Proyectar en arquitectura | Fernando Freire Forga


Al escuchar a profesores y alumnos hablar sobre el significado de nuestra carrera y los “métodos de diseño de vanguardia”, considero que se dejan varios vacíos que desmerecen nuestra profesión y que me interesa manifestar en este ensayo.

Es cierto que un genio como Le Corbusier puedo haber dicho que la arquitectura es: “el juego sabio, correcto, magnífico de los volúmenes bajo la luz…” o podemos leer muchas más definiciones de lo que significa la arquitectura para personajes importantes que forman parte la historia de la arquitectura… No obstante, como profesionales tenemos la obligación de discernir e identificar un significado coherente y completo. No es mi intención proporcionar un significado de lo que es la arquitectura, más bien mi intención es invitar a que el lector encuentre un significado propio, que englobe todo lo que ha estudiado, su propia trayectoria en diversos lugares y finalmente descubra una realidad y no un juego de palabras “bonitas” que le hicieron leer en la escuela.

Unidad de habitación de Marsella, 1946, Le Corbusier. Marsella, Francia | laformamodernaenlatinoamerica.blogspot.com.es

¿Qué es la Arquitectura?

Como ejemplo presento mi caso: para mí la arquitectura (la interpretación personal del significado que engloba la palabra arquitectura[1]) es mucho más complejo en relación a todo lo que hemos estudiado y es muy complicado lograr describir los objetivos y consecuencias de nuestra profesión al 100%.

Para empezar, la arquitectura es un término concebido por el ser humano, hecho que lo diferencia de lo natural, lo orgánico, lo animal, todo ello en relación a nuestra praxis como personas. La arquitectura se puede identificar desde los inicios de la especie humana, la encontramos en lo esencial: para cobijarnos, cubrirnos o establecer límites. El usar una cueva como vivienda o espacio de protección ya es un uso “precario” de la profesión. Así como el inicio de las civilizaciones significó un gran avance arquitectónico, de la misma manera el pasar de los años ha demostrado una serie de mejoras y avances en cuanto al desarrollo de la arquitectura.

Durante muchos años se enfrascó la profesión en términos estéticos, estilos llamados clásicos, renacentistas, góticos, etc… En cada uno de ellos se observan diferencias, tanto en términos estéticos como tecnológicos. Si bien es cierto se ve una evolución, quedando “enfrascada” la arquitectura en “estilos” de tiempos determinados.

Al ir creciendo las ciudades, el interés de generar un orden da inicio a lo que conocemos como urbanismo, término que engloba a la arquitectura en general y busca organizarla para lograr “mejores urbes” en relación al crecimiento demográfico en las ciudades.

En cuanto a la historia de la arquitectura hay mucho por leer, estudiar y analizar; sin embargo, a finales del siglo XIX, podemos observar un detenimiento en el ámbito arquitectónico y grandes avances en otras profesiones. El renacimiento, la revolución industrial y finalmente las guerras mundiales han demostrado un abrumador avance tecnológico. Los grandes barcos, el automóvil, los aviones, las armas bélicas, entre otros, son ejemplos claros de este avance y que desde mi punto de vista forman parte de lo que podríamos, también, describir como arquitectura. Qué diferencias hay entre una casa y un automóvil? La única diferencia es la función, similar a las diferencias que podrían existir entre una casa y un hospital o un aeropuerto. Lo único añadido que podemos observar entre una vivienda y un automóvil es que este último sirve para desplazarse. Pero, para diseñar un automóvil hay que contemplar lo mismo que es considerado en la arquitectura, añadiéndole la cualidad de desplazamiento. Y es por ello que hay toda una revolución en cuanto a las “máquinas” y su relación con la arquitectura. Como también lo menciona Le Corbusier: “…La casa es una máquina de habitar…” y con ello evidenciaba lo que quiero demostrar en este párrafo.

El siglo XX es fundamental en cuanto a nuestra evolución tecnológica, es un intervalo de tiempo donde se aceleran todo tipo de avances tecnológicos, incentivado por las guerras mundiales y el conocimiento acumulado hasta el siglo XIX.

Si bien las artes pictóricas demuestran un cambio a inicios del Siglo XX, los orígenes de estos cambios se remontan a la segunda mitad del siglo XIX con el impresionismo. Siendo las vanguardias de inicios del siglo XX las que determinarán las posibilidades artísticas que conocemos hasta nuestros días.

En cuanto a la arquitectura en los inicios del siglo XX, no vemos cambios mayores. Los cambios en nuestra profesión tienen un ingreso tardío en relación a las artes y aparecerán consolidados recién a mediados de la década de 1920. El Movimiento Moderno, La Bauhaus, el Neoplasticismo, entre otros movimientos surgirán como sustento de una nueva manera de concebir la arquitectura. En busca de lograr una arquitectura coherente al avance tecnológico y las necesidades humanas… y es por ello que los “estilos académicos antiguos” quedan a un lado. Los materiales modernos como el concreto armado, el acero y el vidrio permiten lograr este avance arquitectónico y el enfoque funcional tendrá la mayor importancia en cuanto el diseño que rige al proyecto.

 ¿Qué es el Movimiento Moderno?

Una buena definición en cuanto a lo que concierne a la arquitectura la podemos encontrar en Wikipedia. Sin embargo el movimiento moderno aborda más temas, en realidad todos los temas que atañen al ser humano: Artísticos, Políticos, Urbanos, en fin: TODO y desde finales del siglo XIX (tomando más fuerza en siglo XX). Y para ello se basaban en cuatro principios que sustentaban el movimiento: Universalidad, Rigurosidad, Precisión y Economía.

En arquitectura podríamos enfocar el movimiento moderno de la siguiente manera:

“…Al final del siglo XIX, la incorporación de nuevos materiales y el desarrollo de nuevas técnicas, revolucionaron los modos tradicionales de construir.

El Movimiento Moderno en la historia de la arquitectura comprende un período situado entre las dos guerras mundiales, y su objetivo es la renovación del carácter, diseño y principios de la arquitectura, el urbanismo y el diseño. Los protagonistas fueron arquitectos que reflejaron en sus proyectos los nuevos criterios de funcionalidad y conceptos estéticos. El movimiento se identifica en el momento de su máxima expresión en los años veinte y treinta del siglo XX.

Un impulso decisivo para el movimiento estuvo a cargo del CIAM, promovido por Le Corbusier, y las conferencias internacionales, donde se desarrollaron muchas de las teorías y principios que luego se aplicaron en varias disciplinas. A estas pertenecen el movimiento De Stijl, la Bauhaus, el constructivismo y el racionalismo italiano. En 1936 se acuñó el término Estilo internacional en los EE.UU. y a menudo se llama así a todo el movimiento.

Aunque los orígenes de este movimiento pueden buscarse a finales del siglo XIX, con figuras como Peter Behrens. Sus mejores ejemplos se construyen a partir de la década de 1920, diseñados por arquitectos como Walter GropiusMies van der Rohe y Le Corbusier, seguir leyendo…

 ¿Qué es el “Post – Modernismo”?

En arquitectura, nada más ni nada menos que aquello que han tratado de hacer después y con intención de superar a la modernidad. Como ni siquiera encontraron un nombre adecuado, todo este afán de querer ser innovadores ha sido catalogado como Post-Moderno.

El inicio de esta etapa Post-Moderna se ubica en la segunda mitad de la década de 1960 y coincide con la tesis del arquitecto Robert Venturi, donde intenta generar un nuevo enfoque a raíz de interpretar la modernidad como algo aburrido. La frase de Mies: “menos es más…” Venturi la contesta: “menos es aburrido…” y ello representa el enfoque de su libro Complejidad y Contradicción en la Arquitectura. Que no es otra cosa que tratar de invalidar la arquitectura moderna en busca de “nuevos rumbos”. Hecho que el pasar de los años nos ha mostrado que no es verdad y que finalmente la arquitectura moderna lidera aun las óptimas posibilidades en cuanto a proyección y diseño en nuestro rubro profesional.

Por citar algún ejemplo, desde mi punto de vista, Ghery sería un valioso representante de lo que buscaba el Post-Modernismo: cualquier cosa que se alejase de los principios del movimiento moderno. Si analizamos una de sus obras, por ejemplo la Casa Danzante en Praga (1997) observamos que le da más importancia al resultado formal que a las necesidades espaciales y obviamente deja de ser un producto Universal, Preciso, Riguroso y Económico.

¿Cómo debemos Proyectar?

En este punto se pueden llegar a conclusiones debatibles y cuestionables, es por ello que es importante tener en cuenta que lo que se indicará proviene de fuentes personales y particulares, sustentadas por estudios y la trayectoria profesional experimentada.

El postmodernismo ha desgastado consigo una serie de planteamientos para la proyección arquitectónica, que han ido “pasando de moda” y que han dejado secuelas en la enseñanza actual de nuestra profesión.

En la mayoría de facultades, a nivel nacional, la forma como representación de un concepto o idea es lo que rige el diseño de un proyecto arquitectónico. Este hecho suele confundir al alumno y lo induce a elaborar una suerte de conceptos que le permitan aproximarse a una “inspiración inicial” para la proyección formal de sus trabajos académicos. Esta manera de orientar al alumno a una proyección arquitectónica conceptual, arroja como producción arquitectónica –la mayoría de las veces- formas escultóricas irrisorias y poco coherentes con el material y la función para la cual es concebida dicha edificación.

Para graficar la enseñanza actual, a continuación detallo una relación de términos que se emplean para sustentar un diseño arquitectónico: Idea y/o Concepto, Metáfora, Efímero, Etéreo, Sensorial (referido a las sensaciones emocionales), Poético, Piel, entre otros. Son algunos de los términos que se emplean para explicar la proyección arquitectónica y el sustento de la forma obtenida.

Calificándose la producción en relación a si el resultado formal se aproxima a la idea o concepto inicial, quedando en un segundo plano el sistema constructivo y la función del proyecto. La utilización de estos términos “facilita” el sustento de la forma obtenida y el procedimiento proyectual empleado. No obstante, se observa poca relación y hasta un mal uso de los términos empleados en relación a nuestra profesión.

Todo lo indicado líneas arriba evidencia la búsqueda de resultados formales novedosos e interesantes. Esta necesidad de búsquedas formales se origina en el inicio de la postmodernidad, creyéndose fielmente –con el pasar de los años- que el arquitecto es un artista que debe destacar como tal y buscar en todo momento la originalidad formal a fin de encontrar una “novedosa arquitectura”. La arquitectura no debería desarrollarse con el trivial fin de conseguir aplausos y reconocimientos temporales. La arquitectura no es obra de una persona, como podría suceder en el arte pictórico, musical, escultórico, literario, etcétera. La arquitectura contempla usuarios, funciones, lugares, tecnologías, culturas; en esencia contempla la firme misión de ofrecer soluciones para el desarrollo de las necesidades humanas en general. Sin embargo, el desenvolvimiento formal de la arquitectura podría ser considerada infinita; pero no por ello imprecisa.

A mi parecer debemos dejar de lado todo método que nos inducen -básicamente- en los primeros años en la universidad. El “concepto”, “la metáfora”, “la idea”, son términos que nos alejan de lo que realmente requiere ser abordado por la arquitectura. Quizás podrían utilizarse estas palabras en artes plásticas, pero no en arquitectura. Para proyectar en arquitectura se requieren términos y conocimientos sobre el espacio geográfico, las características climáticas, los materiales a utilizarse, las funciones a realizarse y la automatización requerida para una óptima solución. Todo ello contemplando el Reglamento Nacional de Edificaciones  y en caso de ser una infraestructura innovadora, regirse de los ejemplos mejor logrados en el ámbito internacional.

Como ejercicio les dejo la revisión de proyectos seleccionados, donde se puede apreciar una proyección satisfactoria, lógica y coherente con los principios que sustentan al movimiento moderno. En el título de cada proyecto se puede hacer “click” para revisar a detalle cada proyecto.

Fernando Freire Forga · Doctor Arquitecto
Lima · mayo 2013 · Autor del Blog La Forma Moderna en Latinoamérica

Notas:
[1] La arquitectura es el arte y técnica de proyectar y diseñar edificios, otras estructuras y espacios que forman el entorno humano. El término «arquitectura» proviene del griego arch, cuyo significado es ‘jefe’, ‘quien tiene el mando’, y tekton, es decir, ‘constructor’ o ‘carpintero’. Así, para los antiguos griegos el arquitecto es el jefe o el director de la construcción y la arquitectura es la técnica o el arte de quien realiza el proyecto y dirige la construcción de los edificios y estructuras, ya que la palabra techne significa ‘saber hacer alguna cosa’. De ella proceden las palabras «técnica» y también «tectónico» (‘constructivo’).

Fernando Freire Forga
Fernando Freire Forga nace en Lima el 21 de marzo de 1977. Entre los años 1994 y 2000 realiza estudios de arquitectura en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en la misma ciudad. En 1999 obtiene el primer premio en el Concurso a nivel nacional organizado por PROCOBRE-PERÚ con la tesis: Edificio Automatizado de Oficinas: “Usos del Cobre en la Arquitectura”. Ha realizado estudios de Doctorado sobre Arquitectura Moderna en la ETSAB, Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona en la Universidad Politécnica de Cataluña, España. Actualmente , se encuentra inmerso en el desarrollo de trabajos de recopilación e investigación de Arquitectura Moderna en el Perú. Es docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú y se desenvuelve como proyectista de manera independiente.
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