
La Agrocité Gagarine Truillot, en Ivry-sur-Seine cerca de París, integra la agricultura en un entorno urbano denso. Se desarrolla sobre 12 hectáreas con usos mixtos: viviendas, oficinas, comercios, equipamientos y amplios espacios públicos. Para transformar una zona degradada con antiguas viviendas sociales, el proyecto propone un modelo de “agrociudad” que combina ciudad y producción agrícola. Se apoya en un amplio equipo multidisciplinar que incluye expertos en sostenibilidad, paisaje y sociología. El proyecto fomenta dinámicas culturales que preservan la memoria del lugar mediante el arte y la participación ciudadana. Se apoya en la co-creación con los habitantes, mediante entrevistas en “tú a tú” y visitas en grupo y talleres participativos. Este proceso permite adaptar el diseño a las necesidades reales del barrio y fomentar la inclusión social. Así se plantea un “urbanismo a código abierto” flexible y en constante evolución. El diseño urbano favorece espacios verdes, permeabilidad visual y movilidad peatonal. Los edificios ocupan solo una parte del suelo, dejando protagonismo al paisaje y la biodiversidad. El proyecto promueve la economía circular mediante gestión de residuos y reempleo visible de materiales. Introduce innovaciones energéticas como geotermia y reutilización de aguas. Fomenta la agricultura urbana profesional con 2,6 hectáreas dedicadas a producción, fomentando la cohesión social y el consumo local sostenible.
El proyecto Agrocité Gagarine Truillot, situado en el centro de la ciudad de Ivry-sur-Seine, municipio limítrofe al sur de París, introduce las lógicas agrícolas (lo vacío) en ciudades densas (lo lleno) mediante el desarrollo de un Plan Parcial (ZAC) de 12Ha, 145.600m2 de uso mixtos de viviendas, oficinas, comercios y equipamientos, y 4Ha de espacio público.
A mitades del 2016 se convoca el concurso de la ZAC Gagarine Truillot que buscaba recalificar una zona céntrica de 12Ha, para reconvertirla en un barrio mixto y conectado a la ciudad. La zona está muy bien comunicada por el Metro (L7) y las Cercanías (RER C), y urbanizada principalmente por «cités” (grupos de grandes edificios de vivienda social) de entre plb +12 y plb +18 de los años 60 y 70. La Cité Gagarine, de plb +13 e inaugurada en 1961, estaba bastante deteriorada y con graves problemas de amianto.

El proyecto se inicia en el Enero del año 2017 cuando ganamos el curso organizado por el aménageur EPA ORSA – GPA (agente urbanizador) y la ciudad de Ivry-sur-Seine, con la propuesta de un barrio mixto que introducía el concepto de “Agrocité” (agrociudad), y acompañado de nuestro amplio ecosistema de especialistas: La Compagnie du Paysage (Paisajismo), Atelier Franck Boutté (Ingeniería Bioclimática), EPDC (Ingenería Generalista), Prolog Ingénierie (Gestión del Agua), Altia (Acústica), Ville Hybride (Sociólogo).

La co-creación fue un elemento central del método de trabajo. Pasó por ampliar nuestro ecosistema e incorporar otros especialistas en el equipo como ARP-Astrance e Inddigo (Sostenibilidad, y Certificaciones), Ekodev (Agricultura urbana), AgroParisTech Universidad de París (Agricultura urbana: especificaciones técnicas, viabilidad legal y económica), RéaVie (Reempleo y Economía Circular)… Esta lista sigue abierta según las necesidades del proyecto.

El trabajo en ecosistema permitió definir el ADN del proyecto. Este se puede precisar siguiendo 5 pilares, todos están construidos alrededor de una metodología que llamamos el “urbanismo a código abierto”.
DE LA CITÉ GAGARINE A LA AGROCITÉ GAGARINE TRUILLOT
UN URBANISMO A CÓDIGO ABIERTO / CO-CONSTRUIR / LOS “TÚ A TÚ”
UN BARRIO CO-CREADO gracias a una metodología creada junto con el sociólogo Michaël Silly (Ville Hybride) que consistente en entrevistas en “tú a tú” con los habitantes, las asociaciones, y todos los actores importantes de la ciudad, para conseguir catalizar la inteligencia colectiva del lugar durante la fase de análisis e incorporar a la ciudadanía en el proceso de diseño.
Estas conversaciones interpersonales se hacen siempre en un contexto informal, confidencial y de forma individual o en muy pequeños grupos para obtener discursos libres y así recoger las proyecciones no normativas, desde la perspectiva de los habitantes, los usuarios temporales, las asociaciones, los técnicos, etc.
Este mecanismo para adentrarnos en la inteligencia colectiva de los habitantes nos ha permitido afinar la programación de la ZAC (Plan Parcial), amplificar la implicación de los habitantes y crear la dinámica del proyecto. Nos ha proporcionado una lectura transgeneracional y de género creada a partir de momentos desligados de la estructura técnica del proyecto, para así identificar con precisión la riqueza social del barrio, las dinámicas no visibles, los usos y las especificidades de una realidad urbana densa, que combinará edificios existentes y edificios nuevos.
El resultado de este proceso de co-creación ha determinado un cierto número de invariantes a tener en cuenta, de puntos a debatir, de puntos delicados a no olvidar y de oportunidades a aprovechar.
Estas conversaciones han tenido un papel clave en nuestra comprensión profunda del barrio y de la ciudad, y se pensaron para encarnar el ADN del proyecto, una vez ganado el concurso.
Esta metodología de trabajo ha sido objeto de estudio en un documento que recoge las buenas prácticas urbanas por parte del observatorio NETEXPLO de la UNESCO, y publicado en el en el libro «Smart about Cities» de Francis Pisaní en el año 2020.

Esta dinámica de co-creación sigue viva y es participe de todas las etapas del proyecto. Se han realizado talleres con niños, adolescentes, gente mayor, mujeres, familias. Un taller transversal sobre la temática de la densidad/verticalidad, paseos por el barrio con habitantes, reuniones públicas (también en videoconferencia, el COVID no detuvo la dinámica).
Regularmente volvemos a presentar nuestro trabajo a los habitantes, a escuchar sus comentarios y peticiones, a modificar el proyecto para ajustarlo a las nuevas preocupaciones que aparecen a medida que el proyecto se hace más tangible para ellos. Mantener los conceptos claves del ADN del proyecto no impide que siempre se vaya enriqueciendo el proyecto gracias a esta inteligencia colectiva, paso indispensable para llegar a un urbanismo inclusivo y solidario.
Además, para permitir la co-creación de un paisaje transversal para el barrio, sobre la base del verde y la vida como eje conductor, se disponen los edificios de forma aislada formando un urbanismo puntillista. Así, entre los edificios (que sólo ocupan el 31% del suelo) se consiguen abrir permeabilidades visuales que conectan los espacios verdes privados dedicados a la agricultura y los espacios públicos generosamente plantados y principalmente peatonales. Los límites de estas interfases son tratados con gran transparencia y cada vez que es posible con ha-ha. El tratamiento paisajístico de estos puntos de conexión se hace mediante un espacio de transición arbolado proporcionando un marco siempre agradable, incluso en las temporadas en las cuales los huertos no son “bonitos”. Estos espacios constituyen también un nicho para una biodiversidad muy útil a la producción agrícola.

Este urbanismo puntillista proporciona vistas cruzadas dentro del barrio y permite crear un espacio público naturalmente seguro. Este sistema está reforzado por la implantación de una trama urbana principalmente peatonal formada por supermanzanas organizadas alrededor de tres paseos peatonas conectando de Norte a Sur el barrio.
Por otra parte, ofrecer un urbanismo a código abierto es también pensar unas relaciones más generosas entre los espacios privados y el espacio público. Los usos en este interfaz permiten llegar a unas plantas bajas domesticas activas, que dan vida y aportan seguridad el espacio público.
El principal mecanismo que ponemos en marcha en el proyecto es la creación de un gran espacio común iluminado naturalmente «la Placette» en las plantas bajas en todos los edificios que, además de gestionar la entrada, incorpora el aparcamiento de las bicicletas para exponerlas y así favorecer su uso, incorpora un mueble dedicado al trueque entre los habitantes, y da acceso a una sala común «el EPP» (Espacio Privado Participado) para organizar reuniones de vecinos, fiestas o trabajar, y que también tiene un acceso desde la calle para poder ser alquilada puntualmente y así ayudar a pagar los gastos de la comunidad de vecinos.
Algunas de las plantas bajas albergarán también unos micro-comercios propios de la economía solidaria y ligados a la agricultura, que además de complementar la oferta del comercio tradicional, puedan proponer otros servicios a la ciudadanía como por ejemplo el de conserje de barrio, a través de la figura del agricultor aumentado quien para complementar su actividad principal dará servicio de recogida de paquetes, etc.

Esta desestandarisación de los espacios del día a día se materializa también por un gran esfuerzo de mutualización de los recursos, que se traduce por: mutualizar los aparcamientos (a la escala de la manzana), los ascensores entre habitantes y agricultores (que necesitan acceder a las cubiertas agrícolas de todos los edificios), o los patios de escuela para el barrio (en los horarios no lectivos).
Finalmente, para permitir la aceleración de la transición energética y ecológica, además del amplio abanico de ambiciosas certificaciones medioambientales que se exigen (algunas en niveles muy adelantados respecto a los mínimos legales), el proyecto desarrolla otras innovaciones como pueden ser la calefacción urbana (principalmente basada en la geotermia) o todos los aspectos del ciclo del agua. En este último aspecto uno de los primeros edificios construidos incorporará el proyecto Phyte’Up que colectará las aguas grises y pluviales, las depurará mediante un filtro vegetal vivo en su cubierta, y las reutilizará para los aseos y para limpiar las partes comunes. Este proyecto se beneficia de una autorización para investigar y aplicar métodos innovadores que las normas actuales no permiten, con la meta de hacer evolucionar el marco legal nacional francés.
1. LO VIVO COMO INFRAESTRUCTURA
Lo verde, la pequeña fauna, los humanos, la vegetación. El proyecto de la Agrociudad Gagarine Truillot trabajar desde la Escala 1/ para poner en marcha una visión sistémica y holística necesaria para desestandarizar la producción de nuestras ciudades y de nuestras vidas.
Con estas premisas, el proyecto se elabora empezando desde el paisaje y el espacio público entendidos como una oportunidad.
El proyecto establece primero una estructura verde para encontrar el máximo de superficie en tierra (26%) soporte de una vegetación esencial para componer un paisaje global tanto en las parcelas privadas como en los espacios públicos (37% del proyecto), ofreciendo a los habitantes un espacio público donde convivir y una protección climática en forma de isla de frescor.

2. ECONOMÍA CIRCULAR Y SOLIDARIA
La deconstrucción de la Cité Gagarine, en el centro del proyecto, símbolo de las viviendas obreras de los años 60 pero afectada por el amianto, pone en práctica de forma ejemplar este principio de economía circular.
Se han recuperado 30.000 toneladas de material (más del 90% del peso del edificio existente) desde estructura y revestimiento (hormigón, ladrillos, yeso) y objetos constructivos (1.525 radiadores, 2.242 puertas, 52 chimeneas de hormigón, 400 buzones y cientos de metros lineales de barandillas). Bajo la supervisión de NEO-ECO todos los elementos estructurales han sido reciclados en materia prima para otras construcciones, y todos los objetos constructivos han sido puestos en venta en la plataforma de objetos de reempleo BACKACIA.
Además, en el pliego de prescripciones de la Agrociudad imponemos el tratamiento de todas las fachadas en las plantas bajas mediante gaviones rellenos de hormigón de derribo, para sensibilizar a la importancia del reempleo, que incide directamente en la reducción de emisiones de CO2 y para educar en esta nueva estética, pero también para facilitar la biodiversidad creando un hábitat del tipo de hotel de insectos.
La economía circular se verá también en la colecta de los biorresiduos de los habitantes y su transformación en compost para el abono de las tierras agrícolas del barrio, cuya producción será ofrecida a los habitantes mediante comercios directos y solidarios en algunas plantas bajas del barrio.
Entendemos también que la economía circular y solidaria es además una apuesta por la sobriedad energética y que esta tiene que estar enraizada en la eco-construcción, un concepto que abarca tanto la elección de los materiales a emplear como la apuesta por la frugalidad (por ejemplo mediante la protección solar pasiva), pero también la desestandarización de los procesos constructivos.

3. DESESTANDARIZAR / EL REEMPLEO
La sobriedad energética se fundamenta en las dinámicas proyectuales que tienen en cuenta el vector tiempo, es decir, la futura mutación y reversibilidad de los edificios que formarán el barrio. Por ejemplo: los niveles en subsuelo para el estacionamiento de coches serán ventilados e iluminados naturalmente, se favorecerá el diseño de viviendas evolutivas y reformateables, se impone la adopción de sistemas constructivos que faciliten la futura transformación de todos los edificios, y en su caso su deconstrucción y el re-uso de los materiales empleados.

Esto pasa por ejemplo por la imposición de estructuras de tipo pilares-vigas con relleno (lejos del estándar francés) e imponer su prefabricación en fábrica. Pasa por favorecer las estructuras en madera y los materiales naturales, biológicos y trazables. Y también por imponer la iluminación natural de todas las circulaciones comunes, entendiendo la luz natural cómo materia.

Otro aspecto importante de la desestandarización es la apuesta por una alta calidad medioambiental, sensible, social y cultural.
Esta alta calidad medioambiental, sensible, social y cultural, es esencial para llegar a la sobriedad energética, se refleja también en la calidad de todas las viviendas que tendrán que contar con un verdadero espacio exterior privado que será una verdadera habitación en más, con ventilación natural cruzada, con luz natural en las cocinas, y con espacios amplios que permitan su apropiación más allá de su uso principal.
4. CIUDAD PRODUCTIVA, LA AGRICULTURA URBANA PROFESIONAL
El proyecto propone la creación de una agrociudad. Esto pasa por crear un verdadero paisaje productivo. La Agrociudad Gagarine-Truillot consigue dedicar 2,6Ha para la agricultura urbana profesionalizada de los cuales 10.685 m2 en tierra, 4.161 m2 sobre aparcamientos, 9.825 m2 en cubiertas y 1.437m2 bajo invernaderos (en el suelo y en cubiertas).
De estas 2,6Ha, las zonas de transición (3m mínimo) entre espacio público e interiores de manzana agrícola, así como las parcelas con menos de 3h00 horas diarias de sol, no se dedican a la producción sino a crear un ecosistema vegetal con dos finalidades:
- Crear un filtro estético manteniendo una relación cualitativa con el espacio público en las temporadas en las cuales las superficies agrícolas son menos bonitas.
- Albergar la biodiversidad necesaria para apoyar la producción agrícola.

La actividad agrícola profesional permitirá crear de un círculo virtuoso y una comunidad en el barrio:
- Los vecinos conviven con agricultores que cultivan sus cubiertas y sus patios de manzana,
- Transformando sus residuos orgánicos en compost, los habitantes participan a la producción agrícola,
- La actividad agrícola generará puestos de trabajo y también una necesaria cohesión social (creando una identidad especifica en el barrio, compartiendo recursos (mutualización de los ascensores, creación de compost, etc.), organizando actividades pedagógicas, etc.,
- Parte de la producción agrícola se vende a los vecinos en los micro-comercios del barrio, fomentando la economía solidaría y el consumo a km0, y así la reduciendo las emisiones de CO2.

La producción agrícola podrá tomar muchas formas disjuntas: producción de frutas y hortalizas, producción de especias y plantas aromáticas, de esquejes, de algas (espirulina), de flores, etc. Esta producción se podrá obtener de forma tradicional en tierra firme en centro de las manzanas, pero también usando técnicas sin suelo en los invernaderos: acuaponía (en el invernadero de la Escuela de ingeniería digital ESIEA) o hidroponía.

Con AgroPaisTech se estimaron las necesidades en compost para primero crear los suelos fértiles del barrio y después para su abono, y en paralelo se estimó cuáles serán las capacidades del barrio (habitantes reciclando sus residuos orgánicos) para producir este compost. El resultado del estudio demostró que bastaría que el 30% de los habitantes (estimación realista) reciclasen sus biorresiduos para cubrir la mitad de las necesidades en abono.

El sistema de explotación sigue en desarrollo, pero se organizará en dos estratos:
- Las superficies agrícolas (en tierra firme, sobre aparcamientos, cubiertas, invernaderos) pertenecerán o a la ciudad o a una asociación dentro de la cual la ciudad tendrá derecho de veto.
- Varios agricultores explotarán las superficies agrícolas produciendo alimentos, organizando actividades pedagógicas para escuelas, organizado actividades de apoyo económico, como team building por ejemplo. En la actualidad sólo «Les Terrasses du Kosmos» tiene asignado superficies agrícolas, pero a medidas que los proyectos arquitectónicos se vayan construyendo otros agricultores estarán seleccionados para cultivar las nuevas superficies.
Los agricultores no se limitarán a la explotación agrícola, sino que tendrán un papel clave dentro de la vida del barrio siendo agricultores aumentados. Así también desempeñarán actividades de conserje de barrio (entre otras cosas recogiendo los paquetes del e-comercio), gestionarán los micro-comercios y los espacios compartidos, etc. En paralelo se sigue trabajando sobre el modelo para la protección legal y de perennidad de la actividad agrícola profesional, valorándose distintas posibilidades como la clasificación urbanística de los suelos, la propiedad pública de las superficies agrícolas (suelos, cubiertas), etc.

Hacer realidad la agricultura en un barrio denso requiere una organización técnica especifica de los edificios. Esto es especialmente importante para poder liberar las cubiertas de todas las instalaciones que suelen ocuparlas. Para ello, las últimas plantas tienen 0,50m de más de altura libre para permitir recoger estas redes en un falso techo técnico en las zonas de circulación de la última planta, de esta manera las tuberías de ventilación no corran por las cubiertas y así las cubiertas podrán estar libremente dedicadas a la producción agrícola. Gracias a esto conseguimos asegurar que el 70% de las cubiertas se puedan dedicar a la producción agrícola. Otro ejemplo es la reflexión sobre la creación de una red de riego desde un pozo que permita no utilizar agua potable para el riego.
5. URBANISMO TRANSITORIO, MEMORIA DEL LUGAR A TRAVÉS DEL ARTE, CIUDAD VIVERO
El primer acto de memoria del lugar fue la decisión de transformar en un espacio público peatonal y verde lo que era el edifico cerrado, lleno y mineral de la Cité Gagarine. Conservar la memoria de la «Huella Gagarine».
Pero el trabajo de conservación de la memoria es mucho mayor. Entender la memoria del lugar y reconocer su poesía fueron pasos claves para entrar en el proyecto y poder proponer unas respuestas coherentes, aceptables y deseables para los habitantes. El nombre mismo del barrio «Gagarine-Truillot» tiene mucho significado para construir unas importantes raíces para hacer crecer nuestro proyecto.
- “Gagarine” es la parte más obvia y fácil de identificar. La emblemática (y ahora desconstruida) Cité Gagarine coge su nombre del famoso cosmonauta Yuri Gagarine, quien la vino a visitar en 1963 (un año después de su inauguración) y planto a su lado “el árbol de los cosmonautas”. Este universo es muy presente en el imaginario del barrio.
- “Truillot” por su parte es un nombre mucho más local, se trata de una importante familia de agricultores propietarios históricos (siglo XIX) de las tierras agrícolas de esta parte de la ciudad. Al norte del barrio, este pasado agrícola dio paso a la industria y después a las viviendas sociales. Sin embargo, al sur, la agricultura se prolongó hasta los años 2010 a través de la floricultura por y para los hospitales parisinos.

Este afán de vanguardia e innovación, y este rico pasado agrícola se recuperan y expresan dentro del nuevo proyecto de Agrocité Gagarine Truillot.
Para construir sobre esta base e integrar a la ciudadanía, el urbanismo transitorio y la conservación de la memoria del lugar se organizó, hasta la fecha, en tres tiempos:
5.1 La Cultura
Insertado en la lógica de la circularidad, la deconstrucción de la Cité Gagarine ha sido acompañada por un trabajo social y artístico sobre la memoria del edificio, que se ha materializado en dos tiempos: primero una exposición de retratos de habitantes, en grandes formatos colgados de las fachadas, y después la transformación en museo temporal de la escalera A del edificio, ocupada por cerca de 50 artistas. Organizado por la asociación Double Face en colaboración con la galeria de arte municipal Fernand Léger, este museo se pudo visitar a lo largo de seis meses durante unos eventos especiales. Este trabajo se recogió y prolongó en el libro Le Voyage de Gagarine.
En paralelo a esta acción artística, los realizadores Fanny Liatard y Jérémy Trouilh han retratado de forma poética la complejidad social y simbólica del edificio, primero en un corto y después en la película Gagarine, seleccionada en el festival de Cannes 2020.
Actualmente, este acompañamiento cultural se prolonga con una Residencia Artística de 3 años (2024-2026) financiado por el 1% artístico (obligación legal del Aménageur de dedicar 1% del presupuesto a obras artísticas) en coordinación con la galeria de arte municipal Fernand Léger. Durante esta residencia, el artista Robert Milin trabaja con los habitantes, para producir una reflexión sobre el lugar de la vegetación y la naturaleza dentro de la ciudad.

5.2 El Vivero y el amadrinarje/apradinaje de los árboles
En 2021, en la huella de la desconstruida Cité Gagarine, se creó un vivero temporal en el cual se plantaron 295 árboles, que a lo largo de los próximos años serán replantados en los nuevos espacios públicos (el proyecto contará con un total de aproximadamente 1000 nuevos árboles).
Unos meses después, en un evento artístico y social, 69 de estos árboles fueron amadrinados/apadrinados por antiguos habitantes del edificio. En este evento los habitantes colgaron de los árboles unas placas de cerámica, con sus nombres, fabricadas por el artista François Bonnery.
A medida que los árboles estarán plantados en sus sitios definitivos, estas placas de cerámicas estarán instaladas en sitios visibles y asociados a cada árbol.
5.3 El Re-uso: el invernadero
Finalmente, este año (2026) los despachos de arquitectura Moonwalk y Bellastock están construyendo juntos un invernadero con material de reempleo de la antigua Cité Gagarine. Será un equipamiento agrícola-artístico e informativo, primero «casa» del proyecto durante los años de construcción del barrio, y después marcador de su identidad agrícola, participativa e inclusiva.

Este proyecto de largo recorrido, que empezó con un concurso en el 2016 y que se prevé se culmine en el 2032, está actualmente empezando a hacerse realidad. Los primeros edificios están acaban de abrir sus puertas, los primeros espacios públicos fueron entregados, y las Terrasses du Kosmos empezó a cultivar parcelas (en cubiertas) la primavera pasada.
Aprendimos cuanto innovar es también hacer pedagogía y pelar para defender y desarrollar conceptos, que acaban pareciendo obvios a quienes los veían irrealistas hace unos años. El tiempo largo del urbanismo da para mucho.
Queda todavía mucho por hacer para seguir impulsando la innovación en este proyecto precursor, pero poco a poco está tomando realidad. Vemos que el trabajo en ecosistema funciona, y confiamos en llegar a una ciudad pacificada sustentada por un urbanismo humanista solidario e inclusivo.

AGROCITÉ GAGARINE TRUILLOT EN RESUMEN
12Ha, de los cuales 9Ha tratados, de los cuales 4Ha de Espacio Público.
145.600 m2, de los cuales:
- 94.700 m2 de viviendas,
- 36.600 m2 de oficinas,
- 1.800 m2 de comercios
- 9.600 m2 de equipamientos,
- 2.900 m2 de invernaderos (en cubiertas y en el suelo).
La Agrocité Gagarine Truillot forma parte del Club Écoquartier (hoy Etapa 2), y sus edificios tendrán todos que cumplir con las certificaciones RE2020 (siempre adelantándose un paso en su nivel de aplicación) y Biosourcé. Además, y en función de su programa, cada edificio tendrá también que satisfacer las exigencias de los labeles Bâtiment Durable Francilien, HQE Bâtiment Durable 2016 (Très performant), NF Habitat HQE (Excellent), y/o BREEAM (Very Good).
Ecosistema:
Ciudad de Ivry-sur-Seine (y todos sus servicios técnicos), EPA ORSA (GPA) , INRAE (Instituto National (francés) para le Investigación de la Agricultura, la Alimentación y el Medio Ambiente), AgroParisTech (Escuela de ingeniería agrícola), École des Ponts ParisTech (Escuela de ingeniería de caminos, canales y puentes), Inddigo (Sostenibilidad y Certificaciones), Ekodev (Agricultura), Backacia (Plataforma web de venta de productos de re-uso para la construcción), Neo-Eco (Especialista en re-uso de materiales de construcción), Agricultores Urbanos, Start Ups, Arquitectos, Constructores, Promotores, La Compagnie du Paysage (Paisajista), Ville Hybride (sociólogo), Altia (ingeniería acústica), Prolog (Ingeniería hídrica), EPDC (Ingeniería generalista), Atelier Franck Boutté (Especialista en Sostenibilidad), Archikubik (Urbanista).
Equipo Archikubik: Marc Chalamanch, Carmen Santana, Christophe Marret. Jefe de proyecto: Jean-Christophe Scotto d’ Anielo, Equipo: Céline Cazallé, Marine Gate, Irene Turchetti, Yann Houllard, Domenico Auricchio, Valentina Risemberg, Gabriel Fezjulla, Josep Ferran, Jerónimo Steinger, …




