[:es]
La casa Kokfelt, más que una casa, es una forma de vida, una díaita o diæta que dirían los clásicos. Fue diseñada por el danés Arne Jacobsen entre 1955 y terminada de construir en 1957 como alojamiento de verano para una pequeña familia. No es de esas piezas memorables por su carácter modélico en términos formales ni tecnológicos, pero a su autor le permitió afianzar una línea de investigación doméstica que daría frutos tan brillantes como la Siesby (1957) y la Jensen (1960), seguramente más conocidas por todos.
Más allá de tratar aquí de su génesis, me parece oportuno dedicar esta reflexión a propósito de dos de sus mejores atributos por ser hoy tan despreciados (cuando no denostados): la economía de medios y la discreción. Pese a ello (o precisamente por ello) la solución definitiva muestra una belleza inusitada, basada en lo simple, en lo efectivo y comedido, sin que ello signifique renunciar a la experimentación. Sin lugar a dudas, la casa Kokfelt es uno de los ejercicios más sintéticos y precisos de toda la obra de Jacobsen. Es seguramente una de esas obras de la posguerra que mejor responden al Nuevo Empirismo escandinavo. Su fórmula es básica: una tipología de “casa-belvedere” de configuración compacta y construcción elemental.
Una “caja panorámica” íntimamente vinculada al paisaje.
Inicialmente parece que acabaría siendo una casa de planta baja única como algunas que ya había proyectado en los alrededores de Copenhague. Pero súbitamente el arquitecto danés cambió de idea. La ubicación del solar al norte de la isla de Sjælland (Tisvilde), junto al mar, le lleva a reconsiderar ese modelo “reptante” por uno que se despega del terreno plano con un sencillo artificio: su acostumbrado pequeño volumen de servicio (garaje y almacén) pasa a ser el podio sobre el que se posa el principal de uso habitacional. Así, sin aumentar el tamaño de la obra, todas las piezas de la casa disponen de sol, aire y, sobre todo, vistas sobre el horizonte marino, cosa imposible a ras de suelo allí. El paisaje siempre es una clave fundamental en toda la obra de Jacobsen…1

Esta escisión funcional (espacios de servicio abajo, espacios vivideros arriba) compromete a las demás, tanto en términos formales como constructivos. El volumen superior concierta sus dimensiones con el inferior, alzándose como caja ligera de madera que vuela simétricamente respecto a sendos muros ciegos de ladrillo del cuerpo de apoyo. Esta básica simetría estructural es realmente efectiva como pórtico de luz reducida, y permite reducir la excavación y la cimentación, opción muy interesante para una casa de bajo coste como ésta. Además Jacobsen logra aquilatar más el presupuesto gracias a una estandarización dimensional (estrategia que seguirá aplicando hasta su últimas viviendas, como las casas modulares prefabricadas “Kubeflex“). Esta opción conlleva un ritmo constante de intervalos idénticos tanto para la subestructura de madera de los forjados como para la de los cerramientos, que a su vez coinciden con las particiones interiores. En fin, toda una “sinfonía modular” sin que se trate de una construcción estandarizada, siguiendo la tradición danesa.
Para romper con esta aparente rigidez y “pequeñez” dimensionales, la forma de la casa opera en sentido inverso. La caja de madera toma mayor altura hacia el lado oeste, inclinando así la pendiente hacia el este, en sentido corto. Ese privilegio dimensional de una de las fachadas alargadas se hace corresponder con la orientación de los dormitorios y el espacio del living, que se vuelcan así hacia el jardín interior de la parcela. En ese frente, el arquitecto opta por crear una galería exterior que conecta y unifica todo el alzado, retrasando así un metro el plano del cerramiento respecto al teórico de la caja, como si ésta hubiera perdido su tapa de madera por ese lado.
En su lugar, un cerramiento acristalado de suelo a techo resuelve de manera inteligente la fachada oeste, con una banda de ventanas altas y estrechas junto al techo (suficiente para ventilar las estancias) y otra de ventanales cuadrados fijos (donde se inserta la puerta del dormitorio principal como único módulo diferente, ya que la puerta del salón es deslizante y cuadrada como el resto de los ventanales fijos). Esa fractura rítmica del despiece de carpinterías se refuerza con la posición de la escalera de bajada al jardín, colocada con precisión justo a la salida del dormitorio principal, en perpendicular a la baranda.

Solo un par de huecos más se practican en el resto de las fachadas: uno, al norte, vigilando el acceso a la parcela, con las mejores vistas del estrecho del Kattegat, junto al que se dispone la zona estancial del salón; y otro, más pequeño aún, en el lado este (del que no tenemos testigos en ninguna fotografía), para crear ventilación cruzada y poder asomarse a la parte trasera del solar, por donde se accede a la vivienda a través de una desapercibida escalera exterior.

Todo es discreto en esta casa, hasta la chimenea que asoma por encima de la cubierta. La única calefacción es el hogar colocado en el centro del living, lo cual permite que apenas sea visible por encima del contorno construido. Por si acaso, mandó pintarla de un tono claro (seguramente gris perla o azul claro, aunque las fotos en blanco y negro no nos permiten asegurar cuál), como era costumbre suya en muchas obras en las que ese conducto podía llegar a ser incómoda visualmente.
Discreción y economía de medios. Sin hacer tampoco del “low cost” un homenaje barato al arte povera como ahora algunos se excusan para dejar irresueltas las necesidades inherentes de toda obra. Oficio, sensibilidad hacia el paisaje y respeto por los habitantes, sean estos clientes millonarios (como los de la casa Ruthwen-Jürgensen, construida justo antes que esta) o no. Como escribió Theodor Adorno acerca de la relación entre técnica y el arte en su Teoría Estética (1970) :
“La técnica no es una abundancia de medios, sino la facultad atesorada de ajustarse a lo que la cosa reclama objetivamente”.
Arne Jacobsen siempre será un referente de lo empíricamente posible en Arquitectura, con un encanto que solo se aprecia al visitar su obra con pausa y paciencia. Con el espíritu calmado de quien pasea por un paraje abierto pero desconocido. Con la tranquilidad y capacidad de observación de quien, como él, pinta(ba) acuarelas del natural.
Rodrigo Almonacid [r-arquitectura] · doctor arquitecto
Valladolid. abril 2014
Notas:
1. Quizá esta haya sido la aportación más valiosa de mi tesis doctoral.[:gl]
A casa Kokfelt, máis que unha casa, é unha forma de vida, unha díaita ou deiæ ta que dirían os clásicos. Foi deseñada polo danés Arne Jacobsen entre 1955 e terminada de construír en 1957 como aloxamento de verán para unha pequena familia. Non é desas pezas memorables polo seu carácter modélico en termos formais nin tecnolóxicos, pero ao seu autor permitiulle afianzar unha liña de investigación doméstica que daría froitos tan brillantes como a Siesby (1957) e a Jensen (1960), seguramente máis coñecidas por todos.
Máis aló de tratar aquí da súa xénese, paréceme oportuno dedicar esta reflexión á mantenta de dúas dos seus mellores atributos por ser hoxe tan desprezados (cando non deostados): a economía de medios e a discreción. A pesar diso (ou precisamente por iso) a solución definitiva mostra unha beleza inusitada, baseada no simple, no efectivo e comedido, sen que iso signifique renunciar á experimentación. Sen dúbida, a casa Kokfelt é un dos exercicios máis sintéticos e precisos de toda a obra de Jacobsen. É seguramente una desas obras da posguerra que mellor responden ao Novo Empirismo escandinavo. A súa fórmula é básica: unha tipoloxía de “casa- belvedere” de configuración compacta e construción elemental.
Unha “caixa panorámica” intimamente vinculada á paisaxe.
Inicialmente parece que acabaría sendo unha casa de planta baixa única como algunhas que xa proxectara nos arredores de Copenhague. Pero súbitamente o arquitecto danés cambiou de idea. A localización do solar ao norte da illa de Sjæ lland (Tisvilde), xunto ao mar, lévalle a reconsiderar ese modelo “ reptante” por un que se despega do terreo plano cun sinxelo artificio: o seu afeito pequeno volume de servizo (garaxe e almacén) pasa a ser o podio sobre o que se pousa o principal de uso habitacional. Así, sen aumentar o tamaño da obra, todas as pezas da casa dispoñen de sol, aire e, sobre todo, vistas sobre o horizonte mariño, cousa imposible a nivel de chan alí. A paisaxe sempre é unha clave fundamental en toda a obra de Jacobsen…1

Esta escisión funcional (espazos de servizo abaixo, espazos vivideros arriba) compromete ás demais, tanto en termos formais como construtivos. O volume superior concierta as súas dimensións co inferior, alzándose como caixa lixeira de madeira que voa simétricamente respecto de senllos muros cegos de ladrillo do corpo de apoio. Esta básica simetría estrutural é realmente efectiva como pórtico de luz reducida, e permite reducir a escavación e a cimentación, opción moi interesante para unha casa de baixo custo como esta. Ademais Jacobsen logra aquilatar máis o orzamento grazas a unha estandarización dimensional (estratexia que seguirá aplicando ata as súas últimas vivendas, como as casas modulares prefabricadas “Kubeflex“). Esta opción leva un ritmo constante de intervalos idénticos tanto para a subestructura de madeira dos forxados como para a dos cerramentos, que á súa vez coinciden coas particións interiores. En fin, toda unha “sinfonía modular” sen que se trate dunha construción estandarizada, seguindo a tradición danesa.
Para romper con esta aparente rixidez e “pequeñez” dimensionales, a forma da casa opera en sentido inverso. A caixa de madeira toma maior altura cara ao lado oeste, inclinando así a pendente cara ao leste, en sentido curto. Ese privilexio dimensional dunha das fachadas alongadas faise corresponder coa orientación dos dormitorios e o espazo do living, que se envorcan así cara ao xardín interior da parcela. Nesa fronte, o arquitecto opta por crear unha galería exterior que conecta e unifica todo o alzado, atrasando así un metro o plano do cerramento respecto ao teórico da caixa, coma se esta perdese a súa tapa de madeira por ese lado.
No seu lugar, un cerramento acristalado de chan a teito resolve de maneira intelixente a fachada oeste, cunha banda de xanelas altas e estreitas xunto ao teito (suficiente para ventilar as estancias) e outra de ventás cadradas fixas (onde se insere a porta do dormitorio principal como único módulo diferente, xa que a porta do salón é deslizante e cadrada como o resto das ventás fixas). Esa fractura rítmica do despezamento de carpinterías refórzase coa posición da escaleira de baixada ao xardín, colocada con precisión xusto á saída do dormitorio principal, en perpendicular á varanda.

Só un par de ocos máis se practican no resto das fachadas: un, ao norte, vixiando o acceso á parcela, coas mellores vistas do estreito do Kattegat, xunto ao que se dispón a zona estancial do salón; e outro, máis pequeno aínda, no lado este (do que non temos testemuñas en ningunha fotografía), para crear ventilación cruzada e poder asomarse á parte traseira do solar, por onde se accede á vivenda a través dunha desapercibida escaleira exterior.

Todo é discreto nesta casa, ata a cheminea que asoma por encima da cuberta. A única calefacción é o fogar colocado no centro do living, o cal permite que apenas sexa visible por encima do contorno construído. Polo si ou polo non, mandou pintala dun ton claro (seguramente gris perla ou azul claro, aínda que as fotos en branco e negro non nos permiten asegurar cal), como era costume seu en moitas obras nas que ese conduto podía chegar a ser incómoda visualmente.
Discreción e economía de medios. Sen facer tampouco do “baixo custo” unha homenaxe barata á arte povera como agora algúns se escusan para deixar irresueltas as necesidades inherentes de toda obra. Oficio, sensibilidade cara á paisaxe e respecto polos habitantes, sexan estes clientes millonarios (como os da casa Ruthwen- Jürgensen, construída xusto antes que esta) ou non. Como escribiu Theodor Adorno acerca da relación entre técnica y el arte en su Teoría Estética (1970) :
“A técnica non é unha abundancia de medios, senón a facultade atesourada de axustarse ao que a cousa reclama obxectivamente”.
Arne Jacobsen sempre será un referente do empíricamente posible en Arquitectura, cun encanto que só se aprecia ao visitar a súa obra con pausa e paciencia. Co espírito acougado de quen pasea por unha paraxe aberta pero descoñecido. Coa tranquilidade e capacidade de observación de quen, como el, pinta(ba) acuarelas do natural.
Rodrigo Almonacid [r-arquitectura] · doutor arquitecto
Valladolid. abril 2014
Notas:
1. Quizá esta fose a achega máis valiosa da miña tese doutoral.[:en]
The Kokfelt house, more than a house, is a form of life, a díaita or diæta that would say the classic ones. It was designed by the Danish Arne Jacobsen between 1955 and finished of constructing in 1957 as summer housing for a small family. It is not of these memorable pieces for his character modélico in formal terms not technological, but it allowed to his author to guarantee a line of domestic investigation that would give fruits as brilliant as the Siesby (1957) and the Jensen (1960), surely more known by all.
Beyond treating here of his genesis, it seems to me to be opportune to dedicate this reflection about two of his better attributes for being so despised today (when not reviled): the economy of means and the discretion. In spite of it (or precisely for it) the definitive solution shows an unusual beauty, based on the simple thing, on the effective and moderate thing, without it means to resign the experimentation. No doubt, the house Kokfelt is one of the most synthetic and precise exercises of the whole Jacobsen’s work. It is surely one of these works of the postwar period that better they answer to the New Scandinavian Empiricism. His formula is basic: a typology of “house-belvedere” of compact configuration and elementary construction.
A “panoramic box” intimately linked to the landscape.
Initially it seems that it would end up by being a house of the only ground floor as some that already it had projected in the surroundings of Copenhagen. But suddenly the Danish architect changed idea. The location of the lot to the north of Sjælland’s island (Tisvilde), together with the sea, this model leads him to reconsidering “reptante” for one that becomes detached from the flat area with a simple artifice: his used small volume of service (garage and store) happens to be the podium on the one that settles the principal one of use habitacional. This way, without increasing the size of the work, all the pieces of the house have the Sun, air and, especially, dress on the marine horizon, impossible thing to evenness of soil there. The landscape always is a fundamental key in the whole Jacobsen’s work…1

This functional split (spaces of service below, spaces vivideros arrives) compromises to other, so much in formal as constructive terms. The top volume coordinates his dimensions with the low one, raising as light box of wood that demolishes symmetrically with regard to sendos blind walls of brick of the body of support. This basic structural symmetry is really effective as portico of limited light, and allows to reduce the excavation and the foundation, very interesting option for a house of low cost as this one. In addition Jacobsen manages to assay more the budget thanks to a dimensional standardization (strategy that will continue applying even his last housings, as the modular prefabricated houses “Kubeflex”). This option carries a constant pace of identical intervals so much for the substructure of wood of forged like for that of the closings, which in turn coincide with the interior partitions. In end, the whole “modular symphony” without it is a question of a standardized construction, following the Danish tradition.
To break with this apparent dimensional inflexibility and “smallness”, the form of the house operates in inverse sense. The box of wood takes major height towards the side west, inclining this way the slope eastward, in short sense. This dimensional privilege of one of the elongated fronts makes correspond with the orientation of the bedrooms and the space of the living, which overturn this way towards the interior garden of the plot. In this front, the architect chooses to create an exterior gallery that connects and unifies the whole gathering, delaying this way a meter the plane of the closing with regard to the theoretical one of the box, as if this one had lost his lid of wood for this side.
In his place, a glazed closing of soil to ceiling solves in an intelligent way the front west, with a band of high and narrow windows close to the ceiling (sufficient to ventilate the stays) and other one of square fixed large windows (where there is inserted the door of the principal bedroom as the only different module, since the door of the lounge is deslizante and squared as the rest of the fixed large windows). This rhythmic fracture of the break-down of carpentries is reinforced by the position of the stairs of descent to the garden, placed accurately rightly to the exit of the principal bedroom, in perpendicularly to the railing.

Only a couple of hollows more they are practised in the rest of the fronts: one, in the northern part, monitoring the access to the plot, with better conference of the strait of the Kattegat, close to which one arranges the zone estancial of the lounge; and other one, smaller still, in the this side (of which we do not have witnesses in any photography), to create crossed ventilation and to be able to appear to the back part of the lot, where one accedes to the housing across an unnoticed exterior stairs.

Everything is discreet in this house, up to the chimney that begins to show over the cover. The only heating is the home placed in the center of the living, which allows that scarcely it should be visible over the constructed contour. Just in case, it gave the orders to paint her a clear tone (surely gray pearl or light blue, though the photos in black and white do not allow us to assure which), since it was a his custom in many works in which this conduit could manage to be inconvinient visually.
Discretion and economy of means. Without not doing of “low cost” a cheap honoring to the povera art since now either some of them apologize to make wavering the inherent needs of any work. Trade, sensibility towards the landscape and respect for the inhabitants, are these clients millionaires (as those of the house Ruthwen-Jürgensen, constructed just before that this) or not. Since he wrote Theodor Adorno brings over of the relation between technology and the art in his Aesthetic Theory (1970):
“The technology is not an abundance of means, but the faculty hoarded of adjusting to what the thing claims objectively”.
Arne Jacobsen always will be a modal of the empirically possible thing in Architecture, with a captivation that alone it appreciates on having visited his work with pause and patience. With the spirit calmed of whom it walks along an opened but unknown place. With the tranquility and capacity of observation whom, as him, it paints water-colors of the native.
Rodrigo Almonacid [r-arquitectura] · PhD architect
Valladolid. april 2014
Notes:
1. Probably this one has been the most valuable contribution of my doctoral thesis.[:]




