Brasilia: ¿Una gran máquina para habitar o una utopía hecha de realidad? [V] | Cristina García-Rosales

Brasilia: ¿Una gran máquina para habitar o una utopía hecha de realidad? [IV] | Cristina García-Rosales

Recorrido por algunos edificios de Niemeyer.

Vayamos ahora a hacer un corto recorrido por los edificios más destacados, como si nos encontráramos en Brasilia visitando la ciudad y tuviéramos acceso a entrar en ellos. Edificios planeados todos por el arquitecto Niemeyer. Pienso la ciudad de Brasilia no se puede comprender sino conocemos más a fondo, algunas de sus piezas destacadas, que se han convertido en paradigmáticas dentro de la arquitectura moderna, estéticamente hablando.

Niemeyer no pretendió cambiar el rumbo de la sociedad. Entendía la arquitectura como un arte plástico y al arquitecto como creador de formas. Creía que eran los ingenieros los que debían de encargarse de la eficiencia, la funcionalidad o la economía. Por ello, se acercaba más al lado poético de Le Corbusier y no tanto a su lado práctico y funcional. Su revolución es una revolución estética, de formas y de materiales, especialmente en el uso del hormigón armado, que le permitía hacer volar su imaginación a base de figuras y estructuras antes imposibles de construir.

Interior de la Catedral de Brasilia.

La Catedral va a ser nuestra primera visita, situada en el Eje Monumental. En ella  Niemeyer concilia la teatralidad y el sentido poético del lugar en una sola pieza. En realidad, proyecta un objeto escultórico, lo que en definitiva hace en todos sus edificios, con una estructura que brota desafiante de la tierra, llena de simbolismo espiritual como ocurría en las catedrales góticas. Los 16 nervios de hormigón de sección hiperboloide y las paredes de cristal formando vidrieras, en las que predomina el color azul, se combinan creando una especie de flor tropical que se abre hacia el cielo. El resto del conjunto, además del santuario principal circular, lo constituye un baptisterio subterráneo conectado a través de un túnel, así como un campanario que apunta a lo alto por encima de la corona que remata el edificio.

Tal vez lo más significativo del monumento es su estructura a base de nervios de hormigón, que hace honor a las palabras del arquitecto:

“cuando la estructura está montada, el edificio se puede dar por terminado”.

Pero también es importante el acceso subterráneo a la Iglesia, que sumerge al visitante bajo tierra para luego hacerle emerger hacia el gran espacio central repleto de luz. Revela, en parte, la concepción de la arquitectura de Neimeyer, entendida casi como de una forma de redención. No se podrá seguramente cambiar a la sociedad pero sí transportar a los que sufren, a través de la belleza, hacia un reino  elevado de trascendencia espiritual.

Palacio de la Alvorada en Brasilia, 1960 | Fotografía: Marcel Gautherot

 El Palacio de la Alvorada o del Amanecer, residencia en su momento del presidente Kubitschek, va a ser nuestra segunda visita. Lejos del Eje Monumental, nos encontramos ahora a orillas de una península sobre el lago Paranoá, un lugar idílico donde se yergue el edificio presidencial, impresionante en su concepción, y una de las primeras construcciones que fueron terminadas junto con el cercano Hotel Palace.

El edificio subraya la importancia de la iniciativa presidencial, origen de la nueva ciudad. Fue el propio Kubitschek quien puso el nombre al edificio, un verdadero palacio contemporáneo.

“¿Qué otra cosa podría ser Brasilia para el país, que el amanecer de un nuevo día?”,

decía Kubitschek.

Niemeyer crea la pieza como una caja de cristal enmarcada por una gran marquesina o alero. Éste se remata a través de una galería abierta, con una columnata curvilínea paralela a la fachada, que se refleja en las aguas del lago y sugiere la ilusión de apoyar el edificio sobre arcos parabólicos. De nuevo la estructura, enorme y majestuosa, otorga sentido y ligereza al conjunto, consiguiendo una perfecta simbiosis entre la forma y la estructura. El edificio, magnífico en su exterior, se asemeja a una nave espacial que se hubiera posado suavemente sobre la tierra. El resultado es tan etéreo que parece que la construcción flotara.

El interior, de 7000 m2, es la antítesis de lo que se ve por fuera y el propio Zevi lo criticó por su exceso de formalismo. Diseñada con lujosa profusión por la hija de Niemeyer, utiliza espejos, revestimientos de mármol y paneles metálicos que refuerzan las perspectivas, rampas, galerías y otros espacios que se articulan con materiales muy caros y de superficies brillantes. En edificios adyacentes se encuentran una capilla y un helipuerto.

Palacio de Planalto o de la Meseta.

Mientras que el Palacio de la Alvorada está aislado de la parte monumental, separando la vida privada del Presidente, de la pública, el Palacio de Planalto o de la Meseta, que a continuación visitaremos, está integrado en el conjunto más simbólico de la ciudad: la Plaza de los tres Poderes.  Es el lugar de trabajo de la Presidencia de la Nación.

En este edificio, de nuevo la estructura es la protagonista principal. Separándose del edificio rectangular, los gigantescos arbotantes que sostienen el alero, son perpendiculares a la fachada y no paralelos como en el caso del Palacio de la Aurora. Acentúan, a través de su delicada forma, la caja de cristal y de hormigón que, elevada del suelo, la rodean por sus dos costados mayores. La percepción del cielo -maravilloso en Brasilia al atardecer- y de las nubes, a través de la galería porticada, así como del resto de la plaza, se funde con el edificio. Niemeyer manipuló estos ángulos de visión para que las distintas vistas de los Palacios que forman el conjunto reforzaran su equilibrio gracias a sutiles variaciones de escala.

Hay que destacar la escalinata de acceso presidencial, situado en uno de los costados largos, símbolo de democracia y progreso. Las esculturas monumentales que rodean al Palacio y al resto de la Plaza, contrastan con la planitud circundante, otorgan al conjunto una escala más próxima -lo que ya de por sí es difícil-  y sirven para enmarcar las piezas arquitectónicas. El palacio tiene cuatro pisos de altura y una superficie total de 36.000 m2. Estamos hablando de un gran contenedor usado para el Gobierno de la Nación.

Congreso y Senado en Brasilia.

Dirijámonos ahora a visitar el Congreso Nacional, cerca del anterior o, al menos, situado en la misma Plaza de los Tres Poderes, para finalizar nuestra visita con el Complejo Cultural de la República. No pretendo que recorramos todos los edificios, dejando esto para que el posible lector lo haga en una fecha que desee.

El Congreso Nacional, bicameral, está compuesto por el Senado (Cámara Alta) y la Asamblea (Cámara Baja).

Los contrastes entre las líneas curvas y rectas y entre los volúmenes sencillos, rectangulares, cóncavos y convexos, se encuentran en la base del diseño de este conjunto. Los edificios administrativos lo forman dos torres de 28 plantas cada una, que se relacionan entre sí formando una H, letra por la que empiezan las palabras Hombre, Honra y Honestidad. A ambos lados, aunque adelantadas, están las semiesferas que contienen a las dos cámaras. La más pequeña, cóncava, es la sede del Senado, y la mayor, convexa o en forma de vasija abierta hacia el cielo, es la de la Asamblea. Ambas semiesferas corresponden en tamaño y en carácter a los dos grupos que trabajan en su interior. En el Senado debe de prevalecer la reflexión, el equilibrio, la meditación y la serenidad. La Cámara de Diputados, o Asamblea, está abierta al impacto de todas las ideologías y a las inquietudes del pueblo. Las formas de ambas y sus funciones, están pues íntimamente ligadas y son simples inversiones de una esfera virtual común, de tal forma que si se superpusieran compondrían un círculo, símbolo del equilibrio universal.

Se accede a la entrada principal subiendo una rampa que atraviesa un estanque. La Cámara de Senadores es pequeña y trasmite una sensación de tranquilidad.

En el Plenario o Cámara de la Asamblea todo tiene una tonalidad amarillo -verdosa que llega desde la iluminación del vitral del techo y se transmite a toda la sala.

La visión exterior del conjunto es capaz de proyectar una imagen de modernidad, a través de la arquitectura, para los órganos consultivos más importantes del país.

El gusto por las esferas hundiéndose en la tierra es un clásico de Neimeyer. No sólo lo utiliza en el anterior conjunto, lo hace en el siguiente que visitaremos y, recientemente ha proyectado en Avilés (España) el Centro Internacional de la Cultura, donde ha vuelto a erigir una cúpula brotando de la tierra.

Complejo Cultural de la República.

El Complejo Cultural de la República, es el último de nuestro periplo. Está situado en el Eje Monumental, cerca de la Catedral. Consta de la Biblioteca Nacional de Brasilia y el Museo Nacional de la República, los más grandes complejos culturales de Brasil. El Museo, formado por una semiesfera blanca a la que se accede por una pasarela que entra en el edificio para luego salir y bordearlo, como quien rodea un hilo en el ovillo del que forma parte. Fue construido con casi 50 años de retraso, es decir en 2006, para celebrar los 99 años del arquitecto, y así homenajear su trabajo y su vida. Con este pequeño homenaje  a Niemeyer terminamos el recorrido.

Cristina García-Rosales. Arquitecta
Madrid. Abril 2012.

Brasilia: ¿Una gran máquina para habitar o una utopía hecha de realidad? [VI] | Cristina García-Rosales

Cristina García-Rosales

Soy arquitecta (1980). Mis proyectos son muy diversos. En 1995 fundo el grupo La Mujer Construye, en el que ocupo la Presidencia. 

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