InicioartículosLa realidad física en una sociedad desmaterializada | Marc ChalamanchThe physical reality...

La realidad física en una sociedad desmaterializada | Marc ChalamanchThe physical reality in a dematerialized company| Marc ChalamanchA realidade física nunha sociedade desmaterializada | Marc Chalamanch

Fotografía: Marc Chalamanch,
Fotografía: Marc Chalamanch

Somos la primera generación de la historia que forma parte de una sociedad inmersa en un proceso imparable de desmaterialización; mientras que como arquitectos continuamos trabajando con la lenta y costosa transformación de la materialidad. La información se ha situado en el centro del desarrollo económico, político, social y cultural de nuestra sociedad, y marca cada uno de nuestros pasos. El paradigma informacional alrededor de las tecnologías de la información y la comunicación es el motor de los nuevos modos de producción, de vida y hasta de pensamiento, en los que el espacio y el tiempo son dos ejes esenciales sobre el que se proyecta esta transformación. ¿Qué no se puede reducir a información? Todo lo que nos rodea menos aquello que nos hace ser, aunque se intente. Este es el punto de partida para entender una nueva materialidad producto de la profunda transformación social en la que estamos sumidos.

Nuestro entorno tiene elementos que cada día nos acercan más a la E-topia que William J. Mitchell1 definía con los principios básicos de la desmaterialización2, la desmovilización3, el funcionamiento inteligente4, la personalización en masa5 y la transformación suave6. Principios que ya hemos comprobado que se acercan poco a la realidad de una sociedad red, en la cual la posible desmaterialización ha comportado la aparición de una infinidad de nuevas necesidades materiales. Una sociedad donde la previsible desmovilización se ha convertido en un mundo basado en el crecimiento exponencial de la movilidad, no solamente de información sino también de personas y bienes. Un mundo en el que se confunde la información y la acumulación de datos con la inteligencia, y en el cual la previsible personalización ha resultado ser la monotematización global, con una transformación que ha convertido no solo el futuro en descifrable sino también el presente en obsoleto. Unos principios contrapuestos que las nuevas tecnologías los han convertido en condiciones o condicionantes de urbanidad, y que como arquitectos y urbanistas nos abren nuevas perspectivas sobre las que tenemos mucho que decir.

La realidad es que vivimos en un presente continuo en el que muchas cosas ya no se poseen: sólo se tiene el derecho a usarlas. Nos encontramos en un presente envuelto en una irremediable obsolescencia programada. En una sociedad donde el valor está más cerca de la posesión de la información y el acceso a una buena conectividad que de una centralidad geográfica. Nos hallamos rodeados de artefactos que están generando cada día, insaciablemente, nuevas herramientas que cambian nuestra manera de relacionarnos, el modo de explicarnos y de compartir nuestro trabajo, inquietudes y reflexiones. Vivimos envueltos por invisibles bits en constante transformación, aprendizaje y difusión, que poseen la capacidad de aparecer y desaparecer en etéreas nubes de información. Se trata de una información que, después de fascinarnos, nos ha llegado a colapsar hasta convertir la red en un diálogo de sordos en el que todos hablamos de todo y somos incapaces de escuchar nada.

Mientras, la ciudad busca soluciones propagando chips en el espacio público, y vendiéndose con el cartel de “Smart”. Están convirtiendo la ciudad en un “Gran hermano” tecnológico que genera una inmensidad de datos. Con estos datos se intenta estructurar una solución al aumento del consumo de recursos a través de una gestión inteligente. En este entorno virtual los ciudadanos y sus acciones se han convertido en ceros y unos que aspiran a encontrar la solución a nuestro entorno y hasta a nuestras vidas, después de haber olvidado que sin alma no somos nada. Buscan solucionar viejos problemas con las nuevas tecnologías, al tiempo que intentan entender unos cambios constantes que dejan sin sentido las verdades precedentes. Una milagrosa «Smart City» que simplifica hasta encontrarse en su máxima complejidad, en la cual la ciudad y sus ciudadanos se tienen que enfrentar a su propia paradoja. ¿Podemos imaginar dejar en manos de algoritmos nuestras ciudades? Nos queda la esperanza de que la ciudad se dedique a buscar sus «Smart Citizens» y que estos sean los que gestionen este mar de datos. Pero también que estos tengan tiempo para salir a la calle, sentarse en una terraza, tomar el sol y compartir unas copas mientras entablan una buena charla sobre qué es lo que realmente le pasa a la ciudad y cuáles son los problemas que tenemos los ciudadanos.

No olvidemos que detrás de los sistemas holísticos inteligentes de rastreo de la ciudad destinados a obtener información de los procesos urbanos, siempre se esconden personas, empresas e intereses. Todos vienen repletos de discursos de buenas intenciones y de elogios a las enormes oportunidades que ofrecen, pero también esconden oscuras utilidades que tendremos que saber afrontar y que parecen imposibles de evitar.

Bajo esta premisa parece que hay la idea de que la ciudad tiene como fin la construcción de infraestructuras de flujos. Pero confundir el fin de dar respuesta a las necesidades de una comunidad con el medio con el que se construyen es realmente peligroso. Pocas veces nos planteamos que en realidad las cosas que buscamos en nuestras ciudades están basadas, a menudo, en la ineficacia, en la incertidumbre, en la deriva de una vida que no queremos programada ni necesitamos que sea perfecta. En 1966, Cedric Price ya se preguntaba «la tecnología es la respuesta, pero ¿cuál es la pregunta?» Tenemos la gran oportunidad de la tecnología y no podemos desaprovecharla, pero es aquella sonrisa cuando sales a la calle y te cruzas con una mirada la que te hace ciudadano, lo que nos hace parte de la ciudad, la que nos permite sentirnos de nuestra ciudad.

Como arquitectos tenemos que seguir cubriendo la necesidad de una realidad física que parece haberse convertido en un simple, en ocasiones engorroso, soporte de lo que parece ser lo único importante, la información y la comunicación que algunas veces, diría que pocas, llega a convertirse en conocimiento.

Tenemos que tener claro que el conocimiento para re-estructurar nuestra sociedad sólo puede salir de la interrelación entre el ciudadano y la ciudad, en una construcción en la que la E-topia sea una herramienta para el desarrollo de una E-polis en la cual el ciudadano, sus necesidades y sus anhelos sean su eje vertebrador. Donde el tiempo y el espacio sean la plataforma en la que las tecnologías y los ciudadanos puedan encontrar las sinergias para transformar una realidad que evoluciona tan rápidamente que no tenemos ni tiempo a descifrar. Esto nos obliga, si no lo estábamos antes, a romper los límites entre disciplinas, a ser generosos con el conocimiento y saberlo compartir. Siempre teniendo en cuenta que estamos delante del reto de la incapacidad de encontrar una definición y una solución duradera a un contexto que parece permanentemente obsoleto. Nos exige ser capaces de entender que el aprendizaje es infinito y que va más allá de las nuevas herramientas de trabajo, de los nuevos conocimientos, de las aplicaciones de nuevos materiales y tecnologías, y que pasa por nuestra función de repensar profundamente, desde nuestro conocimiento como arquitectos, qué somos capaces de aportar en los cambios paradigmáticos en los que nos encontramos.

Marc Chalamanch · Arquitecto
Barcelona. abril 2014

Notas:

1. Mitchell, William J. E-topia: Urban life, Jim–but not as we know it, Cambridge, MA: The MIT Press, 1999. ISBN-10: 0262632055

2. La desmaterialización, un bit usado no contamina. Economía sin gravedad. ¿Es realmente necesario construir este edificio, o puede ser remplazado por sistemas electrónicos?

3. La desmovilización, mover bits es mucho más económico y eficiente que mover personas y mercancías. Sacar partido de las telecomunicaciones para crear nuevos modelos urbanos más refinados, infinitamente más eficientes. La mejor estrategia de ahorro.

4. El funcionamiento inteligente, un sistema inteligente se puede controlar con sensores para que suministre agua sólo cuando las condiciones indican que se necesita más humedad. Uno realmente inteligente debe controlar tanto el entorno como el nivel de agua disponible. Su objetivo es crear mercados sensibles, de gran eficacia, para los recursos consumibles escasos de los que depende todo asentamiento humano.

5. La personalización en masa, personalización en masa es justamente no elegir un estándar, sino muchos estándares para diferentes públicos. Reducir el despilfarro y estrategias dinámicas de precios gestionando eficazmente la demanda y estimular el ahorro.

6. La transformación suave, las ciudades se transformaron en la era industrial; exigió la dotación de extensas zonas industriales, de viviendas para los trabajadores, de oficinas centrales en las ciudades y de sistemas de transporte de gran capacidad. Hoy el espacio servido electrónicamente no tiene que estar concentrado en grandes áreas contiguas, sino que pueden distribuirse realmente a través de un tejido urbano finalmente granulado.

Fotografía: Marc Chalamanch,
Fotografía: Marc Chalamanch

We are the first generation of the history that forms a part of an immersed company in an unstoppable process of desmaterialización; whereas as architects we continue working with the slow and costly transformation of the materiality. The information has placed in the center of the economic, political, social and cultural development of our company, and there marks each of our steps. The paradigm informacional about the technologies of the information and the communication is the engine of the new manners of production, of life and up to of thought, in that the space and the time they are two essential axes on that this transformation is projected. What cannot diminish to information? Everything what us surrounds less that one that makes us be, though it is tried. This one is the point of item to understand a new materiality product of the deep social transformation in the one that we are plunged.

Somos la primera generación de la historia que forma parte de una sociedad inmersa en un proceso imparable de desmaterialización; mientras que como arquitectos continuamos trabajando con la lenta y costosa transformación de la materialidad. La información se ha situado en el centro del desarrollo económico, político, social y cultural de nuestra sociedad, y marca cada uno de nuestros pasos. El paradigma informacional alrededor de las tecnologías de la información y la comunicación es el motor de los nuevos modos de producción, de vida y hasta de pensamiento, en los que el espacio y el tiempo son dos ejes esenciales sobre el que se proyecta esta transformación. ¿Qué no se puede reducir a información? Todo lo que nos rodea menos aquello que nos hace ser, aunque se intente. Este es el punto de partida para entender una nueva materialidad producto de la profunda transformación social en la que estamos sumidos.

Our environment has elements that every day us bring over more to her E-topia that William J. Mitchell1 was defining with the basic beginning of the desmaterialización2, the demobilization3, the intelligent functioning4, the customization in mass5 and the soft transformation6. efinía con los principios básicos de la desmaterialización2, la desmovilización3, el funcionamiento inteligente4, la personalización en masa5 y la transformación suave6. Beginning that already we have verified that they bring over little to the reality of a company network, in which the possible desmaterialización has endured the appearance of an infinity of new material needs. A company where the predictable demobilization has turned into a world based on the exponential growth of the mobility, not only of information but also of persons and goods. A world in the one that gets confused the information and the accumulation of information with the intelligence, and in which the predictable customization has turned out to be the global monotematización, with a transformation that has turned not only the future in decipherably but also the present in obsoletely. A few opposite beginning that the new technologies have turned into conditions or determining of urbanity, and that as architects and town planners they open us new perspectives on which we have much that to say.

A world in the one that gets confused the information and the accumulation of information with the intelligence, and in which the predictable customization has turned out to be the global monotematización, with a transformation that has turned not only the future in decipherably but also the present in obsoletely. A few opposite beginning that the new technologies have turned into conditions or determining of urbanity, and that as architects and town planners they open us new perspectives on which we have much that to say.

While, the city looks for solutions spreading chips in the public space, and selling with the cartel of “Smart”. They are turning the city into a “Big brother” technological who generates an immensity of information. With this information one tries to structure a solution to the increase of the consumption of resources across an intelligent management. In this virtual environment the citizens and his actions have turned into zeros and some who aspire to find the solution to our environment and up to to our lives, after having forgotten that without soul we are not at all. They seek to solve old problems with the new technologies, at the time that they try to understand a few constant changes that make the previous truths senseless. A miraculous «Smart City» that it simplifies up to being in his maximum complexity, in which the city and his citizens have to face his own paradox. Can we imagine leave in hands of algorithms our cities? We still have the hope that the city devotes itself to look for his «Smart Citizens» and that these are those who manage this sea of information. But also that these have time to go out to the street, sit down in a terrace, to sunbathe and to share a few glasses while they begin a good chat on what it is what really goes on to him to the city and which are the problems that we have the citizens.

Let’s not forget that behind the holistic intelligent systems of tracking of the city destined to obtain information of the urban processes, always there hide persons, companies and interests. They all come replete from speeches of good intentions and from praises to the enormous opportunities that offer, but also they hide dark usefulness that we will have to be able to confront and that seem to be impossible to avoid.

Under this premise it seems that there is the idea of that the city takes as an end the construction of infrastructures of flows. But to confuse the end of giving response to the needs of a community with the way with which they are constructed is really dangerous. Rarely we appear that actually the things for that we look in our cities are based, often, on the inefficiency, on the uncertainty, in the drift of a life that we neither want programmed we do not even need that it is perfect. In 1966, Cedric Price already was wondering «the technology is the response, but which is the question?» We have the great opportunity of the technology and cannot fail to take advantage of it, but it is that smile when you go out to the street and cross with a look the one that citizen does to you, which does to us part of the city, which allows us to feel us of our city.

Since architects we have to continue covering the need of a physical reality that seems to have turned into the simple one, into occasions cumbersome, support of what seems to be the important only thing, the information and the communication that often, he would say that few ones, it manages to turn into knowledge.

We have to have clear that the knowledge to restructure our company only can go out of the interrelationship between the citizen and the city, in a construction in which her And – topia is a tool for the development of one E-polis in which the citizen, his needs and his longings are his central column axis. Where the time and the space they are the platform in which the technologies and the citizens could find the synergies to transform a reality that evolves so rapidly that we do not have not time to decipher. This forces us, if we it were not before, to breaking the limits between disciplines, to being generous with the knowledge and to be able to share it. Always bearing in mind that we are in front of the challenge of the disability of finding a definition and a lasting solution to a context that seems to be permanently obsolete. It is required to us to be capable of understanding that the learning is infinite and that it goes beyond the new tools of work, of the new knowledge, of the applications of new materials and technologies, and that happens for our function to rethink deeply, from our knowledge as architects, what we are capable of reaching in the paradigmatic changes in which we are.

Marc Chalamanch · Architect
Barcelona. april 2014

Notes:

1. Mitchell, William J. E-topia: Urban life, Jim–but not as we know it, Cambridge, MA: The MIT Press, 1999. ISBN-10: 0262632055

2. The dematerialized, a secondhand bit does not contaminate. Economy without gravity. It is really necessary to construct this building, or can be replaced by electronic systems?

3. The demobilization, to move bits is much more economic and efficient that to move persons and goods. To cash in of the telecommunications to create more refined new urban, infinitely more efficient models. The best strategy of saving.

4. The intelligent functioning, an intelligent system can be controlled by sensors in order that it supplies water only when the conditions indicate that dampness is needed more. The really intelligent one must control both the environment and the level of available water. His aim is to create sensitive markets, of great efficiency, for the consumable scanty resources on which any human accession depends.

5. The customization in mass, customization in mass is exactly not to choose a standard, but many standards for different public. To reduce the squandering and dynamic strategies of prices managing effectively the demand and to stimulate the saving.

6. The soft transformation, the cities transformed in the industrial age; it was required the endowment of extensive industrial parks, of housings for the workers, of head offices in the cities and of systems of transport of great capacity. Today the space served electronically does not have to be concentrated in big contiguous areas, but they can be distributed really across an urban finally granulated fabric.

Fotografía: Marc Chalamanch,
Fotografía: Marc Chalamanch

Somos a primeira xeración da historia que forma parte dunha sociedade inmersa nun proceso imparable de desmaterialización; mentres que como arquitectos continuamos traballando coa lenta e custosa transformación da materialidade. A información situouse no centro do desenvolvemento económico, político, social e cultural da nosa sociedade, e marca cada un dos nosos pasos. O paradigma informacional arredor das tecnoloxías da información e a comunicación é o motor dos novos modos de produción, de vida e ata de pensamento, nos que o espazo e o tempo son dous eixes esenciais sobre o que proxecta esta transformación. Que non se pode reducir a información? Todo o que nos rodea menos aquilo que nos fai ser, aínda que se intente. Este é o punto de partida para entender unha nova materialidade produto da profunda transformación social na que estamos sumidos.

O noso ámbito ten elementos que cada día nos achegan máis á E-topia que William J. Mitchell1 definía cos principios básicos da desmaterialización2, a desmovilización3, o funcionamento intelixente4, a personalización en masa5 e a transformación suave6. Principios que xa comprobamos que se achegan pouco á realidade dunha sociedade rede, na cal a posible desmaterialización comportou a aparición dunha infinidade de novas necesidades materiais. Unha sociedade onde a previsible desmobilización se converteu nun mundo baseado no crecemento exponencial da mobilidade, non soamente de información senón tamén de persoas e bens. Un mundo no que se confunde a información e a acumulación de datos coa intelixencia, e no cal a previsible personalización resultou ser a monotematización global, cunha transformación que converteu non só o futuro en descifrable senón tamén o presente en obsoleto. Uns principios contrapostos que as novas tecnoloxías os converteron en condicións ou condicionantes de urbanidade, e que como arquitectos e urbanistas nos abren novas perspectivas sobre as que teño que dicir moito.

A realidade é que vivimos nun presente continuo no que moitas cousas xa non se posúen: só se ten o dereito a usalas. Encontrámonos nun presente envolvido nunha irremediable obsolescencia programada. Nunha sociedade onde o valor está máis preto da posesión da información e o acceso a unha boa conectividade que dunha centraliade xeográfica. Achámonos rodeados de artefactos que están a xerar cada día, insaciablemente, novas ferramentas que cambian o noso xeito de relacionarnos, o modo de explicarnos e de compartir o noso traballo, inquietudes e reflexións. Vivimos envolvidos por invisibles bits en constante transformación, aprendizaxe e difusión, que posúen, a capacidade de aparecer e desaparecer en etéreas nubes de información. Trátase dunha información que, despois de fascinarnos, nos chegou a colapsar ata converter a rede nun diálogo de xordos no que todos falamos de todo e somos incapaces de escoitar nada.

Mentres, a cidade busca solucións propagando chips no espazo público, e vendéndose co cartel de “Smart”. Están a converter a cidade nun “Grande irmán” tecnolóxico que xera unha inmensidade de datos. Con estes datos inténtase estruturar unha solución ao aumento do consumo de recursos a través dunha xestión intelixente. Neste ámbito virtual os cidadáns e as súas accións convertéronse en ceros e uns que aspiran a encontrar a solución ao noso ámbito e ata ás nosas vidas, despois de esquecer que sen alma non somos nada. Buscan solucionar vellos problemas coas novas tecnoloxías, ao tempo que intentan entender uns cambios constantes que deixan sen sentido as verdades precedentes. Unha milagrosa “Smart City” que simplifica ata se encontrar na súa máxima complexidade, na cal a cidade e os seus cidadáns se teñen que enfrontar ao seu propio paradoxo. Podemos imaxinar deixar en mans de algoritmos as nosas cidades? Quédanos a esperanza de que a cidade se dedique a buscar os seus “Smart Citizens” e que estes sexan os que xestionen este mar de datos. Pero tamén que estes teñan tempo para saír á rúa, sentarse nunha terraza, tomar o sol e compartir unhas copas mentres entaboan unha boa charla sobre que é o que realmente lle pasa á cidade e cales son os problemas que temos os cidadáns.

Non esquezamos que detrás dos sistemas holísticos intelixentes de rastrexo da cidade destinados a obter información dos procesos urbanos, sempre se esconden persoas, empresas e intereses. Todos veñen repletos de discursos de boas intencións e de eloxios ás enormes oportunidades que ofrecen, pero tamén esconden escuras utilidades que teremos que saber afrontar e que parecen imposibles de evitar.

Baixo esta premisa parece que hai a idea de que a cidade ten como fin a construción de infraestruturas de fluxos. Pero confundir o fin de dar resposta ás necesidades dunha comunidade co medio co que se constrúen é realmente perigoso. Poucas veces nos formulamos que en realidade as cousas que buscamos nas nosas cidades están baseadas, a miúdo, na ineficacia, na incerteza, na deriva dunha vida que non queremos programada nin necesitamos que sexa perfecta. En 1966, Cedric Price xa se preguntaba «a tecnoloxía é a resposta, pero cal é a pregunta?» Temos a grande oportunidade da tecnoloxía e non podemos desaproveitala, pero é aquel sorriso cando sales á rúa e che cruzas cunha mirada a que che fai cidadán, o que nos fai parte da cidade, a que nos permite sentirnos da nosa cidade.

Como arquitectos temos que seguir cubrindo a necesidade dunha realidade física que parece terse convertido nun simple, en ocasións pesado, soporte do que parece ser o único importante, a información e a comunicación que algunhas veces, diría que poucas, chega a converterse en coñecemento.

Temos que ter claro que o coñecemento para re-estruturar a nosa sociedade só pode saír da interrelación entre o cidadán e a cidade, nunha construción na que a E-topia sexa unha ferramenta para o desenvolvemento dunha E-polis na cal o cidadán, as súas necesidades e os seus anhelos sexan o seu eixe vertebrador. Onde o tempo e o espazo sexan a plataforma na que as tecnoloxías e os cidadáns poidan encontrar as sinerxías para transformar unha realidade que evoluciona tan rapidamente que non temos nin tempo a descifrar. Isto obríganos, se non o estabamos antes, a romper os límites entre disciplinas, a ser xenerosos co coñecemento e sabelo compartir. Sempre tendo en conta que estamos diante do reto da incapacidade de encontrar unha definición e unha solución duradeira a un contexto que parece permanentemente obsoleto. Esíxenos ser capaces de entender que a aprendizaxe é infinita e que vai máis alá das novas ferramentas de traballo, dos novos coñecementos, das aplicacións de novos materiais e tecnoloxías, e que pasa pola nosa función de repensar profundamente, dende o noso coñecemento como arquitectos, que somos capaces de achegar nos cambios paradigmáticos nos que nos encontramos.

Marc Chalamanch · Arquitecto
Barcelona. abril 2014

Notas:

1. Mitchell, William J. E-topia: Urban life, Jim–but not as we know it, Cambridge, MA: The MIT Press, 1999. ISBN-10: 0262632055

2. A desmaterialización, un bit usado non contamina. Economía sen gravidade. É realmente necesario construír este edificio, ou pode ser remplazado por sistemas electrónicos?

3. A desmobilización, mover bits é moito máis económico e eficiente que mover persoas e mercadorías. Sacar partido das telecomunicacións para crear novos modelos urbanos máis refinados, infinitamente máis eficientes. A mellor estratexia de aforro.

4. O funcionamento intelixente, un sistema intelixente pódese controlar con sensores para que subministre auga só cando as condicións indican que se necesita máis humidade. Un realmente intelixente debe controlar tanto o ámbito coma o nivel de auga dispoñible. O seu obxectivo é crear mercados sensibles, de grande eficacia, para os recursos consumibles escasos dos que depende todo asentamento humano.

5. A personalización en masa, personalización en masa é xustamente non elixir un estándar, senón moitos estándares para diferentes públicos. Reducir a dilapidación e estratexias dinámicas de prezos xestionando eficazmente a demanda e estimular o aforro.

6. A transformación suave, as cidades transformáronse na era industrial; esixiu a dotación de extensas zonas industriais, de vivendas para os traballadores, de oficinas centrais nas cidades e de sistemas de transporte de gran capacidade. Hoxe o espazo servido electronicamente non ten que estar concentrado en grandes áreas contiguas, senón que poden distribuírse realmente a través dun tecido urbano finalmente granulado.

Marc Chalamanch
Marc Chalamanchhttp://www.chalamanch.com/
Es co-fundador del estudio de arquitectura y urbanismo ARCHIKUBIK Arquitecto y Urbanista licenciado por la ETSA de Barcelona, Universitat Politècnica de Catalunya. Máster universitario «Sociedad de la Información y el Conocimiento» en la UOC (Universidad Abierta de Catalunya). Su investigación académica, apoyada en su experiencia profesional, va dirigida al análisis de la transformación de la ciudad con sus actores, problemáticas y retos en la Sociedad Red.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS