Una pregunta oportunamente lanzada por nuestro admirado Carlos Cámara puso el dedo en la llaga y nos ha hecho recuperar un debate interno que nos apetecía sacar a la luz.
¿Por qué la gente prefiere a un constructor antes que a un arquitecto?

Carlos no planteaba una dicotomía, daba por hecho esta realidad, la gente no quiere tener que trabajar con arquitectos. Tenemos una imagen pública desastrosa que nos está generando una animadversión cada vez mayor por parte de nuestros potenciales clientes.
Esa imagen en gran parte es culpa nuestra, y en gran parte está cargada de mitos.
Vamos a tratar de puntualizar, apoyados por algunas de las respuestas que familiares y amigos no arquitectos dieron cuando nosotros mismos repetimos la pregunta de Carlos. Nos vais a perdonar si personalizamos algunas respuestas, pero para eso somos nosotros los que escribimos…
No sé que hace uno y que hace otro.
Las labores son claras. El constructor gestiona la obra, pone el personal y los materiales y es el encargado de que los procesos de construcción se realicen.
El arquitecto, en equipo con el arquitecto técnico o aparejador es el encargado de dirigir esos procesos constructivos y hacer que técnica y normativamente estén bien.
Es generalizada la frase de constructores de “esto se ha hecho así toda la vida”. La respuesta es fácil. Si vamos a revisar sus casas “de toda la vida” podremos ver grietas, desprendimientos, humedades, condensaciones, etc. Si esas casas “de toda la vida” se han hecho sin proyecto ni supervisión técnica difícilmente se le podrán pedir responsabilidades a ese constructor. El habrá hecho “lo de toda la vida” y “de toda la vida” las casas se estropean. Falacia tremenda basada en que no tenemos agentes responsables en estos procesos fuera de la normativa. El hecho de tener arquitecto y aparejador no es garantía de que no haya defectos, pero si da la seguridad de que habrá alguien que se debe hacer responsable de los mismos.
El constructor tiene mucha experiencia.
Hay arquitectos con mucha más experiencia que algunos constructores. La experiencia no es argumento para validad un conocimiento o capacidad superior a otro. El estudio, la preparación, el trabajo pormenorizado frente a un encargo, sin embargo, si. Otra cosa es que el constructor use esa experiencia para “quitarle hierro” a los temas que tiene entre manos. Generalmente los arquitectos, al menos nosotros, trabajamos pensando no en la casa como objeto terminado si no en cómo se va a vivir la casa. Pensamos en nuestro trabajo incorporando el futuro de las familias que van a vivir en ella. Hemos comprobado por experiencia que los constructores el único tiempo que tienen en mente es el del día del final de obra.
El constructor entiende TÚ idea de casa. El arquitecto solo SU idea de casa.
Una de nuestras amigas recalcaba el concepto de idea de casa con “la de toda la vida, con rejas y balcones”. Esa idea de casa tiene un trasfondo cultural que voy a resumir muy fácilmente. En B.U.P. a la mayoría de los profesores de historia y de historia del arte no les daba tiempo a llegar a explicar la contemporaneidad. Eso provoca un círculo vicioso, en el que nos encontramos, por el que a muy poca gente le han explicado por qué en la modernidad se hacían las cosas de otra manera, en arte y en arquitectura. Y ojo que no estamos diciendo que la arquitectura sea un arte, pero es un trabajo visual y plástico. Para nosotros mucho más cercano al diseño industrial que al arte. ¿Y a que el diseño industrial si ha evolucionado? Todo el mundo entiende que un Audi A3 o incluso un SEAT Ibiza no pueden seguir siendo como los coches de toda la vida, esos que pasean por la feria tirados por caballos. Porque ¿mira que son bonitos verdad? Pues seguro que si en Audi se ponen son capaces de ponerle un motor diesel y quitar los caballos de delante, y hasta sería ecoeficiente. Pero no. El diseño industrial ha evolucionado en sus condiciones estéticas hacia la contemporaneidad. La vivienda particular ha evolucionado mucho menos porque sigue siendo demandada directamente por propietarios que creen que saben la casa que necesitan.
Pensar que el arquitecto opone SU idea de casa a TÚ idea de casa induce a conflictos.
El arquitecto, nosotros al menos, no debe trabajar por ideas, gustos o apetencias. Si lo hace, malo. Pero si no lo hace, el arquitecto si que debe trabajar en base a una cosa que los propietarios nunca pueden llegar a tener y es criterio profesional. Y cuando digo criterio profesional no me refiero a experiencia, si no a capacidad de entender al cliente, evaluar sus demandas, incorporarlas a un proceso complejo como es el de la construcción y el posterior habitar de esa casa y dar la solución más coherente en todo ese lío. Si los propietarios creen que el arquitecto está oponiendo su gusto al de ellos, generalmente se equivocan, los arquitectos están oponiendo su criterio profesional al gusto de sus propietarios.
Y aquí entra la gran frase “Pero a mi me gusta así”.
Chandal y tacones, como decía La Martirio. Un pequeño capricho, que nos permitimos una vez y que alguien se encarga de recordarnos toda la vida. Eso es “el gusto” en una casa. Una casa no debe depender del gusto, simplemente porque este evoluciona, y no estamos para cambiar de casa como de camisa ¿verdad? Los arquitectos, y vuelvo a que esta es nuestra postura como profesionales, tratamos de hacer casas que sean casi, casi, como unos vaqueros. Que si te los pones con una camisa y una americana vas arregladete y si te lo pones con camiseta y botines vas informal. ¿A alguien le apasionan los vaqueros? Pero ¿a que a todo el mundo le resultan cómodos?. Pues eso. Y el ejemplo de los vaqueros de campana o de pitillo viene al pelo. Te pueden gustar en un momento dado y te resultarán fantásticos, pero antes o después ya no lo verás tan claro. Con una casa eso no puede pasar.
Pero es que yo sólo quiero una casa para vivir cómodamente.
Pues en eso estábamos. Pero es que una casa para vivir cómodamente tiene una complejidad enorme. Igual que unos simples vaqueros con sus costuras, sus remaches, su cremallera o botones, su bolsillo pequeño, si son en bruto o lavados a la piedra… Una casa para vivir cómodamente es un complejo entramado de actividades, dimensiones, espacios, materiales, colores, estructuras… ¿Habéis comprado unos vaqueros en el mercadillo?¿Los habéis comparado con unos vaqueros de marca? La diferencia de calidad es notable. Y los dos son de algodón, con dos perneras y un botón para cerrar ¿verdad? La diferencia está en que el vaquero de marca lleva detrás un proceso de diseño y control mucho más exhaustivo, además de la marca ese proceso es lo que le da la diferencia de precio.
Y hablando del precio. Los honorarios de los arquitectos rara vez superan el 7% del coste total de la obra. Para que podáis tener alguna referencia. Hace muchos años hicimos una casa cuya escalera costó mucho más dinero del que nosotros percibimos como arquitectos. Ah! la puerta de entrada de la vivienda, ella sola, también costó más.
Lourdes Bueno + Miguel Villegas, arquitectos
Editores en arquitextónica
Sevilla, septiembre 2011
A question opportunely thrown by our admired Carlos Cámara put the finger in the sore and it has made us recover an internal debate that we liked to extract to the light.
Why do people prefer to a builder before that to an architect?

Carlos was not raising a dichotomy, was giving for this reality made, the people do not want to have to work with architects. We have a public disastrous image that us is generating an ill-will every time major on the part of our potential clients.
This image largely is an our fault, and largely it is loaded with myths.
We are going to try to specify, supported by some of the answers that relatives and friends not architects gave when we themselves repeat Carlos’ question. Us vais to excusing if we personalize some answers, but for it we are we that we write …
I do not know that it does one and that it does other one.
The labors are clear. The builder manages the work, puts the personnel and the materials and is the manager of whom the processes of construction are realized.
The architect, in equipment with the technical architect or rigger is the manager of directing these constructive processes and doing that technical and normativamente are nice.
The builders’ phrase is generalized of “this has made to itself the whole life like that”. The response is easy. If we are going to check his houses “of the whole life” we will be able to see cracks, detachments, dampness, condensations, etc. If these houses “of the whole life” have been done without project or technical supervision difficultly responsibilities will be able to be asked this builder. It will have done “it of the whole life” and “of the whole life” the houses get damaged. Tremendous deceit based on that we do not have responsible agents in these processes out of the regulation. The fact of having architect and rigger is not a guarantee of which there are no faults, but if it gives the safety of which there will have someone that person in charge of the same ones must do.
The builder has a lot of experience.
There is architects with great more experience that some builders. The experience is not an argument for validate a knowledge or capacity superior to other one. The study, the preparation, the work detailed opposite to an order, nevertheless, if. Another thing is that the builder uses this experience “to take iron from him” to the topics that it has in hands. Generally the architects, at least we, we work thinking not about the house as finished object if not in how the house is going to be lived. We think about our work incorporating the future of the families that are going to live in her. We have verified for experience that the builders the only time that they have in mind is that of the day of the end of work.
The builder YOU understand idea of house. The alone architect HIS idea of house.
One of our friends was stressing the concept of idea of house with “that of the whole life, with gratings and balconies”. This idea of house has a cultural background that I am going to summarize very easily. In B.U.P. the majority of the teachers of history and of history of the art was not had time by it to managing to explain the contemporaneousness. It provokes a vicious circle, in which we are, for that they have explained to few people why in the modernity the things were done otherwise, in art and in architecture. And eye that we are not saying that the architecture should be an art, but it is a visual and plastic work. For us much more nearby to the industrial design than to the art. And to that the industrial design if it has evolved? The whole world understands that an Audi A3 or enclosed a SEAT Ibiza they cannot continue being like the cars of the whole life, this that walk along the fair thrown by horses. Because gun-sight that they are nice truth? So sure that if in Audi they put they are capable of putting a diesel engine and of removing the horses of ahead, and even it would be ecoeficiente. But not. The industrial design has evolved in his aesthetic conditions towards the contemporaneousness. The particular housing has evolved much less because she continues being demanded directly for owners who believe that they know the house that they need.
To think that the architect objects HIS idea of house to YOU idea of house induces to conflicts.
The architect, we at least, must not work for ideas, tastes or cravings. If it does it, villain. But if it does not do it, the architect if that must work on the basis of a thing that the owners can never manage to have and it is a professional criterion. And when I say professional criterion I do not refer to experience, if not to aptitude to understand the client, to evaluate his demands, to incorporate them into a complex process since is that of the construction and the later one to live of this house and to give the most coherent solution in all this mess. If the owners believe that the architect is objecting his taste to of them, generally they are wrong, the architects are objecting his professional criterion to the taste of his owners.
And here it enters the great phrase “But my I like to it this way”.
Tracksuit and heels, as he was saying The Martirio. A small caprice, which we allow ourselves once and which someone us takes charge reminding the whole life. It is “the taste” in a house. A house must not depend on the taste, simply because it evolves this one, and we are not to change house as shirt truth? The architects, and I return that this one is our position as professionals, we try to do houses that are almost, almost, as a few cowherds. That if you put on them with a shirt and an American you go arregladete and if you put on it with vest and booties you go informally. To someone him apasionan the cowherds? But to that to the whole world they him turn out to be comfortable?. So it. And the example of the cowherds of bell or of cigarette comes to the hair. They can please you at any one time and they you will turn out to be fantastic, but before or later already you will not see it so clear. With a house it cannot happen.
But it is that I only want a house to live comfortably.
Since in it we were. But it is that a house to live comfortably has an enormous complexity. Like a few simple cowherds with his seams, his clinches, his zipper or buttons, his small pocket, if they are in brute or washes to the stone … A house to live comfortably is a complex studding of activities, dimensions, spaces, materials, colors, structures … have you bought a few cowherds in the street market? Have you compared them with a few cowherds of brand? The qualit difference is notable. And the two are of cotton, with two legs and a button to close truth? The difference is in that the cowherd of brand takes behind a process of design and much more exhaustive control, besides the brand this process is what gives him the difference of price.
And speaking about the price. The fees of the architects rarely overcome 7 % of the total cost of the work. In order that you could have some reference. Many years ago we did a house which stairs cost very much more money of which we perceive as architects. Ah! The door of entry of the housing, alone she, also cost more.
Lourdes Bueno + Miguel Villegas, architects
Publishers in arquitextónica
Sevilla, septiembre 2011
Unha pregunta oportunamente lanzada polo noso admirado Carlos Cámara puxo o dedo na chaga e fíxonos recuperar un debate interno que nos apetecía sacar á luz.
¿Por que a xente prefire un construtor antes que un arquitecto?

Carlos non formulaba unha dicotomía, daba por feito esta realidade, a xente non quere ter que traballar con arquitectos. Temos unha imaxe pública desastrosa que nos está a xerar unha animadversión cada vez maior por parte dos nosos potenciais clientes.
Esa imaxe en gran parte é culpa nosa, e en gran parte está cargada de mitos.
Imos tratar de puntualizar, apoiados por algunhas das respostas que familiares e amigos non arquitectos deron cando nós mesmos repetimos a pregunta de Carlos. Ídenos perdoar se personalizamos algunhas respostas, pero para iso somos nós os que escribimos…
Non sei que hai un e que fai outro.
Os labores son claros. O construtor xestiona a obra, pon o persoal e os materiais e é o encargado de que os procesos de construción se realicen.
O arquitecto, en equipo co arquitecto técnico ou aparellador é o encargado de dirixir eses procesos construtivos e facer que técnica e normativamente estean ben.
É xeneralizada a frase de construtores de “isto fíxose así toda a vida”. A resposta é doada. Se imos revisar as súas casas “de toda a vida” poderemos ver gretas, desprendementos, humedades, condensacións, etc. Se esas casas “de toda a vida” se fixeron sen proxecto nin supervisión técnica dificilmente poderánselle pedir responsabilidades a ese construtor. O haberá feito “o de toda a vida” e «de toda a vida” as casas se estragan. Falacia tremenda baseada en que non temos axentes responsables nestes procesos fose da normativa. O feito de ter arquitecto e aparellador non é garantía de que non haxa defectos, pero se dá a seguridade de que haberá alguén que se debe facer responsable destes.
O construtor ten moita experiencia.
Hai arquitectos con moita máis experiencia que algúns construtores. A experiencia non é argumento para validade un coñecemento ou capacidade superior a outro. O estudo, a preparación, o traballo pormenorizado fronte a un encargo, non obstante, se. Outra cousa é que o construtor use esa experiencia para “quitarlle ferro»” aos temas que ten entre mans. Xeralmente os arquitectos, polo menos nós, traballamos pensando non na casa como obxecto rematado se non en como se vai vivir a casa. Pensamos no noso traballo incorporando o futuro das familias que van vivir nela. Comprobamos por experiencia que os construtores o único tempo que teñen en mente é o do día do final de obra.
O construtor entende TI idea de casa. O arquitecto só a SÚA idea de casa.
Unha das nosas amigas recalcaba o concepto de idea de casa con “a de toda a vida, con reixas e balcóns”. Esa idea de casa ten un trasfondo cultural que vou resumir moi doadamente. En B.U.P. á maioría dos profesores de historia e de historia da arte non lles daba tempo a chegar a explicar a contemporaneiade. Iso provoca un círculo vicioso, no que nos encontramos, polo que a moi pouca xente lle explicaron por que na modernidade se facían as cousas doutro xeito, en arte e en arquitectura. E ollo que non estamos a dicir que a arquitectura sexa unha arte, pero é un traballo visual e plástico. Para nós moito máis próximo ao deseño industrial que á arte. ¿E a que o deseño industrial se evolucionou? Todo o mundo entende que un Audi A3 ou mesmo un SEAT Eivissa non poden seguir sendo como os coches de toda a vida, eses que pasean pola feira tirados por cabalos. Porque ¿mira que son bonitos verdade? Pois seguro que se en Audi se poñen son capaces de poñerlle un motor diesel e quitar os cabalos de diante, e ata sería ecoeficiente. Pero non. O deseño industrial evolucionou nas súas condicións estéticas cara á contemporaneiade. A vivenda particular evolucionou moito menos porque segue sendo demandada directamente por propietarios que cren que saben a casa que necesitan.
Pensar que o arquitecto opón a SÚA idea de casa a TI idea de casa induce a conflitos.
O arquitecto, nós ao menos, non debe traballar por ideas, gustos ou apetencias. Se o fai, malo. Pero se non o fai, o arquitecto se que debe traballar sobre a base dunha cousa que os propietarios nunca poden chegar a ter e é criterio profesional. E cando digo criterio profesional non me refiro a experiencia, se non a capacidade de entender o cliente, avaliar as súas demandas, incorporalas a un proceso complexo como é o da construción e o posterior habitar desa casa e dar a solución máis coherente en toda esa lea. Se os propietarios cren que o arquitecto está a opoñer o seu gusto ao deles, xeralmente equivócanse, os arquitectos están a opoñer o seu criterio profesional ao gusto dos seus propietarios.
E aquí entra a gran frase “Pero ao meu gústame así”.
Chandal e tacóns, como dicía La Martirio. Un pequeno capricho, que nos permitimos unha vez e que alguén se encarga de recordarnos toda a vida. Iso é “o gusto” nunha casa. Unha casa non debe depender do gusto, simplemente porque este evoluciona, e non estamos para cambiar de casa como de camisa ¿verdade? Os arquitectos, e volvo a que esta é a nosa postura como profesionais, tratamos de facer casas que sexan case, case, como uns vaqueiros. Que se chos pos cunha camisa e unha americana vas arregladete e se cho pos con camiseta e botíns vas informal. ¿A alguén lle apaixonan os vaqueiros? Pero ¿a que a todo o mundo lle resultan cómodos?. Pois iso. E o exemplo dos vaqueiros de campá ou de cigarro vén ao pelo. Pódente gustar nun momento dado e resultarante fantásticos, pero antes ou despois xa non o verás tan claro. Cunha casa iso non pode pasar.
Pero é que eu só quero unha casa para vivir comodamente.
Pois niso estabamos. Pero é que unha casa para vivir comodamente ten unha complexidade enorme. Igual que uns simples vaqueiros coas súas costuras, os seus remaches, a súa cremalleira ou botóns, o seu peto pequeno, se son en bruto ou lavados á pedra… Unha casa para vivir comodamente é unha complexa armazón de actividades, dimensións, espazos, materiais, cores, estruturas… ¿Compraches uns vaqueiros no mercadillo?¿Compraches uns vaqueiros de marca? A diferenza de calidade é notable. E os dous son de algodón, con dúas perneiras e un botón para pechar ¿verdade? A diferenza está en que o vaqueiro de marca leva detrás un proceso de deseño e control moito máis exhaustivo, ademais da marca ese proceso é o que lle dá a diferenza de prezo.
E falando do prezo. Os honorarios dos arquitectos rara vez superan o 7% do custo total da obra. Para que poidades ter algunha referencia. Hai moitos anos fixemos unha casa cuxa escaleira custou moito máis diñeiro do que nós percibimos como arquitectos. ¡Ah! a porta de entrada da vivenda, ela soa, tamén custou máis.
Lourdes Bueno + Miguel Villegas, arquitectos
Editores en arquitextónica
Sevilla, setembro 2011





Me ha gustado mucho. Verdades como puños, pero veo pocas conclusiones para intentar cambiar o mejorar.
Puedo poner un ejemplo concreto que rebate uno de vuestros comentarios. «Si esas casas “de toda la vida” se han hecho sin proyecto ni supervisión técnica difícilmente se le podrán pedir responsabilidades a ese constructor»
He tenido en mis manos una sentencia que obligaba al constructor a pagar muchos desperfectos de una construcción ilegal en suelo rústico y sin técnicos evidentemente . Y el constructor no era el propietario. vamos que un señor manda construir una casa ilegal en terreno no apto y además demanda al constructor porque tiene deficiencias …….y el juez le da la razón al propietario!!!! spain is diferent
¡Gracias, CrisArquitectónica! Intentamos siempre ser sencillos y complejos, que no es lo mismo que «simples y complicados»
Muy buen artículo, me parece que explicáis el tema con la sencillez y cercanía que necesita pero con la profundidad que exige. Gracias :)