InicioartículosUna teoría docente. Una manera de hacer las cosas | Jorge MeijideUnha...

[:es]Una teoría docente. Una manera de hacer las cosas | Jorge Meijide[:gl]Unha teoría docente. Unha maneira de facer as cousas | Jorge Meijide[:en]An educational theory. A way of doing the things | Jorge Meijide[:]

[:es]

Louis Kahn in the Yale University Art Gallery, 1953. (Courtesy of Lionel Freedman Archives)
Louis Kahn en la Yale University Art Gallery, 1953. | Cortesía de Lionel Freedman Archives

Una manera de hacer las cosas.

«Amo los inicios. Los inicios me llenan de maravilla. Yo creo que el inicio es lo que garantiza la consecución. Si ésta no tiene lugar, nada podría ni querría existir. Tengo un gran respeto por la instrucción porque es una inspiración fundamental. (…) La voluntad de aprender, el deseo de aprender, es una de las mayores aspiraciones. No me emociona en igual medida la educación. Aprender está bien, pero la educación es algo que siempre está en discusión porque ningún sistema consigue captar jamás el verdadero significado de aprender».

Louis I. Kahn1

Ante todo las cosas claras: Un proyecto es un proceso.

Un proceso que sigue una evolución en el tiempo. Un proceso gradual en constante desarrollo nutrido por la adquisición paulatina de conocimientos y habilidades. Un proceso encaminado a la realización de la obra de  arquitectura.

Si un proyecto es un proceso parece coherente que la docencia del mismo haya de serlo también. Hemos de entender al proyecto, en su evolución, como aglutinador de intenciones, de intereses y sobre todo de conocimientos, valorando su carácter propositivo.

La formación de un arquitecto es larga y continua, como lo es la de la persona. Creer que en lo que dura la estancia del alumno en la Escuela hemos formado a un arquitecto es, cuando menos, ingenuo. Lo mismo que pensar que hemos formado a un profesional por la mera acumulación de determinadas habilidades y conocimientos. Estamos hablando de calidad y no de cantidad.

Un proceso tan complejo como la formación de una personalidad arquitectónica, es cuestión de un largo e interno proceso de madurez y reflexión, así como de grandes dosis de serenidad y autocrítica.

Decía Goethe al respecto de la madurez del poeta joven,

«el defecto de la mayoría de nuestros poetas jóvenes, es que su personalidad subjetiva no es bastante interesante todavía y no saben hallar en lo objetivo asuntos para sus obras, a lo sumo hallan asuntos mediocres que responden a su propia joven subjetividad».2

Hemos de ser conscientes de que una docencia de proyectos basada en una sucesión en creciente dificultad tipológica de ejercicios corregidos y evaluados, no parece un buen camino para lograr el fin buscado.

Hemos de fomentar y valorar el proceso como herramienta de elaboración del proyecto más que su resultado final. Hemos de fomentar también la integración de todo aquello que lo enriquezca, de todos aquellos conocimientos que conduzcan a la formación de un espíritu arquitectónico completo y capaz de desarrollar esa obra de arquitectura merecedora de ser parte de ese tesoro de la arquitectura del que nos hablaba Kahn.

Valorar el trabajo del proceso en sí mismo y no el resultado es la manera de entenderlo, pero no como un fin en sí mismo, sino como el catalizador y aglutinador de experiencias, conocimientos, deseos y anhelos. Se trata de fomentar la motivación y el anhelo de emocionar.

Proyecto y Taller.

El proyecto debe aglutinar e integrar en sí mismo y en torno a si mismo todas aquellas disciplinas y conocimientos que lo hacen factible, en un continuo y constante flujo de influencias. Un taller3 aglutinador, entendido en sí mismo como una forma de trabajo, debe organizarse de manera gradual, tanto vertical como transversalmente, lo largo de la carrera, distribuyendo sus contenidos, no por su aparente complejidad, sino por sus contenidos conceptuales que abarquen las distintas escalas del trabajo proyectual y las diversas complejidades e imbricaciones que el hecho arquitectónico conlleva. Un hilo argumental con diferentes grados de compromiso en el que el alumno ha de ir profundizando e  involucrándose.

La docencia es un camino de doble dirección. Es un proceso que se produce en continuidad con la experiencia diaria. Una enseñanza en la que aprendes, descubres y redescubres. Se aprende y se enseña a la vez. Enseñar a buscar y a través de ello entender y aprender a ver. El proceso se enriquece y se retroalimenta, generando ilusión y complicidad.

Hay que desarrollar y articular un conjunto de valores fundamentales que substancien el proceso como trabajo. Hay que fomentar la práctica crítica con debates acerca del contenido intrínseco de las cosas, su esencia y su realidad.

La arquitectura es una creación del pensamiento y la obra su concreción. Ambos, idea y obra, están indisolublemente unidos en una relación honesta y por ende verdadera.

Un proyecto de arquitectura es un proceso personal e intransferible, inevitablemente íntimo. Toda creación es un acto de intimidad, un acto solitario, cualquier acto de creación, cualquier acto de comprensión lo es. Todo sentimiento es individual, toda sensación lo es. Se trata de la búsqueda hacia una aproximación emocional  al hecho arquitectónico.

Uno no aprende nada que no sea parte de sí mismo, decía Kahn.

Un trabajo de arquitectura comprende una ética. Una ética del quehacer que se debe a su proceso mismo. El tiempo, la madurez, y el conocimiento forjan un pensamiento; un pensamiento que destila los intereses, las afinidades y las necesidades, y que afina y delimita el modo de ver las cosas y las maneras de hacer.

A Kahn le gustaban los comienzos, y a mí también…

Jorge Meijide . Arquitecto
Coruña. Diciembre 2017

1 Amo los inicios. Ponencia de Kahn en Aspen, junio de 1972, sobre “La ciudad invisible”.

2 Eckerman, Johann Peter. Conversaciones con Goethe.

3 El nombre ya indica otra actitud de trabajo, de colaboración, hasta de artesanía.

Texto elaborado para una jornada de trabajo sobre la docencia de proyectos, organizada por el Departamento de Proyectos de la ETSAC, celebrada en el Pazo de Lóngora, A Coruña, en junio de 2011. Revisado en noviembre de 2017.

[:gl]

Louis Kahn in the Yale University Art Gallery, 1953. (Courtesy of Lionel Freedman Archives)
Louis Kahn en la Yale University Art Gallery, 1953. | Cortesía de Lionel Freedman Archives

Unha maneira de facer as cousas.

«Amo os inicios. Os inicios énchenme de marabilla. Eu creo que o inicio é o que garante a consecución. Se esta non ten lugar, nada podería nin querería existir. Teño un gran respecto pola instrución porque é unha inspiración fundamental. (…) A vontade de aprender, o desexo de aprender, é unha das maiores aspiracións. Non me emociona en igual medida a educación. Aprender está ben, pero a educación é algo que sempre está en discusión porque ningún sistema consegue captar xamais o verdadeiro significado de aprender».

Louis I. Kahn1

Ante todo as cousas claras: Un proxecto é un proceso.

Un proceso que segue unha evolución no tempo. Un proceso gradual en constante desenvolvemento nutrido pola adquisición paulatina de coñecementos e habilidades. Un proceso encamiñado á realización da obra de arquitectura..

Se un proxecto é un proceso parece coherente que a docencia do mesmo haxa de selo tamén. Habemos de entender ao proxecto, na súa evolución, como aglutinador de intencións, de intereses e sobre todo de coñecementos, valorando o seu carácter propositivo.

A formación dun arquitecto é longa e continua, como o é a da persoa. Crer que no que dura a estancia do alumno na Escola formamos a un arquitecto é, cando menos, inxenuo. O mesmo que pensar que formamos a un profesional pola mera acumulación de determinadas habilidades e coñecementos. Estamos a falar de calidade e non de cantidade.

Un proceso tan complexo como a formación dunha personalidade arquitectónica, é #cuestión dun longo e interno proceso de madurez e reflexión, así como de grandes doses de serenidade e autocrítica.

Dicía Goethe respecto diso da madurez do poeta novo,

«o defecto da maioría dos nosos poetas novos, é que a súa personalidade subxectiva non é bastante interesante aínda e non saben achar no obxectivo asuntos para as súas obras, como máximo achan asuntos mediocres que responden á súa propia nova subxectividade«.2

Habemos de ser conscientes de que unha docencia de proxectos baseada nunha sucesión en crecente dificultade tipológica de exercicios corrixidos e avaliados, non parece un bo camiño para lograr o fin buscado.

Habemos de fomentar e valorar o proceso como ferramenta de elaboración do proxecto máis que o seu resultado final. Habemos de fomentar tamén a integración de todo aquilo que o enriqueza, de todos aqueles coñecementos que conduzan á formación dun espírito arquitectónico completo e capaz de desenvolver esa obra de arquitectura merecedora de ser parte dese tesouro da arquitectura do que nos falaba Kahn.

Valorar o traballo do proceso en si mesmo e non o resultado é a maneira de entendelo, pero non como un fin en si mesmo, senón como o catalizador e aglutinador de experiencias, coñecementos, desexos e anhelos. Trátase de fomentar a motivación e o anhelo de emocionar.

Proxecto e Obradoiro.

O proxecto debe aglutinar e integrar en si mesmo e ao redor de se mesmo todas aquelas disciplinas e coñecementos que o fan factible, nun continuo e constante fluxo de influencias. Un Obradoiro3 aglutinador, entendido en si mesmo como unha forma de traballo, debe organizarse de maneira gradual, tanto vertical como transversalmente, o longo da carreira, distribuíndo os seus contidos, non pola súa aparente complexidade, senón polos seus contidos conceptuais que abarquen as distintas escalas do traballo proyectual e as diversas complexidades e imbricaciones que o feito arquitectónico leva. Un fío argumental con diferentes graos de compromiso no que o alumno ha de ir profundando e involucrándose.

A docencia é un camiño de dobre dirección. É un proceso que se produce en continuidade coa experiencia diaria. Un ensino na que aprendes, descobres e redescubres. Apréndese e ensínase á vez. Ensinar a buscar e a través diso entender e aprender a ver. O proceso enriquécese e retroaliméntase, xerando ilusión e complicidade.

Hai que desenvolver e articular un conxunto de valores fundamentais que substancien o proceso como traballo. Hai que fomentar a práctica crítica con debates achega do contido intrínseco das cousas, a súa esencia e a súa realidade.

A arquitectura é unha creación do pensamento e a obra a súa concreción. Ambos, idea e obra, están indisolublemente unidos nunha relación honesta e polo tanto verdadeira.

Un proxecto de arquitectura é un proceso persoal e intransferible, inevitablemente íntimo. Toda creación é un acto de intimidade, un acto solitario, calquera acto de creación, calquera acto de comprensión éo. Todo sentimento é individual, toda sensación éo. Trátase da procura cara a unha aproximación emocional ao feito arquitectónico.

Un non aprende nada que non sexa parte de si mesmo, dicía Kahn.

Un traballo de arquitectura comprende unha ética. Unha ética do quefacer que se debe ao seu proceso mesmo. O tempo, a madurez, e o coñecemento forxan un pensamento; un pensamento que destila os intereses, as afinidades e as necesidades, e que afina e delimita o modo de ver as cousas e as maneiras de facer.

A Kahn gustábanlle os comezos, e a min tamén…

Jorge Meijide . Arquitecto
Coruña. Decembro 2017

1 Amo os comenzos. Ponencia de Kahn en Aspen, xuño de 1972, sobre “A cidade invisible”.

2 Eckerman, Johann Peter. Conversas con Goethe.

3 O nome xa indica outra actitude de traballo, de colaboración, ata de artesanía.

Texto elaborado para unha xornada de traballo sobre a docencia de proxectos, organizada polo Departamento de Proxectos da ETSAC, celebrada no Pazo de Lóngora, A Coruña, en xuño de 2011. Revisado en novembro de 2017.

[:en]

Louis Kahn in the Yale University Art Gallery, 1953. (Courtesy of Lionel Freedman Archives)
Louis Kahn in the Yale University Art Gallery, 1953. | Courtesy of Lionel Freedman Archives

A way of doing the things.

«I love the beginnings. The beginnings fill me with marvel. I think that the beginning is what guarantees the attainment. If this one does not take place, nothing might nor would like to exist. I take a great respect as the instruction because it is a fundamental inspiration. (…) The will to learn, the desire to learn, is one of the major aspirations. It does not thrill in equal measure the education. To learn is nice, but the education is something that always is in discussion because no system manages to catch the real meaning of learning ever».

Louis I. Kahn1

First of all the clear things: A project is a process.

A process that follows an evolution in the time. A gradual process in constant development nourished by the gradual acquisition of knowledge and skills. A process directed to the accomplishment of the work of architecture.

If a project is a process it seems to be coherent that the teaching of the same one it has to be also. We have to deal to the project, in his evolution, as agglutinative of intentions, of interests and especially of knowledge, valuing his character propositive.

The formation of an architect is long and continues, since it it is that of the person. To think that in what the stay of the pupil lasts in the School we have formed an architect is, when less, ingenuous. The same thing that to think that we have formed a professional for the mere accumulation of certain skills and knowledge. We are speaking about quality and not about quantity.

A process as complex as the formation of an architectural personality, it is a question of a long and internal process of maturity and reflection, as well as of big doses of serenity and self-criticism.

Goethe was saying with regard to the maturity of the young poet,

«the fault of the majority of our young poets, it is that his subjective personality is not interesting enough still and they cannot find in objective matters for his works, at most they find mediocre matters that answer subjectivity to his own young woman«.2

We have to be conscious of that a project teaching based on a succession on increasing difficulty tipológica of corrected and evaluated exercises, does not look like a good way to achieve the looked end.

We have to promote and to value the process as tool of production of the project more than his final result. We have to promote also the integration of all that that it enriches, of all that knowledge that they lead to the formation of an architectural spirit complete and capable of developing this work of deserving architecture of being a part of this exchequer of the architecture about which he was speaking Kahn to us.

To value the work of the process in yes same and not the result is the way of understanding it, but not as an end in yes same, but as the catalyst and agglutinative of experiences, knowledge, desires and longings. It is a question of promoting the motivation and the longing to thrill.

Project and Workshop.

The project must agglutinate and integrate in yes same and concerning if same all those disciplines and knowledge that make it feasible, in a continuous and constant flow of influences. One workshop3 agglutinative, understood in yes same as a form of work, must organize in a gradual way, so much vertical as transversely, the long of the career, distributing his contents, not for his apparent complexity, but for his conceptual contents that include the different scales of the work proyectual and the diverse complexities and overlaps that the architectural fact carries. A plot thread with different degrees of commitment in which the pupil has to go penetrating and interfering.

The teaching is a way of double direction. It is a process that takes place in continuity with the daily experience. An education in which you learn, you discover and re-discover. It is learned and is taught simultaneously. To teach to searching and across it to deal and to learn to see. The process prospers and retroalimenta, generating illusion and complicity.

It is necessary to develop and articulate a set of fundamental values that substancien the process like work. It is necessary to promote the critical practice with debates brings over of the intrinsic content of the things, his essence and his reality.

The architecture is a creation of the thought and the work his concretion. Both, it designs and work, they are indissolubly joined in an honest relation and for ende real.

A project of architecture is a personal and intransferible, inevitably intimate process. Any creation is an act of intimacy, a solitary act, any act of creation, any act of comprehension it is. Any feeling is individual, any sensation it is. It is a question of the search towards an emotional approximation to the architectural fact.

One does not learn anything that is not a part of yes same, was saying Kahn.

A work of architecture understands an ethics. An ethics of the occupation that owes to his process itself. The time, the maturity, and the knowledge forge a thought; a thought that reveals the interests, the affinities and the needs, and that perfects and delimits the way of seeing the things and the ways of doing.

To Kahn me liked the beginning, and also…

A Kahn le gustaban los comienzos, y a mí también…

Jorge Meijide . Architect
Coruña. December 2017

1 I love beginnings. Kahn’s presentation in Reel, June, 1972, about “The invisible city”.

2 Eckerman, Johann Peter. Conversations with Goethe.

3 The name already indicates another attitude of work, of collaboration, up to of crafts.

Text elaborated for a day of work on the project teaching, organized by the Project department of the ETSAC, celebrated in Lóngora’s Country house, To Corunna, in June, 2011. Checked in November, 2017.

[:]

Jorge Meijide Tomás
Jorge Meijide Tomáshttp://jorgemeijide.blogspot.com.es/
Arquitecto por la ETSA de A Coruña desde 1991. Colabora en el estudio de Juan Navarro Baldeweg entre 1991 y 1992. Máster de proyectos integrados por la fundación camuñas, madrid 1992. A la vuelta A Coruña se incorpora al estudio de su padre, Carlos E. Meijide Calvo con el que trabaja hasta 2001. Desde 2004 hasta 2009 colabora con los arquitectos Patricia de Marichalar y Fernando Martínez. En el año 2009 forma, junto con Patricia de Marichalar meijidedemarichalar arquitectos. Desde 2014 trabaja en solitario colaborando con estudios y arquitectos amigos. Es profesor de proyectos arquitectónicos en la Escuela Técnica superior de Arquitectura de A Coruña desde 1997; es tutor de proyecto fin de carrera y ha sido presidente del tribunal de PFC. Colabora con blogs y publicaciones de arquitectura.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS