David Silvosa – Daniel Bembibre · Comunicación Visual | COSTA

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Fotografía cortesía de COSTA Comunicación visual

A medida que nos acercábamos al estudio COSTA Comunicación visual, afincado en A Coruña (Galicia, España) y a pesar de estar a escasos metros que nos separan, nos percatamos (quizás sugestionados por subtítulo que los entrevistados pusieron al estudio) de la abundancia y reiteración  de toda clase de comunicados, que atraían nuestra atención, bien sea por su tipografía, colorido, forma, disposición, etc.

Este aumento de la percepción de la realidad que nos rodeaba, motivado sin duda por la entrevista, nos hizo recordar la definición sencilla pero a la vez compleja de Bruno Munari sobre comunicación visual, “es prácticamente todo lo que ven nuestros ojos”.

Una vez llegados a nuestro destino, nos recibieron los fundadores, David Silvosa, arquitecto y diseñador gráfico y Daniel Bembibre, diseñador gráfico y co-fundador de Belda. Ambos decidieron unir fuerzas y experiencias en este nuevo proyecto en mayo de 2014 para “resolver las necesidades creativas tanto del pequeño cliente como de grandes empresas, ayudándolos a destacar potenciando su identidad.”

“Mientras que el sueño del artista es llegar al Museo de algún modo, el sueño del diseñador es llegar a los mercados locales.”

Bruno Munari, 1971

En palabras de sus fundadores “COSTA quiere ser un pequeño estudio de comunicación visual dedicado a diferentes disciplinas: gráfica, editorial, ilustración, packaging, branding, producción audiovisual, soportes digitales y diseño de campañas o eventos”.

Sin más preámbulos os dejamos con la entrevista que tuvimos la suerte de realizar en su propio estudio.

Fotografía cortesía de COSTA Comunicación visual

¿Cuál ha sido vuestra formación y trayectoria profesional previa a Costa?

David trabajó en diferentes estudios de arquitectura gallegos durante su etapa como estudiante de arquitectura, algo muy habitual en la profesión, y también en la oficina de Carlos Ferrater gracias a las Becas de la Caja de Arquitectos. Al terminar la carrera inicia su actividad como arquitecto a la vez que la compagina con la de diseñador. El ejercicio de arquitecto lo realiza de forma independiente, teniendo como principal cliente a una promotora y aceptando cualquier tipo de encargo que fuese apareciendo; formalizándose únicamente pequeños locales comerciales o de hostelería. A la par aceptaba encargos como diseñador afianzando clientes cada vez más permanentes, agencias de producción y edición o empresas con necesidades continuas de soluciones gráficas.

Dani por su lado también trabajó en estudios de diseño locales tras estudiar Bellas Artes. En el año 2005, y gracias a una Beca de la Fundación Barrié, amplía su formación en Finlandia como diseñador gráfico. A su vuelta se quedó varios años en Barcelona, ciudad en la que coincide y conoce a David. Durante ese tiempo trabajó en estudios de gran prestigio como Ruiz+Company y agencias de referencia nacional como Summa, en las que participó en proyectos tan relevantes como el rediseño de la identidad corporativa de RTVE. En el 2010 decide volver a Coruña y funda Belda, junto con María América Díaz y Noa Bembibre.

¿Qué os llevó a abriros camino en el diseño gráfico y la comunicación visual?

Ambos nos decidimos especializar en nuestras carreras en ese campo, si bien en Bellas Artes la formación estaba más orientada a ello, en Arquitectura también tiene su especialidad y siempre ha sido importante el factor visual y de diseño para la comunicación de un proyecto de arquitectura. A partir de ese momento, simplemente empiezan a surgir oportunidades: proyectos personales, trabajos, encargos,… Y siempre hemos visto los proyectos como oportunidades a largo plazo.

¿Teníais alguna experiencia previa?

En el caso de Dani está claro, en el de mío, como arquitecto, la experiencia previa ha sido cada proyecto de la escuela o cada trabajo en los estudios en los que trabajó. Solo hay que ver las revistas de arquitectura para saber el valor del diseño gráfico o cualquier concurso de arquitectura en la que la potencia y la información visual es de vital importancia.

Fotografía cortesía de COSTA Comunicación visual

¿Os encontrasteis con muchas dificultades?¿Cuáles fueron las más problemáticas?

Por supuesto, y las seguimos encontrando. Al principio es la forma en la que consigues hacerte un hueco, después las travesías en el desierto cuando no aparecen nuevos clientes. Ahora, por suerte, parece que la unión ha hecho la fuerza y esto ha traído nuevos proyectos; pero conseguir eso ha supuesto asumir más síes de los que quizás deberíamos, por lo que jornadas interminables o un calendario sin vacaciones han sido la tónica, ahora y todos estos años. La dificultad máxima es conciliar la vida profesional con la personal, vivimos en una época muy mala en el que muchas veces tienes que anteponer el trabajo a muchas circunstancias. Y, aún así, tenemos que estar agradecidos de que sea así.

¿Estáis contentos con los objetivos alcanzados?

Sí, contentos y como decíamos antes agradecidos. Hemos tenido la gran suerte de encontrarnos con clientes profesionales, que sabían que rol desenvolvíamos cada una de las partes. Eso nos ha permitido desarrollar proyectos interesantísimos que hemos podido plantear con la independencia que todos buscamos en nuestro ejercicio profesional. Estar donde estamos es un objetivo alcanzado en sí mismo.

¿Qué expectativas y proyectos de futuro tenéis para “Costa”?       

Establecernos y conciliar. Esperar que la incertidumbre algún día llegue a desaparecer y seguir como hasta ahora, pudiendo hacer lo que nos gusta para clientes que saben que nos necesitan.

Fotografía cortesía de COSTA Comunicación visual

¿Compagináis o complementáis esta actividad con otras labores o en otros campos?

David sigue ejerciendo la arquitectura.

¿Son rentables este tipo de iniciativas?¿Os sentís bien remunerados por la labor que realizáis?

Seguir lo que buscas siempre es rentable. Conseguir ser independiente, que un cliente acuda a ti porque sabe que te necesita es rentable. Que sepa que te necesita significa que conoce el valor de tu trabajo, y eso se traslada a los honorarios.

Cada vez nos vamos remunerando mejor. Como hay otra boca más que alimentar , la propia infraestructura que necesita una empresa, estamos apostamos porque crezca sana y saludable sacrificándonos en cierta medida nosotros.

¿Consideráis que estudiar Arquitectura ha sido un pasaporte fundamental para haber llegado a vuestro trabajo actual?           

Por la parte que me concierne, sí, ha sido fundamental. Aunque siempre había tenido ese lado creativo, hay que tener en cuenta que entré pensando en dedicar mi vida a calcular estructuras. Salir de ahí odiándolas, pero descubriendo otras disciplinas de las que antes huía, es fruto de estudiar Arquitectura.

¿Animarías a otros arquitectos a seguir vuestros pasos? ¿Qué pasos consideráis que deberían dar? ¿Cómo completar sus estudios? ¿Qué otros consejos les darías?

Sí, como comentábamos antes, seguir lo que buscas siempre es rentable. Todos conocemos ese discurso y en nuestro caso nos lo creemos. Los pasos que creemos necesarios para conseguirlo es voluntad y no desfallecer en el intento. Formarse siempre es importante y hoy por suerte la información es muy accesible; pero lo importante son las horas que le echas encima. Y también es muy importante valorar cualquier proyecto, por pequeño que sea, como una oportunidad; nunca sabes de dónde va a surgir el próximo proyecto o a raíz de qué.

¿Creéis que los arquitectos en España deberíamos seguir abriendo nuevas vías de trabajo para salir de la casilla más “tradicional” de proyectar dada la actual situación de la construcción en nuestro país?

En nuestro caso no es que busquemos nuevas vías de trabajo en la arquitectura, es que directamente cambias de disciplina. Sí que creemos que hay que adaptarse a cada momento; por suerte la arquitectura te da muchas vías para explotar la actividad. Hay múltiples escalas y hay múltiples opciones de acercarse a cada una de ellas. Al final nuestro trabajo consiste en poner las cosas en orden: las necesidades del cliente, las ideas propias,… Sólo hay que buscar a ese cliente al que le podemos resolver sus problemas. No siempre será una casa, un equipamiento, un edificio,…; pero hay que explotar cualquier oportunidad.

Fotografía cortesía de COSTA Comunicación visual

¿Qué opináis de los que se han ido a trabajar al extranjero?

Que es una pena. No dejamos de ser recursos que se están perdiendo. Ojalá que cuando la situación cambie también se revierta esa situación. Si la gente se va, aquí nunca va a pasar nada. Y si queremos evitar de nuevo la emigración, tendremos que construir todo aquello que buscamos en momentos de crisis en el extranjero.

¿Cómo veis el futuro de la profesión?

Fastidiado. Quizás gran parte del problema venga de que nos hemos/han/ven convertido en un escollo burocrático que hay que cumplir. ¿Quieres hacer una casa? Pues tienes que pedir licencia, tienes que pagar unas tasas, tienes que contratar un arquitecto, tienes que contratar un aparejador, tienes que contratar un coordinador de seguridad y salud,… Tienes que; pero la gente no sabe para qué sirve un arquitecto, un aparejador, un coordinador. Y todos sabemos que somos esenciales; pero el cliente no. Necesitamos que el cliente acuda a nosotros porque sabe que nos necesita para algo y ahora, en muchos casos, sólo acude por obligación.

No hay mayor actividad “innecesaria” que el diseño gráfico. Cualquier cuñado te hace un logo, cualquier sobrino te monta una web y cualquier imprenta te hace un rótulo; pero hay gente que contrata nuestros servicios. Hay intromisión, no hay competencias asignadas, ni colegios que regulen la actividad, y los clientes demandan diseñadores igual.

Pero todo esto comenzó en el pasado, cuando nos ganamos la fama de ser unos profesionales bien remunerados que no pisaban una obra o sembrábamos nuestro paisaje con proyectos seriados a precios de inéditos. Esa fama que nos precede ahora, unido a que nuestros clientes creen que no nos necesitan, supone que no valoren nuestro trabajo y por lo tanto, menos aún, nuestros honorarios. Y en la actualidad, la situación de supervivencia en la que nos encontramos, sólo abunda en esa dinámica en el sentido contrario: bajemos los precios a costa de no poder asumir, debido a los costes, el trabajo para el que nos contratan.

O empezamos a hacernos valer, y conocemos lo que cuesta el ejercicio profesional, o asumamos que terminaremos por devorarnos los unos a los otros.

Y a este paso, nadie nos echará de menos.

Fotografía cortesía de COSTA Comunicación visual

David Silvosa – Daniel Bembibre · Comunicación Visual | COSTA
Abril 2015

Entrevista realizada por Ana Barreiro Blanco y Alberto Alonso Oro. Agradecer a Daniel y David su tiempo, paciencia y predisposición con este espacio.

Alberto Alonso Oro

Arquitecto y editor en veredes, arquitectura y divulgación. Invernalia es un buen lugar. A veces escribo en Fundacion Arquia.

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