InicioartículosEl caso Bunshaft. Apuntes sobre la fragilidad | José Antonio Sumay ReyO caso...

[:es]El caso Bunshaft. Apuntes sobre la fragilidad | José Antonio Sumay Rey[:gl]O caso Bunshaft. Apuntamentos sobre a fraxilidade | José Antonio Sumay Rey[:en]The Bunshaft case. Notes on the fragility | José Antonio Sumay Rey[:]

[:es]

Nina y Gordon Bunshaft en la construcción de su casa de East Hampton, Nueva York Foto: Hans Namuth
Nina y Gordon Bunshaft en la construcción de su casa de East Hampton, Nueva York. Fotografía: Hans Namuth

Pocos casos hay más paradigmáticos sobre la cuestión de la conservación de la arquitectura moderna que el caso Bunshaft. Hombre áspero y de pocas palabras, Gordon Bunshaft (1909-1990) es conocido internacionalmente por la Lever House (1952) y por su trabajo en la firma Skidmore, Owings and Merrill (SOM) donde desarrollaría toda su carrera hasta 1979. Su obra se caracteriza por un delicado equilibrio entre forma y construcción destilando una elegante utilización de la técnica constructiva como se puede apreciar en obras tan significativas como la biblioteca Beinecke (1963) en Yale, el Chase Manhattan (1961) o el edificio Manufactures Trust (1954) ambos en Nueva York. Fuese por su trabajo directo o por su jerarquía sobre otros arquitectos de la firma de Chicago, a mediados del siglo XX la obra de Bunshaft ejerció una enorme influencia tanto en la imagen de Manhattan como en el downtown de varias ciudades americanas.

Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller
Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller

En 1962, entre los grandes proyectos de SOM, Bunshaft construye su única vivienda unifamiliar, para él y su esposa Nina, en los Hamptons como retiro de fin de semana y sede de una colección de arte contemporáneo que con gran criterio había reunido a lo largo de su vida. Conocida por el material con el que estaba revestida, la casa de travertino era, junto a su jardín sobre Georgica Pond, un espacio privilegiado en el que poder disfrutar de la obra de Jean Dubuffet, Alberto Giacometti, Henry Moore o Joan Miró.

Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller salón
Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller salón

Sin hijos en el matrimonio, Bunshaft, que era miembro de la comisión de pintura y escultura del MoMA, y su esposa deciden que el museo será el heredero de su colección y su vivienda; hecho que se produce con el fallecimiento de Nina en mayo de 1994. El MoMA incorpora las esculturas y la pintura a su catálogo y vende la vivienda, sin ninguna protección, con la finalidad de constituir un fondo de adquisiciones que llevará el nombre de Gordon y Nina Bunshaft. La casa es comprada por la estrella de la televisión Martha Stewart en 1995 por un precio que superó los 3 millones de dólares.

Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller
Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller

Aunque parece ser que la intención de la estrella era mantener la casa y para ello encarga una remodelación interior a John Pawson, esta nunca se llegará a completar. Envuelta en pleitos con su vecino, con la reforma sin completar y el travertino desmontado Martha Stewart cede la casa a su hija Alexis quien la acabará vendiendo en 2004 al empresario textil Donald Maharam que será el que finalmente la derribe alegando su deplorable estado de conservación. Irónicamente la empresa de Maharam se dedica a la producción de diseños textiles de los Eames, Gio Ponti o Verner Panton pero esto no evitó la demolición de la vivienda en 2005. Lo que nos queda de esta amarga historia son unos planos y las fantásticas fotografías que en 1964 hizo Ezra Stoller.

Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller
Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller

El caso Bunshaft recuerda al reciente descubrimiento del derribo de la casa Guzmán de Alejandro de la Sota y la consiguiente polémica en redes sociales y prensa. Las circunstancias en las que se produce la demolición de ambos casos son muy diferentes pero los dos expresan la evidente dificultad de protección del patrimonio moderno y comparten la desidia, el desprecio, la inacción de las instituciones y la ausencia de alguien que desee habitar la casa y respetarla.

Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller
Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller

Decía Sotaque el mayor problema de la arquitectura es la solución de la vivienda y su entorno. Arquitectos como Bunshaft o Sota pensaron en la vivienda como una manera de aproximarse a la forma de vida del ser humano y ambas fueron construidas en un compromiso con los medios e ideas de su tiempo.

No hay obra sin idea”,2 

decía Sota y por lo tanto la demolición de estas arquitecturas significa la destrucción del pensamiento, la desaparición de una idea sobre una nueva forma posible y distinta del habitar.

Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller
Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller

Puede resultar obvio recordar que las casas pertenecen, no solo patrimonial sino sentimentalmente, a las familias y a la memoria de aquellos que las habitaron. La pervivencia de estas viviendas está vinculada desde su creación a las familias que las convirtieron en su hogar. Sin ellas y en ausencia de personas dispuestas a vivirlas una casa comienza el camino descendente hacia la ruina. Sirvan como ejemplo los diferentes períodos de abandono que han sufrido obras maestras como la Tugendhat o la Savoye.

Según Juhani Pallasmaa la arquitectura de verdad siempre trata sobre la vida3; por ello la fragilidad de estas casas ha de entenderse como una metáfora de la propia fragilidad de la vida humana, de sus principios éticos y su memoria. Al contrario que otras arquitecturas, que por estar insertadas en una trama urbana pertenecen al paisaje visual de las ciudades configurando su identidad y memoria, la vivienda moderna generalmente pertenece a la memoria íntima de las familias y al reducido círculo de los estudiosos y amantes de la arquitectura. Obras como la de Bunshaft y Sota buscaban una forma de habitar que reestableciese una relación equilibrada entre el ser humano y la naturaleza: ambas disfrutaban de un entorno natural privilegiado, la Georgica Pond en la casa de travertino y la ribera del río Jarama en la Guzmán. Ubicadas en la periferia de grandes ciudades y alejadas del ámbito público, sus derribos se producen con nocturnidad y su desaparición se descubre, casi siempre, por casualidad.

Georgica Pond, East Hampton, New York, USA , 1962 Fotografía: Ezra Stoller
Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller

El caso Bunshaft nos advierte de que poco importa la relevancia de la arquitectura y el haber sido donada a una institución sin ánimo de lucro y especializada en la conservación del patrimonio artístico como el MoMA si no hay una adecuada y necesaria protección de estas casas. Sin un profundo conocimiento y divulgación social de estas arquitecturas, sin una actuación conjunta de la propiedad y las instituciones públicas y privadas, estas viviendas se convierten en objetos obsoletos cuya ubicación en parcelas con un alto valor puede significar su sentencia de muerte.

La desaparición o la muerte, también la de una casa, deja siempre abiertas más cuestiones que certezas, quizás la única en los casos Bunshaft y Guzmán sea que sólo desde la advertencia de la fragilidad del legado de la vivienda moderna se podrán evitar que acabemos hablando del caso Domínguez o del caso Huarte. Al fin y al cabo, algo nos jugamos en ello pues, como dice Pallasmaa, sin estas obras las posibilidades de la morada humana, de nuestra comprensión de la modernidad y de nosotros mismos, serían considerablemente más débiles.

La Casa Guzmán. Archivo Fundación Alejandro de la Sota
La Casa Guzmán. Archivo Fundación Alejandro de la Sota

José Antonio Sumay Rey. Doctor Arquitecto
Marzo de 2017, A Coruña

Notas:

1. de la Sota, Alejandro. “Entrevista en revista Método (1968)”. En Escritos conversaciones, conferencias, ed. Moisés Puente (Barcelona: Gustavo Gili, 2002)

2. de la Sota, Alejandro. “Memoria de la casa Domínguez”. En Alejandro de la Sota (Madrid: Pronaos, 1989).

3. Pallasmaa, Juhani. “Identidad, intimidad y domicilio” (1994). En Habitar Pallasmaa, Juhani (Barcelona: Gustavo Gili, 2016)

4Pallasmaa, op. cit.

Bibliografía:

Adams, Nicholas. “Gordon Bunshaft: What convinces is conviction”. SOM Journal nº 9 (2014). https:com/@SOM/gordon-bunshaft-4a52e5b2852d#.ehsqny6y3//medium. (Consultado el 2 de marzo de 2017)

Krinsky, Carol Herselle. Gordon Bunshaft of Skidmore, Owings & Merrill. New York: The Architectural History Foundation, 1983[:gl]

Nina y Gordon Bunshaft en la construcción de su casa de East Hampton, Nueva York Foto: Hans Namuth
Nina e Gordon Bunshaft na construcción de súa casa de East Hampton, Nova Iork. Fotografía: Hans Namuth

Poucos casos hai máis paradigmáticos sobre a cuestión da conservación da arquitectura moderna que o caso Bunshaft. Home áspero e de poucas palabras, Gordon Bunshaft (1909-1990) é coñecido internacionalmente pola Lever House (1952) e polo seu traballo na firma Skidmore, Owings and Merrill (SOM) onde desenvolvería toda a súa carreira ata 1979. A súa obra caracterízase por un delicado equilibrio entre forma e construción destilando unha elegante utilización da técnica construtiva como se pode apreciar en obras tan significativas como a biblioteca Beinecke (1963) en Yale, o Chase Manhattan (1961) ou o edificio Manufactures Trust (1954) ambos en Nova York. Fose polo seu traballo directo ou pola súa xerarquía sobre outros arquitectos da firma de Chicago, a mediados do século XX, a obra de Bunshaft exerceu unha enorme influencia tanto na imaxe de Manhattan como no downtown de varias cidades americanas.

Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller
Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller

En 1962, entre os grandes proxectos de SOM, Bunshaft constrúe a súa única vivenda unifamiliar, para el e a súa esposa Nina, nos Hamptons como retiro de fin de semana e sé dunha colección de arte contemporánea que con gran criterio reunira ao longo da súa vida. Coñecida polo material co que estaba revestida, a casa de travertino era, xunto ao seu xardín sobre Georgica Pond, un espazo privilexiado no que poder gozar da obra de Jean Dubuffet, Alberto Giacometti, Henry Moore ou Joan Miró.

 

Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller salón
Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller salón

Sen fillos no matrimonio, Bunshaft, que era membro da comisión de pintura e escultura do MoMA, e a súa esposa deciden que o museo será o herdeiro da súa colección e a súa vivenda; feito que se produce co falecemento de Nina en maio de 1994. O MoMA incorpora as esculturas e a pintura ao seu catálogo e vende a vivenda, sen ningunha protección, coa finalidade de constituír un fondo de adquisicions que levará o nome de Gordon e Nina Bunshaft. A casa é comprada pola estrela da televisión Martha Stewart en 1995 por un prezo que superou os 3 millóns de dólares.

Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller
Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller

Aínda que parece ser que a intención da estrela era manter a casa e para iso encarga unha remodelación interior a John Pawson, esta nunca se chegará a completar. Envolta en preitos co seu veciño, coa reforma sen completar e o travertino desmontado Martha Stewart cede a casa á súa filla Alexis quen a acabará vendendo en 2004 ao empresario téxtil Donald Maharam que será o que finalmente a derribe alegando o seu deplorable estado de conservación. Irónicamente a empresa de Maharam dedícase á produción de deseños textis dos Eames, Gio Ponti ou Verner Panton pero isto non evitou a demolición da vivenda en 2005. O que nos queda desta amarga historia son uns planos e as fantásticas fotografías que en 1964 fixo Ezra Stoller.

Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller
Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller

O caso Bunshaft recorda ao recente descubrimento do derribamento da casa Guzmán de Alejandro de la Sota e a conseguinte polémica en redes sociais e prensa. As circunstancias nas que se produce a demolición de ambos casos son moi diferentes pero os dous expresan a evidente dificultade de protección do patrimonio moderno e comparten o desleixo, o desprezo, a inacción das institucións e a ausencia de alguén que desexe habitar a casa e respectala.

Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller
Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller

Dicía Sotaque o maior problema da arquitectura é a solución da vivenda e a súa contorna. Arquitectos como Bunshaft ou Sota pensaron na vivenda como un xeito de aproximarse á forma de vida do ser humano e ambas foron construídas nun compromiso cos medios e ideas do seu tempo.

“Non hai obra sen idea”,2

dicía Sota e polo tanto a demolición destas arquitecturas significa a destrución do pensamento, a desaparición dunha idea sobre unha nova forma posible e distinta do habitar.

Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller
Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller

Pode resultar obvio recordar que as casas pertencen, non só patrimonial senón sentimentalmente, ás familias e á memoria daqueles que as habitaron. A pervivencia destas vivendas está vinculada desde a súa creación ás familias que as converteron no seu fogar. Sen elas e en ausencia de persoas dispostas a vivilas unha casa comeza o camiño descendente cara á ruína. Sirvan como exemplo os diferentes períodos de abandono que sufriron obras mestras como a Tugendhat ou a Savoye.

Segundo Juhani Pallasmaa a arquitectura de verdade sempre trata sobre a vida3; por iso a fraxilidade destas casas ha de entenderse como unha metáfora da propia fraxilidade da vida humana, dos seus principios éticos e a súa memoria. Ao contrario que outras arquitecturas, que por estar inseridas nunha trama urbana pertencen á paisaxe visual das cidades configurando a súa identidade e memoria, a vivenda moderna xeralmente pertence á memoria íntima das familias e ao reducido círculo dos estudosos e amantes da arquitectura. Obras como a de Bunshaft e Sota buscaban unha forma de habitar que reestableciese unha relación equilibrada entre o ser humano e a natureza: ambas gozaban dunha contorna natural privilexiada, a Georgica Pond na casa de travertino e a ribeira do río Jarama na Guzmán. Situadas na periferia de grandes cidades e afastadas do ámbito público, os seus derrubamentos prodúcense con nocturnidade e a súa desaparición descúbrese, case sempre, por casualidade.

Georgica Pond, East Hampton, New York, USA , 1962 Fotografía: Ezra Stoller
Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller

O caso Bunshaft advírtenos de que pouco importa a relevancia da arquitectura e o ser doada a unha institución sen ánimo de lucro e especializada na conservación do patrimonio artístico como o MoMA se non hai unha adecuada e necesaria protección destas casas. Sen un profundo coñecemento e divulgación social destas arquitecturas, sen unha actuación conxunta da propiedade e as institucións públicas e privadas, estas vivendas convértense en obxectos obsoletos cuxa ubicación en parcelas cun alto valor pode significar a súa sentenza de morte.

A desaparición ou a morte, tamén a dunha casa, deixa sempre abertas máis cuestións que certezas, quizais a única nos casos Bunshaft e Guzmán sexa que só desde a advertencia da fraxilidade do legado da vivenda moderna poderase evitar que acabemos falando do caso Domínguez ou do caso Huarte. Á fin e ao cabo, algo nos xogamos niso pois, como di Pallasmaa, sen estas obras as posibilidades da morada humana, da nosa comprensión da modernidade e de nós mesmos, serían considerablemente máis febles.

La Casa Guzmán. Archivo Fundación Alejandro de la Sota
La Casa Guzmán. Arquivo Fundación Alejandro de la Sota

José Antonio Sumay Rey. Doutor Arquitecto
Marzo de 2016, A Coruña

Notas:

1. de la Sota, Alejandro. “Entrevista en revista Método (1968)”. En Escritos conversas, conferencias, ed. Moisés Puente (Barcelona: Gustavo Gili, 2002)

2. de la Sota, Alejandro. “Memoria da casa Domínguez”. En Alejandro de la Sota (Madrid: Pronaos, 1989).

3. Pallasmaa, Juhani. “Identidade, intimidade e domicilio” (1994). En Habitar Pallasmaa, Juhani (Barcelona: Gustavo Gili, 2016)

4Pallasmaa, op. cit.

Bibliografía:

Adams, Nicholas. “Gordon Bunshaft: What convinces is conviction”. SOM Journal nº 9 (2014). https:com/@SOM/gordon-bunshaft-4a52e5b2852d#.ehsqny6y3//medium. (Consultado el 2 de marzo de 2017)

Krinsky, Carol Herselle. Gordon Bunshaft of Skidmore, Owings & Merrill. New York: The Architectural History Foundation, 1983[:en]

Nina y Gordon Bunshaft en la construcción de su casa de East Hampton, Nueva York Foto: Hans Namuth
Nina and Gordon Bunshaft in the construction of his East Hampton’s house, New York. Photography: Hans Namuth

Few cases there is more paradigmatic on the question of the conservation of the modern architecture that the case Bunshaft. Rough man and of few words, Gordon Bunshaft (1909-1990) is known internationally by the Lever House (1952) and by his work in the signature Skidmore, Owings and Merrill (SOM) where it would develop all his career until 1979. His work is characterized by a delicate balance between form and construction revealing an elegant utilization of the constructive technology like it can estimate in works as significant as the library Beinecke (1963) in Yale, the Chase Manhattan (1961) or the building Manufacture Trust (1954) both in New York. It was for his direct work or for his hierarchy on other architects of the signature of Chicago, in the middle of the 20th century Bunshaft‘s work exercised an enormous influence both in the image of Manhattan and in the downtown of several American cities.

Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller
Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Photography: Ezra Stoller

In 1962, between the big projects of SOM, Bunshaft he constructs his only one-family housing, for him and his wife Nina, in the Hamptons as retirement of weekend and headquarters of a collection of contemporary art that with great criterion had assembled along his life. Known by the material in which it was re-dressed, the travertine house was make it, close to his garden on Georgica Pond, a privileged space in which to be able to enjoy the work of Jean Dubuffet, Alberto Giacometti, Henry Moore or Joan Miro.

Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller salón
Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Photography: Ezra Stoller salón

Without children in the marriage, Bunshaft, which was member of the commission of painting and sculpture of the MoMA, and his wife decide that the museum will be the inheritor of his collection and his housing; fact that takes place with Nina’s death in May, 1994. The MoMA incorporates the sculptures and the painting into his catalogue and sells the housing, without any protection, with the purpose of constituting a bottom of acquisitions that will take the name of Gordon and Nina Bunshaft. The house Martha Stewart is bought by the star of the television in 1995 by a price that overcame 3 million dollars.

Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller
Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Photography: Ezra Stoller

Though it seems to be that the intention of the star was to support the house and for it he entrusts an interior remodeling to John Pawson, it will never manage to complete this one. Wrapped in lawsuits with his neighbor, with the reform without completing and the dismantled travertino Martha Stewart yields the house to his daughter Alexis who her will end up by selling in 2004 to the textile businessman Donald Maharam who will be the one that finally knocks down her invoking his deplorable condition of conservation. Ironically Maharam’s company devotes itself to the production of textile designs of the Eames, Gio Ponti or Verner Panton but this did not avoid the demolition of the housing in 2005. What we still have of this bitter history they are a few planes and the fantastic photographies that in 1964 Ezra Stoller did.

Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller
Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Photography: Ezra Stoller

The Bunshaft case resembles the recent discovery of the demolition of the Alejandro de la Sota’s house and Guzmán´s house and the consequent polemic in social networks and presses. The circumstances in which there takes place the demolition of both cases are very different but the two express the evident difficulty of protection of the modern heritage and share the laziness, the scorn, the inaction of the institutions and the absence of someone who wants to live the house and to respect her.

Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller
Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Photography: Ezra Stoller

Sotawas saying that the major problem of the architecture is the solution of the housing and his environment. Architects like Bunshaft or Jack thought about the housing as a way of coming closer the form of life of the human being and both were constructed in a commitment by the means and ideas of his time.

“There is no work without idea”,2 

he was saying Jack and therefore the demolition of these architectures means the destruction of the thought, the disappearance of an idea on a new possible and different form of to live.

Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller
Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Photography: Ezra Stoller

It is possible to turn out to be obvious to remember that the houses belong, not only patrimonial but sentimentally, to the families and in memory of those who lived them. The survival of these housings is linked from his creation to the families that turned them into his home. Without them and in absence of persons ready to a house live through them it begins the descending way towards the ruin. Serve as example the different periods of abandon that masterpieces have suffered as the Tugendhat or the Savoye.

According to Juhani Pallasmaa the architecture indeed always treats on the life3; by it the fragility of these houses has to be understood as a metaphor of the own fragility of the human life, of his ethical beginning and his memory. Unlike other architectures, which for being inserted in an urban plot belong to the visual landscape of the cities forming his identity and memory, the modern housing generally belongs to the intimate memory of the families and to the limited circle of the experts and lovers of the architecture. Works like that of Bunshaft and Jack were looking for a way of living that it was re-establishing a relation balanced between the human being and the nature: both were enjoying a natural privileged environment, the Georgica Pond in the house of travertino and the bank of the river Jarama in the Guzmán. Located in the periphery of big cities and removed from the public area, his demolitions take place with nocturnidad and his disappearance reveals itself, almost always, accidentally. 

Georgica Pond, East Hampton, New York, USA , 1962 Fotografía: Ezra Stoller
Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Photography: Ezra Stoller

The Bunshaft case warns us from that little imports the relevancy of the architecture and the been credit donated to an institution non-profit-making and specialized in the conservation of the art heritage as the MoMA if there is no a suitable and necessary protection of these houses. Without a deep knowledge and social spreading of these architectures, without a joint action of the property and the public and private institutions, these housings turn into obsolete objects which location in plots with a high value can mean his death sentence.

The disappearance or the death, also that of a house, makes always more questions opened that certainties, probably the only one in the cases Bunshaft and Guzmán is that only from the warning of the fragility of the legacy of the modern housing there will be able to be prevented from speaking about the case Domínguez or about the case Huarte. In the end, a little we us play in it so, as says Pallasmaa, without these works the possibilities of the mansion it humanizes, of our comprehension of the modernity and of us themselves, they would be considerably weaker.

La Casa Guzmán. Archivo Fundación Alejandro de la Sota
The Guzmán House. Fundación Alejandro de la Sota Archive

José Antonio Sumay Rey. PhD Architect
March 2016, A Coruña

Notes:

1. de la Sota, Alejandro. “Entrevista en revista Método (1968)”. En Escritos conversaciones, conferencias, ed. Moisés Puente (Barcelona: Gustavo Gili, 2002)

2. de la Sota, Alejandro. “Memoria de la casa Domínguez”. En Alejandro de la Sota (Madrid: Pronaos, 1989).

3. Pallasmaa, Juhani. “Identidad, intimidad y domicilio” (1994). En Habitar Pallasmaa, Juhani (Barcelona: Gustavo Gili, 2016)

4Pallasmaa, op. cit.

Bibliography:

Adams, Nicholas. “Gordon Bunshaft: What convinces is conviction”. SOM Journal nº 9 (2014). https:com/@SOM/gordon-bunshaft-4a52e5b2852d#.ehsqny6y3//medium. (Consulted on March 2, 2017)

Krinsky, Carol Herselle. Gordon Bunshaft of Skidmore, Owings & Merrill. New York: The Architectural History Foundation, 1983[:]

José Antonio Sumay Rey
José Antonio Sumay Rey
Arquitecto, profesor y padre que lee más que escribe.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS