InicioartículosMonumentos de hormigón | Íñigo García OdiagaMonumentos de formigón | Íñigo García...

[:es]Monumentos de hormigón | Íñigo García Odiaga[:gl]Monumentos de formigón | Íñigo García Odiaga[:en]Monuments of concrete | Íñigo García Odiaga[:]

[:es]

Frontón Recoletos, Madrid, 1935, obra de Eduardo Torroja y Secundino Zuazo

La primera mitad del siglo XX supuso el asentamiento del hormigón armado como el nuevo material de la arquitectura. Su capacidad estructural abrió el camino a la inventiva en el sentido de la utilización de grandes estructuras de hormigón para edificio públicos. Todavía hoy esa generación de arquitectos e ingenieros que experimentaron con nuevas formas derivadas del uso del hormigón son respetados y aclamados, y sus trabajos tienen gran eco en la arquitectura más contemporánea.

Hipódromo de la Zarzuela, Madrid, 1936, obra de Eduardo Torroja y Secundino Zuazo

Freyssinet, Torroja, Maillart o Nervi son los nombres de esos maestros constructores e ingenieros que con el nuevo siglo abrieron nuevos caminos. Su aportación en el ámbito de la construcción va mucho más allá del manejo del hormigón armado, introduciendo no solo el uso del nuevo material sino nuevas tipologías formales que mejoraban su comportamiento.

Por ejemplo cabe destacar las figuras del ingeniero francés Eugene Freyssinet que fue el primero en el uso de hormigones pretensados, o la de Eduardo Torroja que apostó por el uso de estructuras laminares de bajo espesor. La obra de Torroja, como su personalidad, sobria y silenciosa, sigue viva en la memoria y en las referencias de las escuelas de ingeniería de todo el mundo.

Frontón Recoletos, Madrid, 1935, obra de Eduardo Torroja y Secundino Zuazo

El frontón y el bolatoki del barrio donostiarra de Añorga, encargados por Cementos Rezola con el fin de sustituir los viejos equipamientos fueron inaugurados en el año 1949. El interés de ambos edificios está en el arriesgado planteamiento de la estructura de cubierta. Una finísima lámina de hormigón de 5 centímetros creada mediante formas cónicas entrelazadas da a dicha cubierta un aspecto ligero y ondulado. Esa ligereza expresada por la cubierta es posible gracias al concepto de lámina, que mediante su sección en curva adquiere condiciones mecánicas suficientes para sustituir las vigas tradicionales.

Otras dos obras claves en la trayectoria de Torroja son el frontón Recoletos y el Hipódromo de la Zarzuela, ambos en Madrid. El frontón Recoletos, construido en 1935 con el arquitecto bilbaíno Secundino Zuazo, es un gran espacio cubierto por una lámina compuesta de dos secciones circulares de casi 60 metros de largo y con unas celosías triangulares que permitían la entrada de la luz del norte para iluminar la cancha sin deslumbrar a los pelotaris.

La bóveda del frontón Recoletos, Madrid, 1935, obra de Eduardo Torroja y Secundino Zuazo

La bóveda del frontón Recoletos es tal vez la máxima expresión de la ingeniería estructural donde función y forma alcanzan un punto de simplicidad y belleza, a la vez preciso y armónico. Torroja cubre el frontón con una bóveda que no es tal, ya que el estudio detallado de la estructura descubre que en realidad se trata de una doble viga curva que se apoya en el frontis y en el rebote, una solución que apuesta por el ingenio frente al despilfarro, y de la que se podrían sacar grandes conclusiones hoy en día.

La marquesina del Hipódromo de la Zarzuela, que vuela casi trece metros, es probablemente el otro gran edificio de Eduardo Torroja. Además de la espectacularidad del sistema estructural hay que añadirle dos situaciones de contexto que aumentaron la épica del edificio. Por un lado el edificio fue terminado el 18 de julio de 1936, y se inauguró cinco años más tarde en 1941, después de haber resistido fuertes impactos de artillería durante la guerra civil, lo que aporto un valor añadido al sistema estructural. Por otro lado el edificio y su temeraria estructura se encuentran esta vez en plena naturaleza, en un paisaje vegetal en el que las geometrías curvas de hormigón de la cubierta del graderío contrastan con total nitidez, aumentado su carácter monumental.

Tribuna del hipódromo parisino de Longchamp, obra de Dominique Perrault

Estas arquitecturas han sido de vital importancia en la formulación actual de edificios, en los que las estructuras tienen gran importancia, como estadios, polideportivos o grandes equipamientos.

Evolución de la sección de la tribuna del hipódromo parisino de Longchamp, obra de Dominique Perrault

El proyecto presentado para la reforma del hipódromo parisino de Longchamp, obra de Dominique Perrault mantiene esta relación de las grandes estructuras de hormigón con el paisaje. El solar se encuentra en uno de los mayores espacios verdes de la capital francesa, y el proyecto pretende que el paisaje se mantenga continuo, de manera que el hipódromo sume su vegetación a la del bosque que lo rodea.

Reforma del hipódromo parisino de Longchamp, obra de Dominique Perrault

Una vez resueltos los problemas funcionales de llegada, y tránsitos de caballos, jockeys y público en la cota de apoyo del edificio, la propuesta toma fuerza presentando una monumental estructura de hormigón que resuelve las tribunas. Grandes pilares inclinados y amplios forjados horizontales describen una geometría apilada pero inestable que parece hablar del movimiento y la velocidad propias del hipódromo. La estructura conforma de alguna manera la totalidad del edificio, y la inclinación de los planos horizontales de las tribunas hacia la pista para facilitar la visión en la línea de meta, amplifican la rotundidad monumental del conjunto.

Un único elemento parece adquirir otro protagonismo. Se trata del volumen prismático de vidrio que con 123 metros de largo y 23 de ancho remata el edificio en un gran vuelo. Esta pieza alberga la cafetería, el restaurante y las salas vip del hipódromo. Su singular ubicación le aporta vistas panorámicas sobre el Sena y el Bois de Boulogne además de colocar el equipamiento hípico en el skyline de la capital francesa.

Esta rotundidad de la estructura de hormigón desnuda y despojada de cualquier ornamento frente al desorden natural del paisaje circundante, reafirma el planteamiento de las grandes estructuras de hormigón de principios del siglo pasado y pone de manifiesto el valor de la monumentalidad como recurso arquitectónico, también en la época contemporánea.

Vista general de la reforma del hipódromo parisino de Longchamp, obra de Dominique Perrault

íñigo garcía odiaga . arquitecto
san sebastián. diciembre 2011

Publicado en ZAZPIKA _ 2011.12.04[:en]

Recoletos Fronton, Madrid, 1935, Eduardo Torroja and Secundino Zuazo´s work

The first half of the 20th century supposed the accession of the reinforced concrete as the new material of the architecture. His structural capacity opened the way for the inventiveness in the sense of the utilization of big structures of concrete for building public. Still today this generation of architects and engineers who experimented with new forms derived from the use of the concrete are respected and acclaimed, and his works have great echo in the most contemporary architecture.

Racetrack of the Zarzuela, Madrid, 1936, Eduardo Torroja y Secundino Zuazo’s work

Freyssinet, Torroja, Maillart or Nervi are the names of these construction teachers and engineers who with the new century opened new ways. His contribution in the area of the construction goes far beyond of the managing of the reinforced concrete, introducing not only the use of newly materially but new formal tipologías that were improving his behavior.

For example it is necessary to emphasize the figures of the French engineer Eugene Freyssinet who was the first one in the use of concretes pretensados, or that of Eduardo Torroja who bet for the use of structures will be laminated by you of low thickness. Torroja’s work, as his personality, sober and silent, is still alive in the memory and in the references of the schools of engineering of the whole world.

Recoletos Fronton, Madrid, 1935, Eduardo Torroja and Secundino Zuazo´s work

The fronton and the bolatoki of the neighborhood native of San Sebastian de Añorga, managers by Rezola Cements in order to replace the old equipments were inaugurated in the year 1949. The interest of both buildings is in the risky exposition of the structure of cover. The thinnest sheet of concrete of 5 centimeters created by means of conical interlaced forms gives to the above mentioned cover a light and wavy aspect. This lightness expressed by the cover is possible thanks to the concept of sheet, which by means of his section in curve he acquires mechanical sufficient conditions to replace the traditional girders.

Other two key works in Torroja’s path are the fronton Recluses and the Racetrack of the Zarzuela, both in Madrid. The fronton Recluses, constructed in 1935 with the from Bilbao architect Secundino Zuazo, is a great space covered by a sheet consisted of two circular sections of almost 60 meters of length and with a few triangular lattices that were allowing the entry of the light of the north to illuminate the field without dazzling the pelota players.

The vault of the Recoletos fronton, Madrid, 1935, Eduardo Torroja and Secundino Zuazo´s work

The vault of the Recoletos fronton is maybe the maximum expression of the structural engineering where function and it forms they reach a point of simplicity and beauty, simultaneously precisely and harmonicly. Torroja covers the fronton with a vault that is not such, since the detailed study of the structure discovers that actually it is a question of a double curved girder that it rests on the front and on the rebound, a solution that he bets for the ingenuity opposite to the squandering, and of the one that big conclusions might extract nowadays.

The marquee of the Racetrack of the Zarzuela, which demolishes almost thirteen meters, is probably another Eduardo Torroja’s great building. Besides the showiness of the structural system him it is necessary to add two situations of context that increased the epic of the building. On the one hand the building was finished on July 18, 1936, and there was inaugurated five years later in 1941, after having resisted strong impacts of artillery during the civil war, what I contribute an added value to the structural system. On the other hand the building and his rash structure are this time in full nature, in a vegetable landscape in which the curved geometries of concrete of the cover of the grandstand contrast with total brightness, increased his monumental character.

Platform of Longchamp’s Parisian racetrack, Dominique Perrault’s work

These architectures have performed vital importance in the current formulation of buildings, in which the structures have great importance, as stadiums, polysport or big equipments.

Evolution of the section of the platform of Longchamp’s Parisian racetrack, Dominique Perrault’s work

The project presented for the reform of Longchamp’s Parisian racetrack, Dominique Perrault’s work supports this relation of the big structures of concrete with the landscape. The lot is in one of the major green spaces of the French capital, and the project claims that the landscape is kept constant, so that the racetrack adds his vegetation to that of the forest that surrounds it.

Reform of Longchamp’s Parisian racetrack, Dominique Perrault’s work

Once solved the functional problems of arrival, and tránsitos of horses, jockeys and public in the level of support of the building, the offer takes force presenting a monumental structure of concrete that solves the platforms. Big sloping and wide wrought horizontal props describe a piled up but unstable geometry that it seems to speak about the movement and the own speed about the racetrack. The structure shapes somehow the totality of the building, and the inclination of the horizontal planes of the platforms towards the track to facilitate the vision in the line of goal, they amplify the monumental rotundity of the set.

The only element seems to acquire another protagonism. It is a question of the prismatic volume of glass that with 123 meters of length and 23 of width it finishes off the building in a great flight. This piece shelters the cafeteria, the restaurant and the rooms vip of the racetrack. His singular location him contributes conference panoramic on the Seine and the Bois de Boulogne beside placing the equine equipment in the skyline of the French capital.

This rotundity of the structure of concrete undresses and cleared of any ornament opposite to the natural disorder of the surrounding landscape, reaffirms the exposition of the big structures of concrete of beginning of last century and reveals the value of the monumentalidad as architectural resource, also in the contemporary epoch.

General sight of the reform of Longchamp’s Parisian racetrack, Dominique Perrault’s work

íñigo garcía odiaga . architect

san sebastián. december 2013

It´s published in ZAZPIKA _ 2011.12.04

[:gl]

Frontón Recoletos, Madrid, 1935, obra de Eduardo Torroja e Secundino Zuazo

A primeira metade do século XX supuxo o asentamento do formigón armado como o novo material da arquitectura. A súa capacidade estrutural abriu o camiño á inventiva no sentido da utilización de grandes estruturas de formigón para edificio públicos. Aínda hoxe esa xeración de arquitectos e enxeñeiros que experimentaron con novas formas derivadas do uso do formigón son respectados e aclamados, e os seus traballos teñen grande eco na arquitectura máis contemporánea.

Hipódromo da Zarzuela, Madrid, 1936, obra de Eduardo Torroja e Secundino Zuazo

Freyssinet, Torroja, Maillart ou Nervi son os nomes deses mestres construtores e enxeñeiros que co novo século abriron novos camiños. A súa achega no ámbito da construción vai moito máis alá do manexo do formigón armado, introducindo non só o uso do novo material senón novas tipoloxías formais que melloraban o seu comportamento.

Por exemplo cabe destacar as figuras do enxeñeiro francés Eugene Freyssinet que foi o primeiro no uso de formigóns pretensar, ou a de Eduardo Torroja que apostou polo uso de estruturas laminares de baixo espesor. A obra de Torroja, como a súa personalidade, sobria e silenciosa, segue viva na memoria e nas referencias das escolas de enxeñaría de todo o mundo.

Frontón Recoletos, Madrid, 1935, obra de Eduardo Torroja e Secundino Zuazo

O frontón e o bolatoki do barrio donostiarra de Añorga, encargados, por Cementos Rezola co fin de substituír os vellos equipamentos foron inaugurados no ano 1949. O interese de ambos os dous edificios está na arriscada formulación da estrutura de cuberta. Unha fina lámina de formigón de 5 centímetros creada mediante formas cónicas entrelazadas dá á devandita cuberta un aspecto lixeiro e ondulado. Esa lixeireza expresada pola cuberta é posible grazas ao concepto de lámina, que mediante a súa sección en curva adquire condicións mecánicas abondo para substituír as vigas tradicionais.

Outras dúas obras claves na traxectoria de Torroja son o frontón Recoletos e o Hipódromo da Zarzuela, ambos os dous en Madrid. O frontón Recoletos, construído en 1935 co arquitecto bilbaíno Secundino Zuazo, é un grande espazo cuberto por unha lámina composta de dúas seccións circulares de case 60 metros de longo e cunhas celosías triangulares que permitían a entrada da luz do norte para iluminar a cancha sen cegar os pelotaris.

A bóveda do frontón Recoletos, Madrid, 1935, obra de Eduardo Torroja e Secundino Zuazo

A bóveda do frontón Recoletos é talvez a máxima expresión da enxeñaría estrutural onde función e forma alcanzan un punto de simplicidade e beleza, á vez preciso e harmónico. Torroja cobre o frontón cunha bóveda que non é tal, xa que o estudo detallado da estrutura descobre que en realidade se trata dunha dobre viga curva que se apoia no frontis e no rebote, unha solución que aposta polo enxeño fronte á dilapidación, e da que se poderían sacar grandes conclusións hoxe en día.

A marquesiña do Hipódromo da Zarzuela, que voa case trece metros, é probablemente o outro grande edificio de Eduardo Torroja. Ademais da espectacularidade do sistema estrutural hai que engadirlle dúas situacións de contexto que aumentaron a épica do edificio. Por un lado o edificio foi rematado o 18 de xullo de 1936, e inaugurouse cinco anos máis tarde en 1941, despois de resistir fortes impactos de artillaría durante a guerra civil, o que achego un valor engadido ao sistema estrutural. Por outro lado o edificio e a súa temeraria estrutura encóntranse esta vez en plena natureza, nunha paisaxe vexetal na que as xeometrías curvas de formigón da cuberta da bancada contrastan con total nitidez, aumentado o seu carácter monumental.

Tribuna do hipódromo parisino de Longchamp, obra de Dominique Perrault

Estas arquitecturas foron de vital importancia na formulación actual de edificios, nos que as estruturas teñen grande importancia, como estadios, polideportivos ou grandes equipamentos.

Evolución da sección da tribuna do hipódromo parisino de Longchamp, obra de Dominique Perrault

O proxecto presentado para a reforma do hipódromo parisiense de Longchamp, obra de Dominique Perrault mantén esta relación das grandes estruturas de formigón coa paisaxe. O soar encóntrase nun dos maiores espazos verdes da capital francesa, e o proxecto pretende que a paisaxe se manteña continua, de maneira que o hipódromo sume a súa vexetación á do bosque que o rodea.

Reforma do hipódromo parisino de Longchamp, obra de Dominique Perrault

Unha vez resoltos os problemas funcionais de chegada, e tránsitos de cabalos, jockeys e público na cota de apoio do edificio, a proposta toma forza presentando unha monumental estrutura de formigón que resolve as tribunas. Grandes piares inclinados e amplos forxados horizontais describen unha xeometría amoreada pero inestable que parece falar do movemento e a velocidade propias do hipódromo. A estrutura conforma dalgún xeito a totalidade do edificio, e a inclinación dos planos horizontais das tribunas cara á pista para facilitar a visión na liña de meta, amplifican a rotundidade monumental do conxunto.

Un único elemento parece adquirir outro protagonismo. Trátase do volume prismático de vidro que con 123 metros de longo e 23 de ancho remata o edificio nun gran voo. Esta peza alberga a cafetaría, o restaurante e as salas vip do hipódromo. O seu singular situación achégalle vistas panorámicas sobre o Sena e o Bois de Boulogne ademais de colocar o equipamento hípico no skyline da capital francesa.

Esta rotundidade da estrutura de formigón nua e despoxada de calquera ornamento fronte á desorde natural da paisaxe circundante, reafirma a formulación das grandes estruturas de formigón de principios do século pasado e pon de manifesto o valor da monumentalidade como recurso arquitectónico, tamén na época contemporánea.

Vista xeral da reforma do hipódromo parisino de Longchamp, obra de Dominique Perrault

íñigo garcía odiaga . arquitecto

san sebastián. decembro 2013

Publicado en ZAZPIKA _ 2011.12.04

[:]

Íñigo García Odiaga
Íñigo García Odiagahttp://vaumm.com/
Doctor Arquitecto y profesor asociado de Proyectos Arquitectónicos, ETSASS. Editor de NOMU. 1/5 del estudio de arquitectura VAUMM. Vivo en Donosti.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS