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[:es]La arquitectura del lugar | Íñigo García Odiaga[:gl]A arquitectura do lugar | Íñigo García Odiaga [:en]The architecture of the place | Íñigo García Odiaga[:]

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Vivienda unifamiliar construida por Carlos Quintáns en la Sierra del Courel

La explosión de la arquitectura del espectáculo está directamente ligada a los fenómenos urbanos y tal vez por problemas de escala, presupuesto o función ha eclipsado el debate arquitectónico de lo rural. En estos ámbitos la arquitectura contemporánea más comprometida trata de establecer nuevos vínculos con el contexto a través de la actualización de la tradición local.

Durante posiblemente demasiado tiempo los entornos rurales y las obras que se han desarrollado en estos lugares han pasado desapercibidas en el debate arquitectónico. La grandiosidad de los faraónicos proyectos de las metrópolis han arrastrado el debate teórico hacia el hecho urbano. Su crecimiento, su sostenibilidad, las mega urbes o lo social son los problemas específicos de la ciudad que han acaparado el discurso arquitectónico. De alguna manera esta situación ha alejado el debate de la cotidianeidad que supone en la práctica proyectar una vivienda o un pequeño proyecto en un núcleo rural.

En estos contextos la arquitectura siempre ha tenido que luchar para proponer nuevas soluciones con un ambiente basado en la continuidad de una tradición, de unos modos de hacer que han dado lugar a las diferentes tipologías de arquitectura tradicional y que impregnan de forma contundente el imaginario de los habitantes de estos entornos rurales.

Nadie puede criticar la arquitectura vernacular, una arquitectura cuya estructura interna ha sido construida durante siglos a través de un proceso evolutivo, en el que las soluciones se han ido perfeccionando para adaptarse más y mejor a los condicionantes de un entorno determinado, hasta llegar a un estado en el que la arquitectura tradicional y su paisaje se confunden y se hacen indivisibles.

Sin lugar a dudas el problema actual de las obras que se construyen en el medio rural deriva de una mala interpretación de esta identificación entre una determinada arquitectura y su lugar. Esta dinámica ha colocado por delante de las claves, de los aciertos, de la esencia de la arquitectura tradicional su propia imagen, sin entender que la imagen es un resultado y no un método de adecuación de la arquitectura al lugar.

Para la arquitectura contemporánea que actúa en estos contextos tan cargados de memoria, lo existente es la realidad en la que se tiene que operar y desarrollar el proyecto. El proyecto necesita respetar los modos, las conclusiones alcanzadas por la tradición, para poder actualizarlas a un lenguaje y a una práctica constructiva actual; esto supone mantener viva y en desarrollo la arquitectura del lugar y aportar un paso más al proceso evolutivo que generó esa arquitectura que hoy llamamos tradicional.

En definitiva se trata de reajustar lo vernacular, se trata de leer las condiciones de entorno e integrarse en él respetando los equilibrios del contexto. Se trata de proponer algo nuevo dentro del proceso continuado que ha generado ese entorno, partiendo no de una hoja en blanco sino de la experiencia acumulada.

Ayuntamiento de Leoz en Iratxeta de los arquitectos Guillermo Garbisu y Magdalena López

Proyectos como el Ayuntamiento de Leoz en Iratxeta de los arquitectos Guillermo Garbisu y Magdalena López son un buen ejemplo de esta capacidad de releer el contexto que la arquitectura contemporánea está incorporando. Se trata de un pequeño edificio que a pesar de su volumetría nítida y de la modernidad de sus huecos incorpora sin ningún complejo la cubierta tradicional de lajas de piedra, insertando la nueva edificación en el contexto y de esta forma continuando el paisaje. El nuevo edificio se incorpora a la iglesia existente formando junto con la antigua edificación un nuevo conjunto que a pesar de la diferencia de edad entre ambas construcciones no es disonante, más bien todo lo contrario, podría afirmarse que ambos volúmenes hablan un lenguaje común. Una pequeña plaza de acceso formalizada a medias por lo antiguo y lo nuevo sirve de acceso al ayuntamiento en el que los muros de piedra y la cubierta hablan del pasado mientras que sus dinteles y carpinterias hablan del tiempo presente. El proyecto trata así de dotar al pueblo de unas nuevas instalaciones sin interrumpir su naturalidad. Una naturalidad del lugar que se actualiza con el lenguaje actual al redefinir las antiguas normas o leyes que lo han generado, creando con modestia una gran arquitectura.

Ayuntamiento de Leoz en Iratxeta de los arquitectos Guillermo Garbisu y Magdalena López

Edificios como la vivienda unifamiliar construida por Carlos Quintáns en la Sierra del Courel son un buen testimonio de esta capacidad actualizadora de lo vernacular. Rehabilitando una pequeña construcción rural en la aldea de Paderne, la aprovecha como zócalo a la nueva construcción y se articula una pieza actual que incluso a pesar de su limpieza formal y del aire a nuevo que desprende parece llevar en el lugar toda la vida.

Vivienda unifamiliar construida por Carlos Quintáns en la Sierra del Courel

Con un programa escueto, resuelto en unos setenta metros cuadrados se formaliza una vivienda cuya estancia principal se sitúa en el primer piso, separándose del suelo y abriendo su interior con un gran ventanal al paisaje; en contraste con la planta baja que, aprovechando los muros de piedra característicos de las edificaciones del lugar, alberga los dormitorios en una pieza más hermética.

Sobre los muros antiguos del pajar original, una estructura de madera laminada da cuerpo al volumen superior con una sobria cubierta a dos aguas sin ningún tipo de alero, exceptuando el mínimo remate necesario para proteger la piel de castaño exterior y se inserta en el paisaje, en la vida del pueblo con total naturalidad.

Interior vivienda unifamiliar construida por Carlos Quintáns en la Sierra del Courel

La piedra del zócalo, atemporal al igual que el castaño, evolucionará adoptando la belleza que las cosas bien hechas adoptan con el paso del tiempo; nos habla de una arquitectura inteligente, que parte de un conocimiento decantado por el sitio, por su clima y por sus arquitecturas; sin copiarlas en lo superficial sino comprendiendo lo esencial para poder evolucionar.

Como solía contar Jorge Oteiza, el que avanza intentando crear algo nuevo lo hace como un remero, avanzando hacia delante pero remando de espaldas al futuro, mirando hacia atrás, hacia el pasado, hacia lo existente para poder reorganizar sus claves.

Gracias a Carlos Quintans por las molestias que se ha tomado.
íñigo garcía odiaga. arquitecto
san sebastián. febrero 2011

Publicado en MUGALARI 11.02.18

[:gl]

Vivenda unifamiliar construida por Carlos Quintáns na Serra do Courel

A explosión da arquitectura do espectáculo está directamente ligada aos fenómenos urbanos e talvez por problemas de escala, presuposto ou función eclipsou o debate arquitectónico do rural. Nestes ámbitos a arquitectura contemporánea máis comprometida trata de establecer novos vínculos co contexto a través da actualización da tradición local.

Durante posiblemente demasiado tempo os ámbitos rurais e as obras que se desenvolveron nestes lugares pasaron desapercibidas no debate arquitectónico. A grandiosidade dos faraónicos proxectos das metrópoles arrastraron o debate teórico cara ao feito urbano. O seu crecemento, a súa sostibilidade, as mega urbes ou o social son os problemas específicos da cidade que acapararon o discurso arquitectónico. Dalgún xeito esta situación afastou o debate da cotianeidade que supón na práctica proxectar unha vivenda ou un pequeno proxecto nun núcleo rural.

Nestes contextos a arquitectura sempre tivo que loitar para propoñer novas solucións cun ambiente baseado na continuidade dunha tradición, duns modos de facer que deron lugar ás diferentes tipoloxías de arquitectura tradicional e que impregnan de forma contundente o imaxinario dos habitantes destes ámbitos rurais.

Ninguén pode criticar a arquitectura vernácula, unha arquitectura cuxa estrutura interna foi construída durante séculos a través dun proceso evolutivo, no que as solucións se foron perfeccionando para adaptarse máis e mellor aos condicionantes dun ámbito determinado, ata chegar a un estado no que a arquitectura tradicional e a súa paisaxe se confunden e se fan indivisibles.

Sen lugar a dúbidas o problema actual das obras que se constrúen no medio rural deriva dunha mala interpretación desta identificación entre unha determinada arquitectura e o seu lugar. Esta dinámica colocou por diante das claves, dos acertos, da esencia da arquitectura tradicional a súa propia imaxe, sen entender que a imaxe é un resultado e non un método de adecuación da arquitectura ao lugar.

Para a arquitectura contemporánea que actúa nestes contextos tan cargados de memoria, o existente é a realidade na que ten que operar e desenvolver o proxecto. O proxecto necesita respectar os modos, as conclusións alcanzadas pola tradición, para poder actualizalas a unha linguaxe e a unha práctica construtiva actual; isto supón manter viva e en desenvolvemento a arquitectura do lugar e achegar un paso máis ao proceso evolutivo que xerou esa arquitectura que hoxe chamamos tradicional.

En definitiva trátase de readaptar o vernáculo, trátase de ler as condicións de ámbito e integrarse nel respectando os equilibrios do contexto. Trátase de propoñer algo novo dentro do proceso continuado que xerou ese ámbito, partindo non dunha folla en branco senón da experiencia acumulada.

Ayuntamiento de Leoz en Iratxeta de los arquitectos Guillermo Garbisu y Magdalena López

Proxectos como o Concello de Leoz en Iratxeta dos arquitectos Guillermo Garbisu e Magdalena López son un bo exemplo desta capacidade de reler o contexto que a arquitectura contemporánea está a incorporar. Trátase dun pequeno edificio que a pesar da súa volumetría nítida e da modernidade dos seus ocos incorpora sen ningún complexo a cuberta tradicional de lajas de pedra, inserindo a nova edificación no contexto e desta forma continuando a paisaxe. O novo edificio incorpórase á igrexa existente formando xunto coa antiga edificación un novo conxunto que a pesar da diferenza de idade entre ambas as dúas construcións non é disonante, máis ben todo o contrario, podería afirmarse que ambos os dous volumes falan unha linguaxe común. Unha pequena praza de acceso formalizada a medias polo antigo e o novo serve de acceso ao concello no que os muros de pedra e a cuberta falan do pasado mentres que os seus linteis e carpinterias falan do tempo presente. O proxecto trata así de dotar o pobo dunhas novas instalacións sen interromper a súa naturalidade. Unha naturalidade do lugar que se actualiza coa linguaxe actual ao redefinir as antigas normas ou leis que o xeraron, creando con modestia unha grande arquitectura.

Concello de Leoz en Iratxeta dos arquitectos Guillermo Garbisu e Magdalena López

Edificios como a vivenda unifamiliar construída por Carlos Quintáns na Serra do Courel son un bo testemuño desta capacidade actualizadora do vernáculo. Rehabilitando unha pequena construción rural na aldea de Paderne, aprovéitaa como zócolo á nova construción e articúlase unha peza actual que mesmo a pesar da súa limpeza formal e do aire a novo que desprende parece levar no lugar toda a vida.

Vivenda unifamiliar construida por Carlos Quintáns na Serra do Courel

Cun programa conciso, resolto nuns setenta metros cadrados formalízase unha vivenda cuxa estanza principal se sitúa no primeiro piso, separándose do chan e abrindo o seu interior cun gran ventanal á paisaxe; en contraste coa planta baixa que, aproveitando os muros de pedra característicos das edificacións do lugar, alberga os dormitorios nunha peza máis hermética.

Sobre os muros antigos do palleiro orixinal, unha estrutura de madeira laminada dá corpo ao volume superior cunha sobria cuberta a dúas augas sen ningún tipo de aleiro, exceptuando o mínimo remate necesario para protexer a pel de castaño exterior e insírese na paisaxe, na vida do pobo con total naturalidade.

Interior da vivenda unifamiliar construida por Carlos Quintáns na Serra do Courel

A pedra do zócolo, atemporal ao igual que o castaño, evolucionará adoptando a beleza que as cousas ben feitas adoptan co paso do tempo; fálanos dunha arquitectura intelixente, que parte dun coñecemento decantado polo sitio, polo seu clima e polas súas arquitecturas; sen copialas no superficial senón comprendendo o esencial para poder evolucionar.

Como adoitaba contar Jorge Oteiza, o que avanza intentando crear algo novo faino como un remeiro, avanzando cara a diante pero remando de costas ao futuro, mirando cara a atrás, cara ao pasado, cara ao existente para poder reorganizar as súas claves.

Grazas a Carlos Quintans polas molestias que se tomou.

íñigo garcía odiaga. arquitecto

san sebastián. febreiro 2011

Publicado en MUGALARI 11.02.18

[:en]

House built by Carlos Quintáns in the Saw of the Courel

The explosion of the architecture of the spectacle is directly tied to the urban phenomena and maybe for problems on a large scale, budget or function has eclipsed the architectural debate of the rural thing. In these areas the most awkward contemporary architecture tries to establish new links with the context across the update of the local tradition.

During possibly too much time the rural environments and the works that have developed in these places have happened unnoticed in the architectural debate. The grandeur of the pharaonic projects of the metrópolis they have dragged the theoretical debate towards the urban fact. His growth, his sustainability, them gentle cities or the social thing are the specific problems of the city that have monopolized the architectural speech. Somehow this situation has removed the debate of the ordinariness that supposes in the practice projecting a housing or a small project in a rural core.

In these contexts the architecture always has had to fight to propose new solutions with an environment based on the continuity of a tradition, of a few manners of doing that they have given place to the different tipologías of traditional architecture and that they impregnate with forceful form the imaginary one of the inhabitants of these rural environments.

Nobody can criticize the architecture vernacular, an architecture which structure hospitalizes has been constructed for centuries across an evolutionary process, in which the solutions have been perfected to adapt more and better to the determining ones of a certain environment, up to coming to a condition in which the traditional architecture and his landscape get confused and become indivisible.

No doubt the current problem of the works that construct themselves in the rural way drift of a bad interpretation of this identification between a certain architecture and his place. This dynamics has placed ahead of the keys, of the successes, of the essence of the traditional architecture his own image, without understanding that the image is a result and not a method of adequacy of the architecture to the place.

For the contemporary architecture that acts in these contexts so loaded with memory, the existing thing is the reality in the one that has to operate and develop the project. The project needs to respect the manners, the conclusions reached by the tradition, to be able to update them to a language and to a constructive current practice; this it supposes supporting alive and in I develop the local architecture and to contribute one more step to the evolutionary process that generated this architecture that today we call traditionally.

Definitively it is a question of readjusting vernacular, it is a question of reading the conditions of environment and joining him respecting the balances of the context. It is a question of proposing something new him inside the continued process that has generated this environment, departing not from a leaf in white but from the accumulated experience.

Leoz’s town hall in Iratxeta of the architects Guillermo Garbisu and Magdalena Lopez

Projects like Leoz’s Town hall in Iratxeta of the architects Guillermo Garbisu and Magdalena Lopez are a good example of this aptitude to reread the context that the contemporary architecture is incorporating. It is a question of a small building that in spite of his clear volumetry and the modernity of his hollows it incorporates without any complex the traditional cover of flagstones of stone, inserting the new building in the context and of this form continuing the landscape. The new building joins to the existing church forming together with the former building a new set that in spite of the difference of age between both constructions is not dissonant, rather everything opposite, one might affirm that both volumes speak a common language. A small square of access formalized by half by the ancient thing and the new thing uses as access to the town hall in which the walls of stone and the cover speak about the past whereas his lintels and carpentries speak about the present time. The project tries to endow this way the village of a few new facilities without interrupting his naturalness. A local naturalness that is updated by the current language on having re-defined the former procedure or laws that have generated it, creating with modesty a great architecture.

Leoz’s town hall in Iratxeta of the architects Guillermo Garbisu and Magdalena Lopez

Buildings like the one-family housing constructed by Carlos Quintáns in the Saw of the Courel are a good testimony of this capacity actualizadora of vernacular. Rehabilitating a small rural construction in Paderne’s village, he takes advantage of it as socle to the new construction and a piece current articulates that enclosed in spite of his formal cleanliness and the air to new that detaches seems to take in the place the whole life.

House built by Carlos Quintáns in the Saw of the Courel

With a succinct program solved in approximately seventy square meters there is formalized a housing which principal stay places in the first floor, separating of the soil and opening his interior with a great large window for the landscape; in contrast with the ground floor that, taking advantage of the walls of stone typical of the local buildings, shelters the bedrooms in a more hermetic piece.

On the ancient walls of the original barn, a structure of laminated wood gives body to the top volume with a sober cover to two waters without any type of eaves, exempting the minimal necessary auction to protect the skin of exterior chestnut-tree and it is inserted in the landscape, in the life of the people by total naturalness.

Interior ot the house built by Carlos Quintáns in the Saw of the Courel

The stone of the socle, atemporal as the chestnut-tree, will evolve adopting the beauty that the made well things adopt with the passage of time; he speaks to us about an intelligent architecture, which departs from a knowledge praised by the site, by his climate and by his architectures; without copying them in the superficial thing but understanding the essential thing to be able to evolve.

Since was in the habit of counting Jorge Oteiza, which advances trying to create something new it does it as a rower, advancing towards ahead but recontrol of backs to the future, looking backward, towards the past, towards the existing thing to be able to reorganize his keys.

Thanks to Carlos Quintans for the inconveniences that one has taken.

íñigo garcía odiaga. architect

san sebastián. february 2011

It´s published in MUGALARI 11.02.18

[:]

Íñigo García Odiaga
Íñigo García Odiagahttp://vaumm.com/
Doctor Arquitecto y profesor asociado de Proyectos Arquitectónicos, ETSASS. Editor de NOMU. 1/5 del estudio de arquitectura VAUMM. Vivo en Donosti.
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Alberto Alonso Oro
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11 years ago

Alrededor del patio
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En 1983, Brynildsen y Jensen, dos estudiantes de arquitectura, visitaron a los misioneros leprosos que se ocupaban de un dispensario para leprosos cerca de Chopda en la India. Las autoridades locales habían cedido un solar para un hospital de leprosos a unos 13 kilómetros de la ciudad. Los arquitectos recibieron la petición de diseñar la planta de una instalación que proporcionaría un refugio seguro, un centro de tratamiento, y en la sede de un programa de enfermería y consultorio para atender a las aldeas cercanas. Brynildsen y Jensen dibujaron una planta rectangular alargada, limitada por las construcciones lineales que encierran un gran patio, concebido como un jardín del paraíso. Toda la construcción se pensó con materiales autóctonos.
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