InicioartículosEl Gatopardo lee a Stevenson | Jorge MeijideO Gatopardo lee a Stevenson...

El Gatopardo lee a Stevenson | Jorge MeijideO Gatopardo lee a Stevenson | Jorge MeijideThe Gatopardo reads Stevenson | Jorge Meijide

El Gatopardo lee a Stevenson

Leía el otro día una entrevista que le hacían a Francisco Jarauta en la desaparecida revista Ajoblanco allá por el año 1999[1]. En ella el filósofo era preguntado por el papel que él creía debían tener las bibliotecas en la transmisión de la cultura literaria. Jarauta, certero como siempre, defendía el papel de las mismas como depositarias de un fondo bibliográfico sólido, en oposición al gran muestrario de novedades con las que la industria editorial nos regala sin solución de continuidad, y que parece son los grandes y únicos habitantes de muchas de las actuales bibliotecas, colonizando sus mesas y estanterías.

Hablaba pues de la necesidad de recuperar, de redescubrir, las sólidas bases de la literatura frente a la uniformidad, y cierta ligereza añado yo, de la novedad editorial constante. Una novedad «que domina sobre la tradición», generando algo parecido al aburrimiento de una vanguardia permanente que avanza, si no corre, sin descanso y sin mirar atrás; y por tanto con escaso tiempo para ser pensada o reflexionada. La revolución como perpetuum mobile.

Ambas, vanguardia y revolución, me recuerdan aquella frase de Il Gattopardo de Lampedusa que Visconti ponía en boca de Burt Lancaster interpretando al Príncipe de Salina: «Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi«; si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie. Vamos, que una revolución de vez en cuando es necesaria para mantener el sistema (aunque presumo que no es eso lo que motiva a los “indignados”). Pero ¿Que ocurre si esa revolución se torna en motivo de si misma? ¿Cuando el simple hecho de hacer algo diferente de continuo y en carrera constante es objetivo en si mismo? Si Lampedusa levantara la cabeza…

La cultura literaria se ejerce leyendo y los más afortunados, o dotados para ello, escribiendo, creándola. ¿Quién no ha crecido con un libro de Stevenson en la mano?

Los arquitectos, como los escritores, jugamos a componer nuestras respectivas obras con elementos heredados, palabras unos, materiales otros; llenos, vacíos y combinaciones de ambos en los dos casos. Borges se mostraba convencido de que todas las tramas de las novelas escritas, corresponden a unos pocos modelos que una y otra vez se repiten y transforman hasta cegarnos en un infinito numero de variaciones. Puede parecer que todas, sin excepción, son «sólo apariencias de un reducido número de tramas esenciales»[2].

La arquitectura, o mejor dicho la profesión de arquitecto, pasa un mal momento, un impasse, en su más estricta definición[3]. Pero, como antes decía sobre la cultura literaria, la cultura arquitectónica se ejerce construyendo, pero también pensándola y revisitándola; y por supuesto también leyendo(la).

No nos queda más remedio que “aprovechar” el momento para hallar un equilibrio entre lo ya realizado, la tradición heredada, con su historia de errores y aciertos, y los caminos por recorrer, la vanguardia; recordando la obviedad de que uno fue ayer y otro será el mañana, pero ninguno de los dos se puede convertir en un presente continuo “autocomplaciente”. En cualquier caso la reflexión debe partir del convencimiento de que una buena y sana autocrítica es el mejor camino para hallar el rigor necesario para avanzar, aprovechando la ausencia de sensacionalismo y facilidad que estos tiempos de crisis nos parecen brindar.

Recordemos por último a Samuel Beckett: “Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor”. El arte de Beckett es el arte del fracaso que no un fracaso de arte…

jorge meijide. arquitecto
a coruña. junio de 2012

notas:
[1] Revista mensual «contracultural» Ajoblanco nº107, año 1999. La revista se despide, por segunda y definitiva vez, ese mismo año con el número 125.
[2] J.L. Borges. Arte poética. Editorial Crítica. Barcelona, 2001. Conferencia ”El arte de contar historias”.
[3] impasse: voz francesa que significa “situación de difícil o imposible resolución, o en la que no se produce ningún avance”. Real Academia Española. Diccionario Panhispánico de Dudas. Primera edición (2005).

The Gatopardo reads Stevenson

He was reading another day an interview that they were doing to Francisco Jarauta in the missing magazine Ajoblanco as far back as the year 1999[1]. In her the philosopher was asked about the paper that he believed they had to have the libraries in the transmission of the literary culture. Jarauta, accurate as always, was defending the paper of the same ones as depositaries of a bibliographical solid bottom, in opposition to the great sample of innovations with which the publishing industry gives us without solution of continuity, and that seems they are the big and only inhabitants of many of the current libraries, colonizing his tables and racks.

It was speaking about the need of recovering so, of re-discovering, the solid bases of the literature opposite to the uniformity, and certain lightness I add, of the publishing constant innovation. An innovation «that dominates on the tradition», generating something similar to the boredom of a permanent forefront that advances, if it does not run, without rest and without looking behind; and therefore with scanty time to be thought or thought over. The revolution as perpetuum mobile.

Both, forefront and revolution, they remember that phrase of Lampedusa’s Il Gattopardo that Visconti was putting in Burt Lancaster’s mouth interpreting the Prince of Salina: «Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi«; if we want that everything continues since it is, it is necessary that everything changes. We go, that a revolution occasionally is necessary to support the system (though I presume that it is not it what motivates the «indignant ones»). But that happens if this revolution returns in motive of if same? When the simple fact of making something different constantly and in constant career it is objective in if same? If Lampedusa was raising the head…

The literary culture is exercised reading and the luckiest, or endowed for it, writing, creating it. The one who has not grown with Stevenson’s book in the hand?

The architects, as the writers, we play at composing our respective works with inherited elements, words some, different materials; abundances, emptinesses and combinations of both in both cases. Borges was proving to be convinced that all the plots of the written novels, they correspond to a few models who again and again repeat themselves and transform up to blinding ourselves in an infinite number of variations. It can seem that they all, without exception, are «only appearances of a limited number of essential plots»[2].

The architecture, or rather the architect’s profession, spends an evil moment, an impasse, in his more strict definition[3]. But, as before he was saying on the literary culture, the architectural culture is exercised constructing, but also thinking it and revisitándola; and certainly also reading.

We do not still have any more remedy that «to «take advantage» of the moment to find a balance between the already realized, the inherited tradition, with his history of mistakes and successes, and the ways for crossing, the forefront; remembering the obviedad of which one was yesterday and other one will be the tomorrow, but none of the two can turn into a constant «autocomplaisent» present. In any case the reflection must depart from the conviction of which good and it cures self-criticism is the best way to find the necessary rigor to advance, taking advantage of the absence of sensationalism and facility that these times of crisis seem to us to drink.

Let’s remember finally Samuel Beckett: It Is all the same. It tries again. It fails again. It fails better. Beckett’s art is the art of the failure that not a failure of art…

jorge meijide . architect

a coruña. june, 2012

notes:

[1] Monthly «alternative» magazine Ajoblanco nº107, year 1999. The magazine says goodbye, for the second and definitive time, the same year with the number 125.

[2] J.L. Borges. Arte poética. Editorial Crítica. Barcelona, 2001. Conference ”El arte de contar historias”.

[3] impasse: French voice that there means » situation of difficult or impossible resolution, or in the one that does not produce any advance to herself «. Real Academia Española. Diccionario Panhispánico de Dudas. First edition (2005).

O Gatopardo lee a Stevenson

Lía o outro día unha entrevista que lle facían a Francisco Jarauta na desaparecida revista Ajoblanco alá polo ano 1999[1]. Nela o filósofo era preguntado polo papel que el cría debían ter as bibliotecas na transmisión da cultura literaria. Jarauta, certeiro como sempre, defendía o papel das mesmas como depositarias dun fondo bibliográfico sólido, en oposición ao gran muestrario de novidades coas que a industria editorial regálanos sen solución de continuidade, e que parece son os grandes e únicos habitantes de moitas das actuais bibliotecas, colonizando as súas mesas e estanterías.

Falaba pois da necesidade de recuperar, de redescubrir, as sólidas bases da literatura fronte á uniformidade, e certa ligereza engado eu, da novidade editorial constante. Unha novidade «que domina sobre a tradición», xerando algo parecido ao aburrimiento dunha vanguardia permanente que avanza, si non corre, sen descanso e sen mirar atrás; e xa que logo con escaso tempo para ser pensada ou reflexionada. A revolución como perpetuum mobile.

Ambas, vanguardia e revolución, recórdanme aquela frase de Il Gattopardo de Lampedusa que Visconti poñía en boca de Burt Lancaster interpretando ao Príncipe de Salina: «Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi«; se queremos que todo siga como está, é necesario que todo cambie. Imos, que unha revolución de cando en vez é necesaria para manter o sistema (aínda que presumo que non é iso o que motiva aos “indignados”). Pero Que ocorre si esa revolución tórnase en motivo de si mesma? Cando o simple feito de facer algo diferente de continuo e en carreira constante é obxectivo en si mesmo? Si Lampedusa levantase a cabeza…

A cultura literaria exércese lendo e os máis afortunados, ou dotados para iso, escribindo, creándoa. ¿Quen non creceu cun libro de Stevenson na man?

Os arquitectos, como os escritores, xogamos a compoñer as nosas respectivas obras con elementos herdados, palabras uns, materiais outros; cheos, baleiros e combinacións de ambos nos dous casos. Borges mostrábase convencido de que todas as tramas das novelas escritas, corresponden a uns poucos modelos que unha e outra vez se repiten e transforman ata cegarnos nun infinito numero de variacións. Pode parecer que todas, sen excepción, son «só aparencias dun reducido número de tramas esenciais»[2].

A arquitectura, ou mellor dito a profesión de arquitecto, pasa un mal momento, un impasse, no seu máis estrita definición[3]. Pero, como antes dicía sobre a cultura literaria, a cultura arquitectónica exércese construíndo, pero tamén pensándoa e revisitándola; e por suposto tamén lendo(a).

Non nos queda máis remedio que “aproveitar” o momento para achar un equilibrio entre o xa realizado, a tradición herdada, coa súa historia de erros e acertos, e os camiños por percorrer, a vanguardia; recordando a obviedad de que un foi onte e outro será o mañá, pero ningún dos dous pódese converter nun presente continuo “autocomplacente”. En calquera caso a reflexión debe partir do convencimiento de que unha boa e sa autocrítica é o mellor camiño para achar o rigor necesario para avanzar, aproveitando a ausencia de sensacionalismo e facilidade que estes tempos de crises parécennos brindar.

Recordemos para rematar a Samuel Beckett: “Dá igual. Proba outra vez. Fracasa outra vez. Fracasa mellor”. A arte de Beckett é a arte do fracaso que non un fracaso de arte…

jorge meijide. arquitecto

a coruña. xunio 2012

notas:

[1] Revista mensual «contracultural» Ajoblanco nº107, ano 1999. A revista despídese, por segunda e definitiva vez, ese mesmo ano co número 125.

[2] J.L. Borges. Arte poética. Editorial Crítica. Barcelona, 2001. Conferencia ”A arte de contar historias”.

[3] impasse: voz francesa que significa “situación de difícil ou imposible resolución, ou na que non se produce ningún avance”. Real Academia Española. Dicionario Panhispánico de Dúbidas. Primeira edición (2005).

Jorge Meijide Tomás
Jorge Meijide Tomáshttp://jorgemeijide.blogspot.com.es/
Arquitecto por la ETSA de A Coruña desde 1991. Colabora en el estudio de Juan Navarro Baldeweg entre 1991 y 1992. Máster de proyectos integrados por la fundación camuñas, madrid 1992. A la vuelta A Coruña se incorpora al estudio de su padre, Carlos E. Meijide Calvo con el que trabaja hasta 2001. Desde 2004 hasta 2009 colabora con los arquitectos Patricia de Marichalar y Fernando Martínez. En el año 2009 forma, junto con Patricia de Marichalar meijidedemarichalar arquitectos. Desde 2014 trabaja en solitario colaborando con estudios y arquitectos amigos. Es profesor de proyectos arquitectónicos en la Escuela Técnica superior de Arquitectura de A Coruña desde 1997; es tutor de proyecto fin de carrera y ha sido presidente del tribunal de PFC. Colabora con blogs y publicaciones de arquitectura.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR

1 COMENTARIO

0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
1 Comment
Los más recientes
Los más viejos Los más votados
Ve Redes
Ve Redes
13 years ago

IL GATTOPARDO / EL GATOPARDO

(Italia-Francia, 1963)

Dirección: Luchino Visconti. Guión: Suso Cecchi d’Amico, Pasquale Festa Campanile, Luchino Visconti, Massimo Franciosa e Enrico Medioli. Produción: Titanus (Italia), S.N. Pathé e S.G.C. (Francia). Fotografía: Giuseppe Rotunno. Intérpretes: Burt Lancaster, Claudia Cardinale, Alain Delon. Duración: 190 minutos.

Palma de Ouro en Cannes, maxistral fresco histórico sobre a derruba
dunha clase social e o nacemento da Italia unificada que consagra a
traxectoria de Luchino Visconti. Baseada na magnífica novela de Giuseppe
Tomasi de Lampedusa, un reparto, ademais de Lancaster, Cardinale e
Delon, que inclúe a Romolo Valli, Paolo Stoppa, Pierre Clémenti e
Ottavia Piccolo (e os logo heroes da acción Giuliano Gemma e Terence
Hill) e un esplendoroso deseño de produción, dá vida ao drama en Palermo
de Don Fabrizio, o príncipe de Salina, coa vida familiar, persoal
alterada para sempre polos disturbios políticos logo da invasión de
Sicilia polas tropas de Garibaldi. Copia restaurada proxectada en Cannes
2010.

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS