[:es]
Entrados en el siglo XXI se ha desvanecido la ciudad de las tecnologías de la información que profetizaban, hace pocas décadas, los futurólogos disfrazados de gurús. Tampoco se ha llegado a la tecnópolis totalitaria denunciada por los nostálgicos del «cualquier tiempo pasado siempre es mejor». Resulta interesante repasar las atrevidas predicciones mesiánicas que las novelas de ciencia ficción dibujaban sobre el futuro tecnológico que venía con la aparición de las nuevas tecnologías del transporte y la comunicación. Narraciones sobre ciudades transformadas en un territorios dispersos donde todas las personas trabajarían desde sus casas y se relacionarían exclusivamente mediante el ordenador. El tiempo ha comprobado como erróneas esas visiones sobre el impacto tecnológico sobre nuestras vidas y sus consecuencias simplistas, lineales, de causa-efecto tecnológica que tendrían. Unas visiones basadas sobre las lógicas de la inevitabilidad o de la pura salvación tecnológica sobre la sociedad.
Igualmente se puede decir que han sido superadas las ideas sobre cómo los medios de expresión y comunicaciones fundamentadas en las pantallas supondrían el desarraigo y la pérdida de los espacios físicos de nuestras ciudades. En contraposición muchas cosas que hace poco parecían imposibles y puramente visionarias ahora ya son realizables con las nuevas tecnologías. Por no decir todas aquellas herramientas que ni podíamos llegar a imaginar que estarían hoy integrando nuestras vidas. El presente está deshaciendo las visiones de futuro que podemos llegar a tener para superarlas por el lado menos previsible. Mientras toda esta transformación pasa a una velocidad que convierte el futuro en inexistente y el presente en un imprevisible objeto de estudio que se nos deshace entre las manos antes de llegar a entenderlo.
La humanidad ha continuado encontrando en la ciudad –con las Tecnologías de la información y la comunicación (TIC) incluidas– su mejor escenario de desarrollo y de expresión. Se puede afirmar que la ciudad, más que nunca, se encuentra en centro de la evolución de la sociedad y es el territorio donde se materializan sus cambios. Es la sociedad de la información y la comunicación la que se ha convertido en el motor de transformación de la ciudad para adaptarla a un nuevo paradigma informacional, como la ciudad industrial hizo con su propia forma urbana. Así, la ciudad continúa siendo el mejor escenario para la comunicación, a pesar de que las formas y los medios lo estén transformando.
La ciudad de la era de la tecnología móvil generalizada está integrando en el entorno urbano todo tipo de mallas públicas y privadas formadas por sistemas tecnológicos. Se está convirtiendo las ciudades en lugares de flujo de información masiva, de redes, de conductos y de infinidades de intercambios de información efímera que tienen la intención, o así se venden, de fomentar la convivencia cordial, la seguridad y el bienestar. La adición de información dinámica y sensible localizada en la ciudad contribuye a transformarla. Pero se está aplicando una información sobre el espacio sin un conocimiento de cuáles son las necesidades de los ciudadanos, de tal forma que poco podrán mejorar la vida urbana de sus habitantes si no hay una visión clara de cuáles son esos nuevos usos. Teniendo en cuenta que estos nuevos usos están en constate transformación, son impredecible y nacen para una rápida perennidad. Al mismo tiempo la velocidad en que evolucionan las nuevas tecnologías pone de manifiesto de que la dificultad de transformación no se encuentra en un entendimiento con un posible futuro sino en la casi imposibilidad de comprender el presente. Hay que entender el cambio que supone las tecnologías para el ciudadano en su forma de comunicarse, de moverse o de trabajar, y el esfuerzo que se necesita para conseguir equilibrar los aspectos técnicos, económicos y políticos en la negociación para su implementación en el entorno urbano. Buscando este equilibrio y rompiendo los a prioris la tecnología puede ir más allá de la vigilancia, de ciborgs, de consumidores de cultura adolescente o de terroristas, en la construcción del espacio urbano.
Es en la ciudad donde los ciudadanos han encontrado en las TIC un elemento más de revitalización de los espacios públicos añadiendo nuevos espacios físicos y digitales a su entorno relacional. Unos espacios públicos que se convierten en catalizadores para la participación pública, rejuveneciendo los espacios físicos y la experiencia pública en el ámbito físico y digital. Las TIC son nuevas herramientas que pueden servir para fortalecer los vínculos entre los ciudadanos, fomentar la retroalimentación del espacio público, generar nuevas emergencias y activar sistemas complejos capaces de acercarnos a comprender mejor cada una de las necesidades y oportunidades que genera la ciudad. Pero no se puede olvidar que la línea que marca el control sobre el mundo digital y el mundo físico viene delimitada por quien controla la información sobre la comunidad; un control siempre basado en intereses empresariales e ideológicos de quienes poseen la tecnología, la aplican, la distribuyen, la interpretan y hasta de quienes la pensaron o la diseñaron. Tecnologías y espacios que son utilizados como herramientas de vigilancia y de control percibidos como peligrosos por la desconfianza que sobre ellos se demuestra. Unas tecnologías que son capaces de convertir los espacios en anuncios que pueden llegar a personalizarse según el comportamiento o las preferencias de unos ciudadanos convertidos en meros consumidores. En definitiva es una ciudad construida sobre nuestro potencial de productividad y de nuestra capacidad de destrucción, de nuestras proezas tecnológicas y de nuestras miserias sociales, de nuestros sueños y de nuestras pesadillas. La ciudad informacional que es producto para bien y para mal de nuestras circunstancias.
En todo caso, se abre la relación especialmente compleja entre el espacio público digital y el espacio público físico. Una relación que fomenta la aparición de nuevas situaciones sociales, y con ello emergen nuevas prácticas espaciales, que influyen y cambian la organización espacial a escala urbana y a escala humana. Las nuevas tecnologías permiten la creación de espacios capaces de ser reconfigurados y reorganizados en base a las necesidades cambiantes de las personas, haciendo un uso híbrido del espacio público físico y del digital, del que surge un espacio verdaderamente público situado entre lo material y lo inmaterial. Una transformación que apoya la visión de que una mejor ciudad necesita de la superposición de diferentes actividades en un mismo espacio para convertirse en un espacio público capaz de absorber la pluralidad de un espacio de la diversidad.
Estamos rodeados de mucha información inherente a la propia materialidad de la arquitectura y a la ciudad, y en consecuencia al espacio urbano que los relaciona, el espacio público. Pero también, otra mucha información la aportamos nosotros con nuestra percepción personal del espacio a partir de nuestra experiencia, sensibilidad, interés y conocimiento. Siempre la información tiene la capacidad de proporcionar a la ciudad estratos adicionales de significado, memoria y percepción; igualmente que el espacio construido tiene que tener la capacidad de asociar la información que encontremos interesante a su espacialidad gracias a las nuevas tecnologías.
La ciudad suma nuevos estratos relacionales que la hacen más humana y menos material, paradójicamente las nuevas tecnologías hacen a las personas y sus acciones partícipes de la ciudad y le proporcionan la capacidad de poderla transformar. Una información que los ciudadanos tienen que poder utilizar cuando y como quieran, encontrando la que necesitan y no otra, o hasta haciendo que desaparezca si no se demanda, preservando al ciudadano del derecho a no tener que soportar el ruido informacional no solicitado. La información se está convirtiendo en una experiencia para ser vivida siempre y cuando el ciudadano escoge estar atento a ella. Una elección imprescindible si tenemos en cuenta que nuestras vidas han sido invadidas de pantallas, de radiaciones electrónicas, de ruido blanco que invade nuestro espacio público y privado. Vivimos sometidos al bombardeo de sonidos y de enormes video imágenes. Cuando miramos pantallas ya estamos dentro de ella. Estamos intoxicados con la ilusión de la luz y el sonido, y suspendidos en el espacio de presente inmediato, sin futuro. Nos pensamos que somos meros espectadores de esta ciudad de la imagen cuando en realidad somos sus actores. Una experiencia continúa en nuestra vida, que puede ser tanto pública como privada, igual que en el espacio público, en el privado abierto al público o en el privado, en todo caso en el espacio relacional. Es una experiencia que sobrepasa el espacio y la forma física construida incorporando los medios de comunicación, la información digital y las tecnologías de la información y la comunicación con los que somos capaces de interactuar.
Vivimos persiguiendo un futuro obsoleto. Imaginando ciudades de ficción. Tal vez tenemos que asumir que no hay futuro alguno que alcanzar, que querer vivir en el futuro nos lleva a no tener presente. Nuestro día a día hace casi imposible encontrar el tiempo para entender el presente, mientras nos empuja a un futuro que pensamos que vamos a perder. Vivimos en un tiempo de cambio de paradigma, de un cambio tan rápido e imprevisible que supera nuestra propia capacidad de transformación. Vemos como el pasado en el que nos educaron ya ha desaparecido mientras el nuevo paradigma aún no existe. Hemos perdido la certeza de un presente al que cogerse y la capacidad de definir entre todos un porvenir. Es en este aprendizaje y en la comprensión de los cambios constantes de la sociedad de la que formamos parte, donde tenemos que hacernos entender como arquitectos y urbanistas, y aportar nuestra perspectiva de un futuro tan incierto como fascinante, y tan irreal como palpable. Incorporemos la inagotable capacidad que tiene la información para generar el conocimiento necesario para entender los cambios en los que estamos inmersos.
Aprovechemos la oportunidad de ser, seguramente, la primera generación de la historia que tiene la «embriagadora incerteza» de ver pasar el futuro por delante mientras este se convierte en su propio pasado.
Marc Chalamanch · Arquitecto
Barcelona. abril 2014
Bibliografía:
Chieh, H.-C. (Anthony).(2011). The city with no street : information communication technology,urban public space, and architecture. Ryerson University.
Finquelievich, S. (1998). Entre la cápsula y el planeta: la transformación de los espacios en la era de la telemática. In La Ciudad Y Sus Tics (pp. 67–90). Buenos Aires: Universidad Nacional de Quilmes.
García García-Besné, M. T.(2011, July 20). La transformación de la ciudad en la era de las múltiplespantallas: nueva configuración espacio temporal (1980-2010). Universitat Politècnica de València.
Graham, S. (1998). The endof geography or the explosion of place? Conceptualizing space, place andinformation technology – ProQuest. In Progress in Human geography vol.22(pp. 165–185). Progress in Human geography.
Rheinglod, H. (2004). Multitudes inteligentes : la próxima revolución social (2004th ed., p. 288). Barcelona: Gedisa. Retrieved from cataleg.uoc.edu
Sennet, R. (2007). Aflexible city of strangers. ARQ, N. 66 Work Spaces, 19–23.
[:gl]
Entrados no século XXI desvaneceuse a cidade das tecnoloxías da información que profetizaban, hai poucas décadas, os futurólogos disfrazados de gurús. Tampouco se chegou á tecnópolis totalitaria denunciada polos nostálxicos do «calquera tempo pasado sempre é mellor». Resulta interesante repasar as atrevidas predicións mesiánicas que as novelas de ciencia ficción debuxaban sobre o futuro tecnolóxico que viña coa aparición das novas tecnoloxías do transporte e a comunicación. Narracións sobre cidades transformadas nun territorios dispersos onde todas as persoas traballarían desde as súas casas e relacionaríanse exclusivamente mediante o computador. O tempo comprobou como erróneas esas visións sobre o impacto tecnolóxico sobre as nosas vidas e as súas consecuencias simplistas, lineais, de causa-efecto tecnolóxica que terían. Unhas visións baseadas sobre as lóxicas da inevitabilidad ou da pura salvación tecnolóxica sobre a sociedade.
Igualmente pódese dicir que foron superadas as ideas sobre como os medios de expresión e comunicacións fundamentadas nas pantallas supoñerían o desarraigamento e a perda dos espazos físicos das nosas cidades. En contraposición moitas cousas que hai pouco parecían imposibles e puramente visionarias agora xa son realizables coas novas tecnoloxías. Por non dicir todas aquelas ferramentas que nin podiamos chegar a imaxinar que estarían hoxe integrando as nosas vidas. O presente está a desfacer as visións de futuro que podemos chegar a ter para superalas polo lado menos previsible. Mentres toda esta transformación pasa a unha velocidade que converte o futuro en inexistente e o presente nun imprevisible obxecto de estudo que se nos desfai entre as mans antes de chegar a entendelo.
A humanidade continuou atopando na cidade -coas Tecnoloxías da información e a comunicación (TIC) incluídas- o seu mellor escenario de desenvolvemento e de expresión. Pódese afirmar que a cidade, máis que nunca, atópase en centro da evolución da sociedade e é o territorio onde se materializan os seus cambios. É a sociedade da información e a comunicación a que se converteu no motor de transformación da cidade para adaptala a unha novo paradigma informacional, como a cidade industrial fixo coa súa propia forma urbana. Así, a cidade continúa sendo o mellor escenario para a comunicación, a pesar de que as formas e os medios estean a transformalo.
A cidade da era da tecnoloxía móbil xeneralizada está a integrar na contorna urbana todo tipo de mallas públicas e privadas formadas por sistemas tecnolóxicos. Está a converterse as cidades en lugares de fluxo de información masiva, de redes, de condutos e de infinidades de intercambios de información efémera que teñen a intención, ou así se venden, de fomentar a convivencia cordial, a seguridade e o benestar. A adición de información dinámica e sensible localizada na cidade contribúe a transformala. Pero está a aplicarse unha información sobre o espazo sen un coñecemento de cales son as necesidades dos cidadáns, de tal forma que pouco poderán mellorar a vida urbana dos seus habitantes se non hai unha visión clara de cales son eses novos usos. Tendo en conta que estes novos usos están en constate transformación, son impredicible e nacen para unha rápida perennidad. Ao mesmo tempo a velocidade en que evolucionan as novas tecnoloxías pon de manifesto de que a dificultade de transformación non se atopa nun entendemento cun posible futuro senón na case imposibilidade de comprender o presente. Hai que entender o cambio que supón as tecnoloxías para o cidadán na súa forma de comunicarse, de moverse ou de traballar, e o esforzo que se necesita para conseguir equilibrar os aspectos técnicos, económicos e políticos na negociación para a súa implementación na contorna urbana. Buscando este equilibrio e rompendo os a prioris a tecnoloxía pode ir máis aló da vixilancia, de ciborgs, de consumidores de cultura adolescente ou de terroristas, na construción do espazo urbano.
É na cidade onde os cidadáns atoparon nas TIC un elemento máis de revitalización dos espazos públicos engadindo novos espazos físicos e dixitais á súa contorna relacional. Uns espazos públicos que se converten en catalizadores para a participación pública, rexuvenecendo os espazos físicos e a experiencia pública no ámbito físico e dixital. As TIC son novas ferramentas que poden servir para fortalecer os vínculos entre os cidadáns, fomentar a retroalimentación do espazo público, xerar novas emerxencias e activar sistemas complexos capaces de achegarnos a comprender mellor cada unha das necesidades e oportunidades que xera a cidade. Pero non se pode esquecer que a liña que marca o control sobre o mundo dixital e o mundo físico vén delimitada por quen controla a información sobre a comunidade; un control sempre baseado en intereses empresariais e ideolóxicos de quen posúe a tecnoloxía, aplícana, distribúena, interprétana e ata de quen a pensou ou a deseñaron. Tecnoloxías e espazos que son utilizados como ferramentas de vixilancia e de control percibidos como perigosos pola desconfianza que sobre eles demóstrase. Unhas tecnoloxías que son capaces de converter os espazos en anuncios que poden chegar a personalizarse segundo o comportamento ou as preferencias duns cidadáns convertidos en meros consumidores. En definitiva é unha cidade construída sobre o noso potencial de produtividade e da nosa capacidade de destrución, das nosas proezas tecnolóxicas e das nosas miserias sociais, dos nosos soños e dos nosos pesadelos. A cidade informacional que é produto para ben e para mal das nosas circunstancias.
En todo caso, ábrese a relación especialmente complexa entre o espazo público dixital e o espazo público físico. Unha relación que fomenta a aparición de novas situacións sociais, e con iso emerxen novas prácticas espaciais, que inflúen e cambian a organización espacial a escala urbana e a escala humana. As novas tecnoloxías permiten a creación de espazos capaces de ser reconfigurados e reorganizados en base ás necesidades cambiantes das persoas, facendo un uso híbrido do espazo público físico e do dixital, do que xorde un espazo verdadeiramente público situado entre o material e o inmaterial. Unha transformación que apoia a visión de que unha mellor cidade necesita da superposición de diferentes actividades nun mesmo espazo para converterse nun espazo público capaz de absorber a pluralidade dun espazo da diversidade.
Estamos rodeados de moita información inherente á propia materialidad da arquitectura e á cidade, e en consecuencia ao espazo urbano que os relaciona, o espazo público. Pero tamén, outra moita información achegámola nós coa nosa percepción persoal do espazo a partir da nosa experiencia, sensibilidade, interese e coñecemento. Sempre a información ten a capacidade de proporcionar á cidade estratos adicionais de significado, memoria e percepción; igualmente que o espazo construído ten que ter a capacidade de asociar a información que atopemos interesante á súa espacialidad grazas ás novas tecnoloxías.
A cidade suma novos estratos relacionales que a fan máis humana e menos material, paradoxalmente as novas tecnoloxías fan ás persoas e as súas accións partícipes da cidade e proporciónanlle a capacidade de podela transformar. Unha información que os cidadáns teñen que poder utilizar cando e como queiran, atopando a que necesitan e non outra, ou ata facendo que desapareza se non se demanda, preservando ao cidadán do dereito a non ter que soportar o ruído informacional non solicitado. A información está a converterse nunha experiencia para ser vivida a condición de que o cidadán escolle estar atento a ela. Unha elección imprescindible se temos en conta que as nosas vidas foron invadidas de pantallas, de radiacións electrónicas, de ruído branco que invade o noso espazo público e privado. Vivimos sometidos ao bombardeo de sons e de enormes vídeo imaxes. Cando miramos pantallas xa estamos dentro dela. Estamos intoxicados coa ilusión da luz e o son, e suspendidos no espazo de presente inmediato, sen futuro. Pensámonos que somos meros espectadores desta cidade da imaxe cando en realidade somos os seus actores. Unha experiencia continúa na nosa vida, que pode ser tanto pública como privada, igual que no espazo público, no privado aberto ao público ou no privado, en todo caso no espazo relacional. É unha experiencia que excede o espazo e a forma física construída incorporando os medios de comunicación, a información dixital e as tecnoloxías da información e a comunicación cos que somos capaces de interactuar.
Vivimos perseguindo un futuro obsoleto. Imaxinando cidades de ficción. Talvez temos que asumir que non hai futuro algún que alcanzar, que querer vivir no futuro lévanos a non ter presente. O noso día a día fai case imposible atopar o tempo para entender o presente, mentres nos empuxa a un futuro que pensamos que imos perder. Vivimos nun tempo de cambio de paradigma, dun cambio tan rápido e imprevisible que supera nosa propia capacidade de transformación. Vemos como o pasado no que nos educaron xa desapareceu mentres a novo paradigma aínda non existe. Perdemos a certeza dun presente ao que collerse e a capacidade de definir entre todos un porvir. É nesta aprendizaxe e na comprensión dos cambios constantes da sociedade da que formamos parte, onde temos que facernos entender como arquitectos e urbanistas, e achegar a nosa perspectiva dun futuro tan incerto como fascinante, e tan irreal como palpable. Incorporemos a inesgotable capacidade que ten a información para xerar o coñecemento necesario para entender os cambios nos que estamos inmersos.
Aproveitemos a oportunidade de ser, seguramente, a primeira xeración da historia que ten a «embriagadora incerteza» de ver pasar o futuro por diante mentres este convértese no seu propio pasado.
Marc Chalamanch · Arquitecto
Barcelona. abril 2014
Bibliografía:
Chieh, H.-C. (Anthony).(2011). The city with no street : information communication technology,urban public space, and architecture. Ryerson University.
Finquelievich, S. (1998). Entre a cápsula e o planeta: a transformación dos espazos na era da telemática. In La Ciudad Y Sus Tics (pp. 67–90). Bos Aires: Universidad Nacional de Quilmes.
García García-Besné, M. T.(2011, July 20). A transformación da cidade na era das múltiplespantallas: nova configuración espacio temporal (1980-2010). Universitat Politècnica de València.
Graham, S. (1998). The endof geography or the explosion of place? Conceptualizing space, place andinformation technology – ProQuest. In Progress in Human geography vol.22(pp. 165–185). Progress in Human geography.
Rheinglod, H. (2004). Multitudes intelixentes : a próxima revolución social (2004th ed., p. 288). Barcelona: Gedisa. Retrieved from cataleg.uoc.edu
Sennet, R. (2007). Aflexible city of strangers. ARQ, N. 66 Work Spaces, 19–23.
[:en]
Entered the 21st century there has vanished the city of the technologies of the information that were prophesying, a few decades ago, the futurólogos disguised as gurus. Neither it has come near to the totalitarian tecnópolis denounced by the nostalgic ones of «any last time always is better». It turns out interesting to revise the bold Messianic predictions that the novels of science fiction were drawing on the technological future that was coming with the appearance of the new technologies of the transport and the communication. Stories on cities transformed into one dispersed territorios where all the persons would work from his houses and would be related exclusively by means of the computer. The time has verified like erroneous these visions on the technological impact on our lives and his simplistic, linear consequences, of technological reason – effect that they would have. A few visions based on the logics of the inevitabilidad or of the pure technological salvation on the company.
Equally it is possible to say that the ideas have been overcome on how the means of expression and communications based on the screens would suppose the uprooting and the loss of the physical spaces of our cities. In contraposition many things that it does little seemed to be impossible and purely visionary now already they are realizable with the new technologies. For not saying all those tools that we could manage to imagine that they would be integrating today our lives. The present is undoing the visions of future that we can manage to have to overcome them as the least predictable side. While all this transformation goes on to a speed that turns the future in non-existent and the present in an unforseeable object of study that falls apart us between the hands before managing to understand it.
The humanity has continued finding in the city – with the Technologies of the information and the communication (TIC) included – his better scene of development and of expression. It is possible to affirm that the city, any more that, he is never in center of the evolution of the company and it is the territory where his changes materialize. It is the company of the information and the communication the one that has turned into the engine of transformation of the city to adapt it to a new paradigm informacional, as the industrial city it did with his own urban form. This way, the city continues being the best scene for the communication, in spite of the fact that the forms and the means are transforming it.
The city of the age of the mobile widespread technology is integrating in the urban environment all kinds of public meshes and private roads formed by technological systems. One is turning the cities into places of flow of massive information, of networks, of conduits and of infinities of exchanges of ephemeral information that have the intention, or this way they sell, of promoting the cordial conviviality, the safety and the well-being. The addition of dynamic and sensitive information located in the city helps to transform it. But an information about the space is applied without a knowledge of which they are the needs of the citizens, in such a way that little they will be able to improve the urban life of his inhabitants if there is no a clear vision of which they are these new uses. Bearing in mind that these new uses are in state transformation, they are unpredictable and are born for a rapid continuity. But an information about the space is applied without a knowledge of which they are the needs of the citizens, in such a way that little they will be able to improve the urban life of his inhabitants if there is no a clear vision of which they are these new uses. Bearing in mind that these new uses are in state transformation, they are unpredictable and are born for a rapid continuity. At the same time the speed in which they evolve the new technologies reveals of that the difficulty of transformation does not meet in an understanding a possible future but in almost inability to understand the present. It is necessary to understand the change that supposes the technologies for the citizen in his way of communicating, of moving or of working, and the effort that it is necessary to manage to balance the technical, economic and political aspects in the negotiation for his implementation in the urban environment. Looking for this balance and breaking them to prioris the technology it can go beyond the vigilance, of ciborgs, of consumers of teen culture or of terrorists, in the construction of the urban space.
It is in the city where the citizens have found in the TIC one more element of revitalización of the public spaces adding new physical and digital spaces to his relational environment. A few public spaces that turn into catalysts for the public participation, rejuvenating the physical spaces and the public experience in the physical and digital area. The TIC are new tools that can serve to strengthen the links between the citizens, to promote the feedback of the public space, to generate new emergencies and to activate complex systems capable of approaching to understand better each of the needs and opportunities that the city generates. But it is not possible to forget that the line that marks the control on the digital world and the physical world comes delimited by who it controls the information about the community; a control always based on managerial and ideological interests of those who possess the technology, they apply it, distribute it, interpret it and up to of whom they thought it or designed it. Technologies and spaces that are used as tools of vigilance and of control perceived as dangerous by the distrust that on them is demonstrated. A few technologies that are capable of turning the spaces into announcements that can manage to become personal according to the behavior or the preferences of a few citizens turned into mere consumers. Definitively it is a city constructed on our potential of productivity and of our capacity of destruction, of our technological prowesses and of our social miseries, of our dreams and of our nightmares. The city informacional that is a product for good and for evil of our circumstances.
In any case, the specially complex relation is opened between the public digital space and the public physical space. A relation that promotes the appearance of new social situations, and with it they emerge new spatial practices, which influence and change the spatial organization to urban scale and to human scale. The new technologies allow the creation of spaces capable of being re-formed and reorganized on the basis of the changeable needs of the persons, doing a hybrid use of the public physical space and of foxglove, from which there arises a really public space placed between the material thing and the immaterial thing. A transformation that supports the vision of which a better city needs from the overlapping of different activities in the same space to turn into a public space capable of absorbing the plurality of a space of the diversity.
We are surrounded with a lot of information inherent in the own materiality of the architecture and in the city, and in consequence to the urban space that relates them, the public space. But also, we contribute another a lot of information with our personal perception of the space from our experience, sensibility, interest and knowledge. Always the information has the aptitude to provide to the city additional strata of meaning, memory and perception; equally that the constructed space has to have the aptitude to associate the information that we find his espacialidad interesting thanks to the new technologies.
The city adds new relational strata that make her more human and less material, paradoxically the new technologies participants of the city do to the persons and his actions and provide to him the aptitude to be able to transform it. An information that the citizens have to be able to use when and since they want, finding the one that they need and not other one, or up to doing that disappears if it is not demanded, preserving the citizen of the right not to have to support the noise informacional not requested. The information is turning into an experience to be lived as long as the citizen chooses to be attentive to her. An indispensable choice if we bear in mind that our lives have been invaded of screens, of electronic radiations, of white noise that invades our public and private space. We live submitted to the bombardment of sounds and of enormous video images. When we look at screens already we are inside her. We are poisoned by the illusion of the light and the sound, and suspended in the space of immediate present, without future. We us think that we are mere spectators of this city of the image when actually we are his actors. An experience continues in our life, which can be both public and deprived, like in the public space, in the private one opened the public or in the private one, in any case in the relational space. It is an experience that exceeds the space and the physical constructed form incorporating the mass media, the digital information and the technologies of the information and the communication that we are capable of interacting.
We live chasing an obsolete future. Imagining cities of fiction. Maybe we have to assume that there is no any future that to reach, that to want to live in the future leads us to having present. Ours day after day it does almost impossibly to find the time to understand the present, while it pushes us to a future that we think that we are going to lose. We live in a time of change of paradigm, of such a rapid and unforseeable change that overcomes our own capacity of transformation. We see as the past in which they educated us already it has eliminated while the new paradigm still it does not exist. We have lost the certainty of a present to which to be taken and the aptitude to define between all a future. It is in this learning and in the comprehension of the constant changes of the company of which we form a part, where we have to make ourselves deal as architects and town planners, and contribute our perspective of a future so uncertain as fascinating, and so unreal as palpable. Let’s incorporate the inexhaustible capacity that has the information to generate the necessary knowledge to understand the changes in which we are immersed.
Let’s take advantage of the opportunity to be, surely, the first generation of the history that has the » intoxicating uncertainty » to see to spend the future ahead while this one it turns into his own past.
Marc Chalamanch · Architect
Barcelona. april 2014
Bibliography:
Chieh, H.-C. (Anthony).(2011). The city with no street : information communication technology,urban public space, and architecture. Ryerson University.
Finquelievich, S. (1998). Between the capsule and the planet: the transformation of the spaces in the age of the telematic one. In The City And His Tics (pp. 67–90). Buenos Aires: Nacional de Quilmes University.
García García-Besné, M. T.(2011, July 20). The transformation of the city in the age of the múltiplespantallas: new configuration temporary space (1980-2010). Universitat Politècnica de València.
Graham, S. (1998). The endof geography or the explosion of place? Conceptualizing space, place andinformation technology – ProQuest. In Progress in Human geography vol.22(pp. 165–185). Progress in Human geography.
Rheinglod, H. (2004). Intelligent multitudes: the next social revolution (2004th ed., p. 288). Barcelona: Gedisa. Retrieved from cataleg.uoc.edu
Sennet, R. (2007). Aflexible city of strangers. ARQ, N. 66 Work Spaces, 19–23.
[:]




