[:es]
Los pájaros
De vez en cuando, y solo de vez en cuando, en la arquitectura se dan momentos estelares. Momentos de esos que “brillan sobre la noche de lo efímero”. Momentos fugaces en el tiempo que desencadenan acciones más importantes y duraderas que ellos mismos. Momentos similares a los de esas miniaturas históricas como las que el escritor austríaco Stefan Zweig relata en su libro Momentos estelares de la humanidad en 1927. El mismo escritor que decidió, junto con su segunda esposa, acabar con su vida en el Brasil de 1942, agobiado y deprimido por la creencia de que el nazismo acabaría con todo aquello por lo que él respiraba y por ello se sentía incapaz de seguir haciéndolo.
En el breve prólogo que inicia el libro el insigne suicida nos dice, casi advirtiéndonos, que
“todo lo que de esencial, todo lo que de duradero se consigue, se da siempre en los pocos y extraordinarios momentos de inspiración”.
Hechos que se preparan con el tiempo y que llegados a su momento de crisis, de eclosión, se decantan en
“ése único instante que todo lo determina y todo lo decide”,
provocando una sucesión de acontecimientos en los que
“cada uno de esos momentos estelares marca un rumbo durante décadas y siglos”.
Uno de esos momentos estelares arquitectónicos está construido en el Parque Zoológico de Londres, y desde 1961 hasta hoy sigue esperando contándonos una historia que todavía no ha acabado. Se trata del recinto para las aves, más conocido como el Snowdon Aviary. La peculiar estructura es obra del tan atípico como genial arquitecto Cedric Price y fue realizada en colaboración con el fotógrafo Antony Armstrong-Jones, a la sazón Lord Snowdon, y el ingeniero Frank Newby.
La bella estructura, que lo es, está realizada con la más avanzada tecnología del momento, en aluminio y acero inoxidable. Cuatro grandes tetraedros y dos piezas en v se soportan, traccionadas, comprimidas y tensadas por cables, a modo de estructura de tensegridad; una extensa malla las reúne, envolviéndolas, conteniendo el máximo espacio posible para permitir el vuelo de las aves. Unas pequeñas esclusas en cada extremo permiten el acceso de visitantes al interior a través de un recorrido en zig-zag.
La obra del aviario, única de Price que a día de hoy sigue en pie tal cual se construyó, es un magnífico ejemplo de su arquitectura y de su manera de entender la arquitectura, y el hecho de que todavía se mantenga en ese estado es señal de que todavía no ha realizado su cometido. Price, que decía
“soy radical porque la profesión de arquitecto se ha perdido«
y que continuaba
“los arquitectos están embotados y están convencidos de su propia importancia”,
creía en una calculada incertidumbre en la que las construcciones adaptables o temporales eran más útiles y cumplían mejor su función que otras más estables, rígidas o permanentes. Así entendía que todos los edificios deben aceptar su propia desaparición o su completa transformación. El arquitecto, dentro de ese esquema, debe dar libertad al usuario para dar forma a su entorno a la vez que adaptarse y evolucionar con la sociedad.
Nada mejor que las palabras de Will Alsop, que trabajó con él a principios de los años 70, para explicar la obra del aviario:
“El aviario fue proyectado para una comunidad de aves y su idea era que una vez la comunidad quedara establecida sería posible retirar la malla. La piel era algo temporal: solo debía mantenerse el tiempo suficiente para hacer que los pájaros se sientan en su casa y después de eso ya no querrán abandonarla”.
La malla que encierra el espacio encierra también toda una declaración de intenciones que hablan de un modo de ver la arquitectura y a que debe responder ésta.
El aviario es un gran momento a lo Zweig, uno que muestra una actitud que trasciende su propio hecho constructivo. No se trata únicamente de una obra valorable por si misma, aislada y conclusa, es el inicio de una acción, de una propuesta de acción que va mas allá de si misma. Por eso el aviario sigue en pie, porque todavía no ha cumplido su misión. El día que lo haga desaparecerá o se transformará como las otras obras Price. Y no por ello será menos arquitectura que aquellas que permanecen.
En el artículo póstumo escrito por Peter Cook en agosto de 2003, éste incluye un comentario de Rem Koolhaas, uno de los arquitectos a los que influyó notablemente, que decía:
“Cedric es un príncipe que intenta convertirse desesperadamente en una rana”.
¿Qué es lo que queremos construir, palacios o estanques?
jorge meijide . arquitecto
a coruña. agosto de 2012
[:en]
The birds
Occasionally, and only occasionally, in the architecture they give themselves stellar moments. Moments of this that «shine on the night of the ephemeral thing». Fleeting moments in the time that there unleash more important and lasting actions that they themselves. Moments similar to those of these historical miniatures as which the Austrian writer Stefan Zweig reports in his book stellar Moments of the humanity in 1927. The same writer who decided, together with his second wife, to finish with his life in the Brazil of 1942, oppressed and depressed by the belief of which the Nazism would finish with all that for what he was breathing and for it he was feeling unable to continue doing it.
In the brief prologue that initiates the book the celebrated suicide says to us, almost becoming aware, that «everything what of essential, everything what of lasting is obtained, gives itself always in the few ones and extraordinary moments of inspiration». Facts that are prepared by the time and that of crisis, of appearance, are praised in «that one the only instant that everything it determines and everything decides it», provoking a succession of events that «each of these stellar moments marks a course during decades and centuries».
One of these stellar architectural moments is constructed in the Zoological garden of London, and from 1961 up to today it continues waiting telling us a history that still has not finished. It is a question of the enclosure for the birds, more known as the Snowdon Aviary. The peculiar structure is a work of such an atypical as brilliant architect Cedric Price and it was realized in collaboration with the photographer Antony Armstrong-Jones, to the season Lord Snowdon, and the engineer Frank Newby.
The beautiful structure, which it is, is realized by the most advanced technology of the moment, in aluminium and stainless steel. Four big tetrahedrons and two pieces in v are supported, traccionadas, compressed and tightened by cables, like structure of tensegridad; an extensive mesh assembles them, wrapping them, containing the maximum possible space to allow the flight of the birds. A few small sluices in every end allow the visitors’ access the interior across a tour in zigzag.
The work of the aviario, only of Price that a today continues in foot as is was constructed, it is a magnificent example of his architecture and of his way of understanding the architecture, and the fact that still it is kept in this condition is a sign of that still has not realized his assignment. Price, who was saying «I am radical because the architect’s profession has got lost » and that it was continuing » the architects are sure and of his own importance«, he believed in a calculated uncertainty in that the adaptable or temporary constructions were more useful and were fulfilling better his function that different stabler, rigid or permanent. This way he was understanding that all the buildings must accept his own disappearance or his complete transformation. The architect, inside this scheme, must give freedom to the user to give form to his environment simultaneously that to adapt and to be evolved by the company.
Nothing better than Will Alsop’s words, which it worked with him at the beginning of the 70s, to explain the work of the aviario: «The aviario was projected for a community of birds and his idea was that once the community was remaining established it would be possible to withdraw the mesh. The skin was something temporary: only it had to be kept the sufficient time to do that the birds sit down in his house and after it already they will not want to leave her». The mesh that encloses the space encloses also the whole declaration of intentions that speak about a way of seeing the architecture and to which this one must answer.
The aviario is a great moment to Zweig, one that shows an attitude that comes out his own constructive fact. It is not a question only of an assessable work for if the same, isolated and concluded, it is the beginning of an action, of an offer of action that goes mas there of if same. Because of it the aviario continues in foot, because still it has not fulfilled his mission. The day that does it will disappear or will transform as other works Price. And not for it it will be less architecture than those that they remain.
In the posthumous article written by Peter Cook in August, 2003, this one includes a comment of Rem Koolhaas, one of the architects whom it influenced notably, that was saying: «Cedric is a prince who tries to turn desperate into a frog».
What is what we want to construct, palaces or reservoirs?
jorge meijide . architect
a coruña. august, 2012
[:gl]
Os paxaros
De cando en vez, e só de cando en vez, na arquitectura danse momentos estelares. Momentos deses que “brillan sobre a noite do efémero”. Momentos fugaces no tempo que desencadean accións máis importantes e duraderas que eles mesmos. Momentos similares aos desas miniaturas históricas como as que o escritor austríaco Stefan Zweig relata no seu libro Momentos estelares da humanidade en 1927. O mesmo escritor que decidiu, xunto coa súa segunda esposa, acabar coa súa vida no Brasil de 1942, angustiado e deprimido pola crenza de que o nazismo acabaría con todo aquilo polo que el respiraba e por iso sentíase incapaz de seguir facéndoo.
No breve prólogo que inicia o libro o insigne suicida dinos, case advertíndonos, que “todo o que de esencial, todo o que de duradero conséguese, dáse sempre nos poucos e extraordinarios momentos de inspiración”. Feitos que se preparan co tempo e que chegados ao seu momento de crise, de eclosión, se decantan en “ese único instante que todo determínao e todo o decide”, provocando unha sucesión de acontecementos nos que “cada un deses momentos estelares marca un rumbo durante décadas e séculos”.
Un deses momentos estelares arquitectónicos está construído no Parque Zoológico de Londres, e desde 1961 ata hoxe segue esperando contándonos unha historia que aínda non acabou. Trátase do recinto para as aves, máis coñecido como o Snowdon Aviary. A peculiar estrutura é obra do tan atípico como xenial arquitecto Cedric Price e foi realizada en colaboración co fotógrafo Antony Armstrong-Jones, naquel momento Lord Snowdon, e o enxeñeiro Frank Newby.
A bela estrutura, que o é, está realizada coa máis avanzada tecnoloxía do momento, en aluminio e aceiro inoxidable. Catro grandes tetraedros e dúas pezas en v sopórtanse, traccionadas, comprimidas e tensadas por cables, a modo de estrutura de tensegridad; unha extensa malla reúneas, envolvéndoas, contendo o máximo espazo posible para permitir o voo das aves. Unhas pequenas esclusas en cada extremo permiten o acceso de visitantes ao interior a través dun percorrido en zig-zag.
A obra do aviario, única de Price que a día de hoxe segue en pé tal cal se construíu, é un magnífico exemplo da súa arquitectura e do seu xeito de entender a arquitectura, e o feito de que aínda se manteña nese estado é sinal de que aínda non realizou o seu cometido. Price, que dicía “son radical porque a profesión de arquitecto perdeuse» e que continuaba “os arquitectos están embotados e están convencidos da súa propia importancia”, cría nunha calculada incerteza na que as construcións adaptables ou temporais eran máis útiles e cumprían mellor a súa función que outras máis estables, ríxidas ou permanentes. Así entendía que todos os edificios deben aceptar a súa propia desaparición ou a súa completa transformación. O arquitecto, dentro dese esquema, debe dar liberdade ao usuario para dar forma á súa contorna á vez que adaptarse e evolucionar coa sociedade.
Nada mellor que as palabras de Will Alsop, que traballou con el a principios dos anos 70, para explicar a obra do aviario: “O aviario foi proxectado para unha comunidade de aves e a súa idea era que unha vez a comunidade quedase establecida sería posible retirar a malla. A pel era algo temporal: só debía manterse o tempo suficiente para facer que os paxaros síntanse na súa casa e logo diso xa non quererán abandonala”. A malla que encerra o espazo encerra tamén toda unha declaración de intencións que falan dun modo de ver a arquitectura e a que debe responder esta.
O aviario é un gran momento ao Zweig, un que mostra unha actitude que transcende a súa propio feito constructivo. Non se trata únicamente dunha obra valorable por si mesma, illada e conclusa, é o inicio dunha acción, dunha proposta de acción que vai mais alá de si mesma. Por iso o aviario segue en pé, porque aínda non cumpriu a súa misión. O día que o faga desaparecerá ou se transformará como as outras obras Price. E non por iso será menos arquitectura que aquelas que permanecen.
No artigo póstumo escrito por Peter Cook en agosto de 2003, este inclúe un comentario de Rem Koolhaas, un dos arquitectos aos que influíu notablemente, que dicía: “Cedric é un príncipe que intenta converterse desesperadamente nunha ra”.
¿Qué é o que queremos construír, palacios ou estanques?
jorge meijide . arquitecto
a coruña. agosto de 2012
[:]




