IniciofaroNuevas herramientas proyectuales de referencia: HiperMaterialidad | Miquel LacastaNovas ferramentas proxectuais de...

[:es]Nuevas herramientas proyectuales de referencia: HiperMaterialidad | Miquel Lacasta[:gl]Novas ferramentas proxectuais de referencia: HiperMaterialidad | Miquel Lacasta[:en]New tools proyectuales of reference: HiperMaterialidad | Miquel Lacasta[:]

[:es]https://veredes.es/blog/nuevas-herramientas-proyectuales-de-referencia-paisajes-productivos-miquel-lacasta/

maqueta prototipo del proyecto Protofactory realizada por Marta García-Orte y Aaron Tregent del encuentro entre las tres disciplinas architecture, landscape and environment realizada para el Design Studio de Iñaki Ábalos y Javier García-Germán en el curso 2010-2011 del BIArch
Maqueta prototipo del proyecto Protofactory realizada por Marta García-Orte y Aaron Tregent del encuentro entre las tres disciplinas architecture, landscape and environment realizada para el Design Studio de Iñaki Ábalos y Javier García-Germán en el curso 2010-2011 del BIArch

«No hay arquitectura sin confianza en la materia

Luis Moreno Mansilla1

Introducción

Si entendemos la idea de materia en su forma filosófica, a saber, todo lo que existe fuera del espíritu e independientemente del pensamiento, o en otras palabras, la parte no espiritual y no ideal de lo real, tendremos una definición puramente negativa. Podemos quedarnos con esa definición y esbozar el papel de la materialidad en la arquitectura como un lugar de destino. Podemos fijar toda decisión de lo matérico como subproducto no pensado de decisiones previas, como pura consecuencia. Lo matérico, si seguimos estirando del hilo anterior, viene a ser todo aquello que no tiene conciencia, todo lo que no piensa, todo lo que está desprovisto de memoria, de inteligencia, de voluntad y afectividad.

Quizás esto valga para el pensamiento económico tradicional o tenga sentido para la metafísica, pero no pensamos que este precepto sea válido para la arquitectura. Y aún menos para la teoría de la arquitectura, como no lo es para la física contemporánea, que dota a la materia de capacidades pensantes, en el mismo momento que incorpora el vector tiempo, es decir de memoria, en su formulación a partir de la física cuántica. O por hacerlo mucho más sencillo, de la estricta condición material de la arquitectura, todos hemos sacado lecciones que tienen que ver con la memoria, la inteligencia, la voluntad y/o la afectividad. Quizás en términos aristotélicos la materia no piensa, pero sin duda la materia hace pensar, aporta no ya una parte marginal de la experiencia espacial, sino una parte central y estructuralmente constitutiva.

Avancemos un poco más. La definición de materialismo hace referencia a

toda doctrina o actitud que privilegia, de una manera u otra, a la materia.2

Aquí sí que la arquitectura puede empezar a sentirse reflejada. En cierta medida toda reflexión arquitectónica de valor tiene algo, o mucho, de materialismo, en tanto que ser materialista no consiste en negar la existencia del pensamiento, consiste más bien en negar el carácter absoluto y la independencia ontológica del pensar, su condición transcendente, que en el caso de seguir con este razonamiento, solo nos llevarían a Dios.

Materialidad y Contemporaneidad

Muy al contrario, la versión contemporánea del materialismo permite relacionar materia y pensamiento de una forma intrincada e indiscernible. Para hacerlo más fácil de digerir, de la misma manera que resulta absurdo decir que como doy un paseo, soy paseo, en una caricatura extrema de un idealismo feroz, también es absurdo decir que solamente pasean mis átomos, mi constitución física primordial, y el conjunto de reflexiones, afecciones y observaciones propias del acto de pasear, se dan en otra esfera, que no la del paseo mismo. En definitiva, hacer y pensar, pensar y ser en sí, vienen a estar tan interrelacionados que son uno, de la misma manera que pensar arquitectura y la arquitectura en sí misma, son inseparables.

Una vez asumido este marco básico, nos parece crucial dar cuenta de varios aspectos de la relación entre el cerebro y la mano, es decir de la relación indisociable entre el pensar y el hacer, entre el idealista y el materialista, que en definitiva, son uno. El hecho material de la arquitectura conlleva una preposición ética, que puede asimilarse a la voluntad pragmática del artesano de hacer las cosas bien. Y entender que si bien esta condición material de la arquitectura se centra específicamente en una esfera técnica, lo que en realidad se está produciendo en una estructura cultural.

En toda reflexión sobre la materialidad de la arquitectura deberíamos incorporar la conexión entre la mano y la cabeza, de la misma manera que todo buen artesano

mantiene un diálogo entre unas prácticas concretas y el pensamiento.3

En este sentido, nos parece central establecer la relación primigenia de lo matérico y la significación material de la arquitectura como un espacio a la vez de reflexión y de acción, que parte de lo que Richard Sennett llama el desarrollo de la destreza, o lo que antiguamente llamábamos oficio. Para desarrollar un cuerpo de pensamiento cultural, pero también tecnológico, social, económico y político, a partir de la idea de materialidad debemos asumir en primer lugar que

todas las habilidades, incluso las más abstractas, empiezan como prácticas corporales, y en segundo lugar, que la compresión técnica se desarrolla a través del poder de la imaginación. El primer argumento se centra en el conocimiento que se obtiene en la mano a través del tacto y el movimiento. El argumento acerca de la imaginación comienza con la exploración del lenguaje que intenta dirigir y orientar la habilidad corporal. Este lenguaje alcanza su máxima funcionalidad cuando muestra de modo imaginativo cómo hacer algo.4

HiperMaterialidades

Es desde esta doble perspectiva, la de un materialismo conceptual, y la de la implicación y el perfeccionamiento de habilidades, que queremos entender la idea de HiperMaterialidad como herramienta proyectual de referencia de la arquitectura. Es decir, lo material de la arquitectura es una materialidad repleta de propiedades, de capacidades y potencialidades que trascienden la concepción propia de aquello que el material es, y lanza lo matérico en arquitectura a una dimensión central para la constitución de significaciones. Lo HiperMaterial como herramienta tanto de la mano como del cerebro, del hecho arquitectónico en sí mismo, como de la construcción de la narrativa asociada a toda experiencia espacial.

Si entendemos que el tejido esencial de toda arquitectura, pero también de toda ciudad, es aquel con lo que físicamente está constituida, la idea de HiperMaterialidad pretende dar una vuelta de tuerca a esta obviedad. En realidad, hablamos aquí no solamente de piel y de las capas de una cierta consideración epitelial de la arquitectura, muy popular en los últimos 10 o 15 años, sino más profundamente, de lo construido, lo producido y lo real.

Pero hay más, a los materiales con propiedades, no solamente táctiles, evocadoras y ligeras, hay que sumar aspectos performativos, relacionales y emocionales. De hecho esta  corriente de reflexión no es nueva. En los años 60 irrumpe con fuerza la consideración de la naturaleza como actor central en el proceso proyectual del objeto arquitectónico, y por consiguiente su materialidad. La relación entre fondo y figura se fusionan en una lógica mucho más abierta, donde la figura es también fondo, y el fondo se transmuta en figura.

La obra arquitectónica por tanto, no se concibe como un objeto material acabado sino que lo hace como un artefacto capaz de generar procesos e intercambios con el medio en el que se sitúa, desdibujando sus límites al permitir que el propio entorno actúe sobre ella. Se incorpora por tanto la incertidumbre y el cambio permanente presente en las condiciones del medio como elementos fundamentales de su concepción.5

En este punto se puede hablar de materiales con memoria de forma, biomiméticos, o biodigitales. La puerta se abre así a una materialidad tecnológica reactiva, capaz de intercambiar información a partir de las condiciones del entorno e inmediatamente cambiar alguna de sus características.

Pero también hay una posición, si bien no opuesta, si que como mínimo, alejada de la tecnología punta e igualmente válida. Es decir, de la materialidad genuina, término mucho más acertado que el de materialidad honesta. Nos referimos al uso de materiales y técnicas constructivas tradicionales basadas en la condición material en crudo, de manipulación minuciosa, de aspecto natural, donde el peso especifico del material, sea este ligero o pesado y la cercanía son sus valores constituyentes. Podríamos hablar así de una hipercontextualidad material. El uso de aquello que asociamos a lo tradicional no debe confundirse con una posición conservacionista en el peor sentido de la palabra. Lo que se pretende es por un lado proyectar desde lo cercano, pero proyectar contemporáneamente. El éxito de esta materialidad reside en la mínima alteración del  espíritu del lugar, de preservar una lectura si bien lineal, acertadamente relacionada con aquel lugar, siempre fijo, donde la arquitectura se implementa.

Por último quisiéramos destacar otra dimensión de la hipermaterialidad. Si asumimos que los procesos industriales forman parte inherente de la producción material, las soluciones constructivas, deberían hacerse a partir de una materia prima de ciclo. Nos referimos aquí a los materiales que transforman excedentes o productos de desecho de otros procesos de la industria y que tras una importante manipulación, se transforman en materiales re-ciclados. En este sentido el vector tiempo y la oportunidad de acceder a materia prima de rechazo, parece una acertada dimensión a tener en cuenta de esta nueva materialidad.

También con una lógica similar, pero alejada de componentes a veces falsamente ecologistas, esta la materialidad desviada, es decir, el uso de materiales y/o técnicas constructivas provenientes de otros ámbitos, como por ejemplo la obra civil o el arte, que de forma bastante directa se transforman sin apenas manipulación en materiales de fachada o pavimentos, o cualquier aplicación no prevista inicialmente. Esta estrategia suele aprovechar el coste de oportunidad de utilizar técnicas constructivas o sistemas ya consolidados, que sin embargo no se utilizan como material para la arquitectura.

Punto y seguido

La hipermaterialidad vendría a ser en todas las estrategias anunciadas aquí, un recurso proyectual, en tanto que se concibe aquello que es material y constructivo, como motor para confeccionar un relato a desarrollar por el proyecto arquitectónico. Es decir, la materialidad de la arquitectura no viene dada al final por un proceso de descarte proyectual estructurado por una cierta coherencia, o como producto final de una cadena de decisiones, sino que lo material es usado como elemento estratégico para confeccionar esa coherencia, precisamente. En definitiva, la idea de HiperMaterialidad es un activador de lo arquitectónico, y proporciona al acto de proyectar una sólida herramienta.

En suma, y positivando el interesante texto de José Ballesteros,6 Esas Tenemos, deberíamos producir edificios que admitan las posibilidades que la industria ofrece, asumir en nuestra arquitectura sus avances y evitar que aparezcan como pegotes. Contextualizar en el entramado urbano y en el espacio arquitectónico todo aquello que la materialidad, de la mano de sus productores, pueda ofrecer como mejoras sustanciales en su construcción.

Y es que en realidad hay muchos arquitectos involucrados en la investigación sobre nuevos materiales, dentro y fuera de la universidad, en grupos de investigación o asociados con empresas. Estas nuevas adaptaciones de materiales que ya usamos, nuevos procesos de producción que los mejoran, los hacen durables y más eficaces están destinados también a modificar sensiblemente nuestros espacios.

Hay arquitectos trabajando sobre elementos mínimos de construcción, llamando la atención sobre la posibilidad de habilitar procesos para los usuarios. Los arquitectos como diseñadores de procesos, no de objetos.7

Por lo que parece, o al menos por lo que queda aquí esbozado, tenemos por delante un tiempo apasionante con en el que implicarnos. Un catálogo completo de nuevas herramientas proyectuales a desarrollar y poner al servicio de nuestros iguales.

Miquel Lacasta. Doctor arquitecto
Barcelona, enero 2013

*Con este post, cerramos la trilogía que hemos bautizado como Nuevas Herramientas Proyectuales de Referencia. Al igual que los anteriores, las reflexiones plasmadas son el producto de un diálogo abierto con Marta García-Orte, profesora de Taller Final de Grado de la ESARQ, de la Universitat Internacional de Catalunya y co-autora de estos textos. En el taller estamos centrados en la  investigación y la introducción de estos temas en paralelo al desarrollo de los proyectos de los alumnos. Nuestra aspiración es que al final del Taller, estas ideas sean reconocibles, no tanto en la forma de un objeto dado, sino en los contenidos y la construcción del relato de cada proyecto.

Notas:

MANSILLA, Luís Moreno, Sobre la confianza en la materia, Revista CIRCO, 1998.52 El curso de las cosas, Ed. CIRCO M.R.T. Coop., Madrid, 1998

Idem

COSTOYA, Manuel, Una nueva materialidad contemporánea.

BALLESTEROS, José, Esas Tenemos, Revista Pasajes núm. 119, Ed. América Ibérica, Madrid, 2011

BALLESTEROS, José, ¡Que Inventen Otros!, Revista Pasajes núm. 124, Ed. América Ibérica, Madrid, 2012

[:gl]https://veredes.es/blog/gl/nuevas-herramientas-proyectuales-de-referencia-paisajes-productivos-miquel-lacasta/

maqueta prototipo del proyecto Protofactory realizada por Marta García-Orte y Aaron Tregent del encuentro entre las tres disciplinas architecture, landscape and environment realizada para el Design Studio de Iñaki Ábalos y Javier García-Germán en el curso 2010-2011 del BIArch
Maqueta prototipo do proxecto Protofactory realizada por Marta García-Orte e Aaron Tregent do encontro entre as tres disciplinas: architecture, landscape and environment realizada para o Design Studio de Iñaki Ábalos e Javier García-Germán no curso 2010-2011 da BIArc

«Non hai arquitectura sen confianza na materia

Luis Moreno Mansilla1

Introdución

Si entendemos a idea de materia na súa forma filosófica, a saber, todo o que existe fóra do espírito e independientemente do pensamento, ou noutras palabras, a parte non espiritual e non ideal do real, teremos unha definición puramente negativa. Podemos quedarnos con esa definición e esbozar o papel da materialidad na arquitectura como un lugar de destino. Podemos fixar toda decisión do matérico como subproducto non pensado de decisións previas, como pura consecuencia. O matérico, si seguimos estirando do fío anterior, vén ser todo aquilo que non ten conciencia, todo o que non pensa, todo o que está desprovisto de memoria, de intelixencia, de vontade e afectividade.

Quizais isto valla para o pensamento económico tradicional ou teña sentido para a metafísica, pero non pensamos que este precepto sexa válido para a arquitectura. E aínda menos para a teoría da arquitectura, como non o é para a física contemporánea, que dota á materia de capacidades pensantes, no mesmo momento que incorpora o vector tempo, é dicir de memoria, na súa formulación a partir da física cuántica. Ou por facelo moito máis sinxelo, da estrita condición material da arquitectura, todos sacamos leccións que teñen que ver coa memoria, a intelixencia, a vontade e/ou a afectividad. Quizais en términos aristotélicos a materia non pensa, pero sen dúbida a materia fai pensar, aporta non xa unha parte marginal da experiencia espacial, senón unha parte central e estructuralmente constitutiva.

Avancemos un pouco máis. A definición de materialismo fai referencia a

toda doutrina ou actitude que privilexia, dunha maneira ou outra, á materia.2

Aquí si que a arquitectura pode empezar a sentirse reflectida. En certa medida toda reflexión arquitectónica de valor ten algo, ou moito, de materialismo, en tanto que ser materialista non consiste en negar a existencia do pensamento, consiste máis ben en negar o carácter absoluto e a independencia ontológica do pensar, a súa condición transcendente, que no caso de seguir con este razoamento, só levaríannos a Deus.

Materialidad e Contemporaneidade

Moi ao contrario, a versión contemporánea do materialismo permite relacionar materia e pensamento dunha forma intrincada e indiscernible. Para facelo máis fácil de dixerir, da mesma maneira que resulta absurdo dicir que como dou un paseo, son paseo, nunha caricatura extrema dun idealismo feroz, tamén é absurdo dicir que soamente pasean os meus átomos, a miña constitución física primordial, e o conxunto de reflexións, afeccións e observacións propias do acto de pasear, danse noutra esfera, que non a do paseo mesmo. En definitiva, facer e pensar, pensar e ser en si, veñen estar tan interrelacionados que son un, da mesma maneira que pensar arquitectura e a arquitectura en si mesma, son inseparables.

Unha vez asumido este marco básico, parécenos crucial dar conta de varios aspectos da relación entre o cerebro e a man, é dicir da relación indisociable entre o pensar e o facer, entre o idealista e o materialista, que en definitiva, son un. O feito material da arquitectura conleva unha preposición ética, que pode asimilarse á vontade pragmática do artesán de facer as cousas ben. E entender que aínda que esta condición material da arquitectura céntrase especificamente nunha esfera técnica, o que en realidade está a producirse nunha estrutura cultural.

En toda reflexión sobre a materialidad da arquitectura deberiamos incorporar a conexión entre a man e a cabeza, da mesma maneira que todo bo artesán

mantén un diálogo entre unhas prácticas concretas e o pensamento.3

Neste sentido, parécenos central establecer a relación primigenia do matérico e a significación material da arquitectura como un espazo á vez de reflexión e de acción, que parte do que Richard Sennett chama o desenvolvemento da destreza, ou o que antigamente chamabamos oficio. Para desenvolver un corpo de pensamento cultural, pero tamén tecnolóxico, social, económico e político, a partir da idea de materialidad debemos asumir en primeiro lugar que

todas as habilidades, incluso as máis abstractas, empezan como prácticas corporais, e en segundo lugar, que a compresión técnica desenvólvese a través do poder da imaxinación. O primeiro argumento céntrase no coñecemento que se obtén na man a través do tacto e o movemento. O argumento acerca da imaxinación comeza coa exploración da linguaxe que tenta dirixir e orientar a habilidade corporal. Esta linguaxe alcanza a súa máxima funcionalidade cando mostra de modo imaxinativo como facer algo.4

HiperMaterialidades

É desde esta dobre perspectiva, a dun materialismo conceptual, e a da implicación e o perfeccionamento de habilidades, que queremos entender a idea de HiperMaterialidad como ferramenta proyectual de referencia da arquitectura. É dicir, o material da arquitectura é unha materialidad repleta de propiedades, de capacidades e potencialidades que transcenden a concepción propia daquilo que o material é, e lanza o matérico en arquitectura a unha dimensión central para a constitución de significacións. O HiperMaterial como ferramenta tanto da man como do cerebro, do feito arquitectónico en si mesmo, como da construción da narrativa asociada a toda experiencia espacial.

Se entendemos que o tecido esencial de toda arquitectura, pero tamén de toda cidade, é aquel con o que fisicamente está constituída, a idea de HiperMaterialidad pretende dar unha volta de porca a esta obviedad. En realidade, falamos aquí non soamente de pel e das capas dunha certa consideración epitelial da arquitectura, moi popular nos últimos 10 ou 15 anos, senón máis profundamente, do construído, o producido e o real.

Pero hai máis, aos materiais con propiedades, non soamente táctiles, evocadoras e lixeiras, hai que sumar aspectos performativos, relacionales e emocionais. De feito esta corrente de reflexión non é nova. Nos anos 60 irrompe con forza a consideración da natureza como actor central no proceso proyectual do obxecto arquitectónico, e por conseguinte o seu materialidad. A relación entre fondo e figura fusiónanse nunha lóxica moito máis aberta, onde a figura é tamén fondo, e o fondo se transmuta en figura.

A obra arquitectónica por tanto, non se concibe como un obxecto material acabado senón que o fai como un artefacto capaz de xerar procesos e intercambios co medio no que se sitúa, desdibujando os seus límites ao permitir que a propia contorna actúe sobre ela. Incorpórase por tanto a incerteza e o cambio permanente presente nas condicións do medio como elementos fundamentais da súa concepción.5

Neste punto pódese falar de materiais con memoria de forma, biomiméticos, ou biodigitales. A porta ábrese así a unha materialidad tecnolóxica reactiva, capaz de intercambiar información a partir das condicións da contorna e inmediatamente cambiar algunha das súas características.

Pero tamén hai unha posición, aínda que non oposta, se que como mínimo, afastada da tecnoloxía punta e igualmente válida. É dicir, da materialidad xenuína, termo moito máis acertado que o de materialidad honesta. Referímonos ao uso de materiais e técnicas construtivas tradicionais baseadas na condición material en cru, de manipulación minuciosa, de aspecto natural, onde o peso especifico do material, sexa este lixeiro ou pesado e a proximidade son os seus valores constituíntes. Poderiamos falar así dunha hipercontextualidad material. O uso daquilo que asociamos ao tradicional non debe confundirse cunha posición conservacionista no peor sentido da palabra. O que se pretende é por unha banda proxectar desde o próximo, pero proxectar contemporáneamente. O éxito desta materialidad reside na mínima alteración do espírito do lugar, de preservar unha lectura aínda que lineal, acertadamente relacionada con aquel lugar, sempre fixo, onde a arquitectura impleméntase.

Por último quixésemos destacar outra dimensión da hipermaterialidade. Se asumimos que os procesos industriais forman parte inherente da produción material, as solucións construtivas, deberían facerse a partir dunha materia prima de ciclo. Referímonos aquí aos materiais que transforman excedentes ou produtos de refugallo doutros procesos da industria e que tras unha importante manipulación, transfórmanse en materiais re- ciclados. Neste sentido o vector tempo e a oportunidade de acceder a materia prima de rexeitamento, parece unha acertada dimensión a ter en conta desta nova materialidade.

Tamén cunha lóxica similar, pero afastada de compoñentes ás veces falsamente ecoloxistas, esta a materialidad desviada, é dicir, o uso de materiais e/ou técnicas construtivas provenientes doutros ámbitos, por exemplo a obra civil ou a arte, que de forma bastante directa transfórmanse sen apenas manipulación en materiais de fachada ou pavimentos, ou calquera aplicación non prevista inicialmente. Esta estratexia adoita aproveitar o custo de oportunidade de utilizar técnicas construtivas ou sistemas xa consolidados, que con todo non se utilizan como material para a arquitectura.

Punto e seguido

A hipermaterialidade viría ser en todas as estratexias anunciadas aquí, un recurso proyectual, en tanto que se concibe aquilo que é material e construtivo, como motor para confeccionar un relato para desenvolver polo proxecto arquitectónico. É dicir, a materialidad da arquitectura non vén dada ao final por un proceso de descarte proyectual estruturado por unha certa coherencia, ou como produto final dunha cadea de decisións, senón que o material é usado como elemento estratéxico para confeccionar esa coherencia, precisamente. En definitiva, a idea de HiperMaterialidade é un activador do arquitectónico, e proporciona ao acto de proxectar unha sólida ferramenta.

En suma, e positivando o interesante texto de José Ballesteros,6 Esas Temos, deberiamos producir edificios que admitan as posibilidades que a industria ofrece, asumir na nosa arquitectura os seus avances e evitar que aparezan como pegotes. Contextualizar no armazón urbano e no espazo arquitectónico todo aquilo que a materialidad, da man dos seus produtores, poida ofrecer como melloras substanciais na súa construción.

E é que en realidade hai moitos arquitectos involucrados na investigación sobre novos materiais, dentro e fóra da universidade, en grupos de investigación ou asociados con empresas. Estas novas adaptacións de materiais que xa usamos, novos procesos de produción que os melloran, fanos durables e máis eficaces están destinados tamén a modificar sensiblemente os nosos espazos.

Hai arquitectos traballando sobre elementos mínimos de construción, chamando a atención sobre a posibilidade de habilitar procesos para os usuarios. Os arquitectos como deseñadores de procesos, non de obxectos.7

Polo que parece, ou polo menos polo que queda aquí esbozado, temos por diante un tempo apaixonante con en o que implicarnos. Un catálogo completo de novas ferramentas proyectuales a desenvolver e poñer ao servizo dos nosos iguais.

Miquel Lacasta. Doutor arquitecto
Barcelona, xaneiro 2013

*Con este post, pechamos a triloxía que bautizamos como Novas Ferramentas Proyectuales de Referencia. Do mesmo xeito que os anteriores, as reflexións plasmadas son o produto dun diálogo aberto con Marta García-Orte, profesora de Obradoiro Final de Grao da ESARQ, da Universitat Internacional de Catalunya e co-autora destes textos. No taller estamos centrados na investigación e a introdución destes temas en paralelo ao desenvolvemento dos proxectos dos alumnos. A nosa aspiración é que ao final do Taller, estas ideas sexan reconocibles, non tanto na forma dun obxecto dado, senón nos contidos e a construción do relato de cada proxecto.

Notas:

MANSILLA, Luís Moreno, Sobre la confianza en la materia, Revista CIRCO, 1998.52 El curso de las cosas, Ed. CIRCO M.R.T. Coop., Madrid, 1998

Idem

COSTOYA, Manuel, Una nueva materialidad contemporánea.

BALLESTEROS, José, Esas Tenemos, Revista Pasajes núm. 119, Ed. América Ibérica, Madrid, 2011

BALLESTEROS, José, ¡Que Inventen Otros!, Revista Pasajes núm. 124, Ed. América Ibérica, Madrid, 2012

[:en]https://veredes.es/blog/en/nuevas-herramientas-proyectuales-de-referencia-paisajes-productivos-miquel-lacasta/

maqueta prototipo del proyecto Protofactory realizada por Marta García-Orte y Aaron Tregent del encuentro entre las tres disciplinas architecture, landscape and environment realizada para el Design Studio de Iñaki Ábalos y Javier García-Germán en el curso 2010-2011 del BIArch
Model prototype of the project Protofactory realized by Marta García-Orte y Aaron Tregent of the meeting between three disciplines: architecture, landscape and environment realized for Iñaki los’s Design Studio Abuse and Javier García-Germán in the course 2010-2011 of the BIArch

«There is no architecture without confidence in the matter

Luis Moreno Mansilla1

Introduction

If we understand the idea of matter in his philosophical form, namely, everything what exists out of the spirit and independently of the thought, or in other words, the not spiritual and not ideal part of the royal thing, we will have a purely negative definition. We can remain with this definition and to outline the paper of the materiality in the architecture as a place of destination. We can fix any decision of matérico as by-product not thought about previous decisions, as pure consequence. Matérico, if we continue stretching of the previous thread, comes to be all that that does not have conscience, everything what he does not think, everything what is devoid of memory, of intelligence, of will and affectibility.

Probably this costs for the economic traditional thought or sense makes for the metaphysics, but we do not think that this rule is valid for the architecture. And even less for the theory of the architecture, since it it is not for the contemporary physics, which provides to the matter of thinking capacities, in the same moment that incorporates the vector time, that is to say of memory, in his formulation from the quantum physics. Or for making it much simpler, of the strict material condition of the architecture, we all have extracted lessons that they have to see with the memory, the intelligence, the will and / or the affectibility. Probably about terms aristotélicos the matter does not think, but undoubtedly the matter makes think, contributes not already a marginal part of the spatial experience, but a central and structurally constitutive part.

Let’s move forward a little more. The definition of materialism refers to

any doctrine or attitude that privileges, in one way or another, the subject.2

Here, architecture can begin to feel reflected. To a certain extent any architectural reflection of value has something, or much, of materialism, while being materialistic does not consist in denying the existence of thought, it consists rather in denying the absolute character and ontological independence of thinking, its transcendent condition, that in the case of continuing with this reasoning, they would only take us to God.

Materiality and Contemporaneity

On the contrary, the contemporary version of materialism allows to relate matter and thought in an intricate and indiscernible way. To make it easier to digest, in the same way that it is absurd to say that as I take a walk, I am a ride, in an extreme caricature of a ferocious idealism, it is also absurd to say that only my atoms, my primordial physical constitution, and the set of reflections, affections and observations of the act of walking, are given in another sphere, that of the walk itself. In short, doing and thinking, thinking and being in themselves, come to be so interrelated that they are one, in the same way that thinking about architecture and architecture itself are inseparable.

Once this basic framework is assumed, it seems crucial to give an account of several aspects of the relationship between the brain and the hand, that is, of the inseparable relationship between thinking and doing, between the idealist and the materialist, which ultimately are one. The material fact of the architecture entails an ethical preposition, which can be assimilated to the pragmatic will of the craftsman to do things well. And understand that while this material condition of architecture focuses specifically on a technical sphere, what is actually occurring in a cultural structure.

In any reflection on the materiality of architecture we should incorporate the connection between the hand and the head, in the same way that every good craftsman

maintains a dialogue between concrete practices and thought.3

In this sense, it seems to us central to establish the primitive relation of the material and the material significance of architecture as a space at the same time of reflection and action, which starts from what Richard Sennett calls the development of the skill, or what formerly we called office. To develop a body of cultural thought, but also technological, social, economic and political, from the idea of materiality we must first assume that

all skills, even the most abstract, begin as bodily practices, and second, that technical understanding develops through the power of the imagination. The first argument focuses on the knowledge that is obtained in the hand through touch and movement. The argument about the imagination begins with the exploration of the language that attempts to direct and guide the corporal ability. This language reaches its maximum functionality when it shows in an imaginative way how to do something.4

HyperMaterialities

It is from this double perspective, that of a conceptual materialism, and that of the involvement and improvement of skills, that we want to understand the idea of HyperMateriality as a reference project tool of architecture. That is, the material of architecture is a materiality full of properties, capabilities and potentialities that transcend the conception of what the material is, and throws the material in architecture to a central dimension for the constitution of meanings. The HyperMaterial as a tool of both the hand and the brain, of the architectural fact in itself, as of the construction of the narrative associated with all spatial experience.

If we understand that the essential fabric of all architecture, but also of every city, is that with which it is physically constituted, the idea of HyperMateriality aims to give a twist to this obviousness. Actually, we are talking here not only of skin and layers of a certain epithelial consideration of architecture, very popular in the last 10 or 15 years, but more deeply, of the constructed, the produced and the real.

But there is more, materials with properties, not only tactile, evocative and light, we must add performative, relational and emotional aspects. In fact, this stream of reflection is not new. In the 60s, the consideration of nature as a central actor in the design process of the architectural object, and therefore its materiality, burst forth with force. The relationship between background and figure are merged into a much more open logic, where the figure is also background, and the background is transmuted into a figure.

Architectural work is therefore not conceived as a finished material object, but rather as an artifact capable of generating processes and exchanges with the medium in which it is located, blurring its limits by allowing the environment itself to act on it. Therefore, the uncertainty and the permanent change present in the conditions of the environment are incorporated as fundamental elements of its conception.5

At this point we can talk about materials with shape memory, biomimetics, or biodigitals. The door thus opens to a reactive technological materiality, capable of exchanging information from the environmental conditions and immediately changing some of its characteristics.

But there is also a position, if not opposite, if at least, away from the latest technology and equally valid. That is to say, of genuine materiality, a term much more accurate than that of honest materiality. We refer to the use of materials and traditional construction techniques based on the material condition in crude, meticulous handling, natural appearance, where the specific weight of the material, be it light or heavy and the proximity are its constituent values. We could talk like this of a material hypercontextuality. The use of what we associate with the traditional should not be confused with a conservationist position in the worst sense of the word. What is intended is on the one hand to project from the near, but project contemporaneously. The success of this materiality lies in the minimal alteration of the spirit of the place, of preserving a reading that is linear, rightly related to that place, always fixed, where architecture is implemented.

Finally, we would like to highlight another dimension of hypermateriality. If we assume that industrial processes are an inherent part of material production, constructive solutions should be made from a cycle raw material. We refer here to materials that transform surplus or waste products from other processes in the industry and that, after an important manipulation, are transformed into recycled materials. In this sense, the time vector and the opportunity to access raw material rejection, seems a right dimension to take into account this new materiality.

Also with a similar logic, but away from components that are sometimes falsely environmentalist, is the deviated materiality, that is, the use of materials and / or construction techniques from other areas, such as civil works or art, which quite direct they transform without hardly manipulation in front materials or pavements, or any application not initially planned. This strategy usually takes advantage of the opportunity cost of using constructive techniques or already consolidated systems, which however are not used as material for the architecture.

Point and followed

The hypermateriality would be in all the strategies announced here, a project resource, while it is conceived that which is material and constructive, as the engine to make a story to be developed by the architectural project. That is to say, the materiality of the architecture is not given at the end by a project discarding process structured by a certain coherence, or as the final product of a chain of decisions, but the material is used as a strategic element to make that coherence, precisely . In short, the idea of HyperMateriality is an activator of the architectural, and provides the act of projecting a solid tool.

In short, and positive the interesting text by José Ballesteros,6 We have, we should produce buildings that admit the possibilities that the industry offers, take our advances in our architecture and avoid appearing as gobs. Contextualize in the urban fabric and architectural space everything that materiality, from the hand of its producers, can offer as substantial improvements in its construction.

En suma, y positivando el interesante texto de José Ballesteros,6 Esas Tenemos, deberíamos producir edificios que admitan las posibilidades que la industria ofrece, asumir en nuestra arquitectura sus avances y evitar que aparezcan como pegotes. Contextualizar en el entramado urbano y en el espacio arquitectónico todo aquello que la materialidad, de la mano de sus productores, pueda ofrecer como mejoras sustanciales en su construcción.

And in fact there are many architects involved in research on new materials, inside and outside the university, in research groups or associated with companies. These new adaptations of materials that we already use, new production processes that improve them, make them durable and more effective are also destined to modify our spaces sensibly.

There are architects working on minimum construction elements, calling attention to the possibility of enabling processes for users. Architects as process designers, not objects.7

As it seems, or at least for what is left here outlined, we have an exciting time ahead in which to get involved. A complete catalog of new project tools to be developed and put at the service of our peers.

Miquel Lacasta. PhD architect
Barcelona, january 2013

*With this post, we closed the trilogy that we have baptized as New Reference Project Tools. Like the previous ones, the reflected reflections are the product of an open dialogue with Marta García-Orte, professor of the Taller Final de Grado of the ESARQ, of the International University of Catalonia and co-author of these texts. In the workshop we are focused on research and the introduction of these issues in parallel to the development of student projects. Our aspiration is that at the end of the Workshop, these ideas are recognizable, not so much in the form of a given object, but in the contents and construction of the story of each project.

Notes:

MANSILLA, Luís Moreno, Sobre la confianza en la materia, Revista CIRCO, 1998.52 El curso de las cosas, Ed. CIRCO M.R.T. Coop., Madrid, 1998

Idem

COSTOYA, Manuel, Una nueva materialidad contemporánea.

BALLESTEROS, José, Esas Tenemos, Revista Pasajes núm. 119, Ed. América Ibérica, Madrid, 2011

BALLESTEROS, José, ¡Que Inventen Otros!, Revista Pasajes núm. 124, Ed. América Ibérica, Madrid, 2012

[:]

Miquel Lacasta Codorniu
Miquel Lacasta Codorniuhttps://axonometrica.wordpress.com/
Es cofundador en ARCHIKUBIK y también en @kubik - espacio multidisciplinario. Obtuvo un Ph.D. con honores (cum laude) en ESARQ Universitat Internacional de Catalunya UIC y también fue galardonado con el premio especial Ph.D (UIC 2012), M.arch en ESARQ Universitat Internacional de Catalunya, y se graduó como arquitecto en ETSAB Universitat Politècnica de Catalunya . Miquel es profesor asociado en ESARQ desde 1996. Anteriormente, fue profesor en Elisava y Escola LAI, y también en programas de postgrado en ETSAB y La Salle. Fue arquitecto en la oficina de Manuel Brullet desde 1989 desde 1995. Ha sido galardonado en "Taller Barcelona'96. El TGV, una oportunidad por estructurar la periferia ". Fue codirector del taller "Territorio Virtual, Límite Urbano" en ITSEM Guadalajara, México en 2000 y también codirector del taller "Ravalizar Barcelona" en ITSEM Guadalajara, México, y CCNY, Nueva York, EE. UU. En 2002, 2003 y 2004. Ganó el premio A + en 2010 por Sunion School en el Best Educational Building, The International Architecture Award 2008 en The Chicago Athenaeum por Colin's House y el primer premio en Corian Prize en 2006. Su obra ha sido expuesta en Barcelona , Madrid, Florencia, Cannes y en Le Pavillon de l'Arsenal en París. Varias publicaciones han sido reconocidas por su trabajo como Quaderns, ON, Arquitectura Plus, Piso, Arquitectura y Diseño, El País, ABC, La Vanguardia, Clarín, Sole 24 Ore, y otros. Recientemente realizó conferencias en ITSEM Guadalajara, México, Facolta di Architettura di l'Alghero, Italia, msa Münster School of Architecture, Münster Alemania, IBM Think Tank en París, Francia, y varias universidades y organizaciones en España. Recientemente fue galardonado con el ZAC RN5 en el concurso Vitry-sur-Seine, un Eco-distrito de 255 residencias sociales y privadas y una residencia de estudiantes en Ivry, y 32 apartamentos asistidos para personas mayores en Olesa de Montserrat.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS