.com

Por todo ello, valoramos tanto que “colectivos” o agrupaciones de arquitectos (ver post sobre colectivos, aquí), hayan sabido estar en las trincheras, salir al cuerpo a cuerpo, dejar el título en casa (de hecho, algunos ni han terminado la carrera) y facilitar procesos.

Y esto es muy diferente de firmar proyectos, pues implica un posicionamiento horizontal en el que la autoridad se gana en cada segundo y nada se da por sentado. Viven en el aquí y en el ahora, asumiendo una responsabilidad que aparentemente no les tocaba y haciéndose valer por lo que son, no por lo que aparentan ser.

Así que, solo nos queda felicitar a gente como Paisaje Transversal, Zuloark o n´UNDO, que, de manera más que generosa, están cimentando las bases de una nueva manera de hacer arquitectura; una actitud que apuesta por el ciudadano y devuelve a la arquitectura su vocación de servicio.

Y esto en mucho para unos nuevos tiempos que se presentan tan esperanzadores como inciertos.

¡Ahora os toca a vosotros contarnos como veis nuestra reflexión!

Stepienybarno_Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó, arquitectos.
Estella, noviembre 2015

Notas:

1. De todas formas, no olvidamos que la arquitectura moderna, surge, en gran parte, para dar respuesta a un problema social de un momento concreto de la historia. Precisamente, la preocupación por la salubridad, tiene que ver con parte de las soluciones constructivas que se proponían. Luego, no es menos cierto, que éstas también daban problemas, como los que mencionamos en el post.

2. A modo de “anectota”, rescatamos del recuerdo la siguiente historia. Hace como un par de años, teníamos que escribir un reportaje de unas viviendas para una revista de papel polaca. Como las fotos originales estaban hechas por Ronald Hable, la revista ya sabía que no tendría presupuesto para pagarlas; así que, encargó a otro fotógrafo hacer unas cuantas fotos y ésas salieron publicadas. Y se publicaron tal cual; es decir, si había chorretones, salían los chorretones. Las viviendas no tenían ni meses de vida y, a pesar de los premios recibidos, no estaban en perfecto estado (tampoco nada horrible). De todas formas, lo que más nos llamó la atención fue la indignación con la que el arquitecto responsable de la obra –por otro lado, un arquitecto muy bueno, que, en general, admiramos mucho-, nos llamó porque su obra no estaba en la revista como al él le gustaba (las fotos retocadas de Hable). En fin, una anécdota que resume, en gran parte, lo que nos pasa con las fotos y las publicaciones a los arquitectos.

3. A este respecto hay que apuntar que, la mayoría de los arquitectos ganan cuatro duros y muchas responsabilidades -recordar que Asemas se acuerda de ti, y de tu dinero, 10 años después de haber dado el fin de obra-, perdiendo mucha salud en toda la fase de la obra del edifico.

Stepienybarno

Stepienybarno está formado por Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó, ambos arquitectos y formados en temas de Identidad Digital y Comunicación online. Desde el 2004 tenemos nuestro propio estudio de arquitectura, ubicado en un pequeño pueblo de Navarra, Estella, y ambos estamos embarcados en nuestras tesis doctorales. A su vez, colaboramos con otros profesionales tanto del ámbito de la arquitectura, sostenibilidad y comunicación online. Vivir en Estella nos da la tranquilidad necesaria para poder encarar el día a día con energía y la red nos posibilita contactar con un mundo maravilloso que de otra forma hubiera sido imposible.

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