Las TICs y el incierto futuro de la ciudad | Guido Cimadomo

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Space hive | Tobogán acuático en Bristol
Space hive | Tobogán acuático en Bristol

Para entender la evolución de la ciudad contemporánea es necesario ver la influencia que la tecnología de la información (TIC) y el incremento de su uso está produciendo en la sociedad. Su aplicación en diversos sectores de la sociedad es de extrema importancia para el desarrollo urbano y marca el futuro económico, social y político de las ciudades. Las TICs se apoyan en una estructura espacial donde la velocidad de propagación borra las distancias físicas para ofrecer un acceso inmediato y permanente a las fuentes de información, permitiendo la aparición de una serie de empresas que revolucionan y obligan a repensar las actividades tradicionales de diferentes sectores de la economía. Quizás no se ha reflexionado lo suficiente sobre los efectos y las transformaciones que están teniendo lugar entre otras razones por la rapidez con la cual aparecen y se consolidan.

El sector del transporte urbano está experimentando una de sus mayores transformaciones con la aparición de “Uber”, que permite pedir con un smartphone un vehículo adaptado a tus necesidades y esperar cómodamente el aviso de llegada. Como consecuencia de su éxito han aparecido otras aplicaciones como “BlaBlaCar” para compartir plazas libres, o “Zipcar”, que alquila vehículos diseminados por la ciudad pagando por el tiempo de utilización. Cada vez parece más innecesario poseer un coche, con efectos directos en la contaminación urbana así como en los espacios destinados a aparcamiento que hoy en día son aproximadamente el 40% de la superficie de las ciudades y que podrían destinarse a otros usos.

Con la misma filosofía “Airbnb” facilita una alternativa a los viajeros en su búsqueda de alojamiento, poniendo a su disposición el uso de habitaciones en viviendas particulares a través de una aplicación para móviles. Su éxito podría impulsar el desplazamiento de los propietarios hacia la periferia para liberar camas extras, llevando a convertir las ciudades en parques temáticos con un efecto devastador para su tejido social, incidiendo también negativamente en el turismo, al generar una pantomima de simil-ciudadanos descontextualizados. Otro sector en estado de transformación es la venta online, incluyendo la distribución de comida a domicilio. Portales como “Amazon” o “Alibaba” y empresas como “La Nevera Roja” o “Just Eat” han experimentado un crecimiento continuo desde su creación.

Los efectos directos previsibles pueden impulsar la desaparición del tejido comercial en los centros urbanos, dándose la creación de naves en los extrarradios donde se prepararen comidas para ser distribuidas, o almacenes para la distribución inmediata de los productos más solicitados. El último fenómeno analizado es el crowdfunding, difuso a través de portales como Kickstarter, que apoyan nuevos proyectos a través de redes colectivas alejadas de los criterios comerciales vinculados a unos beneficios económicos. Trasladando su filosofía al ámbito urbano – ya han aparecido portales como “ioby” o “spacehive” dedicados a intervenciones en la ciudad – se abre una ventana a que los ciudadanos construyan la ciudad de acuerdo a sus necesidades, dándoles la libertad de configurar el entorno en el que viven.

Estas empresas no desarrollan ni fabrican ningún producto, sino que distribuyen los servicios realizados por otras empresas. Uber no posee ningún vehículo, Airbnb no posee ninguna habitación, La Nevera Roja no tiene ni un solo cocinero, al igual que Alibabá, la tienda más grande de e-commerce con un facturado anual próximo a los 400 billones de dolares, no posee almacén alguno. La explicación se encuentra en la capacidad de estas empresas para recopilar la información más sensible de sus usuarios (métrica): gustos, costumbres y deseos, datos que facilitamos al utilizar estas aplicaciones. Esta información es la base del éxito bursátil de estas compañías, que pueden desarrollar publicidad y mensajes personalizados para cada momento de nuestra jornada en función de nuestro humor o de la proximidad de nuestro cumpleaños.

Es fácil imaginar por lo tanto como cada ciudadano pueda llegar a vivir en un mundo paralelo y tangente al de las personas que se encuentran cerca, pero que reciben información diferente en función del conocimiento que las empresas tienen sobre sus gustos y costumbres. Se trataría de hacer realidad las teorías sobre universos paralelos de Hugh Everett, que llevarían, al igual que muchos trabajos de género fantástico, hacia un futuro alienante donde actuamos según lo que nos indiquen los aparatos electrónicos sin importarnos el entorno físico y real que nos rodea, limitando las relaciones sociales y contactos directos.

Frente a esta tendencia aterradora, las iniciativas promovidas a través de las plataformas de crowfunding muestran un interés creciente de la ciudadanía en la configuración del espacio urbano y su forma de vida, impulsando mejoras en la sociedad del próximo futuro basadas en las relaciones y participación ciudadanas.

Guido Cimadomo, Doctor Arquitecto
Sevilla, Julio 2018

El artículo que desarrolla el presente texto ha sido publicado en la revista Arquitectura, Ciudad y Entorno nº 33 (2017).
El artículo ha resultado finalista de la sección Investigación de la XIV Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo.

Guido Cimadomo

Doctor Arquitecto y Profesor Asociado, Escuela Técnica Superior de Arquitectura Universidad de Málaga.

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