¿Nos organizamos bien los estudios de arquitectura? | Stepienybarno

5 (100%) 1 vote

hormigas-arquitectos-stepienybarno

Son ya muchos años los que se lleva poniendo encima de la mesa que los estudios de arquitectura funcionamos de aquella manera y nuestras bases empresariales son cuando menos dudosas.

A ello, hay que añadir que muchas oficinas están acostumbradas a malas prácticas laborales o directamente a infringir la ley o estar en el límite de la misma.

Sobre todo ello, parece que es necesario seguir pensando en voz alta, para ver si se van produciendo cambios.

1. Malas prácticas.

Cuando un arquitecto termina la carrera, desde siempre, se ha visto con relativos buenos ojos que se fuera a trabajar a un estudio (a poder ser con cierto nombre) y que por cuatro duros o nada, trabajase lo que tocase.

El tema de los falsos autónomos o estudiantes en prácticas haciendo labores de arquitectos, por desgracia, sigue estando a la orden del día.

En más de una universidad en la propia matricula se paga una cantidad por tener derecho a unas prácticas, que normalmente o no se hacen o se hacen en condiciones que nada tienen que ver con el espíritu de las mismas. Por suerte, en este terreno hay excepciones que están muy bien como las becas que se organizan desde Fundación Arquia.

Según las encuestas más de un 25% de los arquitectos han estado o están en condición irregular en los estudios de arquitectura; aunque, seguramente, este porcentaje se queda corto.

Para más inri, muchos de estos estudios son dirigidos desde el ordeno y mando y no hay ni siquiera un trato cercano y amable para la gente que, en muchos casos, desesperadamente acepta trabajar en estas condiciones.

Los gritos en estas oficinas  son habituales y las jornadas interminables, con fines de semana incluidos.

A su vez, este tipo de arquitectos suelen estar en las escuelas de arquitectura con actitudes prepotentes que nada ayudan a la enseñanza de arquitectura. Sobre esta figura reflexionábamos hace poco en nuestro post, Profesores de arquitectura.

Nuevamente, trabajar sin descanso es algo totalmente asumido en nuestra profesión, tanto si trabajamos para nosotros, como para otros, cuando, a buen seguro, no es la mejor manera de ser productivo. Seguimos confundiendo meter muchas horas, con ser más eficientes.

Por otro lado, están otros estudios que se venden con un rollo “más zen” y aunque aparentemente el trato es mejor, la realidad, eso sí exenta de los gritos, es parecida. Miles de horas por nada y si quieres cobrar, pues te buscas una beca o lo que puedas.

Además, se engatusará al arquitecto joven con frases tipo: “vamos a muerte con el concurso y si sale algo podréis colaborar con nosotros en el proyecto”. La realidad será que, si suena la flauta y se gana el concurso, estarán (o no) esos colaboradores ejecutando lo que los jefes digan.

Con ello, se sigue perpetuando las jerarquías en los estudios de arquitectura.

2. Apostar por la excelencia.

Estas prácticas, conviven con otras menos criticables, pero también poco saludables, como el desconocimiento casi absoluto de nociones empresariales y de marketing.

¿Cómo queremos vender nuestros servicios si seguimos compitiendo por precio?

No estamos acostumbrados a partir de una estrategia empresarial, a hacer algo tan sencillo como un Canvas o saber cómo comunicar nuestro trabajo.

Y no, tener una web (generalmente flojita) no es comunicar nada; es  solo sacar pecho. En cualquier caso, sobre cómo tener una buena web, hemos reflexionado no hace mucho en este post.

Así, a pesar de todo,  lo más importante continúa siendo hacer las cosas bien y tener un buen producto o servicio que ofrecer. En estos tiempos en los que todo se puede maquillar, no es buen plan hacerlo, pues será pan para hoy hambre para mañana y esto es una carrera de fondo. Los fuegos de artificio, es mejor dejarlos de lado.

En este sentido comentaba en este mismo blog hace tiempo Alfonso Mollinedo,

“He cometido errores en los 19 años de mi profesión, pero creo que se debe ir más allá, y, cada día, replantear las decisiones tomadas. Se está siendo esclavo de la mirada al otro lado, para olvidar además que cerca hay más oportunidades, ya que creo que el negocio está en una arquitectura bien pensada, bien dirigida, trabajada e integrada, aunque sea poca. Es preferible no hacer o deshacer antes que mal hacer.”

Y en esto sí que los arquitectos somos muy fuertes. Sabemos dar más de lo que nos piden y tenemos la capacidad de ver mucho más allá de lo que es el proyecto de arquitectura en sí mismo. Tenemos muchas fortalezas que a veces se nos olvidan.

3. Pensar en Sinergias.

Por todo ello pensamos que, nos traería mucha más cuenta apostar por asociaciones entre arquitectos que pudieran dar lugar a potentes sinergias. Aprender de los animales sociales como las hormigas, siempre es un buen plan.

Aunque cada uno estemos en nuestra casa, la nueva era digital nos pone más sencillo colaborar.

Si nos imaginamos tres amigos arquitectos y uno de ellos es bueno captando clientes, otro se apaña bien con el CTE y otro es un crack dibujando en BIM, no tiene sentido que estén trabajando por separado. A buen seguro que, aunque no fuera una estructura rígida, cuando hubiera un encargo lo ideal sería que lo compartieran entre los tres y se focalizasen en lo que mejor sabe hacer cada uno de ellos.

Esto que parece obvio, no es tan habitual como sería deseable. Con ello, no se termina de aprovechar a tope herramientas gratuitas como Google drive, Evenote o gestores de proyectos como Asana.

Es importante buscar estructuras horizontales que funcionen en red, y que puedan estar deslocalizadas, pero sin perder eficiencia. En este sentido, seguramente, podemos aprender mucho de otras profesiones con más músculo en materia colaborativa.

El mundo va en una dirección y los arquitectos no podemos ir en otra. Aun así, nuestra profesión nunca ha sido la más unida y siempre ha habido un tufillo demasiado egoísta encima de la mesa.

Las estructuras del pasado sólo pueden ser útiles a muy poquitos. Por ello, conviene mirar hacia el futuro desde otra perspectiva. En este sentido, hace unos días Pacho Camino, nos contaba en el #ArquiSinergias que la empresa Fuctura nacía con la idea de agrupar profesionales que puedan compartir trabajos tanto a nivel nacional como internacional.

En fin… que con tantos años de crisis y tantas complicaciones, estaría bien ver que, como colectivo, vamos aprendiendo de nuestros errores.

Creemos que hay mucho margen de maniobra y que, poco a poco, iremos mejorando. Llamarnos ilusos si queréis; pero, como decía Bauman, aunque no hay razones objetivas que nos hagan pensar que va a ser así, nosotros nos empeñamos en creer que todo va a cambiar.

Stepienybarno_Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó, arquitectos
Estella, Mayo 2015

Stepienybarno

Stepienybarno está formado por Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó, ambos arquitectos y formados en temas de Identidad Digital y Comunicación online. Desde el 2004 tenemos nuestro propio estudio de arquitectura, ubicado en un pequeño pueblo de Navarra, Estella, y ambos estamos embarcados en nuestras tesis doctorales. A su vez, colaboramos con otros profesionales tanto del ámbito de la arquitectura, sostenibilidad y comunicación online. Vivir en Estella nos da la tranquilidad necesaria para poder encarar el día a día con energía y la red nos posibilita contactar con un mundo maravilloso que de otra forma hubiera sido imposible.

follow me

Archivado en: artículos, stepienybarno

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , ,