[:es]
Reconozco ser un apasionado por la obra de Mies van der Rohe desde que inicié mis investigaciones para lograr publicar mi primer libro Mies van der Rohe: el espacio de la ausencia (2006). Pese a que esta predilección por Mies -en estos días, todo un rara avis– me lleva una y otra vez sobre su obra, la verdad es que no dejo de quedarme absorto cada vez que me intento enfrentar a una de sus obras en particular. Ahí es cuando humildemente uno reconoce la enorme diferencia de talento, está claro. Pero, Mies fue un ser humano, poco “humano” quizá (si leéis los episodios “personales” en Mies van der Rohe: una biografía crítica de Franz Schulze, ya me diréis), de convicciones dudosas (lo mismo sintió afinidad por el comunismo al adherirse a la Sociedad de Amigos de la Nueva Rusia de la mano del nada dudoso Eduard Fuchs, que se arrimó a los nazis para justificarse y hacerse cargo del proyecto del Pabellón de Alemania para la Feria Mundial de Bruselas de 1935) y muy escueto en sus palabras escritas o pronunciadas en público. Pero “humano” al fin y al cabo, con su enorme talento y sus limitaciones.
Digo ésto no para desmitificar su figura (ni puedo ni quiero), sino para acercarla, para hacerla más tangible, más nuestra. Insisto en ésto porque creo que su obra está muy poco contada, y aún peor publicada para el gran público. No me refiero a los textos críticos o de investigación que se han ido apilando a lo largo del tiempo, sino a la publicación gráfica de su obra.
La historia, dicen, la escriben los ganadores, pero en el caso de Mies parece ser al revés, pues creo que sus monografías y estudios más populares han tergiversado su obra notablemente. Y lo han hecho en base a una innecesaria simplificación de sus planos, o sea, anulando las fuentes originales del conocimiento. Es verdad que en ocasiones se precisa re-dibujar planos para acomodarlos a cierta línea editorial, lo cual suele suponer la simplificación gráfica. Pero en el caso de Mies,
¿era/es realmente necesario? Sinceramente creo que no.
En cualquier proyecto de Mies la arquitectura se reduce a “casi nada” (recordemos su lema “beinahe nichts”), y su representación gráfica también asume tal condición, en lógica coherencia (hoy desgraciadamente tan ausente en la Arquitectura contemporánea, salvo contadísimas excepciones). Si a la habitual dificultad por entender o aproximarnos a la obra del maestro alemán se le añade la de la tergiversación del mensaje, no me extraña que Mies se haga casi inaccesible.
Solo pondré un ejemplo, sobre el que estoy investigando recientemente, para ilustrar esta reflexión: el Seagram Building (1954-58). Compararé las reproducciones de esa obra neoyorkina en el clásico “Paperback” de Werner Blaser editado en España por G.G. y la que aparece en el citado libro de su “biógrafo”, Franz Schulze, de la editorial Hermann Blume. Y me quedaré, por no extenderme, con la planta y la imagen completa (no parcial) del edificio en cuestión, simplemente.
Veámoslo por separado:

1ª. En el “Paperback” la planta elegida por W.Blaser es la del nivel de calle, la más popular, aquella que refleja la plaza delantera abierta entre la Park Avenue y el volumen vertical. De su planta casi solo podemos deducir que se trata de un edificio que se eleva sobre pilares del nivel de calle sobre una retícula cuadrada de pilares entre la que se acomodan los 4 núcleos de ascensores de la torre.
Tras este cuerpo principal intuimos un volumen servido por una escalera central y flanqueada por otros dos núcleos, pero nada más, pues carece de grafismo alguno que nos explique su naturaleza o disposición. Casi parecería que esa parte trasera no pertenece al proyecto de Mies.
Y no es de extrañar, porque la foto de “cuerpo entero” del edificio que se publica es una imagen frontal desde el edificio de enfrente, con la línea de horizonte situada a una altura muy elevada respecto al plano del suelo y con un encuadre perfectamente simétrico que nos oculta (como la representación en planta) lo que hay tras él prisma de bronce y vidrio tintado.

2ª. En la “biografía crítica” F.Schulze narra el Seagram con la misma planta de calle, solo que ésta aparece notablemente más detallada: en la “torre” se leen las carpinterías y puertas giratorias de todos los acceso al edificio, comprobamos que las “tripas” de los núcleos de ascensores no son solo de ascensores sino que albergan escaleras, espacios de servicio e instalaciones y salidas de emergencia; y en la parte posterior se representan la cuadrícula de pilares, unas divisiones interiores formando tres piezas, y el cerramiento de vidrio y montantes exteriores que se extiende por completo hasta la medianera del solar, con un sutil retranqueo en el muro cortina al acometer a dicha medianería que nos advierte de la presencia de otro tipo de cierre (que luego por la foto deduciremos que se trata de las dos entradas de mercancías del edificio desde las calles 52 y 53).
La imagen que se presenta en la página que acompaña la planta comentada es un encuadre de perfil, como un alzado lateral, lo cual nos permite entender mejor la complejidad del proyecto en su volumetría: un prisma delantero de gran esbeltez con su rostro monumental hacia la Park Avenue, secundado en su parte posterior por un volumen adosado que “desdibujaba” el contorno ideal de la torre de 3×5 vanos al añadir otro de 1×3 más estrecho. Si miramos con detenimiento vemos que la crujía añadida conserva el mismo muro cortina de perfiles y antepechos de bronce, pero con placas de mármol en vez de vidrios tintados. Y esto, unido a la cuestión volumétrica nos permite entender que esa crujía funciona como un verdadero respaldo estructural, auténtico puntal contra el viento de la torre, pues incorpora sendos muros de hormigón en prolongación de los de los que acompañan a sus dos núcleos de escaleras, en perpendicular a la mayor anchura del prisma en definitiva.
A este refuerzo hay que añadir el cuerpo central que se eleva por encima de los dos laterales más bajos, justo ocupando la misma anchura de 3 crujías que el cuerpo añadido a la torre, con mayor profundidad (3×3 crujías) para ayudar a resolver esa difícil transición volumétrica entre el prisma y el cuerpo bajo en contacto con el suelo.
Como tú mismo has podido comprobar, querido lector, la primera descripción es necesariamente breve, pues poco se puede colegir de los datos aportados. Su impresión de monumentalidad, de opacidad, de objeto impuesto al lugar con rotundidad es un mensaje tan directo como equivocado. De la segunda, y no sin dificultad, uno puede extraer mucha más información y deducir al menos una serie de temas que serán fundamentales para poder entender la obra de aquí en adelante: uno al menos intuye ya las principales cuestiones que han orientado los aspectos formales, volumétricos y hasta estructurales; se entiende mucho mejor el uso, la jerarquía de los diversos accesos, las escalas a las que cada pieza atiende dentro del conjunto, la idea de prisma como pantalla que “oculta” y que se deja ver tras el receso en la avenida, etc.
Evidentemente, ninguna de las dos explicaciones es suficiente por sí misma, pero mientras la primera apenas le abre a uno el camino a su interpretación, la segunda nos despierta un interés por la enorme fertilidad deductiva con apenas unos pocos datos más. Sí pocos, pero altamente relevantes. Porque
cada elemento que Mies dibujó tenía un significado y un sentido, tanto o más que los que NO dibujaba.
Rodrigo Almonacid [r-arquitectura] · doctor arquitecto
Valladolid. abril 2014
Nota:
Me alegraría muchísimo saber que este post te ha servido a ti, querido lector, a continuar tu propia senda en el entendimiento de esta u otra obra de Mies. Aunque no prodigo con igual intensidad esta afinidad hacia la obra de Le Corbusier o Wright (mal que le pese al ultra-wrightiano, FB amigo y blogger José Ramón Hernández Correa), he de advertirte que con ellos (y otros) también se han cometido graves injusticias (o infamias I, II y III), solo que a ellos les afectan algo menos porque siempre fueron más “ilustrativos” con sus narraciones. Si te animas a desempolvar algún libro de Mies, verás que su Arquitectura contiene problemas universales y soluciones lógicas (las de Mies sonverdaderamente excepcionales en su gran mayoría por su belleza, como recientemente ha expuesto mi FB amigo miesiano y arquitecto-blogger del año Jaume Prat), algo a lo que cualquier arquitecto se enfrenta al intentar abordar un proyecto arquitectónico. Y si lo he conseguido, querido lector, solo te pido que me lo hagas saber a través de los comentarios de este blog, y me harás muy feliz; tanto como repetir con otro post que espero sea tanto o más interesante que éste. Gracias en todo caso. Yo cierro aquí, que tanto tratar del Seagram me ha recordado lo rica que era su ginebra, y no es mala ocasión para brindar por los 60 años que han transcurrido desde que Mies recibió el encargo. Y menos mal, porque la alternativa iba a ser un horrendo edificio hecho por unos arquitectos de cierto éxito comercial en Miami de los que ya te puedes imaginar el resultado: ni con cinco gin-tonics de Seagram’s tenía un pase. Afortunadamente Mr. Seagram escuchó la voz atenta de su culta hija, que si no…
[:gl]
Recoñezo ser un apaixonado pola obra de Mies van der Rohe desde que iniciei as miñas investigacións para lograr publicar o meu primeiro libro Mies van der Rohe: o espazo da ausencia (2006). A pesar de que esta predilección por Mies -nestes días, todo un rara avis– lévame unha e outra vez sobre a súa obra, a verdade é que non deixo de quedarme absorto cada vez que me tento enfrontar a unha das súas obras en particular. Aí é cando humildemente un recoñece a enorme diferenza de talento, está claro. Pero, Mies foi un ser humano, pouco “humano” quizá (se ledes os episodios “persoais” en Mies van der Rohe: unha biografía crítica de Franz Schulze, xa me diredes), de conviccións dubidosas (o mesmo sentiu afinidade polo comunismo ao adherirse á Sociedade de Amigos da Nova Rusia da man do nada dubidoso Eduard Fuchs, que se arrimou aos nazis para xustificarse e facerse cargo do proxecto do Pavillón de Alemaña para a Feira Mundial de Bruxelas de 1935) e moi conciso nas súas palabras escritas ou pronunciadas en público. Pero “humano” á fin e ao cabo, co seu enorme talento e as súas limitacións.
Digo ésto non para desmitificar a súa figura (nin podo nin quero), senón para achegala, para facela máis tanxible, máis nosa. Insisto en ésto porque creo que a súa obra está moi pouco contada, e aínda peor publicada para o gran público. Non me refiro aos textos críticos ou de investigación que se foron apilando ao longo do tempo, senón á publicación gráfica da súa obra.
A historia, din, escríbena os gañadores, pero no caso de Mies parece ser ao revés, pois creo que os seus monografías e estudos máis populares terxiversaron a súa obra notablemente. E fixérono en base a unha innecesaria simplificación dos seus planos, ou sexa, anulando as fontes orixinais do coñecemento. É verdade que en ocasións precísase re-debuxar planos para acomodalos a certa liña editorial, o cal adoita supoñer a simplificación gráfica. Pero no caso de Mies,
era/é realmente necesario? Sinceramente creo que non.
En calquera proxecto de Mies a arquitectura redúcese a “case nada” (lembremos a súa lema “beinahe nichts”), e a súa representación gráfica tamén asume tal condición, en lóxica coherencia (hoxe desgraciadamente tan ausente na Arquitectura contemporánea, salvo contadísimas excepcións). Se á habitual dificultade por entender ou aproximarnos á obra do mestre alemán engádeselle a da terxiversación da mensaxe, non me estraña que Mies fágase case inaccesible.
Só poñerei un exemplo, sobre o que estou a investigar recentemente, para ilustrar esta reflexión: o Seagram Building (1954-58). Compararei as reproducións desa obra neoyorkina no clásico “Paperback” de Werner Blaser editado en España por G. G. e a que aparece no citado libro do seu “biógrafo”, Franz Schulze, da editorial Hermann Blume. E quedareime, por non estenderme, coa planta e a imaxe completa (non parcial) do edificio en cuestión, simplemente.
Vexámolo por separado:

1ª. No “Paperback” a planta elixida por W. Blaser é a do nivel de rúa, a máis popular, aquela que reflicte a praza dianteira aberta entre a Park Avenue e o volume vertical. Da súa planta case só podemos deducir que se trata dun edificio que se eleva sobre alicerces do nivel de rúa sobre unha retícula cadrada de alicerces entre a que se acomodan os 4 núcleos de ascensores da torre.
Tras este corpo principal intuímos un volume servido por unha escaleira central e flanqueada por outros dous núcleos, pero nada máis, pois carece de grafismo algún que nos explique a súa natureza ou disposición. Case parecería que esa parte traseira non pertence ao proxecto de Mies.
E non é de estrañar, porque a foto de “corpo enteiro” do edificio que se publica é unha imaxe frontal desde o edificio de en fronte, coa liña de horizonte situada a unha altura moi elevada respecto ao plano do chan e cun encadre perfectamente simétrico que nos oculta (como a representación en planta) o que hai tras el prisma de bronce e vidro tintado.

2ª. ENa “biografía crítica” F. Schulze narra o Seagram coa mesma planta de rúa, só que esta aparece notablemente máis detallada: na “torre” lense as carpinterías e portas giratorias de todos o acceso ao edificio, comprobamos que as “tripas” dos núcleos de ascensores non son só de ascensores senón que albergan escaleiras, espazos de servizo e instalacións e saídas de emerxencia; e na parte posterior represéntanse a cuadrícula de alicerces, unhas divisións interiores formando tres pezas, e o cerramento de vidro e montantes exteriores que se estende por completo ata a medianeira do solar, cun sutil retranqueo no muro cortina ao acometer a dita medianería que nos advirte da presenza doutro tipo de peche (que logo pola foto deduciremos que se trata das dúas entradas de mercadorías do edificio desde as rúas 52 e 53).
A imaxe que se presenta na páxina que acompaña a planta comentada é un encadre de perfil, como un alzado lateral, o cal nos permite entender mellor a complexidade do proxecto no seu volumetría: un prisma dianteiro de gran esbeltez co seu rostro monumental cara á Park Avenue, secundado no seu parte posterior por un volume encostado que “ desdibujaba” o contorno ideal da torre de 3×5 vans ao engadir outro de 1×3 máis estreito. Se miramos con detemento vemos que a crujía engadida conserva o mesmo muro cortina de perfís e antepechos de bronce, pero con placas de mármore no canto de vidros tintados. E isto, unido á cuestión volumétrica permítenos entender que esa crujía funciona como un verdadeiro respaldo estrutural, auténtico puntal contra o vento da torre, pois incorpora senllos muros de formigón en prolongación dos dos que acompañan aos seus dous núcleos de escaleiras, en perpendicular á maior anchura do prisma en definitiva.
A este reforzo hai que engadir o corpo central que se eleva por encima dos dous laterais máis baixos, xusto ocupando a mesma anchura de 3 crujías que o corpo engadido á torre, con maior profundidade (3×3 crujías) para axudar a resolver esa difícil transición volumétrica entre o prisma e o corpo baixo en contacto co chan.
Como ti mesmo puideches comprobar, querido lector, a primeira descrición é necesariamente breve, pois pouco se pode colegir dos datos achegados. A súa impresión de monumentalidad, de opacidade, de obxecto imposto ao lugar con rotundidade é unha mensaxe tan directa como equivocado. Da segunda, e non sen dificultade, un pode extraer moita máis información e deducir polo menos unha serie de temas que serán fundamentais para poder entender a obra de aquí en diante: un polo menos intúe xa as principais cuestións que orientaron os aspectos formais, volumétricos e ata estruturais; enténdese moito mellor o uso, a xerarquía dos diversos accesos, as escalas ás que cada peza atende dentro do conxunto, a idea de prisma como pantalla que “oculta” e que se deixa ver tras o receso na avenida, etc.
Evidentemente, ningunha das dúas explicacións é suficiente por si mesma, pero mentres a primeira apenas lle abre a un o camiño á súa interpretación, a segunda espértanos un interese pola enorme fertilidade deductiva con apenas uns poucos datos máis. Si poucos, pero altamente relevantes. Porque
cada elemento que Mies debuxou tiña un significado e un sentido, tanto ou máis que os que NON debuxaba.
Rodrigo Almonacid [r-arquitectura] · doutor arquitecto
Valladolid. abril 2014
Nota:
Alegraríame moitísimo saber que este post serviuche a ti, querido lector, a continuar a túa propia senda no entendemento desta ou outra obra de Mies. Aínda que non prodigo con igual intensidade esta afinidade cara á obra de Lle Corbusier ou Wright (mal que lle pese ao ultra- wrightiano, FB amigo e blogger José Ramón Hernández Correa), hei de advertirche que con eles (e outros) tamén se cometeron graves inxustizas (ou infamias I, II y III), só que a eles aféctanlles algo menos porque sempre foron máis “ilustrativos” coas súas narracións. Se te animas a desempoar algún libro de Mies, verás que a súa Arquitectura contén problemas universais e solucións lóxicas (as de Mies sonverdaderamente excepcionais na súa gran maioría pola súa beleza, como recentemente expuxo a miña FB amigo miesiano e arquitecto- blogger do ano Jaume Prat), algo ao que calquera arquitecto enfróntase ao tentar abordar un proxecto arquitectónico. E se o conseguín, querido lector, só pídoche que mo fagas saber a través dos comentarios deste blogue, e farasme moi feliz; tanto como repetir con outro post que espero sexa tanto ou máis interesante que este. Grazas en todo caso. Eu pecho aquí, que tanto tratar do Seagram lembroume o rica que era a súa xenebra, e non é mala ocasión para brindar polos 60 anos que transcorreron desde que Mies recibiu o encargo. E menos mal, porque a alternativa ía ser un horrendo edificio feito por uns arquitectos de certo éxito comercial en Miami dos que xa che podes imaxinar o resultado: nin con cinco gin- tonics de Seagram’ s tiña un pase. Afortunadamente Mr. Seagram escoitou a voz atenta da súa culta filla, que se non…
[:en]
I recognize to be carried away about the work of Mies van der Rohe since I initiated my investigations to achieve my first book to publish Mies van der Rohe: the space of the absence (2006). In spite of that this predilection for Grain – in these days, everything one rare avis – takes me again and again on his work, the truth is that I do not stop remaining absorbed whenever I try to face one of his works especially. There it is when humbly one recognizes the enormous difference of talent, is clear. But, Mies was a human being, little the “humanize” probably (if you read the “personal» episodes in Franz Schulze’s Mies van der Rohe: critical biography, already you will say to me), of doubtful convictions (the same thing felt affinity for the communism on having stuck fast to the Friends’ Company of the New Russia of the hand of the not doubtful at all Eduard Fuchs, that one brought the Nazi closer to justify itself and take charge of the project of the Pavilion of Germany for the World Fair of Brussels of 1935) and very succinctly in his words written or pronounced publicly. But the “humanize” in the end, with his enormous talent and his limitations.
I say this not to demythologize his figure (I neither can do not even want), but to bring it over, to make her more tangible, more ours. I insist in ésto because I think that his work is very slightly few, and even worse published for the great public. I do not refer to the critical texts or of investigation that has been piled up throughout the time, but to the graphical publication of his work.
The history, they say, the winners write it, but in case of Grain it seems to be upside-down, so I think that his monographs and more popular studies have distorted his work notably. And they have done it on the basis of an unnecessary simplification of his planes, or, annulling the original sources of the knowledge. It is true that in occasions is needed to re-draw planes they to be accommodated to certain publishing line, which is in the habit of supposing the graphical simplification. But in case of Mies,
Was it / be really necessary? Sincerely I don’t think so.
In any project of Grain the architecture diminishes to “almost at all” (let’s remember his motto “beinahe nichts”), and his graphical representation also assumes such a condition, in logical coherence (today unfortunately so absent in the contemporary Architecture, except contadísimas exceptions). If to the habitual difficulty for dealing or to come closer the work of the German teacher adds that of the misrepresentation of the message, it does not surprise me that Grain makes to itself almost inaccessible.
Only I will put an example, on which I am investigating recently, to illustrate this reflection: the Seagram Building (1954-58). I will compare the reproductions of this work New Yorker in Werner Blaser’s classic “Paperback” edited in Spain for G.G. and the one that appears in the mentioned book of his «biographer», Franz Schulze, of the publishing Hermann Blume. And I will remain, for not spreading, with the plant and the image it completes (not partial) of the building in question, simply.
Solo pondré un ejemplo, sobre el que estoy investigando recientemente, para ilustrar esta reflexión: el Seagram Building (1954-58). Compararé las reproducciones de esa obra neoyorkina en el clásico “Paperback” de Werner Blaser editado en España por G.G. y la que aparece en el citado libro de su “biógrafo”, Franz Schulze, de la editorial Hermann Blume. Y me quedaré, por no extenderme, con la planta y la imagen completa (no parcial) del edificio en cuestión, simplemente.
Let’s see separately:

1ª. In the “Paperback” the plant chosen by W.Blaser is that of the level of street, the most popular, that one that reflects the front square opened between the Park Avenue and the vertical volume. Of his plant almost only we can deduce that it is a question of a building that it rises on props of the level of street on a square reticle of props between which there get accommodated 4 cores of elevators of the tower.
After this principal body we feel a volume served by a stairs central and flanked by other two cores, but nothing more, so he lacks some graphic design that explains his nature or disposition to us. Almost it would seem that this back part does not belong to the Mies´ project.
And it is not of surprising, because the photo of “entire body” of the building that is published is a frontal image from the building of face, with the line of horizon placed to a height very raised with regard to the plane of the soil and with a perfectly symmetrical setting that conceals us (as the representation in plant) what there is after him prism of bronze and dyed glass.

2ª. In the “critical biography” F.Schulze narrates the Seagram with the same plant of street, only that this one turns out to be notably more detailed: in the “tower” the carpentries and gyratory doors are read of all I them access to the building, we verify that the “guts” of the cores of elevators are not alone of elevators but they shelter stairs, spaces of service and facilities and emergency exits; and in the later part the squared pattern of props is represented, a few interior divisions forming three pieces, and the closing of glass and exterior amounts that spreads completely even the dividing one of the lot, with a subtle retranqueo in the wall curtain on having attacked to the above mentioned party wall that he us warns of the presence of another type of closing (that then for the photo we will deduce that it is a question 52 and 53 as both income of goods of the building from the streets).
The image that one presents in the page that accompanies the commented plant is a profile setting, as a lateral gathering, which allows us to understand better the complexity of the project in his volumetry: a front prism of great slenderness with his monumental face towards the Park Avenue, helped in his later part for an attached volume that “was blurring” the ideal contour of the tower of 3×5 vain ones on having added other one of 1×3 narrower. If we look thoroughly we see that her added conserve was squeaking the same wall curtain of profiles and breastworks of bronze, but with plates of marble instead of dyed glasses. And this, joined the volumetric question it allows us to understand that this it was squeaking works as a real structural support, authentic prop against the wind of the tower, since it incorporates sendos walls of concrete in prolongation of them of those that they accompany on his two cores of stairs, in perpendicularly to the major width of the prism definitively.
To this reinforcement it is necessary to add the central body that rises over the two lowest wings, rightly occupying the same width of 3 you were squeaking that the body added to the tower, with major depth (3×3 you were squeaking) to help to solve this difficult volumetric transition between the prism and the low body in touch with the soil.
Since you itself could have verified, reading darling, the first description is necessarily brief, since little can be collected of the contributed information. His impression of monumentalidad, of opaqueness, of object imposed on the place categorically it is a message so direct as wrong. From the second one, and not without difficulty, one can extract great more information and to deduce at least a series of topics that will be fundamental to be able to understand the work in future: one at least feels already the principal questions that have orientated the formal, volumetric aspects and up to structural; there are understood much better the use, the hierarchy of the diverse accesses, the scales to which every piece attends inside the set, the idea of prism as screen that «it» «conceals» and that is left to see after the recess in the avenue, etc.
Evidently, none of two explanations is sufficient for yes same, but while the first one scarcely opens one the way for his interpretation, the second one an interest wakes us up for the enormous deductive fertility with scarcely a few information more. Yes few ones, but highly relevant. Because
every element that Grain drew had a meaning and a sense, so much or any more than that it was not drawing..
Rodrigo Almonacid [r-arquitectura] · PhD architect
Valladolid. april 2014
Note:
I would be glad very much to know that this post has served you, reading darling, to continuing your own path in the understanding of this one or other Mies´one acts. Though I do not lavish with equal intensity this affinity towards the work of Le Corbusier or Wright (badly that him in spite of the ultra-wrightiano, FB friend and blogger José Ramón Hernández Correa), I you have to warn that with them (and others) also there have been committed serious injustices (or turpitudes I, II y IIIrd), only that affect them something less because always they were «more “illustrative” with his stories. If you encourage to dust some Mies´book, you will see that his Architecture contains universal problems and logical solutions (those of Mies are really exceptional in his great majority for his beauty, since recently friend has exposed my FB miesiano and architect – blogger of the year Jaume Prat), something what any architect faces on having tried to approach an architectural project. And if I have obtained it, reading, alone darling I ask you to make me know across the comments of this blog, and you will make me very happy; so much like to repeat with another post for that I wait is so much or more interesting than this one. Thank you in any case. I close here, that so much to treat of the Seagram me has remembered it rich that it was his gin, and it is not a bad occasion to drink for 60 years that have passed since Grain received the order. And less badly, because the alternative was going to be a horrible building done by a few architects of certain commercial success in Miami of whom already you can imagine the result: not with five gin-tonics of Seagram’s it had a pass. Lucky Mr. Seagram listened to the attentive voice of his educated daughter, that if not …
[:]




