Luis Armas – Antonio Giráldez – Begoña Hermida – Pablo Ibáñez · publicación/revista | Bartlebooth Magazine

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Después de unos meses de descanso y de búsqueda de nuevos proyectos, os presentamos Bartlebooth Magazine, un pequeño proyecto editorial a cargo de cuatro jóvenes arquitectos, Luis Armas, Antonio Giráldez, Begoña Hermida y Pablo Ibáñez.

Bartlebooth no es una publicación física al uso, es un juego, un puzzle, un proyecto que sale de la suma de diferentes inquietudes personales de estos jóvenes arquitectos y de los diferentes colaboradores.

“Bartlebooth, partiendo de un cero, llegaría a otro cero, a través de las transformaciones precisas de unos objetos acabados.”

Cada número es único ya que parten de un tema transversal y se desarrolla a partir de unas reglas de juego establecidas. Este planteamiento de inicio determina el resultado final de la publicación.

“Sin embargo, el entendimiento global del número sólo es posible a través de las lecturas de los invitados y de las conclusiones que el propio lector saque de ellas, cerrando finalmente el círculo de transformaciones precisas del tema o hilo conductor.”

Os dejamos con los autores de esta aventura, y que en esta ocasión se someten a nuestras reglas y nos descubren algunos misterios.

Luis Armas - Antonio Giráldez - Begoña Hermida - Pablo Ibáñez | Bartlebooth Magazine
Luis Armas – Antonio Giráldez – Begoña Hermida – Pablo Ibáñez | Bartlebooth Magazine

¿Cuál ha sido vuestra formación y trayectoria profesional previa a “Bartlebooth Magazine”?

Profesional ninguna. El “proyecto” (si es que podemos llamarlo así) salió de una servilleta en la cafetería de la Escuela de Arquitectura y nuestra trayectoria hasta entonces había sido meramente académica.

¿Qué os llevó a abriros camino en el mundo editorial?¿Por qué una revista física en “estos tiempos”?

Por una lado, inquietudes personales y obsesiones compartidas. No sabíamos muy bien qué queríamos hacer, pero siempre habíamos tenido ganas de lanzarnos a hacer una publicación, no necesariamente de arquitectura, o al menos no explícitamente. Nos gustaba el carácter volátil de las ediciones pequeñas, de los experimentos que tienen un inicio y un fin. Por otro, amor por lo táctil, todo aquello que podemos tocar, en un tiempo en el que lo digital se ha impuesto. Y no sólo se trataría de imprimir un contenido, sino que sólo podría entenderse desde su fisicalidad. Continente y contenido debían ir estrechamente relacionados.

¿Teníais alguna experiencia previa en el mundo editorial?

Absolutamente ninguna.

¿Os encontrasteis con muchas dificultades? ¿Cuáles fueron las más problemáticas?

Un desconocimiento absoluto de todos los aspectos asociados a la puesta en marcha de cualquier proyecto, por pequeño que fuese. Desde la coordinación de todo el contenido, que fue creciendo en complejidad con los números, hasta innumerables problemas de gestión con las imprentas.

¿La más problemática? No creemos que haya habido ninguna más importante, pero en conjunto todas suman. En el fondo nos dimos cuenta de la gran responsabilidad que hay detrás de cada tarea, por minúscula que sea, y del tiempo de aprendizaje que cada una de ellas requiere. Estamos tocando palos, técnicas y tareas que jamás habíamos realizado, y todo eso pasa factura.

¿Estáis contentos con los objetivos alcanzados?

Sí. Por nuestra parte contentos porque cada vez son números más ricos, más complejos y vamos aprendiendo en ciertas cosas. Y sobre todo con todos los agentes que participan de él (colaboradores y lectores) porque son los que realmente le dan sentido a los experimentos. Solemos decir que el lector es el que “cierra el círculo de transformaciones precisas”, y en realidad él tendrá la última palabra sobre sus éxitos o fracasos.

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Bartlebooth Magazine | Los Inicios

¿Qué expectativas y proyectos de futuro tenéis para “Bartlebooth Magazine”?

Más que expectativas, deberes, ir creciendo en rigor y seriedad, por nuestra parte, de forma paralela al crecimiento de los números y de sus contenidos. Hasta ahora los proyectos habían surgido de forma algo espontánea uno tras otro, quizás el proyecto futuro debería ser tener un proyecto verdadero, más a medio o largo plazo.

¿Son rentables este tipo de iniciativas? ¿Os sentís bien remunerados por la labor que realizáis?

En absoluto. Nunca hemos buscado la rentabilidad económica, sino básicamente hacer accesible un contenido que a nosotros nos interesaba, a gente como nosotros. Si probablemente analizásemos Bartlebooth desde un punto de vista económico sería algo absolutamente desastroso. De hecho, para poder llevar a cabo el último número tuvimos que poner en marcha una campaña de micromecenazgo para poder materializar un número mucho más ambicioso que, desde nuestra precariedad absoluta, sería impensable.

Cuando empezamos no teníamos en mente ninguna remuneración económica, sino obtener a cambio otra serie de recompensas, de satisfacciones personales que Bartlebooth nos ha dado a lo largo de estos dos años. Así que, desde ese punto de vista, nos sentimos más que realizados. Nos damos con un canto en los dientes.

¿Compagináis o complementáis esta actividad con otras labores o en otros campos?

Cada uno con sus estudios.

¿Cómo veis el futuro del mundo editorial?

Interesante, muy interesante. No sólo porque la irrupción de nuevas tecnologías haya democratizado, de una manera u otra, los medios editoriales arquitectónicos sino porque además permite poner en contacto y establecer nodos de comunicación entre diferentes agentes que, de otra forma, serían absolutamente desconocidos. Frente a modelos que desde nuestro punto de vista se han quedado obsoletos y carentes de interés, aparecen nuevas herramientas, como Tumblr, que permiten sacar a la luz a absolutos desconocidos que, sin ninguna infraestructura empresarial que los publicite o sostenga, están llevando a cabos proyectos muy interesantes y enriquecedores. Y esta misma situación la podemos aplicar al mundo editorial.

Tal vez los proyectos más interesantes con los que hemos entrado en contacto a lo largo de este tiempo se nutran de esta misma periferia o nazcan precisamente en ella. Creemos que están formándose multitud de proyectos editoriales alejados de la “revista pornográfica” de arquitectura, pero también de la “revista indexada” de textos académicos. Frente a dos modelos que sólo sirven para sostenerse a sí mismos, aparecen situaciones híbridas o exteriores a ambas que recuperan la esencia, peso e importancia de las publicaciones históricas de arquitectura.

Con lo cual vemos el futuro duro, muy duro, pero a la vez emocionante.

Bartlebooth Magazine | La virtudes
Bartlebooth Magazine | La fiesta

¿Consideráis que estudiar Arquitectura ha sido un pasaporte fundamental para haber llegado a vuestro trabajo actual?

Sí. Al fin y al cabo no podríamos desligar esta labor “editorial” de nuestra práctica, intereses o formación arquitectónica.

¿Animaríais a otros arquitectos a seguir vuestros pasos? ¿Qué pasos consideráis que deberían dar? ¿Cómo completar sus estudios? ¿Qué otros consejos les darías?

Claro. ¿Por qué no? Si alguien tiene algo que decir y ganas de decirlo, que lo haga. Que no tenga miedo a saltar al vacío pues siempre habrá alguien a quien le interese lo que tenga que decir. Respecto a los pasos, que se lo tomen como una carrera de fondo, sin prisas pero sin pausa; con unas metas más o menos definidas para no ir a salto de mata y entendiendo que todo pequeño detalle o tarea puede ser decisiva.

¿Creéis que los arquitectos en España deberíamos seguir abriendo nuevas vías de trabajo para salir de la casilla más “tradicional” de proyectar dada la actual situación de la construcción en nuestro país?

Tal vez el problema sea que, durante un breve lapso de tiempo, se ha asociado indisolublemente la construcción de objetos arquitectónicos a la única salida de la disciplina. Sin embargo la disciplina arquitectónica es mucho más amplia y, lo que es más importante, está en constante reconfiguración. Sólo es necesario echar la vista atrás o revisar los textos teóricos para entender el amplio abanico de posibilidades que puede englobar la práctica arquitectónica. Obviamente sin caer en los discursos triunfalistas del arquitecto omnipotente que todo lo puede, pues es un auténtico engaño que quien mucho abarca, poco aprieta.

Bartlebooth Magazine | Los opuestos
Bartlebooth Magazine | Los opuestos

¿Qué opináis de los que se han ido a trabajar al extranjero?

Es un tema complicado. Por un lado, es indudable que un arquitecto recién titulado en España (con todo lo que ello le ha supuesto) debe buscar ambientes que permitan desarrollar profesionalmente sus capacidades, además de ir ofreciéndole cierta estabilidad económica, lejos de lo precario. Por otro, emigrar por sistema es peligroso, si buscamos solo construir, desde el inmovilismo, si nos olvidamos de preguntarnos el por qué de esta situación y de pensar en caminos para seguir aportando a nuestros territorios como colectivo. Es importante también poner en valor el trabajo de arquitectos, que a pesar de lo inestable de quedarse, han conseguido encontrar o crear aquí oportunidades sin escapar del oficio, a través de otros procesos, campos, y con dignidad.

La arquitectura, tiene abiertos muchos frentes de batalla (LSP, Bolonia, paro, precariedad laboral, COAs, ETSAs, emigración, comunicación, etc), ¿no serán demasiados para la polarización existente dentro de la misma?

Tal vez la incertidumbre o la crisis constante sea algo que debamos asumir como una condición de partida o inherente a la práctica profesional y no como algo excepcional. Probablemente existan múltiples campos de batalla, y sigan surgiendo más y más, sin embargo cada uno es libre de escoger aquellas que librar. No vemos posible intentar buscar posiciones unitarias o discursos únicos a día de hoy sin caer en la banalización o panfletización de cualquier tipo de discurso. El posicionamiento es inherente a cada individuo, y todo el mundo ha de tener claras sus ideas sobre cada uno de los temas mencionados en la pregunta; no obstante, pretender una opinión central o unitaria respecto a los mismos creemos que es un error.

¿Cómo veis el futuro de la profesión?

Incierto.

 | La virtudes
Bartlebooth Magazine | Las virtudes

Luis Armas – Antonio Giráldez – Begoña Hermida – Pablo Ibáñez  · publicación/revista | Bartlebooth Magazine
Octubre 2015

Entrevista realizada por Ana Barreiro Blanco y Alberto Alonso Oro. Agradecer a la Begoña, Luis, Pablo y Antonio su tiempo y predisposición con este espacio.

Alberto Alonso Oro

Arquitecto y editor en veredes, arquitectura y divulgación. Invernalia es un buen lugar. A veces escribo en Fundacion Arquia.

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