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[:es]El hito yugoslavo | Silvia Blanco Agüeira[:gl]O fito iugoslavo | Silvia Branco Agüeira[:en]The Yugoslavian milestone | Silvia Blanco Agüeira[:]

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Vjenceslav Richter y Emil Weber. Lateral del pabellón yugoslavo en la Expo58
Vjenceslav Richter y Emil Weber. Lateral del pabellón yugoslavo en la Expo58, con vanguardistas realizaciones plásticas sobre sus paramentos. Al fondo, se puede apreciar la estructura que servía de reclamo visual, un hito conformado por seis arcos metálicos, uno por cada república: Eslovenia, Bosnia-Herzegovina, Croacia, Serbia, Macedonia y Montenegro.

El pabellón yugoslavo de la Exposición Universal de Bruselas de 1958 es una de esas obras en las que el flechazo resulta instantáneo. Su elegante diseño y su cuidada escenografía interior tenían como indisimulado objetivo epatar, subyugar al espectador. Solo así se comprende el rocambolesco desarrollo de la propuesta desde sus orígenes hasta su concreción final. Solo así se entiende que fuera necesaria la convocatoria de dos concursos de ideas para elegir el diseño definitivo.

Maqueta de Diksi 2, la propuesta ganadora en la segunda convocatoria del concurso. Fuente: Galjer, Jasna. Expo 58 and the Yugoslav pavilion by Vjenceslav Richter. Croatia: Horetzky, 2009.
Maqueta de Diksi 2, la propuesta ganadora en la segunda convocatoria del concurso | Fuente: Galjer, Jasna. Expo 58 and the Yugoslav pavilion by Vjenceslav Richter. Croatia: Horetzky, 2009.

Un comité preparatorio anunció en mayo de 1956 un concurso abierto y anónimo en la República Federativa Socialista de Yugoslavia para la redacción del edificio que se iba a levantar en la capital belga dos años después. Aunque fueron premiados tres proyectos, ninguno de ellos convenció realmente al jurado, bien porque no reunían suficiente calidad para representar al país, bien porque sus autores no poseían una trayectoria destacada en la configuración de espacios expositivos1. Había una excepción a este último aspecto, el arquitecto tras la propuesta denominada Diksi, ganadora de uno de los dos segundos premios otorgados: Vjenceslav Richter2, un proyectista croata conocido por su trabajo en el ámbito de la pintura y las artes gráficas que se había presentado al concurso en colaboración con Emil Weber, un diseñador de interiores.

Dado que no resultó seleccionado ningún proyecto para ser ejecutado, el comité preparatorio resolvió invitar a cuatro reconocidos estudios del estado socialista a tomar parte en la segunda ronda del concurso, convocada tan solo tres meses después, y en la que también se incluía a los tres premiados en la primera convocatoria. En esta ocasión, la propuesta escogida fue la aparatosa Diksi 2, una variación de la originalmente presentada por los mencionados Richter y Weber. Tal era el grado de complejidad del diseño, que fue necesaria una evaluación adicional para determinar su factibilidad, algo puesto en duda por los miembros del jurado.

El proyecto, atrevido, casi marciano, con cuatro cables que sostenían un cubículo de unos cuarenta metros de lado, causó serios dolores de cabeza a la comisión. Y aunque se consultó a expertos, se consideró que el viento podría convertirse en un verdadero inconveniente, ya que haría girar el pabellón sobre el mástil central de setenta metros de altura, de manera que la estructura se volviese incontrolable.

Después de numerosos debates y consultas, en los que incluso intervinieron destacados políticos, se decidió finalmente colocar el edificio sobre pilares de acero, adoptando un sistema de apoyos más convencional. La innovación y la audacia iniciales fueron pues abandonadas, aunque se mantuvieron la estética de los lucernarios, la planta baja abierta y las láminas de agua presentes en la misma.

Espacio expositivo interior, con los lucernarios de la cubierta, presentes en casi todas las versiones del proyecto
Espacio expositivo interior, con los lucernarios de la cubierta, presentes en casi todas las versiones del proyecto.

La realización yugoslava quedó situada entre los pabellones de Suiza y Portugal, algo oculta tras ellos, en una zona boscosa y con fuerte pendiente en su entorno. De ahí que los balcánicos intentasen solventar este inconveniente, tanto desde el inicio mismo del diseño como posteriormente, con la inclusión de una fascinante estructura de 45 metros y medio de altura que actuaba como reclamo de su propuesta3.

Con todo, la reacción del público no fue la deseada, y hubo de celebrarse poco antes de su clausura una folclórica exposición de muñecas vestidas con trajes tradicionales, en un último intento a la desesperada por mejorar las cifras de visitantes4. Un reclamo que entraba en aparente contradicción con la esencia de lo ideado: un país completamente orientado hacia lo moderno, incluso en su arquitectura. De hecho, la funcionalidad de los espacios presentados se convirtió en un aspecto muy útil al terminar el evento.

Una vez finalizada la Expo58, el pabellón fue desmontado, trasladado e instalado de nuevo en la ciudad belga de Wevelgem para ser empleado como escuela católica, la Sint-Pauluscollege. En esa localidad es posible visitar hoy en día el antiguo edificio, albergando un programa para el cual no fue originalmente diseñado: el docente.

La arquitectura moderna, con sus trazados asépticos y ausencia de referentes nacionales, se adaptó perfectamente a dicho objetivo.

Sint-Pauluscollege, Wevelgem (Bélgica). Segunda vida para el pabellón yugoslavo como equipamiento docente.
Sint-Pauluscollege, Wevelgem (Bélgica). Segunda vida para el pabellón yugoslavo como equipamiento docente.

Silvia Blanco Agüeira, doctora arquitecta
Viveiro, diciembre 2015

1 El jurado, compuesto por Branislav Kojić, Drago Ibler, Oto Bihalji-Merin y Milorad Pantović, concluyó que el concurso no había brindado resultados satisfactorios. Y eso a pesar de que el primer premio fue otorgado a la propuesta 30556 de la que eran autores Vladimir Bjelikov, Branislav Simonović y Smilja Kanački. Y en vez de un segundo y tercer premio, se otorgaron dos premios compartidos a la propuesta con el lema Kubus, de Milan Pališaški, Slobodan Janjić, Zoran Petrović y Oskar Hrabovski, y al diseño Diksi, de Vjenceslav Richter y Emil Weber. Galjer, Jasna, Expo 58 and the Yugoslav pavilion by Vjenceslav Richter (Croatia: Horetzky, 2009), 288.

2 Vjenceslav Richter (1917/2002) fue uno de los fundadores del grupo de arte abstracto EXAT 51, conformado por arquitectos y pintores que abogaban por la síntesis creativa. Con una sólida reputación política, debida a su vinculación con los partisanos de Yugoslavia, había organizado diversas exposiciones tanto dentro como fuera del país desde 1947, entre ellas, la primera Trienal de Zagreb, en 1955. Zimmermann, Tanja, Balkan Memories: Media Constructions of National and Transnational History (Bielefeld: transcript Verlag, 2014), 131-133.

3 Zvonko Springer, calculista de la estructura del pabellón y del hito situado delante del mismo, narró esta experiencia en «World Exposition in Brussels 1958. The Yugoslav Pavilion», disponible en el siguiente enlace.

4 Kulić, Vladimir, «An Avant-Garde Architecture for an Avant-Garde Socialism: Yugoslavia at EXPO’58«, Journal of Contemporary History 47 (2012): 161–184.

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Vjenceslav Richter y Emil Weber. Lateral del pabellón yugoslavo en la Expo58
Vjenceslav Richter e Emil Weber. Lateral do pavillón iugoslavo na Expo58, con vangardistas realizacións plásticas sobre as súas paramentos. Ao fondo, pódese apreciar a estrutura que servía de reclamo visual, un fito conformado por seis arcos metálicos, un por cada república: Eslovenia, Bosnia-Herzegovina, Croacia, Serbia, Macedonia e Montenegro.

O pavillón iugoslavo da Exposición Universal de Bruxelas de 1958 é unha desas obras nas que o flechazo resulta instantáneo. O seu elegante deseño e a súa coidada escenografía interior tiñan como indisimulado obxectivo epatar, subxugar ao espectador. Só así se comprende o rocambolesco desenvolvemento da proposta desde as súas orixes ata a súa concreción final. Só así se entende que fose necesaria a convocatoria de dous concursos de ideas para elixir o deseño definitivo.

Maqueta de Diksi 2, la propuesta ganadora en la segunda convocatoria del concurso. Fuente: Galjer, Jasna. Expo 58 and the Yugoslav pavilion by Vjenceslav Richter. Croatia: Horetzky, 2009.
Maqueta de Diksi 2, a proposta ganñadora na segunda convocatoria do concurso | Fonte: Galjer, Jasna. Expo 58 and the Yugoslav pavilion by Vjenceslav Richter. Croatia: Horetzky, 2009.

Un comité preparatorio anunciou en maio de 1956 un concurso aberto e anónimo na República Federativa Socialista de Iugoslavia para a redacción do edificio que se ía a levantar na capital belga dous anos despois. Aínda que foron premiados tres proxectos, ningún deles convenceu realmente ao xurado, ben porque non reunían suficiente calidade para representar ao país, ben porque os seus autores non posuían unha traxectoria destacada na configuración de espazos expositivos1. Había unha excepción a este último aspecto, o arquitecto tras a proposta denominada Diksi, gañadora dun dos dous segundos premios outorgados: Vjenceslav Richter2, un proyectista croata coñecido polo seu traballo no ámbito da pintura e as artes gráficas que se presentou ao concurso en colaboración con Emil Weber, un deseñador de interiores.

Dado que non resultou seleccionado ningún proxecto para ser executado, o comité preparatorio resolveu convidar a catro recoñecidos estudos do estado socialista a tomar parte na segunda rolda do concurso, convocada tan só tres meses despois, e na que tamén se incluía aos tres premiados na primeira convocatoria. Nesta ocasión, a proposta escollida foi a aparatosa Diksi 2, unha variación da orixinalmente presentada polos mencionados Richter e Weber. Tal era o grao de complexidade do deseño, que foi necesaria unha avaliación adicional para determinar a súa factibilidad, algo posto en dúbida polos membros do xurado.

O proxecto, atrevido, case marciano, con catro cables que sostiñan un cubículo duns corenta metros de lado, causou serias dores de cabeza á comisión. E aínda que se consultou a expertos, considerouse que o vento podería converterse nun verdadeiro inconveniente, xa que faría virar o pavillón sobre o mastro central de setenta metros de altura, de maneira que a estrutura volvésese incontrolable.

Despois de numerosos debates e consultas, nos que mesmo interviñeron destacados políticos, decidiuse finalmente colocar o edificio sobre alicerces de aceiro, adoptando un sistema de apoios máis convencional. A innovación e a audacia iniciais foron pois abandonadas, aínda que se mantiveron a estética dos lucernarios, a planta baixa aberta e as láminas de auga presentes na mesma.

Espacio expositivo interior, con los lucernarios de la cubierta, presentes en casi todas las versiones del proyecto
Espazo expositivo interior, cos lucernarios da cubierta, presentes en casi tódalas versións do proxecto.

A realización iugoslava quedou situada entre os pavillóns de Suíza e Portugal, algo oculta tras eles, nunha zona boscosa e con forte pendente na súa contorna. Por iso é polo que os balcánicos tentasen liquidar este inconveniente, tanto desde o inicio mesmo do deseño como posteriormente, coa inclusión dunha fascinante estrutura de 45 metros e medio de altura que actuaba como reclamo da súa proposta3.

Con todo, a reacción do público non foi a desexada, e houbo de celebrarse pouco antes do seu clausura unha folclórica exposición de bonecas vestidas con traxes tradicionais, nun último intento á desesperada por mellorar as cifras de visitantes4. Un reclamo que entraba en aparente contradición coa esencia do ideado: un país completamente orientado cara ao moderno, mesmo na súa arquitectura. De feito, a funcionalidade dos espazos presentados converteuse nun aspecto moi útil ao terminar o evento.

Unha vez finalizada a Expo58, o pavillón foi desmontado, trasladado e instalado de novo na cidade belga de Wevelgem para ser empregado como escola católica, a Sint-Pauluscollege. Nesa localidade é posible visitar hoxe en día o antigo edificio, albergando un programa para o cal non foi orixinalmente deseñado: o docente.

A arquitectura moderna, cos seus trazados asépticos e ausencia de referentes nacionais, adaptouse perfectamente ao devandito obxectivo.

Sint-Pauluscollege, Wevelgem (Bélgica). Segunda vida para el pabellón yugoslavo como equipamiento docente.
Sint-Pauluscollege, Wevelgem (Bélgica). Segunda vida para o pavillón yugoslavo como equipamento docente.

Silvia Blanco Agüeira, doutora arquitecta
Viveiro, decembro 2015

O xurado, composto por Branislav Kojić, Drago Ibler, Oto Bihalji-Merin e Milorad Pantović, concluíu que o concurso non brindara resultados satisfactorios. E iso a pesar de que o primeiro premio foi outorgado á proposta 30556 da que eran autores Vladimir Bjelikov, Branislav Simonović e Smilja Kanački. E no canto dun segundo e terceiro premio, outorgáronse dous premios compartidos á proposta co lema Kubus, de Milan Pališaški, Slobodan Janjić, Zoran Petrović e Oskar Hrabovski, e ao deseño Diksi, de Vjenceslav Richter e Emil Weber. Galjer, Jasna, Expo 58 and the Yugoslav pavilion by Vjenceslav Richter (Croatia: Horetzky, 2009), 288.

2 Vjenceslav Richter (1917/2002) foi un dos fundadores do grupo de arte abstracta EXAT 51, conformado por arquitectos e pintores que avogaban pola síntese creativa. Cunha sólida reputación política, debida á súa vinculación cos partisanos de Iugoslavia, organizara diversas exposicións tanto dentro como fose do país desde 1947, entre elas, a primeira Trienal de Zagreb,, en 1955. Zimmermann, Tanja, Balkan Memories: Balkan Memories: Media Constructions of National and Transnational History (Bielefeld: transcript Verlag, 2014), 131-133.

3 Zvonko Springer, calculista da estrutura do pavillón e do fito situado diante do mesmo, narrou esta experiencia en «World Exposition in Brussels 1958. The Yugoslav Pavilion», dispoñible no seguinte enlace.

4 Kulić, Vladimir, «An Avant-Garde Architecture for an Avant-Garde Socialism: Yugoslavia at EXPO’58«, Journal of Contemporary History 47 (2012): 161–184.

[:en]

Vjenceslav Richter y Emil Weber. Lateral del pabellón yugoslavo en la Expo58
Vjenceslav Richter and Emil Weber. Wings of the Yugoslavian pavilion in the Expo58, with ultramodern plastic accomplishments on his paraments. To the bottom, it is possible to estimate the structure that was using as visual claim, a milestone shaped by six metallic arches, one by every republic: Slovenia, Bosnia-Herzegovina, Croatia, Serbia, Macedonia and Montenegro.

The Yugoslavian pavilion of the Universal Exhibition of Brussels of 1958 is one of these works in which the arrow wound turns out to be instantaneous. His elegant design and his elegant interior scenery had as undisguised aim amaze, subdue the spectator. Only this way the rocambolesco understands development of the offer from his origins up to his final concretion. Only this way there is understood that there were necessary the summons of two contests of ideas to choose the definitive design.

Maqueta de Diksi 2, la propuesta ganadora en la segunda convocatoria del concurso. Fuente: Galjer, Jasna. Expo 58 and the Yugoslav pavilion by Vjenceslav Richter. Croatia: Horetzky, 2009.
Diksi‘s model 2, the winning offer in the second summons of the contest. Expo 58 and the Yugoslav pavilion by Vjenceslav Richter. Croatia: Horetzky, 2009.

A preparatory committee announced in May, 1956 an opened and anonymous contest in the Federative Socialist Republic of Yugoslavia for the draft of the building that was going to get up in the Belgian capital two years later. Though three projects were rewarded, none of them convinced really the juror, good because they were not assembling sufficient quality to represent to the country, good because his authors were not possessing a path emphasized in the configuration of explanatory spaces1. There was an exception to the latter aspect, the architect after the offer named Diksi, winner of one of the second two granted prizes: Vjenceslav Richter2, a Croatian designer known by his work in the area of the painting and the graphical arts that one had presented to the contest in collaboration with Emil Weber, a designer of interiors.

Provided that no project turned out to be selected to be executed, the preparatory committee resolved to invite to four recognized studies of the socialist condition to take part in the second round of the contest, summoned only three months later, and in the one that also was included to the three rewarded in the first summons. In this occasion, the select offer was the showy Diksi 2, one variation of the originally presented one for the mentioned Richter and Weber. Such age the degree of complexity of the design, which was necessary an additional evaluation to determine his feasibility, something questioned by the members of the juror.

The project, dared, almost Martian, with four cables that were supporting a cubicle of approximately forty meters of side, caused serious headaches to the commission. And though one consulted experts, it thought that the wind might turn into a real disadvantage, since it would make turn the pavilion on the central mast of seventy meters of height, so that the structure was becoming uncontrollable.

After numerous debates and consultations, in that even out-standing politicians intervened, it was decided finally to place the building on props of steel, adopting a more conventional system of supports. The innovation and the audacity initials were left so, though there were kept the aesthetics of the lucernarios, the opened ground floor and the present sheets of water in the same one.

Espacio expositivo interior, con los lucernarios de la cubierta, presentes en casi todas las versiones del proyecto
Explanatory interior space, with the lucernarios of the cover, present in almost all the versions of the project.

The Yugoslavian accomplishment remained placed between the pavilions of Switzerland and Portugal, it conceals something after them, in a wooded zone and with hanging fort in his environment. Of there that the Balkan ones were trying to settle this disadvantage, so much from the beginning itself of the design as later, with the incorporation of a fascinating structure of 45 meters and a half of height that was acting as claim of his offer3.

With everything, the reaction of the public was not the wished one, and a folclórica had to celebrate little before his closing exhibition of wrists dressed in traditional suits, in a last attempt to driven to despair for the numbers of visitors improved4. A claim that was entering apparent contradiction with the essence of the designed: a country completely orientated towards the modern thing, even in his architecture. In fact, the functionality of the presented spaces turned into a very useful aspect on having finished the event.

Once finished the Expo58, the pavilion was dismantled, moved and installed again in Wevelgem’s Belgian city to be used as catholic school, the Sint-Pauluscollege. In this locality it is possible to visit nowadays the former building, sheltering a program for whom was not originally designed: the teacher.

The modern architecture, with his aseptic tracings and absence of national modals, adapted perfectly to the above mentioned aim.

Sint-Pauluscollege, Wevelgem (Bélgica). Segunda vida para el pabellón yugoslavo como equipamiento docente.
Sint-Pauluscollege, Wevelgem (Belgium). The second life for the Yugoslavian pavilion like educational equipment.

Silvia Blanco Agüeira, PhD architect
Viveiro, december 2015

1 The juror composed by Branislav Kojić, Drago Ibler, Oto Bihalji-Merin and Milorad Pantović, he concluded that the contest had not offered satisfactory results. And it in spite of the fact that the first prize was granted to the offer 30556 of that were authors Vladimir Bjelikov, Branislav Simonović and Smilja Kanački. And instead of the second and third prize, there were granted two prizes shared to the offer with the motto Kubus, of Milan Pališaški, Slobodan Janjić, Zoran Petrović and Oskar Hrabovski, and to the design Diksi, of Vjenceslav Richter and Emil Weber. Galjer, Jasna, Expo 58 and the Yugoslav pavilion by Vjenceslav Richter (Croatia: Horetzky, 2009), 288.

Vjenceslav Richter (1917/2002) he was one of the founders of the group of abstract art EXAT 51, shaped by architects and painters who were pleading for the creative synthesis. With a solid political reputation, due to his entail with the partisans of Yugoslavia, it had organized diverse exhibitions so much inside like out of the country from 1947, between them, first Triennial of Zagreb, in 1955. Zimmermann, Tanja, Balkan Memories: Media Constructions of National and Transnational History (Bielefeld: transcript Verlag, 2014), 131-133.

3 Zvonko Springer, calculista of the structure of the pavilion and of the milestone placed in front of the same one, narrated this experience in » World Exposition in Brussels 1958. The Yugoslav Pavilion «, available in the following link.

4 Kulić, Vladimir, «An Avant-Garde Architecture for an Avant-Garde Socialism: Yugoslavia at EXPO’58«, Journal of Contemporary History 47 (2012): 161–184.

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Silvia Blanco Agüeira
Silvia Blanco Agüeira
Silvia Blanco es una doctora arquitecta gallega que se dedica a la teoría de la arquitectura. Cuenta con un gran número de publicaciones, ponencias, artículos científicos y comunicaciones que giran alrededor de tres ejes temáticos: el estudio de olvidados y notables ejemplos de la historia de la arquitectura; la puesta en valor del patrimonio arquitectónico del noroeste peninsular, en especial, el construido en la segunda mitad del siglo XX; y por último, la implementación de métodos de aprendizaje que fomenten el sentido crítico y la capacidad analítica del alumno.
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