Alta Montaña | Íñigo García Odiaga

En 1960 Breuer recibió el encargo de proyectar un centro de esquí concebido para 6000 visitantes en Flaine, cerca de la autopista a Chamonix en los Alpes franceses.

La arquitectura de los centros de esquí.

Durante los meses de invierno una de las actividades que ocupa de manera importante el ocio es el disfrute de la montaña. Equipamientos de diferente índole como refugios, albergues o estaciones de esquí están superando poco a poco su simple condición de edificios de montaña para incorporar arquitecturas que de alguna manera mejoren la oferta y la calidad del servicio ofrecido.

Al igual que la oferta turística veraniega está incorporando a su oferta el valor añadido de la arquitectura superlativa de sus hoteles o servicios para ser más competitiva, utilizando la arquitectura de vanguardia como elemento de reclamo, los gestores del turismo de invierno, el que podríamos denominar turismo de montaña, también están reclamando una nueva arquitectura para sus edificios.

Esta situación en la que la arquitectura contemporánea se adentra en territorios como las estaciones de esquí, cuyas arquitecturas tradicionalmente han sido de escasa calidad e incluso jugaban en contra del paisaje y la calidad de la oferta de servicios que estos centros prestaban, se ha visto transformada por la necesidad de competir entre estaciones o diferentes centros de montaña.

De alguna manera la arquitectura supera así su mero hecho funcional, de hotel, albergue o cafetería de alta montaña para convertirse en un elemento iconográfico, de arquitectura de autor capaz de sumarse en la oferta turística de la estación de esquí a la calidad de las pistas, la belleza del paisaje o la cantidad de nieve.

Flaine Ski Center, de Marcel Breuer | Fotografía: Roger Moss
Flaine Ski Center, de Marcel Breuer | Fotografía: Roger Moss

Una de las primeras experiencias en este campo fue la desarrollada por Marcel Breuer, uno de los grandes arquitectos del movimiento moderno y profesor de la Bauhaus.

En 1960 Breuer recibió el encargo de proyectar un centro de esquí concebido para 6000 visitantes en Flaine, cerca de la autopista a Chamonix en los Alpes franceses.

La extrema calidad del paisaje y el entorno natural, sin lugar a dudas uno de los puntos clave de cualquier estación de esquí y de alguna manera la propia razón de ser de un centro turístico de montaña se relevó enseguida como el punto clave a proteger.

Breuer diseñó así una ordenación compacta con un núcleo central público con cafés, tiendas, cine y la estación central del teleférico rodeado de los hoteles, configurados como elementos de gran rotundidad formal que establecen con el paisaje una relación escultórica.

Flaine Ski Center, de Marcel Breuer
Flaine Ski Center, de Marcel Breuer

Todos los edificios del complejo fueron construidos con elementos de hormigón prefabricado que se habían realizado a pie de valle, lo que supuso un sistema de construcción respetuoso con el medio ambiente, además de altamente recomendable dada la meteorología del lugar. Desde un punto de vista estético esta determinación constructiva ha supuesto además que una especie de patrón irregular pero semejante remate todos los edificios, incorporando en todos ellos una genética similar que entra en relación con el paisaje rocoso del entorno.

Tras esta exitosa experiencia de Breuer que demostró la perfecta sintonía de la arquitectura moderna con la arquitectura de estos complejos de montaña, la arquitectura parecía haber olvidado los centros de esquí, precisamente hasta que el valor mediático de los arquitectos y sus edificios ha hecho que los gerentes y directores de estos pongan sus ojos en la arquitectura contemporánea.

Plataforma de saltos de esquí Bergisel, Innsbruck, Austria
Plataforma de saltos de esquí Bergisel, Innsbruck, Austria

Derivado de estos motivos socioeconómicos ligados a la gestión turística en diciembre de 1999 el estudio de Zaha Hadid ganó el concurso internacional para construir una nueva pista de salto de esquí en la montaña Bersigel, ubicada en Innsbruck.

La pista es parte de un gran proyecto de renovación de las instalaciones olímpicas y reemplaza la vieja pista de salto, la cual ya no cumplía con los estándares internacionales. El edificio es un híbrido entre requerimientos deportivos altamente especializados y espacios públicos, incluyendo un área gastronómica y una terraza mirador. Estos diferentes programas fueron combinados en una única y nueva forma, de alto valor escultórico. Con un largo de aproximadamente 90 metros y una altura de casi 50 metros la construcción es una combinación de una torre y un puente, que se ha convertido en el nuevo icono del monte Bersigel, ya que es visible desde todo el valle y desde el se puede contemplar todo el paisaje alpino así como también a los atletas deslizarse por encima del horizonte de Innsbruck.

Plataforma de saltos de esquí Bergisel, Innsbruck, Austria
Plataforma de saltos de esquí Bergisel, Innsbruck, Austria

Un proyecto similar y de igual carácter iconográfico es el desarrollado por uno de los arquitectos jóvenes más prometedores del panorama europeo el estudio JDS, dirigido por Julien de Smedt.

La estructura de Holmenkollen, de estudio JDS, dirigido por Julien de Smedt
La estructura de Holmenkollen, de estudio JDS, dirigido por Julien de Smedt

Esta oficina fue la encargada de reformar las instalaciones de salto de esquí de la ciudad de Oslo en la colina de Holmenkollen, obra finalizada en 2010. En el paisaje de Oslo el perfil de la colina se recorta como un elemento característico que se ha visto prolongado en el edificio de JDS, convirtiéndose en el nuevo icono de Oslo y en una de las atracciones turísticas más visitadas de la capital noruega.

Juego para IPHONE de salto esquí en la rampa de HOLMEKOLLEN >>>>

La estructura de Holmenkollen, de estudio JDS, dirigido por Julien de Smedt
La estructura de Holmenkollen, de estudio JDS, dirigido por Julien de Smedt

La estructura de Holmenkollen toma como punto de partida la naturalidad de la topografía de la colina para de manera continua a modo de tobogán de colosales dimensiones prolongarla hasta despegarla del suelo, finalizando en un impresionante voladizo sobre el fiordo de Oslo. En la distancia la estructura aparece como un perfil afilado de color blanco lechoso debido a su cierre de chapa perforada y policarbonato, que se extiende de la montaña hacia el cielo y se prolonga en este con un haz de luz difusa, construyendo un nuevo halo boreal, un nuevo faro para Oslo.

La estructura de Holmenkollen, de estudio JDS, dirigido por Julien de Smedt
La estructura de Holmenkollen, de estudio JDS, dirigido por Julien de Smedt

Todas estos proyectos nos hablan del paisaje que la montaña presenta como valor esencial para provocar atracción y un magnetismo que finaliza en la peregrinación hacia sus cumbres, pero la arquitectura no puede olvidar el delicado equilibrio que se le pide en estos proyectos, el de servir como punto de referencia en un entorno en el que probablemente el silencio sería la mejor respuesta.

Íñigo García Odiaga. arquitecto
San Sebastián. Febrero 2011

Publicado en MUGALARI 14.01.2011

Íñigo García Odiaga

Arquitecto. Editor de NOMU. 1/5 del estudio de arquitectura VAUMM. Vivo en Donosti.

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