[:es]https://veredes.es/blog/arquitectos-para-el-s-xxi-iii-epr/
Son malos tiempos para vivir de la arquitectura.
Los días pasan sin que suene el teléfono, sin que Herbert Johnson nos encargue unas oficinas o el padre Couturier insista en contratarnos para construir una capilla en Los Vosgos.
Por eso ahora es el momento de afirmar, como el altivo jornalero de Madariaga, que en mi hambre mando yo.

El primo Ramón
Galveston, verano de 2013
[:gl]
Son malos tempos para vivir da arquitectura.
Os días pasan sen que soe o teléfono, sen que Herbert Johnson encárguenos unhas oficinas ou o pai Couturier insista en contratarnos para construír unha capela nos Vosgos.
Por iso agora é o momento de afirmar, como o altivo jornalero de Madariaga, que na miña fame mando eu.

El primo Ramón
Galveston, verán de 2013
[:en]
They are bad times to live of the architecture.
The days happen without the telephone sounds, without Herbert Johnson entrusts us a few offices or the father Couturier insists on contracting to construct a chapel us in The Vosges.
Because of it now it is the moment to affirm, as the haughty laborer of Madariaga, that in my hunger I give the orders.

El primo Ramón
Galveston, summer 2013
[:]





Que buena imagen, muy comica.