InicioartículosLa fallida tumbona de Mies… | Rodrigo AlmonacidA errada tumbona de Mies…...

[:es]La fallida tumbona de Mies… | Rodrigo Almonacid[:gl]A errada tumbona de Mies… | Rodrigo Almonacid[:en]The Mies ´s unsuccessful deck chair… | Rodrigo Almonacid[:]

[:es]

Imagen del Catálogo de la exposición del M.O.P.U. celebrada en Madrid en 1987: Mies van der Rohe: Su Arquitectura y Sus Discípulos

Para un individuo nómada, la guerra es un escenario familiar pues contiene muchos materiales vitales. Durante una guerra se suspenden las reglas de convivencia que la sociedad civil se ha dado a sí misma y se adoptan otras normas ajenas que, de repente, dirigen toda la frenética actividad del momento bélico. El campo de batalla es un espacio definido pero móvil, de extensión y posición inciertas, las reglas no son visibles ni reconocibles, y la supervivencia se convierte en el único objetivo.

Afortunadamente no conozco la guerra por experiencia propia (ni siquiera hice la “mili”). Aunque sea poco conocido, el arquitecto tampoco ha sido a tales circunstancias, e incluso hemos tomado un papel activo aprovechando nuestra formación técnica. Baste recordar aquí a eminencias como Vitruvio o Leonardo, como arquitectos-ingenieros-militares.

Mies van der Rohe en plena época prebélica

En el pasado siglo XX hay historias realmente interesantes como la de Buckminster Fuller con su refugio de emergencia bélico DDU (“Dymaxion Deployment Unit”) encargado por el ejército norteamericano en 1942 y luego paradójicamente exhibida en los jardines del MoMA cual obra de arte. Y, más recientemente, alguna solución más trivial como la propuesta de “Virtual House” de Alejandro Zaera para la ANY Corporation en 1997, un intento de trasladar el capítulo “Tratado de Nomadología: la máquina de guerra” del Mil Plateaux de Deleuze y Guattari al campo teórico de la Arquitectura. De todos esos magníficos episodios he querido rescatar uno que ocupó la mente de Mies van der Rohe en plena época prebélica.

En 1935 Mies van der Rohe, perseguido por el nazismo (aunque a veces el maestro alemán intentase flirtear con él por mera supervivencia antes de su exilio), realiza unos estudios de mobiliario para unas sillas partiendo de sus experiencias precedentes de Barcelona y Brno entre 1928 y 1930. Junto a unos bocetos suyos, aparece un recorte de prensa de la época recogido por Mies: en él vemos a un militar en actitud vigilante del espacio aéreo, cómodamente echado en una extrañan tumbona. Esta ha perdido su habitual estado sedentario en una oficina del III Reich por uno mucho más activo, propio de tiempos de guerra.

La tumbona ya no posee su apoyo estable y su apariencia doméstica que todos conocemos sino que, desnuda de toda esa indumentaria, se revela dramáticamente útil sin perder apenas comodidad. Un punto de apoyo central modo de pivote permite al guardia divisar el vuelo de bombarderos en cualquier trayectoria, sin perjuicio para su ergonomía.

Teoría Nómada de la Arquitectura

Mies, quizá después de haber pensado en diseñar otra silla más (por cierto, cada cual más aburguesada), cambia de estrategia al reflexionar sobre esta foto y opta por trabajar a partir de este modelo de tumbona, seguramente atraído por la ruptura de los convencionalismos. La modernidad de su proyecto  reside en la estrategia de pensamiento y el método de trabajo. Así leemos notas en alemán junto a los bocetos de tumbonas donde escribe cosas como “posible también en posición adaptable” / “montada en el suelo sobre un pie” / “pero móvil” / “metal ligero prensado, cromado”. Notas que serían casi mandamientos de una eventual Teoría Nómada de la Arquitectura: adaptabilidad, sencillez de montaje, movilidad, ligereza… Por cierto que el redactor del pie de foto fue terriblemente certero al describirla como

“Der Liegestuhl wird Kriegsgerät”,

o sea,

“la tumbona se convierte en material de guerra”.

Imagen del Catálogo de la exposición del M.O.P.U. celebrada en Madrid en 1987: Mies van der Rohe: Su Arquitectura y Sus Discípulos
La tumbona de Mies

Nunca sabremos cómo podría haberse desarrollado industrialmente la tumbona de Mies, apenas deducible de sus pocos bocetos acerca de la cuestión. Lo que sí sabemos es que, incluso en situaciones tan adversas como los períodos de crisis que entonces y ahora vivimos, el arquitecto es capaz de seguir soñando con “desaforados gigantes” (parafraseando a Cervantes), de ver nuevas posibilidades allá donde otros no ven más que molinos de viento. Fuller convirtió silos de grano de la época del New Deal en sus domésticas DDU; y Mies soñaba con otra nueva y exquisita pieza de mobiliario a partir de una máquina de guerra. No caigamos en el desánimo generalizado y banalicemos nuestras capacidades. Los arquitectos tenemos una formación tan amplia que seguiremos proyectando el futuro incluso sin tener encargos.

¿Qué otra cosa si no sabemos hacer mejor que nadie?

Rodrigo Almonacid [r-arquitectura] · doctor arquitecto
valladolid. mayo 2013

Nota:
Imágenes cedidas por A.James Speyer para el Catálogo de la exposición del M.O.P.U. celebrada en Madrid en 1987: Mies van der Rohe: Su Arquitectura y Sus Discípulos

[:en]

Images yielded for A. James

[…]

Image of the Catalogue of the exhibition of the M.O.P.U. celebrated in Madrid in 1987: Mies van der Rohe: His Architecture and His Discipless

For a nomadic individual, the war is a familiar scene since it contains many vital materials. During a war there are suspended the rules of conviviality that the civil society has given itself to yes same and there are adopted other foreign procedure that, suddenly, direct the whole frantic activity of the warlike moment. The battlefield is a definite but mobile space, of extension and uncertain position, the rules are neither visible nor recognizable, and the survival turns into the only aim.

Lucky I do not know the war for own experience (I did not even do the “military service”). Though he is little an acquaintance, the architect has not been to such circumstances either, and even we have taken an active paper taking advantage of our technical formation. Finger to resemble here eminences as Vitrubio or Leonardo, as architects – ingenieros-militares. In the past 20th century there are really interesting histories as that of Buckminster Fuller with his refuge of emergency warlike DDU (“Dymaxion Deployment Unit”) entrusted by the North American army in 1942 and then paradoxically exhibited in the gardens of the MoMA which acts of art. And, more recently, some more trivial solution like the offer of “Virtual House” of Alejandro Zaera for the ANY Corporation in 1997, one attempt of moving the chapter “Treated about Nomadología: the machine of war” of Mil Plateaux by Deleuze and Guattari to the theoretical field of the Architecture. Of all these magnificent episodes I have wanted to rescue one that occupied the mind of Mies van der Rohe in full epoch prebélica.

In 1935 Mies van der Rohe, chased by the Nazism (though sometimes the German teacher was trying to flirt with him for mere survival before his exile), it realizes a few studies of furniture for a few chairs departing from his previous experiences of Barcelona and Brno between 1928 and 1930. Close to a few his sketches, there appears a clipping press of the epoch gathered by Grain: in him we see a military man in vigilant attitude of the air space, comfortably thrown in one they surprise deck chair. This one has lost his habitual sedentary condition in an office of the IIIrd Reich for the much more active, own one of times of war. The tumbona already does not possess his stable support and his domestic appearance that we we all know but, he undresses of all this apparel, is revealed dramatically usefully without losing scarcely comfort. A central point of support way of pivot allows to the police officer to spy the flight of bombardiers in any path, without prejudice for his ergonomics.

Grain, probably after having thought of designing another chair more (certainly, everyone more become bourgeois), changes strategy on having thought about this photo and chooses to work from this model of tumbona, surely attracted by the break of the conventions. The modernity of his project resides in the strategy of thought and the method of work. This way we read notes in German close to the sketches of tumbonas where he writes things as “possibly also in adaptable position” / “mounting in the soil on a foot” / “but mobile” / “light compressed, chrome metal”. You notice that they would be almost orders of a temporary employee Nomadic Theorya of the Architecture: adaptability, simplicity of assembly, mobility, lightness … Certainly that the editor of the foot of photo was terribly accurate on having described it as “Der Liegestuhl wird Kriegsgerät”, or, “the tumbona turns into material of war”.

Image of the Catalogue of the exhibition of the M.O.P.U. celebrated in Madrid in 1987: Mies van der Rohe: His Architecture and His Discipless

We will never know how one might have developed industrially the tumbona of Grain, scarcely deducible of his few sketches it brings over of the question. What yes we know is that, even in situations as adverse as the periods of crisis through that then and now we live, the architect is capable of continuing dreaming of behaved in an outrageous way giants (paraphrasing Cervantes), of seeing new possibilities there where they do not see others any more than windmills. Fuller turned siloes of grain of the epoch of the New Deal into his servants DDU; and Grain was dreaming of another new and exquisite piece of furniture from a machine of war. Let’s not fall down in the widespread discouragement and let’s trivialize our capacities. The architects we have a formation so wide that we will continue projecting the enclosed future without having orders. What another thing if we cannot do better than anybody?

Rodrigo Almonacid [r-arquitectura] · doctor architect

valladolid. may 2013

Nota:

Images yielded by A.James Speyer for the Catalogue of the exhibition of the M.O.P.U. celebrated in Madrid in 1987: Mies van der Rohe: His Architecture and His Disciples

[:gl]

Imaxe do Catálogo da exposición del M.O.P.U. celebrada en Madrid en 1987: Mies van der Rohe: A súa Arquitectura e os sus Discípulos

Para un individuo nómada, a guerra é un escenario familiar pois contén moitos materiais vitais. Durante unha guerra suspéndense as regras de convivencia que a sociedade civil deuse a si mesma e adóptanse outras normas alleas que, de súpeto, dirixen toda a frenética actividade do momento bélico. O campo de batalla é un espazo definido pero móbil, de extensión e posición incertas, as regras non son visibles nin reconocibles, e a supervivencia convértese no único obxectivo.

Afortunadamente non coñezo a guerra por experiencia propia (nin sequera fixen a “mili”). Aínda que sexa pouco coñecido, o arquitecto tampouco foi a tales circunstancias, e ata tomamos un papel activo aproveitando a nosa formación técnica. Baste recordar aquí a eminencias como Vitrubio ou Leonardo, como arquitectos-enxeñeiros-militares. No pasado século XX hai historias realmente interesantes como a de Buckminster Fuller co seu refuxio de urxencia bélico DDU (“Dymaxion Deployment Unit”) encargado polo exército norteamericano en 1942 e logo paradójicamente exhibida nos xardíns do MoMA cal obra de arte. E, máis recientemente, algunha solución máis trivial como a proposta de “Virtual House” de Alejandro Zaera para a ANY Corporation en 1997, un intento de trasladar o capítulo “Tratado de Nomadología: a máquina de guerra” do Mil Plateaux de Deleuze e Guattari ao campo teórico da Arquitectura. De todos eses magníficos episodios quixen rescatar un que ocupou a mente de Mies van der Rohe en plena época prebélica.

En 1935 Cereal van der Rohe, perseguido polo nazismo (aínda que ás veces o mestre alemán intentase flirtear con el por mera supervivencia antes do seu exilio), realiza uns estudos de mobiliario para unhas cadeiras partindo das súas experiencias precedentes de Barcelona e Brno entre 1928 e 1930. Xunto a uns bosquexos seus, aparece un recorte de prensa da época recollido por Mies: nel vemos un militar en actitude vixiante do espazo aéreo, comodamente botado nunha estrañan hamaca. Esta perdeu o seu habitual estado sedentario nunha oficina do III Reich por un moito máis activo, propio de tempos de guerra. A hamaca xa non posúe o seu apoio estable e a súa aparencia doméstica que todos coñecemos senón que, nua de toda esa indumentaria, se revela dramaticamente útil sen perder apenas comodidade. Un punto de apoio central modo de pivote permite ao garda divisar o voo de bombardeiros en calquera traxectoria, sen prexuízo para a súa ergonomía.

Mies, quizais despois de pensar en deseñar outra cadeira máis (por certo, cada cual máis aburguesada), cambia de estratexia ao reflexionar sobre esta foto e opta por traballar a partir deste modelo de hamaca, seguramente atraído pola ruptura dos convencionalismos. A modernidade do seu proxecto reside na estratexia de pensamento e o método de traballo. Así lemos notas en alemán xunto aos bosquexos de hamacas onde escribe cousas como posible tamén en posición adaptable / montada no chan sobre un pé / pero móbil / metal lixeiro prensado, cromado. Notas que serían case mandamentos dunha eventual Teoría Nómade da Arquitectura: adaptabilidade, sinxeleza de montaxe, mobilidade, lixeireza… Por certo que o redactor do pé de foto foi terriblemente atinado ao describila como “Der Liegestuhl wird Kriegsgerät”, ou sexa, a hamaca convértese en material de guerra.

Imaxe do Catálogo da exposición del M.O.P.U. celebrada en Madrid en 1987: Mies van der Rohe: Su Arquitectura y Sus Discípulos

Nunca saberemos como podería terse desenvolvido industrialmente a hamaca de Mies, apenas deducible dos seus poucos bosquexos acerca da cuestión. O que si sabemos é que, mesmo en situacións tan adversas como os períodos de crise que entón e agora vivimos, o arquitecto é capaz de seguir soñando con “desaforados xigantes” (parafraseando a Cervantes), de ver novas posibilidades alá onde outros non ven máis que muíños de vento. Fuller converteu silos de gran da época do New Deal nas súas domésticas DDU; e Mies soñaba con outra nova e exquisita peza de mobiliario a partir dunha máquina de guerra. Non caiamos no desánimo xeneralizado e banalicemos as nosas capacidades. Os arquitectos temos unha formación tan ampla que seguiremos proxectando o futuro mesmo sen ter encargos. ¿Que outra cousa se non sabemos facer mellor que ninguén?

Rodrigo Almonacid [r-arquitectura] · doutor arquitecto

valladolid. maio 2013

Nota:

Nota:

Imaxes cedidas por A.James Speyer para o Catálogo da exposición do M.O.P.U. celebrada en Madrid en 1987: Mies van der Rohe: A súa Arquitectura e Sus Discípulos

[:]

Rodrigo Almonacid Canseco
Rodrigo Almonacid Cansecohttps://rarquitectura.wordpress.com/
(Teruel, 1974). Licenciado en Arquitectura (1999) con premio extraordinario y Doctor “cum laude” en Arquitectura por la Universidad de Valladolid (2013), compagina su actividad académica como profesor doctor de la E.T.S. de Arquitectura de Valladolid con la profesional al frente de su propio estudio [r-arquitectura]. Es autor de dos libros: Mies van der Rohe: el espacio de la ausencia (2006); y El paisaje codificado en la arquitectura de Arne Jacobsen (2016). Colaborador habitual en blogs de actualidad y crítica arquitectónica.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS