[:es]
Nuevos viejos media, nuevas viejas teorías
El pasado 8 de noviembre de 2016 Donald Trump gana las elecciones presidenciales de los Estados Unidos de América contra todo pronóstico, haciendo triunfar una nueva manera de hacer política que marca la entrada a una nueva era de interrelación entre países a nivel mundial. Pocos meses antes parecía -según todos los sondeos- que Hillary Clinton tenía las elecciones ganadas, gracias a disponer del soporte de una gran parte del poder político, económico, cultural y periodístico, incluidos los periódicos tradicionalmente republicanos.
Pero en las últimas semanas Donald Trump y su “autoconstrucción” de una imagen de líder antiélites, y a partir de un discurso xenófobo, en contra de la inmigración y con ataques frontales a la prensa tradicional, consiguieron una mayor presencia en los medios de comunicación hasta el punto de convertirse en decisiva para su elección. Creó un discurso político y lo emitió a través de instituciones políticas, el cual fue difundido en los medios de comunicación a través de declaraciones controvertidas que eran recibidas como aceptables por la sociedad donde y para las que eran emitidas. La estrategia de Trump iba dirigida a dominar la producción y la difusión de la verdad al estilo de los cinco puntos que explicaba Michel Foucault1:
«en sociedades como las nuestras la «economía política» de la verdad está caracterizada por cinco rasgos históricamente importantes: la «verdad» está centrada en la forma del discurso científico y en las instituciones que lo producen; está sometida a una constante incitación económica y política (necesidad de verdad tanto para la producción económica como para el poder político); es objeto bajo formas diversas de una inmensa difusión y consumo (circula en aparatos de educación o de información cuya extensión es relativamente amplia en el cuerpo social pese a ciertas limitaciones estrictas); es producida y transmitida bajo el control no exclusivo pero si dominante de algunos grandes aparatos políticos o económicos (universidad, ejército, escritura, medios de comunicación); en fin, es el núcleo de la cuestión de todo un debate político y de todo un enfrentamiento social (luchas «ideológicas»)».
Del conjunto de estas estrategias salió un nuevo concepto, la posverdad, que no se puede desligar de la crisis de credibilidad de los medios de comunicación tradicionales y de dicho «objetivos», junto con la fuerza de les redes sociales con las que consiguió llegar al electorado y dar el vuelco a sus intenciones de voto. Como afirmaba Foucault, el poder se tiene que analizar de una manera circular y en cadena, y sin poderse centralizar en manos de unos pocos, sin capacidad del poder de apropiárselo. El poder funciona y se ejerce en red, donde los individuos no sólo lo pueden sufrir si no también lo pueden ejercer.
Como antecedente teníamos la sorpresa que había supuesto el Brexit en el Reino Unido, del golpe al proceso de paz con las FARC en Colombia y de la visión que Black Mirror nos había dado del mundo. Entonces nos llega el triunfo de Donald Trump que supone la oclusión de la palabra «Post truth» como definición del tiempo actual en el que vivimos. Michel Foucault decía que el discurso no refleja la realidad, sino que la construye, para lo cual intentaba entender los contextos y la genealogía del discurso. En este sentido no buscaba mostrar la verdad o falsedad de las proposiciones, sino los «regímenes de verificación» referidos al contexto y a las estructuras que permiten que un discurso se acabe convirtiendo en verdad.
El neologismo «Posverdad» o verdad emotiva, «Post truth«, permite describir una forma actual de crear y modelar la opinión pública donde los hechos objetivos tienen menos capacidad de influencia que la apelación a las emociones y a las creencias personales. Es decir, que lo que nos hace sentir lo que pasa es más importante que lo que realmente está pasando.
En política el debate se enmarca en las apelaciones a las emociones desconectadas de los hechos. Tampoco es un hecho excepcional ya que el 80% de las campañas políticas recurren a un sentimiento, y sobre todo, al miedo. Pero nos encontramos en que la posverdad puede que no cambie el fondo pero si la forma. Se sobrepasa el hecho de falsificar la verdad al entender que la apariencia de verdad es más importante que la propia verdad, es decir, que los hechos reales pasan en un segundo plano después de la modificación de la realidad con unos fines concretos. En este sentido la política metamorfosea los contextos, mezcla los conceptos y da la vuelta a la verdad según sus objetivos. En definitiva es sencillamente mentira, estafa o falsedad encubierta bajo el nombre convertido en políticamente correcto de posverdad. En el año 2016 los diccionarios de Oxford la consideraron la palabra del año «Post truth» 2 debido al aumento de su utilización de un 2.000% respeto al año 2015 debido a su uso en relación con el Brexit y en estas últimas elecciones presidenciales en los Estados Unidos.
La excesiva exposición en las redes sociales, su popularidad y la sobre información que ofrece Internet sirven a los partidos políticos y a sus partidarios como canal directo de comunicación con los ciudadanos sin pasar por ningún tipo de filtro ni periodístico ni de reconocimiento de las fuentes de información, haciendo desaparecer así la categoría de autor que desarrolla Michel Foucault3. El uso intensivo de Internet ha transformado la naturaleza de la comunicación en las sociedades contemporáneas, un entorno que resulta cada vez más problemático y complejo después de haber superado la comunicación pensada exclusivamente en clave unidireccional.
Esto permite desarrollar una serie de estrategias de propaganda negra basada en el desprestigio, la falsedad y la desinformación con unos objetivos concretos como ya había desarrollado Joseph Goebbels, ministro de propaganda Nazi. Por lo tanto son ideas que no son nuevas, ya a mediados del s.XX Orwell hablaba del Ministerio de la Verdad y de la neolengua en su novela «1984» y al mismo tiempo que Foucault lo hacía sobre el panóptico y los medios como mecanismo de control social a «Vigilar y castigar» no muy lejos de lo que intenta la posverdad: propaganda, desinformación y distracción masiva; unos significados que no son pasos nuevos. Para los postestructuralistas como Michel Foucault nada une ya el significante con el significado trayendo a la deriva del significado y de la verdad4.
Muchos políticos han transformado el costoso arte de encontrar la verdad en una construcción de verdades fastnews. No elaboran sus efímeras verdades sobre las bases filosóficas de la verdad, derivada de la postmodernidad, sino por su uso pragmático, abusivo e ignorando que manifiesta el escepticismo y el cansancio con los grandes ideales del pasado. Es cierto que la imposibilidad de una cimentación inequívoca, última y única de la verdad es el aspecto más llamativo de la posmodernidad, un aspecto que en parte denuncia Michel Foucault entendiendo la verdad como un relato construido con el único fin del control totalitario de la ciudadanía.
Al mismo tiempo la discusión sobre la posverdad durante las elecciones presidenciales en Estados Unidos fue acompañada por la campaña de «fake news«, una serie de noticias falsas que la gente replicaba básicamente por Facebook. Ante la demanda de noticias por parte de los seguidores políticos de los candidatos, nuevos emprendedores encontraron una manera fácil de ganar dinero con la producción de noticias con el único objetivo de que acabaran convirtiéndose en virales, buscando el máximo de reproducciones y transmisiones por Facebook y por las redes sociales.

Unas noticias eran el producto de la más pura mentira o de quienes sencillamente manipulaban las noticias ya existentes para producir el efecto deseado en sus lectores. Esta oferta de noticias fue muy bien recibida por un tipo de público, sobre todo por parte del público conservador estadounidense. Un electorado que ya hace algunos años que el partido republicano ha aislado del mundo ilustrado, dando cabida al discurso negacionista de la evolución y del cambio climático, a la retirada de los fondos públicos de los centros de planificación familiar, que ha combatido la negociación colectiva y ha bloqueado el sistema público de salud, o ha protegido el lobby de la posesión de armas mientras invocaba a la libertad, una demostración más de que el concepto de posverdad no es tampoco tan reciente. Como dice Foucault1
«la verdad no está fuera del poder, ni sin poder (no es, a pesar de un mito, del que sería preciso reconstruir la historia y las funciones, la recompensa de los espíritus libres, el hijo de largas soledades, el privilegio de aquellos que han sabido emanciparse)».
Ciertamente, y según Foucault1, el saber transmitido adopta siempre una apariencia positiva mientras juega a la exclusión para los que no tienen derecho al conocimiento o sólo para un tipo impuesto por un filtro escondido bajo un aspecto desinteresado, universal y objetivo de conocimiento. Un saber que es dirigido por los «circuitos reservados del saber» que forman el aparato de producción, la administración y el gobierno, en definitiva los poderes que tienen la capacidad de dirigir los mensajes que quieren dar a sus electores y que implica su formación, para acabar obteniendo su conformidad política.
Donald Trump rompe así la dicotomía que el saber oficial representa al poder político dentro de una clase acomodada en contraposición con la lucha de los movimientos populares por sus derechos. Él busca, aprovecha y manipula el discurso de la defensa de las clases populares para hacerse con el poder del saber oficial. Entiende la expresión del orden del discurso de Michel Foucault para cambiar los referentes comunicativos y de influencia que habían hasta ahora mientras manipula el discurso, las prácticas y los eventos que hasta el momento constituían los lenguajes del poder, condicionando la creación, la producción y la manera de difundir los mensajes dentro de la sociedad, y creando un discurso verdadero para su propia sociedad. Como plantea Foucault1:
«La verdad es de este mundo; está producida aquí gracias a múltiples imposiciones. Tiene aquí efectos reglamentados de poder. Cada sociedad tiene su régimen de verdad, su «política general de la verdad»: es decir, los tipos de discursos que ella acoge y hace funcionar como verdaderos; los mecanismos y las instancias que permiten distinguir los enunciados verdaderos o falsos, la manera de sancionar unos y otros; las técnicas y los procedimientos que son valorizados para la obtención de la verdad; el estatuto de aquellos encargados de decir qué es lo que funciona como verdadero.»
De este modo logra que su electorado desconfíe de los grandes medios de noticias tradicionales, unos medios que de manera mayoritaria habían apoyado la candidatura de Hillary Clinton y que se encontraron sorprendidos al ver que su capacidad de influencia había sido superada por otras formas de transmisión de noticias y de información a través de las redes. Una oferta nueva y que ha resultado mucho más efectiva.

Un redactor de noticias falsas, en una entrevista al diario The Washington Post5, explica cómo los electores de Trump no verificaban ninguna noticia antes de hacerla viral por Facebook y cómo de manera compulsiva apoyaban cualquier noticia que estuviera alineada con sus tesis políticas. En las semanas precedentes al día de la victoria de Donald Trump en las elecciones del 8 de noviembre, proliferó una gran cantidad de informaciones falsas y fantasiosas que circulaban por Facebook, provocando la acusación a esta red social de haber contribuido a su victoria al dejar circular por su red las noticias falsas. En este caso la estrategia de Trump tiene en cuenta que lo importante no es la verdad, sino el conjunto de reglas según las cuales se discrimina lo verdadero de lo falso, tal como explica Foucault1:
«Existe un combate «por la verdad», o al menos «alrededor de la verdad» —una vez más entiéndase bien que por verdad no quiero decir «el conjunto de cosas verdaderas que hay que descubrir o hacer aceptar», sino «el conjunto de reglas según las cuales se discrimina lo verdadero de lo falso y se ligan a lo verdadero efectos políticos de poder»; se entiende asimismo que no se trata de un combate «en favor» de la verdad sino en torno al estatuto de verdad y al papel económico-político que juega. Hay que pensar los problemas políticos de los intelectuales no en términos de «ciencia/ideología» sino en términos de «verdad/poder»».
Hay que ser conscientes de que las redes sociales son la segunda fuente de información de noticias políticas estadounidenses por detrás de la televisión. Mark Zuckerberg, presidente y fundador de Facebook, negó la acusación pero si reconoció que los usuarios estaban inclinados a compartir y leer los artículos que están alineados con sus posiciones ideológicas personales previas. Entonces es cuando Mark Zuckerberg anuncia 7 puntos6 para intentar controlar las noticias falsas, al tiempo que se defendía diciendo que podía certificar que el 99% de las noticias que corren por Facebook7 tienen la garantía de veracidad, un hecho absolutamente imposible de comprobar. Igualmente intentó defenderse meses antes de las elecciones diciendo que Facebook era sólo una plataforma tecnológica y que no era responsable de sus contenidos, pero cuando dice estas palabras olvida su capacidad de censurar el sexo y los desnudos en sus páginas, una buena muestra de lo que puede llegar a hacer si se lo propone y le interesa. Pero lo que dice Quarz8 es que Donald Trump invirtió 56 millones de dólares en propaganda en Facebook, casi lo mismo que en televisión (68 millones). Como dice Foucault1
«La «verdad» está ligada circularmente a los sistemas de poder que la producen y la mantienen, y a los efectos de poder que induce y que la acompañan. «Régimen» de la verdad».
Este conjunto de declaraciones contradictorias de Mark Zuckerberg sólo sirven para explicar que la forma de uso de estas plataformas está por delante de los que sus propietarios pueden llegar a pensar y planificar. Según BuzzFeed9 la mayoría de las 20 historias falsas que vendían webs especializadas «hoax» o blogs partidistas provocaron 8,7 millones de interacciones, mientras que las 20 de los lugares considerados serios The New York Times, The Washington Post y el Huffington Post obtuvieron 7,4 millones de reacciones.
El jefe de campaña de Donald Trump y dueño de la web ultra Breibart, Steve Bannon, tuvo claro que una de las claves para llevar a Trump a ganar las elecciones era su capacidad de expansión dentro de Facebook y con él la expansión de su web Breitbart al público de masas. Una expansión que tuvo una segunda parte enfocada hacia una mirada a Europa y en las elecciones presidenciales en Francia. Una investigación de BuzzFeed10, desvela que las noticias falsas que fueron colgadas en Facebook para la campaña electoral de Trump supusieron el 38% de los total de los mensajes emitidos a través de las redes sociales, mientras que los de Clinton fueron el 20%.
En un estudio de Antoni Gutiérrez-Rubí11, que analiza el uso de Facebook por parte de Clinton y Trump durante la campaña (del 12 de septiembre al 19 de noviembre) dice que la televisión de Trump fue realmente Facebook Live y sus diarios fueron verdaderamente los muros de esta plataforma utilizada por el 70% de los ciudadanos norteamericanos. Trump convirtió Facebook en su herramienta de persuasión, convicción y movilización, saltándose a cualquier intermediario, ya fuesen los periodistas, los programas, los canales, los propietarios, etcétera.

También en El Orden del Discurso12, Michel Foucault nos plantea que el poder se puede lograr mediante la normalización y aceptación por parte de la sociedad de una ideología o un discurso. Los discursos del poder buscan la manera de dejar claro y separar lo que para esta sociedad se considera normal o aceptable, y al mismo tiempo lo que se considera indeseable y rechazable. Un principio básico de exclusión que explica Foucault es absolutamente estratégico para Donald Trump en el momento que busca fijar en las mentes de sus votantes americanos mensajes como que la inmigración o la economía se pueden solucionar fácilmente desterrando a inmigrantes y convirtiéndolos en indeseables. Así desculpabiliza a los «buenos americanos» y responsabiliza a la parte de público que no le interesa. Una estrategia para construir una posverdad que en un principio parecía una gran farsa, pero que dio una visión de solución a un 40% de los norteamericanos.
«La cuestión política, en suma, no es el error, la ilusión, la conciencia alienada o la ideología: es la verdad misma». Foucault 1
Marc Chalamanch · Arquitecto
Barcelona. Julio 2017
Notas:
1 Foucault, Michel, Alvarez-Uría, F., & Varela, J. (1992). Microfísica del poder. La Piqueta. Disponible a [Consulta 15 març 2017] capítol «Verdad y Poder» pàg. pàg.175- 189
2 the Oxford Dictionaries Word of the Year 2016 is post-truth.
3 Foucault, Michel (1969) «¿Qué es un autor?». A: Obras esenciales de Michel Foucault I. Barcelona: Paidós, 1999.
4 Tubella, Imma; Alberich, Jordi (2011) «Els media en la societat de la informació» Mòdul 1. Nous vells mitjans, noves velles teories. FUOC, 2011
5 Dewey, Caitlin (2016) Facebook fake-news writer: ‘I think Donald Trump is in the White House because of me’. Washington Post
6 Bernish, Claire (2016) Zuckerberg Just Revealed Facebook’s 7-Point Plan to Censor “Fake News” and It’s Chilling. The free Thought project.
7 Ge, Linda (2016) «Mark Zuckerberg: over 99 percent of Facebook content is authentic» . Engadget.com
8 Fernholz, Tim (2016) «Mark Zuckerberg says fake news on Facebook could not have influenced the 2016 election«. Qz.com
9 Silverman, Craig (2016) «This Analysis Shows How Viral Fake Election News Stories Outperformed Real News On Facebook» Buzzfeed.com
10 Silverman, Craig; Hall, Ellie; Strapagiel, Lauren; Singer-Vine, Jeremy; Shaban, Hamza (2016) «Hyperpartisan Facebook Pages Are Publishing False And Misleading Information At An Alarming Rate». Buzzfeed.com
11 Gutierrez-rubi, Antoni (2016) «¿Tiene Facebook la clave del éxito electoral de Trump?«. Gutierrez-rubi.es
12 Foucault, M. (1999). El orden del discurso, trad. Alberto González, Tusquets, Barcelona.
[:gl]
Novos vellos media, novas vellas teorías.
O pasado 8 de novembro de 2016 Donald Trump gaña as eleccións presidenciais dos Estados Unidos de América contra todo prognóstico, facendo triunfar unha nova maneira de facer política que marca a entrada a unha nova era de interrelación entre países a nivel mundial. Poucos meses antes parecía -segundo todas as sondaxes- que Hillary Clinton tiña as eleccións gañadas, grazas a dispoñer do soporte dunha gran parte do poder político, económico, cultural e xornalístico, incluídos os xornais tradicionalmente republicanos. Pero nas últimas semanas Donald Trump e a súa “autoconstrucción” dunha imaxe de líder antiélites, e a partir dun discurso xenófobo, en contra da inmigración e con ataques frontais á prensa tradicional, conseguiron unha maior presenza nos medios de comunicación ata o punto de converterse en decisiva para a súa elección. Creou un discurso político e emitiuno a través de institucións políticas, o cal foi difundido nos medios de comunicación a través de declaracións controvertidas que eran recibidas como aceptables pola sociedade onde e para as que eran emitidas. A estratexia de Trump ía dirixida a dominar a produción e a difusión da verdade ao estilo dos cinco puntos que explicaba Michel Foucault1:
“en sociedades como as nosas a «economía política» da verdade está caracterizada por cinco trazos historicamente importantes: a «verdade» está centrada na forma do discurso científico e nas institucións que o producen; está sometida a unha constante incitación económica e política (necesidade de verdade tanto para a produción económica como para o poder político); é obxecto baixo formas diversas dunha inmensa difusión e consumo (circula en aparellos de educación ou de información cuxa extensión é relativamente ampla no corpo social a pesar de certas limitacións estritas); é producida e transmitida baixo o control non exclusivo pero se dominante dalgúns grandes aparellos políticos ou económicos (universidade, exército, escritura, medios de comunicación); en fin, é o núcleo da cuestión de todo un debate político e de todo un enfrontamento social (loitas «ideolóxicas»)”.
Do conxunto destas estratexias saíu un novo concepto, a posverdade, que non se pode desligar da crise de credibilidade dos medios de comunicación tradicionais e dos devandito «obxectivos», xunto coa forza de lles redes sociais coas que conseguiu chegar ao electorado e dar o envorco ás súas intencións de voto. Como afirmaba Foucault, o poder tense que analizar dunha maneira circular e en cadea, e sen poderse centralizar en mans duns poucos, sen capacidade do poder de apropiarllo. O poder funciona e exércese en rede, onde os individuos non só o poden sufrir se non tamén o poden exercer.
Como antecedente tiñamos a sorpresa que supuxera o Brexit no Reino Unido, do golpe ao proceso de paz coas FARC en Colombia e da visión que Black Mirror déranos do mundo. Entón chéganos o triunfo de Donald Trump que supón a oclusión da palabra «Post truth» como definición do tempo actual no que vivimos. Michel Foucault dicía que o discurso non reflicte a realidade, senón que a constrúe, para o que tentaba entender os contextos e a xenealoxía do discurso. Neste sentido non buscaba mostrar a verdade ou falsidade das proposicións, senón os «réximes de verificación» referidos ao contexto e ás estruturas que permiten que un discurso acábese convertendo en verdade.
O neoloxismo «Posverdade» ou verdade emotiva, «Post truth», permite describir unha forma actual de crear e modelar a opinión pública onde os feitos obxectivos teñen menos capacidade de influencia que a apelación ás emocións e ás crenzas persoais. É dicir, que o que nos fai sentir o que pasa é máis importante que o que realmente está a pasar.
En política o debate enmárcase nas apelacións ás emocións desconectadas dos feitos. Tampouco é un feito excepcional xa que o 80% das campañas políticas recorren a un sentimento, e sobre todo, ao medo. Pero atopámonos en que a posverdad poida que non cambie o fondo pero se a forma. Excédese o feito de falsificar a verdade ao entender que a aparencia de verdade é máis importante que a propia verdade, é dicir, que os feitos reais pasan nun segundo plano despois da modificación da realidade cuns fins concretos. Neste sentido a política metamorfosea os contextos, mestura os conceptos e dá a volta á verdade segundo os seus obxectivos. En definitiva é sinxelamente mentira, estafa ou falsidade encuberta baixo o nome convertido en politicamente correcto de posverdad. No ano 2016 os dicionarios de Oxford considerárona a palabra do ano «Post truth» 2 debido ao aumento da súa utilización dun 2.000% respecto ao ano 2015 debido ao seu uso en relación co Brexit e nestas últimas eleccións presidenciais nos Estados Unidos.
A excesiva exposición nas redes sociais, a súa popularidade e a sobre información que ofrece Internet serven aos partidos políticos e aos seus partidarios como canle directa de comunicación cos cidadáns sen pasar por ningún tipo de filtro nin xornalístico nin de recoñecemento das fontes de información, facendo desaparecer así a categoría de autor que desenvolve Michel Foucault3. O uso intensivo da internet transformou a natureza da comunicación nas sociedades contemporáneas, unha contorna que resulta cada vez máis problemático e complexo despois de superar a comunicación pensada exclusivamente en clave unidireccional. Isto permite desenvolver unha serie de estratexias de propaganda negra baseada no desprestixio, a falsidade e a desinformación cuns obxectivos concretos como xa desenvolvera Joseph Goebbels, ministro de propaganda Nazi. Por tanto son ideas que non son novas, xa a mediados do s.XX Orwell falaba do Ministerio da Verdade e da neolengua na súa novela «1984» e ao mesmo tempo que Foucault facíao sobre o panóptico e os medios como mecanismo de control social a «Vixiar e castigar» non moi lonxe do que tenta a posverdad: propaganda, desinformación e distracción masiva; uns significados que non son pasos novos. Para os postestructuralistas como Michel Foucault nada une xa o significante co significado traendo á deriva do significado e da verdade4.
Moitos políticos transformaron a custosa arte de atopar a verdade nunha construción de verdades fastnews. Non elaboran as súas efémeras verdades sobre as bases filosóficas da verdade, derivada da postmodernidade, senón polo seu uso pragmático, abusivo e ignorando que manifesta o escepticismo e o cansazo cos grandes ideais do pasado. É certo que a imposibilidade dunha cimentación inequívoca, última e única da verdade é o aspecto máis rechamante da posmodernidad, un aspecto que en parte denuncia Michel Foucault entendendo a verdade como un relato construído co único fin do control totalitario da cidadanía.
Ao mesmo tempo a discusión sobre a posverdad durante as eleccións presidenciais en Estados Unidos foi acompañada pola campaña de «fake news«, unha serie de noticias falsas que a xente replicaba basicamente por Facebook. Ante a demanda de noticias por parte dos seguidores políticos dos candidatos, novos emprendedores atoparon unha maneira fácil de gañar diñeiro coa produción de noticias co único obxectivo de que acabasen converténdose en virales, buscando o máximo de reproducións e transmisións por Facebook e polas redes sociais.

Unhas noticias eran o produto da máis pura mentira ou de quen sinxelamente manipulaban as noticias xa existentes para producir o efecto desexado nos seus lectores. Esta oferta de noticias foi moi ben recibida por un tipo de público, sobre todo por parte do público conservador estadounidense. Un electorado que xa hai algúns anos que o partido republicano ha illado do mundo ilustrado, dando cabida ao discurso negacionista da evolución e do cambio climático, á retirada dos fondos públicos dos centros de planificación familiar, que combateu a negociación colectiva e bloqueou o sistema público de saúde, ou protexeu o lobby da posesión de armas mentres invocaba á liberdade, unha demostración máis de que o concepto de posverdad non é tampouco tan recente. Como di Foucault1:
«a verdade non está fóra do poder, nin sen poder (non é, a pesar dun mito, do que sería preciso reconstruír a historia e as funcións, a recompensa dos espíritos libres, o fillo de longas soidades, o privilexio daqueles que souberon emanciparse)».
Certamente, e segundo Foucault1, o saber transmitido adopta sempre unha aparencia positiva mentres xoga á exclusión para os que non teñen dereito ao coñecemento ou só para un tipo imposto por un filtro escondido baixo un aspecto desinteresado, universal e obxectivo de coñecemento. Un saber que é dirixido polos «circuítos reservados do saber» que forman o aparello de produción, a administración e o goberno, en definitiva os poderes que teñen a capacidade de dirixir as mensaxes que queren dar aos seus electores e que implica a súa formación, para acabar obtendo a súa conformidade política. Donald Trump rompe así a dicotomía que o saber oficial representa ao poder político dentro dunha clase acomodada en contraposición coa loita dos movementos populares polos seus dereitos. El busca, aproveita e manipula o discurso da defensa das clases populares para facerse co poder do saber oficial. Entende a expresión da orde do discurso de Michel Foucault para cambiar os referentes comunicativos e de influencia que habían ata agora mentres manipula o discurso, as prácticas e os eventos que ata o momento constituían as linguaxes do poder, condicionando a creación, a produción e a maneira de difundir as mensaxes dentro da sociedade, e creando un discurso verdadeiro para a súa propia sociedade. Como expón Foucault1:
«A verdade é deste mundo; está producida aquí grazas a múltiples imposicións. Ten aquí efectos reglamentados de poder. Cada sociedade ten o seu réxime de verdade, a súa «política xeral da verdade»: é dicir, os tipos de discursos que ela acolle e fai funcionar como verdadeiros; os mecanismos e as instancias que permiten distinguir os enunciados verdadeiros ou falsos, a maneira de sancionar uns e outros; as técnicas e os procedementos que son valorizados para a obtención da verdade; o estatuto daqueles encargados de dicir que é o que funciona como verdadeiro.»
Deste xeito logra que o seu electorado desconfíe dos grandes medios de noticias tradicionais, uns medios que de maneira maioritaria apoiaran a candidatura de Hillary Clinton e que se atoparon sorprendidos ao ver que a súa capacidade de influencia fora superada por outras formas de transmisión de noticias e de información a través das redes. Unha oferta nova e que resultou moito máis efectiva.

Un redactor de noticias falsas, nunha entrevista ao diario The Washington Post5, explica como os electores de Trump non verificaban ningunha noticia antes de facela viral por Facebook e como de maneira compulsiva apoiaban calquera noticia que estivese aliñada coas súas tesis políticas. Nas semanas precedentes ao día da vitoria de Donald Trump nas eleccións do 8 de novembro, proliferou unha gran cantidade de informacións falsas e fantasiosas que circulaban por Facebook, provocando a acusación a esta rede social de contribuír á súa vitoria ao deixar circular pola súa rede as noticias falsas. Neste caso a estratexia de Trump ten en conta que o importante non é a verdade, senón o conxunto de regras segundo as cales se discrimina o verdadeiro do falso, tal como explica Foucault1:
«Existe un combate «pola verdade», ou polo menos «ao redor da verdade» -unha vez máis enténdase ben que por verdade non quero dicir «o conxunto de cousas verdadeiras que hai que descubrir ou facer aceptar», senón «o conxunto de regras segundo as cales se discrimina o verdadeiro do falso e líganse ao verdadeiro efectos políticos de poder»; enténdese así mesmo que non se trata dun combate «en favor» da verdade senón en torno ao estatuto de verdade e ao papel económico-político que xoga. Hai que pensar os problemas políticos dos intelectuais non en termos de «ciencia/ideoloxía» senón en termos de «verdade/poder»».
Hai que ser conscientes de que as redes sociais son a segunda fonte de información de noticias políticas estadounidenses por detrás da televisión. Mark Zuckerberg, presidente e fundador de Facebook, negou a acusación pero se recoñeceu que os usuarios estaban inclinados a compartir e ler os artigos que están aliñados coas súas posicións ideolóxicas persoais previas. Entón é cando Mark Zuckerberg anuncia 7 puntos6 para tentar controlar as noticias falsas, á vez que se defendía dicindo que podía certificar que o 99% das noticias que corren por Facebook7 teñen a garantía de veracidade, un feito absolutamente imposible de comprobar. Igualmente tentou defenderse meses antes das eleccións dicindo que Facebook era só unha plataforma tecnolóxica e que non era responsable dos seus contidos, pero cando di estas palabras esquece a súa capacidade de censurar o sexo e os espidos nas súas páxinas, unha boa mostra do que pode chegar a facer se llo propón e interésalle. Pero o que di Quarz8 é que Donald Trump investiu 56 millóns de dólares en propaganda en Facebook, case o mesmo que en televisión (68 millóns). Como di Foucault1
«A «verdade» está ligada circularmente aos sistemas de poder que a producen e mantéñena, e para os efectos de poder que induce e que a acompañan. «Réxime» da verdade».
Este conxunto de declaracións contraditorias de Mark Zuckerberg só serven para explicar que a forma de uso destas plataformas está por diante dos que os seus propietarios poden chegar a pensar e planificar. Segundo BuzzFeed9 a maioría das 20 historias falsas que vendían webs especializadas «hoax» ou blogues partidistas provocaron 8,7 millóns de interaccións, mentres que as 20 dos lugares considerados serios The New York Times, The Washington Post e o Huffington Post obtiveron 7,4 millóns de reaccións.
O xefe de campaña de Donald Trump e dono da web ultra Breibart, Steve Bannon, tivo claro que unha das claves para levar a Trump a gañar as eleccións era a súa capacidade de expansión dentro de Facebook e con el a expansión da súa web Breitbart ao público de masas. Unha expansión que tivo unha segunda parte enfocada cara a unha mirada a Europa e nas eleccións presidenciais en Francia. Unha investigación de BuzzFeed10, desvela que as noticias falsas que foron colgadas en Facebook para a campaña electoral de Trump supuxeron o 38% dos total das mensaxes emitidas a través das redes sociais, mentres que os de Clinton foron o 20%.
Nun estudo de Antoni Gutiérrez-Rubí11, que analiza o uso de Facebook por parte de Clinton e Trump durante a campaña (do 12 de setembro ao 19 de novembro) di que a televisión de Trump foi realmente Facebook Live e os seus diarios foron verdadeiramente os muros desta plataforma utilizada polo 70% dos cidadáns norteamericanos. Trump converteu Facebook na súa ferramenta de persuasión, convicción e mobilización, saltándose a calquera intermediario, xa fosen os xornalistas, os programas, as canles, os propietarios, etcétera.

Tamén na El Orden del Discurso12, Michel Foucault exponnos que o poder se pode lograr mediante a normalización e aceptación por parte da sociedade dunha ideoloxía ou un discurso. Os discursos do poder buscan a maneira de deixar claro e separar o que para esta sociedade considérase normal ou aceptable, e ao mesmo tempo o que se considera indesexable e rechazable. Un principio básico de exclusión que explica Foucault é absolutamente estratéxico para Donald Trump no momento que busca fixar nas mentes dos seus votantes americanos mensaxes como que a inmigración ou a economía pódense solucionar facilmente desterrando a inmigrantes e converténdoos en indesexables. Así desculpabiliza aos «bos americanos» e responsabiliza á parte de público que non lle interesa. Unha estratexia para construír unha posverdad que nun principio parecía unha gran farsa, pero que deu unha visión de solución a un 40% dos norteamericanos.
«A cuestión política, en suma, non é o erro, a ilusión, a conciencia alienada ou a ideoloxía: é a verdade mesma». Foucault 1
Marc Chalamanch · Arquitecto
Barcelona. Xullo 2017
Notas:
1 Foucault, Michel, Alvarez-Uría, F., & Varela, J. (1992). Microfísica del poder. La Piqueta. Disponible a [Consulta 15 març 2017] capítol «Verdad y Poder» pàg. pàg.175- 189
2 the Oxford Dictionaries Word of the Year 2016 is post-truth.
3 Foucault, Michel (1969) «¿Qué es un autor?». A: Obras esenciales de Michel Foucault I. Barcelona: Paidós, 1999.
4 Tubella, Imma; Alberich, Jordi (2011) «Els media en la societat de la informació» Mòdul 1. Nous vells mitjans, noves velles teories. FUOC, 2011
5 Dewey, Caitlin (2016) Facebook fake-news writer: ‘I think Donald Trump is in the White House because of me’. Washington Post
6 Bernish, Claire (2016) Zuckerberg Just Revealed Facebook’s 7-Point Plan to Censor “Fake News” and It’s Chilling. The free Thought project.
7 Ge, Linda (2016) «Mark Zuckerberg: over 99 percent of Facebook content is authentic» . Engadget.com
8 Fernholz, Tim (2016) «Mark Zuckerberg says fake news on Facebook could not have influenced the 2016 election«. Qz.com
9 Silverman, Craig (2016) «This Analysis Shows How Viral Fake Election News Stories Outperformed Real News On Facebook» Buzzfeed.com
10 Silverman, Craig; Hall, Ellie; Strapagiel, Lauren; Singer-Vine, Jeremy; Shaban, Hamza (2016) «Hyperpartisan Facebook Pages Are Publishing False And Misleading Information At An Alarming Rate». Buzzfeed.com
11 Gutierrez-rubi, Antoni (2016) «¿Tiene Facebook la clave del éxito electoral de Trump?«. Gutierrez-rubi.es
12 Foucault, M. (1999). El orden del discurso, trad. Alberto González, Tusquets, Barcelona.
[:en]
New old men it happens, new old theories.
Last November 8, 2016 Donald Trump gains the presidential choices of the United States of America against any forecast, making triumph a new way of doing politics that marks the entry to a new age of interrelationship between countries worldwide. A few months before it seemed – according to all the polls – that Hillary Clinton had the gained choices, thanks to having the support of a great part of the political, economic, cultural and journalistic power, included the traditionally republican newspapers. But in the last weeks Donald Trump and his «autoconstruction» of a leader’s image antielites, and from a xenophobic speech, in opposition to the immigration and with frontal assaults to the traditional press, they obtained a major presence in the mass media up to the point of turning in decisive for his choice. It created a political speech and it was issued across political institutions, which was spread in the mass media across controversial declarations that were got like acceptable for the company where and for those who were issued. Trump’s strategy was directed to dominate the production and the diffusion of the truth in the style of five points that Michel Foucault1 was explaining:
«In companies like ours the «political economy» of the truth is characterized by five historically important features: the «truth» is centred on the form of the scientific speech and in the institutions that produce it; it is submitted to a constant economic and political incitement (need indeed both for the economic production and for the political power); it is a low object diverse forms of an immense diffusion and consumption (it circulates in devices of education or of information which extension is relatively wide in the social body in spite of certain strict limitations); it is produced and transmitted under the not exclusive control but if dominant of some big political or economic devices (university, army, writing, mass media); in end, it is the core of the question of the whole political debate and of the whole social clash («ideological» fights)».
Of the set of these strategies a new concept went out, the post truth, which cannot come undone of the crisis of credibility of the traditional mass media and of saying «aims», together with the force of them social networks with which it managed to come to the electorate and to give I overturn to his intentions of vote. As Foucault was affirming, the power has to be analyzed in a circular way and in chain, and without few ones being able to be centralized in hands of some, without capacity of the power to appropriate it. The power works and is exercised in network, where the individuals not only can suffer it if not also they can exercise it.
Since precedent we had the surprise that the Brexit had supposed in the United Kingdom, from the blow to the process of peace with the FARC in Colombia and of the vision that Black Mirror had given us of the world. Then there comes to us Donald Trump’s victory that supposes the occlusion of the word «Post truth» as definition of the current time in which we live. Michel Foucault was saying that the speech does not reflect the reality, but he constructs it, for which was trying to understand the contexts and the genealogy of the speech. In this respect it was not seeking to show the truth or falsehood of the propositions, but the » rate of check » referred to the context and to the structures that allow that a speech should end up by turning really.
The neologism «Post truth» or emotive truth, «Post truth», allows to describe a current way of creating and shaping the public opinion where the objective facts have less capacity of influence than the appeal to the emotions and to the personal beliefs. That is to say, that what makes us feel what happens is more important than what really it is happening.
In politics the debate places in the appeals to the emotions disconnected of the facts. It is not also an exceptional fact since 80 % of the political campaigns resorts to a feeling, and especially, to the fear. But we are in that the posverdad can that the bottom does not change but if the form. There is exceeded the fact of forging the truth on having understood that the appearance indeed is more important than the own truth, that is to say, that the true stories happen in a background after the modification of the reality with a few concrete ends. In this respect the politics transforms the contexts, mixes the concepts and gives the return to the truth according to his aims. Definitively it is simply lie, swindle or falsehood concealed under the name turned in politically correctly of posverdad. In the year 2016 the dictionaries of Oxford considered to be the word of the year «Post truth» 2 due to the increase of his utilization of 2.000 % I respect a year 2015 due to his use in relation with the Brexit and in the latter presidential choices in the United States.
The excessive exhibition in the social networks, his popularity and her on information that Internet offers they serve the political parties and his supporters as direct channel of communication with the citizens without happening for any type of filter not journalistically not of recognition of the sources of information, making eliminate this way the author’s category that Michel Foucault3 develops. The intensive use of Internet has transformed the nature of the communication into the contemporary companies, an environment that turns out to be increasingly problematic and complex after having overcome the communication thought exclusively about unidirectional key. This allows to develop a series of strategies of black propaganda based on the loss of prestige, the falsehood and the disinformation with a few concrete aims since already there had developed Joseph Goebbels, the secretary of Nazi advertising. Therefore they are ideas that are not new, already in the middle of s. The XXth Orwell was speaking about the Department of the Truth and about the newspeak in his novel «1984» and at the same time as Foucault was doing it on the panóptico and the means as mechanism of social control to «Monitoring and punishing» not very far from what it tries the post truth: prublicity, disinformation and massive distraction; a few meanings that are not new steps. For the postestructuralistas like Michel Foucault nothing joins already the significant one with the meaning bringing adrift of the meaning and of the truth4.
Many politicians have transformed the costly art of finding the truth in a construction of truths fastnews. They do not elaborate his ephemeral truths on the philosophical bases of the truth, derived from the postmodernity, but for his pragmatic, improper use and ignoring that it demonstrates the skepticism and the weariness with the big ideal ones of the past. It is true that the impossibility of the unequivocal, last and only foundation of the truth is the most showy aspect of the postmodern era, an aspect that partly Michel Foucault denounces understanding the truth as a statement constructed with the only end of the totalitarian control of the citizenship.
At the same time the discussion on the posverdad during the presidential choices in The United States was accompanied by the campaign of «fake news«, a series of false news that the people were answering basically for Facebook. Before the demand of news on the part of the political followers of the candidates, new entrepreneurs found a way easy to gain money with the production of news with the only aim that they were finishing turning in viral, looking for the maximum of reproductions and transmissions for Facebook and for the social networks.

A few news was the product of the purest lie or of whom simply they were manipulating the already existing news to produce the effect wished in his readers. This offer of news was very well got for a type of public, especially on the part of the conservative American public. An electorate that already for some years the republican party has isolated of the illustrated world, giving content to the speech negacionista of the evolution and of the climate change, to the retreat of the public funds of the family-planning clinics, which has attacked the collective bargaining and has blocked the public system of health, or has protected the lobby of the possession of weapon while it was invoking to the freedom, one more demonstration of which the concept of posverdad is not so recent either. As he says Foucault1
«The truth is not out of the power, not without power (it is not, in spite of a myth, of which it would be necessary to reconstruct the history and the functions, the reward of the free spirits, the son of long lonelinesses, the privilege of those that have could become emancipated)».
Certainly, and as Foucault1, to know transmitted adopts always a positive appearance while it plays to the exclusion for those that they do not have right to the knowledge or only for a type imposed by a filter hidden under a disinterested, universal and objective aspect of knowledge. One to know that it is directed by the «circuits reserved of to know» that they form the device of production, the administration and the government, definitively the power that have the aptitude to direct the messages that want to give his electors and that his formation implies, to end up by obtaining his political conformity. Donald Trump breaks this way the dichotomy that to know official represents to the political power inside a class accommodated in contraposition with the fight of the popular movements by his rights. He searches, takes advantage and manipulates the speech of the defense of the popular classes official is made by the power of know. He understands the expression of the order of Michel Foucault’s speech to change the communicative modals and of influence that existed till now while it manipulates the speech, the practices and the events that up to the moment were constituting the languages of the power, determining the creation, the production and the way of spreading the messages inside the company, and creating a real speech for his own company. Since it raises Foucault1:
«The truth is of this world; it is produced here thanks to multiple impositions. It has here effects regulated of power. Every company has his regime indeed, his «general politics of the truth»: it is to say, the types of speeches that she receives and makes work like real; the mechanisms and the instances that allow to distinguish the real or false terms of reference, the way of sanctioning some and others; the technologies and the procedures that are valued for the obtaining of the truth; the statute of those managers of saying what is what works like really.»
Thus it achieves that his electorate distrusts the big means of traditional news, a few means that in a majority way had supported Hillary Clinton’s candidacy and that were surprised on having seen that his capacity of influence had been overcome by other forms of transmission of news and of information across the networks. A new offer and that has turned out to be much more effective.

An editor of false news, in an interview to the diary The Washington Post5, explains how the electors of Trump were not checking any news before making her viral for Facebook and how in a compulsive way they were supporting any news that was aligned by his political thesis. In the previous weeks in the day of Donald Trump’s victory in the choices of November 8, there proliferated a great quantity of false and prone to fantasizing information that were circulating along Facebook, provoking the accusation this social network of having contributed to his victory on having stopped to circulate along his network the false news. In this case Trump’s strategy bears in mind that the important thing is not true, but the set of rules according to which the real thing of the false thing is discriminated, as it explains Foucault1:
«A combat exists «for the truth», or at least «about the truth» -once again time more there be understood well that for truth I do not want to say «the set of real things that it is necessary to discover or make agree», but «the set of rules according to which the real thing of the false thing is discriminated and political effects of power unite to real»; there is understood likewise that it is not a question of a combat «in favor» of the truth but concerning the statute indeed and to the economic-political paper that it plays. It is necessary to think the political problems of the intellectual ones not about terms of «science / ideology» but about terms of «truth / power»».
It is necessary to be conscious that the social networks are the second source of information of political American news behind the television. Mark Zuckerberg, president and founder of Facebook, he denied the accusation but if it admitted that the users were inclined to share and read the articles that are aligned by his ideological personal previous positions. Then it is when Mark Zuckerberg announces 7 points6 to try to control the false news, at the time that it was defending itself saying that it could certify that 99 % of the news that run for Facebook7 has the guarantee of veracity, a fact absolutely impossible to verify. Equally it tried to defend months before the choices saying that Facebook was only a technological platform and that it was not responsible for his contents, but when he says these words he forgets his aptitude to censure the sex and the nudes in his pages, a good sample of what it can manage to do if one proposes it and he is interested in it. But what he says Quarz8 is that Donald Trump invested 56 million dollars in propaganda in Facebook, almost the same thing that in television (68 millions). As he says Foucault1
«The «truth» is tied circular to the systems of power that produce it and support it, and to the effects of power that it induces and that they accompany her. «Regime» of the truth«.
This set of Mark Zuckerberg’s contradictory declarations only serve to make clear that the form of use of these platforms is ahead of that his owners can manage to think and plan. As BuzzFeed9 the majority of 20 false histories that were selling specialized webs «hoax» or partisan blogs provoked 8,7 million interactions, whereas the 20 of the considered places serious The New York Times, The Washington Post and the Huffington Post obtained 7,4 million reactions.
The chief of campaign of Donald Trump and owner of the web ultra Breibart, Steve Bannon, had clear that one of the keys to lead Trump to gaining the choices was his capacity of expansion inside Facebook and with him the expansion of his web Breitbart to the public of masses. An expansion that had the second part focused towards a look on Europe and in the presidential choices in France. An investigation of BuzzFeed10, it reveals that the false news that were hung on Facebook for Trump’s electoral campaign supposed 38 % of the total of the messages issued across the social networks, whereas those of Clinton were 20 %.
In Antoni Antoni Gutiérrez-Rubí‘s11 study, which analyzes Facebook’s use on the part of Clinton and Trump during the campaign (from September 12 to November 19) says that Trump’s television was really Facebook Live and his diaries they were really the walls of this platform used by 70 % of the North American citizens. Trump turned Facebook into his tool of persuasion, conviction and mobilization, skipping to any intermediary, already they were the journalists, the programs, the channels, the owners, etc.

Also in The Order of the Speech12,Michel Foucault us raises that the power can be achieved by means of the normalization and acceptance on the part of the company of an ideology or a speech. The speeches of the power look for the way of clarifying and separating what for this company is considered to be normal or acceptable, and at the same time what is considered to be undesirable and rejectable. A basic beginning of exclusion that Foucault explains is absolutely strategic for Donald Trump in the moment that seeks to fix in the minds of his American voters messages like that the immigration or the economy can be solved easily exiling immigrants and turning them in undesirable. This way don´t blames to the «good Americans» and it makes responsible to the public’s part in that he is not interested. A strategy to construct a post truthd that in a beginning was looking like a great farce, but that gave a vision of solution to 40 % of the North Americans.
«The political question, in sum, is not the mistake, the illusion, the mentally ill conscience or the ideology: it is the truth itself». Foucault 1
Marc Chalamanch · Architect
Barcelona. July 2017
Notes:
1 Foucault, Michel, Alvarez-Uría, F., & Varela, J. (1992). Microfísica del poder. La Piqueta. Disponible a [Consulta 15 març 2017] capítol «Verdad y Poder» pàg. pàg.175- 189
2 the Oxford Dictionaries Word of the Year 2016 is post-truth.
3 Foucault, Michel (1969) «¿Qué es un autor?». A: Obras esenciales de Michel Foucault I. Barcelona: Paidós, 1999.
4 Tubella, Imma; Alberich, Jordi (2011) «Els media en la societat de la informació» Mòdul 1. Nous vells mitjans, noves velles teories. FUOC, 2011
5 Dewey, Caitlin (2016) Facebook fake-news writer: ‘I think Donald Trump is in the White House because of me’. Washington Post
6 Bernish, Claire (2016) Zuckerberg Just Revealed Facebook’s 7-Point Plan to Censor “Fake News” and It’s Chilling. The free Thought project.
7 Ge, Linda (2016) «Mark Zuckerberg: over 99 percent of Facebook content is authentic» . Engadget.com
8 Fernholz, Tim (2016) «Mark Zuckerberg says fake news on Facebook could not have influenced the 2016 election«. Qz.com
9 Silverman, Craig (2016) «This Analysis Shows How Viral Fake Election News Stories Outperformed Real News On Facebook» Buzzfeed.com
10 Silverman, Craig; Hall, Ellie; Strapagiel, Lauren; Singer-Vine, Jeremy; Shaban, Hamza (2016) «Hyperpartisan Facebook Pages Are Publishing False And Misleading Information At An Alarming Rate». Buzzfeed.com
11 Gutierrez-rubi, Antoni (2016) «¿Tiene Facebook la clave del éxito electoral de Trump?«. Gutierrez-rubi.es
12 Foucault, M. (1999). El orden del discurso, trad. Alberto González, Tusquets, Barcelona.
[:]




