[:es]
Pasan ya más unos años desde que gracias a Alfonso Mato y guiados por Isaac Díaz Pardo varios amigos tuvimos la oportunidad de visitar el Instituto Gallego de Información. Hoy y después de dudar mucho, me permito compartir alguna de las imágenes tomadas en aquella visita llamando la atención sobre las sillas diseñadas y fabricadas por el creador del Laboratorio de formas de Sargadelos.

Es fácil encontrar en el IGI un ingenuo diseño de asiento que se adapta a las diferentes situaciones incorporando brazos o cambiando su tapizado. Aparece en los despachos, en el auditorio e incluso en la cantina. Realizadas mediante potentes tablas de madera atornilladas a tope unas contra las otras de una manera básica y expresiva. Las tablas son de pino del país y adoptan el característico corte diagonal que afina la pieza al cegar al suelo haciendo más fácil evitar que el conjunto asiente mal.

Su pieza más difundida es conocida como la silla antropomórfica y fue montada en 1958. En este caso nos encontramos ante un diseño que busca conscientemente la innovación. Realizada en castaño y fundición, su forma está cargada de intencionalidad. Más allá de su perfil de hombre sediente, la rusticidad de las piezas que la componen y los acabados recuerdan cierto aperos tradicionales.
La particular redondez obtenida por el desgaste del uso y las dimensiones excesivas propias de los útiles agrarios caracterizan las curvas de esta pieza, curvas que poco tienen que ver con las que usa el ebanista para alixerar el aspecto del mueble y demostrar el suya habilidad. El uso de la fundición dúctil amartillada que cose piezas simétricas recuerda la construcción de cierto aperos tradicionales. Junto a esta pieza se encuentra una mesa pocas veces reseñada y cuyos patas recuerdan los más innovadores diseños de los años cincuenta y sesenta.

Dos años después imagino las sillas de Isaac abandoadas en ese espacio sitiado que es el IGI. Muebles hechos a medida de su autor, de reducidas dimensiones y que inducen una posición reflexiva y próxima a la tierra.

Elías Cueto, arquitecto
Santiago de Compostela, septiembre 2012
Publicado en Nº 313 [sillas…][:gl]
Pasan xa máis de dous anos dende que grazas a Alfonso Mato e guiados por Isaac Díaz Pardo varios amigos tivemos a oportunidade de visitar o Instituto Galego de Información. Hoxe e logo de dubidar moito, permítome compartir algunha das imaxes tomadas naquela visita chamando a atención sobre as cadeiras deseñadas e fabricadas polo creador do Laboratorio de formas de Sargadelos.

É doado atopar no IGI un inxenuo deseño de asento que se adapta a diferentes situacións incorporando brazos ou cambiando o seu tapizado. Aparece nos despachos, no auditorio e mesmo na cantina. Realizadas mediante potentes táboas de madeira atornilladas a tope unhas contra as outras dun xeito básico e expresivo. As táboas son de piñeiro do país e adoitan o característico corte diagonal que afina a peza ao cegar ao chan facendo máis doado evitar que o conxunto asente mal.

A súa peza máis difundida é coñecida como a cadeira antropomórfica e foi montada en 1958. Neste caso atopámonos ante un deseño que busca conscientemente a innovación. Realizada en castiñeiro e fundición, a súa forma está cargada de intencionalidade. Máis aló do seu perfil de home sediente, a rusticidad das pezas que a compoñen e os acabados lembran certo apeiros tradicionais.
A particular redondez obtida polo desgaste do uso e as dimensións excesivas propias dos útiles agrarios caracterizan as curvas desta peza, curvas que pouco teñen que ver coas que usa o ebanista para alixerar o aspecto do moble e demostrar a súa habilidade. O uso da fundición dúctil amartillada que cose pezas simétricas lembra a construción de certo apeiros tradicionais. Xunto a esta peza atópase unha mesa poucas veces apuntada e cuxos patas lembran os máis innovadores deseños dos anos cincuenta e sesenta.

Dous anos despois imaxino as cadeiras de Isaac abandoadas nese espazo asediado que é o IGI. Mobles feitos a medida do seu autor, de reducidas dimensións e que inducen unha posición reflexiva e próxima á terra.

Elías Cueto, arquitecto
Santiago de Compostela, setembro 2012
Publicado en Nº 313 [sillas…][:en]
Pasan ya más unos años desde que gracias a Alfonso Mato y guiados por Isaac Díaz Pardo varios amigos tuvimos la oportunidad de visitar el Instituto Gallego de Información. Hoy y después de dudar mucho, me permito compartir alguna de las imágenes tomadas en aquella visita llamando la atención sobre las sillas diseñadas y fabricadas por el creador del Laboratorio de formas de Sargadelos.

Es fácil encontrar en el IGI un ingenuo diseño de asiento que se adapta a las diferentes situaciones incorporando brazos o cambiando su tapizado. Aparece en los despachos, en el auditorio e incluso en la cantina. Realizadas mediante potentes tablas de madera atornilladas a tope unas contra las otras de una manera básica y expresiva. Las tablas son de pino del país y adoptan el característico corte diagonal que afina la pieza al cegar al suelo haciendo más fácil evitar que el conjunto asiente mal.

Su pieza más difundida es conocida como la silla antropomórfica y fue montada en 1958. En este caso nos encontramos ante un diseño que busca conscientemente la innovación. Realizada en castaño y fundición, su forma está cargada de intencionalidad. Más allá de su perfil de hombre sediente, la rusticidad de las piezas que la componen y los acabados recuerdan cierto aperos tradicionales.
La particular redondez obtenida por el desgaste del uso y las dimensiones excesivas propias de los útiles agrarios caracterizan las curvas de esta pieza, curvas que poco tienen que ver con las que usa el ebanista para alixerar el aspecto del mueble y demostrar el suya habilidad. El uso de la fundición dúctil amartillada que cose piezas simétricas recuerda la construcción de cierto aperos tradicionales. Junto a esta pieza se encuentra una mesa pocas veces reseñada y cuyos patas recuerdan los más innovadores diseños de los años cincuenta y sesenta.

Dos años después imagino las sillas de Isaac abandoadas en ese espacio sitiado que es el IGI. Muebles hechos a medida de su autor, de reducidas dimensiones y que inducen una posición reflexiva y próxima a la tierra.

Elías Cueto, arquitecto
Santiago de Compostela, septiembre 2012
Publicado en Nº 313 [sillas…][:]




